Bienvenidos

domingo, 13 de febrero de 2022

pirata, Héctor Edgardo de León Born, poeta y escritor argentino

 









pirata

 

mi tátara tátara tátara tatarabuelo era pirata en el caribe

 

no

nunca podremos regresar al pasado

nunca podremos abrir esos olvidos

son la noche colgada en alguna mujer

y nunca más regresar a buscarla

 

entorpece el recuerdo de los días

una avalancha de sombras en el camino

sólo resta evitar la ruta y buscar un atajo 

a las historias escondidas

 

mi tátara tátara tátara tatarabuelo era pirata en el caribe

en los finales del mil quinientos y se llamaba juan

 

nadie me lo contó 

porque los recuerdos se disuelven como la nieve

nadie vio si la nieve vuelve a ser nieve, es cierto

la lápida del tiempo cayó sobre la memoria

aunque la memoria a veces resucita

 

nadie me lo contó

pero sospecho su historial aventurero

bloquear el puerto de cartagena 

sitiar sin esperanzas la ciudad amurallada

vaciar los botellones de ron o de guarapa

en las tabernas donde la noche es una sombra lenta

una angustia oscura, una nostalgia demorada

amoldarse a las danzas junto a los esclavos afros

y las frenéticas esclavas

las danzas del dolor

danzas rituales, danzas sagradas

danzas de hechicería, danzas guerreras 

danzas del vientre, danzas del amor 

y la luna tocando su tambor al compás de los tambores 

alrededor de las fogatas hasta callar exhaustos

los fuegos, los sones y los cuerpos

 

pienso que fue un hidalgo ligado a los borbones

venido a menos

repleto de ambiciones y de deudas

un ser del mar que enarboló la furia del deseo

de hacerse con el oro y la plata de un Perú 

engañado y dichoso por los conquistadores

 

en una quilla rápida y liviana

el halcón del caribe acechaba la presa

y se lanzaba sobre los galeones

que desde cartagena partían rumbo a españa 

 

hizo temblar tormentas su vozarrón de hielo

su barba dio fiereza al abordaje sin cuartel

sus ojos, los calderos de fuego de su rostro 

su violento dominio de los mares

y alguna solapada ternura adolescente

en los nostálgicos crepúsculos del día

 

y una vez y otra vez

y una vez y otra vez 

tantos tesoros

tal vez algo dio a los pobres

tal vez no

tal vez algunos sigan enterrados

según mapas mañosos

o perdidos

 

¿habrá tenido amores? 

por supuesto

quien no teme a la muerte no le teme al amor

y habrá sido exigente 

quizás 

una hija de esclavos

(dicen que las mujeres africanas 

son de las más hermosas)

alta y delgada como una palmera etíope

sinuoso cuerpo de marea y duna 

un andar modulado con ecos de tambores

bajo la piel de ópalos negros

ojos de cobra libidiscente 

labios con carne de recorrer palabras y silencios infinitos

y una ternura extrema

quizás

la compañera indómita de cada escaramuza

mujer de dar coraje al abordar navíos

y sonreír entre las sábanas

 

lo demás lo sabemos

españa parió américa

y áfrica parió el mundo

 

algo de todo eso también tiñó mi sangre

y llegó a mí como un río subterráneo

a través de los siglos

 

lo supe ya de niño 

¡era mi gran pasión 

jugar a los piratas con los chicos del barrio!

¡parche en un ojo, 

la calavera blanca en el sombrero negro!

una cuarta de madera

clavada en cruz en una tabla puntiaguda

(espada o sable) y en la empuñadura

tu mano fuerte sosteniendo mi mano

¡un grito “¡al abordaje!” 

y con fiereza y sin piedad 

asaltábamos radiantes de alegría

los árboles y bancos de la plaza!

 

abuelo

abuelo tan lejano

jugué tantas infancias con tu espíritu en ristre

que es tierna tu presencia de pirata en mis venas

 

cuando nací 

ya no existían mis abuelos 

nunca los conocí

y vos

sos el único abuelo que me queda

¡no te vayas, abuelo!

 

¡no te vayas!

 

 Héctor Edgardo de León Born, poeta y escritor argentino


1 comentario:

  1. Qué belleza Héctor! También he sido pirata y tal vez nos hayamos encontrado tomando el mejor ron luego de abultados botines. Me encantó! Gracias!!

    ResponderEliminar