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domingo, 31 de mayo de 2026

─GAZA─ - Germain Droogenbroodt - Alicante, España

 Foto gettyimages   


Una víctima

 

 ─Gaza─


Aún no cerrados
sino abiertos de par en par
y aterrorizados

los ojos de una niña

 

fruncidos los labios
porque el tiempo fue demasiado corto
para un beso de despedida
o para una última oración.


GERMAIN DROOGENBROODT - Alicante, España

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA



sábado, 30 de mayo de 2026

TODAS LAS COSAS - Beatriz Arias - Buenos Aires, Argentina

 








TODAS LAS COSAS


Todas las cosas están dispuestas en un azar continuo
para ser miradas o ignoradas, resueltas, contradictorias
fugaces y/o eternas, entregadas a su destino y permanencia.
Todo lo que comienza, todo lo que concluye, la odisea invisible
de navegar las horas, en ese juego frágil que nos plantea el sueño.
Allí donde se quedan hablando los poemas, por donde
nadie pasa, por donde pasa el mundo. Barco de la inocencia
reconoce los puertos de la niebla, pero no te detengas.
Cada lugar es signo, las voces alzan nombres,
y hace cuentas la memoria. A veces, se nos
vuelve todo el dolor, todo el amor y ya no nos encuentra.



©BEATRIZ ARIAS, poeta y escritora argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

 


CUENTO POLICIAL - Marcos Denevi - Buenos Aires, Argentina

 



CUENTO POLICIAL

 

Rumbo a la tienda donde trabajaba como vendedor, un joven pasaba todos los días por delante de una casa en cuyo balcón una mujer bellísima leía un libro. La mujer jamás le dedicó una mirada. Cierta vez el joven oyó en la tienda a dos clientes que hablaban de aquella mujer. Decían que vivía sola, que era muy rica y que guardaba grandes sumas de dinero en su casa, aparte de las joyas y de la platería. Una noche el joven, armado de ganzúa y de una linterna sorda, se introdujo sigilosamente en la casa de la mujer. La mujer despertó, empezó a gritar y el joven se vio en la penosa necesidad de matarla. Huyó sin haber podido robar ni un alfiler, pero con el consuelo de que la policía no descubriría al autor del crimen. A la mañana siguiente, al entrar en la tienda, la policía lo detuvo. Azorado por la increíble sagacidad policial, confesó todo. Después se enteraría de que la mujer llevaba un diario íntimo en el que había escrito que el joven vendedor de la tienda de la esquina, buen mozo y de ojos verdes, era su amante y que esa noche la visitaría.

 

MARCOS DENEVI – Buenos Aires, Argentina


LA CENA - Carlos Penelas - Buenos Aires, Argentina

 


LA CENA

Anoche tuve una de las cenas más agradables de mi vida. Y no fue planificada. Por la tarde recibí una llamada que atendió mi secretario. Me dijo que había llamado un tal Cristóbal Colón y que deseaba conocerme. Dejó el número de un celular. Por supuesto, de inmediato llamé. Hablamos unos minutos y lo invité a cenar a casa. Indiqué mi dirección. Le pregunté si deseaba que lo fuera a buscar, dónde se alojaba y otra pregunta que en este momento no puedo precisar. Lo agradeció pero respondió que tanto para él como para mí era más sencillo y menos complicado ir solo. Y no señaló nada más. Perdón, me solicitó que no lo comunicara con nadie. Ni la llamada ni la comida. Así lo hice.
Se sentó, era lo mínimo de buen anfitrión, que lo hiciera en la cabecera. Venía con su vestimenta que solemos ver en sus retratos. No llegó como lo hizo en su última etapa. No, no llegó como un monje. Usaba las ropas propias de los nobles acomodados. Era un hombre bien formado, un poco más alto que la media estatura, nariz aguileña. El cabello blanco. Al abrirle la puerta de mi departamento me saludó en gallego-portugués y luego en castellano antiguo durante la cena. Con una sonrisa al sentarse a la mesa dijo: "Nadie podrá cruzar el océano a menos que tenga el suficiente coraje de dejar de ver la costa". Y me miró fijo a los ojos.

No es mi deseo abundar en detalles. Así, por otra parte me rogó que lo hiciera. Hablamos de Pedro Álvarez de Sotomayor, conocido como Pedro Madruga. También de Jorge Alberto de Portugal, tercer conde de Gelves, tataranieto de Colón. De la hija del IX conde de Lemos. Es falso que murió en la pobreza, el testamento que le dejó a sus hijos lo comprueban. Y no entremos en discusiones banales.

Efectivamente nació en Moureira, Pontevedra. Antiguo barrio de marineros y pescadores. Me habló de sus raíces judías sefardí, pero fue al pasar, no quiso ahondar a pesar de dos o tres preguntas que le hice. Ponderó a Celso García de la Riega. Me contó dos anécdotas de María Fonterosa, de la fragata La gallega, bautizándola con el sobrenombre de Nao de Santa María. Mencionó su diario de viaje, el desconocimiento del italiano, los nombres con que fue dando a ciertas costas descubiertas en el Nuevo Mundo, todos ellos vinculados con la geografía de Pontevedra.

En el postre lo escuché monologar sobre La Pinta y de Martín Alonso Pinzón. Mencionó también, entre otros nombres, a Enrique Zas, Manuel Casás, Torcuato Luca de Tena... también hizo mención a Eduardo Esteban y a dos nombres que no puedo recordar, tal mi emoción y mi perplejidad, mi falta de claridad mental.

Muy brevemente evocó a Felipa Muniz Perestrelo, noble portuguesa que le dió a Diego Colón. Y luego, emocionado, me refirió su relación con Beatriz Enriquez de Arana, madre de Hernando. No quise recordar, por prudencia, a Beatriz de Bobadilla, Señora de La Gomera. Me respondió ante mi pregunta si sabía latín y respondió con una sonrisa. Por supuesto, por supuesto. Ya de pie mencionó a las Indias, el puerto Palos de la Frontera, su equivocación al negar a Erastóstenes, el astrónomo griego. Conocía, eso me confesó, de los viajes de cartagineses, vikingos, musulmanes... y ponderó el estudio cartográfico de Abraham Zacuto.

Ya de pie, el descubridor de América, el hombre de los cuatro viajes, el de los vientos alisios, me estrechó la mano. Alguien con mala intención dirá que es una fantasía de mi parte, un juego de un charlatán o embaucador. No, no. Dejó sobre la mesa del comedor una reliquia: la misiva que data de 1493. Allí escribe las primeras descripciones que el comandante gallego había hecho de La Indias. Está a su disposición. En el cajón de mi escritorio. De insulis nuper invetus.
Buenos Aires, 18 de mayo de 2026


CARLOS PENELAS – Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

DOÑA NOCENTA Y EL ZAPATITO DE LA SUERTE - Gladys Abilar - Chilecito, La Rioja, Argentina

 




DOÑA NOCENTA Y EL ZAPATITO DE LA SUERTE


Doña Nocenta Turra de Pisetta llega a nuestro país como la joven esposa de un viudo 40 años mayor que ella, don Carlos Pisetta, inmigrante también, pionero de la vitivinicultura y uno de los bodegueros más prominentes de la provincia de La Rioja.

Corría el año 1930 y don Carlos, de 65 años viaja a Trento, Italia, en busca de nueva esposa. Joven y bella, Nocenta se deja cautivar por este importante señor. Oriunda de un hogar humilde, campesina y de fuerte personalidad, entiende que debe enfrentar grandes cambios en su vida, la barrera idiomática, las costumbres, la diferencia de edad. Pronto inicia su propio crecimiento intelectual y cultural desafiando la distancia y el aislamiento del medio donde vive. Casi analfabeta, logra formar una importante biblioteca con cuantiosos volúmenes, puerta de entrada al conocimiento, al arte en particular, la cultura universal y las relaciones humanas. Estudia Historia del Arte, se interesa por el Renacimiento, lee la Divina comedia de Dante Alighieri escrita en italiano y castellano e ilustrada por Gustave Doré (ilustrador de la Biblia). Aficionada a la fotografía encarga una cámara de Italia para retratar a su hijo y a su obra. Inicia lazos de comunicación con importantes personalidades y mandatarios del mundo quienes responden a su solicitud a través de cartas y banderines de cada país. Nocenta se convierte en apasionada coleccionista y crea un álbum testimonial. Mujer inquieta y ambiciosa de saber, genera una verdadera revolución cultural propia.

Su deseo de ser madre se concreta al quinto año de matrimonio. Tras largas promesas y oraciones, Dios le concede la gracia del hijo y Carlitos Pisetta viene al mundo en Nochebuena. En agradecimiento promete entregar en cada Navidad un pesebre al niño Dios alcanzando estos una fama inusitada entre 1930-1940. Mientras tanto el destino le deparaba una amarga sorpresa. Su hijo fallece trágicamente a los 31 años como consecuencia de un enfrentamiento por conflictos familiares. La considerable fortuna amasada con tanto esmero por don Carlos Pisetta había sido dilapidada por la vida ostentosa de un familiar dejando a Nocenta en la bancarrota. El hecho luctuoso de proporciones inmensurables, más la viudez y el ocaso de una vida cimentada en la fastuosidad, despiertan en ella a una nueva mujer. Para no morir ante la pérdida irreparable de su único hijo se reinventa y nace la artista plástica que, con el tiempo, descollaría con su obra amasada en arcilla dando pruebas de su capacidad de resiliencia y auto-superación. Su espíritu combativo le ayuda a vencer las adversidades, desafía la soledad y diseña una nueva vida, traza planes, inicia una búsqueda espiritual y pone toda su libido en el arte.

Autodidacta por antonomasia comienza una dura tarea, la de desarrollar el arte en arcilla. Para ello debía perfeccionar el dibujo, luego el modelaje y finalmente el manejo del fuego en horno a 600 grados de temperatura. Ella fue su propia escuela, obstinada, creativa, inteligente. Entregada a una vida de sacrificio y trabajo, se levantaba a las 4 de la mañana a preparar el horno para la cocción de las piezas en arcilla. Así nacen sus primeras creaciones, pequeñas figuras que luego se irían convirtiendo en otras más logradas de singular belleza y complejidad. El fracaso se presentaba a diario. Cada pieza rota o defectuosa significaba para ella el desafío, redoblar esfuerzos y superarse. Lo más difícil fue dominar la técnica de cocción, con los riesgos que ello demanda.

En su mente inquieta un proyecto pretencioso se abre camino, el de construir un pesebre de imponentes dimensiones. Era necesario disponer de un espacio donde albergar sus piezas, y surge la luminosa idea de fundar El Templo del Niño.

Lo lleva a cabo con ayuda de los gobiernos y de la gente. No sólo fue un proyecto de grandes dimensiones y grandes pretensiones, sino también de inusual originalidad. Una de las obras más destacadas es La Última Cena, un despliegue de talento y exquisitez en cada detalle de este magnífico grupo escultórico. Su gran inspiración se manifiesta en una obra única en su género, Jesús sosteniendo el cáliz, impartiendo la bendición a sus doce discípulos. De una expresividad conmovedora, los rostros parecen hablar.

Doña Nocenta encaró su travesía con rudimentarios elementos, un pedazo de cuchillo, un trozo de cuchara y la arcilla extraída de Los Colorados.

Junio de 1969, fecha cumbre de la historia: el hombre llegaba a la luna en el Apolo XI y Nocenta quiso estar presente. Decide enviar a los tres astronautas, Armstrong, Aldrin y Collins, tres zapatitos “de la suerte” dedicados a cada uno, hechos en arcilla con una carta de buenos augurios y la leyenda de que la ofrenda les traería suerte en la expedición. La respuesta no se hizo esperar, una carta con membrete de la NASA y firmada por el comandante Neil Armstrong, la colmó de felicidad.

Un gesto más de que Doña Nocenta no era una mujer común.

En 1990, a los 86 años fallece trágicamente como consecuencia de un accidente doméstico.

2 de junio de 1969

Nocenta de Pisetta

C.C. No. 12

Chilecito Pcia. de la Rioja Rep Argentina

Estimada señora:

Quiero agradecerle mucho por enviarnos los zapatos de arcilla hechos a mano en conmemoración de nuestro vuelo este verano. Su consideración al compartirlos con nosotros es sinceramente apreciada.

Le deseo lo mejor

                                 Atentamente

                             Neil A. Armstrong

                         Commander Apollo XI

GLADYS ABILAR – Chilecito, La Rioja, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


CUANDO LA ANGUSTIA NOS INVADE - Salomé Moltó - Alcoy, Alicante, España

 












CUANDO LA ANGUSTIA NOS INVADE


Siempre pensé en ti
con total consideración
cuando descubrí tu falsedad,
me desencanté y la angustia me turbó
Pero quizás fue motivo
de pensar que no todo es bueno
ni lo malo siempre es lo peor
y si reflexionamos un poco,
ver y comprender nos puede
hacer avanzar en la común sociabilidad.



SALOMÉ MOLTÓ
– Alcoy, Alicante, España
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

SOBRE EL DESTINO… - Antonio Las Heras - Buenos Aires, Argentina

 







SOBRE EL DESTINO…



Es el tiempo, el espacio y la memoria
Son luces, sombras y tinieblas.
Hay caminos rectos o sinuosos.
Jornadas claras, oscuras o tormentosas.
La vida es eso. Lo inesperado,
lo imprevisto, lo anhelado y lo hecho.
Y decisiones. Decisiones de crear
aquello que, ingenuamente,
llamamos destino. No hay destino.
Sólo habrás de encontrar
el recorrido que decidiste andar.


ANTONIO LAS HERAS – Buenos Aires, Argentina
MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA

DENSAS PENUMBRAS - Clotilde y Mirella Tinnirello - Rawson, Chubut, Argentina

 












DENSAS PENUMBRAS


Letra: Clotilde Soriani Tinnirello
Música: con IA: Mirella Tinnirello



Noches de insomnio, silencio y soledad
en densas penumbras de melancolía,
entre remembranzas sin su compañía
fluyen zozobras, espectros, vacuidad.

El alma sin luz inmersa en la ansiedad
cuando el profundo dolor estremecía
herida y sin clemencia aparecía
ante la Cruz de la inefable verdad.

En frustración mi corazón permanece
atormentado por la desesperanza
testimonial del agobio que acontece.

Emoción en ostensible privanza
el gran amor compartido prevalece
en agravante y dolorosa añoranza.

La vida se torna ciega, sorda y muda
mientras el tiempo el hondo pesar transmuda.



CLOTILDE Y MIRELLA TINNIRELLO
Rawson, Chubut, Ar
gentina
MIEMBROS HONORÍFICOS DE ASOLAPO ARGENTINA

TU SOLA PRESENCIA - Lola Benítez Molina - Málaga, España

 










TU SOLA PRESENCIA


Si un simple suspiro
pudiese albergar todo un mar de dicha
tu sola presencia
sería un susurro al oído,
un beso jamás dado
una caricia que se tornase eterna.
Y allí, en la inmensidad,
me encontraría con los grandes poetas,
que siempre cantaron al amor,
enardecidos por el vuelo alto
e inmortal del corazón limpio.



LOLA BENÍTEZ MOLINA - Málaga, España
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

ACERCA DEL DIÁLOGO CON LOS MUERTOS – Luis Alposta – Buenos Aires, Argentina

 




ACERCA DEL DIÁLOGO CON LOS MUERTOS

 

La cosa surgió en lo de “Poroto” Botana, con quien alguna vez compartí una original clase de pintura dada por Joaquín Gómez Bas. Fue en su domicilio de la calle Viamonte, al que concurrí el 14 de noviembre de 1976, con motivo de su cumpleaños. Lo hice en compañía de José Barcia, Diego Lucero y el Dr. Luis Adolfo Sierra.

Durante la sobremesa, el dueño de casa nos refirió la siguiente anécdota, de la que fue protagonista y que, poco después, incluyó en sus “Memorias”, a las que tituló “Tras los dientes del perro”:

 







Nicolás Olivari

-Fue en el velatorio de Nicolás Olivari. –Nos dijo.

-Como Petit de Murat desbordara tristeza me indigné y le enrostré cómo siendo tan católico lloraba ante ese accidente venturoso. Entonces se nos acercó un caballero muy esmirriado, con muy teñido y ralo pelo pegado sobre el cráneo en un patético intento de ocultarlo.

-Me tomó del brazo y, confidencialmente, me dijo:

            “Usted tiene razón. La muerte no existe y bien lo puedo atestiguar porque soy espiritista.”

“Esta noche en la mesa de tres patas llamaré a don Nicolás. Y vendrá, seguro que vendrá, pues siempre ha sido tan humilde, tan sencillo que no va a negarse a hablarme. No como esos hijos de puta a quienes se les sube la muerte a la cabeza y no contestan.”

 

LUIS ALPOSTA - Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA