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sábado, 9 de mayo de 2026

QUE LINDO MI VIEJO BARRIO - Florencio Sanchez - Montevideo, Uruguay





QUE LINDO MI VIEJO BARRIO


Qué lindo mi viejo barrio,
La Pastora de mi infancia.
Ruido de trenes que parten
y el sol nace por la brava.
Qué lindo mi viejo barrio,
La Pastora de mi infancia.
Ruido de trenes que llegan
y el sol se duerme en la mansa.
Qué lindo mi viejo barrio,
La Pastora de mi infancia.
Pibes volando cometas
y jugando a la marchanta..
Peloteando en el campito
con la pelota pinchada,
o chapoteando en los charcos
que deja la lluvia mansa.
Qué lindo mi viejo barrio,
La Pastora de mi infancia.
Gurises picando trompos
con la piolita encerada.
Muñecas de las gurisas
con las caritas pintadas,
y corridas en la calle
por la escondida o la mancha.
Qué lindo mi viejo barrio,
La Pastora de mi infancia.
Ruido de campanarios
de la capilla que llama.
Catecismo de la tarde
con películas calladas,
y chocolate caliente,
y bizcochos y empanadas.
Qué lindo mi viejo barrio,
La Pastora de mi infancia.
Ruido de carros que llevan
el pan todas las mañanas.
Olor de rocíos brillantes
resecándose en las plantas.
Ruido de carros que suenan
llevando la leche blanca.
Qué lindo mi viejo barrio,
La Pastora de mi infancia.
Morada de pescadores
Que saben usar la caña.
Maniceros que pregonan
con tañidos de campanas,
y afiladores que pasan
haciendo sonar la flauta.
Qué lindo mi viejo barrio,
La Pastora de mi infancia.
Me acuerdo de los recuerdos
Y se me florece el alma.
Siento que pasan los años,
y siento que la vida pasa,
con ruido de trenes que llegan,
y el sol se duerme en la mansa.


FLORENCIO SANCHEZ
 - Montevideo - Uruguay

Florencio Sánchez (Montevideo, 17 de enero de 1875 / Milán, Italia, 7 de noviembre de 1910) fue un dramaturgo, escritor y anarquista uruguayo cuya producción artística se desarrolló entre Argentina y Uruguay.


 







LA ARIDEZ DE LA ESPERA - Marián Muiños - España

 










LA ARIDEZ DE LA ESPERA


Un eterno tintinear de notas
en clave de sol
esperan por ti.
Es tu tiempo,
que se crispa en el abismo de la prisa.
Es tu tiempo que no llega
a musical benevolencia.
Yo te aguardo
y extiendo mis raíces.
Entrelazo nudos invisibles
y gesto simientes raquídeas
para no sucumbir
a la aridez de la espera.


Del libro " De paso por el mundo"(Ed. 2024), Buenos Aires, Argentina.

MARIAN MUIÑOS
– España
 
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

EQUIVOCACIÓN - Karel Capek, República Checa









EQUIVOCACIÓN

Karel Capek


Nos embarcamos en el Mediterráneo. Es tan bellamente azul que uno no sabe cuál es el cielo y cuál el mar, por lo que en todas partes de la costa y de los barcos hay letreros que indican en dónde es arriba y en dónde abajo; de otro modo uno puede confundirse. Para no ir más lejos, el otro día, nos contó el capitán que un barco se equivocó, y en lugar de seguir por el mar puso rumbo al cielo; y como el cielo es infinito no ha regresado aún, y nadie sabe en dónde está.


Karel Čapek. Nació en Malé Svatoňovice (República Checa) en 1890. Dramaturgo, novelista, periodista y activista político, fue uno de los escritores en lengua checa más importantes del siglo XX.


--

www.carlospenelas.com

 


SECUENCIAS - Luis Alposta - Buenos Aires, Argentina

 


LUIS ALPOSTA - Buenos Aires, Agentina

MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA

UN LARGO INVIERNO NOS ESPERA - Irma Kurti - Albania














UN LARGO INVIERNO NOS ESPERA


Un largo invierno nos espera a los dos
entre las cuatro paredes de un hogar
que ya no nos conoce, dentro de esta
vida que no nos pertenece: yo estoy
aquí y tú estás tan lejos.
Un largo invierno nos espera a los dos.
No sé si los caminos que ahora
nos separan estarán llenos de hielo o nieve,
si los kilómetros entre nosotros
se extenderán como brazos que no pueden abrazar.
Un largo invierno nos espera a los dos.
Y recojo la última hoja del otoño
y, como si fuera una carta, te la envío.



IRMA KURTI
- Albania

CONTRICIÓN - Carlos Penelas - Buenos Aires, Argentina

 
















Foto: Emiliano Penelas

CONTRICIÓN

 

Amada, me he perdido en vos,
me he pensado en vos
-privado de razón –
en la memoria del tiempo y de la ausencia.
Ahora, debo confesar lo ilusorio,
lo trascendental que concibe el hombre
en la falacia desatinada del amar
junto a jardines que nos acercan la luna
y talismanes de lo intemporal.
Ahí la magia, la ensoñación, la belleza
en un falso ideal que plasma
mitologías del sueño o de la soledad.
Amada, en la reverencia de la caducidad
del mito vuelvo a pensarte
en habitaciones inútiles, en espejos,
para fingir una ventura literaria.
Una vez más el espectro del Rey Hamlet
frente al mar del azar y de la espera.

Buenos Aires, mayo de 2026

CARLOS PENELAS – Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


LA FLOR ENAMORADA - Salomé Moltó, Alcoy, Alicante, España

 













LA FLOR ENAMORADA


Yo vi volar una flor
por los caminos del cielo
la vi subir y subi
a donde empiezan los sueños.

No fue la gardenia blanca
ni fue la flor del romero
fue una rosa enamorada
de un rutilante lucero.

Quiso acariciar su encanto
quiso embriagarse de sueños,
corrió en el espacio tanto
que se perdió en el recuerdo.

Más la estela que dejó
quedó parada en el cielo
con luz blanca redentora
de esperanza y de sueños.



SALOMÉ MOLTÓ – Alcoy, Alicante, España

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

LA INTEMPERIE DE LA SOLEDAD - Clotilde Soriani Tinnirello - Rawson, Chubut, Argentina

 









LA INTEMPERIE DE LA SOLEDAD


Cuando la vida no tiene
efectos trascendentes,
sin emociones el corazón padece
y en el alma sin luz nada acontece.

Sin con quién compartir
los sueños y las esperanzas
la muerte se expande como un reptil
sigiloso en su andanza natural.

La vacuidad conlleva
al deseo del último viaje
que apremia en el espiritual vacío
de la amada y trascendente cercanía.

El mundo es un abismo caníbal
en la intemperie de la soledad,
un cielo borrascoso de impiedad
que sin culpa nos conduce al foso.

Se dilata la espera del reencuentro
que titila sin pausa en esa estrella
que me abriga con su haz de luz
mientras la noche ahonda el silencio.



CLOTILDE SORIANI TINNIRELLO – Rawson, Chubut, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

EL NAUFRAGIO - Clotilde Rial Guyót, Buenos Aires, Argentina

 










EL NAUFRAGIO


Traté, sin confesarte, mi demencial anhelo
de subyugarte el alma, marmórea como el hielo,
helada por las aguas, que tu ilusión trago…

Traté, obcecadamente, de esconderte el concierto
que, en su danza macabra, el estandarte enhiesto,
agitaba sin pausa, en noches de dolor…

Traté, desesperada, de hacer tuyos mis versos,
que hablaban de la esencia vital de un mundo nuevo,
hurdido dulcemente, con los rayos del sol …

Pero las negras sombras de esa noche de invierno,
la balsa desolada, que llevaba los muertos, 
al amor que brotaba también petrificó.

(Al capitán de ultramar GC, con gran afecto.
Tripulante del Ara General Belgrano en la Guerra de Malvinas Héroe de guerra)


CLOTILDE RIAL GUYÓT - Buenos Aires, Argentina
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA 

AICUÑA - Gladys Abilar - Chilecito, La Rioja, Argentina

 

AICUÑA

¿Pueblo de albinos?

Aicuña es un pueblo enquistado en el corazón de las Sierras de Famatina, Pcia. de La Rioja, constituido por cerca de 300 habitantes. Esta comunidad es reconocida por el elevado grado de albinismo de sus pobladores. Además de esta peculiaridad es un lugar encantador, de una belleza atemporal donde naturaleza y sosiego se conjugan para forjar la bonanza de sus pobladores.

Aicuña se presenta como una calle larga, curva y en subida rodeada de cerros, que nace a mil quinientos metros sobre el nivel del mar y acaba a los mil ochocientos. Es un caserío que no aparece en la mayoría de los mapas. Se fundó en 1715. Su nombre significa “vuelta obligada” en referencia a la única calle que atraviesa el pueblo por donde se entra y se sale. Los primeros habitantes de la región provenían de los indios Capallanes.

Llegar a este poblado que se encuentra a 60 km de Chilecito, sugiere la inquietante aventura de transitar riesgosas curvas que bordean precipicios insondables en la cuesta de Miranda, entre montañas de múltiples colores a 2000 metros sobre nivel del mar.

El albinismo ha sido el epicentro que atrajo la mirada de curiosos e investigadores lo que generó gran incomodidad y malestar en sus habitantes al sentirse espiados, fotografiados y mirados con curiosidad malsana. Esta invasión los llevó a cerrar puerta y ventanas ante la presencia de los “intrusos”.

La causa del alto grado de albinismo responde a un fenómeno sociológico y genético. La circunstancia del aislamiento geográfico es categórico. Un camino serpenteante entre cerros comunica –o aísla– Aicuña con el mundo durante cuatro siglos; un lugar que se desentendía del tiempo y su progreso.  Su población se desarrolló dentro de un sistema endogámico con la consecuencia de que la mayoría de sus habitantes estuvieran emparentados entre sí.

“El albinismo es un trastorno genético heterogéneo causado por mutaciones en diferentes genes; produce reducción o ausencia total del pigmento melánico en los ojos, la piel y el pelo”. Por ello las retinas y la piel resultan algo rosadas y el pelo blanco. El sol les causa daño, por consiguiente, los albinos suelen protegerse con anteojos oscuros. Sus pupilas de color rosado corresponden al tipo de albinismo llamado oculocutáneo que afecta ojos, piel y cabello. Las pupilas viran de un lado a otro con un movimiento involuntario conocido como nistagmus.

Aicuña es conocida también como el pueblo de los Ormeño. Según el censo 2010 de las 200 personas, aproximadamente, que figuraban en el padrón, 143 eran Ormeño y en la escuela, de 100 alumnos 87 llevaban el mismo apellido. Tan sorprendente es la concentración de éste como la de albinos cuyo apellido también lo es.

Otro dato significativo en los pagos de Aicuña es que las tierras no eran fiscales sino que ya tenían dueño, lo que motivó que levantaran registros legales de transferencia hereditaria. Como casi todos son parientes, casi todos también son dueños legítimos de sus propiedades.

En 1970 el Dr. Eduardo Castilla, especialista en genética poblacional, cautivado por el albinismo de Aicuña, llevó a cabo estudios de gran profundidad. Rastreó el gen a lo largo de catorce generaciones y logró un vasto árbol genealógico cuyos orígenes datan de principios del siglo XV. Algo llamativo es que la conservación de los archivos del Registro Civil, de la iglesia, y de la memoria viva de los habitantes no ocultaron la paternidad de hijos naturales.

Complejas investigaciones realizados por la Johns Hopkins University de USA arroja el resultado de que hay un albino por cada 17000 personas en el mundo. En Aicuña, a fines del siglo XIX se han registrado cuarenta y seis nacimientos de niños albinos en una población conformada por 300 habitantes. Significa que su índice de albinismo es de uno por cada noventa. Según el doctor Castilla el coeficiente de albinismo es casi doscientas veces mayor en Aicuña que en el resto del planeta.

Este investigador llegó a identificar al antepasado común de la dinastía: el general Nicolás de Brizuela, español perteneciente a la nobleza que llegó a La Rioja alrededor de 1638 en compañía de su mujer y varias hijas. Nicolás de Brizuela no era albino, pero sí lo era su hermano, un militar de rango que había quedado en España, apodado el “payo” en referencia a su albinismo. Apelativo que se trasladó a estas tierras.

Nicolás de Brizuela intimó, además, con una Cacica de Olta con quien tuvo un hijo, Domingo, al que le otorgó su apellido. Pensando en su futuro el General decide comprarle las tierras, la estancia de Aicuña y alrededores a Juan de Miranda –de quien toma el nombre la famosa cuesta– y ponerlas a nombre de éste hijo ilegítimo para evitar el reclamo de otros descendientes legítimos.

El doctor Eduardo Castilla llega a descubrir en su estudio genético un gran dato: que, aunque el hijo “ilegítimo” no fue albino, sí lo fueron dos de los otros ocho. De modo que su conclusión nos arroja una sorprendente certeza biológica: el primer portador del gen fue el general español.

Si Aicuña no hubiese permanecido trescientos cincuenta años aislada y sin mezclarse con gente de otros lugares seguramente no habrían nacido cuarenta y seis albinos en poco más de un siglo. Considerando que 8 de cada 10 habitantes llevan el apellido Ormeño la probabilidad de que el gen se manifieste crece exponencialmente, con la certeza de que la mayoría de los adultos son portadores del mismo. Para que un niño nazca albino no es necesario que sus padres sean familiares directos, basta con que ambos desciendan de la misma rama genealógica.

Aicuña tiene una historia traspasada por la sangre, las discrepancias por la herencia y también por la genética. La lucha sostenida por la usurpación de las tierras se prolongó por siglos, lo que acentuó el instinto de sostener la presencia en esos campos para defenderlos mediante el aislamiento geográfico. En consecuencia, devino en la multiplicación de familias que crecían en forma endogámica.

En un momento de la historia aparece don Apolinario Ormeño procedente del Perú dando inicio a una fecunda familia que logró erradicar, casi en su totalidad, el apellido Brizuela, imponiéndose definitivamente.

La economía de la zona se basa en el cultivo de la nuez, maíz, olivo y la cría de cabras.

Desde otro ángulo podemos asegurar que el principal patrimonio del pueblo es la gente y su calidez, su hospitalidad y empatía. El visitante siempre encontrará, en un marco de naturaleza sin estridencias, humildes casas de adobe que parecen salidas de un cuento, una mesa servida con queso de cabra, dulces caseros, quesillos, pan criollo, como corolario de una visita irrepetible.


GLADYS ABILARChilecito – La Rioja

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA