HISTORIA
CABLE CARRIL
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Chilecito - La Mejicana
La fiebre del oro también se
vivió en la Argentina, igual que en California, al despuntar la centuria
anterior.
Juan Ramírez de Velasco fundó
la ciudad de La Rioja el 20 de mayo de 1591, y en 1592 llegó a Famatina para
tomar muestras de azogue y plata.
A fines del siglo XIX
Famatina era un distrito aurífero de gran importancia.
También lo era en la
extracción de minerales de plata, cobre, hierro y plomo.
Impulsado por el Dr. Joaquín
Víctor González (1863-1923) se puso en marcha el proyecto de Ley N° 4208 para
la construcción de un cable carril con el fin de transportar el mineral desde
la mina La Mejicana situada a 4600 m de altura en el macizo de Famatina (6250
m.s.n.m.) en la cordillera de los Andes, hasta la localidad de Chilecito, a lo
largo de 35 km en línea recta. Una obra titánica. Con este propósito, el 4 de
enero de 1902 se llama a licitación para la construcción del proyecto para el
cual se destinaba un presupuesto de 217.988 pesos oro. Cinco empresas se
presentaron para llevarlo a cabo. Fue la Adolf Bleichert & Co. (Leipzig)
quien gana dicha licitación firmándose el convenio definitivo el 31 de julio
del mismo año bajo la presidencia de Julio Argentino Roca.
En febrero de 1903 comenzó a
construirse la obra y el 1 de enero de 1905, en tiempo récord, fue inaugurada
con un enorme costo de despliegue y de vidas humanas. El proceso fue
documentado por el Ingeniero Max Cooper, fotógrafo aficionado, que trabajó para
los ferrocarriles ingleses. Su álbum es un documento de gran valor.
El cable carril Chilecito-La
Mejicana fue considerado una de las mayores obras de ingeniería del mundo.
Estuvo operativo hasta el año 1926 y se cerró en 1927. Por decreto en octubre
de 1982 es declarado Monumento Histórico Nacional.
Toda la estructura fue
construida en Leipzig y transportada sin ensamblar en barco hasta el puerto de
Rosario y desde allí en tren, vía Córdoba, hasta Chilecito.
El cable carril se compone de
gigantescos montajes de acero unidos entre sí por cables trenzados suspendidos
en el aire. Consta de 8 tramos conectados entre sí por nueve estaciones y un
tramo más que une con Santa Florentina. Contiene 260 torres que salvan un
desnivel de 3500 metros con una longitud de 35 kilómetros y 4303 metros sobre
el nivel del mar. El tiempo total de recorrido de las vagonetas desde un punto
al otro era de cuatro horas con una prestación horaria de 40 toneladas por
hora. Transportaba 12.000 toneladas mensuales de mineral desde la mina a
Chilecito. Luego era llevado en tren a los puertos con destino a Europa. Un
dato importante, en 1899 llegaba la primera locomotora a Chilecito.
Se utilizó un total de 140
kilómetros de cable y más de un millón de remaches. La mayor separación entre
torres es de 668 metros, y la altura de las torres varía entre 1 y 55 metros.
Trabajaron alrededor de 1600
personas y se utilizaron animales de carga como medio de transporte, en
especial asnos y mulas, unos 90 asnos para el transporte de alimentos y 600
mulas para carga de materiales de construcción.
El ejército argentino
proporcionó 200 mulas llegando a ocuparse unos 1000 animales de carga. Los
cables eran trasladados por cuadrillas de cien obreros a través de sendas
construidas para tal fin.
El transporte de mineral se
realizaba en vagonetas que se deslizaban en sentido ascendente y descendente,
permitiendo así, un continuo movimiento.
En total eran 450 vagonetas
separadas por 112 metros con una carga de 500 kg cada una y capacidad de 0,3
metros cúbicos. La altura en algunos sitios llegaba a 450 metros. Los vagones
aguateros eran los diseñados para subir al obraje. Estaban compuestos de un
colgante normal y un tanque hermético de 0,5 metro cúbico de contenido. Para el
transporte de personas se disponía de vagones compuestos por un cajón con
cuatro asientos, una puerta lateral y las ventanas correspondientes. Al costado
tiene un ensanche que sirve para provisión de agua y también de lastre, para
guardar valores postales, cartas, etc.
El cable se halla anclado a
uno de los extremos mientras que en el otro pende un contrapeso de 20 toneladas
con el objeto de brindarle rigidez. Cada estación está enlazada a la siguiente
mediante un cable de sostén de 32 mm y un cable de tracción de 23 mm soportado
por torres ubicadas a intervalos regulares. Los cables son de acero con
enganches de plomo entre los tramos.
Las estaciones poseían
motores a vapor alimentados a leña para mover el cable y las vagonetas. La
comunicación en todo el complejo se realizaba por teléfono. Cada 900 metros
había un punto de conexión con teléfono portátil. Fue una de las primeras líneas
telefónicas de la Argentina.
La estación 9, llamada “Bello
Plano” es la última y corresponde a la mina La Mejicana.
El auge del cable carril se
fue extinguiendo luego de la primera Guerra Mundial cuando los ingleses,
impulsores del proyecto, se retiraron. Otras empresas privadas continuaron con
la explotación pero hacia 1926 no pudo sostenerse y cerró definitivamente.
El cable carril es la obra de
ingeniería más larga y alta del mundo en su tipo. Según el investigador Matías
Vaca, el cable carril sigue ostentando ese récord ya que los similares que se
construyeron posteriormente a mayor altura en otras partes del mundo fueron
desmontados. Esta obra es testimonio del empuje y la prosperidad de una época
bendecida por el oro. Es la grandiosidad del ensamble perfecto y la adaptación
matemática del hierro a la voluntad del hombre.
Hoy en día se conserva casi
en perfecto estado y es foco de atracción para el turismo geológico minero y de
aventura.
GLADYS ABILAR
– Chilecito – La Rioja
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO
ARGENTINA