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sábado, 4 de julio de 2026

EL SEÑOR ARMANDO - Norberto Pannone - Argentina







EL SEÑOR ARMANDO 

 

         Esa mañana me habían llamado por teléfono para la entrevista con el señor Armando. Y allí estaba, a la espera de ser atendido por él.

Su secretaria me había hecho sentar en un comodísimo sillón, señalándome algunas revistas a fin de que atemperara la espera.

Transcurridos escasos diez minutos, la empleada abrió la puerta de un despacho y dijo ceremoniosamente:

         -El señor Armando lo aguarda.

         Me levanté de un salto y entré. La mujer salió cerrando la puerta con exagerada delicadeza.

Un hombre, de alrededor de cuarenta años me tendió la mano y luego me indicó un sillón para que me sentase. Hojeó unos papeles que estaban sobre el escritorio y me dijo:

         -Tengo aquí toda la información sobre su vida. ¿Está seguro que quiere el puesto vacante?

         -¡Nunca he deseado algo con tanta impaciencia! Respondí.

         -Bien, dijo. Sígame…

         Lo seguí por un pasillo muy largo y estrecho, al final del mismo, entramos a un cuarto pequeño, ¡y allí estaba! Se trataba de un habitáculo, al parecer, de acero inoxidable, similar a una cápsula espacial. En su interior, había una butaca. Me invitó a entrar al compartimento y me instó a sentarme. Me senté y el señor Armando, me ayudó con el cinturón de seguridad.

         -¡Buena suerte! Me dijo el señor Armando cerrando herméticamente la puerta de aquel insólito artefacto.

La máquina comenzó a girar alcanzando una velocidad ciertamente asombrosa. No sé cuánto tiempo pasó, finalmente, el artilugio detuvo sus giros. Después de algunos momentos pude abrir la puerta desde el interior y salí.

Me hallaba en medio de una plaza desierta. Caminé una cuadra y me encontré en pleno centro de la ciudad, creo que estaba justo en la esquina de Sáenz Peña y San Martín. Detuve a un hombre que transitaba por la acera y le pregunté:

         -¿Sabría usted decirme dónde están las oficinas del señor Armando?

         -Ahí enfrente. Me dijo con cierta molestia.

Crucé la calle y entré al lugar.

Me atendió la secretaria del señor Armando y me dijo que debería esperar unos cinco minutos. Aproveché para terminar de leer el artículo de una revista especializada en psiquiatría que había tenido que interrumpir en la visita anterior.

Cumplido dicho plazo, la secretaria me hizo saber que el señor Armando me esperaba.

Entré al despacho que me indicó la señorita y allí estaba el señor Armando.

Me dio la mano de forma muy cordial y se puso a examinar un informe que tenía en su escritorio que, seguramente, era una fábula de mi propia vida, o lo que muchos llaman: “Currículum vitae”.

Me preguntó de manera contundente y sin preámbulo alguno: -¿¡si de verdad, deseaba el puesto que había quedado vacante!?- Le dije que sí. Sonrió y me condujo por un pasillo largo y estrecho hasta la cápsula. El Sr. Armando aseguró el cinturón de la butaca, cerró la puerta y el cacharro comenzó a girar despiadadamente hasta que se detuvo. Abrí la portezuela y salí al mundo exterior.

Me hallaba en una calle asfaltada que parecía desierta. Esperé a que alguien pasara por allí y cuando acertó a pasar un joven, le pregunté por las oficinas del señor Armando:

         -Aquí, a la vuelta. Me respondió.

Di vuelta a la esquina y, en efecto, allí estaban las oficinas del señor Armando.

Entré y la secretaria me saludó con una sonrisa:

         -¡Buenos días señor Armando! El elegido para el puesto lo está esperando. ¿Lo hago pasar a su despacho?

         -Sí, por favor. Le contesté.

Un hombre de unos veinticinco años, se asomó detrás de ella y ésta, lo hizo pasar.

Le extendí la mano sonriente y le indiqué un asiento. Recorrí atentamente las hojas del informe que estaba sobre el escritorio y le pregunté imprevistamente si de verdad deseaba el puesto. Precipitadamente, como en si fuese decreto, me dijo que sí.

Entonces, le dije que me siguiera.

Recorrimos el largo y estrecho pasillo hasta llegar a la cápsula. Una vez allí, hice que entrara y se sentara en la butaca de la misma, ayudándole a colocarse el cinturón de seguridad.

Cerré la puerta y el ingenio comenzó a girar.

 

 

©Norberto Pannone, Buenos Aires, Argentina


DESIGUALDAD - Germain Droogenbroodt - España


 



GERMAIN DROOGENBROODT - España

MIEMBRO HONORIFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

sábado, 20 de junio de 2026

ADOCTRINADA INTELIGENCIA - Germain Droogenbroodt - España

 










ADOCTRINADA INTELIGENCIA


El vacío
– desprovisto de todo significado–
se ha convertido en cotidiano.
Lo que uno debe pensar o hacer
está preprogramado.
La imagen
que vemos en el espejo
ya no es más nuestra propia imagen.



de “el Camino del Ser”, Editorial Balduque, Cartagena


GERMAIN DROOGENBROODT – España

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

ALETEOS, SÓLO ALETEOS - Marian Muiños - España

 











ALETEOS, SÓLO ALETEOS


Aleteos, sólo aleteos.
Vaivén de aves
inestables,
migrantes
siempre en vuelo.
Aleteos, uno dos,
tres y medio.
Neblina de soles
para tu viña,
tierra sin riego.
Espíritu leve
nombre que esconde
los sentimientos.
Desfile de faldas,
rostros y camas
simulan miedos.
Río sin cauce,
árbol sin tierra,
nube sin cielo.
Vuelan semillas,
mis aleteos, uno, dos,
tres y medio.
Arrojo manojos
en tus acequias,
las lleva el viento.
Sol de montaña para tus redes
un río cielo.
Pescador seco, metes tus botas
en los viñedos.
No hallarás peces ni tendrás vino;
mas un misterio
llevará escamas hasta tus labios,
en aleteo.
Recoges redes, abres tus manos
sin comprenderlo:
una sirena nada en el jugo
de los viñedos.
Bebes su canto, pescas las nubes
y en tenue velo
sólo la espuma de una marea
recrea el sueño.


De su libro: “De paso por el mundo” Ed. 2024 – Buenos Aires, Argentina

MARIAN MUIÑOS – España

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

CANCIÓN PATRIA ARGENTINA A LA BANDERA - Canción a la Bandera, "Aurora".

 









CANCIÓN PATRIA ARGENTINA A LA BANDERA

"AURORA"

Alta en el cielo, un águila guerrera
Audaz se eleva a vuelo triunfal
Azul un ala, del color del cielo
Azul un ala, del color del mar

Así en la alta aurora irradial
Punta de flecha el áureo rostro imita
Y forma estela al purpurado cuello
El ala es paño, el águila es bandera

Es la bandera de la Patria mía
Del Sol nacida que me ha dado Dios
Es la bandera de la Patria mía
Del Sol nacida que me ha dado Dios

Es la bandera de la Patria mía
Del Sol nacida que me ha dado Dios

 

La Canción a la Bandera (Aurora) es un aria patriótica compuesta por el músico ítalo-argentino Héctor Panizza. Su letra, que exalta los colores de la bandera argentina, fue escrita por Luigi Illica y Héctor Cipriano Quesada. 

 

NUESTRO HOMENAJE !!!


CANCIÓN PARA NORIKO – Luis Alposta – Buenos Aires, Argentina




 

 






CANCIÓN PARA NORIKO


Recuerdo aquellos versos que me enseñaste un día,
que empezaban diciendo: “Komoro Narú…”
Recuerdo aquellas tardes y esa costumbre mía
de dibujarte flores en amarillo y blue.

La imagen del Tsumita la pertinaz llovizna,
el gris del viejo Tokio en un atardecer
y el capullo en tus labios con ternuras de brizna
en la dulce nostalgia volviendo a florecer.

Recuerdo aquel poema que recitaste un día,
que escribió el viejo Tooson y a tu lado aprendí.
¡Arigató Noriko! Y en esta melodía
te llegarán los versos que ayer te prometí.


Letra: Luis Alposta
Música: Rosaura Silvestre

LUIS ALPOSTA - Buenos Aires, Argentina   

MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA


Para escuchar:

https://youtu.be/gZW_08B4lu8?si=xQONbdvk0SjEiae5

 

 



"CON OLOR A PAPÁ" - Roberto Peregrino Salcedo - (Buenos Aires, Argentina)

 




 

Roberto Peregrino Salcedo

 

    


CON OLOR A PAPÁ


Al drepa le batimos mi viejo o mi papá.
Según las circunstancias o la edá.


Yo estaba en el apronte de rajar para el cole.
Él me pasó revista, supervisó mis uñas,
el guardapolvo blanco, me fichó la lustrada,
me peinó con gomina, me anudó la corbata.

Su paternal embroque fue siempre de caricia,
me miraba hacia ajoba, yo a él para arriba.
Hoy lo sigo junando y a pesar de su piro,
de arribeño me sigue revoleando sonrisas.

Por sus cosas de macho, mate amargo, tabaco,
su crema de afeitar y además el ruidito
de la yilé filosa raspando a contrapelo,
yo siempre quise ser igualito a mi viejo.

Mientras él se afeitaba, yo iba haciéndole muecas,
el cuello para un lado, la jeta para allá...
pungándole en secreto su colección de gestos,
yo me estaba afeitando, igual que mi papá.

Manyó que lo imitaba y ahí sí, me dio la cana
mi buen papá noel de la barba espumada
que bromeó: “¡que hacé mono!”, riéndose con ganas.
Yo también me reía -¡Uy que linda mancada!

Le dí un beso a lo bruto, me rajé para el cole.
-Chau papá! -dije y él que seguía riendo-
-¡Volvé!, que estás llevando mi jabón en tu ñata.
Yo me hice el sordeli y me olivé contento.

Me sentía feliz al entrar al colegio.
Tenía olor a mate y a su tabaco negro
perfumado de espuma del jabón de afeitar.
Tenía en la nariz, olor a mi papá.


ROBERTO PEREGRINO SALCEDO
- Buenos Aires, Argentina


Para escuchar: https://www.youtube.com/watch?v=2mm1S8IWP7I&t=9s


DESORDEN - Jerónimo Castillo -. San Luis, Argentina

 












DESORDEN


Por vivir con estrellas de sonidos
deshojados en vívidas mañanas,
destruí superficies artesanas
de mis lagos internos y queridos.

Si se fueron los días, fueron idos
al calor de las muertes cotidianas
que dejaron en rejas y ventanas
otras suertes de goces y latidos.

Encontrar lo buscado fue la meta
por caminos de ausencia de mesura,
con engaños por única receta.

Encontrada la paz tras una dura
y feroz estocada de saeta,
reconstruyo mi propia sepultura.


JERÓNIMO CASTILLO – San Luis, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


A MI PADRE - Martha Inés Vélez - Medellín , Colombia











A MI PADRE


Padre…
Surcaste entre tus manos
La fatiga de la tarde,
La incertidumbre del tiempo
Y el infinito fue tuyo
en abstracto pensamiento

La primavera cantó en ti
con génesis de universo
el grito de libertad
para las alas del viento

Acunaste en tu sentir,
en tu corazón… mi aliento.
Me diste todo de ti,
el horizonte del mundo
donde cribar yo mis sueños

Piedra angular eres tú
en la eternidad del recuerdo,
en la intimidad de mi inconsciente
que te anida dulcemente

Fuiste un instante
en la efímera finitud del tiempo.
Paz perpetua para la inmortalidad
de tu silencio.


MARTHA INÉS VÉLEZ - Medellín, Colombia
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

… Y SE HIZO EL MILAGRO - Delia Checa - Argentina

 










… Y SE HIZO EL MILAGRO


Estabas ahí y no te veía…
hasta que descubrí
tu llama cegadora,
incorruptible.
Durante siglos seguí
incansable un rastro de luz
que a ti me conducía.
Hallarte fue disfrutar
de la magia a puñados
y desechar por inútiles
los calendarios y horizontes.
Me embarqué
en una aurora inesperada
donde lo sobrenatural
era la rutina del día.
¡Increíble mundo sutil
de dos seres amándose!

Contigo vivo
en las alturas…
sin nada,
tu vivir me basta.



©DELIA CHECA, poeta y escritora argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA