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sábado, 7 de marzo de 2026

APACIBLE MAÑANA EN EL HIMALAYA - Germain Droogenbroodt - España

 








APACIBLE MAÑANA EN EL HIMALAYA

Parece
como si la noche anterior
hubiera saciado toda sed
el día llega pleno de luz
y voces de pájaros
extraños al oído
a lo lejos
el sonido vacilante de una flauta
un rezo matinal
para Shiva, para Buda
o para cualquier otro díos
tan apacible parece esta mañana
como si después de tantos siglos
alcanzase la humanidad
finalmente la paz
finalmente tranquilidad.

de
“En la Corriente del tiempo, Meditaciones en el Himalaya”

GERMAIN DROOGENBROODTAltea, España

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


INFIERNO - Salomé Moltó - Alcoy, Alicante, España

 







INFIERNO


Veremos, si podemos,
evitar la tragedia
del cada día,
de la incomprensión,
del egoísmo, del ego exacerbado.
Que con ello seguro, al infierno
no iremos…

El suave aire que llega
me hace ver a lo lejos
los rayos del sol
que pronto nos acariciaran
y mucha felicidad espero…
alcanzar.



SALOMÉ MOLTÓ – Alcoy, Alicante, España

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

GAVIOTA - Adrián Néstor Escudero - Santa Fe, Argentina

 









GAVIOTA 


Ahora amanezco crispado de azul
Las plumas blancas recién estrenadas
Me alzan en vuelo sideral
Hacia el otro lado.

Dejo la alborada
Y me sumerjo
En el torrente arenoso de la vida
En busca de una miga de pan.
Pronto vendrá la tarde
Y el maná de los turistas y de los pescadores
Será más sabroso.

Simple vivir en simple vuelo
El mío.
Y mi destino de gaviota
Temblando en la pureza del aire
Pronto se irá como el día
E iré a confundirme
En las arenas sin nombre
De la blanca lejanía de una Luna ciega.


ADRIÁN NÉSTOR ESCUDEROSanta Fe, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA



(*)Adrián Néstor Escudero (Santa Fe, Argentina), 04-01-2026.-

   Propalado el 04-01-2026 por vídeo grabación para el LXIIIº ENCUENTRO POÉTICO INTERNACIONAL Y PUENTE DE PALABRAS. Responsables: Prof. Ramón Pulido Rodríguez, de Ciempozuelos, Madrid – España y Prof. Gladys López Pianesi, de Rosario – Argentina). 

  Publicado el 10-01-2026 en el Blog “ASOCIACION LATINOAMERICANA DE POETAS, ESCRITORES Y ARTISTAS” (ASOLAPO) – Filial Argentina (Buenos Aires) – Presidente y Director de Organización Internacional: Norberto Pannone.

 Publicado el 22-01-2026 en el Magazin Virtual HOJAS DE PALABRAS Nº 166 – Año XIII - Enero 2026 (GRUPO CULTURAL AMIGOS DEL ARTE GRADA).


ENCUENTRO CON LA NADA - Favio Cevallos - Baigorria, Santa Fe, Argentina

 











ENCUENTRO CON LA NADA


El laberinto, la seda fina que el viento teje en el aire,
nuestros pasos dibujan huellas que el tiempo borra
con gotas de soledad frente al espejo que dejó de mirarnos.
Las sombras del pasado, semillas de un jardín que ya no florece
Mi otro yo camina sendas que el sueño sacrifica a la imagen,
memorias esquivas, humo en espiral que mi voz deshace
y el ojo cifra en arenas del reloj que llora lágrimas de cristal,
cada grano, ese instante del vacío que soslayamos.
La nada perdida en el laberinto que somos… inabarcables.
Un tapiz antiguo, la diadema inmaculada y el silencio
que aterroriza a las almas extranjeras en la patria del espíritu
la otra cara de la soledad del mar que en el náufrago emerge.
El patio viejo hablando en los ecos de las paredes dibujadas
por mi otro yo, mirando desde un pimpollo de rosa amarilla
esa historia inexplicable de la realidad esquiva
nutre con paciencia infinita la esperanza gratuita del instante
sus pétalos de estrellas que el abismo teme
la oquedad de su centro creando allí donde todo se anuda.
El miedo entre cercos se disuelve con la transparencia del día,
soledad ese puente que el viento ha derribado,
para que el pasado no nos robe el hoy de sueño y vigilia.
Aquel niño se emancipa de la sombra, entra en la flor y ve,
un río que se pierde en el mar y no encuentra su montaña perdida
mientras los vasos de sílice contienen la caída
la nada es el laberinto que inventamos sin saber cómo,
mi encuentro con la flor golpeó sobre el cuero del vacío
solo un recuerdo increado… y el tiempo nunca nos alcanzará.


FAVIO ANDRÉS CEBALLOS – Baigorria, Santa Fe, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

EL DÍA QUE MURIÓ BORGES - César Tamborini Duca - León, España

 




EL DÍA QUE MURIÓ BORGES

http://pampeandoytangueando.com/relatos-y-critica-literaria/el-dia-que-murio-borges-4/

Este es un relato en el que conviven la realidad y la fantasía, al más puro estilo del “realismo mágico”. Realidad representada en las personas del mismo Borges, del autor del relato y de su propia familia. La magia surge a través de los personajes ficticios creados por el mismo Borges en algunos de sus cuentos. Fue publicado como FINALISTA en el “XXIV Premio de Relatos Breves” del Diario de León, en el Suplemento “El Filandón” del 17 de mayo de 2009.

Vivía en ese entonces  en Parque Leloir, un bucólico sitio de las afueras de Buenos Aires donde así como la población escaseaba sobraban los metros de terreno en cada vivienda. En nuestra manzana sólo vivíamos en forma permanente 3 familias (las restantes viviendas se ocupaban los fines de semana o en el verano) con la inmensa felicidad de estar en contacto con la naturaleza y sintiéndonos libres luego de la jornada laboral para disfrutar plenamente el ocio que un lugar así nos deparaba. Ocio matizado con las tareas de jardinería o la lectura, que es una de mis pasiones: en los anaqueles de mi biblioteca se acumulaban y mezclaban Erich Fromm, Ortega y Gasset, Nietzche, Alexis Carrel, Cortázar, Emilio Mira y López, Jacques Maritain, Roberto Arlt, ¡Borges!. Tenía todas sus obras, hasta esos 3 pequeños libros de ensayo que había preterido: “Inquisiciones”, “El tamaño de mi esperanza” y “El idioma de los argentinos”, que últimamente hizo reeditar su viuda (pese a que él lo había prohibido). 

Debo confesar que hubo un cambio en la percepción de la realidad en mi vida desde el sábado 14 de junio de 1986, el día que murió Jorge Luis Borges en Ginebra.

Solía quedarme hasta tarde viendo la televisión mientras Patricia y Juan Manuel (mi mujer y mi hijo de 6 meses) dormían. Como a los 2 o 3 días de la muerte de Borges se borró la pantalla mientras inquietantes rayas la cruzaban en distinto sentido; luego se aclaró totalmente y apareció en letra catástrofe el título de una de sus poesías, “El General Quiroga va en coche al muere”. Luego una y otra vez se repite la escena en que una partida detiene un lujoso carri-coche tirado por cuatro briosos corceles. Por la ventanilla aparece la imagen de alguien con tupida barba, renegridos y centelleantes ojos, que con su mirada torva y vozarrón potente pregunta y reclama “¡qué significa esto!”; alguien (Santos Pérez) se acerca en su cabalgadura y le da su respuesta en forma de pistoletazo en el rostro que queda destrozado, y la figura de la ventana en el carruaje cae muerta. Este incidente se reproduce algunas noches y después todo vuelve a la normalidad.

Como a los 15 o 20 días ocurre algo similar, pero el titular reza “La viuda Ching, pirata” y aparece una armada de seis escuadrillas, cada una con banderas de distintos colores y en una, con una serpiente como distintivo, iba una mujer que aparentemente comandaba las acciones que sucedían posteriormente en la pantalla: el ataque a un convoy de mercancías, el abordaje de las naves, la muerte bajo una tempestad de espadas de  aquellos que resisten, la celebración con aguardiente y blasfemias. Como en el caso anterior se repetía una y otra vez y después de algunas noches desapareció.

Y luego aparece un nuevo título, “El proveedor de iniquidades Monk Eastman” y la imagen muestra sucesivamente los relucientes “Colt” en los puños de los hombres de su banda en la batalla con la banda rival de Paul Kelly bajo los arcos del “Elevated” en el Distrito de Rivington.

Cuando imaginé que todo había concluido, pensando que quizás se debía a una broma alucinada de alguien con los suficientes conocimientos técnicos y medios para interferir las transmisiones y emitir imágenes a su gusto, pues habían pasado ya un par de meses sin novedades, una noche que estaba ensimismado en la contemplación de la televisión en mi butaca preferida de la biblioteca, sucesos posteriores llevaron inquietud a mi ánimo. Y no era para menos pues esa noche vi descender de los anaqueles, desde el sector correspondiente a las obras de Borges, a 36 capitanes transportando en bandeja de plata e incrustaciones de jade la cabeza degollada de Kotsuké no Suké, penetraban en la pantalla de televisión y la transportaban hasta la tumba del Señor de la Torre de Ako.

No comenté nada a Patricia para no inquietarla pero la noche siguiente me encerré en la biblioteca provisto de una enorme hacha, pues presentía que algo grave estaba por suceder. Ya me vencía el sueño sentado en mi butaca, con los ojos entrecerrados, cuando percibí ruido. El primero en bajar de los anaqueles fue Bill Harrigan (Billy the Kid) con su cara de niño; no le tuve piedad y le sacudí un hachazo, pero como comprenderán, con estas apariciones eso no tiene ninguna efectividad, y además no se puede reescribir la historia y no era yo el destinado a acabar con la vida del legendario pistolero.

De modo que para aligerarme ante la previsible huída dejé el hacha a un lado y ahora sí que el pánico se aposentó en mi cuerpo pues desde los estantes bajaban en tropel Don Illán de Toledo y el déan de Santiago (aquel con su magia hacía aparecer y desaparecer una enorme espada toledana en su puño izquierdo); Hakim que sin sus cuatro velos mostraba su monstruosa cara leprosa; Francisco Real (el “Corralero”) y Rosendo Juárez (el “Pegador”) y entre ellos dos “La Lujanera”.

Cuando los vi acercarse amenazadores decidí que la velocidad de mis piernas era la mejor arma de que disponía para contrarrestar las nefastas intenciones que adivinaba en el rostro de los mentados personajes; el “Corralero”, con su enorme cicatriz marcándole el rostro y con su facón  amenazante tejiendo filigranas en el aire es el que me inspiraba mas temor, si cabe, que los demás (mas aún porque yo siempre creí y sostuve que a él lo mató Borges -locuras de juventud- y tal vez se quería vengar en mí).

Al correr tropecé con una mesita donde reposaba una lámpara de kerosene que encendía todas las noches para sentir mas acogedora la estancia; se derramó el líquido y el incendio comenzó voraz alimentado por el combustible material que ahí se hallaba. Lo último que alcancé a ver fue a los personajes trepando a los anaqueles, penetrando en los libros que serían luego pasto de las llamas. Recuerdo haber escuchado   alaridos sobrecogedores, pero no sé si en realidad era yo el que gritaba.

Cuando desperté en el hospital con quemaduras en todo el cuerpo, Patricia me anotició* que “sólo” se había quemado la biblioteca (y debo reconocer que ese “solo” que sabía a gloria dadas  las circunstancias, me resultaba por otra parte tremebundo pues había perdido algunas obras que me resultaron difíciles de encontrar, entre otras “La Tierra Cárdena”, de H.W.Hudson y un tomito que estaba siendo objeto de estudio, el “Manual de la Lengua Pampa” de Federico Barbará), y todavía tengo la duda si lo que aconteció fue tal como yo lo percibí, o estuve soñando antes del incendio o si fueron delirios de mi imaginación cuando estaba postrado y con fiebre alta en la cama del hospital.

Ahora, miro a través del ventanal con rejas y veo la gente que pasa caminando por la calle –según me dijo la enfermera se trata de la calle Vieytes**-  algunos apresurados, otros detienen su marcha y observan con curiosidad hacia el hospital; eso no lo entiendo, porqué se detienen a mirar con curiosidad. Y otra cosa que no entiendo es porqué me mantienen con esta camisa, atada con dos tiras por la espalda que me impiden el movimiento de mis brazos.


CÉSAR J. TAMBORINI DUCA – León, España

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

Académico Correspondiente para León

Academia Porteña del Lunfardo

*”anotició”: manera coloquial de expresarse el hombre de campo en la Argentina que resulta contradictoria, pues el prefijo “a” de raíz griega denota negación a la palabra a la cual va unida, por lo que etimológicamente significa “no dar la noticia”, cuando en realidad se está diciendo lo contrario.

**Vieytes: calle de Buenos Aires donde se encuentra el principal instituto para enfermos mentales de la Argentina.


«L´UOMO» Ángel Medina - Málaga, España



«L´UOMO» 

                                   El hombre está situado ante sí mismo como un “todo”. Todo lo experimenta desde su yoidad. Puede cuestionarlo todo, pues todo se le plantea como un conocer. Su experiencia será la comprensión cuando se trate de algo verificable. O interrogarse por la causa si no puede entenderlo e ir de pregunta a respuesta y de respuesta a nueva pregunta hasta el límite de su conocimiento. Esto se llama “experiencia trascendental”.

En este camino tiene tres posibilidades. Una es no querer interesarse ante el hecho, lo cual equivaldría a alejarse del saber. (indiferencia) Dos, al llegar al límite de su comprensión renunciar y considerar que no hay respuesta, esto es, la “nada” como respuesta (el absurdo) Y tres, aceptar que debe haber una respuesta más allá de su conocer personal (la confianza)

Retrato del hombre

El hombre, la criatura más evolucionada de la creación es un misterio para él mismo.

Ha sido capaz de descubrir misterios insondables como la desintegración del átomo o llegar hasta otros planetas, lo que le constituye en un “semidiós”. Asimismo, crear la inteligencia artificial y computadoras capaces de competir consigo, al punto de correr el riesgo de robotizarse. De igual manera se encuentra rodeado por el hedonismo y el consumo, lo que podría plantear si realmente él domina sus deseos o son estos los que le poseen a él.

Persona y sujeto

Si arrojamos algo a un estanque se formarán tres círculos concéntricos, del mayor al menor. El primero representa el “tener”. El segundo el “hacer” y el último el “ser”. Se suele conocer al hombre por lo que tiene (por ejemplo, conocimientos, fortuna…), algo que también pueden poseer los demás. Se suele conocer al hombre por lo que “hace” (por ejemplo, el trabajo, el arte…) algo que también poseen los demás. Pero lo que “es” sólo le pertenece a él, ya que es diferente del resto, y esto se constituye en lo más desconocido para los demás e incluso tal vez para él mismo.

Ser persona es ser inabarcable. Indefinible. Cada antropología aborda al hombre desde un determinado punto de vista, pero no en su totalidad. Esto es, resulta irreductible. Y si es irreductible, es también un ser- en- proyecto. No está acabado, sino en evolución. Desde aquel lejano día en que fue un mono no ha dejado de evolucionar y va transformándose en el entorno según su ideología, el amor, etc. Si es un ser en proyecto es también anhelante. No se conforma con lo que es, sino que quiere ser “más”. No más que los demás, sino más que él mismo. En eso consiste la felicidad. Pero igualmente se reconoce contingente, esto es, no necesario y sí necesitado por lo que pueda proporcionarle el equilibrio interior que necesita para saciar su sed de vivirse plenamente.

Ser sujeto implica racionalidad. Los animales evolucionan guiados por el instinto, pero sólo el hombre es capaz de pensar. Pensar es estar abierto a la vida y preguntarse por todo. Es un diálogo constante con el mundo y consigo mismo. Naturalmente, la pregunta implica la duda. Se dice “no estoy seguro de nada” (al menos, sí está seguro de su inseguridad). La negación absoluta no existe, pero sí la duda razonable. Por eso, ha de correr el riesgo de arriesgar una respuesta.

El riesgo de la decisión implica la libertad. Para ello es necesario el equilibrio de sus facultades. Una inteligencia que piensa. Una voluntad que actúa y la responsabilidad de actuar siguiendo la rectitud de la conciencia. Todo esto conlleva salir del límite de su finitud y buscar el sostenimiento de las preguntas que conviven con él desde que hace uso de la razón y no se evade de sí mismo. ¿Para qué es la vida?

Preguntas

El hombre está dotado de razón y libertad y necesita reconstruir el puzzle de la existencia para reconocerse él. Por eso, se pregunta por el mundo y por sí mismo.

¿Tiene sentido la vida? ¿Una vida sin futuro, donde sólo queda el presente y se aferra a él contemplando la violencia, la enfermedad, el odio, la injusticia, el hambre, la desigualdad, que sentido puede tener? Esto significaría que la vida es un absurdo y el hombre un condenado sin esperanza. De ahí, que muchos caigan en el desencanto y la desesperación.

También considerar que el sentido de la vida es pasarlo lo mejor posible sin más de ahí el dicho “para dos días que hay que vivir” ― y renunciar al pensamiento. Así, se justifica la filosofía del utilitarismo, esto es, que lo bueno es lo que es bueno para uno sin pensar en los demás, todo lo cual conduce al enfrentamiento al chocar los intereses.

Si el destino final del hombre es acabar en la “nada” y el presente se antoja insoportable, ¿no sería mejor acabar de una vez por todas en el suicidio?

Pero también la pregunta mira hacia el progreso. Si la vida carece de sentido y el final absoluto es la muerte física, el hombre será guiado por el dios de la Ciencia. El hombre es el progreso. ¡Viva el hombre!

Hay quienes no lo entienden así y desean prosperar, pero sin que el hombre quede subordinado a la ciencia y pase a ser en lugar de “alguien”, “algo”. Entonces, aun de manera insuficiente vislumbra la trascendencia.

Preguntarse por sí mismo

El hombre se pregunta por sí mismo. Siguiendo al filósofo Kant son tres las preguntas cruciales: ¿Qué puedo saber? ¿Qué debo hacer?  ¿Qué puedo esperar?  Si el hombre reconoce que “lo que no existe no puede darse existencia a sí mismo”, esto implica que le ha sido dada la existencia. La respuesta es que hay «Alguien» que se la ha dado, aunque se constituya en un «misterio».

¿Qué debo hacer? El hombre necesita tener una referencia del bien, y si sigue la filosofía del mundo procurará sólo su propio bienestar y se desentenderá de los demás, lo cual creará en él un vacío existencial.

¿A dónde voy? Ante esta pregunta sólo caben dos respuestas: al final de la vida está la “nada” (¿Y qué es la nada más allá de nada?) o la trascendencia.  ¿No sería más aceptable arriesgar una respuesta que pueda conducir a alguna parte?

El Misterio sustentador o la experiencia trascendente

Una historia. Dos hombres observan el cielo estrellado. Uno dice que ha de existir una causa para que exista y el otro dice que es producto del azar. Pero, ¿qué es el azar o casualidad, sino barajar una serie de respuestas ante la pregunta que no pueden responder realmente? Y no obstante el cielo se ilumina cada noche ofreciendo un espectáculo inabarcable. No, ciertamente ha de haber una causa. Negarla equivaldría a admitir que es inexplicable, pero no que no es real. Esto equivale a aceptar la evidencia, aunque no se tenga la capacidad de entenderla en los límites de la razón humana. Ante el hecho el hombre ha de optar por la decisión del caos, de lo absurdo o de una realidad que se le escapa al entendimiento.

Opciones

Frente al Misterio puede optarse por dos posturas.

Ignorarlo todo.  Esto es, reducir al hombre a nacer (sin saber el porqué), vivir sin saber para qué y morir abrazando la nada, lo cual equivale a admitir el sinsentido de la existencia, en cuyo caso, ¿para qué querer “ser más que es”, es decir, alejarse de la zona simiesca de la que procede y crecer en su humanidad?

Pero, también puede abrirse en la búsqueda de una respuesta que responda al sostén del mundo y del hombre. Así, el Misterio que sustentaría todo cambiaría muchas cosas para el hombre. El caos de la negación se convertiría en una esperanza. La nada se transformaría en trascendencia, lo cual respondería a la ´´ultima necesidad del hombre que es la de vivirse en una vida que no concluya con la muerte, sino que la transforme. Si se reflexiona seriamente, “cuánto ha de creer el que dice no creer para sostener su incredulidad”.

RESUMEN

Al Misterio que todo lo sustenta puede acudirse desde la confianza basada en la realidad. El hombre tiene ante sí el reto de abrirse a él y buscarlo. Es su riesgo personal. El que niega el Misterio del que puede ver su huella, pero no al Misterio, no puede saber por qué confiar en la realidad (que sí ve). Pero esto requiere la decisión libre, y entonces comprobará que hace lo más razonable (de igual manera que la desconfianza se convierte en confianza para el que no sabe nadar y cae al agua, al comprobar que es capaz de flotar)

A modo de conclusión. Ante la pregunta de si existe Dios, reflexiona si tu comportamiento cambiaría dependiendo de la respuesta. Si no fuese a cambiar, puedes ahorrarte la pregunta. Pero, si cambiase, la realidad es que ya has decidido: necesitas a Dios para vivir. Entonces, sólo resta superar la acidia o pereza del espíritu y pararse a reflexionar, porque el que busca, encuentra. (Mt 7.

 

ÁNGEL MEDINAMálaga, España

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


sábado, 28 de febrero de 2026

CONVERSACIÓN - Federico Araya - San Juan, Argentina

 












CONVERSACIÓN


Las palabras no están sirviendo
para nada
Ese placard se está vaciando
se están llenando las valijas
las cajas
el pasillo de polvo
se está llenando
el sabor rancio está
plagando el aire
Ahora me estoy yendo
O vos te estás yendo

Y no encontramos las palabras
no podemos

Anoche nos quedamos dormidos
en silencio
rígidos
éramos perros esperando
en el callejón
las estrellas

y la valija en el piso
y la voluntad en las llaves
Las cosas no funcionan
como soñamos
Las cosas no funcionan
como soñamos


FEDERICO ARAYA
– San Juan, Argentina


CABALLITO CRIOLLO - Belisario Roldán - Argentina

 



 








CABALLITO CRIOLLO



¡Caballito criollo del galope corto,
del aliento largo y el instinto fiel,
caballito criollo que fue como un asta
para la bandera que anduvo sobre él!
¡Caballito criollo que de puro heroico
se alejó una tarde de bajo su ombú.
Y en alas de extraños afanes de gloria
se trepó a los Andes y se fue al Perú!
¡Se alzará algún día, caballito criollo
sobre una eminencia un overo en pie.
Y estará tallada tu figura en bronce.
Caballito criollo, que pasó y se fue!



BELISARIO ROLDÁN
- (1873-1922) - Argentina

SOBRE EL AMOR - Santiago Sylvester - Salta, Argentina

 










SOBRE EL AMOR


No importa dónde nace el amor
(los nacimientos son asuntos de registro o
de parroquia)
pero sé que no dura al aire libre,
en ese prado aséptico con un molino al fondo.
Nace en cualquier parte
pero no prospera en la ilusión bucólica:
busca la complicación,
no el caos pero si su orilla,
un cuerpo espeso de tejidos
y de material residual,
y busca sobre toda la armonía
que es donde, si nos descuidamos un instante,
muere por falta de necesidad.



SANTIAGO SYLVESTER
– Salta, Argentina

HE PUBLICADO - Gloria Nistal - Madrid, España

 









HE PUBLICADO


He publicado más de treinta libros,
pero espero publicar los otros
más de treinta que viven desperdigados
por los cajones de mi armario.

Tengo en mi haber
un centenar de miles de fotos
con las que juego a captar
sonrisas y gestos que enamoren.

A veces desparramo pintura torpe
por diferentes lienzos
intentando dotar a lo amorfo
de algún sentido de belleza.

Soy insondable,
-pues Dios me hizo a su imagen y semejanza-
iconoclasta, inaprensible, incorregible,
inimaginable.
Me divierten los anatemas.
Huyo de las modas y de lo superficial
como de las opiniones violentas
que menosprecian las del otro.
No practico religiones
Ni nada que ate en sus religares.

He sido bígama y me sigo sintiendo bisexual.
Tengo varios principios,
-no tantos como Groucho Marx-
El respeto, la honestidad y trabajar por la Paz
me conmueven y me ayudan a levantarme
de la cama y de todas las caídas
de cada día.

África me habita
porque de allí siento mis raíces.
Viajo para conocer y empatizar,
para abrir ilimitadamente los ojos
y porque yo no puedo ser de otra manera.


GLORIA NISTAL 
– Madrid, España

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA