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sábado, 23 de mayo de 2026

CAMINO LARGO - Claudia Mariel del Carmen Pannone - Buenos Aires, Argentina

 











CAMINO LARGO


No debe haber camino largo
como el que juntos recorrimos;
un fragmento de cielo en tus ojos
y un callado marrón en los míos,
tu palabra plegaria en mis oídos
y tu nombre llenando aquel vacío.

Yo pude ser solo distancia,
faro de luz en el camino;
agua fresca en tu sed de cariño,
horizonte en tus soles perdidos.
Pero he sido sin más, en tu verano:
una rama reseca y sin abrigo.

Hoy es partir,
mañana, tan sólo llegar.
Luego habrá una costumbre total:
vegetar en los sueños perdidos.
Y la lenta vejez material,
es la cruda verdad que nos dimos


Letra y música de:

©CLAUDIA PANNONE
, cantante, autora y compositora argentina.

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

AUTORRETRATO - Norberto Pannone - Junín, Buenos Aires, Argentina

 











AUTORRETRATO


Trigal,
en tu cintura de pan
la tierra crece.
Los molinos,
añosos arquetipos,
con la brisa danzan
emanando el agua.
Flores de alfalfa
por la pradera
mecen
el paupérrimo canto
de los mirlos.
Horizontes amarillos
de girasoles,
curvando su testa,
en maquinal reflejo;
indagan al sol
de la mañana.
Y el alma
del niño se estremece
cuando el frutal durazno
de azúcar y color
moja sus dientes.
El arado descansa
junto al carro de fresno.
En las sombras,
los grillos al silencio
vencen.
Jugueteando en el césped
las luciérnagas vienen.
Y los perros le ladran
a los viejos fantasmas
que en la noche aparecen.


NORBERTO PANNONE – Buenos Aires, Argentina

ADIOS - Vicente Huidobro- Santiago, Chile











ADIOS


Llevo sobre el pecho
Un collar de tus calles luminosas
Todas tu calles
me llamaban al irme

Y en todas las banderas
Palpitaban adioses


Tus banderas de los nobles ardores

Al pasar
arrojo al Sena
un ramo de flores


Y entre los balandros que se alejan
Tus balandros que pacen en las tardes
Dejar quisiera el más bello poema

El Sena
bajo sus puentes se desliza
Y en mi garganta un pájaro agoniza


VICENTE HUIDOBRO - Chile


SOL DE INVIERNO - Antonio Machado - Sevilla, España

 














SOL DE INVIERNO


Es mediodía. Un parque.
Invierno. Blancas sendas;
simétricos montículos
y ramas esqueléticas.
Bajo el invernadero,
naranjos en maceta,
y en su tonel, pintado
de verde, la palmera.
Un viejecillo dice,
para su capa vieja:
«¡El sol, esta hermosura
de sol!…» Los niños juegan.
El agua de la fuente
resbala, corre y sueña
lamiendo, casi muda,
la verdinosa piedra.



ANTONIO MACHADO - España

Antonio Machado Ruiz (Sevilla, 26 de julio de 1875-Colliure, 22 de febrero de 1939) fue un poeta español, el más joven representante de la generación del 98 ...

HOMBRE DE CIUDAD - Tom Lupo - Buenos Aires, Argentina

 










HOMBRE DE CIUDAD

 

Semen

Cemento

Cementerio

 

TOM LUPO - Argentina


LA IRA- DE LA CANTATA SOBRE LOS 7 PECADOS CAPITALES - Luis Alposta- Buenos Aires, Argentina

 



 

  LA IRA





Según la teoría de los humores, la bilis es símbolo de agresividad, y el colérico o atrabiliario es así llamado a causa de la biliosa agresividad que almacena.

Se trata de un pecado del que provienen las traiciones, las muertes, las disensiones, las guerras. Aun cuando no llegue a estos excesos, es origen de muchos males, porque nos hace perder el dominio sobre nosotros y especialmente turba la paz y crea enemistades. La ira es generadora de odios y rencores.

            La virtud opuesta a este pecado es la paciencia. La paciencia es la virtud moral que nos enseña a sufrir y tolerar con calma los reveses e infortunios que irritan o conmueven.

Para los que quieran ahondar en el estudio de la ira lo aconsejable es desayuno, almuerzo… y Séneca.

Lucio Anneo Séneca escribió en el siglo I d.C. el famoso tratado filosófico «De la ira» (De ira). En él, define esta emoción como "una locura breve" e irracional, argumentando que es destructiva, nubla el juicio y nos vuelve esclavos de nuestras pasiones.

Si la ira hablara (o cantara), seguramente lo haría de esta forma:            


LA IRA

Injurias, amenazas y agresiones.
El golpear, insultar y blasfemar
son mis razones.

Yo soy la que maldice
al que me contradice.
Se hace lo que yo digo.
Siempre liga un castigo
el que no está conmigo.

Soy la que muerde
y la que más ladra,
quien jamás pierde,
y en la jauría,
la última palabra
siempre es la mía.

Soy la que ronca.
Siempre con bronca
pongo en la mira
hasta al que me mira.
Soy la que ronca,
se enchiva y bronca.
¡Yo soy la Ira!


Letra: Luis Alposta
Música: Pascual 'Cholo' Mamone

 

 "LOS SIETE PECADOS CAPITALES"

            Cantata 'profana' compuesta para dos voces y bandoneón, con versos y textos de Luis Alposta y música de Pascual “Cholo” Mamone. 

 

LUIS ALPOSTA - Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA


LA MUJER DE LA PLAZA - Carlos Penelas - Buenos Aires, Argentina

 









La mujer de la plaza

Aquí la veo por las tardes.
Viene con su aire de brisa
y el pie desnudo de un amor dormido.
Le hablo con la amistad perceptible
de las debilidades. Miro sus ojos
y callo en una suerte de diminuto
silencio. Siento su voz e imagino
su mirada en su cuarto, su recelo que anhela
batir bajo los árboles anónimos.
(Eso deseo creer a mi paso, eso deseo creer).
Es un bello rito, secreto, penetrante.
Presumo que desea hacer el amor
en este sacramento azul, pero teme.

Al caminar sonrío ante la fuente,
hablamos de generaciones inadvertidas,
del candor reclinado en la memoria
que habita un cuadro, del mar,
de la nostalgia de una lejana niñez,
del tiempo soñoliento, distraído.
La veo en la impaciencia de la tarde
bajo la vaga luz que conmueve.
Y no sé si existe.


Buenos Aires, mayo de 2026

CARLOS PENELAS –
Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


SINCERAMIENTOS… - Antonio Las Heras - Buenos Aires, Argentina

 








SINCERAMIENTOS…


Sólo te arrepientes de aquello
que no has hecho…
Lo comprendes cuando tu futuro
es tanto mucho más breve
que lo que transcurrido en el pasado.
Y vibra en tu memoria esa frase:
“¿Por qué no me dijiste todo esto
hace veinte años?”
Ahora ya pasó el momento.
Ninguno se arrepiente de lo realizado.
A lo sumo puedes corregirlo
y modificarlo.
La tragedia está en lo no concretado.



ANTONIO LAS HERAS – Buenos Aires, Argentina
MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA

EPITAFIO PARA CRISTO - Guillermo Fernández del Carpio- Arequipa, Perú

 













EPITAFIO PARA CRISTO


Desde el principio existe el Verbo de amor, que conoce el sufrimiento,
vino a habitar entre nosotros una noche de estrellas disipadas en Belén,
Hijo de Dios, hijo del carpintero de Galilea, hallado en un templo la Luz del mundo,
hombre sabio y pobre, amigo infalible, tiene mucho de Dios como de humanidad.

Testigo de la perfecta creación del Padre.
Curó con misericordia santa y piedad el alma y el cuerpo,
que es mi perpetua oración al ser que cambió nuestros causales destinos.
Sanó a leprosos, paralíticos, ciegos, mudos y poseídos, dice la verdad.

Al tercer día le dio plenitud a nuestra vida, resucitando glorioso.
Es el Pan de vida eterna, tiene poder absoluto para desterrar la iniquidad.
Es Nuestro Salvador, nuestro defensor frente al Padre y lo perdona todo, todo,
es el amor de Dios en persona, respira gloria y la es.
Le suelo hablar por las noches y espero aquella cena.

Predicó estoicamente en Nazareth, Jericó, Samaria, Cafarnaúm,..;
con autoridad y santa piedad;
creó las innumerables parábolas para darse a conocer y mostrarnos el rostro de Dios;
descendió a la morada de los muertos para llamar a todos los justos de entonces,
quienes escucharon la voz paciente de los Profetas.

Tildó de hipócritas a fariseos y maestros de la ley por sus posturas falsas,
multiplicó nuestra caridad de cinco peces y dos panes
y por ello casi fue proclamado rey de los judíos,
es que por momentos somos testigos incrédulos de los signos.

Caifás, otros jefes y Judas tramaron su cruenta muerte.
¡Dios no quiere nuestro corazón endurecido contra el prójimo!
Desea un mundo lo más semejante a su cielo junto al Hijo

Construyó en una barca varias pescas milagrosas calmando también la tempestad,
llamó a publicanos y pecadores a convertirse para que se llamen bienaventurados,
se transfiguró con deidad en el Monte de Sinaí,
amigo de Lázaro y de Nicodemo el niño Jesús de Belén de Judea.
Todo en él es solidaridad y caridad extrema, agonía de cruz hebrea y libertad,
es el prólogo de mi día final; aquí yace la realidad de la bondad.


GUILLERMO FERNÁNDEZ DEL CARPIO – AREQUIPA, PERÚ
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

(Mayo, 2026). Blog literario: ggfernandezdelcarpio.blogspot.com

UNA SOMBRA FURTIVA - Adrian Escudero - Santa Fe , Argentina

 



UNA SOMBRA FURTIVA

 

Al Pecado.

En especial a H.P. Lovecrafht, con admiración… 

    (… Cuentan que… Sí, que promediaba el verano cuando la sombra apareció en la ciudad. El cielo se mostraba diáfano y azul, y el canto de las cigarras era un sonido agudo e incesante que ganaba las playas de las inmediaciones, desbordadas por aquellas gentes felices -en su desnuda palidez- que festejaban al Sol. La Ciudad, mientras tanto, obligaba a otros seres a mantener el frenesí de sus costumbres, pero en el perfecto equilibrio con que los dones de la inteligencia, la libertad y la voluntad eran virtuosamente empleados para el bien común… Un mundo ideal, sin dudas. Pero la sombra no atacó, en principio, a toda la Ciudad. Prefirió a una de sus casas para dar el primer paso: aquella que había elegido para realizar, de a poco, su maldita tarea de hechicera…). 

I

   La casa era grande y estaba en las afueras. Era como parte de un desmembrado pueblo estirado sobre las vías de arribo a la metrópoli. Una brisa cálida resecaba el verdor de los geranios del parque, y oxidaba sus malvones y hamacas (hasta ayer lustrosas, hoy sin niños).

   Su puerta está cerrada. La sombra, que volvía desde sí misma para completar y contemplar su obra, se filtró, furtiva, por debajo de una vasta hendija, aunque sólo hubiera necesitado el ojo de bronce de la cerradura para entrar en ella.

   Era una sombra diminuta, pero nada tímida. Y conocía bien la casa.

   La casa almacenaba todavía setenta y dos rayos que el Sol había abandonado allí, voluntariamente, en los flancos no agrietados de las paredes del living, y en algunos rincones de sus seis dormitorios, sin contar el Cuarto de Huéspedes (donde habitaba…). Pero los rayos, estremecidos por la sombra, se turbaron primero para luego aquietarse y permanecer tiesos, como momificados…

   La bruja no necesitó andar mucho para darse cuenta que, tal como lo pensara, la casa (desde largo tiempo) estaría vacía. Y, más que vacía, desierta. Sus cálculos habían sido por demás acertados.

   Los muebles y adornos estaban… pero sus dueños no.

   Una insospechada rencilla (imposible, ¡qué lástima!, bromeó jocosa), pero de cruenta y incomprensión mutua (¡ejemplar!; ah, vasallos de Mi orgullo…), los había alejado de su sueño tibio, rivalizados por algo que, más adelante, psicólogos y filósofos humanos calificarían de odio u aborrecimiento, según la escala de maldad protagonizada, en este caso, por la Familia de Sir Evadán…

   No habían logrado entenderse entre sus miembros, aunque lo habían deseado en vano y sin esforzarse mucho; excepto por algunas noches de pasión incontenible en las que, los esposos, llamaron a “eso”, equívoca y neciamente, amor…

   La sombra embrujada sonrió, alzó sus brazos sin distancias, y comenzó a pintar de verde moho y negro-noche las paredes de la casa. Pero antes, tiznó el cielorraso de sus seis habitaciones, e incluso, la que habían construido arriba, a nivel de la Conciencia, en aislada arquitectura del conjunto espacial (… y donde, Ella, había permanecido cohabitando al acecho desde que llegaran, hasta finalmente lograr que se fueran y poder desperezar una risotada de triunfo y locura, para huir luego de allí en busca de otro hogar al que…).

   Porque sus amigos nunca habían visitado ni ocupado aquel privilegiado sitio, tan acogedor en su ambiente climatizado y ricamente ornado al estilo francés. Es que no tenían amigos ni los tuvieron jamás, en verdad; ergo, tampoco habrían podido venir en ayuda y dar sentido así al huérfano Cuarto de Huéspedes. Sólo Sir Nadie y Ella, que lo habían disfrutado a su antojo, viendo a mil cochinas mujercitas cabalgar a diario los muslos varoniles de Caín, uno de los hijos de Sir Evadán…

II

   A medida que la mano oscura terminaba escondiendo el color de sus recintos, los escaparates anudados a su cuerpo, el moblaje neoclásico y las alfombras turcas que cubrían el piso, fueron adquiriendo una ominosa tonalidad hasta desaparecer, de pronto, en las entrañas desabridas de las –ahora- lúgubres paredes…

   Cuando la sombra concluyó la tarea, solo restaban aquellos rayos temerosos y no tan inmóviles ya, sino impasibles, vacilantes y entrecortados, que eran como inútiles alardes de un fuego ceniciento.

   La sombra los miró, y los rayos temblaron aún más. Sin compasión, su mano negra se estiró y unos dedos de muerte ciñeron la luz que habitaban, haciendo de ésta un ramillete sombrío de flores vacuas, que una boca siniestra acabó por devorar.

   Entonces, las paredes abandonaron su mutismo de siglos y profirieron un atronador grito de espanto al sentirse contraídas, como desintegradas o absorbidas por esa boca voraz…

   … Y después del terror, reinó el silencio.

   Es que la sombra ya no era pequeña. Había crecido. Y era tan grande y magnífica (aunque repugnante) como antes lo había sido la casa.

   Imponente.

   Su coraje había aumentado; por ende, su ambición también.

   Fuera de ella, una hedionda morada (antes blanca, purísima y con doce arcadas romanas frontispicias), lloraba su ruina como una mujer ultrajada.

   En su interior, una cosa oscura, agorera y llena de presagios absurdos, temblaba de gozo como una niebla de gas tóxico que se agita y explota, volteando de un lado a otro su bestial cabeza, y presta a continuar su raudo cometido contra la ciudad toda…

   Al cabo de un mes, media urbe crujía en ruinas.

   El verano y sus playas habían desaparecido, y la niebla crecía y crecía como una esfera fecunda de inmisericordia que topaba, arrastraba y arrasaba muros y empalizadas, y desplomaba techos y sacudía la tierra como un terremoto incontenible… Enfurecida y golosa.

   Al final del segundo mes, la ciudad no era más que un montículo desdibujado, un despojo material y espiritual desarticulado de formas.

   Los hombres y su desnuda palidez, ya no existían.

   III

   Sin embargo, el Sol seguía allí, firme en lo Alto, difuminado en el día por el poder de la niebla, pero oteando a la sombra bruja -aún desde la noche- y enviando como mártires sobre ella unas angélicas plegarias de luz…

   Jaqueada por la imprevista andanada de estrellas fugaces, a cuyos resplandores unió el suyo la mágica revelación de la Luna y tras el polvo aquietado de la ciudad muerta, la sombra, extenuada, disipó su nube protectora y se durmió.

   Durmió un tiempo de sangre y de carne arrebatada por las Furias.

   Vengativa, ardiente en su despecho, soñó entre pesadillas ser el Origen: ser el Único, el Todo y el Señor de Todo y de todos; Ella, tan grande y magnífica, la Summa Concupiscente, aunque repugnante como una Medusa; como una asquerosa y sabia bruja marginada por los Ancestros.

   Al despertar, eufórica su mente por el canto de las sirenas de lo Fatuo, dirigió su amenaza al cielo tratando de asfixiar también a Dios… Recobrada sus fuerzas, pero ciega y envuelta en una loca tiniebla de sinrazones, olvidó la espada que el Sol, desde lo Alto, atento y prevenido, hacía centellear… Y que enfiló como un rayo y sin dudar sobre aquella mole de Hiedra malvada, fulminándole de un golpe el cuello en el que enarbolaba, aceitosa, una especie de corrupta cabellera de Tentaciones…   

   Batido su estandarte de guerra, una danza de gusanos se agitó entre sus pliegues. Y una gruesa máscara, fétida, negra y sanguinolenta, se resquebrajó junto al rostro de los Pecados que ocultaba.

   Así, la sombra, y su herida mortuoria, trató en vano de protegerse del filo implacable y sostenido por la Justicia, pero no había nada que quedara en pie para ocultar su agonía…

   Lo había destruido todo. Y había quedado sola.

   Al fin, como un gusano más de los que bailoteaban entre sus vestiduras de espectro, la sombra se devoró a sí misma y cayó exánime, disolviéndose en el aire -otra vez, sorpresivamente puro-, de la mañana del Génesis...

      (… Y cuentan también que, después, en ese día nuevo, los nuevos Hombres –que nacieron-, no lo fueron solo del polvo de la tierra; también del ladrillo y del plástico y del acero que, los Primigenios, habían inventado como cultura y enterrado bajo sus huesos… Fuertes e invencibles, ya sobre la Roca de Sabiduría donde habían sido sembrados, permanecieron de pie cuando la bruja y su sombra, dieron el último suspiro). [1]



[1]    ADRIÁN N. ESCUDERO - Santa Fe (Argentina)  

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

Su versión original integró la primera edición del Libro “Breve Sinfonía y Otros Cuentos”. Edic. Colmegna S.A. Santa Fe, Argentina), Marzo de 1990,  págs. 45/47. .T.a. 18-09-2020 - Versión e-book – Edic. Mis Escritos (CABA, Argentina, 2020).  Asimismo, integra los Libros “Doctor de Mundos III – Mystagogia Narrativa o El Legado de Juan (Colección de Ficción Conjetural y Metafísica). Inédito. La Botica del Autor, Santa Fe-Argentina, 2009-2026; y “Desde el Umbral (Terrores Cotidianos y de los Otros) – Colección de Horror.Inédito. La Botica del Autor. Santa Fe (Argentina), 2018/2026. Publicado entre 1979/2026 en Foros Virtuales, Magazines Virtuales y Gráficos, Contactos E-mails, Página de Autor FacebookAdrián N. Escudero” (Santa Fe, Argentina) y Grupos Literarios Facebook del ámbito Local, Nacional e Internacional.-