Que el mundo fue y será una porquería,
ya lo sé,
en el quinientos seis y en el dos mil
también; …
ENRIQUE
SANTOS DISCÉPOLO – Buenos Aires, Argentina, Argentina
PRESIDENTE: NORBERTO PANNONE
Que el mundo fue y será una porquería,
ya lo sé,
en el quinientos seis y en el dos mil
también; …
ENRIQUE
SANTOS DISCÉPOLO – Buenos Aires, Argentina, Argentina
UN DÍA MÁS
Ella está
cocinando su pastel de cumpleaños. A su memoria acuden recuerdos de ciertos
pasajes de su vida. Algunos parece que no le pertenecieran, porque estaban
guardados con candado en su inconsciente. No sabría decir si, puestos en una
balanza, existe una paridad de buenos y malos o momentos. Las remembranzas
oscilan según fluyen por su mente. Le queda la duda de si los tristes eligen
recordar sólo los tiempos aciagos, o si existe algún impedimento que los empuja
a ello. Entretanto, acaba de cocinar, habiendo pasado suficiente tiempo como
para que se enfríe y pueda empezar con la decoración. Espolvorea con canela
sobre una capa superior de manzanas. Finalmente hizo una tarta Tatín. Toda
entera para ella sola.
Prepara la
mesa como para una gran fiesta. Es un día importante. No falta una vela con el
número. Se sienta, se canta el feliz cumpleaños, pide un deseo, sopla la vela
y… desaparece.
Afuera, al
otro lado de la ventana, la brisa sopla hacia el bosque y una hoja de roble se
mece como si recibiera una caricia.
MARIÁN
MUIÑOS – España
MIEMBRO
HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA
LURCA
Corrí
desesperado. No había duda de que el propósito de aquellos hombres era
detenerme. Cuando di vuelta la esquina
vi que otros estúpidos como yo corrían la misma suerte.
Vi
que un joven y atlético habitante tropezó en la vereda y cayó en las redes
asesinas.
Me
imaginé que el pobre tenía tanta mala suerte como yo y pensé que, siendo tan ágil
por su juventud no le había bastado para sustraerse a la detención. ¡Qué podía pretender
yo entonces! Renegué. Seguro que al primer intento me atraparían a pesar de que
aún mis piernas respondían bastante bien.
Noté que mi respiración se estaba volviendo
agitada y ansiosa. Tenía la boca y la
garganta secas. Quise tragar saliva y me dolió la faringe por el esfuerzo, era
como si mis viejos pulmones se estuviesen calentando para quemarme el pecho.
Varios de mis compañeros ya habían sido detenidos. En un último esfuerzo me arrojé a un zaguán simulando una acción de ocultamiento, pero eso sólo sirvió para que el uniformado y el otro, de civil, me tomaran por la fuerza y me arrojaran en el habitáculo donde algunos de mis compañeros mascullaban su rabia y su miedo.
Tres días habían pasado desde aquella fatídica
mañana.
Tres días y tres noches de pesadilla.
Pocos pudimos dormir algún rato en el piso
sucio y mugriento.
Algunas
pilchas viejas y olorosas hacían las veces de camastro.
Casi no nos daban de comer y el agua
escaseaba. Era sucia y caliente. Yo, a pesar de toda mi bronca y mi tristeza,
aún comía de aquella porquería que nos daban.
Algunos
compañeros hacían más de tres días que ya no comían.
Yo
no entendía por qué. Más adelante habría de comprender lo que pasaba.
Al cuarto día, algunos de los presos más
viejos, fueron reubicados quien sabe donde. Eran del grupo de los que ya no
comían ni bebían. Pensé que irían a algún tipo de tortura o alguna cosa
parecida y que más tarde volverían.
Nunca
los volví a ver.
Un “niño bien”, que se la pasaba llorisqueando todo el día, me dijo que estaba
esperando que alguien lo viniera a buscar. Estaba seguro de que responderían
por él y le darían la libertad, pero ya habían pasado veintisiete días y nadie
había llegado para liberarlo. Esa noche dejó de comer y a los tres días se lo
llevaron casi a la rastra. Tampoco lo volví a ver más.
Aquellos “traslados” de algunos presos
comenzaron a inquietarme, máxime cuando había comprobando que ya no regresaban.
Después de que el “niño bien” llorón dejara de
comer y de llorisquear, pasaron los clásicos tres días y una mañana se lo
llevaron.
No
me olvidaré nunca de aquella mirada desesperada y de miedo que me arrojó por la
cara, era como si me hubiese arrojado toda su incomprensión, su decepción y su
tristeza.
Por
supuesto, tampoco lo volví a ver.
Una noche, mientras simulaba dormitar, escuche algo que murmuraban los malditos carceleros. Uno de ellos dijo algo de “Treinta días” y también me pareció que escuchaba mi nombre. Lo de los “treinta días” no lo entendí muy bien, pero estaba convencido de que habían pronunciado mi nombre.
Había perdido mucho peso y me estaba poniendo
cada día más débil.
Estaba seguro de que alguien vendría por mi y me sacaría de aquella mugrienta prisión donde los barrotes oscuros y lúgubres que nos separaban del mundo, se asemejaban a garras asesinas cerrándose cada vez con más fuerza y rapidez sobre los infelices que nos hallábamos allí sin poder saber siquiera cual había sido el delito que habíamos cometido.
Esa noche me tiré sobre el piso y tuve una
revelación:
¡Ya
se! ¡La señora Carmen me conoce y ella firmará con gusto la caución sobre mi
honestidad!
Además,
ella fue la única que siempre me alcanzó un plato de comida y nunca me hizo un
reproche! ¡Claro: La señora Carmen..! ¡Cómo no me di cuenta antes! ¡Seguro que
ella vendrá de un momento a otro y me iré de esta maldita pocilga! ¡Todavía hay
tiempo! ¡Me parece verla entrando con su documento en la mano!
Pero
las horas, con su cadencia inexorable fueron rolando ocultas entre los ruidos
de la calle triste!
Los días pasaban y la señora Carmen no aparecía
Había perdido la cuenta del tiempo que había transcurrido desde nuestra detención. Los que ingresamos el mismo día todavía estábamos allí.
Una mañana, sin saber por qué, sentí que la
tristeza más profunda me invadía, que mis ojos estaban opacos y que un gran cansancio se apoderaba de
todo mi ser.
Ese día dejé de comer.
No
tenía apetito ni sed y pensé que me había contagiado de aquella rara enfermedad
que, poco a poco, se iba apoderando de todos nosotros. Me asusté.
Un
guardia me trajo agua y vi mi rostro reflejado
en ella: flaco, con la mirada muerta y sin brillo. Solo eso.
No tenía sed y no bebí una gota. Aquel maldito líquido sólo me sirvió de espejo!
Tres días después vinieron a buscarnos y, junto con los compañeros que habíamos sido
detenidos en la misma ocasión, partimos desolados con el paso tardo hacia lo desconocido.
Miré
al guardia y supe de su miedo y de su angustia.
No
se por qué, pero vi tanta zozobra en aquel rostro que sentí un nudo en la garganta
y tuve ganas de llorar, por mi mismo y por aquel infeliz con cara de magro
asalariado.
Me
dio lastima el pobre hombre…
Partimos
en silencio.
Atravesamos
una inmensa sala, decepcionados de todo; por esta perra vida y este puerco destino que
nos tocaba vivir.
De
todos nosotros ninguno tuvo la “suerte” de que alguien viniese por ellos a
“sacar la cara”, como quien dice… y a ofrecerse como garante.
¿Garante
de qué? ¿Qué habíamos hecho? ¿Sólo por vivir en libertad? ¿Sólo por vivir de
cara al viento y pedir a veces algo de comida? ¿Sólo por ser tan pobres e
indefensos? ¿Sólo por saber mirar a
todos con la pureza y el amor con el que nacimos?
¿Por ser apolíticos y ateos..?
Una gruesa señora entrada en años traspuso
sudorosa la puerta principal y con ansiedad interpeló al guardia que con
aspecto de hastío estaba apoyado en el mostrador tratando de releer un diario Clarín de la
semana anterior.
-¡Soy
la señora Carmen, la del Kiosco que está frente a la plaza San Martín, ustedes me conocen! Vengo
por Lurca, ¡espero haber llegado a tiempo! Firmaré la garantía y se irá
conmigo. ¡Yo me hago cargo!
-Lo siento señora… Ayer se cumplieron los 30 días,
respondió lacónicamente el empleado.
La pobre mujer miró con rabia hacia la pared mientras secaba una lágrima amarga y rebelde que escapó de su roto corazón.
En la pared que daba hacia la parte más luminosa del lugar había un cartel que decía:
“SEÑORES PROPIETARIOS, SI PASADO LOS TREINTA
DÍAS NO RETIRAN A SUS PERROS, ESTOS SERÁN SACRIFICADOS SIN EXCEPCIÓN”.
“DIRECCIÓN DE ZOONOSIS”
PERRERA de la MUNICIPALIDAD de...
Norberto Pannone ©2013
NORBERTO PANNONE – Buenos Aires, Argentina
LAS HUELLAS DEL PENSADOR FRANCES EN EL AUTOR DE
‘DON SEGUNDO SOMBRA’
Guénon, maestro de
Güiraldes
Del diario La Prensa
Ricardo
Güiraldes registró en su diario personal las lecturas de René Guénon.
En este año, en que se cumplen 140 años del
nacimiento de Ricardo Güiraldes (1886-1926) así como un siglo de la primera
edición de su afamada novela Don Segundo sombra, corresponde
investigar cuáles fueron las lecturas y quiénes los intelectuales que -de una u
otra manera- guiaron sus perspectivas.
Para ir al encuentro de tales datos, nada mejor que
volver a las página de su diario personal que, ya fallecido el autor, tuvo la
inteligencia de publicar su viuda, Adelina del Carril, con el título de El
sendero y el agregado que el mismo Güiraldes hubo redactado “Notas
sobre mi evolución espiritualista en vista de un futuro.”
Sí. Este poeta y escritor tuvo muy en claro, desde
los inicios de su vida, que la existencia humana no está limitada a
reacciones físico/químicas (como tan de moda se pretende hoy en día) sino que
hay un universo espiritual a través del cual puede encontrar, cada uno, su rol
y función en la Gran Arquitectura Universal.
Aunque no se hayan conocido, es evidente que esto
es lo mismo que propone el sabio Carl Gustav Jung (1875-1961) cuando se refiere
al “Principio de Individuación” que no es otra cosa que la búsqueda para que
cada persona se convierta en único e irrepetible. Una búsqueda que atraviesa
toda la existencia de cada individuo y, como bien lo subrayaba el mismo Jung,
sigue aún después de haber desencarnado.
Güiraldes entendió pronto que Occidente no estaba,
ya en ese momento, en condiciones de proporcionarle respuestas para sus
búsquedas. Por eso, en 1910, inicia un extenso viaje -de dos años de duración-
que lo lleva a Japón, Rusia, India y Egipto. El autor de El cencerro de
cristal entiende que es en la cultura oriental donde podrá
abrevar de saberes y conocimientos que le permitan abrirse a la espiritualidad
que tanto anhela.
EL MAS CLARO
También Europa ha de proporcionarle algo. Así deja
constancia en El sendero cuando escribe: “El mejor y
más claro de los libros europeos que hasta ahora haya leído sobre la metafísica
oriental es el de René Guénon.” Para agregar de manera
contundente: “No debo perderlo de vista porque me aclara conceptos y
palabras por otros desfigurados.”
Antes de seguir, recordemos que entendemos por
Metafísica (del latín metaphysica, «después de la naturaleza» en
griego) a la rama de la Filosofía que estudia la estructura,
componentes y principios fundamentales de la realidad.
Esto incluye la clarificación e investigación de
algunas de las nociones fundamentales –las esencias– con las que alcanzamos a
comprender el Universo y, con él, al mundo, como entidad, ser, existencia,
objeto, propiedad, relación, causalidad y el entramado del tiempo y espacio.
Aristóteles designó a la Metafísica como “filosofía
primera”. Tengamos en cuenta que en la Química se parte de la premisa de la
existencia concreta de la materia y en la Biología la existencia de la
vida; pero ninguna de las dos ciencias define la materia o la vida;
sólo la Metafísica suministra estas definiciones esenciales.
René Guénon (o Abd al-Wâhid Yahyâ, nombre que
adoptó al convertirse al islam) nació en Blois (Francia) el 15 de noviembre de
1886 y desencarnó en El Cairo (Egipto) el 7 de enero de 1951. Es reconocido aún
en la actualidad por sus publicaciones filosóficas y de indagación
espiritual tanto como por su permanente esfuerzo por la conservación y
divulgación de las tradiciones espirituales (lo que se conoce como la Tradición
Hermética).
Fue un intelectual que sigue siendo una figura
influyente en el dominio de la Metafísica. Se le relaciona con Ananda
Coomaraswamy (1877-1947), especialista anglo-indio en arte oriental; nacido en
la India y que desencarnara en los Estados Unidos. Se destacó en el estudio del
simbolismo, mitología, Metafísica y religión comparada.
LA OBRA
Guénon publicó un total de diecisiete libros,
además de diez colecciones de artículos los cuales fueron publicados
póstumamente. Sus obras escritas en francés (aunque también escribió en árabe
dos artículos para la revista El Maarifâ) han sido traducidas a
todas las lenguas modernas occidentales y orientales.
Gran estudioso de las doctrinas y de las religiones
orientales, se esforzó por aportar a Occidente una visión no simplista
del pensamiento oriental, especialmente de la India y por su defensa de las
civilizaciones tradicionales frente a Occidente.
En sus escritos, se propuso “exponer directamente
algunos aspectos de las doctrinas metafísicas orientales” y, a la vez, “adaptar
estas mismas doctrinas a los lectores occidentales, … siendo completamente fiel
a su espíritu.” Destaca, también, su crítica a la civilización occidental desde
un análisis estrictamente metafísico, sin caer en cuestiones ideológicas o
políticas.
En 1930 viaja a El Cairo, donde se establecerá
definitivamente. En 1949 obtuvo la nacionalidad egipcia. Durante su larga
estancia en Egipto, Guénon llevó una vida austera y sencilla, totalmente
dedicado a sus escritos y a continuar su trabajo personal en busca de un
siempre mayor desarrollo espiritual. Falleció el 7 de enero de 1951.
Quienes lo acompañaron afirman que su última palabra fue “Alá” (Dios).
Su pensamiento ha tenido una profunda influencia en
gran variedad de autores, entre los que se encuentran Mircea Eliade,
Julius Evola, Antonin Artaud, Raymond Queneau, Simone Weil o André Breton.
En cambio el filósofo y escritor italiano Umberto Eco (1932-2016), autor de las
famosas novelas El nombre de la rosa y El péndulo de
Foucault, rechaza completamente sus premisas, métodos y conclusiones, por
no considerarlas de carácter científico.
ANTONIO LAS HERAS - Buenos
Aires, Argentina
MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA
Antonio Las Heras es doctor en Psicología Social y
magister en Psicoanálisis; parapsicólogo, filósofo, historiador y escritor.
‘Las búsquedas espirituales de Ricardo Güiraldes…’ es uno de sus libros.
www.antoniolasheras.com.
CONSIDERANDO EN FRÍO, IMPARCIALMENTE...
Considerando en frío, imparcialmente,
que el hombre es triste, tose y, sin embargo,
se complace en su pecho colorado;
que lo único que hace es componerse
de días;
que es lóbrego mamífero y se peina...
Considerando
que el hombre procede suavemente del trabajo
y repercute jefe, suena subordinado;
que el diagrama del tiempo
es constante diorama en sus medallas
y, a medio abrir, sus ojos estudiaron,
desde lejanos tiempos,
su fórmula famélica de masa...
Comprendiendo sin esfuerzo
que el hombre se queda, a veces, pensando,
como queriendo llorar,
y, sujeto a tenderse como objeto,
se hace buen carpintero, suda, mata
y luego canta, almuerza, se abotona...
Considerando también
que el hombre es en verdad un animal
y, no obstante, al voltear, me da con su tristeza en la cabeza...
Examinando, en fin,
sus encontradas piezas, su retrete,
su desesperación, al terminar su día atroz, borrándolo...
Comprendiendo
que él sabe que le quiero,
que le odio con afecto y me es, en suma, indiferente...
Considerando sus documentos generales
y mirando con lentes aquel certificado
que prueba que nació muy pequeñito...
le hago una seña,
viene,
y le doy un abrazo, emocionado.
¡Qué más da! Emocionado... Emocionado...
CÉSAR VALLEJO - Perú
CONTAMINADO
Aparentemente
aún sin contaminar,
el cielo
azul claro
contra
cuyas nubes
de un
blanco inmaculado
una
bandada de pájaros
vuela
ruidosamente,
como si
protestaran
o como si
fueran fragmentos
de la
bóveda celeste.
GERMAIN
DROOGENBROODT - Alicante, España
MIEMBRO
HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA
LA BALADA DEL BOLUDO
Por mirar el otoño perdía el tren del verano. Usaba el corazón en la
corbata. Se subía a una nube, cuando todos bajaban.
Su madre le decía:
No mires las estrellas para abajo,
no mires la lluvia desde arriba.
No camines las calles con la cara,
que ensucias la camisa;
no lleves tu corazón bajo la lluvia, que se moja.
No des la espalda al llanto,
no vayas vestido de ventana,
no compres ningún tílburi en desuso.
Mirá tu primo el recto
que duerme por las noches.
Mirá tu tío el justo
que almuerza y se sonríe.
Mirá tu primo el probo
puso un banco en el cielo.
Tu cuñado el astuto
que ahora alquila la lluvia.
Tu otro primo el sagaz
que es gerente en la luna.
—Tienes razón, mamá —dijo el boludo
y se bebió una rosa.
—No seré más boludo—
y se bajó del viento.
—Seré astuto y zahorí—
y dio vuelta una estrella para abajo
y se metió en el subte
y quedaron las gaviotas en el río.
Entonces vinieron los parientes ricos
y le dijeron:
—Eres pobre, pero ningún boludo.
Y el boludo fue ningún boludo
y quemaba en las plazas
las hojas que molestan en otoño.
Y llegó fin de mes.
Cobró su primer sueldo
y se compró cinco minutos de boludo.
Entonces vinieron las fuerzas vivas
y le dijeron:
—Has vuelto a ser boludo, boludo.
—Seguirás siendo el mismo boludo de siempre.
—Debes dejar de ser boludo, boludo.
Y medio boludo,
con esos cinco minutos de boludo,
dudaba entre ser ningún boludo
o seguir siendo boludo para siempre.
Dudaba como un boludo.
Y subió las escaleras para abajo,
hizo un hoyo en la tierra
miraba las estrellas.
La gente le pisaba la cabeza,
le gritaban boludo.
Y él seguía mirando
a través de los zapatos
como un boludo.
Entonces vino un alegre y le dijo:
—Boludo alegre.
Vino un pobre y le dijo:
—Pobre boludo.
Vino un triste y le dijo:
—Triste boludo.
Vino un pastor protestante y le dijo:
—Reverendo boludo.
Vino un cura católico y le dijo:
—Sacrosanto boludo.
Vino un rabino judío y le dijo:
—Judío boludo.
Vino su madre y le dijo:
—Hijo, no seas boludo.
Vino una mujer de ojos azules y le dijo:
—Te quiero.
ISIDORO BLAISTEN - Concordia, 12 / 1 / 1933 -
Buenos Aires, 28 / 8 / 2004 – Argentina.
LA BALADA
DEL BOLUDO – Isidoro Blaisten - Concordia, 12 / 1 / 1933 -
Buenos
Aires, 28 / 8 / 2004 – Argentina.
*Grabada por Gian Franco Pagliaro
*click:
https://www.youtube.com/watch?v=VDmOJMpQ4vg
ENSUEÑOS CON JANE BIRKIN.
Distrajo nuestras mentes juveniles
llevados a viajar con tanta intriga
por sitios ignorados, todavía,
que el ánimo, interno, anhelaba.
Katmandú, claro, era uno de ellos
y hubo otros, tan lejanos como extraños
que hoy ya la mente no recuerda.
Allí estaba ella, entera en la pantalla
de aquel cine de barrio continuado
dándonos la compañía necesaria
para emprender, al fin, esa travesía
con imaginación y fantasía realizada.
ANTONIO LAS HERAS – Buenos Aires, Argentina
MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA
A la actriz Jane Birkin (1.943/2.026), protagonista
de “Los caminos a Katmandú” (1.969) y “Muerte en el Nilo” (1.978) entre muchos
otros largometrajes.
NOCHE FINAL
Cuando ya nada falte para el día
y la sombra resista a su final
así todos oirán la melodía
bienvenida del Sol y último mal.
Cuando el mundo pretenda lisonjero
tu retorno a la noche y te persiga,
tú mira al horizonte y sé el primero
en decir la verdad que nadie diga.
Que las aves emigren no es traición,
que la rosa amanezca no es pecado.
¡Que despierten el pueblo y tu nación
y tu espíritu reflulja inmaculado!
FAVIO ANDRÉS CEBALLOS – Baigorria, Santa Fe, Argentina
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA
EL VUELO DE LAS GOLONDRINAS
De Capistrano a Goya
Las golondrinas son aves migratorias que van en
busca de climas cálidos. Es por eso que al inicio del otoño en el hemisferio
norte millones de golondrinas se reúnen en inmensas bandadas para surcar el
aire hacia el hemisferio sur en busca del verano. Así llegan a Goya, provincia
de Corrientes, sitio escogido por estas aves para anidar.
Cada año en la misma fecha ponen en marcha su plan
migratorio. El viaje se inicia en su lugar de origen, San Juan de Capistrano,
al sur de California entre Los Ángeles y San Diego el 23 de octubre, día de San
Juan. Su nombre es famoso por la misión franciscana que lleva el mismo. Una
antigua iglesia-monasterio es el lugar elegido por estas aves para anidar
mientras dura su estancia primaveral por esas latitudes.
El motivo de
este comportamiento migratorio es de orden biológico: la reproducción de la
especie en climas benignos. Al mismo tiempo aportan el beneficio de controlar y
regular plagas y todo tipo de insectos de los cuales se alimentan con gran
voracidad. Se alimentan de insectos de cuerpo blando, arañas y gusanos. La
razón de ésta apetencia responde a la necesidad de almacenar grasa en sus
tejidos que le servirá de reserva para el viaje de regreso.
Estas aves se orientan magníficamente por los campos
magnéticos de la tierra. En su larga travesía recorren alrededor de 12.000 km
en 30 días manteniéndose sobre el litoral pacífico. Vuelan durante las horas de
luz a velocidad crucero y pueden hacer largas jornadas de vuelo, cerca de 15
horas diarias en tramos de hasta 400 km. A una velocidad media de 60 km por
hora. Alcanzan una altura de 2 km de la superficie terrestre para eludir
depredadores y otros peligros, y aprovechar las corrientes de aire favorables.
Considerando la misma distancia de regreso a Capistrano estarían cubriendo casi
la vuelta al mundo. ¡Un milagro de la naturaleza!
“Vuela, vuela, vuela golondrina, vuelve del más allá. Vuelve desde el fondo de la vida, sobre la luz, cruzando el mar, cruzando el mar”.
Festividades
El 24 de noviembre llegan a Goya. Allí se las recibe
con grandes festividades y homenajes junto al “Monumento de las Golondrinas” en
la plaza San Martín, sitio elegido por estas avecillas para anidar. También lo
hacen en el campanario de la Iglesia Catedral Nuestra Señora del Rosario, en
Plaza Italia y en Isla Las damas que se encuentra frente a la Costanera de
Goya. Estas aves son muy memoriosas, suelen volver al lugar donde han anidado
la temporada anterior. Las hembras ponen entre 4 a 6 huevos y los incuban
durante 12 a 17 días. Cuando nacen los polluelos el macho ayuda a cuidarlos y
alimentarlos. Una vez que emplumaron y crecen están en condiciones de volar y
regresar con sus padres a su hogar de verano en San Juan de Capistrano.
El regreso de las primeras golondrinas a Capistrano
se repite con sorprendente precisión el 18 de febrero, arribando el 19 de marzo
de cada año mientras las campanas del viejo monasterio franciscano repican sin
cesar ante una nutrida concurrencia de turistas convocados para darles la
bienvenida. Tardan 30 días exactos, que es el santoral católico de San José.
Anidan en las ruinas de la Misión fundada en 1776 por Fray Junipero Serra que
data de más de tres siglos.
Amanecer del 18 de febrero. Las golondrinas en
bandadas van dejando Goya. Su ruta sigue los valles de los ríos Paraná y
Paraguay hasta arribar al lago Mirin, entre los límites de Brasil y Bolivia,
siempre impulsadas por las corrientes dinámicas que producen las grandes masas
de aire provenientes del Sur en dirección al Ecuador. Luego de alcanzar el lago
Mirin las golondrinas se dirigen hacia el Oeste, rumbo a los valles de los
Andes y el Ecuador, volando a mayor altura para beneficiarse de las corrientes
de aire que se mueven hacia el Polo Norte. Una vez que han alcanzado el Golfo
de México cruzan los Andes, y por el Yucatán sondean el Oeste y el Pacífico,
para volar a lo largo de la orilla de Baja California y entrar en el valle
próximo a San Juan de Capistrano, su destino final.
“¿Adónde te irás volando por esos cielos,
brasita negra que lustra la claridad?, detrás de tu vuelo errante mis ojos
gozan la inmensidad, la inmensidad”.
GLADYS ABILAR - Chilecito,
La Rioja, Argentina
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO
ARGENTINA
(Canción de Amergin, año 1.268 antes de Cristo)
Invoco a la dulce tierra de Éire
Bañada por el pródigo océano de luz.
Fértil es la montaña colmada de fruta,
Fruta esparcida por el bosque de lluvias,
De lluvia es el rio de cascadas,
Cascadas junto al lago de profundo lecho,
Hondo es el pozo de la cumbre,
Una hondonada de tribus es la asamblea.
Una multitud de reyes es Tara,
Tara es la colina de las tribus milesias,
Las tribus milesias de los descendientes de Míl,
De Míl el de los barcos formidables,
Como un barco formidable es la dulce tierra de Éire,
Dulce tierra de Éire cantada con misterio,
Y conjuro de gran conocimiento,
La gran ciencia de las esposas de Bres
Las esposas de Bres de Buaigne
Pero a la inmortal diosa Éire,
Eremon la ha enamorado.
Yo, Amergin, la invoco.
Invoco a la dulce tierra de Éire.
ALGO SIGNIFICATIVO
Antaño, en que eran los clérigos
quienes leían los libros,
las iglesias, elevándose
sobre el poblachón hundido,
sus torres sobresacaban
del colonial rancherío;
Mas hoy cualquier ciudadano
devora cientos de libros,
y hoy la casa en que cualquiera,
allá en el décimo piso
se pasa en claro la noche
y estudia meditativo;
sobresale de la cúpula
del campanario más risco.
Lo cual no deja de ser
algo significativo.
ALVARO YUNQUE - Argentina
De: Versos de la
calle. 1924
EL MAL
DEL SIGLO
José
Asunción Silva
|
El
Paciente: El Médico:
Bogotá / Colombia
1865/1926 |
LUIS ALPOSTA / Buenos Aires,
Argentina
MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR
CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA
Escuchar audio you
tube
Click: https://www.youtube.com/watch?v=RVXDB2JMQbE
Arca de Noé, Michelangelo, Capilla Sixtina, Roma
PREGUNTA
Si el aire contaminado
hubiera matado toda vida,
si el calor
lo hubiera abrasado todo,
o si la Tierra
hubiera sido arrasada por un diluvio,
¿Quedaría entonces
—como hace tanto tiempo—
alguna arca?
Y si no quedara nada,
¿habría un Dios
para crear al nuevo ser humano?
de “Reflexiones poeticas », editorial
Valparaíso, Granada
GERMAIN DROOGENBROODT
Alicante
– España
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA