Bienvenidos

domingo, 31 de mayo de 2026

─GAZA─ - Germain Droogenbroodt - Alicante, España

 Foto gettyimages   


Una víctima

 

 ─Gaza─


Aún no cerrados
sino abiertos de par en par
y aterrorizados

los ojos de una niña

 

fruncidos los labios
porque el tiempo fue demasiado corto
para un beso de despedida
o para una última oración.


GERMAIN DROOGENBROODT - Alicante, España

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA



sábado, 30 de mayo de 2026

TODAS LAS COSAS - Beatriz Arias - Buenos Aires, Argentina

 








TODAS LAS COSAS


Todas las cosas están dispuestas en un azar continuo
para ser miradas o ignoradas, resueltas, contradictorias
fugaces y/o eternas, entregadas a su destino y permanencia.
Todo lo que comienza, todo lo que concluye, la odisea invisible
de navegar las horas, en ese juego frágil que nos plantea el sueño.
Allí donde se quedan hablando los poemas, por donde
nadie pasa, por donde pasa el mundo. Barco de la inocencia
reconoce los puertos de la niebla, pero no te detengas.
Cada lugar es signo, las voces alzan nombres,
y hace cuentas la memoria. A veces, se nos
vuelve todo el dolor, todo el amor y ya no nos encuentra.



©BEATRIZ ARIAS, poeta y escritora argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

 


CUENTO POLICIAL - Marco Denevi - Buenos Aires, Argentina

 



CUENTO POLICIAL

 

Rumbo a la tienda donde trabajaba como vendedor, un joven pasaba todos los días por delante de una casa en cuyo balcón una mujer bellísima leía un libro. La mujer jamás le dedicó una mirada. Cierta vez el joven oyó en la tienda a dos clientes que hablaban de aquella mujer. Decían que vivía sola, que era muy rica y que guardaba grandes sumas de dinero en su casa, aparte de las joyas y de la platería. Una noche el joven, armado de ganzúa y de una linterna sorda, se introdujo sigilosamente en la casa de la mujer. La mujer despertó, empezó a gritar y el joven se vio en la penosa necesidad de matarla. Huyó sin haber podido robar ni un alfiler, pero con el consuelo de que la policía no descubriría al autor del crimen. A la mañana siguiente, al entrar en la tienda, la policía lo detuvo. Azorado por la increíble sagacidad policial, confesó todo. Después se enteraría de que la mujer llevaba un diario íntimo en el que había escrito que el joven vendedor de la tienda de la esquina, buen mozo y de ojos verdes, era su amante y que esa noche la visitaría.

 

MARCO DENEVI – Buenos Aires, Argentina


LA CENA - Carlos Penelas - Buenos Aires, Argentina

 


LA CENA

Anoche tuve una de las cenas más agradables de mi vida. Y no fue planificada. Por la tarde recibí una llamada que atendió mi secretario. Me dijo que había llamado un tal Cristóbal Colón y que deseaba conocerme. Dejó el número de un celular. Por supuesto, de inmediato llamé. Hablamos unos minutos y lo invité a cenar a casa. Indiqué mi dirección. Le pregunté si deseaba que lo fuera a buscar, dónde se alojaba y otra pregunta que en este momento no puedo precisar. Lo agradeció pero respondió que tanto para él como para mí era más sencillo y menos complicado ir solo. Y no señaló nada más. Perdón, me solicitó que no lo comunicara con nadie. Ni la llamada ni la comida. Así lo hice.
Se sentó, era lo mínimo de buen anfitrión, que lo hiciera en la cabecera. Venía con su vestimenta que solemos ver en sus retratos. No llegó como lo hizo en su última etapa. No, no llegó como un monje. Usaba las ropas propias de los nobles acomodados. Era un hombre bien formado, un poco más alto que la media estatura, nariz aguileña. El cabello blanco. Al abrirle la puerta de mi departamento me saludó en gallego-portugués y luego en castellano antiguo durante la cena. Con una sonrisa al sentarse a la mesa dijo: "Nadie podrá cruzar el océano a menos que tenga el suficiente coraje de dejar de ver la costa". Y me miró fijo a los ojos.

No es mi deseo abundar en detalles. Así, por otra parte me rogó que lo hiciera. Hablamos de Pedro Álvarez de Sotomayor, conocido como Pedro Madruga. También de Jorge Alberto de Portugal, tercer conde de Gelves, tataranieto de Colón. De la hija del IX conde de Lemos. Es falso que murió en la pobreza, el testamento que le dejó a sus hijos lo comprueban. Y no entremos en discusiones banales.

Efectivamente nació en Moureira, Pontevedra. Antiguo barrio de marineros y pescadores. Me habló de sus raíces judías sefardí, pero fue al pasar, no quiso ahondar a pesar de dos o tres preguntas que le hice. Ponderó a Celso García de la Riega. Me contó dos anécdotas de María Fonterosa, de la fragata La gallega, bautizándola con el sobrenombre de Nao de Santa María. Mencionó su diario de viaje, el desconocimiento del italiano, los nombres con que fue dando a ciertas costas descubiertas en el Nuevo Mundo, todos ellos vinculados con la geografía de Pontevedra.

En el postre lo escuché monologar sobre La Pinta y de Martín Alonso Pinzón. Mencionó también, entre otros nombres, a Enrique Zas, Manuel Casás, Torcuato Luca de Tena... también hizo mención a Eduardo Esteban y a dos nombres que no puedo recordar, tal mi emoción y mi perplejidad, mi falta de claridad mental.

Muy brevemente evocó a Felipa Muniz Perestrelo, noble portuguesa que le dió a Diego Colón. Y luego, emocionado, me refirió su relación con Beatriz Enriquez de Arana, madre de Hernando. No quise recordar, por prudencia, a Beatriz de Bobadilla, Señora de La Gomera. Me respondió ante mi pregunta si sabía latín y respondió con una sonrisa. Por supuesto, por supuesto. Ya de pie mencionó a las Indias, el puerto Palos de la Frontera, su equivocación al negar a Erastóstenes, el astrónomo griego. Conocía, eso me confesó, de los viajes de cartagineses, vikingos, musulmanes... y ponderó el estudio cartográfico de Abraham Zacuto.

Ya de pie, el descubridor de América, el hombre de los cuatro viajes, el de los vientos alisios, me estrechó la mano. Alguien con mala intención dirá que es una fantasía de mi parte, un juego de un charlatán o embaucador. No, no. Dejó sobre la mesa del comedor una reliquia: la misiva que data de 1493. Allí escribe las primeras descripciones que el comandante gallego había hecho de La Indias. Está a su disposición. En el cajón de mi escritorio. De insulis nuper invetus.
Buenos Aires, 18 de mayo de 2026


CARLOS PENELAS – Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

DOÑA NOCENTA Y EL ZAPATITO DE LA SUERTE - Gladys Abilar - Chilecito, La Rioja, Argentina

 




DOÑA NOCENTA Y EL ZAPATITO DE LA SUERTE


Doña Nocenta Turra de Pisetta llega a nuestro país como la joven esposa de un viudo 40 años mayor que ella, don Carlos Pisetta, inmigrante también, pionero de la vitivinicultura y uno de los bodegueros más prominentes de la provincia de La Rioja.

Corría el año 1930 y don Carlos, de 65 años viaja a Trento, Italia, en busca de nueva esposa. Joven y bella, Nocenta se deja cautivar por este importante señor. Oriunda de un hogar humilde, campesina y de fuerte personalidad, entiende que debe enfrentar grandes cambios en su vida, la barrera idiomática, las costumbres, la diferencia de edad. Pronto inicia su propio crecimiento intelectual y cultural desafiando la distancia y el aislamiento del medio donde vive. Casi analfabeta, logra formar una importante biblioteca con cuantiosos volúmenes, puerta de entrada al conocimiento, al arte en particular, la cultura universal y las relaciones humanas. Estudia Historia del Arte, se interesa por el Renacimiento, lee la Divina comedia de Dante Alighieri escrita en italiano y castellano e ilustrada por Gustave Doré (ilustrador de la Biblia). Aficionada a la fotografía encarga una cámara de Italia para retratar a su hijo y a su obra. Inicia lazos de comunicación con importantes personalidades y mandatarios del mundo quienes responden a su solicitud a través de cartas y banderines de cada país. Nocenta se convierte en apasionada coleccionista y crea un álbum testimonial. Mujer inquieta y ambiciosa de saber, genera una verdadera revolución cultural propia.

Su deseo de ser madre se concreta al quinto año de matrimonio. Tras largas promesas y oraciones, Dios le concede la gracia del hijo y Carlitos Pisetta viene al mundo en Nochebuena. En agradecimiento promete entregar en cada Navidad un pesebre al niño Dios alcanzando estos una fama inusitada entre 1930-1940. Mientras tanto el destino le deparaba una amarga sorpresa. Su hijo fallece trágicamente a los 31 años como consecuencia de un enfrentamiento por conflictos familiares. La considerable fortuna amasada con tanto esmero por don Carlos Pisetta había sido dilapidada por la vida ostentosa de un familiar dejando a Nocenta en la bancarrota. El hecho luctuoso de proporciones inmensurables, más la viudez y el ocaso de una vida cimentada en la fastuosidad, despiertan en ella a una nueva mujer. Para no morir ante la pérdida irreparable de su único hijo se reinventa y nace la artista plástica que, con el tiempo, descollaría con su obra amasada en arcilla dando pruebas de su capacidad de resiliencia y auto-superación. Su espíritu combativo le ayuda a vencer las adversidades, desafía la soledad y diseña una nueva vida, traza planes, inicia una búsqueda espiritual y pone toda su libido en el arte.

Autodidacta por antonomasia comienza una dura tarea, la de desarrollar el arte en arcilla. Para ello debía perfeccionar el dibujo, luego el modelaje y finalmente el manejo del fuego en horno a 600 grados de temperatura. Ella fue su propia escuela, obstinada, creativa, inteligente. Entregada a una vida de sacrificio y trabajo, se levantaba a las 4 de la mañana a preparar el horno para la cocción de las piezas en arcilla. Así nacen sus primeras creaciones, pequeñas figuras que luego se irían convirtiendo en otras más logradas de singular belleza y complejidad. El fracaso se presentaba a diario. Cada pieza rota o defectuosa significaba para ella el desafío, redoblar esfuerzos y superarse. Lo más difícil fue dominar la técnica de cocción, con los riesgos que ello demanda.

En su mente inquieta un proyecto pretencioso se abre camino, el de construir un pesebre de imponentes dimensiones. Era necesario disponer de un espacio donde albergar sus piezas, y surge la luminosa idea de fundar El Templo del Niño.

Lo lleva a cabo con ayuda de los gobiernos y de la gente. No sólo fue un proyecto de grandes dimensiones y grandes pretensiones, sino también de inusual originalidad. Una de las obras más destacadas es La Última Cena, un despliegue de talento y exquisitez en cada detalle de este magnífico grupo escultórico. Su gran inspiración se manifiesta en una obra única en su género, Jesús sosteniendo el cáliz, impartiendo la bendición a sus doce discípulos. De una expresividad conmovedora, los rostros parecen hablar.

Doña Nocenta encaró su travesía con rudimentarios elementos, un pedazo de cuchillo, un trozo de cuchara y la arcilla extraída de Los Colorados.

Junio de 1969, fecha cumbre de la historia: el hombre llegaba a la luna en el Apolo XI y Nocenta quiso estar presente. Decide enviar a los tres astronautas, Armstrong, Aldrin y Collins, tres zapatitos “de la suerte” dedicados a cada uno, hechos en arcilla con una carta de buenos augurios y la leyenda de que la ofrenda les traería suerte en la expedición. La respuesta no se hizo esperar, una carta con membrete de la NASA y firmada por el comandante Neil Armstrong, la colmó de felicidad.

Un gesto más de que Doña Nocenta no era una mujer común.

En 1990, a los 86 años fallece trágicamente como consecuencia de un accidente doméstico.

2 de junio de 1969

Nocenta de Pisetta

C.C. No. 12

Chilecito Pcia. de la Rioja Rep Argentina

Estimada señora:

Quiero agradecerle mucho por enviarnos los zapatos de arcilla hechos a mano en conmemoración de nuestro vuelo este verano. Su consideración al compartirlos con nosotros es sinceramente apreciada.

Le deseo lo mejor

                                 Atentamente

                             Neil A. Armstrong

                         Commander Apollo XI

GLADYS ABILAR – Chilecito, La Rioja, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


CUANDO LA ANGUSTIA NOS INVADE - Salomé Moltó - Alcoy, Alicante, España

 












CUANDO LA ANGUSTIA NOS INVADE


Siempre pensé en ti
con total consideración
cuando descubrí tu falsedad,
me desencanté y la angustia me turbó
Pero quizás fue motivo
de pensar que no todo es bueno
ni lo malo siempre es lo peor
y si reflexionamos un poco,
ver y comprender nos puede
hacer avanzar en la común sociabilidad.



SALOMÉ MOLTÓ
– Alcoy, Alicante, España
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

SOBRE EL DESTINO… - Antonio Las Heras - Buenos Aires, Argentina

 







SOBRE EL DESTINO…



Es el tiempo, el espacio y la memoria
Son luces, sombras y tinieblas.
Hay caminos rectos o sinuosos.
Jornadas claras, oscuras o tormentosas.
La vida es eso. Lo inesperado,
lo imprevisto, lo anhelado y lo hecho.
Y decisiones. Decisiones de crear
aquello que, ingenuamente,
llamamos destino. No hay destino.
Sólo habrás de encontrar
el recorrido que decidiste andar.


ANTONIO LAS HERAS – Buenos Aires, Argentina
MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA

DENSAS PENUMBRAS - Clotilde y Mirella Tinnirello - Rawson, Chubut, Argentina

 












DENSAS PENUMBRAS


Letra: Clotilde Soriani Tinnirello
Música: con IA: Mirella Tinnirello



Noches de insomnio, silencio y soledad
en densas penumbras de melancolía,
entre remembranzas sin su compañía
fluyen zozobras, espectros, vacuidad.

El alma sin luz inmersa en la ansiedad
cuando el profundo dolor estremecía
herida y sin clemencia aparecía
ante la Cruz de la inefable verdad.

En frustración mi corazón permanece
atormentado por la desesperanza
testimonial del agobio que acontece.

Emoción en ostensible privanza
el gran amor compartido prevalece
en agravante y dolorosa añoranza.

La vida se torna ciega, sorda y muda
mientras el tiempo el hondo pesar transmuda.



CLOTILDE Y MIRELLA TINNIRELLO
Rawson, Chubut, Ar
gentina
MIEMBROS HONORÍFICOS DE ASOLAPO ARGENTINA

TU SOLA PRESENCIA - Lola Benítez Molina - Málaga, España

 










TU SOLA PRESENCIA


Si un simple suspiro
pudiese albergar todo un mar de dicha
tu sola presencia
sería un susurro al oído,
un beso jamás dado
una caricia que se tornase eterna.
Y allí, en la inmensidad,
me encontraría con los grandes poetas,
que siempre cantaron al amor,
enardecidos por el vuelo alto
e inmortal del corazón limpio.



LOLA BENÍTEZ MOLINA - Málaga, España
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

ACERCA DEL DIÁLOGO CON LOS MUERTOS – Luis Alposta – Buenos Aires, Argentina

 




ACERCA DEL DIÁLOGO CON LOS MUERTOS

 

La cosa surgió en lo de “Poroto” Botana, con quien alguna vez compartí una original clase de pintura dada por Joaquín Gómez Bas. Fue en su domicilio de la calle Viamonte, al que concurrí el 14 de noviembre de 1976, con motivo de su cumpleaños. Lo hice en compañía de José Barcia, Diego Lucero y el Dr. Luis Adolfo Sierra.

Durante la sobremesa, el dueño de casa nos refirió la siguiente anécdota, de la que fue protagonista y que, poco después, incluyó en sus “Memorias”, a las que tituló “Tras los dientes del perro”:

 







Nicolás Olivari

-Fue en el velatorio de Nicolás Olivari. –Nos dijo.

-Como Petit de Murat desbordara tristeza me indigné y le enrostré cómo siendo tan católico lloraba ante ese accidente venturoso. Entonces se nos acercó un caballero muy esmirriado, con muy teñido y ralo pelo pegado sobre el cráneo en un patético intento de ocultarlo.

-Me tomó del brazo y, confidencialmente, me dijo:

            “Usted tiene razón. La muerte no existe y bien lo puedo atestiguar porque soy espiritista.”

“Esta noche en la mesa de tres patas llamaré a don Nicolás. Y vendrá, seguro que vendrá, pues siempre ha sido tan humilde, tan sencillo que no va a negarse a hablarme. No como esos hijos de puta a quienes se les sube la muerte a la cabeza y no contestan.”

 

LUIS ALPOSTA - Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA


sábado, 23 de mayo de 2026

CAMINO LARGO - Claudia Mariel del Carmen Pannone - Buenos Aires, Argentina

 











CAMINO LARGO


No debe haber camino largo
como el que juntos recorrimos;
un fragmento de cielo en tus ojos
y un callado marrón en los míos,
tu palabra plegaria en mis oídos
y tu nombre llenando aquel vacío.

Yo pude ser solo distancia,
faro de luz en el camino;
agua fresca en tu sed de cariño,
horizonte en tus soles perdidos.
Pero he sido sin más, en tu verano:
una rama reseca y sin abrigo.

Hoy es partir,
mañana, tan sólo llegar.
Luego habrá una costumbre total:
vegetar en los sueños perdidos.
Y la lenta vejez material,
es la cruda verdad que nos dimos


Letra y música de:

©CLAUDIA PANNONE
, cantante, autora y compositora argentina.

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

AUTORRETRATO - Norberto Pannone - Junín, Buenos Aires, Argentina

 











AUTORRETRATO


Trigal,
en tu cintura de pan
la tierra crece.
Los molinos,
añosos arquetipos,
con la brisa danzan
emanando el agua.
Flores de alfalfa
por la pradera
mecen
el paupérrimo canto
de los mirlos.
Horizontes amarillos
de girasoles,
curvando su testa,
en maquinal reflejo;
indagan al sol
de la mañana.
Y el alma
del niño se estremece
cuando el frutal durazno
de azúcar y color
moja sus dientes.
El arado descansa
junto al carro de fresno.
En las sombras,
los grillos al silencio
vencen.
Jugueteando en el césped
las luciérnagas vienen.
Y los perros le ladran
a los viejos fantasmas
que en la noche aparecen.


NORBERTO PANNONE – Buenos Aires, Argentina

ADIOS - Vicente Huidobro- Santiago, Chile











ADIOS


Llevo sobre el pecho
Un collar de tus calles luminosas
Todas tu calles
me llamaban al irme

Y en todas las banderas
Palpitaban adioses


Tus banderas de los nobles ardores

Al pasar
arrojo al Sena
un ramo de flores


Y entre los balandros que se alejan
Tus balandros que pacen en las tardes
Dejar quisiera el más bello poema

El Sena
bajo sus puentes se desliza
Y en mi garganta un pájaro agoniza


VICENTE HUIDOBRO - Chile


SOL DE INVIERNO - Antonio Machado - Sevilla, España

 














SOL DE INVIERNO


Es mediodía. Un parque.
Invierno. Blancas sendas;
simétricos montículos
y ramas esqueléticas.
Bajo el invernadero,
naranjos en maceta,
y en su tonel, pintado
de verde, la palmera.
Un viejecillo dice,
para su capa vieja:
«¡El sol, esta hermosura
de sol!…» Los niños juegan.
El agua de la fuente
resbala, corre y sueña
lamiendo, casi muda,
la verdinosa piedra.



ANTONIO MACHADO - España

Antonio Machado Ruiz (Sevilla, 26 de julio de 1875-Colliure, 22 de febrero de 1939) fue un poeta español, el más joven representante de la generación del 98 ...

HOMBRE DE CIUDAD - Tom Lupo - Buenos Aires, Argentina

 










HOMBRE DE CIUDAD

 

Semen

Cemento

Cementerio

 

TOM LUPO - Argentina


LA IRA- DE LA CANTATA SOBRE LOS 7 PECADOS CAPITALES - Luis Alposta- Buenos Aires, Argentina

 



 

  LA IRA





Según la teoría de los humores, la bilis es símbolo de agresividad, y el colérico o atrabiliario es así llamado a causa de la biliosa agresividad que almacena.

Se trata de un pecado del que provienen las traiciones, las muertes, las disensiones, las guerras. Aun cuando no llegue a estos excesos, es origen de muchos males, porque nos hace perder el dominio sobre nosotros y especialmente turba la paz y crea enemistades. La ira es generadora de odios y rencores.

            La virtud opuesta a este pecado es la paciencia. La paciencia es la virtud moral que nos enseña a sufrir y tolerar con calma los reveses e infortunios que irritan o conmueven.

Para los que quieran ahondar en el estudio de la ira lo aconsejable es desayuno, almuerzo… y Séneca.

Lucio Anneo Séneca escribió en el siglo I d.C. el famoso tratado filosófico «De la ira» (De ira). En él, define esta emoción como "una locura breve" e irracional, argumentando que es destructiva, nubla el juicio y nos vuelve esclavos de nuestras pasiones.

Si la ira hablara (o cantara), seguramente lo haría de esta forma:            


LA IRA

Injurias, amenazas y agresiones.
El golpear, insultar y blasfemar
son mis razones.

Yo soy la que maldice
al que me contradice.
Se hace lo que yo digo.
Siempre liga un castigo
el que no está conmigo.

Soy la que muerde
y la que más ladra,
quien jamás pierde,
y en la jauría,
la última palabra
siempre es la mía.

Soy la que ronca.
Siempre con bronca
pongo en la mira
hasta al que me mira.
Soy la que ronca,
se enchiva y bronca.
¡Yo soy la Ira!


Letra: Luis Alposta
Música: Pascual 'Cholo' Mamone

 

 "LOS SIETE PECADOS CAPITALES"

            Cantata 'profana' compuesta para dos voces y bandoneón, con versos y textos de Luis Alposta y música de Pascual “Cholo” Mamone. 

 

LUIS ALPOSTA - Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA


LA MUJER DE LA PLAZA - Carlos Penelas - Buenos Aires, Argentina

 









La mujer de la plaza

Aquí la veo por las tardes.
Viene con su aire de brisa
y el pie desnudo de un amor dormido.
Le hablo con la amistad perceptible
de las debilidades. Miro sus ojos
y callo en una suerte de diminuto
silencio. Siento su voz e imagino
su mirada en su cuarto, su recelo que anhela
batir bajo los árboles anónimos.
(Eso deseo creer a mi paso, eso deseo creer).
Es un bello rito, secreto, penetrante.
Presumo que desea hacer el amor
en este sacramento azul, pero teme.

Al caminar sonrío ante la fuente,
hablamos de generaciones inadvertidas,
del candor reclinado en la memoria
que habita un cuadro, del mar,
de la nostalgia de una lejana niñez,
del tiempo soñoliento, distraído.
La veo en la impaciencia de la tarde
bajo la vaga luz que conmueve.
Y no sé si existe.


Buenos Aires, mayo de 2026

CARLOS PENELAS –
Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


SINCERAMIENTOS… - Antonio Las Heras - Buenos Aires, Argentina

 








SINCERAMIENTOS…


Sólo te arrepientes de aquello
que no has hecho…
Lo comprendes cuando tu futuro
es tanto mucho más breve
que lo que transcurrido en el pasado.
Y vibra en tu memoria esa frase:
“¿Por qué no me dijiste todo esto
hace veinte años?”
Ahora ya pasó el momento.
Ninguno se arrepiente de lo realizado.
A lo sumo puedes corregirlo
y modificarlo.
La tragedia está en lo no concretado.



ANTONIO LAS HERAS – Buenos Aires, Argentina
MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA

EPITAFIO PARA CRISTO - Guillermo Fernández del Carpio- Arequipa, Perú

 













EPITAFIO PARA CRISTO


Desde el principio existe el Verbo de amor, que conoce el sufrimiento,
vino a habitar entre nosotros una noche de estrellas disipadas en Belén,
Hijo de Dios, hijo del carpintero de Galilea, hallado en un templo la Luz del mundo,
hombre sabio y pobre, amigo infalible, tiene mucho de Dios como de humanidad.

Testigo de la perfecta creación del Padre.
Curó con misericordia santa y piedad el alma y el cuerpo,
que es mi perpetua oración al ser que cambió nuestros causales destinos.
Sanó a leprosos, paralíticos, ciegos, mudos y poseídos, dice la verdad.

Al tercer día le dio plenitud a nuestra vida, resucitando glorioso.
Es el Pan de vida eterna, tiene poder absoluto para desterrar la iniquidad.
Es Nuestro Salvador, nuestro defensor frente al Padre y lo perdona todo, todo,
es el amor de Dios en persona, respira gloria y la es.
Le suelo hablar por las noches y espero aquella cena.

Predicó estoicamente en Nazareth, Jericó, Samaria, Cafarnaúm,..;
con autoridad y santa piedad;
creó las innumerables parábolas para darse a conocer y mostrarnos el rostro de Dios;
descendió a la morada de los muertos para llamar a todos los justos de entonces,
quienes escucharon la voz paciente de los Profetas.

Tildó de hipócritas a fariseos y maestros de la ley por sus posturas falsas,
multiplicó nuestra caridad de cinco peces y dos panes
y por ello casi fue proclamado rey de los judíos,
es que por momentos somos testigos incrédulos de los signos.

Caifás, otros jefes y Judas tramaron su cruenta muerte.
¡Dios no quiere nuestro corazón endurecido contra el prójimo!
Desea un mundo lo más semejante a su cielo junto al Hijo

Construyó en una barca varias pescas milagrosas calmando también la tempestad,
llamó a publicanos y pecadores a convertirse para que se llamen bienaventurados,
se transfiguró con deidad en el Monte de Sinaí,
amigo de Lázaro y de Nicodemo el niño Jesús de Belén de Judea.
Todo en él es solidaridad y caridad extrema, agonía de cruz hebrea y libertad,
es el prólogo de mi día final; aquí yace la realidad de la bondad.


GUILLERMO FERNÁNDEZ DEL CARPIO – AREQUIPA, PERÚ
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

(Mayo, 2026). Blog literario: ggfernandezdelcarpio.blogspot.com

UNA SOMBRA FURTIVA - Adrian Escudero - Santa Fe , Argentina

 



UNA SOMBRA FURTIVA

 

Al Pecado.

En especial a H.P. Lovecrafht, con admiración… 

    (… Cuentan que… Sí, que promediaba el verano cuando la sombra apareció en la ciudad. El cielo se mostraba diáfano y azul, y el canto de las cigarras era un sonido agudo e incesante que ganaba las playas de las inmediaciones, desbordadas por aquellas gentes felices -en su desnuda palidez- que festejaban al Sol. La Ciudad, mientras tanto, obligaba a otros seres a mantener el frenesí de sus costumbres, pero en el perfecto equilibrio con que los dones de la inteligencia, la libertad y la voluntad eran virtuosamente empleados para el bien común… Un mundo ideal, sin dudas. Pero la sombra no atacó, en principio, a toda la Ciudad. Prefirió a una de sus casas para dar el primer paso: aquella que había elegido para realizar, de a poco, su maldita tarea de hechicera…). 

I

   La casa era grande y estaba en las afueras. Era como parte de un desmembrado pueblo estirado sobre las vías de arribo a la metrópoli. Una brisa cálida resecaba el verdor de los geranios del parque, y oxidaba sus malvones y hamacas (hasta ayer lustrosas, hoy sin niños).

   Su puerta está cerrada. La sombra, que volvía desde sí misma para completar y contemplar su obra, se filtró, furtiva, por debajo de una vasta hendija, aunque sólo hubiera necesitado el ojo de bronce de la cerradura para entrar en ella.

   Era una sombra diminuta, pero nada tímida. Y conocía bien la casa.

   La casa almacenaba todavía setenta y dos rayos que el Sol había abandonado allí, voluntariamente, en los flancos no agrietados de las paredes del living, y en algunos rincones de sus seis dormitorios, sin contar el Cuarto de Huéspedes (donde habitaba…). Pero los rayos, estremecidos por la sombra, se turbaron primero para luego aquietarse y permanecer tiesos, como momificados…

   La bruja no necesitó andar mucho para darse cuenta que, tal como lo pensara, la casa (desde largo tiempo) estaría vacía. Y, más que vacía, desierta. Sus cálculos habían sido por demás acertados.

   Los muebles y adornos estaban… pero sus dueños no.

   Una insospechada rencilla (imposible, ¡qué lástima!, bromeó jocosa), pero de cruenta y incomprensión mutua (¡ejemplar!; ah, vasallos de Mi orgullo…), los había alejado de su sueño tibio, rivalizados por algo que, más adelante, psicólogos y filósofos humanos calificarían de odio u aborrecimiento, según la escala de maldad protagonizada, en este caso, por la Familia de Sir Evadán…

   No habían logrado entenderse entre sus miembros, aunque lo habían deseado en vano y sin esforzarse mucho; excepto por algunas noches de pasión incontenible en las que, los esposos, llamaron a “eso”, equívoca y neciamente, amor…

   La sombra embrujada sonrió, alzó sus brazos sin distancias, y comenzó a pintar de verde moho y negro-noche las paredes de la casa. Pero antes, tiznó el cielorraso de sus seis habitaciones, e incluso, la que habían construido arriba, a nivel de la Conciencia, en aislada arquitectura del conjunto espacial (… y donde, Ella, había permanecido cohabitando al acecho desde que llegaran, hasta finalmente lograr que se fueran y poder desperezar una risotada de triunfo y locura, para huir luego de allí en busca de otro hogar al que…).

   Porque sus amigos nunca habían visitado ni ocupado aquel privilegiado sitio, tan acogedor en su ambiente climatizado y ricamente ornado al estilo francés. Es que no tenían amigos ni los tuvieron jamás, en verdad; ergo, tampoco habrían podido venir en ayuda y dar sentido así al huérfano Cuarto de Huéspedes. Sólo Sir Nadie y Ella, que lo habían disfrutado a su antojo, viendo a mil cochinas mujercitas cabalgar a diario los muslos varoniles de Caín, uno de los hijos de Sir Evadán…

II

   A medida que la mano oscura terminaba escondiendo el color de sus recintos, los escaparates anudados a su cuerpo, el moblaje neoclásico y las alfombras turcas que cubrían el piso, fueron adquiriendo una ominosa tonalidad hasta desaparecer, de pronto, en las entrañas desabridas de las –ahora- lúgubres paredes…

   Cuando la sombra concluyó la tarea, solo restaban aquellos rayos temerosos y no tan inmóviles ya, sino impasibles, vacilantes y entrecortados, que eran como inútiles alardes de un fuego ceniciento.

   La sombra los miró, y los rayos temblaron aún más. Sin compasión, su mano negra se estiró y unos dedos de muerte ciñeron la luz que habitaban, haciendo de ésta un ramillete sombrío de flores vacuas, que una boca siniestra acabó por devorar.

   Entonces, las paredes abandonaron su mutismo de siglos y profirieron un atronador grito de espanto al sentirse contraídas, como desintegradas o absorbidas por esa boca voraz…

   … Y después del terror, reinó el silencio.

   Es que la sombra ya no era pequeña. Había crecido. Y era tan grande y magnífica (aunque repugnante) como antes lo había sido la casa.

   Imponente.

   Su coraje había aumentado; por ende, su ambición también.

   Fuera de ella, una hedionda morada (antes blanca, purísima y con doce arcadas romanas frontispicias), lloraba su ruina como una mujer ultrajada.

   En su interior, una cosa oscura, agorera y llena de presagios absurdos, temblaba de gozo como una niebla de gas tóxico que se agita y explota, volteando de un lado a otro su bestial cabeza, y presta a continuar su raudo cometido contra la ciudad toda…

   Al cabo de un mes, media urbe crujía en ruinas.

   El verano y sus playas habían desaparecido, y la niebla crecía y crecía como una esfera fecunda de inmisericordia que topaba, arrastraba y arrasaba muros y empalizadas, y desplomaba techos y sacudía la tierra como un terremoto incontenible… Enfurecida y golosa.

   Al final del segundo mes, la ciudad no era más que un montículo desdibujado, un despojo material y espiritual desarticulado de formas.

   Los hombres y su desnuda palidez, ya no existían.

   III

   Sin embargo, el Sol seguía allí, firme en lo Alto, difuminado en el día por el poder de la niebla, pero oteando a la sombra bruja -aún desde la noche- y enviando como mártires sobre ella unas angélicas plegarias de luz…

   Jaqueada por la imprevista andanada de estrellas fugaces, a cuyos resplandores unió el suyo la mágica revelación de la Luna y tras el polvo aquietado de la ciudad muerta, la sombra, extenuada, disipó su nube protectora y se durmió.

   Durmió un tiempo de sangre y de carne arrebatada por las Furias.

   Vengativa, ardiente en su despecho, soñó entre pesadillas ser el Origen: ser el Único, el Todo y el Señor de Todo y de todos; Ella, tan grande y magnífica, la Summa Concupiscente, aunque repugnante como una Medusa; como una asquerosa y sabia bruja marginada por los Ancestros.

   Al despertar, eufórica su mente por el canto de las sirenas de lo Fatuo, dirigió su amenaza al cielo tratando de asfixiar también a Dios… Recobrada sus fuerzas, pero ciega y envuelta en una loca tiniebla de sinrazones, olvidó la espada que el Sol, desde lo Alto, atento y prevenido, hacía centellear… Y que enfiló como un rayo y sin dudar sobre aquella mole de Hiedra malvada, fulminándole de un golpe el cuello en el que enarbolaba, aceitosa, una especie de corrupta cabellera de Tentaciones…   

   Batido su estandarte de guerra, una danza de gusanos se agitó entre sus pliegues. Y una gruesa máscara, fétida, negra y sanguinolenta, se resquebrajó junto al rostro de los Pecados que ocultaba.

   Así, la sombra, y su herida mortuoria, trató en vano de protegerse del filo implacable y sostenido por la Justicia, pero no había nada que quedara en pie para ocultar su agonía…

   Lo había destruido todo. Y había quedado sola.

   Al fin, como un gusano más de los que bailoteaban entre sus vestiduras de espectro, la sombra se devoró a sí misma y cayó exánime, disolviéndose en el aire -otra vez, sorpresivamente puro-, de la mañana del Génesis...

      (… Y cuentan también que, después, en ese día nuevo, los nuevos Hombres –que nacieron-, no lo fueron solo del polvo de la tierra; también del ladrillo y del plástico y del acero que, los Primigenios, habían inventado como cultura y enterrado bajo sus huesos… Fuertes e invencibles, ya sobre la Roca de Sabiduría donde habían sido sembrados, permanecieron de pie cuando la bruja y su sombra, dieron el último suspiro). [1]



[1]    ADRIÁN N. ESCUDERO - Santa Fe (Argentina)  

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

Su versión original integró la primera edición del Libro “Breve Sinfonía y Otros Cuentos”. Edic. Colmegna S.A. Santa Fe, Argentina), Marzo de 1990,  págs. 45/47. .T.a. 18-09-2020 - Versión e-book – Edic. Mis Escritos (CABA, Argentina, 2020).  Asimismo, integra los Libros “Doctor de Mundos III – Mystagogia Narrativa o El Legado de Juan (Colección de Ficción Conjetural y Metafísica). Inédito. La Botica del Autor, Santa Fe-Argentina, 2009-2026; y “Desde el Umbral (Terrores Cotidianos y de los Otros) – Colección de Horror.Inédito. La Botica del Autor. Santa Fe (Argentina), 2018/2026. Publicado entre 1979/2026 en Foros Virtuales, Magazines Virtuales y Gráficos, Contactos E-mails, Página de Autor FacebookAdrián N. Escudero” (Santa Fe, Argentina) y Grupos Literarios Facebook del ámbito Local, Nacional e Internacional.-