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sábado, 20 de abril de 2024

SINTONIA CON EL SILENCIO - Guillermo Fernández del Carpio, Arequipa, Perú

 




SINTONIA CON EL SILENCIO

A todo ser solidario, porque se necesita más de ellos.

 

El silencio de la habitación era el silencio del tiempo que no había vivido. Ya estaba un año en estado de coma. La habitación intentaba ocultar el drama con algunos cuadros de Rembrandt, una nueva alfombra gris, tres sillas alrededor de la cama para acompañarlo en esa sintonía con el silencio, una mesa elegante y encima un computador, una lámpara al lado del mismo, el closet clásico que siempre quiso tener y muchos libros ordenados por materia en un estante de pino muy bien jaspeado. Había naturalmente algunos aparatos que controlaban su estado cardíaco y cerebral.

Los médicos aconsejaron que se escuchara música clásica en aquella habitación. Su hermana Lucía alternaba la orden médica; un día Chopin, otro Vivaldi, los fines de semana siempre Schubert, como los domingos Stravinsky…Nadie sabía en aquel silencio lo que ocurría en aquella mente, nadie.

En aquella casa, nadie quería rememorar el accidente. Lucía guardaba con mayor firmeza la esperanza del despertar de su hermano algún incierto día. Suponía que la mente humana es muy compleja, pero algún indicio debería de existir que avivara su esperanza. ¿Cuál indicio podía ser aquél?

Antonio Osorio ejerció la medicina, era cardiólogo y presumo que en varias oportunidades estuvo ante habitaciones como la que he descrito. Presumo también que tuvo varios pacientes en estado de coma y se enfrentó con valor al inevitable silencio, con el cual ahora convive.

Lucía, creía que de algún modo podía comunicarse con él. Desatinada no era aquella tierna idea, porque el coma no invalida absolutamente la mente. La premisa de que el coma es un sueño y que posee un grado de actividad mental, iba teniendo forma y la brisa de una esperanza. Osorio quizás en ese universo silente recordaba, soñaba y en sus sueños tenía otros sueños. Su vida transcurrida se hacía una película en su mente. Algo de lo externo, en aquella habitación que ocultaba el drama, podía sintonizar con él.

Lucía se atrevió a leer algunos párrafos del diario de su hermano. En él encontró un apunte sobre el Quijote. A Osorio le encandilaba el pasaje donde Alonso Quijano se vuelve Caballero. En tal diario, escribió: “Me gustaría ser un Quijote que en su estado de locura, recorre el mundo junto a Sancho y Rocinante…”. Lucía rápidamente llamó a uno de los empleados de la casa que fingiera del Quijote y bajo un libreto que escribió a groso modo, escenificaron un pasaje de la célebre obra cervantina frente a Osorio, una tarde en aquel cuarto con los autorretratos de Rembrandt como testigos.  A los pocos minutos, notó un semblante diferente en su hermano, como que hubiera presenciado tal escenificación.

También escenificaron una escena del Enfermo Imaginario de Moliere y otra del Mercader de Venecia de Shakespeare. El semblante de Osorio tomaba más vida o en todo caso, así lo veía Lucía. Imaginó en varias ocasiones ser una paciente que acudía al médico y le narraba su estado de ánimo. Ella misma, respondía, como suponía que lo hacía su hermano: “Que le vaya bien Señora, saludos por casa. Cualquier suceso, hágamelo saber”.

Estos hechos fueron conjugándose en un artificio inteligente y muy terapéutico. Fueron incontables veces, en muchos años, las escenificaciones de obras y lecturas de poemas, uno siempre cada día.

Lucía murió muy joven un otoño de 1999. Osorio despertó de aquel sueño a los pocos días, después del accidente aéreo de octubre de 1992, cuando regresó de París. Así suele ser el destino.

Le contaron sus primos todo lo que su hermana Lucía hizo por él. Al enterarse lloró mucho aquella noche. Al día siguiente, recorrió toda la casa y en la sala encontró varias fotos de la familia. Se detuvo a ver las que estaba solamente con su hermana. Allí recordó los juegos interminables que tenían de niños en el campo, en el parque y en el patio de la casa. Aquel patio era de color rojizo.

El semblante de Lucía era siempre sonriente, era intrépida para la actuación, hábil con la aritmética y leía poemas de Mistral detenidamente y su obra preferida era El Principito de Exupéry. Lucía nunca contrajo matrimonio a igual que su hermano. Ambos vivieron juntos desde la juventud, después de la muerte de sus padres.

Imaginó todo el amor de su hermana cuando estuvo inconsciente. Empezó a escribir un libro con la intención de publicarlo en dos años. Mientras escribía tiene la imagen de su hermana cuando era niña. En este libro, describiría su infancia, su experiencia de haber estado en coma y el amor inmensurable hacia su pequeña hermana. Desde ese entonces, Osorio hace sintonía con el silencio de Lucía.  Sus memorias, tendrían por título “Sintonía con el Silencio”.


GUILLERMO FERNÁNDEZ DEL CARPIO, Arequipa, Perú

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


LOS MISTERIOS DE LAS CIUDADES MÁGICAS - Antonio Las Heras, Buenos Aires, Argentina

 



LOS MISTERIOS DE LAS CIUDADES MÁGICAS


SHAMBALÁ.Ciudad de los Césares, Paititi, Agharta. ¿Existe Erks bajo el cerro Uritorco?

La Ciudad de los Cesares, Shamballá, Erks, Paititi, Agharta, son todos nombres de sitios, ciudades o territorios, nunca recorridos por ojos profanos. Se menciona que se trata de “ciudades sagradas” a los que sólos acceden quienes obtuvieron el desarrollo espiritual necesario.

Después de mucho tiempo trabajando su “ser interno “ de la guía de un maestro adecuado, al que se accede porque el discípulo así lo ha decidido, sintiendo un llamado que surge desde el alma.

“El maestro aparece cuando el discípulo está preparado”, dice un proverbio hindú, y se logra la preparación necesaria para ver sin necesidad de los ojos físicos. Es la apertura a una “visión trascendente”, cósmica, extrasensorial, para expresarlo en términos parapsicológicos y científicos.

Aquellas personas normales ceñidas al mundo material, fueron también buscadores incansables de las ciudades esotéricas y misteriosas. De más está decir que nunca las encontraron, porque lo que anhelaban de ellas eran mezquinos intereses terrenales.

Así los conquistadores de todas razas y credos se cansaron de recorrer América y sufrir todo tipo de privaciones, en la búsqueda de la Ciudad de los Césares a la que soñaban con calles empedradas de oro y muros donde brillaban piedras preciosas, supuestamente ubicada en la Patagonia.

En realidad, nunca llegaron a comprender que se trataba de símbolos y no de metales o joyas reales. Por eso padecieron, hasta terminar encontrando la muerta, sin hallar aquello que pretendían. Es muy conocido el interés que entre los jerarcas que acompañaban a Adolf Hitler despertaron estos lugares.

El gobierno nazi dispuso de grandes sumas de dinero con las que financió expediciones a las entrañas mismas de territorios de India, el inaccesible Tíbet y la enigmática China con el propósito de desentrañar aquellos misterios y adquirir un poderoso y vital saber esotérico. Hasta donde puede saberse, fracasaron.

Y quienes llegaron a los sitios sagrados, habrían renunciado para siempre a las ideas del Mal. A comienzos del Siglo XX, la destacada filósofa del esoterismo, Madame Blavatsky (fundadora de la Sociedad Teosófica y descubridora de Jidu Krisnamurti) buscó a Agharta y Shamaballa por la región del Tíbet.

Sólo su grupo más íntimo supo si tuvo éxito. Alexandra David Neel, que pertenecía a la francmasonería femenina, cruzó el Tibet cuando ello estaba absolutamente prohibido para los extranjeros, poniendo en riesgo su vida porque contaba con la certeza de que Shamballa bien valía el esfuerzo.

Carl Gustav Jung, genio de la Psicología del Siglo XX, estaba convencido de la importancia que estas ciudades mágicas tienen en el psiquismo profundo humano, al que llamó inconsciente arquetípico. Shamballa la ciudad oculta entre montañas, de los maestros y guías del espíritu donde la muerte física sólo es un recuerdo, no existen las enfermedades y todos viven en serenidad y armonía.

De acuerdo a las más antiguas Tradición Hermética del Asia Central, en el corazón del Desierto de Gobi, en el extenso territorio chino, está inaccesible a profanos y curiosos, un lugar donde habita el rey del Mundo y al que sólo algunos lamas muy avanzados pueden acceder. Rodeado de una escogida corte de maestros en todos los conocimientos del ser humano, custodian una biblioteca con toda la sabiduría actual y perdida. También en nuestro continente americano hay noticia de ellas.

A la ya mencionada Ciudad de Cesares, sita en el sur argentino, debemos agregar Paititi en una región incierta de de la frontera entre Perú y Brasil mientras que Erks, en las profundidades del cerro Uritorco situado en la serrana localidad cordobesa, próxima a Capilla del Monte. A su existencia cierta se han referido desde hace décadas importantes estudiosos.

De acuerdo a las investigaciones, los indios comechingones que habitaban la región de la cadena de las Sierras Chicas donde está el Uritorco, ya hablaban que en sus entrañas residía una comunidad de seres espirituales. Las puertas de ingreso a Erks serían, “energéticas” y solo pueden detectarlas quienes tienen suficientes elevación espiritual.

En tiempos recientes algunas personas que se extraviaron en el Uritorco fueron rescatada dias después, contando historias de haber recibido ayuda de hombres vestidos con túnicas blancas y muy buenos modales que los alimentaron y curaron sus heridas.

Lo concreto es que si alguien nos les hubiera brindado ayuda, habrían muerto más por frío que por hambre. Además está el hecho de que miles de personas de la zona afirman, desde hace mucho, haber oído en las noches ruidos surgidos del interior del cerro, semejantes a los que haría una maquinaria de gran potencia.

EN PLENA SELVA AMAZÓNICA: PAITITI, EN LA FRONTERA ENTRE PERÚ Y BRASIL

También en nuestro continente americano hay noticia de estas ciudades ocultas, y a las que solamente se tiene acceso con una cierta preparación de un maestro que te guiará.

A la ya mencionada Ciudad de Cesares, así como de la misteriosa Erks, en las profundidades del cerro Uritorco situado en la provincia de Córdoba próximo a la ciudad de Capilla del Monte, ambas en territorios de la Argentina, algunos compartidos con Chile. y de las que nos ocupamos en el tema principal, debemos agregar la siempre enigmática y a la vez inquietante Paititi, supuestamente ubicada en una región incierta de la poco accesible región selvática que conforma la frontera entre Perú y Brasil, allí donde el Amazonas domina todo.

En Cuzco, los ancianos sabios emparentados al chamanismo describen a la inalcanzable Paititi de la siguiente manera, a modo de complas: “Corazón de corazón / Tierra india del Paititi a cuyas gentes se llama indios / todos los reinos limitan con él. / Pero él no limita con ninguno / Aquí pueden verse sin atajos el color del canto de los pájaros invisibles”. Lo describen como un sitio único.

Otros lo enseñan así: “Estos son los reinos de Paititi / Donde se tiene el poder de hacer y desear / Donde el burgués sólo encontrará comida / Y el poeta tal vez pueda abrir la puerta cerrada, /desde antiguo, del más purísimo Amor.” Se supone que el lugar probable de existencia física de Paititi es en una región selvática y montañosa que ni siquiera ha sido estudiada por los científicos modernos.

La gran mayoría de las expediciones desde siglos atrás nunca regresaron y si alguna vez, resultado de grupos desmembrados, hubo quienes lo hicieron llegar tan trastornados mentalmente que les fue imposible explicar con qué se habían encontrado.

 

ANTONIO LAS HERAS, Buenos Aires, ASrgentina

MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA

(*) Doctor en Psicología Social, filósofo y escritor. Magister en Psicoanálisis. Pte. Asoc. Arg. Parapsicología y de la Asoc. Junguiana Argentina


domingo, 14 de abril de 2024

TE LO DIJE POR LAS NUBES… - Paul Éluard, (Francia, 1895/1952)

 








TE LO DIJE POR LAS NUBES…

 

Te lo dije por las nubes
Te lo dije por el árbol del mar
Por cada ola por los pájaros en las hojas
Por las piedras del ruido
Por las manos familiares
Por el ojo que deviene rostro o paisaje
Y el sueño que pone el cielo de su color
Por toda la noche bebida
Por la reja de las rutas
Por la ventana abierta por una frente descubierta
Te lo dije por tus pensamientos por tus palabras
Toda caricia toda confianza se sobreviven. 

                           

PAUL ÉLUARD, Francia (1895-1952)

Eugène-Émile-Paul Grindel, conocido como Paul Éluard, fue un poeta francés que cultivó de manera significativa el dadaísmo y el surrealismo. Wikipedia
Nacimiento: 14 de diciembre de 1895, Saint-Denis, Francia
Fallecimiento: 18 de noviembre de 1952, Charenton-le-Pont, Francia

 

 

JE TE L´AI DIT POUR LES NUAGES…

 

Je te l’ai dit pour les nuages
Je te l’ai dit pour l’arbre de la mer
Pour chaque vague pour les oiseaux dans les feuilles
Pour les cailloux du bruit
Pour les mains familières
Pour l’œil qui devient visage ou paysage
Et le sommeil lui rend le ciel de sa couleur
Pour toute la nuit bue
Pour la grille des routes
Pour la fenêtre ouverte pour un front découvert
Je te l’ai dit pour tes pensées pour tes paroles
Toute caresse toute confiance se survivent



PAUL ÉLUARD (1895-1952)


LLUEVE, HIJO MÍO, VAHAN TEKEYAN, Armenia - (Constantinopla,1878 / El Cairo,1945)

 










LLUEVE, HIJO MÍO


Llueve, hijo mío... El otoño es húmedo,
húmedo como los ojos de un pobre amor engañado...
Ve, cierra la ventana y la puerta,
después ven a mi lado, ven, siéntate frente a mí

en un silencio supremo... Llueve, hijo mío.
¿Llueve también a veces en tu alma?
¿Se estremece también tu corazón? ¿Tiemblas
al pensar en el brillante y pasado sol

detrás de una de las puertas cerradas del destino?
Pero lloras, hijo mío... En la oscuridad, enseguida
brotan lágrimas de tus ojos húmedos, de tus ojos húmedos...

Derrama, derrama las lágrimas de la inocencia pronto perdida;
llora sin saber, mi pobre, imprudente hijo,
la pobre víctima de la vida; llora que puedes crecer.



VAHAN TEKEYAN - Armenia. (Constantinopla,1878 / El Cairo,1945). 

Traducción del armenio al inglés de Gerald Papasian; The Press at California State University, Fresno, 2014
Traducción del inglés: Jonio González


IT’S RAINING MY SON

It's raining my son.... The autumn is wet,

Wet like the eyes of a poor beguiled love....
Go, close the window, and close the door,
Then come beside me, come, face me seated

In silence supreme.... It's raining my son.

Does it rain sometimes also in your soul?
Does your heart chill too? and do you shiver
Reflecting on the bright and bygone sun

Behind one of the closed doors of destiny?

But you weep my son.... In darkness, at once
Heavy tears outflow from your wet, wet eyes....

Weep, weep the tears of soon lost innocence;

Weep without knowing, my poor unwise son,
The poor prey of life; weep that you may grow.  


LA BILLARDA - Ángel Martín Sandoval – Buenos Aires, Argentina

 


 







LA BILLARDA


Roque y Serafín.
Dos niños, que apasionados
jugaban
en una calle de barrio

Afilaron la billarda
y apoyaron el palito
en un cercano adoquín
de geografía aprobada.

Se miraron los amigos
y en sus ojos se leía
la decisión ya tomada
de jugar hasta el sin fin.

Y a partir de ese momento
la billarda cruzó bosques,
nadó ríos, surcó mares…
Llegaron a las alturas
de montañas portentosas
y de inolvidables valles.

Dormían,
cuando la noche
les ocultaba el espacio.
Comían, juntos los dos,
cuando ocurría
un milagro.

Pero el convenio fatal
se cumplía a rajatabla.
El jugar hasta el sinfín
se decían, el adusto
niño Roque
y el alado Serafín

Pero en un anochecer,
pasados ya 80 años
de jugar y recorrer,
mientras el palo azotaban
(con menos vigor ahora),
vieron de pronto
una casa
que resultó conocida.

¡Santo Dios!, ¡esa es mi casa!
Exclamó el adusto Pedro
Y Serafín asombrado:
¡Es mi casa! ¡Santo Cielo!

Y al acercarse a su puerta
vieron a hermosa mujer
de extraño cabello gris
con ojos de escaso brillo
que los recibió y les dijo:

-Hombres
desde el lejano adoquín
de una calle de aquel barrio,
hoy han llegado hasta aquí.
Y digo que aquí se quedan.
Pues aquí acaba el sinfín.

Pero Roque enfurecido,
Dice: -No tiene fin el sinfín.
-El sinfín nunca termina,
aseguró Serafín.
- Todo, todo tiene fin,
y este es el fin del camino
para Roque y Serafín.

Descansarán esta noche
en la que fuera su casa.
Casa que nunca habitaron,
y ya no despertarán.
- Pero hay para todo reo –
dijo la parca sonriente-
ahora un último deseo.

Los amigos se miraron.
Los amigos respondieron
(después de poco pensar):
-Queremos vivir la vida que
nos quitó la billarda.

-Sea,
contestó la Parca

Y en esa última noche
que pasaron en la casa
fueron niños otra vez,
y también adolescentes.
Sintieron las travesuras,
el primer beso. Y el sexo.
Y fueron novios, maridos,
padres, abuelos, amantes
Hicieron sufrir, sufrieron,
y vieron la vida toda
que por jugar
se perdieron.

Y ya al alba, aquella casa
se convirtió en una tumba.
La que albergó para siempre
a tan extraños amigos.

Una cruz sobre la tierra,
rodeada de bruma azul.
Eran el palo,
y lustrosa,
muy lustrosa y muy gallarda,
la billarda,
haciendo cruz.

En la lápida
está escrito, y eso en letras de marfil:
“No existe el sinfín amigo.
Sino la vida y el fin”
Y abajo, en letras muy chicas,
dos nombres
están firmando:

El de Roque
y Serafín.



ÁNGEL MARTÍN SANDOVAL, Buenos Aires, Argentina


Billarda
: Juego de muchachos que consiste en dar con un palo en otro pequeño
y puntiagudo por ambos extremos colocado en el suelo, de modo que
el golpe lo haga saltar y que, en el aire, se le pueda dar un segundo
golpe que lo despida a mayor distancia.

ACERCA DE LA GRIPE Y TANGOS A CUENTO – Luis Alposta, Buenos Aires, Argentina

 



ACERCA DE LA GRIPE Y TANGOS A CUENTO 

 

La palabra gripe procede del francés grippe (del suizo-alemán grüpi, acurrucarse).

La descripción más antigua de esta enfermedad nos viene de Grecia (año 412 a. de C.) y se la debemos a Hipócrates. Enfermedad que, muchos siglos después, haría su aparición en América traída por Cristóbal Colón.

Está documentado que, en su segundo viaje, el almirante recaló en la isla La Gomera, en las Canarias, y allí embarcó ocho marranas preñadas y gallinas con destino a las Antillas. Alguno de esos animales tenía el virus de la gripe, que trasmitieron luego a la marinería.

         El virus, por tanto, fue exportado desde España e incluso contagió al Almirante, quien en sus anotaciones describió detalladamente sus síntomas, característicos de la gripe, entonces denominada 'romadizo': fiebre alta, gran postración y dolor en todo el cuerpo.

         Admitido que la gripe llegó con él, lo que sostiene el doctor Francisco Guerra, notable investigador español, es que las aves fueron determinantes para la diseminación del virus. Desde esa base, lo que se plantea es si las aves fueron simplemente difusoras de virus de otras especies o si en realidad se trató de una gripe aviaria.

         A todo esto, en 1918, en tiempos de la “gripe española”, pandemia que causó más muertos que la Primera Guerra Mundial, en Buenos Aires se cantaban los tangos “El resfriao”, de Ángel Metallo, “Nene no te resfríes”, de Esther Seoane, y la “La grippe”-tango contagioso-, con música de Alfredo Mazzucchi y letra de Antonio Viergol.

 

"El termómetro", tango de José Martínez - Por la Orq. de Francisco Canaro - año 1916 https://www.youtube.com/watch?v=nebP64urgpQ&t=7s

 

LUIS ALPOSTA, Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA 


EL NIÑO Y EL MAR (Poemática) - Adrián Néstor escudero, Santa Fe, Argentina

 

EL NIÑO Y EL MAR (Poemática)

A los Sueños

Y en particular, a los amantes irrenunciables del Mar y sus misterios… Más allá del tiempo y la distancia, de la tierra y del Cielo, llevados a gachas por el rumor cabalgante de sus aguas sueñeras, y de sus archipiélagos de consuelo y serenidad… Abrazados al Maná de la Palabra desde ésta, mi ciudad colonial, constitucional, cultural, cervecera, lagunera y camalotal…


Soy tan sólo un pequeño hipocampo
de luces arracimadas sobre una montaña
ondulada como olas de libros encrespados
en mi Botica de Autor…

Y luego de tenerlo, en el reciente estío,
-entre mi cuerpo todo y agitado en manos y reposado en mis ojos-,
vuelvo a pensar…
en Él…
En el Mar…

Porque desde las arenas penumbrosas
de mi Memoria vino aquel recuerdo.
Y quién sabe qué extraña brisa sopló sobre ella y,
una tras otra,
el polvo amarillento de los años rezumó las palabras
por los intersticios del tiempo,
anárquicas e inseguras –al principio-,
ordenadas y sensibles –después-,
hasta pergeñar mi sepia imagen de niño solitario
discurriendo sobre las arenas mansas
-al principio, pero luego agitadas-, de otra realidad.

Arenas de las playas del mar al que desde infante visitaba,
como quien visita a su mejor Amigo,
pues el mar era mi Amigo,
y era sabio e inconmensurable como el fondo
y matiz de las verdades que mi alma perseguía…
Y mi niño miraba al mar y el mar miraba al niño,
y lo hacía con un millón de ojos de espuma,
y el niño llamaba al mar y el mar llamaba al niño
con otro millón de bocas chorreantes,
y el niño saludaba al mar y el mar saludaba al niño con otro,
y otro, y otro millón de olas de aplausos y chasquidos,
y el mar comenzaba a cantar y hacía cantar al niño,
y ambos esperaban la somnolienta oquedad de la noche
para despedirse: el niño brotado de sal
y de una humedad nueva y nutriente,
y el mar humanizado, después de correr como los hombres,
de hablar y cantar, de gritar y soñar como los hombres –pequeños-,
como los niños de enero que descubren, ¡al fin!, que están vivos…

Quizá del polvo seco y acre
de un vetusto cajón de escritorio añoso
-forjado en madera misionera y olorosa de petiribí-,
brotó aquel recuerdo.
Y mi Botica de Autor se prendió al fuego liminar
de sus entrañas acuosas
y de sus misterios arrobadores y acidulados por una sal existencial…

Y el Poema cobró vida.
Y fue como una Ola más en el Océano de la vida para la Vida.



ADRIÁN NÉSTOR ESCUDERO, Santa Fe, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

LOS CUATRO ELEMENTOS - Martha Inés Vélez, Birmingham, Inglaterra

 








LOS CUATRO ELEMENTOS

                                                          “Los cuatro elementos: Agua, fuego, aire tierra”

                                                                                                                      Empédocles


La energía del universo se teje en el paisaje.
La lluvia moja el silencio, el ave regresa al nido,
agita el viento sus alas en los bosques del olvido.
El horizonte se curva en arco iris vencido
y las gotitas de lluvia, prismas,
refractan el rayo de luz, en colores encendido

Canto a los cuatro elementos redimidos en la estrella,
canto al caos primigenio…
A la ígnea roca desnuda en la entraña de la tierra,
al aire que se calienta en el tremor de los vientos,
al ciclo del agua en espejismos de hielo,
a la furia del sol en algoritmo de Verbo
para semillas de vida, que surcaron los océanos

Canto al hombre en su vorágine,
en el estío…el invierno…
en el amor, tormenta de mariposas en hipérbole de besos.
En su espíritu absoluto, en su mundo imaginario
que levita geografías en curvaturas de tiempo.
En la luz que agoniza en los umbrales del verso.

14 de abril de 2024

MARTHA INÉS VÉLEZ, Birmingham, Inglaterra

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

CRISTÓBAL COLÓN, MI PAISANO - Carlos Penelas, Buenos Aires, Argentina

 




CRISTÓBAL COLÓN, MI PAISANO

MARTES, ABRIL 09, 2024

In Nomine Domini Nostri Jesu Christi

Los lectores cambian, se olvidan, no prestan atención. Los lectores, al menos los míos, suelen creer que todo es humor. Sé, estimado leedor, que manejo la ironía y a veces - no pocas - lo sarcástico. Pero escribí en más de una oportunidad sobre nuestro Cristóbal Colón. Odiado por peronistas, señoritos populistas de izquierda postmoderna y gente de poco saber. Es decir, ignorantes sin medida. Pues bien, debo recordarles algo de lo que estudié, analicé y escribí hace mucho tiempo. Palmas. Y a recoger el guante.

"Porque, cristianísimos y muy altos y muy excelentes y muy poderosos Príncipes, Rey y Reina de las Españas y de las islas de la mar, Nuestros Señores, este presente año de 1492, después de Vuestras Altezas haber dado fin a la guerra de los moros que reinaban en Europa y haber acabado la guerra en la muy grande ciudad de Granada, adonde este presente año a dos días del mes de enero por fuerza de armas vi poner las banderas reales de Vuestras Altezas en las torres de la Alhambra, que es la fortaleza de la dicha ciudad y vi salir al rey moro a las puertas de la ciudad y besar las reales manos de Vuestras Altezas y del Príncipe mi Señor..."

Se sabe que Colón no hablaba italiano a pesar de haber vivido en Génova hasta los 24 años. De hecho las referencias sobre su origen genovés son casi inexistentes. También se dice que tenía modales portugueses, lo que puede significar gallegos.

La esfericidad de la Tierra ya estaba en el Corán. Hay versos sumamente elocuentes. Alfraganus, setecientos años antes de la llegada de Colón a América – siglo IX, Jalifato de Al-Mahmún – señaló en su célebre teorema que la medida correcta de la Tierra era de cincuenta millas y dos tercios por grado.

Collón, en gallego es testículo. Para ser didácticos: cada una de las dos glándulas ovoideas que segregan el semen y están contenidas en las dos cavidades del escroto. Según se dice era su verdadero apellido y está anotado en una iglesia de Pontevedra. Tiempo después, alguien tachó una “l” y quedó Colón. También se dijo que era judío converso, catalán, mallorquín, castellano, extremeño, corso…

“¿Qué le pasa, Penelas?”, preguntará el retrógrado del boticario. Pues bien, que vamos a recorrer con un poco de humor algunas voces, textos y fuentes. Recordemos, al pasar, que como dijo Woody Allen, “hay que trabajar ocho horas y dormir ocho horas , pero no las mismas”.

El investigador y escritor Guillermo García de la Riega, bisnieto del historiador Celso García de la Riega (el primer impulsor de la tesis de que Colón era gallego), subrayó que las pruebas son tan evidentes que «la historia no permitiría tantas casualidades» y fundamenta su postura en tres pilares: la documentación de los siglos XV y XVI que muestran el acta notarial de la venta de la finca de A Puntada de Poio que supuestamente fue la casa de Colón en Pontevedra, la toponimia de los accidentes geográficos que descubrió el navegante (tales como Punta Lanzada, San Salvador o las alusiones a las cofradías pontevedresas para nombrar al Puerto de San Nicolás, el Cabo San Miguel o las islas Catalina y San Juan Bautista) y, por último, el lenguaje utilizado por Colón en el que aparecen «numerosos vocablos gallegos».

Se sabe que nuestro querido Almirante no hablaba italiano a pesar de haber vivido en Génova hasta los veinticuatro años. De hecho las referencias sobre su origen genovés son casi inexistentes. Se dice que tenía modales portugueses, lo cual puede significar gallegos. No hay que olvidar que una carabela, la Santa María, se la bautizó en principio “La Gallega”. (¿Qué dirá ante estos paupérrimos y conocidos datos mi amigo el historiador? Estará una furia. Le recordaría que “el eco siempre dice la última palabra”.)

Celso García, pontevedrés, pronunció una conferencia en la Sociedad Geográfica de Madrid en 1898, año del nacimiento de mi padre. En ella dio a conocer cierta documentación de los siglos XV y XVI. Causó un gran alboroto al afirmar la galleguidad del genovés. Poco tiempo después se afirmó que los documentos estaban manipulados. Pero en 1964, la profesora Rodríguez Solano estableció que no existió tal falsificación en los documentos de Pontevedra. Y se volvió a la carga. No es casual que Alejo Carpentier haya escrito una novela desopilante sobre la vida de este navegante misterioso. En El arpa y la sombra el mundo mágico-primitivo de universal comunión, el drama social y filosófico del hombre moderno, concebido dentro del ámbito de la mitología americana.

En 1923, en La Habana, Enrique Zas publicó un ensayo: Galicia, patria de Colón. Pone como ejemplo algo que no lo tomará por tal Menéndez Pidal. Zas habla de las muchas palabras en gallego que el almirante escribió en su diario: pardetas, a la corda, pardeles, toniñas, etc. Recordemos a don Ramón Menéndez Pidal, coruñes, que publicó en 1942, La lengua de Colón, libro de consulta en mis años de estudiante en el Profesorado en Letras. Me acuerdo la colección: Austral, de Espasa. Aún está en mi biblioteca. Luego vendrá la polémica de Francisco Romero de Lema en La lengua de Cristóbal Colón, publicado en 1969. Como ves, mi querido e hipócrita amigo, todo es confuso. Pero la ciencia sigue su curso y sabemos a dónde vamos.

Será Alfonso Philippot, vigués, capitán de La Marina Civil quien en 1991 publica La identidad de Cristóbal Colón donde concluye que Colón y Pedro Madruga son la misma persona, hijo natural (¡cuando no!) del conde de Sotomayor. El silencio será una razón de Estado. Siempre las razones de Estado terminan en el silencio.

A la tesis de que Colón era gallego dieron su apoyo la condesa de Pardo Bazán, Suárez Picallo, Eduardo Pondal, Castelao, Ramón Cabanillas, entre otros.

«Yo , porque nos tuviesen mucha amistad, porque conocí que era gente que mejor se libraría y convertiría a nuestra Santa Fe con amor que no por fuerza, les di a algunos de ellos unos bonetes colorados y unas cuentas de vidrio que se ponían al pescuezo, y otras cosas muchas de poco valor, con que hubieron mucho placer y quedaron tanto nuestros que era maravilla." ( 11 de octubre de 1492)

Roland Barthes creía que la efusión sentimental resulta inexpresable. Tal vez la vida de nuestro descubridor sea eso. Se dice que fue avaro, megalómano, sionista. Para algunos historiadores el legendario almirante chino, Zheng He, descubrió América siete décadas antes que Colón. Éste descubrió sus mapas y lo calló. Por eso llegó a nuestras playas. Más allá de todo recomiendo leer sus diarios de navegación. Un universo.


Buenos Aires, 8 de agosto de 2024


CARLOS PENELAS,
Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


VOS Y YO…LA MISMA INFANCIA - Raúl Oscar D'Alesandro, Argentina

 



VOS Y YO … LA MISMA INFANCIA.

 

 En el campo

A raíz de la lectura de mi poema “El regreso” publicado en febrero recibí esta poesía evocativa de su niñez por parte de Raúl Oscar D’Alessandro:




VOS Y YO…LA MISMA INFANCIA


Vos sabés…si lo has vivido.
Tantos momentos queridos
no se pueden olvidar,
hoy te los vengo a contar
permitíme que te diga,
hay una infancia en tu vida
y en la mía hay otra igual.
Rodillas sucias, pantalón corto,
mientras la siesta se atorra
cazábamos con la gorra
los pichones de gorriones.
Al ruido de los talones
nos corría el verdulero
cuando en algún entrevero
le choreabamos ciruelas.
¡¡¡Minga de ir a al escuela¡¡¡
a bañarse en la laguna,
chapotendo entre la espuma
que dejan las lavanderas
nadabámos en carreras
soñando con ser Tarzán.
Colados en el tranvía
como una gran aventura
hacíamos travesuras
que enojaban a la gente.
¿Que querés que yo te cuente
si somos del mismo barro.
Desde pasear con el carro
del gallego de los fletes,
hasta tirar unos cuetes
en medio de algún velorio.
Vivir de risa y jolgorio
y gritarle mil macanas,
al que pisó la banana
y se mató de un porrazo.
Tocar timbre y salir de raje,
remontar un barrilete.
Putear como la gran siete
para hacernos los adultos,
tratar de esquivar el bulto
a la hora del mandado,
fumar un pucho gastado
que tiró algún compadrito.
Andar saltando a los gritos
como grillo en la rayuela
hasta que llega la abuela
y de un tirón de la oreja
nos lleva junto a la vieja
que espera con la comida.
Colgarse del corralón
para pispiar la vecina,
afanar de la cocina
la galleta del abuelo
y tirarse por el suelo
entre grito y pataleo,
ante algún cintazo fiero
que el viejo nos sacudió.
Todo quedó en el pasado,
ya he dejado de ser pibe,
hoy la vida nos recibe
como adultos y señores
algunos hechos doctores,
y otros…igual que yo.
Ese pibe que tenía,
el tiempo me lo ha devuelto
como chirolas de un vuelto
demorado en los bolsillos,
tengo un recuerdo sencillo
que hoy lo comparto con vos.
Vení, que ya somos dos
para pelear la emoción,
vuelve a sonar la canción
que tocaba el organito
y la barra con sus gritos
nos recibe en la vereda.
Vamos, que algo nos queda
de ese retazo de vida
Hay tantas cosas queridas
que ya no habrán de volver,
que está empezando a llover
en el patio de mis ojos.


RAÚL OSCAR D'ALESANDRO
<raulsandrodaless@gmail.com>

APORTE DE CÉSAR TAMBORINI DUCA, León, España

Cronopio

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César José Tamborini Duca, pampeano-bonaerense que también firma como "Cronopio", es odontólogo de profesión y amante de la lectura y escritura. Esta última circunstancia y su emigración a España hace veinte años, le impulsaron a crear Pampeando y Tangueando y plasmar en él su cariño a la Patria lejana.