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sábado, 15 de agosto de 2026

EL TIEMPO EN DISTINTAS CULTURAS - César Tamborini Duca - León, España

 



EL TIEMPO EN DISTINTAS CULTURAS

 

¿QUÉ ES EL TIEMPO?

Si mi tiempo tornase a es

será sin esperar más

o viniese el tiempo ya

después de lo que será

 

“(Cita cervantina en boca de uno de sus personajes)

 

PLANETA: origen y significado  του πλανήτη = tou planíti

   sistema geocéntrico de Ptolomeo

Este vocablo en su etimología procede del latín «planēta» y a su vez del griego «πλανητης» (planētēs); tiene dos acepciones: vagabundo y errante.

En la antigua Grecia se dió ese nombre, a aquellos cuerpos celestes que presentaban un movimiento aparente, con respecto al fondo de estrellas fijas que a pesar de presentar un movimiento en el transcurrir de la noche, ofrecen una posición prácticamente sin cambio entre ellas.

En aquella época, era aceptada la posición de la Tierra como centro del universo, con la Luna, el Sol, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter, y Saturno girando a su alrededor en órbitas circulares, y el fondo de estrellas fijas (que también giraban alrededor de la Tierra).

A lo anterior, se le denominó teoría geocéntrica del Sistema Solar, y fue propuesta por Claudio Ptolomeo en el siglo II después de Cristo; la teoría fue ampliamente aceptada hasta la época en la cual Nicolás Copérnico propuso su teoría heliocéntrica en 1543. Galileo Galilei usó a partir de 1610 un telescopio rudimentario para hacer numerosos descubrimientos astronómicos, y hasta que Johannes Kepler formulara sus tres leyes sobre el movimiento de los planetas, publicadas en 1609.

Mientras los principios básicos de la teoría geocéntrica, se remontan al propio Aristóteles y otros filósofos griegos; en épocas tan tempranas como el siglo III antes de Cristo, Aristarco de Samos ya defendía la idea de un Sol más grande que la Tierra, con ésta girando alrededor del astro rey.

Viaje al futuro

Según Dunne ya existe el porvenir, solo falta trasladarnos a él como hace el agua en un río, atravesando “sucesivos tiempos”.

Eso requiere desde el “tiempo actual” simultáneamente un tiempo segundo, uno tercero y así hasta el infinito, es decir, el inalcanzable término último de una serie infinita. (Borges Esencial, “El tiempo y J. W. Dunne” p. 164 y sig.)

  • Retorno al pasado

Pero todo en el mundo (en el Universo) tiende a la esfericidad, desde Aristóteles y sus siete esferas concéntricas, pasando por Colón, Einsten, Stephen Hawking…

Para Nicolás de Cosa, toda línea recta es el arco de un círculo infinito (Borges Esencial, “Abenjacán el Bojarí, muerto en su laberinto”, pág. 208, Ed. Real Academia Española, Barcelona, 2017). Si bien esto corresponde al espacio, se puede transpolar al tiempo, que parece infinitamente recto atravesando pasado, presente y futuro, por lo que filósofos y físico-matemáticos afirman que no se puede volver al pasado; sin embargo en billones de años la curvatura del tiempo (que acompaña a la curvatura del espacio) alcanzará nuevamente un punto ya recorrido, retornará al pasado.

Con respecto al UNIVERSO podemos leer esta otra concepción: “Hubiera creído que te interesaría ¿Hay algo más asombroso que la concepción según la cual el universo no tiene principio ni fin, sino que pasa eternamente de un estado de desarrollo a otro de equilibrio, y desde éste a uno de decadencia, y de éste a la disolución y de la disolución al desarrollo, y así sucesivamente por toda la eternidad? (“El filo de la navaja”, Somerset Maugham, Plaza & Janés Editores, Barcelona, 1972, pág. 359).

“Los científicos han reconocido la necesidad de especular acerca de la existencia de una partícula desconocida llamada “taquión” que puede desplazarse a una velocidad mayor que la de la luz. Pero, al menos teóricamente, si alguien viajara más rápido que la luz retrocedería en el tiempo”. (“La ciencia antigua y el misterio de la luna”, de Christopher Knight y Alan Butler, Ediciones Minotauro, Barcelona, 2006, pág. 202).

  • Henri Bergson.

El filósofo francés cuestionó la costumbre de medir el tiempo tomando el espacio como referencia, lo que tarda la tierra en dar un giro alrededor del sol; o sobre sí misma hasta que la posición del sol se encuentra en el mismo sitio en un ciclo, como miden los relojes. El tiempo de los relojes es un tiempo espurio, cuantitativo, no cualitativo  [yo diría subjetivo, no objetivo]

  • El tiempo en versos

Frío y calor, otoño o primavera, / ¿dónde…, dónde se encuentra la alegría? / Hermosas son las estaciones todas / para el mortal que en sí guarda la dicha; / mas para el alma desolada y huérfana, / no hay estación risueña ni propicia. (EN LAS ORILLAS DEL SAR, Rosalía de Castro, Club Internacional del Libro, Madrid, 2009, página 26)

  • El tiempo en Catalunya

Pere III de Catalunya, IV de Aragón y II de Valencia (1319 – 1387) decide en 1350, en las Cortes de Perpinyá, que el año empiece en 25 de diciembre, fecha del nacimiento de Jesucristo. Esta forma de fechar, perduró hasta principios del siglo XV.

  • El tiempo en Rusia

Al utilizar el CALENDARIO JULIANO, en el siglo XX mantenían un retraso de 13 días respecto al Calendario Occidental. Fue utilizado en Rusia hasta febrero de 1918.

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El tiempo es como un círculo que girara infinitamente, el arco que desciende es el pasado, el que asciende es el porvenir; arriba hay un punto indivisible que toca la tangente y es el ahora. (Borges Esencial, “Nueva refutación del tiempo”, p. 427). [¿Y si fuera a la inversa?]

Esa noche, releyendo a Borges, tropecé con esta llamada: Yo afirmo -sin remilgado temor ni novelero amor de la paradoja- que solamente los países nuevos tienen pasado; es decir, recuerdo autobiográfico de él; es decir, tienen historia viva. Si el tiempo es sucesión, debemos reconocer que donde densidad mayor hay de hechos, más tiempo corre y que el más caudaloso es el de este inconsecuente lado del mundo. Y concluye así: Yo no he sentido el liviano tiempo en Granada, a la sombra de torres cientos de veces más antiguas que las higueras, y sí en Pampa y Triunvirato. El tiempo -emoción europea de hombres numerosos de días y como su vindicación y corona- es de más imprudente circulación en estas repúblicas. Los jóvenes, a su pesar, lo sienten. Aquí somos del mismo tiempo que el tiempo, somos hermanos de él. (LOS CONJURADOS DEL QUILOMBO DEL GRAN CHACO, Augusto Roa Bastos, Alejandro Maciel, Omar Prego Gadea y Eric Nepomuceno, Ed. Alfaguara, Buenos Aires, 2001, pág. 203)

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Voltaire nos menciona un tiempo circular: …”Figuraos que el tiempo gira en una rueda cuyo diámetro es infinito; bajo esta rueda inmensa hay una multitud innumerable de ruedas, unas dentro de otras; la del centro [la última] es imperceptible, y da un número infinito de vueltas precisamente en el mismo tiempo en que la rueda grande no da más que una”… (“El Blanco y El Negro”, en “Cándido y otros cuentos”, Ed. Orbis, Barcelona, 1982, pág. 200).

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Heráclito (y posteriormente Parménides) afirmaba que cualquier punto puede ser el principio y el fin en el contorno de un círculo (vg. Las 24 horas del día). Resulta indiferente cuál es ese punto. Día y Noche –que son opuestos- son en realidad, para Heráclito, la misma cosa solo diferenciadas por el devenir, el paso de la claridad a la obscuridad, y viceversa. En el devenir, aparece el vínculo entre una cosa y la otra, opuestas pero UNA.

Ocurre lo mismo con las estaciones. Las revoluciones de la Tierra alrededor del sol constituyen una circunferencia “elíptica”; pero no hay un principio ni un fin, y en determinado punto de esa elipsis decimos por convención “aquí comienza el verano, o el otoño, la primavera, el invierno”. Pero la Tierra y el Sol son inmutables, nada cambia, el cambio aparente se produce en la DISTANCIA que la elipse ocasiona en la Tierra respecto al Sol; y en la inclinación del planeta.

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El tiempo según Plotino y Borges. Platón y Zenón

Plotino dice: hay 3 tiempos, y los 3 son el presente. Uno es el presente actual, el momento en que hablo. Es decir el momento en que hablé, porque ya ese momento pertenece al pasado. Y luego tenemos el otro, que es el presente del pasado, que se llama memoria. Y el otro, el presente del porvenir, que viene a ser lo que imaginan nuestra esperanza o nuestro miedo [o la expectativa de algo que haremos, digo yo]

Según Platón el tiempo “es la imagen móvil de la eternidad”. La eternidad nos permite todas las experiencias vitales, todas las experiencias de nuestra vida, de un modo sucesivo. Si todo esto sucediera de UNA SOLA VEZ quedaríamos aniquilados, anulados, muertos (Borges. Esencial, p 495)

De los tres momentos en que dividimos el TIEMPO, el más inasible es el presente. Sentimos que estamos deslizándonos del pasado al futuro, pero no hay un momento en que podamos decirle al tiempo “Detente”. No existe un presente puro, siempre está contaminado, contiene una partícula de pasado, y una partícula de futuro.

La paradoja de Zenón relativa al espacio podemos trasladarla al tiempo. Zenón decía que una flecha en su vuelo, está inmóvil en cada instante; luego, el movimiento es imposible, ya que una suma de inmovilidades no puede constituir el movimiento. Trasladado al tiempo: si existiera el presente, no existiría el tiempo, éste sería eterno (La eternidad. Borges, p. 498)

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El tiempo según José Ingenieros…”En la línea espacial que objetiva el concepto del tiempo, el presente es un punto sin dimensiones que separa lo inmediato pasado de lo inmediato venidero; es decir lo que se hunde en la memoria [pasado] y lo que prevé en la imaginación [futuro].

Nada es actual, nada cabalga la

hipotética arista en que se encuentran

el plano de lo que fue y el de lo que será”

 

(“El Hombre Mediocre”, José Ingenieros, Ramón J. Roggero y Cía. Editores, Buenos Aires, Séptima Edición, Ejemplar Nª 6499, 1951)

Tiempo para César José Tamborini Duca. Digamos en primer lugar que NO ES COSA. Como no es cosa es inmutable y eso lo diferencia de la distancia que es corrompible por estar constituida de materia. Como decía Borges el hombre es tiempo, pero también polvo (materia): es perecedero; mientras que la melodía, la música, es perdurable porque es solo tiempo.

En mi opinión, el tiempo es la subjetividad de algo objetivo. Es decir, es objetivo que la tierra gire alrededor del sol y lo haga continuamente. Lo subjetivo lo establecemos nosotros al intentar MEDIRLO.

Esto es arbitrario: medimos ese recorrido de la tierra desde un instante hasta otro instante similar (lo podemos establecer por la sombra que proyecta un simple palito sobre una piedra: reloj solar) y cuando da la vuelta completa sería -decimos- UN DÍA. Lo dividimos por 24 y obtenemos las horas: 24 horas, todo muy subjetivo ¿verdad? También se nos ocurre dividir cada hora por una fracción “x” digamos 60, que llamamos minutos. Entonces establecemos que cada hora consta de 60 minutos. Lo mismo hacemos con cada minuto para hacer que valga 60 segundos. Pero ¿cuántos minutos tiene un día?: 24 h. x 60 min = 1440 minutos.

Ahora ¿qué pasa si ese círculo que llamamos reloj solar, en lugar de seccionarlo en 24 partes lo hacemos en 36? Tendríamos un día de 36 horas. Sin embargo -pese a que los minutos totales serían los mismos- tendríamos también 1440 minutos, resultaría que cada hora (1440 ÷ 36) tendría solamente 40 minutos. ¿Aprecian en este razonamiento la subjetividad del tiempo?

Otra cosa subjetiva consiste en las subdivisiones PASADO – PRESENTE – FUTURO. Porque en realidad solo existe el pasado: lo que ocurrió hace un millón de años, una centuria, un mes, un día o un minuto o segundo. El presente es inasible, porque apenas ES, DEJA DE SERLO. En cuanto digo HOLA ya dejó de ser presente, es pasado.

El FUTURO es inexistente, porque ¿PUEDE SER ALGO QUE NO ES? ¿algo que no conocemos? el futuro es impredecible.

También podemos considerar que el tiempo es MEMORIA. No podemos recordar el futuro porque ya concluimos que no existe. El recuerdo se genera en hechos sucedidos en el pasado. Por eso la MEMORIA, también es pasado.

 

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En los calendarios del antiguo Egipto y de México se advierte una interesante coincidencia astronómica. Ambos calcularon -o tal vez recibieron la información de otra fuente- que el año está compuesto de 365 días y seis horas, basándose en una división de los meses que dejaba cinco días complementarios al final de cada año y una cantidad adicional en cada ciclo, que en el caso de los aztecas era de 52 años, y en el de los egipcios de 1460 años. Nuestra fecha equivalente al comienzo del año azteca y egipcio (iniciaban el suyo en el mes de Tot) era para ambos el 26 de febrero. (“El misterio de la Atlántida”, de Charles Bierlitz, Editorial Pomaire, Barcelona, 1978, pág. 104).

                

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Según Tolstoi, Kant señaló que los conceptos de tiempo y espacio no son más que principios creados por el intelecto humano. La pregunta “dónde” implica una consideración espacial; “estaré”, una temporal. Y en la vida eterna no existen el tiempo ni el espacio.

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CÉSAR TAMBORINI DUCA - Revista Panpeando y Tangueando -León, España

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


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