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sábado, 12 de octubre de 2019

CAMINÉ TRAS LAS SOMBRAS, Jaime Vélez Ramírez, Medellín, Colombia


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CAMINÉ TRAS LAS SOMBRAS


Caminé tras las sombras
sin encontrar la razón.

Los mimos del amor
no fueron mimos.
Del trino armonioso de las aves,
a mi oído sólo llegó el rumor.

El perfume de agradable aroma
dejó nada más la sensación.
Las flores tan hermosas
muy poco mostraron su color.

Diciembre 31 de 1993

©JAIME VÉLEZ RAMÍREZ, poeta y escritor colombiano
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA




“CADENAS”, Luis Alposta, Buenos Aires, Argentina








La Esclavitud o El Esclavo:

Obra en bronce realizada en 1881 por el escultor fundacional argentino, Francisco Cafferata.
            
Emplazada en Parque 3 de Febrero (plaza Sicilia), Barrio de Palermo, Buenos Aires.



“CADENAS”
(ango-tango)

Nostalgia, saudades, banzo…
banzo, tristeza, dolor…
dolor, pena y sufrimiento
mar por medio y sin  amor.

Entre grillos y cadenas…
sin congas ni batucadas…
él baila a látigo y viento…
¡A lé, calunga musanga!

Rema y rema sin destino, entre oleaje y vientos
que borrando su pasado hoy son su tormento
Boga y boga entre las sombras, el dolor y el llanto
Desarraigo y banzo, soledad, quebranto.

Dolor, ausencias y penas
sabe que no ha de volver
llanto, cadenas y banzo
un modo de enloquecer.

Entre grillos y cadenas…
sin congas ni batucadas…
él baila a látigo y viento…
¡A lé, calunga musanga!

©LUIS ALPOSTA, poeta y escritor argentino
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

            Música y canto: Pablo Banchero 
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EL SABIO, Ángel Medina, Málaga, España
















EL SABIO                                      

Estaba absorto en la lectura de un librito (por su brevedad) existencialista, titulado “Las Moscas”, y justo entonces sonó el teléfono confirmándome la entrevista. Meditaba el diálogo entre la criatura Orestes y el dios Júpiter, cuando el hombre, no es que cuestione la existencia de los dioses, sino que no quiere admitir su potestad sobre los humanos.
Aquel hombre era una celebridad. No alcanzaba a saberse si brillaba más como filósofo o como científico. Como pensador le daba vueltas a su testa tratando de comprender la autonomía del hombre, buscando el nudo gordiano donde acababa el teocentrismo y comenzaba el antropocentrismo. Como investigador trabajaba en un proyecto para confirmar o refutar sus ideas.
Me habían hablado de manera inquietante acerca del profesor Theodor August, neurocirujano y eminente experto del cerebro, y en mi calidad de periodista acudí a la cita.
Lo primero que hice fue observar su apariencia. Su aspecto era el de un hombre enjuto, casi enfermizo, ojeroso, en cuyas cuencas se movían como bolitas dos ojitos brillantes, lo cual me inquietaba. Su presencia se me antojó un tanto siniestra, por la tersa calva que me recordaba a los antiguos transmutadores de metales del Medioevo, con barbita de chivo blanca y apariencia de distraído.
Le pregunté por sus investigaciones, a lo cual accedió amablemente.
-          Como usted sabrá- anticipó- mi disciplina se mueve a caballo entre lo empírico y lo sensorial, y la otra ciencia, nunca experimental, que es el mundo de la trascendencia. Para ello, necesito impregnarme en qué consiste la sustancia de lo humano. No me basta con lo que veo en un microscopio, sino que debo proceder a la verificación física antes de plantearme la deducción de lo anímico.
Escuchándole este aserto, se me escapó un tic.
-          ¿Puede el hombre emanciparse de la creación y seguir siendo hombre? ¿Dónde reside lo humano en última instancia? La impresión que tenemos del hombre es la de que es una sustancia pensante.   Luego, de ello se colige que ha de tener un cuerpo y un cerebro. Por mis deducciones, algunos científicos me consideran un perturbado. Pero, ¿qué es un demente sino la expresión de la razón universal cuando reside en una sola persona? Mas, basta de palabras. Venga conmigo- me invitó.
En el laboratorio observé una amplia mesa con probetas y retortas, serpentinas de vidrio, tablas de disección y algunos microscopios electrónicos. Escrutando la sala me fijé en algo que, confieso, no supe a ciencia cierta der qué se trataba, diciéndome que sería una de esas sesadas que son mostradas en las carnicerías, altamente alimenticias, pero ricas en colesterol.
-          Puede que le resulte horripilante, pero eso mismo tiene usted dentro de su cráneo. Así de hermoso y así de feo. En principio, diríamos que es la esencia del ser, pero precisamente por eso lo estoy investigando. Para averiguar cuál es el lugar que le corresponde. Por supuesto- continuó, observando la cara de lelo que se me había puesto- previamente he debido ir eliminando el resto de lo que antes se constituyó en un hombre completo.  Así, debí amputarle cada una de sus extremidades: brazos y piernas, tronco, órganos y vísceras, esto es, el corazón, pulmones, hígado, vértebras, etc…y una vez quedó sólo el cráneo, abrirlo por la mitad y deshacerme de la caja ósea, quedándome con el encéfalo.
Al oírle, no pude evitar un repelús que me sacudió como una descarga eléctrica.
-          Mis investigaciones precedentes me hicieron concebir que podría llegar más lejos. Logré fabricar un cerebro en miniatura, conseguido a base de neuronas de ratas, en número aproximado al medio centenar. Para ello pegué a un disco de silicona una capa de proteínas y añadí células cerebrales de embriones de roedores. Las neuronas se unieron a las proteínas y empezaron a realizar sinapsis, conectándose unas con otras. Al estimular las neuronas con electricidad, el micro cerebro reaccionaba durante unos segundos. Partiendo de ahí, desarrolló su propio sistema de memoria, emulando la actividad de un cerebro auténtico. Para que termine de hacerse una idea, el cerebro humano que tiene ante usted posee la incalculable cifra de cien mil millones de neuronas.
Mi curiosidad era superior a la ignorancia. Por eso, le pregunté directamente:
-          ¿Le importaría ser más explícito, profesor?
-          Las neuronas son células del sistema nervioso encargadas de propagar la excitación   a otras neuronas, enlazadas unas con otras por billones de conexiones llamadas sinapsis. A partir de esos impulsos se transporta de una parte a otra del cerebro la información y se transmite las órdenes al organismo. Es así como se controlan nuestras emociones y pensamientos. Pero, no quisiera desviarme. Volvamos a este momento. Al cerebro humano que tiene ante usted y que vive, como lo hace el suyo o el mío.
Volví a mirar aquella “cosa” y se me atiesó la vellosidad.
-          Observe estos cables-señaló- Uno sirve para conectar el cerebro a la computadora; por el otro extremo está impregnado de un gel para acoplarse a las membranas de las células cerebrales y así transmitir las señales eléctricas. Aquél lo conecta al procesador, de forma que mediante este micrófono puedo hablarle, y él, a través del circuito, responderme, transmitiéndome sus impulsos y convirtiéndolos en voz el ordenador.
Absorto en sus explicaciones, le miré con fijeza, y al parecer, él me entendió sin hablarle.
-          La sustancia de lo humano de la que le hablé antes, ¿no? Verá. Los hombres disponemos de un cuerpo visible y sensible, que recibe las órdenes de un órgano que no ve, pero sabemos que es tangible, cual es el cerebro. A través del cuerpo siente y extrae la información de lo exterior. Yo lo he despojado de los órganos sensoriales externos para aislarlo. Sabemos que lo que oímos, vemos, gustamos, olemos o tocamos es procesado por él. Pero, ahora, le faltan el oído para oír, los ojos para ver, el paladar para saborear, la nariz para olfatear y carece de extremidades para el tacto. Ahora no puede ser mediatizado por nada que venga desde fuera para responder a los estímulos. En consecuencia, es su propìa libertad. Está completamente solo en lo que es en sí mismo.
Es por el cuerpo por donde entra lo bueno y lo malo. A través de él percibe las emociones: amor, odio, miedos y alegrías. En lo que a lo ético se refiere, los ojos son la avanzadilla y nos guían hasta la tentación más horrenda. Por los oídos se escuchan los cantos de sirena que nos seducen. El olfato husmea el aire y esnifa la dirección desde donde brotan el viento de las pasiones. Con el gusto nos deleitamos en los placeres prohibidos, bebiendo el veneno de su jugo. Y finalmente, el tacto completa la tentación, haciendo que la recorra y sea transitada por la excitación.
Pero, también lo he inmunizado a las enfermedades. Ahora, las neurotoxinas no pueden afectarle, al estar privado de boca, de sangre o de piel. No podrá degenerar con el Parkinson, ni sufrirá esclerosis o Alzheimer, ni tampoco sufrir cambios bruscos que se conviertan en esquizofrenia o depresiones, puesto que no tiene corporalidad.
He de admitir que me encontraba embobado escuchándole.
-          En este momento mi cerebro es inmaculado, física y moralmente. Pero, mi finalidad no es sólo científica; es también teológica. Al quedar privado de su manifestación mundana ha dejado de pertenecer al mundo y no puede practicar ni el mal ni el bien. Luego, ¿dónde reside en última instancia el sustrato del alma?
Aquellas palabras llegaron hasta el cerebro, apareciendo en la pantalla del ordenador unas señales eléctricas impulsadas por sus neuronas, convirtiéndolas en voz el procesador.
“No busquéis más. Si antes dudabais dónde colocar la esencia que define lo que realmente es una persona humana, porque el cuerpo estaba subordinado al cerebro, y éste, sin él se reduce a millones de neuronas incapaces de hacerse imponer fuera de su misterioso paquete celular, ahora, reducido a lo que es en sí mismo, sin sensibilidad externa, podéis aceptar que yo soy esa sustancia, la nueva criatura creada por el hombre, que con el paso del tiempo llegará a sustituirlo. Un nuevo ser sensible, vivo, inorgánico, pero que no tendrá las limitaciones impuestas por la naturaleza en lo que al sufrimiento se refiere, y que llegará a ser verdaderamente libre, independizado de su creador.”
Una vez fuera, cuando me hube repuesto del pasmo, me asaltó una duda ¿Era esta la emancipación del hombre que perseguía el filósofo-científico? ¿El ser humano reducido a una máquina? ¿Un hombre sin sensibilidad, y por tanto carente de alma? ¿Una cosa…?
Al llegar a casa retomé la lectura y ahondé en la frase:” Apenas me has creado, he dejado de pertenecerte”. Al punto, eclosionó en mi testa una tormenta anímica y visceral, gritándome y retumbando como un trueno ¡No! ¡No puede ser! Son sólo ideas de hombre. Pero, lo que había visto y escuchado en el laboratorio no eran meras palabras, más o menos ilustradas. Era locura. Yo, al menos, me propuse seguir integrado en   la raza de los hombres a la que pertenecía. Esto es, con cuerpo y alma.

©ÁNGEL MEDINA, poeta y escritor español
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA



sábado, 5 de octubre de 2019

RUMOR, Marta Salvador, Mar del Plata, Argentina

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RUMOR


Tamizo un género profano, rumor de suspiros
en el beso de la noche.
Como felpa, mi cuerpo se desliza
en un mar sedoso de cristales.
Sacerdotisa de fuego, custodia la existencia.
el instante, es sólo eso
-aunque hay otros tiempos-
Nutre la eternidad
tierra, aire, fuego, agua.
Deseos, esperanzas, miedos.
Alimenta a los vivos en encerrado Planeta,
prolongado presente.
Instantes, sólo instantes
-paradoja del tiempo-
dos riberas de suave murmullo.
El mar: “La mansa”, “La Brava”,
en un punto convergen
aguas salitrosas.
El bien el mal…
Y mi cuerpo se desliza en esas aguas.
Rumor profano de este tiempo…

©MARTA SALVADOR, poeta y escritora argentina
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


EN TANTO DESCIENDE AL CORAZÓN, George Reyes, Ciudad de México, México.

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EN TANTO DESCIENDE AL CORAZÓN


Prolongado grito sopla polvo a los ojos de la dicha de pantera.
Borbolla retaceada antología de pisadas saltarines de laderas,
en tanto encharcan las glicinas a mis cándidos geranios.

A esa hora tomé yo el arpa moteada de minúsculo oasis
a entonarte una copla dilatada en plebeyo idioma,
en tanto el sol tardeado
me estremece el terciopelo
al mirar su acuarela.

Cual felino encorvado ronroneando adentro
piso tierra pantanosa que se traga entero cada sueño,
en tanto avisto un relumbrón,
pestañándome el rosal que más te importa:
que descienda yo de la cabeza al corazón
un murmullo de piedad de hora extraña.

del poemario Filosofía risueña


©GEORGE REYES, poeta y escritor mexicano
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA



Reconocimiento y distinción al poeta Carlos Penelas, Información de Asolapo Argentina

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 El jueves 10 de octubre a las 19 horas, Carlos Penelas recibirá el diploma como Vecino Distinguido de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, por su reconocida y destacada obra poética y literaria de alcance mundial. Será en la Biblioteca Carlos Sánchez Viamonte, Austria 2154.


El Dr. Jorge Alberto Giorno, presidente del Partido de la Ciudad en Acción, tiene el agrado de invitar a usted a la entrega del Diploma como Vecino Distinguido de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires a Carlos Penelas, por su reconocida y destacada obra poética y literaria de alcance mundial.

El acto se llevará a cabo en el Centro Cultural y Biblioteca Popular Carlos Sánchez Viamonte, Austria 2154, el jueves 10 de octubre a las 19 horas.

Entrada libre y gratuita. Se servirá un vino de honor.

 FELICITACIONES DE ASOLAPO ARGENTINA A NUESTRO MIEMBRO, EL ESCRITOR CARLOS PENELAS!



OTRO POEMA , Teresinka Pereira, Ottawa, Usa.

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OTRO POEMA

Mi bolígrafo entre sombras
acostumbrado está
a la amargura,
y tiene soberbias cicatrices.

De mi parte voy pensando siempre
en las profundas pasiones
que producen la muerte ebria,
cuando callada y desnuda ataca
a un ángel en la soledad.

Tengo mi pecho herido a destiempo
con sangrante violencia.
Las clandestinas arpías me robaron
con las alegrías y las tristezas,
el perpetuo espanto.
................

OUTRO POEMA

Meu teclado, entre sombras,
acostumado que está à amargura,
tem soberbas cicatrizes.

Entretanto vou pensando sempre
nas profundas paixões
que produzem a morte ébria,
calada e desnuda, quando ataca
a um anjo na solidão.

Tenho meu peito ferido a destempo
com sangrante violência:
arpas clandestinas me roubaram
além das alegrias e tristezas,
meu hábito de perpétuo espanto.
 ..................

ALTRA POESÍA      

La mia penna, tra le ombre,
è abituata alla tristezza,
ed ha enormi cicatrici.

Da parte mia penso sempre
alle profonde passioni
che genera la morte ebbra,
quando, umiliata e muta, colpisce
un angelo nella solitudine.

Ho il petto ferito e
sanguinante con violenza.
Le occhiute arpie mi rubarono
con le allegrie e le tristezze,
il perpetuo spavento.

Traduzione di
Giudeppe Fillipone
..................................

©TERESINKA PEREIRA, poeta y escritora brasileña
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA




FRASES AL VIENTO Y EN EL RECUERDO, Salomé Moltó, Alcoy, Alicante, España

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FRASES AL VIENTO Y EN EL RECUERDO

Me siento detrás de la cortina, allí en el balcón, llueve, no voy a salir. De momento la imagen de Amando se muestra imperiosa en mi mente, recuerdo cuando me contó su cautiverio de todos aquellos años encerrado en su casa, mientras Mariu, se iba a trabajar para poder mantener la casa, a su hija, pensaba la gente, porque su marido, todos creyeron haber subido al Strambook hacía Oran aquellos triste días finales de marzo de 1939. Pero no fue así, permaneció en casa ese largo tiempo, sin poder salir. 
A pesar de la dulzura que emanaba de su persona, Mariu iba delante, enérgica y observando la calle, me dijo, yo detrás, llovía a cántaros, a un gesto de ella, yo me inclinaba fingiendo abrocharme los zapatos, pues alguien venía corriendo por la calle bajo la lluvia. Muchos pensarían que aquellos viejos estaban medio locos, pues iban de paseo cuando llovía. Era la única ocasión de poder salir de casa sin levantar sospechas, ya sabes, me dijo, fue muy duro permanecer dieciséis años encerrado en casa, como un “topo” Cada vez que me paraba respiraba profundamente  y andaba  un poco más.
A veces pienso que no sólo somos víctimas de las circunstancias, de las políticas opresoras, de nuestros propios defectos e insuficiencias e intento recordar los sufrimientos que padecieron personas, que perdieron la guerra y que me contaron muchas vivencias, brutales represiones y angustias sin fin y todo ello sin ningún rencor, eso me emocionó.
La cogí en mis brazos cuando exhalaba su último suspiro, me dijo Tomás, refiriéndose a su hija. Vino a Oran y trabajaba llevando la contabilidad del taller que tenía yo de ebanistería, salimos a comer, cuando la policía dio el alto, todos nos echamos al suelo, así “el felagas” que perseguía la policía si no se paraba le disparaban y si se echaba al suelo como los demás, lo cogían enseguida. Mi hija levantó la cabeza en el momento en que el árabe pasaba junto a ella y como resulta que era uno de los aprendices del taller, al verse descubierto le disparó a la cabeza. ¿Sabes? Sólo tuve el tiempo de cogerla en mis brazos donde exhaló el último suspiro, ya no he vuelto a ser persona, todo se acabó para mí, no sabría definir su mirada que quedó clavada en la mía, pero no pude decir nada más.
Bien es verdad que los historiadores, profesores y sociólogos hacen meritorios trabajos recordando hechos bélicos, posiciones políticas y muchas decisiones importantes, de aquellos dramáticos tiempos, pero la investigación del dolor humano, que siempre traen las luchas armadas, todavía son insuficientes.

©SALOMÉ MOLTÓ, poeta y escritora española
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA
                                                                                             






ASOLAPO ARGENTINA FELICITA A NUESTRO MIEMBRO LUIS ALPOSTA Y AL ARTISTA DANIEL MELINGO POR EL ÉXITO DE LA CHARLA EN CCK

























ASOLAPO ARGENTINA FELICITA A NUESTRO MIEMBRO LUIS ALPOSTA Y AL ARTISTA DANIEL MELINGO POR EL ÉXITO DE LA CHARLA EN CCK

EN EL AIRE SEPTIEMBRE, Luis Alposta, Buenos Aires, Argentina























EN EL AIRE SEPTIEMBRE

Los amantes reían
y, como en un viejo tango 
de Cadícamo,
la noche estaba afuera.

Después fue la mañana;
unos desnudos pasos,
el susurro silbado
de aquella melodía
y en el aire septiembre.

©LUIS ALPOSTA, poeta y escritor argentino
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA