LUZ Y SOMBRA
Por haber cometido el grave ultraje
de contemplar desnuda a su señora,
para siempre en la sombra aterradora
asumió su propia vida esbelto paje.
Si pudiera, Señora, a mis antojos
contemplar vuestra esplendida hermosura,
al instante aceptaba la tortura
de atraer la calígine a mis ojos.
Y la aceptaba con perfecta calma,
sostenido por grata certidumbre;
que, aún privando a mis ojos de su lumbre
¡Llena de luz me quedaría el alma...!
DELIO DESTEFANI – Junín, Buenos Aires, Argentina
Del libro: “HORAS BUENAS”, Pág. 24 - Ed. 1928
Editado en los talleres del Diario “La Verdad” de Junín, Bs As, en el mes de Julio del año 1928

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