EL GRITO
por las noches, ausentes de tus pasos;
y clamé, con tu nombre desgarrado,
a espectros, en sus lápidas selladas.
Lance mi ruego mudo hacia las aguas
del impasible Sena, en el ocaso,
sólo el gemido de su viento helado
se atrevió a balbucir, que me ignoraba
Por que si al fin confíe mi cometido
a las fuerzas del mar, aquella tarde,
con la certeza de encontrar testigo
entre las negras rocas, la cobarde
respuesta, fue un silencio retribuido
a ese grito de amor que no escuchaste.
BEATRIZ CLOTILDE RIAL GUYOT – Buenos Aires, Argentina
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA
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