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sábado, 7 de septiembre de 2024

MUROS - Adrián Néstor escudero, Santa Fe, Argentina













MUROS 

A Jorge Luis Borges, Poeta. Y a la divina Gracia de toda Bondad, Belleza y Verdad…

Voy a dejar este mundo sin sentirme triste. La vida ya no me atrae. He visto y experimentado todo. ¡Odio la era actual, estoy harto de ella! Veo todo el tiempo criaturas realmente detestables. Todo es falso, todo es reemplazado. ¡Todos se ríen del otro sin mirarse a sí mismos! Ni siquiera hay respeto por la palabra dada. Sólo el dinero es importante. Escuchamos sobre crímenes todo el día. ¡Sé que dejaré este mundo sin sentirme triste por ello!” - Alain Delon (08/11/35 - 18/8/24).

Léeme de atrás hacia adelante
y de abajo hacia arriba
porque iré escalando muros
muros de impiadosa necedad
muros de egolatrías escabrosas
muros de altanera vanidad
muros de huecas y silentes voces
muros de codicia almidonada
muros de violencia programada
muros de hierro, plástico y acero
muros de metralla empoderada
muros de intelectos apagados
muros de envidia cenagosa
muros de codicia desenfrenada
muros de espíritus desalmados
muros de impaciencia atribulada
muros de música silenciada
muros de danzantes aquelarres
muros de palabras travestidas
muros de sentires apagados
muros de miradas destempladas
muros de vidas sin sentido…
Muros…
Léeme de atrás hacia adelante
y de abajo hacia arriba
porque iré escalando muros
muros de ocasos irredentos
muros de horizontes diluidos
muros de nubes agoreras
muros de simientes pisoteadas
muros de árboles hachados
muros de ríos acordonados
muros de mares contaminados
muros de…
¡Basta! Me dijo, Voz en Alto y
desde un estrépito inacabable
de soles, brisas y celeste quietud.
Y luego Preguntó acunando
el susurro divino de lo inaudible:
¿Qué crees que verás tras el Muro
cuando por él asomes, impaciente,
tu corazón inquieto y soñador
y en clave de estallar una radiante
expectativa, un edénico Consuelo?
¿Acaso una gran ciudad de luengos
edificios troquelados, mixturados,
suturados, enarbolando perfiles
hacia el cósmico, estelar desatino
crucigramando una Torre de Babel
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¿O bien auscultas, sin dudar,
tras ese Muro edificado de muros,
la mansa y soledosa campiña
de un oasis de irrebatible paz
entretejida con los sabrosos manjares
que la carne frágil no comprende
ni contiene, pero anhela, tras el oculto
maquillaje templado por el hierro
impiadoso con el que astutos
dioses de barro, desean conquistar
el zumo sagrado de tu alma pura
y su dorado becerro se deshaga e
invite a la concupiscente placidez
y flaccidez de lo necio, de lo postrero?
Si debo contestar mientras pido
se me lea de atrás hacia adelante
y desde abajo hacia arriba,
porque estoy escalando ya esos muros,
solo diré, sin duda alguna:
veo lo que veo…
Y, ¿cómo decirlo?
Veo tras el Muro de los muros al Amor
y a la Esperanza brillar en un mundo sin ocaso…
... donde el tullido brinca como un ciervo,
donde el ciego contempla y se embelesa
con todo-el-universo-todo, y donde el sordo
escucha y se deleita con el canto alegre
de ángeles y querubines, con los mágico
acordes de un sublime coro de serafines
entonando para el Supremo y su redimida
Humanidad, su siempre e inagotable música...
celestial.
Y veo lo que veo…
tras toda una exultante belleza Edénica
eternamente rediviva y en paz…
… Donde el hambriento ya no tiene hambre,
y el sediento ya no tiene sed, y al desnudo
ya no falta abrigo ni al fatigado descanso reparador,
ni al atormentado… felicidad
Y por cierto, me estremezco, y lloro
explorando una fecunda, inefable alegría
de vivir al mundo sin que me abrume
tristeza ni desazón alguna…
De atrás hacia adelante
y de abajo, no hacia arriba,
sino… hacia lo Alto.


ADRIAN NESTOR ESCUDERO – Santa Fe, Argentina
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

EL INQUILINO DE LA CAFÚA (TANGO) - César Tamborini Duca, España

 










(La maqueta del compadrito y el farol es obra del Dr. Oscar Ranalli)


EL INQUILINO DE LA CAFÚA (TANGO)

Para el día del Lunfardo, 5 de septiembre de 2024

EL INQUILINO DE LA CAFÚA (tango)

Letra: César J. Tamborini Duca – Música:


Enterao que su mina lo piraba
de su misho garçonier de lata
chairaba sunchos en la taquería
previendo su futuro amuro.
Mientras tanto la percanta rea
engrupida por otro belitre
jaraneaba milongas y burdeles
con curdas, rufianes y malevos.
Así, el día que el taquero dijo
“quedás libre, al cumplir condena,
podés irte, no rebusques pena
con la punga y el cuchillo fiero”.
Dio las gracias al taquero amigo
y cachó el ferramento agudo
que de punta, o tajeando fiero
lavaría su ultrajada hombría.
Y una noche fatal en que dos gritos
maldicientes, se escuchó en el rioba
con la frente altiva y una mueca burda
entre dos botones, regresó sin pena.


VOCABULARIO

Cafúa: carcel
Piraba: echaba
Misho: pobre
Garçonier: habitación muy humilde
Chairaba: afilaba con una chaira
Sunchos: fleje o lámina metálica
Taquería: comisaría
Amuro: abandono
Percanta rea: mujer de aspecto desaliñado y comportamiento grosero
Engrupida: engañada
Belitre: pícaro, ruin, de costumbres viles
Jaraneaba: se divertía (en ambientes de bailarines y en prostíbulos)
Curdas: borrachos
Rufianes y malevos: hombres malos y de baja catadura moral
Taquero: comisario
Punga: robar
Cachó: agarró
Ferramento: arma blanca de hierro
Tajeando: hiriendo mediante un tajo
Rioba: barrio
Botones: Agentes de policía
Quía: del latín “quiddam”, sujeto innominado, de poca monta


RELATO

El quía, estando en la cárcel se entera que la mujer lo echaría de su mísero cuarto donde vivían, y previendo ese futuro abandono preparaba y afilaba un fleje metálico, como arma blanca.
Mientras tanto la mujer, engañada por un vil pícaro, se divertía en milongas y prostíbulos, alternando con borrachos y gente de mal ambiente (que eran, en definitiva, como ella).
Llegó el día que el Comisario le dijo que ya había cumplido la condena y quedaba libre, se podía ir; pero le aconsejó, para no regresar, dejara de robar y tener pendencias con el cuchillo.
Agradeció al Comisario amigo y se fue con el arma que había preparado, con la que lavó el ultraje a su persona matando a los culpables, cuyos gritos y maldiciones se escucharon en todo el barrio.
De ese modo, lavada su afrenta y con una mueca altiva, marchó entre los dos agentes de policía que lo llevaban preso nuevamente.


CÉSAR J. TAMBORINI DUCA
– León, España

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

Académico Correspondiente para León

Academia Porteña del Lunfardo

 

sábado, 31 de agosto de 2024

LA DAMA DEL PERRITO - Carlos Penelas, Buenos Aires, Argentina

 











LA DAMA DEL PERRITO


Su sonrisa era la felicidad,
el regazo señero,
un fulgor que socava el sueño...

Caminar por el parque,
subir callejuelas, lo inmóvil
de las barcas, la terneza del alba
en miradas, dibujos y latidos.
Dialogaba con la lluvia,
con trenes y panaderías.
Le hablaba de Camus, de Alberti, de Mahler.
Ella de Boris. Guiaba a Boris
como un destino de lo mágico.
Encendía el lecho, la palabra, el espejo,
el ceñido fluir, lo desmedido,
la voz de la noche.
A veces emergía la inconciencia,
los dones furtivos ante una luz tan alta,
lo impalpable que acosa..
La evoco de maestra, de blazer
azul, de itálico apellido.
Pregunté: ¿Cuándo empecé a amarte?
Y ella disponía jazmines sobre su falda.

Era el misterio. Pero era más.
Era la libertad, los frutos, el deseo.
Hoy todo me lleva a recordarte.

Buenos Aires, septiembre de 2024


CARLOS PENELAS – Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


www.carlospenelas.com

HALLAZGO DE LA TOTALIDAD - Antonio Las Heras, Buenos Aires, Argentina

 













HALLAZGO DE LA TOTALIDAD.


Ella miró con su profunda mirada.
El Universo perdió todo misterio.
Las aguas fluyeron como nunca antes.
El abismo quedó disuelto dando paso al alba.

Ella hizo un gesto profundo, sereno.
Había algunas nubes cubriendo la Luna.
Sólo algunas nubes que no opacaron el cielo.
Se oyó, entonces, el canto de los pájaros.

Toda la armonía posible quedó establecida.
Un momento único. Libre de cualquier hechicería.
Entre los pétalos de las rosas, unas abejas.

Ella no habló. Nada dijo. Era innecesario.
Un nuevo tiempo había surgido, con su mirada.
Él sintió; y supo, que la totalidad estaba dada.


ANTONIO LAS HERAS – Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA

DESPOJÁNDOME - Gloria Nistal, Madrid, España

 













DESPOJÁNDOME


Fui coleccionando con la fiebre
de las manos llenas.
Ahora me despojo lentamente
de los enseres y las urgencias,
de las pasiones del tener.
Ahora -a veces sin mi consentimiento-
tiendo a sólo ser.

Mis mañanas más apresuradas,
mis tardes más felices
tuvieron que ver con los sentidos,
con lo sentido.
He pretendido fieramente
la unción de los objetos en mis estancias,
la consumación con los hombres
entre los que incluyo a las mujeres.

La vida fue sabia
emparejando años y prisas,
almacenando almazuelas
de estéticas y disciplinas.
Todo lo amé.

La vida es savia
que alimenta con su jugo,
profundo y poderoso,
mis altos principios y
mis soñados porvenires.

El alma sobrevuela ahora
acantilados ignotos
y despide objetos y palabras
que migran a otros nidos.

Desnuda y natural,
Rebelde,
Casi libre,
aun aferrando deseos,
Mi alma vuela.


GLORIA NISTAL – Madrid, España

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGEN
TINA

ALETEOS, SÓLO ALETEOS - Marian Muiños, España

 











ALETEOS, SÓLO ALETEOS


Aleteos, sólo aleteos.
Vaivén de aves
inestables
migrante
siempre en vuelo.
Aleteos, uno dos
tres y medio.
Neblina de soles
para tu viña,
tierra sin riego.
Espíritu leve
nombre que esconde
los sentimientos.
Desfile de faldas,
rostros y camas
simulan miedos.
Río sin cauce,
árbol sin tierra,
nube sin cielo.
Vuelan semillas,
mis aleteos, uno, dos,
tres y medio.
Arrojo manojos
en tus acequias,
las lleva el viento.

Sol de montaña para tus redes
un río cielo.

Pescador seco, metes tus botas
en los viñedos.
No hallarás peces ni tendrás vino;
mas un misterio
llevará escamas hasta tus labios,
en aleteo.
Recoges redes, abres tus manos
sin comprenderlo:
una sirena nada en el jugo
de los viñedos.
Bebes su canto, pescas las nubes
y en tenue velo
sólo la espuma de una marea
recrea el sueño.


MARIAN MUIÑOS – España

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

TEMBLOR - José María Arguedas, Andahuaylas, Perú

 













Estampilla peruana en honor al narrador y poeta José María Arguedas.


TEMBLOR



Dicen que tiembla la sombra de mi pueblo;
está temblando porque ha tocado la triste sombra del corazón
de las mujeres.
¡No tiembles, dolor, dolor¡
¡La sombra de los cóndores se acerca!
—¿A qué viene la sombra?
¿Viene en nombre de las montañas sagradas
o a nombre de la sangre de Jesús?
—No tiembles; no estés temblando;
no es sangre; no son montañas;
es el resplandor del Sol que llega a la pluma de los
Cóndores
—Tengo miedo, padre mío.
El Sol quema; quema al ganado; quema las cementeras
Dicen que en los cerros lejanos
que en los bosques sin fin,
una hambrienta serpiente,
serpiente diosa, hijo del Sol, dorada,
está buscando hombres.
—No es el Sol, es el corazón del Sol,
su resplandor,
su poderoso su alegre resplandor,
que viene en la sombra de los ojos de los cóndores.
No es el Sol, es una luz.
¡Levántate, ponte de pie; recibe ese ojo sin límites!
Tiembla con su luz;
sacúdete como los árboles de la gran selva,
empieza a gritar.
Formen una sola sombra, hombres, hombres de mi pueblo;
todos juntos
tiemblen con la luz que llega.
Beban la sangre áurea de la serpiente dios.
La sangre ardiente llega al ojo de los cóndores,
carga los cielos, los hace danzar,
desatarse y parir, crear.
Crea tú, padre mío, vida;
hombre, semejante mío, querido.



JOSÉ MARÍA ARGUEDAS – Andahuaylas, Perú

José María Arguedas fue un escritor, poeta, profesor y antropólogo peruano.​​​ Fue autor de novelas y cuentos que lo han llevado a ser considerado como uno de los grandes representantes de la literatura del Perú.​ Wikipedia

Nacimiento: 18 de enero de 1911, Andahuaylas, Perú

Fallecimiento: 2 de diciembre de 1969,

ACERCA DE DOS PALABRAS DE ORIGEN ÁRABE – Luis Alposta – Buenos Aires, Argentina

 



 

ACERCA DE DOS PALABRAS DE ORIGEN ÁRABE

 

            Así como el italiano es parte importante del fangote hereditario que ha recibido el lunfardo, el árabe sorprende por su escasa o nula contribución al mismo.

            Dos palabras, tan sólo dos palabras que, aunque no comienzan, precisamente, con la sílaba "al" -como almohadón, alazán o aljibe- ni son lunfardas, han encontrado una feliz acogida en las letras de tango, en la literatura popular y en la parla nuestra de cada día. Dos palabras con tal fuerza expresiva y carga afectiva que, al parecer, han servido para que la inmigración de raíz árabe se desentendiese luego de aportar lo suyo a nuestro lunfardo. ¡Para qué más! Si con dos palabras basta. Y esas palabras son: arrabal  (del ár. hisp. arrabáḍ, y este del ár. clás. rabaḍ)   y barrio (del ár. hisp. *bárri 'exterior', y este del ár. clás. barrī 'salvaje').

            El Arrabal Amargo al que le cantó Gardel y el barrio, lugar en el que se comienza a gestar una especie de segunda nacionalidad que tarde o temprano sacamos a relucir. Una nacionalidad sin documento que, aunque para algunos no sea más que un simple accidente, y para otros un motivo de orgullo, no por eso deja de ser para todos un destino.

            Arrabal y barrio, dos palabras de origen árabe, tan árabes como el nombre de Selim Hassam, que fue el padre de Yatasto. 


BARRIO


Barrio que fuiste mundo de mi infancia,
con baldíos y casas que se han ido
Qué importa ver las calles que antes viera
y dar los mismos pasos que ayer diera,
si en el gris del asfalto está el olvido.

Cuadriculado mundo de mi infancia,
con mil cosas que han sido y hoy evoco.
Aquél de las bolitas, el balero
y el picado en las tardes de potrero.
Ya no sos el que fuiste, y yo tampoco.



LUIS ALPOSTA – Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA

Cuando Villurca emuló a Madrid - Fernando Sorrentino, Buenos Aires, Argentina

 






                                                                 
Miércoles 28 de agosto de 2024                                                             C u l t u r a 7

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Poemas famosos Por Fernando Sorrentino

CUANDO VILLURCA EMULÓ A MADRID

En 1617 Lope de Vega estrenó la comedia La niña de plata, ignorada,
en general, por los puntillosos índices de la mayoría de las
historias de la literatura española. Sin embargo, esta obra, casi olvidada,
incluye uno de los poemas más célebres del autor, el soneto
que –a modo de muy ingenioso juego– se va explicando a sí mismo
mientras se desarrolla, hasta alcanzar su feliz corolario:

Un soneto me manda hacer Violante
que en mi vida me he visto en tal aprieto;
catorce versos dicen que es soneto;
burla burlando van los tres delante.

Yo pensé que no hallara consonante,
y estoy a la mitad de otro cuarteto;
mas, si me veo en el primer terceto,
no hay cosa en los cuartetos que me espante.

Por el primer terceto voy entrando,
y parece que entré con pie derecho,
pues fin con este verso le voy dando.

Ya estoy en el segundo y aun sospecho
que voy los trece versos acabando;
contad si son catorce, y está hecho.


ENTRA EN ESCENA LUIS ALPOSTA

Hacia 1978 don José Gobello tuvo la generosidad de invitarme a
formar parte de la Academia Porteña del Lunfardo. Agradecí la deferencia
pero, por razones de comodidad, trabajo y vocación, desistí
de incorporarme. Sin embargo, concurrí, más bien como espectador
y oyente, a algunas sesiones en la antigua sede de la institución,
lugar que vagamente recuerdo ubicado en la calle Lavalle, cerca
de los Tribunales.
Allí conocí al que era, a la sazón, el académico más joven: Luis Alfredo
Alposta. Habremos intercambiado algunos pocos diálogos.
Y creo que nunca más volvimos a vernos, hasta que…
Algunos años más tarde emigré de la calle Matienzo, en Las Cañitas
(y, por ende, de mi Palermo querido), y me afinqué en Villa Urquiza,
cerca de la esquina de Ceretti y Olazábal. A pocas cuadras,
Bucarelli y Mendoza, vivía Alposta. La cercanía vecinal en nuestra
Villurca hizo que, cada tanto, compartiéramos algunos momentos
de amable charla sobre temas más profanos que sagrados.
Nacido en Buenos Aires, en 1937, Luis es médico homeópata
y miembro de la Academia Porteña del Lunfardo desde el año
1968 y de la Academia Nacional del Tango desde el 2000. Como
estudioso de ambas disciplinas, ha publicado, entre otros libros,
El lunfardo y el tango en la medicina (1986) y El tango en Japón
(1987). Asimismo ha compilado una Antología del soneto lunfardo
(1978). Edmundo Rivero (cuya biografía redactó con el título de
Todo Rivero) ha musicalizado y grabado sus tangos El jubilado, Tres
puntos, El piro, A lo Megata.
Además –y este punto es el que viene más al caso– ejercía el envidiable
don que la providencia no ha querido otorgarme: el de la
creación lírica.
Uno de sus libros de poemas (Con un cacho de nada, 1986) registra
un soneto, ligeramente lunfardesco, cuyos dos primeros versos
son paráfrasis del de Lope y cuya general intención lúdica es exactamente
la misma que animara al poeta español:

Un soneto me pide el amor propio
y en mi vida me he visto en tal apuro.
Si cuatro versos ya me dan laburo,
antes de los catorce será un opio.

De las formas no quiero ser esclavo.
Además, sobre el tema ya se ha escrito.
En el séptimo verso lo medito
y no sé si plantarme en el octavo.

¿Seguir o no seguir? Ésa es mi duda.
Pues la cosa se me hace peliaguda
al tratarse de historia tan junada.

Pero ya falta poco, y lo importante
es ahora encontrar la consonante
y dar esta cuestión por terminada.


Nótese cómo, en el segundo cuarteto, Alposta encuentra la manera
de disculparse por la heterodoxia que implica el cambio de rima.
También, la humorística alusión a Hamlet en el noveno verso.

En resumen: el madrileño, en el siglo XVII, y el porteño, en el
XX, supieron jugar, sonreír y triunfar.


FERNANDO SORRENTINO,
Buenos Aires, Argentina


Ver diario La Prensa – 28 de agosto de 2024
Click: https://www.laprensa.com.ar/Cuando-Villurca-emulo-a-Madrid-549417.note.aspx


LA VENTANA DEL HOSPITAL - Anónimo

 



LA VENTANA DEL HOSPITAL

 

Dos hombres ya mayores compartían habitación en un hospital. Los dos estaban muy enfermos, pero uno de ellos aún podía levantarse de vez en cuando para mirar por la ventana a la que estaba pegada su cama. El otro anciano, sin embargo, estaba postrado en la cama y apenas tenía fuerzas para incorporarse.

Los dos se entretenían hablando, contándose mil historias de su pasado y presente. Se hacían compañía y hablaban de sus vidas, de lo que hicieron y dejaron de hacer, de sus sueños cumplidos y los que nunca llegaron a ver. Pero el momento favorito de ambos en todo el día era cuando el hombre que estaba junto a la ventana, miraba por el cristal y narraba a su compañero de cuarto todo lo que veía por ella:

– ¡Hace un día estupendo! El parque se está llenando de niños que ríen muy felices, de parejas que llegan con los dedos entrelazados… Los sauces están frondosos y las mariposas revolotean entre las flores. Ay, amigo, qué hermoso jardín tenemos ahí fuera, con un lago de aguas cristalinas y pájaros que se acercan tímidos a beber…

Y mientras el hombre narraba lo que veía, su compañero cerraba los ojos e intentaba imaginar todo lo que escuchaba. Sonreía y sentía una gran paz y felicidad interior.

Qué había tras la ventana del hospital?

Cada día, su compañero narraba lo que veía, y él se hacía una idea de la imagen. Una tarde de verano, le contó que había una orquesta fuera y pasaban carrozas desfilando. ¡Qué bien se lo pasaban!

Y así, los días parecían menos grises, menos duros y más amables. Hasta que un día, o mejor dicho, una mañana, la enfermera encontró el cuerpo sin vida del hombre de la ventana.

Todos sintieron mucho su pérdida, pero sobre todo él, su compañero de habitación. Al cabo de unos días, pidió que le trasladaran a la cama de la ventana. Quería ver todo aquello que su compañero narraba con tanto entusiasmo. Los médicos accedieron a su deseo y una vez en la cama, y a pesar del dolor, se incorporó para mirar por la ventana.

Pero… ¿Qué veían sus ojos? ¿Y el parque? ¿Dónde estaba el estanque? ¿Y los sauces? Para sorpresa suya, la ventana solo daba a una pared blanca… Preguntó a la enfermera.

– ¿Por qué mi compañero narraba todas esas historias sobre un parque si no existe?

La enfermera le miró compasiva:

– Tal vez solo quería animarle…


ANÓNIMO