Bienvenidos

domingo, 13 de febrero de 2022

ESA BÚSQUEDA INTERIOR, Lola Benítez Molina, Málaga, España

 



 ESA BÚSQUEDA INTERIOR

 

Hace escasos días leí un libro en el que su autor nos dice que todo aquello que nos propongamos se puede conseguir, si somos capaces de tener el control de nuestra mente, de lo que pensamos. Y es curioso que mucha gente, con la que hablo, dice que es cierto. Somos nosotros mismos los que nos ponemos límites y alimentamos nuestros miedos. Sin embargo, como casi todo lo que aporta beneficios, cuesta conseguirlo. Por lo que veo, leo, hablo…, es un tema que interesa a muchos porque lo que está en juego es nuestra propia plenitud.

            En otro artículo, llegado a mis manos, como por arte de magia, leí sobre la crisis que se vive a todos los niveles, una crisis relacionada con la falta de valores, que conduce al individuo a la frustración y al desamparo. Lo curioso es que ya hay muchos pensadores o, llámeseles, filósofos que buscan los cauces para conducir a todos aquellos que quieran albergar la esperanza de un mundo mejor y que, en definitiva, empieza por uno mismo.

            El poeta y pensador estadounidense Ralph Waldo Emerson, ya en el siglo XIX, dijo “Aunque viajemos por todo el mundo para encontrar la belleza, debemos llevarla con nosotros para poder encontrarla” y Sir Francis Bacon sostuvo que “La constancia es la base de las virtudes”. Sin embargo, las vivencias marcan, muchas veces, la conducta y llevan a un destino luctuoso. Tal fue el caso del filósofo alemán Friedrich Nietzsche y de su compatriota y amigo poeta Paul Ree. Ambos vivieron un amor imposible por la escritora rusa Lou Von Salomé, mujer atractiva e inteligente, que fascinaba no solo por su inteligencia sino también por su sensualidad y su fuerte personalidad. Sigmund Froid y el poeta Rainer Maria Rilke se sintieron atraídos por ella.

            Nietzsche expresó sus sentimientos en su obra: “Así habló Zarathustra”, e inmortalizó su frustración y desengaño en uno de sus grandes poemas.

            Según palabras de Salomé el filósofo alemán “era un explorador del alma humana, en busca de nuevas posibilidades”.

            Esa búsqueda, a veces insaciable, atormenta al ser humano y solo, cuando descubre la fortaleza que hay en su interior, es, cuando experimenta que sus anhelos son posibles. Muchas corrientes han surgido a lo largo de la historia para tratar de comprender al ser humano y sus contradicciones. El existencialismo fue una de ellas, que tiene a Jean Paul Sartre como uno de sus grandes exponentes, quien habla del concepto de libertad del hombre y de la importancia del aprendizaje y la socialización.

Lo importante es reflexionar para encontrar un propósito y un sentido a nuestra vida, siempre partiendo de la ayuda a nosotros mismos y a nuestros semejantes.

 

Lola Benítez Molina

Málaga (España)

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


El viento susurra mis secretos, Nieves Merino Guerra, Las Palmas de Gran Canaria, España

 








El viento susurra mis secretos.


 

Golondrinas en febrero.

 

Mis íntimos secretos se fusionan 

con estás golondrinas en febrero,

precursando en invierno, primavera.

 

No tiene precedentes su llegada.

 

El viento silba y vuela este silencio.

 

Susurra los misterios de la Nada,

-tan llena de Todo-, y mi secreto 

se diluye en mi alma desgarrada.

...

Llegaron y anidan en tejados.

 

Flores prematuras del almendro.

 

Anuncian despedidas y comienzos

a ritmo de paisajes derrotados 

que busca esperanza en los infiernos.

 

Golondrinas de febrero, prematuras.

Ángeles de amor, van resurgiendo.

Mi mami se despide. Mi nieta augura.

...

La primera se va. Se está muriendo.

Adelanta la Vida que no alumbra...

La segunda celebra su comienzo.

 

Se rompe el corazón en mil pedazos.

Se ahoga la emoción en mis adentros.

Caduca la ilusión, mueren abrazos,

 

Gotículas de sangre resurgiendo.

 

Gotículas de sangre feneciendo.

 

.

Nieves Merino Guerra, poeta y escritora española

Las Palmas de Gran Canaria.

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

España.

06/02/22


pirata, Héctor Edgardo de León Born, poeta y escritor argentino

 









pirata

 

mi tátara tátara tátara tatarabuelo era pirata en el caribe

 

no

nunca podremos regresar al pasado

nunca podremos abrir esos olvidos

son la noche colgada en alguna mujer

y nunca más regresar a buscarla

 

entorpece el recuerdo de los días

una avalancha de sombras en el camino

sólo resta evitar la ruta y buscar un atajo 

a las historias escondidas

 

mi tátara tátara tátara tatarabuelo era pirata en el caribe

en los finales del mil quinientos y se llamaba juan

 

nadie me lo contó 

porque los recuerdos se disuelven como la nieve

nadie vio si la nieve vuelve a ser nieve, es cierto

la lápida del tiempo cayó sobre la memoria

aunque la memoria a veces resucita

 

nadie me lo contó

pero sospecho su historial aventurero

bloquear el puerto de cartagena 

sitiar sin esperanzas la ciudad amurallada

vaciar los botellones de ron o de guarapa

en las tabernas donde la noche es una sombra lenta

una angustia oscura, una nostalgia demorada

amoldarse a las danzas junto a los esclavos afros

y las frenéticas esclavas

las danzas del dolor

danzas rituales, danzas sagradas

danzas de hechicería, danzas guerreras 

danzas del vientre, danzas del amor 

y la luna tocando su tambor al compás de los tambores 

alrededor de las fogatas hasta callar exhaustos

los fuegos, los sones y los cuerpos

 

pienso que fue un hidalgo ligado a los borbones

venido a menos

repleto de ambiciones y de deudas

un ser del mar que enarboló la furia del deseo

de hacerse con el oro y la plata de un Perú 

engañado y dichoso por los conquistadores

 

en una quilla rápida y liviana

el halcón del caribe acechaba la presa

y se lanzaba sobre los galeones

que desde cartagena partían rumbo a españa 

 

hizo temblar tormentas su vozarrón de hielo

su barba dio fiereza al abordaje sin cuartel

sus ojos, los calderos de fuego de su rostro 

su violento dominio de los mares

y alguna solapada ternura adolescente

en los nostálgicos crepúsculos del día

 

y una vez y otra vez

y una vez y otra vez 

tantos tesoros

tal vez algo dio a los pobres

tal vez no

tal vez algunos sigan enterrados

según mapas mañosos

o perdidos

 

¿habrá tenido amores? 

por supuesto

quien no teme a la muerte no le teme al amor

y habrá sido exigente 

quizás 

una hija de esclavos

(dicen que las mujeres africanas 

son de las más hermosas)

alta y delgada como una palmera etíope

sinuoso cuerpo de marea y duna 

un andar modulado con ecos de tambores

bajo la piel de ópalos negros

ojos de cobra libidiscente 

labios con carne de recorrer palabras y silencios infinitos

y una ternura extrema

quizás

la compañera indómita de cada escaramuza

mujer de dar coraje al abordar navíos

y sonreír entre las sábanas

 

lo demás lo sabemos

españa parió américa

y áfrica parió el mundo

 

algo de todo eso también tiñó mi sangre

y llegó a mí como un río subterráneo

a través de los siglos

 

lo supe ya de niño 

¡era mi gran pasión 

jugar a los piratas con los chicos del barrio!

¡parche en un ojo, 

la calavera blanca en el sombrero negro!

una cuarta de madera

clavada en cruz en una tabla puntiaguda

(espada o sable) y en la empuñadura

tu mano fuerte sosteniendo mi mano

¡un grito “¡al abordaje!” 

y con fiereza y sin piedad 

asaltábamos radiantes de alegría

los árboles y bancos de la plaza!

 

abuelo

abuelo tan lejano

jugué tantas infancias con tu espíritu en ristre

que es tierna tu presencia de pirata en mis venas

 

cuando nací 

ya no existían mis abuelos 

nunca los conocí

y vos

sos el único abuelo que me queda

¡no te vayas, abuelo!

 

¡no te vayas!

 

 Héctor Edgardo de León Born, poeta y escritor argentino


38. DIÁLOGOS APÓCRIFOS (XXXVIII). Lenguaje tecnológico vs. Lenguaje oral y escrito , César Tamborini Duca, León, España

 



38. DIÁLOGOS APÓCRIFOS (XXXVIII). Lenguaje tecnológico vs. Lenguaje oral y escrito 

 

-Santiago, hace pocos días el médico valenciano Carlos San Juan, casi octogenario, lanzó una campaña titulada “Soy mayor, pero no idiota” que recogió más de 350.000 firmas en la plataforma digital Change.org con la intención de lograr atención personal en las entidades bancarias.

-Eso está muy bien. Pero en realidad el problema no solo afecta a los bancos y financieras sino que se encuentra presente en muchos otros estratos de la sociedad, donde hay que tener aptitudes tecnológicas para lograr un objetivo determinado como puede ser un simple billete de tren o autobús para poder viajar; o en una llamada telefónica para conseguir cita de vacunación donde todo marcha bien hasta que un “robot” pide “su nº de código” (¿)… “Lo siento, si no nos da el nº requerido no podemos darle su cita” continúa el robot ante el obligado silencio.

-Las nuevas generaciones que nacieron y/o se criaron con las tecnologías digitales y su lenguaje no entienden que la mayoría de los mayores no podemos (o rechazamos en algún caso) manejarnos en el ámbito digital y quedamos expuestos a una exclusión comunitaria.

-César, el día 23 de enero, en su página de la Revista de El País de los domingos, Rosa Montero utilizó una expresión irónica “qué es una app, pardiez” muy acertada y que me causó gracia porque en una situación similar contesté al pedido de un correo-e diciendo “mire, todo está muy bien pero hay un problema ¿qué es una app y qué significa código QR?”.

-Viene a cuento Santiago, porque siendo un profesional, además de escritor y fundador de publicaciones que edito, me creo con la suficiente capacidad intelectual para aprender –SI QUISIERA- pero me niego y me rebelo hasta para utilizar el teléfono móvil, y si bien poseo una antigualla (y me niego aceptar modernos que quieren regalarme mis hijos) solo la llevo encima cuando viajo por si necesito realizar una llamada de urgencia que durante años –por suerte- no tuve necesidad de realizar.

Y al hilo de lo que cuenta la querida y admirada Rosa Montero, sobre su tío que jamás supo ver los SMS que le envían, me ocurre lo mismo por negarme a integrar esa burbuja digital, en la cual también se favorecen los fraudes y estafas, por una cadena de “barreras tecnológicas” que facilitan la tarea del al estafador.

-Santiago, te estaba comentando que de eso mismo trata un artículo de Jordi Pérez Colomé, también el domingo 23 de enero en la página 23 del cuerpo principal de El País, que revela las casi 258.000 estafas en internet registradas en España (“casi todas fueron por estafas de falsos alquileres vacacionales” escribió) cuando nos interrumpió Ruperto:

-¿Qué te parece César, si transcribimos lo que nos contó el amigo Ruperto?

LO QUE NOS CONTÓ EL AMIGO RUPERTO (y no es un bulo ni artículo literario, nos dio copias de todo, inclusive de la denuncia en la Guardia Civil). Lo grabamos mientras nos lo contaba, para que no nos acusen de inventar cosas. La reflexión final que hizo: “cuidado con booking.com si tienen que alquilar un piso en Buenos Aires; tal vez no tengan candados para proteger los datos personales. Cuidado con Carrefour si os ofrecen la tarjeta de su propia Financiera: en cualquier circunstancia adversa se lavarán las manos sin asumir culpas, pese a poder evitar el fraude”.

He aquí el relato del amigo:

En ese número de estafas seguramente no figura la padecida por mi esposa cuando intentó alquilar un piso en Buenos Aires por un mes; acudió a Booking.com por cuyo intermedio alquiló un piso en calle Soler 1425, barrio de Palermo, ciudad de Buenos Aires por la suma de 410 euros (€410), debiendo llamar al nº +54 3825457457 para retirar las llaves. Con el acuerdo que lo pagaría en efectivo.

Posteriormente recibió una llamada, nº teléfono +7 967555-23-54 para solicitar los datos de la tarjeta, que debía ingresar en un enlace a fin de confirmar la reserva. Pese a no ser habitual que utilicemos la tarjeta ni tampoco dar los datos, como el tiempo apremiaba y habiendo hecho la reserva por Booking a mi esposa no le pareció extraño y entregó esos datos, tarjeta de Carrefour.

Ese mismo día 1º de octubre apareció el cargo por 410 euros (pese al acuerdo de pagar en efectivo). Tres días después (4 de octubre) fueron apareciendo otros cargos que como siempre aparecían en su móvil: €50 / €10 / €225 / €100 totalizando 795 euros.

Fuimos inmediatamente a Carrefour León, donde en Atención al Cliente “no podían hacer nada”, había que llamar por teléfono a Financiera Carrefour (Se entiende que son distintos departamentos, pero la empresa es la misma). Efectuada la llamada para indicar que rechazaran los cargos en la cuenta, pese a ser lo más sencillo, factible y eficaz se convirtió en una carrera de obstáculos. Había que entrar en la app o en la página web para solicitar la “DEVOLUCIÓN DE CARGO / CHARGEBACK”. Dado nuestro desconocimiento tecnológico pasaron otros dos días y el día 6 de octubre, con ayuda ajena se pudo rellenar ese formulario para rechazar el cargo; habían pasado 6 días. Por consiguiente al aparecer en mi cuenta lo rechacé.

Recibí una comunicación de Carrefour en la que me intimaban a pagar esos 795 + 39 por reclamación de impagos (total € 834, un mes de mi haber jubilatorio) agregando la implícita amenaza de pasar mis datos al fichero nacional de impagados ASNEF-EQUIFAX Eso sí, me ofrecen facilidades para pagar en cuotas con dos alternativas de 47 cuotas, en una de las cuales la suma total sería de € 2090,04 y en la otra el total ascendería a €2185,35 ¡casi nada!

Efectué el pago total de la cantidad estafada (los 834 euros), hice la denuncia en la Guardia Civil y mantengo el rifirrafe epistolar con Carrefour, al que considero cómplice por dejación, por mala praxis empresarial ya que estuvo en sus manos efectuar la retrocesión para impedir la estafa. No sé qué implicación pudo tener Booking.com para que “alguien” supiera que alquilaríamos ese piso, que lógicamente no fue utilizado.

Esto que le pasó a mi amigo le puede pasar a cualquiera; si quieren reenviar, posiblemente eviten otros fraudes similares. NO ES UN BULO, hay una denuncia en la Guardia Civil.

 

©CÉSAR TAMBORINI DUCA, poeta y escritor argentino

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


Te busco, Olga Hernández Osorio, Medellín, Colombia

 








Te busco

 

Te busco en el solaz amoroso de la noche,

entre las olas inmensas del calidoso mar,

con el brillante sol, la luna y su derroche,

en todas las huellas que dejaste al caminar.

 

Unido a mi regazo con abrazo nupcial,

con los mustios arreboles de un atardecer,

en el silencio triste, fino y angelical,

del eco moribundo antes de desfallecer.

 

Te busco en el bullicio de mi gran soledad,

en nostalgias pasadas y añoranzas del ayer,

por caminos y veredas de nuestra hermandad,

en el santuario señalado para el querer.

 

Te busco en tu aroma regada por doquier,

cual perfume de rosas en todo amanecer,

todos los días y noches de dichas y placer,

entre las hojas de libros que dejaste de leer.

 

 Olga Hernández Osorio

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

Medellín enero 18 de 2022

Derechos reservados de autor


Al cumplirse un siglo y medio de la primera edición de Martín Fierro, releer sus consejos no sólo es interesante, también permite ver la coincidencia con otras épocas y culturas., Antonio Las Heras, Buenos Aires, Argentina

 



Al cumplirse un siglo y medio de la primera edición de Martín Fierro, releer sus consejos no sólo es interesante, también permite ver la coincidencia con otras épocas y culturas.

 

Lo cierto es que no sucede de ese modo. Esfuerzo, perseverancia, imaginación y pensamiento racional son condiciones necesarias. Pero no suficientes. Porque la confianza en uno mismo es raíz y esencia para que los deseos positivos de vida tengan concreción y se mantengan en el tiempo.

Recordemos, entonces, algunas de las estrofas del Martín Fierro atinentes a lo que estamos ocupándonos: “Para vencer un peligro,/ Al cumplirse, este año un siglo y medio de la primera edición del poema gauchesco Martín Fierro, se hace interesante releer los consejos allí contenidos no sólo por el valor, utilidad y actualidad que siguen teniendo sino – además – por su coincidencia con otros emitidos en diferentes tiempos y culturas.

El escritor y filósofo norteamericano Ralph W. Emerson (1803/1882) ya había expresado mucho antes de que José Hernández publicara “La Vuelta de Martín Fierro” que “el primer secreto del éxito es la confianza en uno mismo”. Esa “confianza” es, precisamente, lo que llamamos “actitud mental positiva” que es capaz de generar esquemas renovados de pensamiento para enfrentar exitosamente dificultades y adversidades del habitual cotidiano vivir.

Antes que contar con la ayuda que puedan – o no – prestar los demás, lo esencial es contar con la certeza de que uno puede darse ayuda a sí mismo. “Nadie puede dar lo que no tiene” afirma un refrán tradicional. Y es bien cierto. Cuando no hay confianza en uno mismo difícilmente será posible otorgársela a otro.

En lugar de esa confianza tan necesaria, lo que se le otorga es algo del orden del psiquismo infantil: un supuesto poder mágico. Así se le atribuye “al otro” la capacidad – por el sólo hecho de ser famoso, estar en una función o ejercer tal cargo – de hacer grandes cambios de inmediato, cual si se tratara de Merlín con su varita, generando fantásticos beneficios para todos.

Salvar de cualquier abismo,/ Por esperencia lo afirmo,/ Más que el sable y que la lanza/ Suele servir la confianza/ Que el hombre tiene en sí mismo”.

El “Tao de los Líderes” sostenido en el ancestral Tao Te King, libro sapiencial atribuido al filósofo Lao Tse (561 a. J.), expresa que “en la acción la oportunidad lo es todo.” Dicho de otro modo, quien tiene confianza en sí mismo, está atento y no desaprovecha ni el tiempo, ni las circunstancias. José Hernández también se ocupa de esto escribiendo: “Aprovecha la ocasión/ El hombre que es diligente/ Y téngalo bien presente,/ Si al compararla no yerro/ La ocasión es como el fierro/ Se ha de machacar en caliente”. Indica Fierro la manera en que deben hacerse las cosas para que salgan bien.

Y aquí nos viene a la mente aquella advertencia del Antiguo Testamento donde se asevera que Jehová vomita a los tibios. Esto es: que la vida no admite ambigüedades y que los caminos fáciles siempre conducen a finales desgraciados. A la vez, se pone en claro que la búsqueda de lo que en apariencia se exhibe como “seguro” no es aquello que en verdad merece atención. Ocurre que lo usual es que “seguridad” aparezca en la mente humana como aquello que brinda algún índice de “comodidad”. Precisamente eso que desde hace un par de décadas comenzó a llamarse “zona de confort.” Por supuesto sólo se trataba de una ilusión y, como tal, un engaño de la consciencia, para favorecer el consumo materialista.

“La comodidad es la carcelera de la libertad” afirmaba el presidente John F. Kennedy.

Y, una vez más, Martín Fierro despeja el sendero con total claridad comentando cómo deben hacerse las cosas: “Siempre corta por lo blando/ El que busca lo seguro/ Mas yo corto por lo duro/ Y así seguiré cortando.”

 

©ANTONIO LAS HERAS, poeta y escritor argentino

MIEMBRO HONORIFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA

 Antonio Las Heras es doctor en Psicología Social, filósofo y escritor. e mail: alasheras@hotmail.com


sábado, 5 de febrero de 2022

MUJER, HOY, Liana Friedrich, Rafaela, Santa Fe, Argentina

 












MUJER, HOY

 

El ascendente musgo del olvido

teje telarañas ilusorias,

dibujando caminos en el tiempo

(sigilosa membrana a los sentidos...)

Una lágrima cómplice se desliza

en el repliegue de la noche

y un reloj atropella los latidos

con su impávida faz mecanicista.

Trepidante soliloquio de ritmos ya perdidos

convoca los pasos y los gestos,

los años apiñados de fatigas,

los mudos y rientes instantes del alivio,

traspasando los límites celestes...

(esa curva programada del Destino).

Tal vez hoy ya no haya alternativa...

O tal vez aún queden salidas

en el hálito radiante de los días:

inaugurando una luz empecinada

en sus entregas de verdes y de cantos.

Cifrando la libertad del ave,

frágil devoradora de azules...

pulsando la mansedumbre de la espiga,

sabia decantadora de surcos...

entornándole una ventana a la tormenta,

para edificar una nueva dimensión en la rutina

que rescate el corazón del sobresalto,

demoliendo las urgencias desmedidas

que encadenan los actos de la vida.

 

©LIANA FRIEDRICH, poeta y escritora, Rafaela, Santa Fe, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


POLITICA, Luis Alposta, Buenos Aires, Argentina

 



De la serie poética; "Destellos"

LUIS ALPOSTA, poeta y escritor argentino

MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA

EL TIMADOR, Norberto Pannone, Buenos Aires, Argentina

 




EL TIMADOR

 

            Lo que voy a contar aquí es la verdad, la más pura y absoluta verdad. Ni siquiera un punto o una coma están revestidos de algún vestigio de falsedad. Así que, créanme, por favor...

El hecho de que me crean o presten alguna atención a este fiel relato, reducirá en alguna medida esta angustia que llevo en mi espíritu como una pesada carga y, quizás, contribuya también, a salvar una vida. 

           El 16 de junio de 1963, casi a punto de cumplir mis veintiún años, me dieron la baja del servicio militar obligatorio, habiendo cumplido con la patria en el Batallón de Comando y Logística 101 que se hallaba emplazado en territorio de la provincia de Buenos Aires.

Era necesario comenzar a trabajar a fin de forjarme un porvenir próspero y honesto y, tal vez, formar después una familia como era natural que pudiese suceder. Fue así que me embarqué en un micro rumbo a Buenos Aires.

 Cuando bajé en la vieja estación de ómnibus de la calle Cangallo, casi Pueyrredón, del barrio del Once, una aglomeración de personas rodeaban a un personaje similar a esos que se dedican a captar con su cháchara desaprensiva a los incautos pasajeros de turno a fin de venderles alguna cosa que, pasado el momento, siempre son de utilidad incierta.

Me acerqué con la propia inquisición provinciana que nos delata y pude ver como aquél comediante despojaba a los curiosos de sus pertenencias en un acto de prestidigitación, y que, luego de pasados un par de minutos, las devolvía a sus dueños sin más ni más, recibiendo entonces, muchos aplausos y algunas pocas monedas por su actuación.

No sé como me detectó, pero a los pocos instantes, me invitó para realizar el truco conmigo. Ante los silbidos del público, no tuve otra opción que prestarme al juego, no sin antes proponerme con firmeza no sacarle la vista de encima a fin de descubrir sus mañas.

Se hizo un claro entre el gentío y aquel hombre me puso de frente haciéndome inclinar hacia él, de manera que nuestras cabezas se tocaran. Yo debía tener los brazos cruzados.

Pasaron un par de minutos donde no despegué mis ojos de sus manos. El hombre parecía murmurar entre dientes un canto desconocido y extrañamente melodioso, luego de un rato, me pidió que dirigiera la vista hasta mis pantalones y... ¡Grandioso!, en lugar de mis pantalones tenía puesto un par de grandes calzoncillos de cuadrillé celeste y blanco. El público se deshizo en carcajadas y aplausos. Para no sentirme tan ridículo y a modo justificación por mi estupidez, comencé a hacer reverencias hacia la gente que no paraba de reír. Yo les gritaba casi como en una disculpa: ¡Es un genio..! ¡Una maravilla..! ¡Un mago..! ¡No me distraje ni un segundo observando sus manos y miren lo que me hizo! ¡No lo puedo creer..!

El hombre me tomó de la mano y juntos corrimos hasta un baño, allí, me devolvió el pantalón y mis pertenencias. Yo sabía muy bien el dinero que llevaba; $190.-, en un billete de $100.-, uno de $50.-, uno de $20.- y dos de $10.- y algunas monedas. Estaba correcto. Le recordé que también llevaba en uno de mis bolsillos un encendedor “Carucita” y medio paquete de cigarrillos. También me los devolvió. Los guardé en mi pantalón y me deshice en palabras de admiración y agradecimiento al ver que nada me faltaba.

El hombre, sonrió con gesto paternal, me palmeó la espalda y desapareció entre la gente que se agolpaba en la plataforma dispuesta a viajar.

            En la calle, el fragor del tránsito apagó el recuerdo de aquel momento con rapidez. El ulular de una sirena atemorizó mi espíritu y partí de allí casi con apuro. Una vez en la vereda, creo que me llevé por delante a varios transeúntes que seguramente también huían, quizás de otras cosas, pero huían.


Quince días después de aquel insólito episodio, comencé a sentir fuertes dolores de cintura, eran como tajos de afilados estiletes penetrando por mi costado derecho, debajo de la última costilla, además, orinaba con algunas señales de sangre. 

Fui al médico y, después de un prolongado y meticuloso examen, me pidió que me realizara lo antes posible una radiografía de la zona afectada. Al día siguiente, bastante preocupado, concurrí al Hospital de Clínicas, donde, la notable capacidad del médico especialista, permitió concluir con el estudio en escasos minutos. Me llevaron a una salita donde esperé con ansiedad por el informe. Al fin, después de soportar la tediosa espera de algo más de cuarenta minutos, entró el médico con un sobre en la mano. Me lo entregó y me dijo casi fraternalmente:

-No es nada preocupante lo suyo, mi amigo. Esos dolores que usted refiere, son producto de la extirpación del riñón derecho...

-¿Dónde lo operaron? ¡Nefrectomía perfecta! ¡No se nota la cicatriz!

Quise explicarle que nunca había sido operado, pero...

La imagen del timador, su sonrisa y el palmoteo en la espalda, afloraron a mis sentidos en toda su plenitud.

 

©NORBERTO PANNONE, Buenos Aires, Argentina.