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sábado, 12 de septiembre de 2020

ASÍ COMO SE LOS CUENTO, Rafael Mérida Cruz-Lascano, Guatemala, C.A.


ASÍ COMO SE LOS CUENTO

Y A LAS FUTURAS GENERACIONES SEGURAMENTE SE LAS contarán…

Del cómo fueron rotos nuestros sentimientos, como se esfumaron las ilusiones, como fueron de inútiles nuestros esfuerzos y en el cómo se convirtieron en pesadillas nuestros sueños, PERO MAS QUE NADA LOS PESARES Y DOLORES en tiempos de pandemia.

Lo que más extrañamos es estar con mis familiares, y precisamente por eso nos visitaron las hijas que viven en el extranjero, ellas anticiparon su viaje debido a situaciones de la línea aérea, fue una semana muy agradable pues se anticipó el cumpleaños de mi esposa. 20 de marzo., Se fueron el día 13 y su vuelo fue el último de la tarde pues precisamente a esas horas cerraron todos los vuelos que fueron suspendidos por la pandemia. MI ESPOSA YA PADECÍA DE UN FUERTE EXTRES, NO SE RECUPERABA DE UNA SEVERA DEPRESIÓN POR LA MUERTE DE NUESTRO HIJO, EN DICIEMBRE DEL 2019. Ni siquiera pasó por nuestra mente que nos iba a afectar a nosotros: Así principio el calvario… La salud angustiante de mi esposa iba presentándose rápidamente y con más complicaciones, no se quejaba, pero perdía el apetito, dormía mucho, no presenta mejoría. Nos vimos en la penosa necesidad de internarla (18 de junio por la tarde) en un centro médico, obligadamente se le practicó un examen para descartar que no tenía el corona-virus y lo mismo se hizo para con mi hijo y yo. A mí no me dejaron ingresar por tener ya 82 años, no sabemos si estaba sufriendo, pues ya no hablaba, horas después, fallece de un infarto. Fueron desagradables los tramites y más los de la funeraria que además de descartarme a mí, nos informaron que debido al distanciamiento social no habría sepelio, o sea, que al salir del Hospital se iría directamente al cementerio. Previa Certificación de la ausencia del virus. En el cementerio solamente ingresarían diez personas (naturalmente que a mí tampoco me dejaron ingresar)

Solamente se pueden imaginar… 62 años de matrimonio y no poder estar al lado de lo más querido, es una desgarrante realidad que irremediablemente hube de aceptar. –Desde esa fecha ya no trabajo, por mi salud no salgo de la casa y dependo para todo de los hijos.

Solamente la misericordia de Dios Nuestro Señor, me ha dado fuerza. El miedo y la nostalgia ahora son fortaleza y templanza para los míos.  

 

Alberto Rafael Mérida Cruz

“Hombre de Maíz 2009:

 

RÉQUIEM” DOLOR. MUERTE.

l

Frente a mi estación histórica

hablo a través del dolor,

muerte, también es amor

viviendo la fe católica.

.

Es mi REQUIEM alegórica

petición a mi Señor

su voluntad en mayor

tristeza fantasmagórica

.

Es fuego mi desamparo

desgarra no ver su risa

Y mi angustia se doblega.

.

Desolado me declaro

Amparito se fue occisa

A Dios, feliz, su alma entrega.

.

ll

.

No acaeció exequias fúnebres

mi despertar fue terrible,

fue dejarla, inconcebible,

mis cielos tornasen lúgubres

.

En su purga ella se cubre

su orar fue siempre sensible

intuida a la FE creíble

en amado AMOR se encubre.

.

Ella, bañada en su paz

me estimula y reconforta

no acompañar en su entierro

.

Tiempo de virus, veraz

a otros cuidados exhorta

el firmamento es mi encierro.

.

lll

.

Renazco en melancolía

sin ti, es nuevo mi destino

oro por ti y me reclino

rezo a la Virgen María

.

Ya reclamar, no osaría,

no hay mar para este marino

la pluma ya no domino,

sin la musa se perdía.

.

Ella era la inspiración

ha muerto la inmortal musa

el poeta queda en llanto.

.

El Réquiem es conclusión

es la maestra profusa,

que siempre, LA QUERIA TANTO.

.

IV

.

Futuro, eterno vacío

deja tu indolente muerte,

yo no la tiro a la suerte

tu ser físico no es mío.

.

Tu alma, ya duerme en el frío

pausa, retorno, que advierte

y espero el cuerpo despierte.

Cristo, siempre en ti confío.

.

Dios te ama, por tu bautismo

y tu decidiste amarlo

¡Regalo a tu proceder!

.

Amarte, fue mi aforismo

mi destino debo ararlo…

mi juicio, ¿Qué debo hacer?

.

V

.

Ángel tierno mujer pura

te extraño frente a la vela

orando cual centinela

por ti, divina criatura.

.

En esta hora, en luz oscura

a Nuestro señor apela

y un epitafio cincela

cómo extraño, tu figura.

.

Rige desde tu esperanza

cúbreme en tu cielo abierto,

tu mirada última alude.

.

Por tu mirada de alianza

te realzaré despierto

cuando mi versar enviude

.

.

 Hombre de Maíz 2009

Guatemala, C.A.

 

Dr. Rafael Mérida Cruz-Lascano, OFS

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

Premio único SELAE galardonado 2011

Sociedad de Escritores Latinoamericanos y Europeos.

 


FLAVIUM BRIGANTIUM, Carlos Penelas, Buenos Aires, Argentina

 Flavium Brigantium. Escribe Carlos Penelas.

FLAVIUM BRIGANTIUM

Confieso que es una ciudad en la que hubiese deseado nacer. No vale describir sus calles adoquinadas, sus iglesias, sus bares, sus balcones, sus museos. Hablo de la esencia de la ciudad. En esta ciudad conviven caballeros medievales, fineza, tortillas, patatas, meigas. También judíos, portales, artistas, seres primitivos, una elegancia en el mirar. Por las noches he sentido cierta solemnidad en los pasos. Hay elementos paganos, cristianos, celtas. Evoco a griegos, romanos, ciervos, jabalíes, sefes, mámoas, cistas. Evoco la pluralidad de las aguas, druidas, alusiones y sobreentendidos, la suavidad de las sombras, desveladas.

Una estación aguarda mi llegada, cerca del río. Veo barcas, dólmenes, la nostalgia en un café frente a una iglesia románica. De pronto siento que se mezcla lo medieval, lo contemporáneo, lo liberal, lo aristocrático. Veo los fantasmas en la claridad de la mañana, esas voces que están en un contorno no definido de la luz, en el aire que acaricia las quintas, en esa brisa que flota entre muros, galerías y soportales.

El habitante es amable, se toma su tiempo, mira a los ojos. Suele sonreír y suele recordar. Nos invita a una copa de vino blanco, una copa de vino del país. Lo tomamos de pie, en una antigua taberna, junto a unas escalinatas. Hay chorizo, hay pan, hay pulpo. Y hay tortilla. El lenguaje es llano, nos dejamos llevar por emociones, por escritos, por una cordialidad inmediata. Surge el nombre de John Berger, un libro de Claudio Magris, el logógrafo Hecateo de Mileto. Digo que es una pena que no la conoció Joseph Roth, la hubiera retratado con hechizo.

Hace poco que dejó de llover. Una llovizna nos habla de viajes, de hoteles, de huéspedes. Siento la monotonía del cosmos, una imaginación ambigua. Siento lo campesino, el olor de esa garúa. No hay espacio para el sentimentalismo, me basta una mirada fugaz para intuir sus emblemas, sus símbolos, todo aquello que nos hace palpitar belleza, ensoñación. Cierro los ojos y descubro el globo de San Roque, único sobre el cielo. Sin aliento palpo lo mágico, lo fantástico.

Podemos hablar del Castrum de Vnctia, del Convento de las Madres Agustinas, de la Iglesia de San Francisco, de Santa María de Azogue, del Mandeo, del Mendo. Del estudio iconográfico, fundamental, de Alfredo Erías, mi amigo. Del tojo y del brezal como sotobosque, de las casas góticas. De la crema de patatas, pulpo y huevo. Visitamos el Museo das Mariñas, el Museo del Grabado. Y vemos a Picasso, a Gravino, a Seoane, a Jesús Nuñez…

Hay una textura en el lenguaje, una suerte de ritual que nos llama. Una elegancia moral, un caminar sensual en sus mujeres, en el movimiento de caderas. La han visitado ingleses, alemanes, italianos, portugueses. La leyenda nos dice que la fundó Breogán; los susurros de la Batalla das Figueiras nos indican que es así. Percibo torneos medievales, carreras de barriles de vino, danzas gremiales. Veo los comercios, las mercerías, los sombreros, el aroma de los almendros, la tarta de mil hojas, ajuares de lactantes en las vidrieras.

Creo contemplar mujeres arrodilladas ante el agua lavando sábanas y luego tendiéndolas para secar. Tal vez relato una historia de ilusión, la búsqueda de mis orígenes, un topo de la cultura gallega. Seguramente es un viaje que reconstruye certezas, inquietudes. No puedo contener las lágrimas ante la bandera republicana, la que cubrió a Antonio Machado en su lecho. Cada lugar es visitado e interrogado, el ojo que percibe puede escribir para embellecer lo imaginario. Pero no hay adulaciones sentimentales. Ahora el aire es dulce y fresco, desmitifica prejuicios, disuelve toda ilusión escénica. Siento que la libertad acaricia mi pecho. Estoy sentado en un banco de piedra.

Sólo la voz suspensa, el encantamiento, la distancia de los tonos, el aurea de la noche junto a la torre del reloj. Subo como un náufrago entre escudos y pájaros silvestres. Sólo ciertas señales sutiles, lejanías de morosas distancias. Pienso que tengo la mirada de Ulises (soy un nómade en La luna del candil de la memoria), hay un secreto que hace crecer plantas y brumas.

Ahora, luego de beber una cunca de vino, la abstracción. Me acerco y me alejo de cada ser, de cada casona. Dialogo, frente a su sepulcro, con Fernán Pérez de Andrade, o Bó. Ahora no hay tiempo ni espacio, explico de una manera nueva o diferente el mundo que me rodea. El misterio nos hace detenernos. Vivo la historia de los jornaleros, de los inmigrantes, de los desplazados. Hay una intuición poética que me guía, que hace conmover cada evocación. Soy un solitario que deambula, un flaneûr que intenta descubrir el significado de lo visible.

Buenos Aires, septiembre de 2020

©CARLOS PENELAS
, poeta y escritor argentino

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

 


sábado, 5 de septiembre de 2020

LA MADRE DIJO QUE IBA A MORIR, Norberto Pannone, Buenos Aires, Argentina

 Santiago, dos años muerto en el sillón de su salón: las momias olvidadas  del siglo XXI


LA MADRE DIJO QUE IBA A MORIR 


Dijo que iba a morir

cuando el sol de un domingo

se abatiera en la sombras

y arreboles de luces

fenecieran en nubes

de una tarde de abril;

cuando el canto del grillo,

en estéril congoja,

regañara al rocío del frescor otoñal;

mientras que las ristras de las uvas tardías

devenidas en pasas,

cayeran sin culpa de las secas ramas.

Dijo que se iría, sola con su alma,

por acequias sin agua y senderos de parra

vagando en cogollos de remotas nostalgias.

 

Dijo que iba a morir

cuando las semillas dejaron la casa;

cuando nadie viniera;

cuando la olvidaran.

Y ella quiso morirse,

porque estaba segura

que el abril y el otoño

merodeaban la farsa.

 

Cuando todos huyeron del forzado alarde

y el silencio apostaba con los pobres viejos;

ella aún observaba la ventana vacía

con la larga porfía de sus ojos yertos!

 

La luz de la tarde feneció de arreboles.

Ella estaba quieta sin su pantomima,

obcecada pose que adoptan los muertos.

 

©NORBERTO PANNONE, poeta y escritor argentino

PRESIDENTE DE ASOLAPO ARGENTINA

 

 


LA IMAGEN, Luis Alposta, Buenos Aires, Argentina

 

LA IMAGEN


Alguien vuelve

ignora a la tierra

compone un sol,

ya no es el universo

humedecido en la mano

aguardando entre libélulas

y profundas miradas

los ecos de otros soles.

(Yo ya no escucho ahora

ni silencio ni ayeres

que sentencien recuerdos).

Alguien vuelve

extiende las manos

ausentes de memorias

y con la misma sed

en cálidos umbrales

se diluye entre espejos.

 

©LUIS ALPOSTA, poeta y escritor argentino

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

 De"Entelequias", L. A, poemas. Ed. Torres Agüero, Buenos Aires, 1994.

 


EL NAUFRAGIO DE SIMÓNIDES, César Tamborini Duca, León, España

 













EL NAUFRAGIO DE SIMÓNIDES

Los misterios del amor

En un lugar de la Rioja Alavesa de cuyo nombre quiero acordarme porque nacen buenos vinos y soy devoto de Baco, y de cuyo nombre no quiero olvidarme por ser tierra de poetas y amo la poesía, nació uno de los escritores clásicos de la literatura española. De pequeños solíamos solazarnos cuando leíamos o nos relataban, en el hogar o en la escuela, las Fábulas de Esopo, las de Lafontaine, …o esas tituladas “La cigarra y la hormiga”, “La lechera”, “La zorra y las uvas”, “La gallina de los huevos de oro”, todas nacidas de la pluma de Félix María Samaniego; natural, claro está, de esa zona a la que da nombre su apellido –o viceversa- enclavada en La Guardia donde nació el 12 de octubre de 1745.                                                                                     

Samaniego no consideraba esencial el metro a la fábula, si bien en algunos casos utilizaba endecasílabos pareados, como se aprecia en “El águila y el escarabajo”, o en  “La zorra y la cigüeña”, pero está claro que prefiere el metro libre, para “huir del monotonismo que adormece los sentidos”, según explica el autor en su prólogo.

Autor de máximas morales mimetizadas con el valimento de fábulas, enriqueció el aprendizaje de generaciones de niños, en los que estimulaba el ingenio a través de moralejas fáciles de asimilar. Sin embargo la complejidad de algunas fábulas escapan al raciocinio de los más pequeños, por lo que también debemos considerarlo fabulista para adultos, como ocurre por ejemplo al dedicar el LIBRO TERCERO a su coetáneo rival don Tomás de Iriarte, dedicatoria luminosa en la que no prescinde mencionarlo “gongorista”. O la que hoy quiero dejar constancia en mi página, que aparece como Fábula Primera en el LIBRO OCTAVO y que dedica “a Elisa”. ¿Quién fue esta afortunada receptora de “El Naufragio de Simónides”? Para mí es un misterio en el que Cupido pudo tener complicidad. Lo que es cierto, que en este caso Samaniego une dos moralejas en una fábula.

En la una pone de manifiesto la vacuidad de la hermosura; si bien menciona la belleza de Elisa, enaltece su virtud (aparentemente está recluida en algún convento) oponiéndola a la vanidad de sus amigas, considerándola sabia por cuanto el tiempo se encargará de marchitar y tornar en pesadumbre la erosionada belleza de la que hoy presumen aquellas. En la otra relata el suceso que da nombre a la fábula, que le dedica por ser virtuosa, en la cual la moraleja se entiende como la satisfacción que proporciona la virtud de ser poeta en el curso de una tragedia, de la que Simónides sale favorecido por su condición de tal, como se aprecia en los versos de su libro “FÁBULAS” (Editorial Espasa Calpe Argentina, Colección Austral, Buenos Aires, 2ª Edición, 17 de mayo de 1947, págs. 125 y 126).

Simónides era oriundo de la isla de Ceos, donde nació aproximadamente en el 556 a.C. y murió en Siracusa en el 467 a.C. Entre sus numerosas poesías destacan los epitafios a Leónidas y sus 300 espartanos muertos en el desfiladero de las Termópilas.


EL NAUFRAGIO DE SIMÓNIDES

En tanto que tus vanas compañeras,

cercadas de galanes seductores,

escuchan placenteras

en la escuela de Venus los amores,

Elisa, retirada te contemplo

de la diosa Minerva al sacro templo. 

Ni eres menos donosa,

ni menos agraciada

que Clori, ponderada

de gentil y de hermosa:

pues, Elisa divina, ¿por qué quieres

huir en tu retiro los placeres?

¡Oh sabia, qué bien haces

en estimar en poco la hermosura,

los placeres fugaces,

el bien que sólo dura

como rosa que el ábrego marchita!

Tu prudencia infinita

busca el sólido bien y permanente

en la virtud y ciencia solamente.

Cuando el tiempo implacable con presteza,

 o los males tal vez inopinados,

se lleven la hermosura y gentileza,

con lágrimas estériles llorados

serán aquellos días que se fueron

y a juegos vanos tus amigas dieron;

pero a tu bien estable

no hay tiempo ni accidente que consuma;

siempre serás feliz, siempre estimable.

Eres sabia, y en suma

este bien de la ciencia no perece.

Oye cómo esta fábula lo explica

que mi respeto a tu virtud dedica.

Simónides en Asia se enriquece,

cantando a justo precio los loores

de algunos generosos vencedores.

Este sabio poeta, con deseo

de volver a su amada patria Ceo,

se embarca, y en la mar embravecida

fue la mísera nave sumergida.

De la gente a las ondas arrojada,

sale quien diestro nada,

y el que nadar no sabe

fluctúa en las reliquias de la nave.

Pocos llegan a tierra, afortunados,

con las náufragas tablas abrazados.

Todos cuantos el oro recogieron,

con el peso abrumados, perecieron.

A Clecémone van. Allí vivía

un varón literato, que leía

las obras de Simónides, de suerte

que al conversar los náufragos, advierte

que Simónides habla, y en su estilo

le conoce, le presta todo asilo

de vestidos, criados y dineros;

pero a sus compañeros

les quedó solamente por sufragio

mendigar con la tabla del naufragio.

 

Mencionaba al principio mi afición a catar vinos, siendo mis predilectos los nacidos en la Denominación de Origen riojana y –próxima ya la vendimia- se me ocurrió entrelazar a mi artículo y la poesía de Samaniego, estos versos pareados dedicados a la vitivinicultura:

 

Vendimia en Samaniego 

En la Rioja Alavesa me encontraba

con amigos, cuyos vinos yo cataba.

 

Por eso, como amante del buen vino

ser devoto de Baco fue mi sino.

 

De los vinos prefiero el tempranillo

que me inspira en el juego del codillo.

 

Pese al grado de alcohol, él es muy sano

si lo bebo por placer, no con engaño;

si supiera que bebiendo me hace daño

sería el beber vino un vicio vano.

 

Samaniego, Samaniego es la gran cita

de vendimias que merecen la visita.

 

Félix “eme” fue el poeta, en Samaniego

cuyos méritos y sus fábulas no niego.

 

Amo el vino, amo el verso, amo a Elisa,

y  en todas estas cosas, voy sin prisa.

 

©CÉSAR TAMBORINI DUCA, poeta y escritor argentino

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

 

 


¡GLORIOSA LIBERTAD!, Rodolfo Leiro, Buenos Aires, Argentina

 Alambre

¡GLORIOSA LIBERTAD!

Mientras Aliente una mente libre

han de temblar los tiranos! Rodolfo Leiro.

 

Desata tu palabra, enérgica, valiente

sin que la vil ofensa, desprenda de tu labio,

y rompe la mordaza, más lírico que sabio,

al viento lo que pienses, hedónico, solvente.

 

Pluma es el mosquete, la luz clarividente,

el plasma prometido, sin rústico resabio,

la frase libertaria, naciendo de tu labio.

¡Ensaya desafiante, el grito de tu mente!

 

No medran los tiranos, si el miedo te somete,

ni su vil oratoria, más sádica que ariete.

¡Estípites de lirios, las pátinas del arte!

 

Tienta tu osadía, el Libro es un grumete

trocado en un escudo, gardenias en almete.

¡Despliega tu discurso labrado en estandarte!

 

©RODOLFO LEIRO, poeta y escritor argentino

MIEMBRO FUNDADOR DE ASOLAPO ARGENTINA

 


BUSCO MI YO, Martha Inés Vélez, Medellín, Colombia

 Mi yo maestra – Susurros de Mar

  BUSCO MI YO

-“Pienso, luego existo”. Duda metódica, René Descartes                                        

- “Ser o no ser, he ahí dilema”, Williams Shakespeare

 

Existo… al pensar la duda Cartesiana.

Busco mi yo en el vértigo profundo

de las complejidades cotidianas.

En mi exilio interior…

En la fatiga de mi piel cansada,

en la indeterminada extrañeza

de la frontera humana.

 

En el humo, en la huella, en el polvo, en el agua,

en la perplejidad esquiva

de la azorada brisa que me alcanza,

en la cicatriz del paisaje       

de las someras rocas de obsidiana,

en el precepto del sol

que el aire enciende en ruborosa calma.

Me busco en la unicidad, la cordura, el designio

del caótico orden que la naturaleza entraña,

en la profusa diversidad del mundo

con la enigmática aleatoriedad que lo acompaña.

 

Me encuentro en cada cosa…

en la lluvia, en el trino, en la luz, en mi estancia!!!

Y me encuentro en el otro…

con toda la acepción gramatical de la palabra,

con la singularidad de la certeza

que la razón consagra.

 

Me celebro a Mí misma.

Respiro la existencia que cálida me abraza

y me ata a la más grande historia

cósmica, sacra y profana.

 

©MARTHA INÉS VÉLEZ. poeta y escritora colombiana

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

                                                        


LAS HORAS, Olga Hernández Osorio, Medellín, Colombia

 Alta hora de la noche, Roque Dalton – Sarainés Kasdan


Las horas (poema libre)

Medellín, enero 6 de 2019

 

Horas en que dejamos de soñar y amar

horas de solo angustia, dolor, soledad,

donde somos nada frente a la inmensidad,

horas donde los triunfos nos llenan de orfandad

donde las derrotas siempre nos ponen a llorar.

Horas en que nos mienten las sonrisas,

la esperanza, la bonanza y el amor,

horas en que el dolor es más tenue,

la felicidad opaca y el horizonte ya no es fiel,

horas en que nos miente hasta la distancia

y el presente solo es fugaz, con sabor a hiel.

Horas en que el silencio golpea nuestro ser,

donde atónitos y solos lloramos sin saber

que el tiempo que se aleja nos hace estremecer,

donde los amaneceres llegan sin ningún acontecer

perdidos en la bruma por siempre sin volver.

Horas en que el cielo es más lejano

y la placidez del monte pierde su color,

horas que estremecen lo cálido de nuestro ser

perdidos en el ocaso en un lejano ayer,

llenos de penumbras sin tinte ni sabor.

Horas colmadas de instantes ausentes de placer,

horas veraniegas con opacos soles, carentes de calor,

son horas invernales que oscurecen nuestro ser,

horas de agonía en que dejamos de soñar y amar,

son tristes horas donde todos dejamos de pensar.

 

©OLGA HERNÁNDEZ OSORIO, poeta y escritora colombiana

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

 


HACIA LA VERDAD, Néstor Adrián Escudero, Santa Fe, Argentina

 Las 10 mayores pandemias de la Humanidad (y cómo se resolvieron) | El Correo

HACIA LA VERDAD 

“El hombre ha olvidado que la naturaleza nunca perdona” (A. Carrel)

Advierte el filósofo Elías Galati en su artículo precedente "Pandemia: la verdad". Y con certeza opino, en tal sentido, que hace bastante el hombre viene jugando a ser un dios de barro, e inclinando su testa ante el Poderoso Caballero Don Dinero. 

Este medio que, como todo instrumento puede ser malo o bueno conforme sus fines y empleo, constituye hoy más que nunca para el Mundo y sus Poderosos (que no tienen patria ni pasaporte: solo la codicia de un corazón desalmado), un instrumento satánico: el dinero y las transacciones non sanctas a que da lugar financieramente, se erige como la espada del Príncipe de este Mundo,  Príncipe del Caos y la Mentira, y por algo separado de la bondad divina al igual que quien venalmente la porta: "No se puede servir a dos señores... No se puede servir a Dios y al dinero", expresó evangélica y enfáticamente Nuestro Señor Jesucristo. 

Y ese dinero no solo ha descentrado al Orden Natural de las cosas y en forma indirecta por el uso inadecuado de los recursos ecosistémicos del Planeta Azul, sino que, a través de los recursos volcados a los avances de la bio ingeniería o  ingeniería genética (otro instrumento que conforme su uso será malo o bueno en la relación causa-efecto o Misterio del Círculo), puede ahora fabricar artificialmente genomas de bacterias y virus con el propósito loable, en algunos casos, de prevenir mediante vacunas anticipadas, la propagación de ciertas especies pandémicas para las que el hombre todavía no ha desarrollado los debidos anticuerpos. 

Pero no es este el caso del COVID19 y la sospechosa advertencia de hace 5 años atrás de un tal B. Gates, uno de los más poderosos accionistas de empresas vinculadas a laboratorios medicinales. Un virus que se desarrollaba con la anuencia de las Grandes Potencias y los Grupos de Poder que aspiran a conformar un Nuevo Orden Mundial; y que se producía en secreto (cuando algo que se procura para hacer el bien a la gente se promociona desde el primer instante), y que luego del accidente producido en uno de los laboratorios chinos encargados de su producción controlada, obligó al Gobierno a declarar el tema como de "seguridad nacional", filtrando de este modo la posibilidad de que lo que en realidad se estaba desarrollando era un arma biológica, destinada a diezmar la incontrolable población mundial a cifras compatibles con el Alcance de Dominio de las Potencias involucradas en su investigación y desarrollo. 

Y que son las mismas que ahora aparecen elaborando vacunas (a ser probadas en los cobayos de los Países del Tercer Mundo de América, África y Asia), y de cuya peligrosidad había "advertido" también Mister Gates, como un zorro dentro del gallinero y magnate corrupto disfrazado de filántropo de la Humanidad (ojalá pudieran preguntarle nuevamente a Steve Jobs -1955/2011, qué clase de persona era este ladrón y plagiario de ideas que montó Microsoft sobre la base de los ingenios de Apple y su revolucionario microprocesador electrónico Macintosh classic), saliendo otra vez a "dar aviso" y recientemente (como lo hiciera en el 2015 para sus secuaces directos, advirtiéndoles que la Tercera Guerra por los recursos del Mundo no sería con misiles -lo que sería prender espirales entre mosquitos- sino por medio de un virus letal y de las características del ahora famoso COVID19), de que habría millones de muertos con la aplicación de las vacunas que se estarían produciendo, afectando en especial a las personas de la tercera edad, sector, oh casualidad también, que serían los primeros "beneficiados" y destinatarios de dichas vacunas desarticuladoras del ADN todo de la persona inyectada.

Aunque inútilmente creo, escribí un artículo allá por abril 2020 (y recogido por varios medios serios culturales a nivel hispanoamericano), esto es, al mes de comenzada la cuarentena pandémica COVID 19 (hoy "aislamiento preventivo"; en otros lugares, "estado de sitio"), y denunciando que, entre sus cuatro o cinco fines inconfesables, era posible conjeturar como objetivo primordial la de provocar, en un plazo mediato, un verdadero genocio pandémico; ello, con el "humanitario" acuerdo de la OMS (cuyo accionista principal es el inversor financiero húngaro y ateo, George Soros -N. 1930-) y sectores vinculados al NOM tributarios de las grandes compañías ligadas, entre otros, al tema epidemiológico en el mundo. 

Hasta un Premio Nobel japonés experto en la cuestión denunció las irregularidades del caso; un caso que ningún Organismo Mundial ni MsCSs han intentado, con probidad e insistencia, develar a sus responsables y objetivos dominantes. Por el contrario, lo que existe es un silencio total acerca de nombrar por ejemplo a un Comité Mundial encargado de investigar -en el lugar de los hechos- por qué el hombre, jugando otra vez a un dios de barro, abrió de nuevo la Caja de Pandora. Nadie investiga. Y los que desean hacerlo son bastardeados o directamente eliminados, como lo fueran en China los médicos que estaban al frente de la investigación inmunológica abortada por la fuga accidental del terrorífico virus del Mal Coronado. 

Pero como a veces lo que abunda no daña, me permito reenviarles el mencionado artículo, donde traslado el cargo de la prueba a los Poderosos del Mundo. Y si he hablado mal digan cuál ha sido, sociopolítica y científicamente, mi error, y en qué me he equivocado. Pero si he hablado bien, ¿por qué desean asfixiarme con un barbijo y el oxígeno ya contaminado corporalmente como dióxido de carbono al que debo eliminar y exhalar por la boca, luego de inspirar oxígeno normal por la nariz y proveer de esta forma respiratoria al cuerpo, el aire nuevo que mis pulmones necesitan para estar vivos? ¿Por qué debo dejar de respirar empleando el diafragma y corriendo riesgos de aumento de la presión cardíaca y agrediendo al sistema nervioso parasimpático? Varios países asiáticos (otra casualidad, que es de donde deviene el virus en cuestión), están "acostumbrados" a emplear el barbijo a causa de la contaminación ambiental.   

Pues si el hombre no agrediera al Orden Natural, el barbijo no sería necesario. Si el hombre manejara con cuidado sus medios de movilidad, no habría necesidad de cinturones. Si el hombre no desafiara las leyes de la física volando aviones civiles y de guerra,  o aumentando peligrosamente la velocidad de los distintos medios de locomoción que ha inventado como signo de confort y progreso "inteligente", no serían necesarios semáforos, bocinas, sirenas, paracaídas, salvavidas, etc., etc. 

Son placebos. Placebos que intentan distraernos para cloroformar nuestras conciencias en nombre de la seguridad individual o colectiva, y desviarnos de los verdaderos valores y de las verdaderas responsabilidades que tenemos con Dios, la Naturaleza y nuestro prójimo, en un Mundo hedónico, materialista y consumista, donde vale todo ha sustituido al respeto, la decencia y el derecho, y el fin justifica los medios. Y Don Dinero siempre presente, status quo mediante (vanidades, avaricias, codicias, peculados, coimas, malversaciones, etc., etc.).


©ADRIÁN NÉSTOR ESCUDERO, poeta y escritor argentino

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

 

 

 

 

 


MERCADO DE POESÍA, Teresinka Pereira, Ottawa, Canadá

 Arte - Luis Espinosa: Poemas Wiki de Luis Espinosa, Editorial Spiral Jetty

MERCADO DE POESÍA 

Letras en púrpura

Lírica destilada

en risa y llanto

sabor de fruta fresca

y olor de hojas al viento.

En el escaparate

los poemas son esencias

de un lenguaje perdido

en la tinta del silencio.

No laten, pero pulsan

mientras el ojo del poeta

en un canto

hecho cuchillo de roca

espera el comprador.

 

MERCADO DE POESÍA

 

Letras em púrpura

lírica destilada

em riso e pranto,

sabor de fruta fresca

e cheiro de folhas ao vento.

Sobre o balcão

os poemas são essências

de uma linguagem perdida

de tinta em silêncio.

Não pulsam, mas ardem

enquanto o olho do poeta

no canto do mercado

parece um punhal de pedra

esperando o comprador.


POETRY MARKET

         

Letters in crimson

distilled lyric

in laughter and tears

taste of fresh fruit

and fragrances of wet leaves

flying with the wind.

Over the counter,

poems are the essence

of a lost language

in the ink of silence.

They don't beat,

but they sting and hurt

while the poet's eye

at the corner,

like a knife of stone,

waits for a buyer.

 

©TERESINKA PEREIRA, poeta y escritora brasileña

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA