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sábado, 11 de julio de 2020

PANDEMIA CORONAVIRUS 2020 -, Jaime Vélez Ramírez, Medellín, Colombia

La terapia musical para los enfermos del Coronavirus | Coronavirus ...

 PANDEMIA  CORONAVIRUS  2020  -

                                                                                                                                                                                  a petición de mi amigo Gerscon  Suster

Amigos , empecemos el baile y a cantar ;
pierna derecha para atrás ,
izquierda hacia adelante ,
ese es el ritmo que ordena la pandemia ,
ese es el ritmo que nos han impuesto ;
no hay amigos , no hay familia ,
nos toca simplemente , mirar , bailar , reír ;
pierna derecha hacia atrás ,
pierna izquierda hacia adelante ;
a veces nos sentimos incómodos
por los pensamientos y emociones que nos llegan ,
pero no , nos dicen que pensemos en la música ,
el baile , la comida y la sonrisa .

Avancemos con el pie izquierdo,
un paso lateral a la derecha ,
luego dos pasos hacia atrás ,
sigamos igual con ese movimiento ,
tanto del cuerpo , como del pensamiento ;
nos han privado de algo
que siempre había sido nuestro ;
 sigamos bailando, mirando , riendo .

Recordemos que el tiempo pasa
y sigamos  adelante ,
que siempre hay un final
 y la tormenta calma ;
llega el arco iris y volvemos  a  vivir ,
seguiremos caminado
al paso a paso que conocimos tanto ,
 volveremos a sentir
los espacios que eran nuestros ,
nuestras  serán la paz , la  quietud y la   armonía .

Recordemos que al final llegamos todos,
que todos vamos a morir ,
que allá , seremos siempre iguales ,
que la pandemia
fue un tiempo largo y difícil de vivir ,
que muchos fueron sepultados ,
Y otros lograron subsistir.

©JAIME VÉLEZ RAMÍREZ, poeta y escritor colombiano
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA                  



HOY, Luis Alposta, Buenos Aires, Argentina




















HOY

Con la cabeza gacha

con una combustión lenta y sin humo

con su carga de hielo por las noches

con blanca luz de luna

con todo lo visible hecho pedazos

con venerables hombres y discursos

con tantos estandartes y proclamas

con el mismo cuidado

con que se prende un pucho

con Dios a la escondida

hoy busca un ‘con’ que valga

y sólo espera.

©LUIS ALPOSTA, poeta y escritor argentino
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

EL AMOR VENCE A LA MALDAD, Carlos Benitez Villodres, Málaga, España

Disputa Hombre Mujer - Imagen gratis en Pixabay

EL AMOR VENCE A LA MALDAD


Todos los hombres y mujeres del mundo son iguales, por consiguiente, según esta igualdad, jamás debe, en ningún lugar del planeta, existir el odio, la violencia, la xenofobia, la intolerancia, la hambruna, la discriminación por lugar de nacimiento, por el sexo, por la religión que cada cual practique, la envidia, el caos, la esclavitud, la corrupción y los predicadores de todas estas maldades que propugnan la revolución permanente para aniquilar la bondad del hombre de buena voluntad.
            Vivimos en un mundo, donde el hombre genera, desde siempre, lo ya expresado en el párrafo anterior, en especial, la violencia síquica y física, debido a la crueldad que se origina en su esencia. Sin embargo, el hombre debe vivir en el amor. Si lo lleva a cabo, logrará la sociabilidad y la convivencia pacífica, la libertad, en todos los aspectos, y la hermandad, la comprensión y el respeto, la justicia y la objetividad… entre todos los hombres y mujeres que pueblan nuestro planeta.
            La lucha no violenta no es un invento de nuestros días, pero nunca ha sido tan actual, tan realista, tan posible y tan necesaria como hoy. Tiene su origen en la conciencia de una superioridad intelectual y en el convencimiento de que, con métodos bárbaros, no se puede dar forma a una sociedad más humana. Esa lucha es pregón de una época nueva, posible y humana, en la que los conflictos no se resolverán con balas y bombas atómicas, sino por medios pacíficos a todos los niveles.
            La lucha no violenta, que mana del amor, es hasta ahora la forma más sublime, más pura y, a la larga, la más eficaz de todas las revoluciones. No solo transforma estructuras sociales deshumanizadas, sino también a los hombres. Esa revolución es la que deben realizar hombres y mujeres, gobernantes y gobernados, para que todos los seres humanos seamos hermanos.
            Si todos fuéramos hermanos, no existiría el consumismo. Este ha inducido a millones de seres humanos a lo superfluo y al desperdicio cotidiano de alimento, al cual a veces ya no somos capaces de dar el justo valor, que va más allá de los meros parámetros económicos. Tengamos siempre presente que el alimento que se desecha es como si se robara de la mesa del pobre, de quien tiene hambre.
            Cuando el alimento se comparte de modo equitativo, con solidaridad, nadie carece de lo necesario, cada comunidad puede ir al encuentro de las necesidades de los más pobres. El amor nos hace hermanos. Vínculo este que aniquilará las maldades de hombres y de mujeres nacidos para envenenar a la humanidad. Además, el amor se hiere
por cualquier negación de la dignidad humana. Los que trabajan en estos sectores, políticos y económicos, tienen una responsabilidad precisa para con los demás, especialmente con los más frágiles, débiles y vulnerables.

©CARLOS BENÍTEZ VILLODRES, poeta y escritor español
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA  



DE LOS VIEJOS, PARA LOS DEMÁS, Salomé Moltó, Alcoy, Alicante, España

Los abogados reclaman que el ingreso en geriátricos se haga con autori

DE LOS VIEJOS, PARA LOS DEMÁS


Muchas veces nos llegan noticias que no llegamos a comprender  por lo absurdas que son y de momento te acuerdas que ya fueron emitidas en un momento dado y es bueno suponer que es una de las maniobras de control y manipulación social que esos, llamados poderes fácticos (¿se les llama así?) están llevando a cabo con sus habituales manipulaciones.
La noticia es ésta: “Que los viejos/as deberían morirse más jóvenes para así descargar el presupuesto de los Estados” y claro, habrían más recursos para atender otros menesteres, ¡demencial! Y parece que eso lo han dicho, un político americano, uno japones y la señora de Lagarde (¿) directora del fondo monetario internacional; si ya se dijo hace un tiempo, está claro que se trata de una “bomba” psicológica.
No hace tanto esos poderes que nos gobiernan y mandan, tanto en directo como en diferido, lo hacían con armas, mercenarios y estrategias mil, pero ahora ya no quedan países a quien atacar, son demasiado pobres y los medios de enriquecimiento (minas, tecnologías diversas ya las tienen todas en su poder), ahora está en plena práctica la guerra psicológica y se supone los miles de mercenarios sentados delante de la tecnología sacando balances de hasta donde ha llegado esta sutil estrategia.
Aunque la verdad sea dicha, que nada nos sorprende. El tercer Reich se preparaba para el imperio de los mil años y se preocupó de adiestrar a su juventud para hacer verdaderos guerreros que iban a ejercer una represión brutal. También se hicieron los geriátricos, o sea casas para los ancianos más modernas y confortables, así el soldado alemán, que partía al frente se quedaba contento de dejar a sus padres en unas residencias modernas y de gran calidad, sólo que aquellos “viejos”  pues sólo disfrutaban de sus nuevas estancias y servicios, sanitarios y asistenciales, muy pocos meses, ¿por qué? !caray! Se morían así sin más, porque sencillamente los eliminaban, ¡ah eso sí! Sin violencia, con toda dulzura.
Sabemos muy bien que cada jubilado ha estado cuarenta años o más, aportando su cotización a la S. Social, o sea ingresando su cuota reglamentaria, ¿qué hacía la Administración con esas aportaciones?, una persona mayor tiene, por edad y circunstancias, muy limitados sus gastos, pero no obstante, aporta riqueza al país, pues mantiene a médicos, enfermeras, centros de asistencia a la dicha 3a Edad, asistentas a domicilio etc. O sea que un viejo o vieja aporta riqueza a la sociedad y sólo nos queda a decirle a esas personas que estando emplazadas en, digamos la estratosfera, no ven la realidad de las personas y se permiten decir, estupideces, muy lamentable, sobre todo, cuando esta doliente situación, a esos viejos enclaustrados, no podemos verlos ni darles un beso de despedida, solo llorar de dolor delante de su féretro cuando los van a enterrar.
                                                                          
©SALOMÉ MOLTÓ, poeta y escritora española
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA                                      




EL SABOR DEL SILENCIO, Lola Benítez Molina, Málaga, España

En medio del silencio y el miedo - EÑES - Medium



EL SABOR DEL SILENCIO

En estos días de confinamiento, de compañía con uno mismo, hemos tenido que saborear y convivir con el silencio. Un silencio atronador, a veces, cuyo aroma desconocíamos. Imágenes, que nunca hubiésemos imaginado, aparecen por doquier. En ocasiones, es un sabor demasiado amargo, que solo la esperanza de que lo mejor está por llegar lo endulza; en otras, es un viaje al interior en el que uno aprende que no se está tan mal con uno mismo, que la propia compañía también es necesaria. Mucho se ha escrito sobre ello.
            Es el silencio impuesto el que atormenta y no el cotidiano, ese que deshace miedos, sospechas y desazones, es decir, el silencio que cada uno tiene que lidiar cada día de su vida.
            ¿Se extinguió la pasión de los amantes? ¿Adónde fue? Los sentidos despertarán del letargo y la brisa besará nuestro rostro, ahíto por recibir las nuevas sensaciones. Un simple roce generará el gozo, igual que aquella mirada que nunca se olvida.
            Los que sienten amor, amor a sus semejantes, resurgirán. Los otros llevan implícita la caída al abismo. Estos notarán un sabor agrio, que el paladar no sabrá descifrar y en el silencio de los tiempos anidarán. Para los que aman el sabor les producirá un deleite inalterable.
            Como muy bien dice Gustavo Cerati, cantante y compositor argentino: “El silencio no es tiempo perdido” y, para Francis Bacon “el silencio es el sueño que nutre la sabiduría”.
            El sabor del silencio es incierto, pero siempre habrá momentos para disfrutar y, cuando el ahogo aceche, brindaremos con la copa de la vida bien alta, conocedora de lo que existió, existe y existirá. El camino oscuro verá la luz, y con nuestras manos alzadas cantaremos bien alto para dejar constancia de lo que nunca más deberá suceder.
            La paz ansiada se instaurará en nuestra mente y degustaremos la savia nueva que engendra la sabiduría. El sabor del miedo entonces será anodino. Caminaremos lo mejor posible.
            Refiere Aristóteles: “La magnanimidad o grandeza de ánimo, según el nombre nos lo muestra, también consiste en cosas grandes”, y los estoicos sostienen que a la virtud se llega por el saber. Sospecho que el sabor que da la sabiduría debe ser agradable, pero no todos la prueban.

 ©LOLA BENÍTEZ MOLINA, poeta y escritora española
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA 


EL ESPEJO, Liana Friedrich, Santa Fe, Argentina

Vendo Espejo Antiguo De Pie en Santa Fe, Santa Fe Decoración y ...

EL ESPEJO


   Cada uno debiese, de vez en cuando, echar una mirada sobre su propia muerte para ser consciente de que estas simples computadoras biológicas -llamadas "seres humanos"- no son ni tan perfectas ni tan durables...Tal vez, llegando a este punto, convengamos en que "inmortalidad" rima con "vanidad"...
   En efecto, desde la noche de los tiempos, el hombre intentó inútilmente encontrar la clave de la inmortalidad (vano deseo quizás de ser como dioses...). Múltiples caminos recorrió sin poder hallar la salida.

   "Personajes de papel”, tales como Frankenstein o el Dr. Jekill, lo sabían: ambos eran científicos, pero su debilidad eran los experimentos fallidos...Hoy la ciencia habla de clonación o de criogenia, como intentos no convencionales de perpetuarse. (¿Acaso el hombre postbiológico sea la esperanza del futuro?). No obstante, la religión y la filosofía frenan con planteos teológicos y ontológicos la razón de ser más allá de la vida... ¿Podrían fotocopiarse las almas? ¿Existiría una duplicación de la conciencia?... ¿O se produciría un vaciamiento del ser etéreo, al interrumpirse el normal tránsito vital de evolución: nacimiento-reproducción -muerte?

  - Sangre...una navaja...Todo lo necesario para que haya ocurrido un crimen. ¿No?... Sin embargo en este caso no existen evidencias visibles.
  - Eso depende de cómo se interpreten los hechos: el ático lleva años sellado, las ventanas están clavadas... Y entonces, ¿cómo ingresar o salir de él?... Este es el típico caso del "cuarto amarillo"...Pero debe haber algún indicio. ¡Tenemos que hallarlo!
  - El cuerpo aparece horriblemente mutilado, como si una fuerza sobrehumana lo hubiese destrozado...Los expertos opinan que el deceso se produjo por hipotermia...
  - Sí, pero no es un caso común de ahorcamiento. Basta observar, si no, esas marcas como de aplastamiento en su abdomen...Era una mujer obesa, pero el tejido adiposo aparece desplazado de los lugares habituales, formando cúmulos amorfos y tumefactos, como si se hubiera apelmazado quizás por efecto de una fuerza descomunal...
  - Sí, y los ojos le estallaron en las órbitas...Además el forense dice que sus entrañas revelan que hacía tiempo que no probaba una comida normal...Incluso el color de la piel indica que debió haber permanecido un par de meses sumida en la absoluta oscuridad.
  - Pero lo más extraño es que su corazón fue arrancado limpiamente, ¡ y aún no aparece por ninguna parte!...Creo que debemos revisar más cuidadosamente la escena del crimen...¿Acaso cree usted en los poderes del mal?
  - ¡Bah! Hace tiempo que dejé de creer en la certidumbre de lo posible, si es que a eso apuntan sus cavilaciones...Bueno dejémonos de pavadas. ¡Es necesario revelar esas fotografías cuanto antes! Tal vez en ellas encontremos una clave... -la cámara, inexplicablemente intacta, se hallaba junto al cadáver.

  (No quiero perder el control de mis actos...Debo permanecer alerta, con la mente despierta para ver, aún en la oscuridad, ese destello que brota del espejo...y me atrae, irresistiblemente, hacia su faz plateada como un lago congelado...)

 -¡Ya tengo la prueba! Esto confirma mis sospechas acerca de la existencia de algo sobrenatural. La primera toma nos pone frente a un espejo.
  -Sí, efectivamente, es el del antiguo vestidor de cedro... Pero no hay nadie reflejado en él...
  -La segunda está borrosa...es como si una niebla enturbiara la imagen que aparece sobre el óvalo, opacando su brillo...Pero ¿quién es? ¿La anciana sin ojos?
  -Sí, pero aparece mucho más joven y delgada, hasta podría decirse...hermosa.

  La adivina consultó su oráculo de cartas gastadas y sentenció con infalible convicción: "Estás en peligro. El mal habita en el espejo...Debes destruirlo antes de que ocurra algo terrible." Pero ya los engranajes del tiempo se habían echado a rodar...¡era demasiado tarde! "El es el arma: sólo aguarda conquistar tu voluntad con reflejos mentirosos. Entonces sólo un relámpago del infierno bastará para aniquilarte definitivamente"...

 (Ya no le temo a la oscuridad porque puedo enfrentarme con mis pesadillas, porque al fin superé todos mis complejos del pasado... Pero... ¿Por qué no dejarte ir? Mejor perder con gracia..."Es un juego de reyes, donde hasta los peones pueden ganar si se prestan a mis leyes" -había sentenciado cual un falso profeta, esa voz desde la luna del espejo- ¿Acaso estaré paranoica? No, esta vez no voy a dejar que me inyecten...No llamaré a la dama de blanco... (Tan escéptica y circunspecta, ella). Estoy dispuesta a seguir hasta el final, pase lo que pase.)

    El aire enrarecido del desván, en donde hacía tiempo se había autoconfinado, se volvió más espeso... Y a la luz turbia del amanecer - que se colaba débilmente por las hendijas de esos maderos, que toscamente cubrían los vitrales- atravesó la faz bruñida con el corazón ardiendo entre las manos, sintiéndose arrastrada con placer infinito hacia el vórtice mismo de la vanidad.

©LIANA FRIEDRICH, poeta y escritora argentina
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


CUMPLEAÑOS, Carlos Penelas, Buenos Aires, Argentina

El cajón de los recuerdos – Una mirada a mi universo

 CUMPLEAÑOS


Aún no sé quién habita en mí.
Hay algo en el silencio, pero no sé.
Miradas, fotografías, relojes
amparando  sombras o recuerdos.
También avatares, nombres
que están huecos, ausentes,
una cierta insumisión que me interpela.
Afronto el misterio, la voz de una mujer,
cierta melancolía en el cielo y en los pájaros,
el amor de los hijos en un parque.
Hay un lugar donde el padre sueña
una desazón, una alegría que roza
el mar, la libertad, el viento.
También algo insomne en esa plenitud
que teje alquimia, deseo, devaneo.

Buenos Aires, 9 de julio de 2020


©CARLOS PENELAS, poeta y escritor argentino
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA    
                            


ABOGACÍA, Hugo Bonomo, Santa Fe, Argentina

La formación constante en la abogacía y el e-learning: Un aliado ...

ABOGACÍA


Tengo la mala costumbre de intentar graficar todo lo que pienso o quiero transmitir con palabras. En este caso, no es muy sencilla la interpretación; por eso voy a explicarla. Justicia es una palabra derivada de derecho, y el estudio del derecho, genera la abogacía. Por lo tanto; justicia y derecho son solo uno. Podrán ver que, por eso, están casi pegados. La diferencia más notable es que la palabra abogacía, comunica una sensación de avance; lo contrario de justicia. Abogacía lleva acento, o tilde; un acento que se transfiere a justicia. No hay problemas, porque, en esencia, es lo mismo. 
El tema es que la realidad actual ha modificado muchos conceptos y principios que respondían a valores inmodificables y perpetuos que regían las acciones y eran las pautas que permitían discernir la correspondencia de situaciones y hechos, sobre bases claras e inalterables. Tal como pensaba Oscar Wilde, cuando escribió: “La moralidad moderna consiste en aceptar el modelo de una época. Considero que, para cualquier hombre culto, el aceptar el modelo de una época es el modelo más grande de la inmoralidad”.
Y la realidad actual también transfirió el acento de abogacía a la cía de justicia. Si pensamos que justicia es lo justo, abogar es defender y cía es acompañar, está perfecto; acompañar, estar al lado de quien necesita defensa y justicia.
Pero los acentos impuestos por el modelo de nuestra época no respetan códigos ni valores, y son tan endebles que se derrumban fácilmente ante cualquier seducción moderna, encarnada por el vil metal y sus ramificaciones.
Y eso pasó con el acento, o tilde, con el horrible resultado de transformar la cía de la última silaba, que era patrimonio de la antigua abogacía, a la moderna justicia, y convirtiendo la compañía en cía, del verbo ciar: Andar hacia atrás, retroceder. Es cierto que la abogacía viene ciando desde hace tiempo, pero su ingerencia en los conflictos, alcanzados por la modernidad, el deterioro de los valores y el predominio del dinero sobre la ecuanimidad, han infectado, también, a la justicia, haciendo desaparecer la credulidad de los ciudadanos, que se creían inmunes a la epidemia de inmoralidad, y que habían buscado refugio en el último y recóndito lugar disponible, con la esperanza de no ser alcanzados por la terrible enfermedad que se ha extendido a toda la superficie del país.
Es evidente que el antídoto, que administra el poder, no ha sido eficaz para proteger la justicia, y la infección se propaga, y está llegando a los pacientes, vacunados contra la epidemia, que se encuentran internados en terapia intensiva.
Se dice que en Roma, en los principios de la profesión, los abogados eran muy sanos, desempeñaron su profesión de la manera más honorífica y mostraron el mayor desinterés, pero cuando sus servicios a la patria dejaron de ser medios para adquirir honores y distinciones, pasaron a ser hombres mercenarios. A partir de allí el tribuno Cincius intentó que retomen sus orígenes. Augusto trató de remediar el cambio imponiendo una pena, que ellos supieron eludir. Claudio sumó prohibiciones, y el emperador Trajano decretó otras prohibiciones para evitar, a quienes tuviesen pleitos, abusos por parte de los abogados.
En Grecia, Sócrates rechazó ser asistido y las leyes determinaban que las partes se defendiesen a si mismas. Lo mismo ocurría en el Areópago, tribunal superior de la antigua Atenas, en donde no se permitía la asistencia de abogados.
Aclaremos que todo esto pertenece a la historia, y cualquier similitud con la realidad actual, puede ser mera coincidencia, o, en su defecto, que la historia se repite.
Ahora trataremos de echar algo de luz sobre las situaciones mal iluminadas que vivimos a diario.
Vayamos al origen de todo lo deseable y ecuánime que debiera regir la conducta y la vida de la humanidad; la justicia, y veamos que dicen los libros.
Justicia proviene del latín ius, derecho, y significa: lo justo. Solo eso, y nada más que eso; justicia es lo justo. Y lo justo es, por definición: Que obra según la justicia, la moral o la razón.
Abogado viene de abogar. Abogar significa: hablar a favor de una  persona o cosa. Y aquí nuestra ilustración se hace un poco confusa, porque no hallamos los atributos de exactitud y precisión propios de la justicia.
El señor Larousse, dice que abogar es un verbo, y se conjuga como pagar. Sorprendidos, pensamos que estamos leyendo Nostra Damus, pero no; es el diccionario. Continuamos ilustrándonos, y leemos que el participio pasado de abogar, es: abogado.
Estamos desorientados; lo que creíamos armónico y complementario se ha convertido en una dicotomía. Queremos rescatar nuestra idílica concepción, seguimos buscando y, al fin, encontramos: “La trascendental función social del abogado, no es otra que la defensa desde el llano de los derechos de las personas (tales su libertad personal, su honor, patrimonio, etc.) no sólo en función del derecho, sino también en función de la justicia y la moral”.
Ahora, partiendo de lo leído; hacemos un análisis de la realidad.
Hace poco, estaba en la tele el abogado más famoso del país, y le preguntaron si defendería a un estafador preso, cuyo delito está probado, no deja ninguna duda sobre su culpabilidad y afecta a los intereses de todos los argentinos. Su respuesta fue rápida, sincera y espontánea:
- Por tres millones de dólares, si.
Hace pocos días se promulgó, y rige en todo el país, la Ley de Flagrancia.
Flagrante es algo que flagra, es decir, que arde o que resplandece como el fuego. El concepto se utiliza para nombrar algo que se está ejecutando en el momento o que resulta tan evidente que no necesita pruebas.
Seguramente, cualquier detenido cometiendo un delito flagrante, en el caso de tener mucho dinero, contará con un abogado famoso o eficiente, que manejará la situación hasta que la flagrancia desaparezca y el abogado triunfe. Eso hace a los abogados exitosos, calificados, eficientes, capacitados y expertos en lograr que los representantes de la justicia adecuen sus principios a los intereses del abogado y desaparezca la flagrancia y el delito, pudiendo hasta corresponder un resarcimiento para el delincuente. Y esto es un triunfo y un orgullo para el abogado, que lo posiciona en un lugar destacado, dentro de los profesionales del derecho.
Nosotros lo miramos en la tele, y seguimos leyendo.
“El Abogado es un profesional cuyo objetivo fundamental es colaborar en la defensa de la Justicia”.
Uno de los mandamientos del decálogo de los abogados, dice:
“Sé leal. Leal con tu cliente, al que no debes abandonar hasta que comprendas que es indigno de ti”.
“El empleo de los recursos y formas legales, como medio de obstrucción o dilación del procedimiento, es uno de los más condenables excesos del ejercicio profesional, porque afecta a un tiempo la conducta del letrado que los emplea y el concepto público de la abogacía”.
“Un abogado no debe aconsejar ningún acto fraudulento, formular afirmaciones o negaciones inexactas, efectuar en sus escritos citas tendenciosamente incompletas, aproximativas o contrarias a la verdad”.
Seguimos leyendo y alimentando nuestra fantasía, pero no podemos dejar de mirar a los abogados eficientes y exitosos que siguen ascendiendo, pisando los escalones de la justicia.

©Hugo Luis Bonomo, poeta y escritor argentino.
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA



sábado, 4 de julio de 2020

LAS DOS ESPAÑAS, Ángel Medina, Málaga, España


LAS DOS ESPAÑAS
                                               
“Ya hay un español que quiere
vivir y a vivir empieza,
entre una España que muere
y otra España que bosteza.
Españolito que vienes
al mundo te guarde Dios.
Una de las dos Españas
ha de helarte el corazón.”

Los versos der nuestro poeta y filósofo, el inmortal Machado son como un bisturí que rasga con la palabra desnuda. Mas, siendo demasiado serios tratemos de expresarlos con cierto desenfado.

Hay relatos de difícil comprensión cuando se quiere ahondar en su literalidad. En el momento que dos partes se oponen diametral y visceralmente, los argumentos de una son rechazados con un “tú más”, y así no hay manera de entenderse. Por eso, en ocasiones hay que arroparlas con ciertas pinceladas poéticas. Y es que la política se ha metamorfoseado no pocas veces en un espectáculo grotesco.
Los conceptos derecha e izquierda nacieron de la insurrección francesa. Los diputados de la Asamblea se dividieron en dos grupos enfrentados. De un lado estaba la “Gironda”, que se situó a la diestra del Presidente, y del otro la “Montaña”, a la siniestra. Los primeros deseaban restaurar el orden monárquico, en tanto que sus oponentes se decantaban por el revolucionario, concluyendo con la época del Terror.
Parece como si los líderes se hubiesen vaciado de ideas, y tal predijo Marx, lo que impera es la miseria de las ideologías. Así, la actual política se ha convertido en un enfrentamiento de valores y contravalores, de buenos y malos. En suma: antagonismos por la supremacía. Todos dicen servir al pueblo, pero mucho viven a su costa. Es el reclamo del poder.
El bipartidismo ha acabado por engendrar una serie de abortos en cadena, que son los “sub-partidos”, los cuales procuran su propio clientelismo, generándose no poca confusión a la hora de configurarse un vencedor. Los perdedores unidos pueden alzarse con la poltrona y los que ganan, perderla. Si el bipartidismo ha concluido agotando el sistema, la alternativa no es mejor. Se impone saberse qué y a quién se elige. Pero antes de los comicios, no después. Tal vez por eso, empieza a especularse con retomar el mal menor, es decir, optarse entre dos y no entre una docena de banderías. Los acuerdos de los bloques han de adoptarse antes de las elecciones, constituyéndose en uno solo, ofreciendo cada cual el programa resultante de la suma de sus integrantes. Después, allá cada cual con su sufragio.
Así las cosas, se alumbró a una nueva facción, virginal y pura, que respondía a las siglas “P.U” (Política útil)
Y como no estoy- ni creo que ninguno de ustedes, sean del país de la piel de toro o cualquier otro de la geografía mundial, ya que los problemas no difieren mucho en el fondo- para muchos experimentos, pues el país no avanza desde los tiempos  en los que se decía que en España nunca se pone  el sol,  en parte por las políticas aplicadas y quienes las administraban, amén de que tanto galos como anglófilos hicieron todo lo posible por perjudicar los intereses patrios, con mayor razón y pese al escepticismo por los modernos salva patrias, tragándome mi incredulidad y dudando (una vez más) de si sería algo diferente, acudí al mitin inaugural.
Antes, quien tenía que convencernos con su programa acudía elegantemente vestido y aseado. Ahora, los tiempos han cambiado, y el orador bien puede ser un sujeto que viste vaqueros descoloridos y agujereados, con aspecto canalla y sin rasurarse. Y tras estudiar al auditorio, comenzó a desgranar el rosario de promesas que todos esperamos y deseamos oír. (sic)
Sus primeras palabras fueron “puedo prometer y prometo”, -de la traducción latina sic erat scriptum-, que un eximio gobernante acuñó en sus mítines durante la primera etapa de la Transición española.
A la banca la obligaría a conceder préstamos con bajos intereses. A los representantes públicos les exigiría que hubiesen cursado la carrera de politología, ser tecnócratas experimentados y someterse a un examen previo que lo acreditase. Nada de advenedizos puestos a dedo por los partidos, a los que nadie conoce, y cuyo único mérito es la fidelidad a su amo. Fin a la corrupción. Había que acabar con los mangantes. Los salarios de los servidores públicos habrían de reducirse. Demasiada gente en la casta ganando pingües sueldos para lo mal que gestionan el país. Revocación de las leyes nefastas que dividen a los españoles, promulgadas por anteriores gobiernos (¿en qué cabeza cabe, tras haberse superado durante el periodo de la transición los enfrentamientos de guerra civilista, retomar el tema y volver a traer rencores superados?). ¿Y qué decir de la alianza de civilizaciones, que conducen a que esas culturas ajenas a las de Occidente- y que nos han costado dos milenios en consagrar a duras penas- penetren en ellas como el cuchillo en la mantequilla, sin renuncia o merma en las suyas propias? (Por si no se entiende y entre otras medidas, si 50 millones de almas viven en Europa, adquieren la nacionalidad y procrean más que los nativos ¿no acabarán imponiéndose?
Algo importante: el obligado cumplimiento de las promesas electorales. Nada de ofrecer soluciones y traer calamidades. Nada de recibir una economía saneada y entregar paupérrimas las arcas del Estado. Por eso, los gobernantes, una vez finalizado su mandato deberían ser sometidos a juicio para reconocérseles los méritos (no hace falta la concesión de un marquesado o ducado alguno, que puede interpretarse en estos tiempos como facha), o por el contrario ser enjuiciados por un tribunal popular.
(Hasta aquí, y como introducción, he de confesar que no me desagradó lo que decía, aunque no pude evitar preguntarme, que, de ser así, serían escasos los aspirantes a estadistas)
Nuestro partido va a cambiar las cosas- prosiguió impertérrito, y hasta diría que envalentonado, al observar la sonrisa boba dibujada en la mayoría de los rostros- ¿Cuál es el principal problema que tenemos los españoles? ¿El paro y la precariedad en el trabajo? ¿Las hipotecas y los desahucios? ¿Acaso la corrupción imperante en y de los partidos y sus correas de transmisión? ¿Los jóvenes sin porvenir? ¿Tal vez los hijos, que no pueden abandonar la casa de sus padres para independizarse? ¿El endeudamiento con Bruselas que tenemos y que nos va a venir, como consecuencia del virus? ¿Será el problema de las Autonomías, que ni derechas e izquierdas saben solventar, pero que nos cuestan millones de euros, y todos nos preguntamos para qué sirven realmente? ¿Será la inseguridad ciudadana y la violencia doméstica? ¿El feminismo radical y rancio? ¡No! - se le escapó un grito agónico, torciendo el gesto- El obstáculo que se interpone ante todo es el de la división de la Patria (que no se interprete como una apropiación de la derechona)- precisó el término- en dos corrientes ideológicas. Mejor dicho, en tres- puntualizó-: los nacionalistas, los conservadores y los progresistas.
Pues bien- prosiguió desbrozando su programa-, nosotros hemos concebido la solución.
El unánime clamor de un sonoro ¡Ooh! Inundó la sala.

-          Para ello dividiremos el mapa del país en tres partes. El primero para las dos autonomías históricas que realmente pueden ser consideradas nacionalistas (el resto, sabemos que se adhirieron para no ser menos en el reparto de la tarta), a las que concederíamos lo que machaconamente vienen pidiendo, aunque para ello habrían de devolver a las demás todo lo que han recibido del Estado para su industrialización desde la unificación de los reinos que configuraban el país allá por la Edad Media.
 El mapa restante se dividiría en dos partes, practicándose políticas de droits et gauches, viniendo a convertirse durante los cuatro años siguientes en dos naciones con economía propia.
Llegado a este punto del discurso algunos comenzaron a cuchichear e incluso fueron abandonando el local, pero el “espartano” prosiguió desgranando su programa como si tal cosa.
Cada bloque agrupará en torno a sí a sus afluentes ideológicos, de manera que al elegir se sabrá qué ofrecen cada uno, y también qué es lo que se vota, ya que las corrientes radicales estarán integradas antes de los comicios, y no después, alterando la voluntad del sufragista, que vota a uno y resulta ganador la suma de perdedores. ¿De qué sirve proclamarse de izquierdas si se vive como nuevos burgueses? ¿De qué de derechas, si se mantienen las desigualdades?
El dicente derramó su mirada de águila miope por encima de las conchas de sus gruesas lentes, al tiempo que un par de abueletes con cara de aburridos desfilaban en busca de la puerta.
Si confían en nosotros ya no tendrán excusas por el incumplimiento del programa, pues no podría achacarse a la odiosa oposición. Unos conservarán como unidad monetaria el euro y otros retornarán a la peseta. También podrán elegir entre mantener las relaciones con Occidente, y a la cabeza los yanquis, o con el Este y el mundo islámico. Optarse por la enseñanza privada- mejor preparación- (¿si no, por qué mandan los políticos a sus hijos a los colegios privados?) y la pública (más igualitaria). Y otro tanto con la Sanidad (bien se ha visto de las carencias al paso de la plaga bíblica) También, decantarse por la protección de la vida en sus diferentes etapas o “vender” el producto para incrementar el caladero de los votos.
El eco de sus palabras fue interrumpido por el ronroneo de unas mujeres con caras estiradas y el consiguiente movimiento de sillas, que, puestas en pie profirieron en delicadezas contra el conferenciante, dejando aún más vacía la sala.
Optarse por un modelo de familia: la tradicional, esto es, padre y madre, o la otra, compuesta por dos madres o dos padres. Prohibirse o legalizarse las drogas. Diferentes sistemas económicos: propiciarse el ahorro, la inversión para el futuro, o una política de gastos, hipotecándose a la Nación (después vendrán los acreedores y exigirán ser pagados, y no pudiendo respondérseles se declarará al Estado en bancarrota, y por consiguiente su rescate, elevándose el endeudamiento). Elegirse entre laicismo (¿qué es la historia del materialismo dialéctico sino el fracaso del proyecto humano?) y la religión. Uno de los bloques se decidirá por la sociedad del libre mercado, esto es, el mundo liberal, y el otro por el de la privatización, asumiendo el Estado el papel de garante, cercenando la creatividad a costa de la seguridad (hasta dónde puedan, como ha quedado acreditado con los sistemas comunistas) El Pueblo está exhausto de pagar impuestos, pero ¿hasta qué punto son rectamente administrados? Uno los incrementará y el otro podrá reducirlos, a expensa de aumentar el endeudamiento externo o poner freno a los gastos necesarios.
Llegado a este punto observé que el resto de los concurrentes habían hecho mutis. Entonces, el melenas clavó sus pupilas en las mías, interpelándome.
La gente no tiene ya fe en los que les mandan. Lo que nosotros proponemos, no es sólo desterrar el pluripartidismo, tan letal como se ha visto, donde cada cual busca sus propios intereses, sin importarle el costo para el resto del País, sino ir más allá y poder prescindir incluso del bipartidismo, quedando al final un solo bloque para así cohesionar la Nación bajo una misma bandera, un mismo credo y una sola lengua. Pero, ¿usted no se va?-  me miró con cierta extrañeza.
-          Dígame una cosa: ¿qué pasaría después de los cuatro años? - quise saber la conclusión.
-          Lo tenemos todo planificado- me respondió categórico-  Al término de ese tiempo se valoraría la situación actual de cada uno de ellos, y en consecuencia, se reunificaría el país bajo la égida y la política del que mejores resultados hubiese obtenido. Esto es, una sola España unida y potente.
-          Estamos solos- recorrí rápidamente la sala con mirada de lince- Déjeme preguntarle una cosa. ¿Usted se cree todo lo que ha dicho? ¡Dígame la verdad!
-          Yo no. ¿Y usted? - me sorprendió con su laconismo.
-          Confieso que me ha hecho dudar. La situación es tan frustrante que la gente necesitamos un poco de esperanza, aunque sepamos que nos engañan.
-          Pues eso mismo es lo que me digo yo para estar aquí. Ya ve que los políticos somos todavía de alguna utilidad, a pesar de vender humo tantas veces.

©ANGEL MEDINA, poeta y escritor español
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA