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sábado, 9 de noviembre de 2019

LA HISTORIA DEL PUNTO, Luis Alposta, Buenos Aires, Argentina


LA HISTORIA DEL PUNTO


             En el siglo III antes de Cristo, Aristófanes, el bibliotecario encargado de la Biblioteca de Alejandría, fue quien introdujo en la gramática el uso del punto (que inicialmente fueron tres, a los que llamó: comma, colon y periodus) buscando introducir con ellos pausas y entonaciones adecuadas en la lectura de los textos.
         Más tarde, en el siglo VII, el eclesiástico Isidoro de Sevilla, quien fuera arzobispo de esa ciudad y al que la iglesia católica canonizara tras su muerte, actualizó el sistema de Aristófanes relacionando, por primera vez en la historia y de forma explícita, la puntuación con el significado. A él le debemos la utilización de la coma y la del punto final.
        Vendrán después el punto y coma, los puntos suspensivos y los dos puntos.
         Y ya que hablamos del punto, vayamos ahora a la particular historia de otro punto: 





LA HISTORIA DE UN PUNTO

Esta es la historia de un punto
a quien desde la otra punta
de la línea fue otro punto
quien a punta de llamadas
puntillosa y puntualmente
lo empezó a tomar de punto.

Pero el punto ya cansado
cuando encontró al otro punto
y le halló su punto débil
poniendo punto a la cosa
sin más le calzó los puntos
al punto y como se debe.

Y así termina esta historia
en la que aquí muy puntual
sin comas ni punto y coma
y sin puntos suspensivos
le pongo punto final. 

©LUIS ALPOSTA, poeta y escritor argentino
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

“Nueve puntos” – tango de Francisco Canaro
por el  Quinteto Pirincho

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HOMBRE DE LA HISTORIA ARGENTINA QUE DEBERÍA ESTAR EN EL BRONCE: ELPIDIO GONZÁLEZ, Carlos Penlas, Buenos Aires, Argentina







































ELPIDIO GONZÁLEZ, Aporte histórico de:

CARLOS PENELAS, poeta, escritor y periodista argentino
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

Ítalo Calvino, otro grande de la literatura, Roberto Alifano, Buenos Aires, Argentina

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TRIBUNA

Ítalo Calvino, otro grande de la literatura
Aunque parezca un atrevimiento establecer otro canon entre escritores tan diversos, creo que es imposible imaginar la novela actual sin Henry James y William Faulkner, sin Joseph Conrad y Albert Camus, sin James Joyce y Virginia Woolf, sin Gabriel García Márquez y Vladimir Nabokof; también sin Italo Calvino, que instalado en el mundo de la ficción concibiera textos simbólicos que de un modo singular abarcan la fábula y la parábola. Debemos a él una obra atrapante y curiosa como es Il barone rampante (El barón rampante), que con un gozo casi infantil acabo de releer.
En esta sorprendente novela, Biaggio, el narrador, cuenta la historia de su hermano, el barón Cosimo Piovasco de Rondó, que a los 12 años, hastiado de su decadente familia de clase aristocrática, luego de una discusión con el padre, decide subirse a los árboles y amenaza no volver a pisar el suelo hasta su muerte; cumpliendo la promesa a pie juntillas. Es así que saltando de árbol en árbol el muchacho se las arregla para subsistir decorosamente y proyectarse hacia el mundo desde su incómoda posición; consigue comida mediante la caza de animales y también crea su propia ropa con las pieles que obtiene de ellos. Desde los árboles transita por grandes aventuras y gravita, en cierto modo, sobre la villa a la que pertenece; ni el amor ni la pasión, tampoco le son indiferentes. En sus aventuras, conoce a una niña llamada Viola de la cual estaría enamorado toda su vida. Cosimo recorre muchos lugares vecinos y lejanos debido a su gran agilidad para moverse sobre los árboles, además de procurarse amistades como la de un ladrón que era el más buscado de la región, al cual le facilita los libros que él lee. Desde esa posición conoce mucha gente de otros países, además de aprender idiomas, lo que se convierte en el gran hobby de su vida. Desde los árboles se enfrenta a piratas, vive con desterrados españoles y defiende los bosques de toda clase de depredadores, la mayoría humanos. La fábula, elogiada por Borges, a quien le leí algunos capítulos, es una de las más bellas y originales escritas en el siglo veinte. Lamentablemente, como era su intención, Borges no alcanzó a incorporarla a su biblioteca personal, que alcanzó a incluir a setenta de los cien autores proyectados.
Casi siempre impensada y sorprendente, la vida de cada hombre es una gran aventura. Italo Calvino nació en Santiago de las Vegas, un suburbio de La Habana, en la isla de Cuba. Mario, su padre, era un ingeniero agrónomo de San Remo, especializado en botánica tropical, que también enseñaba agricultura y floricultura, y emigró a México en 1909, donde ocupó un cargo importante en un Ministerio. En un ensayo autobiográfico, Calvino nos cuenta que su padre había sido anarquista en su juventud, seguidor de Kropotkin y luego un reformista, militante del socialismo, quien después de vivir la experiencia de la Revolución Mexicana, se estableció en Cuba. Buen lector de la Comedia de Dante, de ese padre revulsivo él heredó su pasión por la literatura.
Con una profesión muy afín a la de su esposo, su madre, Eva Mameli, era botánica y profesora universitaria. Había nacido en una familia secular, siendo educada en la “religión del deber cívico y la ciencia”.​ Eva le dio a Calvino su primer nombre Italo, bastante inusual, quizá para recordarle su herencia italiana, aunque después terminó creciendo en Italia. Durante su infancia, recibió una educación laica y antifascista, de acuerdo con la actitud de sus padres, que se proclamaban librepensadores. Para seguir en el sendero de ellos se matriculó en la facultad de agronomía de la Universidad de Turín, donde don Mario enseñaba agricultura tropical.
El estallido de la Segunda Guerra Mundial le obligó a interrumpir sus estudios. En 1943, fue llamado al servicio militar por la República Social Italiana, pero desertó y junto a su hermano, se unió a las Brigadas Partisanas Garibaldi, mientras sus padres fueron retenidos como rehenes por los alemanes. Una vez acabada la guerra, se mudó a Turín, donde colaboró en algunos periódicos, y empezó sus estudios de Letras (se graduaría con una tesis sobre Joseph Conrad, el escritor por el que profesaba una casi devoción) y se afilió al Partido Comunista. Durante este período de su vida entró en contacto con Cesare Pavese, quien hizo que fuese contratado por la editorial Einaudi. El ambiente de la casa editora fue fundamental en la formación cultural de Calvino. Ya en 1947 publicó su primera novela: Il sentiero dei nidi di ragno (El sendero de los nidos de arañas), basada en sus experiencias como partisano. En 1949, dio a la imprenta su volumen de cuentos Último viene il corvo (Por último el cuervo). Las dos obras fueron escritas dentro de la estética del neorrealismo italiano, a pesar de que la primera tiene un tono de fábula. De esta época, también con temática neorrealista y obrera, y con influencias visibles de Pavese, es la novela inconclusa que se tendría que haber titulado I giovani del Po (Los jóvenes del Po). Calvino buscaba entonces una escritura objetiva e intentaba definir la condición del hombre de nuestra época.
En 1952, siguiendo el consejo de su amigo, el novelista y traductor Elio Vittorini, se alejó de la literatura realista con tendencia social y picaresca para dedicarse a una especie de narración fantástica, pero que podía ser leída en diferentes niveles interpretativos. Por esa época publicó la trilogía llamada I nostri antenati (Nuestros antepasados), una representación alegórica del hombre contemporáneo. De ella forman parte tres novelas: Il visconte dimezzato (El vizconde demediado), Il barone rampante (El barón rampante) y Il cavaliere inesistente (El caballero inexistente). La segunda, sin duda la más famosa, es fruto de la decepción ideológica del autor que, tras la invasión de Hungría por la URSS en 1956, había abandonado el Partido Comunista Italiano y apartado del compromiso político.
En 1963 publicó La giornata d'uno scrutatore (La jornada de un interventor electoral), un libro que, de alguna manera, apareció fuera de lugar y a destiempo, aunque cautivó a miles de lectores. Mientras el llamado Gruppo 63, del que formaba parte proponía textos rupturistas, Calvino publicó cuentos y un texto que era todo lo contrario a los ideales neo-vanguardistas del citado grupo, Il castello dei destini incrociati (El castillo de los destinos cruzados). Un año después publicó Marcovaldo, ovvero le stagioni in città (Marcovaldo), una recopilación de fábulas modernas en las cuales se evidencia el contraste entre naturaleza y progreso.
En 1964 hizo un viaje a Cuba que le permitió visitar la casa donde había vivido con sus padres y realizar diversos encuentros, uno de los cuales fue con Ernesto “Che” Guevara, de quien dejó un magnífico testimonio. Ese mismo año, en La Habana, se casó con la argentina Esther Judit Singer, “Chichita”, a quien había conocido en París, y Juntos se irían a vivir a Roma, donde nacería su hija Giovanna.
Lo visité algunas veces en Roma y tengo en lo personal un recuerdo entrañable de Italo Calvino y de su esposa. Conservo con devoción sus libros que cariñosamente me dedicara. En uno de los viajes que realizaron a la Argentina, invitados por la Feria del Libro, cené con ellos en casa de Silvina Ocampo y Adolfo Bioy Casares. Italo y “Chichita” querían escuchar tangos y yo me ofrecí, luego de la cena para llevarlos a un sitio de privilegio de Buenos Aires, el entonces famoso Caño 14, donde la figura central era Aníbal Troilo con su orquesta. Fue una noche gloriosa. El maestro Troilo agasajó a los invitados dedicándoles los tangos más notables de su repertorio. Italo y “Chichita” se quedaron encantados.
Italo Giovanni Calvino Mameli nació el 15 de octubre de 1923 en Santiago de Las Vegas, provincia de La Habana, y murió el 19 de septiembre de 1985 a los 61 años en Siena, una ciudad de la región de la Toscana, donde pasaba sus vacaciones.

©ROBERTO ALIFANO, poeta y escritor argentino
MIEMBRO HONORÍFICO DE SOLAPO ARGENTINA




sábado, 2 de noviembre de 2019

COMPLICIDADES DEL POEMA, Luis Alposta, Buenos Aires, Argentina





















COMPLICIDADES DEL POEMA

Un rumor inconsciente
sugiere un primer verso
y en clandestinidad
entre vigilia y sueños
las palabras aguardan
Es intuición y cábala
Sensación de extrañeza
de no ser o ser otro
La subjetividad
la prescindencia
huellas del inconsciente
Lo familiar lo ajeno
manifiesto y oculto
La metáfora
Ordenar lo complejo
profundizar en él
hasta dar con su esencia
y buscar que se rinda
Rozar lo cotidiano
Lo abstracto y lo concreto
tocándose en un punto
entre inflexiones claves
y silencios
En un fluir cromático de voces
sueños y ambigüedades
olvidos ignorados
nostalgia intemporal
lecturas de la infancia
huellas de la experiencia
incógnita y palabras

Pero
sintetizando

Qué decimos
y cómo lo decimos
Y hasta puedes jugar
con las palabras
si conoces las reglas
El resto
lo demás
cacata carta

Diseño de complicidades el poema

©LUIS ALPOSTA, poeta y escritor argentino
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA




ROBAS EL GESTO OPORTUNO, Favio Ceballos, Baigorria, Santa Fe, Argentina

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ROBAS EL GESTO OPORTUNO


La imagen de mil palabras 
                   qué fotografía Adiela Londoño de Copete

Mi hermana poeta Adiela
Con su ojo de poeta
Capta la imagen completa
Del alma que se devela

Guarda el reflejo en la vela
Pantalla a su viento inquieta
de esa barca que en la meta
hace de su verbo  escuela

y misterio de tantos modos.
Imprime el gesto oportuno
así su arte es presente.

Pinta para bien de todos
y para mal de ninguno
con luz que lleva su  frente.

©FAVIO CEBALLOS, poeta y escritor argentino
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

VUELO SUPREMO, Julian Marchena, San José, Costa Rica

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VUELO SUPREMO

Quiero vivir la vida aventurera
de los errantes pájaros marinos;
no tener, para ir a otra ribera,
la prosaica visión de los caminos.

Poder volar cuando la tarde muera
entre fugaces lampos ambarinos
y oponer a los raudos torbellinos
el ala fuerte y la mirada fiera.

Huir de todo lo que sea humano;
embriagarme de azul... Ser soberano
de dos inmensidades: mar y cielo,

y cuando sienta el corazón cansado
morir sobre un peñón abandonado
con las alas abiertas para el vuelo.

©JULIAN MARCHENA (1897-1985) Poeta y escritor costarricense








ESPERANDO TU LLEGADA, Salomé Moltó, Alcoy, Alicante, España




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ESPERANDO TU LLEGADA

No hay tormenta en el valle
la montaña está en calma
las nubes que se desplazan
la decoran con dulzura.

Pero mi corazón
que añora tu mirada
tus caricias y besos
y esa cálida presencia
que se demora en el tiempo.

¡Cómo te deseo
¡cómo te echo en falta
¡cómo espero, sin descanso
tu llegada.

Pero el tren partió
y tu no bajaste del vagón
la humareda nos cegó
y a lo lejos desapareció

El tren que te había de traer
el que a mí me tenía que llegar
el amor que con tanto anhelo
no he dejado de esperar
día a día,  en el alba y el atardecer.

Cuando el tren con su silbido
anunciaba su llegada, miré con ansia
su llegada vacía, sin ti, sin nada
y así se rompe toda esperanza

 ©SALOMÉ MOLTÓ, poeta y escritora española
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA                                   


ALEGORÍA AL 12 DE OCTUBRE, Liana Friedrich, Santa Fe, Argentina

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ALEGORÍA AL 12 DE OCTUBRE

Este nuevo milenio nos encuentra con otra guerra en puerta: la llamada "guerra gris"... porque no se sabe dónde se halla realmente oculto el antagonista... ¿En una caverna? ¿En un avión? ¿Acaso vía satélite? ¿O en una pequeña bacteria?... Sucede que desde los orígenes de la humanidad -es decir, ya desde el mensaje bíblico, con el protagonismo de Caín y Abel-  todo tipo de luchas fratricidas enfrentaron a los habitantes de este planeta: la guerra de los 100 años,  las Cruzadas, una guerra de desgaste, la guerra  fría, la guerra sucia, la de los siete días, la de Malvinas, la del Golfo, la de Kosovo, y hoy... la guerra infinita o total: una guerra asimétrica e integral, para nada convencional, que cotidianamente exhibe múltiples formas de empleo de la violencia... Pero que reedita los temores más ancestrales del hombre, y sobre todo, que nos invita a reflexionar más en las diferencias que nos separan, que en las semejanzas comunes -que nos unen, sin distinción de colores de piel, ni de credos- como seres portadores de un genoma único.
 Creemos entonces que este 12 de octubre, otrora llamado "Día de la raza"  (como genéricamente podríamos denominarlo, es decir: "Día de la raza humana"), se constituye en circunstancia propicia para soñar con la "globalización", pero desde el punto de vista sociológico, porque si la circunscribimos nada más que al orden económico, sólo comprobamos que sirve para ahondar las diferencias y las desigualdades (que se miden en términos tan rimbombantes como el llamado "riesgo país"...) : en ese sentido, sería justo pensar en la concreción de la utopía de la "aldea global", como un objetivo a alcanzar paradójicamente, por cada, sujeto, desde sus potenciales valores personales. Tal vez, con el objeto de remediar (al menos nominalmente) esta situación, se lo ha declarado “Día de la Diversidad Cultural” en la Argentina, para intentar promover la reflexión histórica y el diálogo intercultural acerca de los derechos de los pueblos originarios…
También se habla a menudo del "Descubrimiento de América"... Pero ¿qué es lo que se descubrió? Si vamos a la morfología de la palabra, realmente fue un des- cubrir la existencia de todo un bagaje cultural, es decir, des-correr el velo que ocultaba la presencia de estas tierras a los ojos del mundo europeo del siglo XV, des-ocultar  tradiciones antiquísimas, que incluyen alimentos, animales, costumbres, modos de vida, conocimientos astronómicos, arte...
Max Weber, dijo que "La historia se halla repleta de consecuencias no deseadas", tan contradictorias como las pasiones que asolaron esta tierra... Desde la llegada del navegante genovés, todo lo que había antes perdió peso y se revistió de nuevas connotaciones. Hasta tal punto hubo un "corte" en la evolución histórica, que las civilizaciones existentes pasaron a llamarse "precolombinas"... Y desde entonces, los procesos de convivencia entre ambas civilizaciones ha sido considerados un "diálogo intercultural", un "encuentro entre culturas" para algunos, o una "fuerza avasalladora”, "des-arraigante" para otros; por eso unos celebran este 12 de octubre y otros lo lloran...
Pero no nos olvidemos que además de desembarcar la espada, la esclavitud y las enfermedades venéreas, en estas tierras también recalaron la Biblia, la rueda, el trigo, y por sobre todas las cosas, un aporte fundamental: el idioma con el que pronunciamos el dulce nombre de América...
Como dijera el gran poeta chileno Pablo Neruda, los conquistadores "Todo se lo tragaban...religiones, pirámides, tribus, idolatrías iguales a las que ellos traían en sus grandes bolsas... Por donde pasaban quedaba arrasada la tierra... Pero a los bárbaros se les caían de las botas, de las barbas, de los yelmos, de las herraduras, como piedrecitas las palabras luminosas que se quedaron aquí resplandecientes... Salimos perdiendo... salimos ganando... Se llevaron el oro y nos dejaron el oro... Se llevaron todo y nos dejaron todo... Nos dejaron las palabras." 
Por todo lo que nos une, superando posturas reduccionistas, ora indigenistas ora hispanizantes, repensemos hoy objetivamente las causas que desencadenaron este presente, para que la herencia que les dejemos a nuestros hijos, sea un futuro de paz.

©LILIANA FRIEDRICH, poeta y escritora argentina
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


                                                   




AMO, María Antonia Serrano González, La Habana, Cuba

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Imagen de: Pinterest

AMO

Preguntando cual puede ser el espacio
Preguntando hasta donde puede ser el tiempo
Amo a los que me conocieron, y no lo recuerdan
amo a los que me conocieron y no me aman o no me recuerdan
amo a los que no me conocerán,
amo y me amo
amo el mundo aquí adentro
amo a aquellos que no conozco y que me cuentan cómo es otro mundo allá afuera
amo la semilla,
amo la hoja
mi pequeño jardín
amo como Inanna Kryia de la Luz Azul Celeste de Nibiru
como Adhara mirando a Sirio, viendo Las Pléyades, Betelgeuse y Antares
descarto el ego que es un grano de arena en la arena
desde el espacio de un único código y un juego
con el libro de "Los sabores del tiempo"
hoy como una crepuscular común mujer de este planeta
evitando la jugada final
conociendo que Adhara es como se llama mi corazón
permeado de una gota bien fina y pura, interestelar
Preguntando amo la paz
Defiendo la sonrisa de Malala
Que ama las olas viejas y repiensa las olas nuevas
Otra educación de mujeres y hombres unidos en pareja
amados
Soy la crepuscular mujer que no predica por su piel
que no se hunde en un velo
Amo a Atlántida e Hiperbórea
no bajo reyes terrenales y si con reyes celestiales
lejos de las ilusiones y del reflejo
Una foto fija se borra y entra con su paso la memoria vieja
20-12-2012 con la fecha y la flecha en mi corazón
Y cualquier otra fecha futura y presente
Queriendo ascender mi evolución
Justo de donde soy
Desde donde está el flujo de la fuente
Con un único abrazo de luz
Donde no existe un tablero de ajedrez.

©MARÍA ANTONIA SERRANO GONZÁLEZ, poeta y escritora de La Habana, Cuba.
MIEMBRO EMBAJADOR CULTURAL de ASOLAPO ARGENTINA en LA HABANA, CUBA.




OTRA TARDE, Teresinka Pereira, Ottawa, Canadá

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Imagen de: 123RF


OTRA TARDE

¿Será permitido decir
"te amo"
si entre nosotros
hay una larga geografía
de limitaciones?

La luz de la tarde
anuncia el final del día
y la noche se acerca.
Un rostro cansado
que no sé bien 
si es el mío o el tuyo
toma el camino
del escenario.

Entonces una voz
protocolar 
hace todo parar antes
que el verbo "amar"
sea pronunciado,
porque súbitamente
hay otra flor,
otro vino y otra tarde.

©TERESINKA PEREIRA, poeta y escritora brasileña
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA