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sábado, 25 de enero de 2025

YO NUNCA ESTUVE ALLÍ, NUNCA - Gloria Nistal - Madrid, España

 















YO NUNCA ESTUVE ALLÍ, NUNCA


Siempre estuve al otro lado
de los señores de la guerra.
Nunca gané nada con ellos,
ni con sus armas,
ni con el comercio de los seres desesperados.
Siempre me coloqué al otro lado
de los intereses que sólo siembran sangre.
Arranqué en cuanto pude el germen del odio
para que no fructificará en mi descendencia.

Yo nunca estuve allí, nunca,
pero a mis padres los reclutaron
y los colocaron y les dieron insignias y consignas,
banderas e ideales.
Y la guerra les tatuó dolorosamente el alma
y ocuparon un bando
sin apenas darse cuenta.
Ellos que sólo querían quererse en paz...
El torbellino sanguinario de la guerra
los arrastró y los lanzó al vacío
donde se perdieron
durante tres largos años de ignominia.

Yo nunca estuve allí, nunca,
porque tuve suerte
y nací cuando mi pueblo estaba
cerrando grietas, lamiendo heridas,
sanando cicatrices.

Yo nunca estuve allí, nunca.
Es verdad que no tiré ninguna piedra,
que no me posicioné hasta la irritación o la ira,
que no masacré, desprecié ni vejé
de alguna manera al otro,
al diferente, al de otra raza,
al de otro pensamiento.

Yo nunca estuve allí, nunca.
Pero ¿Es acaso verdad que nunca hice la guerra?
¿O solamente es cierto que tuve el privilegio
de no haber estado en el ojo del huracán,
de no haber tenido la tentación del poder sobre los otros?

Yo nunca estuve allí, nunca
y no quiero estar jamás
cerca de las ominosas máquinas
que se alimentan de fobia y prepotencia
y producen sombras sin sueños ni futuro,
vagabundos sin patria,
muerte y siempre muerte,
destrucción y más muerte.

No, yo nunca estuve allí, nunca.



GLORIA NISTAL - Madrid, España

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

AL OTRO LADO DEL CREPÚSCULO - Norberto Pannone, Buenos Aires, Argentina

 



AL OTRO LADO DEL CREPÚSCULO

     La franja naranja, donde se iba acostando el óvalo dorado hacedor de la luz, estaba decreciendo. Parecía alejarse con celeridad a medida que se opacaba.

El resplandor amarillento se encogía a cada instante. Detrás de nosotros, las sombras avanzaban proporcionalmente a la fuga de la luz.

     Sobre la laguna, una leve brisa rizaba la superficie y los juncos, que emergían cautelosos, columpiaban impávidos a la espera de la calma que reinaría en poco rato.

     Desde nuestra perspectiva se veía el viejo molino junto al alambrado, girando con el ala rota, al tiempo que un débil y sediento lamento parecía burlarse de nosotros, asustándonos. Me distraje un momento y tuve que hacer volteretas para no llevarme por delante a uno de mis camaradas. Otros dos, que venían detrás, me imitaron, mirándome con sus ojos muy abiertos por la sorpresa; pasaron a mi lado meneando sus cabezas con gestos de reproches.

     Al mismo tiempo que buscábamos el lugar donde iríamos a dormir, la hermosa e indescriptible tonalidad del ocaso entintaba de rojo las pocas nubes colgadas no sé de donde, estáticas y frágiles sobre un horizonte, que esta vez, me pareció distinto al de otras veces.

     Nunca me sentí tan feliz. Tomé fuerzas y en un impulso de júbilo rebasé a tres o cuatro compañeros que me precedían. Creo que en ese momento mis colores brillaron como nunca y mi cuello se estiró un poco más a causa de mi vanidad. Me extasiaba con aquellos agujeritos de luces sobre el agua, similares a los que había más arriba, sobre nuestras cabezas. De improviso, partió desde los juncos un graznido sin alma que pareció llamar la atención de nuestro guía y, junto a él, enfilamos hacia el lugar desde donde provenía. A mi me pareció ver entre el totoral un par de sombras agazapadas y algunos de esos bichos gritones de cuatro patas. Esos, de hocicos largos con grandes y estúpidas orejas; más grotescos aún con esa larga cola que, realmente, no sé para que les sirve. Cerca de ellos, sobre el agua ahora un poco más calma por la huída de la brisa, los hoyitos de luces, algo más quietos, se iban agrupando cada vez más. El cielo no era ni azul ni negro. Supuse que podía compararlo con el color del humo de la madera nueva de los bosques, cuando arden.

      De pronto, se mezclaron con mis pensamientos: el sonido de truenos y el par de pequeñas nubes blancas que vi partir desde las siluetas agazapadas.

     Sentí un pequeño dolor en mi costado derecho y de inmediato, otra punzada en mi pecho. No pude mantener el ritmo, me faltó el aire y comencé a caer. Tomé conciencia de que me acercaba velozmente hacia los pequeños socavones de luces. Golpeé sobre la superficie y me quedé quieto... Me pareció que aún podía mover mis alas. El frío del agua se mezcló con la sangre caliente y sentí miedo...

     Mis amigos habían huido. No pude verlos en el marco del pequeño fragmento de cielo que aún se mostraba. Me sentí muy solo. Solo con el miedo y la sospecha.

Me humilló que uno de esos asquerosos bichos de cuatro patas me tomara sin contemplación entre sus babeantes fauces y me depositara como un trapo en la mano fría y áspera del hombre que había utilizado el destello y el retumbo a su antojo.

Como en un sueño, entendí que decía: “¡Qué hermoso pato! ¡Mira José, los colores que tiene! ¡Fíjate que pechuga! ¡Qué hermoso ejemplar, parece un macho...!”

     Pobrecitos... sentí lástima...

     Luego, mis ojos perdieron el brillo al mismo tiempo que se fueron apagando los ecos del canto de las ranas. Me hundí en una de aquellas oquedades lumínicas reflejadas en la superficie del agua hasta hallar la sublime inconsciencia del no ser.

Acaso, en busca de algunos de mis camaradas para retomar la liviandad del vuelo interrumpido; acaso, para oír en otros humedales... la copla inmemorial de las cigarras...

 

©NORBERTO PANNONE 2004 – Buenos Aires, Argentina


EL AMOR - Carlos Penelas, Buenos Aires, Argentina

 

EL AMOR

 

Y sabed que es verdadero:
un hombre ama de fino corazón,
mujer que nunca vio,
sólo por oírla alabar.


Amanieu de Sescars 


La aproximación a lo poético es el clima, la emoción en un mundo de significados, de hondura infrecuente. El poema crea una atmósfera, un ámbito que es también ruptura del tiempo, presente de la conciencia, modulación. Es cuando se transforma en distensión, en tensión, en hueco que abre la proyección temporal. Ese mundo es símbolo, metáfora del hombre. El hombre es el sueño de la sombra, nos enseñó Píndaro. Pero el amor en el poeta es la búsqueda de lo imposible, melancolía y huésped de otro espacio, de otro sueño, de una lejanía. De esa lejanía interior nace la lírica.

Benjamín Disraeli advirtió: “La magia del primer amor consiste en ignorar que pueda terminar un día.” ¿Es verdaderamente esa la magia? Nos inclinamos por la visión utópica, la pasión que triunfa sobre el olvido. La creación que obsesivamente va plasmando en una mujer el recuerdo y la raíz de otras. Tal vez la tragedia interior se esconda en una frase de Rougment: “El amor feliz no tiene historia”.

Un amor como el de Tristán e Isolda concluido en matrimonio es impensable. Un amor sereno, dulce y pacífico como el de madame Sabatier y Baudelaire también. Necesitan de una imposibilidad para consumar su destino. Los poemas enfebrecidos y bellos, la admiración en silencio prueban que el poeta ama idealmente a una mujer que es creada desde su corazón, desde su soledad, desde su sensualidad. De allí la castidad del poeta, el deseo y la posesión se separan y se excluyen. No importa la timidez o el libertinaje. Gravita el afecto, la ternura, la voz redentora que es furtiva en la mirada y en el ensueño. Estamos hablando en última instancia del amor sublimado. Con ironía nos dice nuestro querido Bernard Shaw: “El amor es una tremenda exageración de la diferencia que existe entre una persona y todas las demás”. De todas formas seguimos pensando y sintiendo como Anacreonte:

“Y otra vez amo y ya no amo
y deliro y no deliro,
estoy loco y no estoy loco.”

¿Para qué sirve el vivir? nos preguntamos. Hay siempre un murmullo oculto, un nacimiento de voces que alivia la fatiga. La intuición estética lucha cotidianamente contra burócratas, contra seres mediocres. Burgueses, amanuenses del poder. El amor y el poema están más allá del éxito, de la moral, de las reglamentaciones absurdas. Una línea poética estremece el alma, enseña y evoca desde el instante metafísico. El poeta anima una dialéctica sutil, revela la solidaridad de la forma y del ser. Pero no olvidemos que hay una sabiduría poética que impide el desborde o el exceso; un universo simbólico en la textura del lenguaje que incrementa el aura del misterio.

Lope de Vega nos introduce en la vigilia del amador:

“En fin, señora, me veo
sin mí, sin vos y sin Dios.
Sin Dios, por lo que os deseo
sin mí porque estoy sin vos
sin vos porque no os poseo.”


Para el poeta auténtico un sueño es la realidad. Imagino el mirador de Espenuca. Sueño con milicianos españoles, con huelgas insurgentes, con campesinos trasterrados, con la España del '36. Con viejos combatientes que traen banderas desflecadas por el dolor y la injusticia. Hay imágenes y tonos predominantes, los signos, la niebla, los bosques, los mares que se alzan en la memoria. Es una forma de convocar al mundo de la dicha y del ensueño, la mitología interior, la intuición totalizadora del hombre y el universo.

En este mundo aceptamos que el ideal de la vida sea el fervor de lo efímero. Desde la vela blanca, desde la aurora. Ese instante es la vida íntima. “El amor nace, vive y muere en los ojos”, nos enseñó Shakespeare.

El amor obedece a un presente establecido e inalterable. Decía Rougemont que “Tristán e Isolda no se aman. Lo que aman es el amor, el hecho mismo de amar. Se necesitan el uno al otro para arder.”

Creemos que es así. Intuimos también que amar al Amor más que el hecho de amar es un topos en la lírica universal. Tenemos dos ejemplos fundamentales: Jorge Manrique y Antonio Machado. Fluyen más allá, por eso su trascendencia. Para ellos el amor es posible aun sin amada. Vivimos desde el poema un destino abierto y oculto.

El poeta, el músico, el pintor, el creador necesita crear mitos, leyendas, sueños. Desde allí la búsqueda de esa mujer, de ese ideal, de una utopía. Desde la primitiva poesía china o los poetas hindúes, desde el mundo greco-romano, desde Dante, Petrarca, Quevedo, Rubén Darío o Pushkin el sentimiento amoroso tiene su evolución y su historia. Hay -debemos decirlo- modas en los sentimientos, en la manera de manifestar el sentimiento. El amor forma también parte de la evolución y la historia del arte, sin duda. Y cada época tiene su estilo de amar y ser amado, de vivir la amistad y la admiración. Cada generación modifica el erotismo de la antecedente.

El erotismo idealizado difundido en nuestra cultura crea espejismos. Buscamos, en el fondo, la pasión y la desgracia. Aparece el mito social o religioso. Pero el poeta ve en los ojos de la amada la hora inmóvil, la noche y el alba como ofrendas de eternidad. El poeta auténtico no hace confidencias sobre su amor. Protege un sentimiento de irregularidad, el don de maravillarse, el placer de admirar el rostro del hechizo. En el enamoramiento hay una encrucijada entre el Cosmos y el enamorado, una fantasía que cobija la fábula, el rito, lo abstracto de la existencia, lo irreal y lo real.

Lo inmedible provoca soledad y pavor, la desnudez es al mismo tiempo despojamiento interior, vuelo, sentimiento cósmico. El poeta, a partir de la creación, reclama infinitud, desmesura, pasión, drama. Nace la revelación y el abismo, lo absoluto de esa marcha peregrina en la que necesita sentir finitud y asedio. O como sintió Goethe: “Un hombre y una mujer verdaderamente enamorados son el único espectáculo de este mundo digno de ofrecer a los dioses.”

Para finalizar, la palabra de Ramón Piñeiro: “La lírica es la exteriorización de la soledad ontológica del hombre, una trascendencia que pudiéramos llamar confidencial, puesto que es la comunicación de la intimidad radical del hombre, casi un hablar consigo mismo.”

CARLOS PENELAS –
Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

sábado, 18 de enero de 2025

PUEDO ESCRIBIR - Jaime Vélez Ramírez , Medellín, Colombia

 












PUEDO ESCRIBIR


Puedo sentarme a escribir unos poemas
que cuenten cosas que viajan por las venas,
que hablen de historias ya pasadas,
de días buenos y malos, de tardes soleadas.

Recordar los triunfos de estudiante y los fracasos,
los sueños de aquel tiempo, sus ocasos,
ratos de ocio, tiempos de trabajo y alegría
cansancios por el monótono luchar del día a día.

Más tarde universidad y esfuerzo mucho
para llegar a ser doctor, para ser ducho,
y así enfrentar las obligaciones de la vida,
y a tantos hechos y responsabilidades dar cabida.

Los años de madurez, sin atractivo ni jolgorio,
del consultorio a la casa, de la casa al consultorio,
se convierten con el tiempo en un loco deambular
que obnubila la mente y el sano razonar.

Al final con los cabellos canos y la frente cansada,
pensando, anhelando, pero sin encontrar nada,
el desprendimiento de todo, sin esfuerzo nos destruye,
y por fin, la vida al ser derrotada por la muerte, huye.

Agosto 12 de 2007.


JAIME VÉLEZ RAMÍREZ – Medellín, Colombia

MIEMBRO HONORÍFICO DE SOLAPO ARGENTINA

SER - Ady Yagur, Israel

 













SER


Niebla que huye despacio
rio ondulado que nos mira,
soy una barca que se aleja
remando contra el tiempo.

Ser eco de la voz perdida
esa que era de mis padres,
cuando la vida me sacude
como el viento a las ramas.

Voz que llama despiert
en senderos de piedras,
cuando el mundo parece
que olvidara a los pueblos.

Violencia que nos sacude
perros avidos de hambre,
persiguen a pajaros negros
cubriendo al cielo sereno.

Dias que llaman a sueños
violetas entre mis manos,
miro a los ojos de niños
que lloran aunque cante.

Mundo de alas malignas
apenas desatan cadenas,
en la cueva de la noche
una voz llama de pena.



ADY YAGUR – Israel

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

DON ROBERTO - Luis Alposta – Buenos Aires, Argentina

 









DON ROBERTO

                         Pasó en mi barrio


Se recibió y sus padres entre sonrojos
festejan la noticia a patio abierto,
sin que nadie repare en don Roberto
que una mano al brindar lleva a sus ojos.

Sólo lo ven a él. No su tristeza.
La tristeza y la pena del vecino,
que se siente, debido a su mal sino,
como ausente y distante de la mesa

El que después, con pensamiento fijo,
anclado siempre al drama que vivía,
volvió a su casa al promediar el día,

y mirando un retrato con flores, dijo
- ¡Y pensar vieja mía que nuestro hijo
hoy también nos hubiera dado esa alegría!

1954

Su hijo falleció a los 23 años y en su velatorio se enteró, por algunos de sus compañeros, a los que él no conocía, que estaba cursando el cuarto año de Medicina.

¡Quería darles la sorpresa al recibirse!


LUIS ALPOSTA – Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA


ÁNGELA - Germain Droogenbroodt - Madrid, España

 







ÁNGELA

In memoriam

Cautivada por la belleza

y el esplendoroso colorido del amanecer

que ningún artista puede reproducir

subió día tras día a una roca

cerca de la playa.

Hizo hermosas fotos

para enviarlas

a su amiga.

 

Una última foto

un paso atrás.

Un paso sin retorno.

GERMAIN DROOGENBROODT – España

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA



RAÍCES EN EL CIELO - Gabriella Bianco - Venecia, Italia














RAÍCES EN EL CIELO

“Porque somos plantas no de la tierra, sino del cielo”. Platón, Timeo, 90 A


Si los árboles se voltearan al revés,
habría un bosque con raíces en el cielo
ondeando en el espacio,
y el follaje de las hojas bajo tierra.

Si también pusiéramos
nuestras raíces en el cielo,
y cambiáramos nuestro punto de vista,
lo imposible irrumpiría en lo posible

Porque, si lo posible nos ha llevado a donde estamos,
lo tocamos con las manos y nos quita la esperanza,
en esa metamorfosis,
como sucede en los cuentos de hadas,
sucedería el milagro.
Pensar lo imposible.



GABRIELLA BIANCO


RADICI NEL CIELO

“poiché siamo una pianta non terrestre, ma celeste”. Platone, Timeo, 90 A


Se gli alberi si capovolgessero,
ci sarebbe un bosco con le radici nel cielo,
ondeggiante nello spazio
e le chiome di foglie sottoterra.

Se anche noi mettessimo
le nostre radici nel cielo,
e capovolgessimo il nostro punto di vista,
l’impossibile farebbe irruzione nel possibile.

Perché, se il possibile ci ha portato dove siamo,
lo tocchiamo con mano e ci toglie la speranza,
in quella metamorfosi,
come avviene nelle fiabe,
avverrebbe il miracolo.
Pensare l’impossibile.



GABRIELLA BIANCO (ENERO 2025) – Venecia, Italia

PRESIDENTE DE ASOLAPO ITALIA - MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

RÉQUIEM A LA MORDEDURA PERDIDA - Ceferino Daniel Lazcano - Olavarría, Buenos Aires, Argentina

 








RÉQUIEM A LA MORDEDURA PERDIDA


Haikus, 2025

La vida, creo,
era eso bueno, cuando
estabas mal.

Morder besar
labios manzanas, dura
ventura ausente.

Empanadas y
alfajores… libre aire
recuerdo amor.

Cuando no está
se sufre; se ignora si
se la posee.

Y ya ha girado
el mundo,  azul asombro
de maravillas.

Y te caes
perdió su gravedad
y te caes.

Ausente bien
en presente olvidado…
¡Lo mío, llevo!

Tu tiempo es
crocante galletita
¡Muérdela ahora!

Del sol, abrazos
de mis flores, caricias
besos de luna.

En mi equipaje:
Luz, aromas, sabores
reproduciéndose.

Licor de nubes
insoslayable abismo
sueño de sueños.

Ya no me busques:
en la paz de la próxima
guerra, estaré.



CEFERINO DANIEL LAZCANO – Olavarría, Buenos Aires, Argentina
MIEMBRO DIRECTOR DE ASOLAPO ARGENTINA - ZONA SUR DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES

LA CUMBRE - Elisa Barth - Mendoza, - Argentina

 







LA CUMBRE


Circula y forja el pensado destino
paz sin arrebato en círculo eterno
sentidos que no pilotea el asno
refresca el vocablo de lo divino
talante del amor, viso divino
Rectitud en vida, el arrojo en clave
brindando el avispado albor del grial,
al convocar una centella suave
fuera las pretensiones de vetar
Prudencia es localizar a tu igual,
la paz da la eternidad contra el mal
consiguiendo inescudriñable calma,
obediencia de energía formal,
como estampando un suceso en su rima,
lejos de cualquier esquema anorma
Con mayor lanzamiento personal
conlleva, significativa acción
y reflexiva innovación cordial
un movimiento con la dirección
para salvar con piedad al humano
sobre cualquier decadencia asumiendo
más derecho equitativo mundial,
en libertad, por la seguridad,
hacia la dignidad del ser humano.



ELISA BARTH – Mendoza, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA