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sábado, 15 de junio de 2024

MADUREZ - Rodolfo Leiro, Buenos Aires, Argentina

 









MADUREZ


Yo maduré de a poco, en tiempo largo,
un trajín cotidiano, siempre esquivo,
aporté mi tesón, mi pan, mi trigo
sin quedarme sumido en el letargo,

no sometí mi pluma al lapso amargo,
la desazón que supo estar conmigo,
me sobrepuse al luto y al castigo
y al inmenso dolor que peso y cargo

y fui breva, quizás y acaso fardo,
un opaco bohemio, un vate pardo
a quien la vida trató como enemigo;

mi musa fue de ortiga y no de nardo
y en el balance final, dibujo un bardo,
anclado sobre un témpano perdido.



RODOLFO VIRGINIO LEIRO – Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO FUNDADOR DE ASOLAPO ARGENTINA

DESPOJANDOME - Gloria Nistal, Madrid, España

 













DESPOJANDOME



Fui coleccionando con la fiebre
De las manos llenas.
Ahora me voy despojando lentamente
De los enseres y las urgencias,
De las pasiones del tener.
Ahora tiendo a sólo ser.

Mis mañanas más apresuradas,
Mis tardes más felices
Tuvieron que ver con los sentidos,
Con lo sentido.
He deseado fieramente
La unción de los objetos en mis estancias,
La consumación con los hombres
Entre los que incluyo a las mujeres.

La vida fue sabia
Emparejando años y prisas
Almacenando almazuela
De estéticas y disciplinas,
Todo lo amé.

La vida es savia
Que alimenta con su jugo,

Profundo y poderoso,
Mis principios y porvenires.

Mi alma sobrevuela ahora
Acantilados ignotos
Y despide objetos y palabras
Que migran a otros nidos.

Desnuda y natural,
Rebelde,
Casi libre,
Mi alma vuela.


GLORIA NISTAL - Madrid, España
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

EVOLUCIÓN - Martha Inés Vélez, Medellín, Colombia

 











EVOLUCIÓN


El hombre, arcilla iluminada,
vástago del linaje de su profunda historia evolutiva,
construyendo consciencia, memoria y pensamiento,
fue soñador, alfarero, alquimista
en el silogismo de cada encrucijada

Acunó las semillas en la tierra desnuda,
refugio de lo exótico a la sangre del so
que segó sus entrañas de orgásmica locura
al grito de la savia que se hizo floración

Vio a la insólita rana croando en su delirio,
su grácil esbeltez de estrías en la espalda
cargando renacuajos dentro o cerca del agua,
en bosques tropicales o en la región subártica

Y a la quinta esencia de la sencillez
con voto de humildad en su prosapia,
serpenteando en el verde marrón de los lagartos
o en el ofidio cuello de la garza

Vio al reptil… en el pájaro,
con sus ojos brillantes y pequeños
ensamblados en miles de milenios,
celebrando el milagro el milagro de su casta.

Al ave en acrobático vuelo
a juego de distancias,
desafiando la gravedad burlada
en la virginidad del alba.
Y a los flotantes hilos de seda de la araña
suspendidos al viento entre las ramas

Vio a pequeñas e insólitas criaturas
linaje de mamíferos en tórrido calor,
osando el desafío por heredar la tierra
bajo la tiranía de su depredador

vivaz efervescencia de los primates ágiles
con cerebros proclives a la interrogación…
curioseando el bucólico mundo, con visión a color
y las manos dispuestas para la exploración.


MARTHA INÉS VÉLEZ – Medellín, Colombia
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


Y a la orgásmica floración
en la sangre del sol
que al grito de la savia,
acunó la semilla en sus entrañas.

Martha Inés Vélez.

EN EL JARDÍN DE TU INFANCIA - Guillermo Fernández del Carpio, Arequipa, Perú

 



EN EL JARDÍN DE TU INFANCIA

A mi pequeña hija Belén

Cada mañana trae una algarabía diferente a la del día anterior. Es por ello que no se puede vivir bajo la sombra hostil de la rutina.

Cuando cumpliste dos abriles el año 2008, decidimos enviarte al año siguiente al jardín más cercano de la casa donde vivíamos en aquel entonces. Existe aún, uno llamado Bjorgn Monsen. Un pequeño jardín para infantes de tres, cuatro y cinco abriles, vestidos con buzo rojo y negro básicamente, con algunas líneas amarillas y celestes en la casaca. Tres aulas y un jardín, eran el espacio suficiente para invitar al bullicio y juego a cada pequeño que transitara por este lugar.

El dueño del mismo jardín, me comentó alguna vez que Monsen fue un gran filántropo. Honestamente, no encontré interés alguno en averiguar algo más profundo sobre él.

Comencé a realizar una actividad diaria: llevarte a las ocho y treinta de la mañana casi todos los días. El simple hecho de caminar juntos se convirtió en un pasaje de mi vida inolvidable, por los motivos y circunstancias que enriquecieron este hecho, de apariencia rutinaria y sutil. Felizmente lo único rutinario fue la hora y el lugar, más no la experiencia de caminar de la mano de una niña, a quien mi pobre corazón había esperado para ser acompañado.

El primer día fue un acontecimiento familiar. Abuelos y padres llevando a la pequeña Belén a su primer día de clases. Todos a la expectativa de cómo reaccionarías en un ambiente nuevo y diferente. Para mayor suerte, aquel día se celebraba el cumpleaños de uno de los pequeños del jardín, lo que eliminó el temor de que lloraras o que no quisieras entrar. Aquello, hizo más simple la faena de volver los siguientes días.

Concebimos la idea de llevarte al jardín como un lugar de recreación, que te ayudara a relacionarte con otros pequeños y que jugaras lo más que pudieras. Ya al siguiente año, el objetivo era iniciar en ti otra formación.

Lo más difícil para tu mamá era peinarte, te distraías muy fácilmente. Yo nunca hubiera podido hacerlo; ni colas ni trenzas. Es una tendencia a la inutilidad que tengo desde niño en algunos quehaceres, hecho que de seguro ya has evidenciado en tu padre con los años.

Tu mente desde muy temprano estaba dispuesta a recrearse y eras tan vivaz, que estaba atento a que frase ibas a crear ese día o alguna nueva ocurrencia que tuvieras para celebrarla.

Mientras caminábamos, conversábamos.

Papá. Ayer la Miss Paty nos enseñó a hacer círculos. ¿Para qué sirven?

Una pregunta que debería tener una repuesta rápida, pero yo la carecía.

¿Papá, dime para qué?

Creo que para hacer más pequeño el mundo.

¿Y qué es el mundo?

Es un círculo como el que dibujaste en clase, pero lleno de gente que vive dentro de ese círculo, como nosotros. El mundo sería pequeño en verdad, si es que nos entenderíamos más las personas.

Hiciste un silencio, donde intuía un singular entendimiento para tu edad inocente.

¿Y el mundo gira?

Sí, por supuesto- contesté-.

¿Alrededor de quién?

Del sol.

Entonces, nosotros que estamos en el mundo, giramos alrededor del sol.

Así es Belén.

Me hice una sencilla pregunta. ¿Qué sentido tiene que el mundo gire alrededor del sol? ¿Cambiaría de algún modo el mundo? Por suerte en tu pequeñez no formulaste esa interrogante. No hubiera tenido respuesta convincente. Y un niño siempre quiere respuestas convincentes.

Después de unos meses, nos mudamos a un departamento a poca distancia de donde vivíamos cuando empezaste el jardín. De allí había un camino corto para llevarte al mismo, siempre a las ocho y media. Por dicho camino, pasábamos por dos parques y te gustaba ir cogida de mi mano. Con ese gesto hacíamos el mundo más pequeño, más unido. 

Siempre tenías inquietudes interesantes. Los niños siempre exploran, son incansables. Entreveran curiosidad e inocencia al mismo tiempo. Yo no me acuerdo si fui un niño incansable y explorador; si tal cualidad tuve, fue en una escala muy pequeña. Solamente recuerdo algunos juegos con mis hermanos durante las tardes y lo feliz que era. Con el devenir del tiempo, me convencí que, si cien mil niños le declarasen la guerra a todo el orbe, estaríamos perdidos; pensándolo bien, estaríamos mucho mejor. Porque tendríamos un mundo que explora el conocimiento con la virtud de la inocencia.

Papá. Ana, es una niña de mi clase muy traviesa, me mordió ayer.

¿Qué pasó Belén?

Quise ayudarle con la tarea, pero no me dejó y me mordió en el brazo.

Luego de indagar con la profesora pensé en la soledad de esa niña y en la mirada triste que tenía. Intenté azuzar en ti el entendimiento por las personas. Igual hizo tu madre.

No dejes de conversar con Ana, no te olvides- le dije-.

Es difícil Papá, ella no quiere jugar con nadie.

No querrá por ahora, después cambiará de opinión- le aclaré-.

Pero Papá…

Era difícil explicarte porque algunos niños hacen cosas que no deben hacer para su edad. Pero debías aceptar el mundo cómo es, para que puedas cambiarlo, a pesar de tu breve edad, valiéndome de tu rebeldía infante y la visión de lo ideal que se anida en la mente de todo niño. Después, encontré una niña Ana más sociable y sonriente. Realmente me alegró este hecho.

Tus dotes de buena bailarina se percibían ya desde tus dos años, tu sensibilidad y buen oído eran evidentes. Destacabas en las actuaciones, moviendo tus hombros para avivar el ritmo afroperuano o agitabas con donaire las caderas al son de una saya boliviana. Eras muy alegre para bailar y deseo que lo seas siempre.

Este don tuyo, se reflejaba en las fiestas de la familia, en los matrimonios de tus tíos, en la sala de nuestra pequeña casa. El baile alegra el espíritu, lo despierta, hace reír y se goza junto a un buen compás, es el reflejo del alma.

Al llevarte al jardín, creo que yo regresé al mío, en el San Francisco, el cual quedaba en la cuarta cuadra de la calle Jerusalén, en el centro de Arequipa. Mis cinco años transitaron alegremente en él, esperando a Pancha –la empleada de la casa- a que me recogiera al mediodía. Yo, sentado en la vereda, esperando algún confite o golosina que motive el regreso a casa. Sin confite, era difícil hacerme regresar, diría, imposible.  

En aquel jardín jugué, exploré el mundo, me divertí, imaginé ser un capitán intrépido en altamar, me caí de unas gradas de sillar, destrocé algunos pantalones jugando al fútbol en medio del patio, hice mis primeros dibujos, los mismos que hago ahora, porque nunca aprendí a dibujar ni a pintar; lo cual me alegra, porque conservo aún un rasgo intacto de mi niñez. Aprendí a rezar y elevar la mirada al cielo y todavía suelo hacerlo, aprendí a compartir y a colorear la vida y el mundo, aprendí a ser niño, aprendí a amar, a esperar cada Navidad como si fuera la primera y última en la historia, aprendí a querer en demasía a la abuela María y conservar ese amor hasta la tarde de hoy.

Aprende tú, de la marea que pueda traerte tu propia vida, en ella encontrarás el valor de tu infancia, ella te ayudará cuando crezcas. Recurre a ella para reconfortarte y saber quién eras y quién eres.

Si alguna mañana, después de dejar a mi nieta (o) en su jardín, deseas buscarme cerca de las ocho y treinta para salir de la sombra hostil de la rutina, es muy probable que esté escribiendo algún cuento o poema o leyendo alguna obra. Me dirás que se hace tarde y que deseas que te lleve de regreso al jardín de tu infancia. No dudes en pedírmelo.

Papá, ayer tu nieta (o) preguntó para qué sirven los círculos.

Dile Belén que sirven para hacer más pequeño el mundo, no lo olvides.

Octubre, 2021

GUILLERMO FERNÁNDEZ DEL CARPIO – Arequipa, Perú

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


PONCHO DE SAN MARTÍN - Aporte: Revista (Tangueandoypampeando) España

 


(Historia)

PONCHO DE SAN MARTÍN

 https://pampeandoytangueando.com/historia/poncho-de-san-martin/

 Fotografía: Museo Histórico Nacional

PONCHO OBSEQUIADO POR LOS PEHUENCHES AL

GENERAL D. JOSÉ DE SAN MARTÍN

Marzo de 2024 EL CHASQUE surero Nº 308 Segunda época

Poncho tejido en un solo paño, presumimos que a cuatro orillos (uno de los bordes de urdimbre se encuentra cortado y festoneado), decorado con tres grandes columnas en ñimín, con series de listas integrando las dos externas. En las tres presenta una misma guarda central, consistente en un complejo diseño al que Pedro Mege Rosso califica como rayen (una flor) y wisiwel (su tallo, su cuerpo con sus hojas, ramas y brotes).

En la columna central esta flor no está apoyada sobre un fondo blanco, sino al revés:
el diseño es blanco sobre un fondo oscuro. Así también están las dos guardas que la limitan
lateralmente, con un rewelonko repetido sin solución de continuidad, en color blanco sobre fondo oscuro. Estas dos guardas permanecen constantes mientras el diseño central se transforma al llegar a la boca en dos guardas con dameros alternados cuyo límite central es un trifülel (líneas onduladas).


En las dos columnas laterales, el motivo principal se encuentra flanqueado por weluwithrau (Una planta rastrera con virtudes curativas). Este conjunto se halla a su vez resguardado por una serie de líneas finas (wirín) que contienen en su interior dos pequeños peinecillos alternados.

Finalmente, dando el marco exterior a este conjunto, dos guardas con una sucesión de Kopiú (flor del copihue).


Este poncho fue obsequiado por los pehuenches al general Don José de San Martín, en ocasión de solicitarles permiso para pasar por sus tierras con el fin de libertar a Chile de la corona española.


Técnica: Campo: Tejido llano (1:1-A:A) .
Labor: Ñimín. Doble faz de flotaciones alternadas en una urdimbre de peinecillo (1:1-A:B). Fleco perimetral agregado, con un galón mínimo que le sirve de sostén. El fleco, muy corto, no está hilado sino peinado, al estilo de muchos ponchos quechuas y aymaras.
Material: Pelo de camélido. Posiblemente, alpaca.
Medidas: Ancho: 161 cm. Largo: 168 cm.
Hilos por cm2: 29 (18 de urdimbre, 11 de trama).
Época: Princìpios Siglo XIX.
Propietario: Museo Histórico Nacional.

Nota: Si bien este poncho fue publicado en diversos trabajos referidos a los textiles históricos, no podía faltar en LA VITRINA de EL CHASQUE Surero.


Jorge A. Marí

 APORTE de Cesar Tamborini Duca, REVISTA PAMPEANDO Y TANGUEANO,, León, España

 https://pampeandoytangueando.com/historia/poncho-de-san-martin/


SUEÑOS Y FANTASIAS DE JUAN RAMÓN - Salomé Moltó, Alcoy, Alicante, España

 







Imagen: Alamy


SUEÑOS Y FANTASIAS DE JUAN RAMÓN

 

Juan Ramón cogiendo los zapatos de debajo de la cama salió al jardín empujando la puerta de cristal. Frenó su actividad y sencillamente, se puso a meditar

Un ligero fresquito le golpeo la cara. Había llovido un poco durante la noche, quizás ya en la madrugada pues los geranios retenían orgullosos las gotas de agua que el sol no se había todavía bebido.

Respiró profundamente y se sentó en la pequeña hamaca de su madre, en aquel minúsculo jardín en medio de tanto edificio. Era una parcela de placer aquel pequeño espacio en donde el esmero y cuidados de su madre daban la imagen del jardín del Eden, por lo menos, en sus recuerdos de antaño en donde su abuelo le instaló un caballo de madera en cuyo lomo navegaba por los cielos hermosos de su fantasía.

Había pasado todo el día en el hospital cuidando a su madre que había padecido una trombosis y que difícilmente iba superando la situación.

Volvió tarde y se acostó en la cama de la mujer que cincuenta años antes le dio la vida, lo crio de la mejor manera e intentó abrirle un horizonte nuevo que no fuera el de su padre dado al alcohol, a las mujeres y a la violencia.

Lo consiguió ampliamente, aunque los primeros años, los años de la niñez de Juan Ramón, la influencia del padre dominó la vida del muchacho.

A veces un trabajo lento, paciente perfectamente trazado y estudiado puede dar a través del tiempo un resultado satisfactorio, no tanto para la madre pero sí, para el propio Juan Ramón que en aquel momento toda una vida de sacrificios, de coraje y de amor surgió en aquel hogar para la formación del muchacho.

¿Pueden las adversidades hacernos reflexionar sobre los valores que hemos mantenido a pesar de tantas cosas negativas que hemos tenido que afrontar?

Por supuesto, pensó Juan Ramón, es un reto, pero la vida es en realidad, un constante reto que hace que para superar los obstáculos, las dificultades y los problemas, nos hagamos más hábiles y desarrollemos nuestras cualidades que por supuesto tenemos, sólo falta que creamos en ellas.

                                                                                                                          

SALOMÉ MOLTÓ – Alcoy, Alicante, España

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


sábado, 8 de junio de 2024

Oda VI , "A los romanos" - Quinto Horacio Flacco, Italia (65 - 8 a. de C.)

 


QUINTO HORACIO FLACCO (65 - 8 a. de C.)

De su libro:"A los romanos"

NI TÚ, NI YO… - Norberto Pannone, Buenos Aires, Argentina

 













NI TÚ, NI YO…



-¡No me culpes si no traigo rosas!
Pasé por un jardín tan desolado…
Ausencia total de mariposa
y olvidos que tejen sólo sombras
en el árido fatal de cada cosa.
Vengo de un paraje sin asombros
donde el rosal a la vera del camino
revela en el tallo sus espinas
como trampa inmoral de los matices
y un eclipse inevitable del aroma.

-Y tú?
Imagino que la vida te fue hermosa,
ninguna soledad y siempre risa
flotando por tu boca primorosa.
No te culpo por las cartas olvidadas:
borrones sin tinta decorosa,
jactancia de tus pocas primaveras;
esquelas de letras mal trazadas
en etéreo papel de poca cosa!

-En fin,
¡No es tu culpa si olvidé las rosas!
Fue largo este andar tan sólo mío…
Y hoy, que al volver he decidido
venir para decirte tantas cosas,
encuentro que ya no duele nada,
ni tú ni yo sumamos una rosa!



©NORBERTO PANNONE, poeta y escritor argentino.
Del libro “Más Allá del Carmín”, Ed. Buenos Aires, 2012.

ISBN: 978-987-33-1734-7

 


LA RECOMPENSA - Luis Alposta, Buenos Aires, Argentina

 





LUIS ALPOSTA - Buenos Aires, Argentina
MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA

“AVENTURAS DE OLIVERIO TWIST” - Rolando Revagliatti, Buenos Aires, Argentina

 















“AVENTURAS DE OLIVERIO TWIST”



Grito agudo del corderillo al que criar
recién parido ser mortal en el llamado hospicio
mientras su madre lo abandona estremeciéndose para siempre
besándolo por única vez

Los parroquiales lo condenan — ¡magnánimamente! —
a vivir con (y eventualmente a morir de) hambre
distraída por patadas y coscorrones de diligentes celadores
tundas repartidas a otros desgraciados caballeretes
sucios y hasta piojosos por añadidura
famélicos alucinadores de la gorda manteca

Oliverio es designado delegado y atrevido pedigüeño
y el director resuena la testa de Oliverio con un cucharón
en malhadados tiempos incompasivos

(Añadir cinco libras al incordio en forma de
futuro aprendiz de cualquier arte u oficio
sortear a quien desholline cogitando sobre deudas y penurias)
Quédase alquilado el niño al funebrero
traga sobras y duerme entre ataúdes

¡Pamemas! estalla el condigno administrador de justicia
estupefacto Oliverio, después perseguido e inclusive baleado
aprendiendo y lastimándose en el melodrama.




ROLANDO REVAGLIATTI
– Buenos Aires, Argentina
__________

“AVENTURAS DE OLIVERIO TWIST”, novela de Charles Dickens.

Rolando Revagliatti
nació el 14 de abril de 1945 en Buenos Aires, ciudad en la que reside. Publicó en soporte papel un volumen que reúne su dramaturgia, dos con cuentos, relatos y microficciones y dieciocho poemarios. En ediciones digitales se hallan los seis tomos de su libro “Documentales. Entrevistas a escritores argentinos”, conformados por 159 entrevistas por él realizadas. Todos sus libros cuentan con ediciones electrónicas disponibles en http://www.revagliatti.com