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sábado, 10 de abril de 2021

EPÍGRAFE, Luis Alposta, Buenos Aires, Argentina

 




EPÍGRAFE

 

Escribí estos poemas

escalonando palabras

como cartas en un solitario,

hasta que de pronto

adquirieron un nuevo significado para mí

dentro de contextos inesperados.

No planifique mi escritura.

Los escribí

para saber lo que estaba pensando.

 

©LUIS ALPOSTA, poeta y escritor argentino

MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA


MI DIOS, Norberto Pannone, Buenos Aires, Argentina

 








MI DIOS


Eran todos los dioses.

Era mi Dios.


Mi Dios.

En cada gota de la lluvia has traído mis versos y poemas;

los sepias, los azules, los oscuros…

He rezado por ti en las Catedrales del miedo.

He rezado por ti en las Basílicas y en los Templos de los días felices.

Tu catecismo ocupa su lugar de privilegio en la mesa de luz,

donde archivo las cosas necesarias y las otras, que no lo son tanto…

Rezo a tu nombre idolatrado, el que mora en la mota del polvo de los días,

en la sutil humedad de los veranos y en la escarcha donde florece el frío.

Dios del agua cristalina, el que sopla las nubes, el que agita…

Sólo me inclino a ti, Dios mío… porque ofreces tu Norte a los desvíos.

Eres el que ronda por los sueños y anuncias el asombro de la vida.

 

Dicen que hay otros dioses y que son los que ayudan, los que opinan.

Los que pasaron de largo por Auschwitz, Nagasaki e Hiroshima.

Son los dueños del dolor y las heridas. Los que a la gente prontamente olvidan.

Yo los busqué y no los pude hallar a pesar de lo simple y permitido.

Deseaba que pagaran por sus burlas, talando sus glorias de los libros.

Pero a ti predique mis agonías, las que produce el tiempo descuidado

tras los vuelos de pájaros ausentes o  los ríos de falsas ironías,

o en las hojas que mueren sin otoño, en absurda condena, sin justicia.

Eres mi Dios en la palabra, en el pensar austero y la vigilia;

en la fecunda preñez de los insomnios;

en la velada astucia que el hombre acarrea en su mochila.

Eres mi Dios, el cotidiano amo, Señor de la verdad sin hendidura.

Quizás no llegue otra deidad que admire.

Te venero Señor, porque en el hombre,

ceñiste la espada de la duda. 

 

NORBERTO PANNONE, poeta y escritor argentino, agosto 2016,

Del libro ©DE LOS AÑOS VIVIDOS, Ed. Yamael2007, Buenos Aires, Argentina


ELOCUENCIAS GRISES, Rodolfo Leiro, Buenos Aires, Argentina

 








Imagen de: vivencias.com.uy


ELOCUENCIAS GRISES

 

Si esta tarde de grises elocuencias

exenta de los sáficos efectos,

proyectara mi savia de proyectos

donde masco mi glosa de inclemencias,

 

donde indago telendas emergencias

en las recles ociosas; mis afectos,

enarcados en tímpanos selectos,

sin la espina venal de las urgencias,

 

dispensaran ufanas temulencias

indagaran de añejas somnolencias

los sueños inerrantes que he perdido,

 

hoy tomara, otra vez, mi afán de cima

y en la cúspide abierta de una rima

despojase tu imagen del olvido.

 

Construido a las 14:30 del día 13 de octubre del dos mil seis, en que estoy esperando la llegada de mi querido amigo, el poeta juninense Norberto Ismael Pannone.

 

©RODOLFO LEIRO, poeta y escritor argentino

MIEMBRO FUNDADOR Y PRESIDENTE HONORARIO DE ASOLAPO ARGENTINA


APOSTILLA, Carlos Penelas, Buenos Aires, Argentina

 

APOSTILLA

 

En los años 70 visitaba con frecuencia a don Diego Abad de Santillán. Un día, en su escritorio, me dice: "Penelas, un siglo ahora son cinco años. Los cambios son vertiginosos". En una conferencia que brindé en 2010 en torno a lo poético y el tiempo recordé la anécdota. Y agregué: "Hoy ya no podemos decir lo mismo, un siglo son tres años". Luego mencioné autores clásicos, el tema del tiempo y del destino, el lenguaje, el clima poético, la estructura social de diversas épocas. Traje a colación libros de viajeros, evoqué algunos autoresMagris, Moravia, Gide, Leghineche, Herzog...

Con la pandemia todo, absolutamente todo, se dio vuelta. La modificación fue tremenda, en meses. No sólo puso de manifiesto en el mundo cifras de pobreza, injusticia, demagogia, populismo y corrupción sino que modificó de inmediato la sociedad. Hábitos laborales, familiares, conductas domésticas, la actividad física, la comunicación permanente por medios inimaginables, la soledad, la angustia, la educación, aspectos biológicos y mentales.

Ortega y Gasset, en Ideas y creencias, afirma que las últimas no son ideas que tenemos, sino ideas que somos. La pandemia no es sólo una emergencia sanitaria sin precedentes, sino que es una emergencia económica y social, cuya magnitud y consecuencias están teniendo un impacto dramático en las familias más vulnerables. El salto ha sido de una magnitud enorme. Y las consecuencias, al menos hoy, son un enigma. Entramos en otra dimensión del tiempo, en otra dimensión del ser.

 Buenos Aires, abril de 2021

 

©CARLOS PENELAS, poeta y escritor argentino

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

--
www.carlospenelas.com


NOS ESTÁN ROBANDO…, Adrián Néstor Escudero, Santa Fe, Argentina

 


Imagen de: provista por el autor


NOS ESTÁN ROBANDO…

 

"Entre el cerebro y el músculo debe mediar el corazón" (Thea Von Harbou - "Metrópolis", 1963).

 

   Nos están robando…

Desde el espesor de la tierra inmóvil y cuarteada de cemento, nos están robando…

Desde sus recintos ingenieriles espejados y telemáticos, desplegando planos virtuales y programas Bluebeam Revu de gestión y diseño informáticos, nos están robando…

Desde el poder financiero y el amor al Poder, nos están robando…

Sí, las torres de Babel de los descendientes de Noé y las Etemenankinas de Marduk, nos están robando desde hace décadas, y tras un incordio exasperante de razones y sofismas agrietados.

Sí, con ese enjambre antinatural de alturas que acuchillan la impasible indiferencia de las cuevas edificadas para nosotros, los modernos insectos humanoides, nos están robando… Y las arenas de la Senar babilónica vuelven a ennegrecer la atmósfera y a tejer sus redes satelitales de espionaje mundial para el Gran Hermano… Y los hombres, nosotros, haciendo fila ante lustrosos y afrancesados estudios de escribanos y abogados, tratando de conseguir un boleto, una escritura que…

Nos están robando… Nos están robando el cielo, las estrellas, la luz vital del sol, las brisas del viento, el color de las flores, el canto de los pájaros y la sombra apacible de los árboles, entre otras cosas tangibles e intangibles…

   ¿Lo sabían?

 

©ADRIÁN N. ESCUDERO, poeta y escritor argentino

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

  

   Integra el Libro“APOCALIPSIS BANG y Otras Historias” – Coleción de Relatos y Microrrelatos Extraordinarios. Inédito. La Botica del Autor (Santa Fe, Argentina), 2007-2021.


ANHELO DIVINO, Liana Friedrich, Santa Fe

 








Imagen de: ejemplos.com


ANHELO DIVINO 

 

Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas,
    Así clama por ti, oh Dios, el alma mía.  

Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo;
¿Cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios? 

                                                                                          Salmo 42, 1-2 

  

Caminante incansable  

por galaxias sin tiempo,  

tus lumbreras azules 

demarcaron trayectos. 

Quizás se humedezcan felices  

cuando contemplen el derrotero  

que tu estirpe austera  

sembrara en los ángeles tiernos: 

únicos  herederos de tu casta  

y custodios de tu sueño. 

 

Invocar El Nombre en el camino 

 es decir Eternidad y Vida ... 

Es descubrir la presencia recia 

de tu mano encauzando los días 

para reiniciar la senda con certezas, 

porque no viajamos a la deriva: 

Eres el sostén que aparta del abismo 

y ayuda a soportar con entereza 

todas las zozobras del destino... 

Porque Eres la Respuesta esencial  

a las preguntas de todo peregrino. 

 

 ©LIANA FRIEDRICH, poeta y escritora argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


Tus silencios, Martha Muñoz, Buenos Aires, Argentina

 







Imagen de: Steemkr.com


Tus silencios

 

Te pierdes,

en la oscura noche de tus silencios,

golpeas mi puerta, al acecho, como un lobo herido,

tus pasos en sigilo,

lentamente rozan el volado blanco de mis sábanas

te acurrucas, en la almohada de mi vientre,

te quedas, como un niño dormido.

 

El viento flamea,

se lleva la somnolienta quietud de las estrellas,

titila fugaz el amanecer

entre las hendijas prohibidas de tu cuerpo,

viajo en la nube traspasando los rayos heridos

de un amanecer en vuelo.

 

Te vas,

llevas la pesada carga de tus mentiras

atada en el último eslabón de tu cadena,

tu cuerpo en desvelo va pisando las huellas de sal

de pasiones lejanas, te vas con tus silencios

hurgando tu conciencia de jirones oscuros

 y laberintos mediocres del pasado.

 

©MARTHA MUÑOZ, poeta y escritora argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA   

 


SABER ESTAR EN EL MUNDO, Gloria Nistal, España

 







Imagen de: magazine.imaginaciontalento.com


SABER ESTAR EN EL MUNDO

 

Saber estar en el mundo,

estar en el mundo sin saber.

Intentar

allanar las cifras del sinsentido

con llaves elementales

o con instrumentos sofisticados.

Y seguir sin entender,

condenada a perpetuidad,

presa de todos los interrogantes.


Dejar que los días fluyan,

no influir

o perseguir, denodada,

el espejismo

de modificar nuestro destino.

 

Impedir

que nos devore

el desastre

de una noche sin amante.

Evitar que aceche el maligno,

Librar y vencer

la batalla cíclica y ciclópea

contra la depresión de la nada.

Ser

fabricante de caricias,

aunque terminen

bailando

sobre tierras incorpóreas.

 

Escribir

cartas a tu mundo

sin dirección de correo.

Trabajar por la paz.

 

¡Hay tanto que hacer

 

para no querer morir

antes del instante

programado!

 

Gloria Nistal Sábado de Gloria 2021

 

©GLORIA NISTAL, poeta y escritora española

 "PAZ-IFLAC"


9 DE JULIO, Pedro Acuña, Buenos Aires, Argentina

 

9 DE JULIO

9 de Julio es un tango escrito por el tucumano José Luis Padula. Fue estrenado al cumplirse el primer centenario de la independencia patria. Numerosas son sus versiones. En Wikipedia puede leerse una reseña sobre su historia y también sobre las letras que se le añadieron. En mi caso, siempre lo conocí exclusivamente instrumental.

En casa de mis padres se escuchaba la de Juan D’Arienzo. Alcancé a ver al Rey del Compás – así lo llamaban - y su orquesta típica a comienzos de los setenta en el auditorio de una lejana radio El Mundo, donde hoy tiene su sede Radio Nacional, Maipú 555, Capital Federal. Encorvado, eléctrico, de buen humor, con dotes de showman, solía pegar - haciendo coincidir la finta con la marca del compás - algún que otro simpático golpecito en el importante abdomen de uno de sus violinistas. 9 de Julio era uno de sus hits.

Mi papá siempre fue tanguero; no sólo me llevó a ver a D’Arienzo sino que lo recuerdo en la cocina o en su cuarto de trabajo siempre con el telón de fondo de tangos o milongas en la radio, victrola o tocadiscos.

Cuando se jubiló, una de las primeras asignaturas pendientes que acometió fue aprender a tocar el bandoneón. Al comienzo, un sufrimiento para mi mamá y para Poch, la querida perrita ratonera. Me salvé de esos escarceos porque ya vivía en Capital. Después, a fuerza de práctica, el sonido mejoró y fue un placer escucharlo.

Su maestro, don Salvador Bavastro, nombre que evoca los mejores recuerdos del bandoneón y del tango en Mercedes. Le daba clases a domicilio. Tengo presentes aquellos bailes en el Parque Municipal Independencia donde desde un escenario reluciente y de un blanco inmaculado que hoy es prácticamente una ruina.  Bavastro y su orquesta compartían noches con conjuntos de rock, pop y también con grabaciones.

Mi mamá aprovechaba las clases del maestro para introducir comentarios del tipo: “Salvador, ¿se acuerda de tal tema?”. Inmediatamente comenzaba un pequeño concierto gratuito en la cocina o en el primer patio de la casa de calle 21.

9 de Julio era uno de los tangos preferidos de mi padre; lo practicó con método, con ganas. Pese a que sus interpretaciones terminaron siendo decorosas, no se comparaban a las de Bavastro, que parecía extraer belleza en estado puro del fuelle. Cuando murió en 2009 quedaron mudos sus dos bandoneones. Los guardé con veneración. Por más de diez años durmieron sin uso.

Mi hijo menor tiene diecinueve años. A los trece comenzó a tocar la guitarra. A los quince compró su primera guitarra eléctrica. Se desenvuelve con bastante decoro. Hace pocos días comenzó clases de bandoneón. En esta pandemia sacó de su descanso a los dos fuelles y, como estamos divorciados con la mamá, dejó uno en cada casa para practicar.

Cuál no sería mi sorpresa cuando semanas atrás puse 9 de Julio en You tube; inmediatamente lo reconoció y dijo que esa era la versión de D’Arienzo. Me emocionó. A los pocos días empezó a hilvanar algunos de sus acordes.

Una melodía escrita hace más de un siglo me permite hermanar los tiempos de quienes antecedieron a mi padre y se proyecta hasta el presente. Los que me siguen en la línea de la vida me alegran al permitir evocar y mantener vivos a quienes me antecedieron.

 

©PEDRO ACUÑA, poeta y escritor argentino

Escritor propuesto por Carlos Penelas