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sábado, 9 de mayo de 2020

MATAR AL CORONAVIRUS, César Tamborini Duca, León, España

























MATAR AL CORONAVIRUS

Reglas del juego

Participarán dos, tres o cuatro jugadores y gana el que primero llega con su ficha a la casilla del coronavirus para destruirlo.
Habrá un tablero o cartón, 4 fichas de distintos colores, una para cada jugador, y un mazo de barajas con 19 en total: naipes con los números 1 – 2 – 3 – 4 (4 de cada número, es decir 16 en total de los numerados) y 2 que representarán otros tantos países (con el mapa o el nombre de los países): Brasil y EE.UU. Además, uno con la imagen del coronavirus, totalizando los 19 naipes.
El tablero consta de una casilla de salida que representa a China, otras 23 numeradas (entre las que figuran los 5 países) y una final representando el coronavirus.
Se coloca el mazo en el centro del tablero y cada jugador va dando vuelta uno sucesivamente por turno, según lo que le tocó en suerte avanza la cantidad de puestos que le indica el naipe siendo la meta llegar al coronavirus para destruirlo.
En el caso de llegar a las casillas d Italia, España y Argentina, por gestionar la crisis pensando en el bienestar sanitario de sus ciudadanos más que en los efectos económicos negativos, como premio avanzan una casilla más.
Si llegó a la casilla de Brasil, o si sacó el naipe de Brasil, como castigo por la ineficaz gestión retrocede 4 casillas; si lo mismo sucede con EE.UU., como castigo por no entender la gravedad que este virus implica para los seres humanos, retrocede hasta la casilla de salida reiniciando el juego cuando le corresponda.
Si alguno saca el único naipe del coronavirus avanza hasta la casilla 25 y se constituye en el ganador por matar el virus.

MATERIALES: les adjunto una lámina que pueden imprimir para jugar. En caso de no tener la posibilidad de imprimirla, Papel (o cartulina) y lápiz… dibujar a mano alzada.
Si no disponen de fichas como la del parchis por ejemplo, o de cualquier otro juego, pueden ser útiles 4 botones de diferente tipo.
Naipes: para los números sirven de un juego normal de cartas, los 4 palos del 1 al cuatro. Para el coronavirus pueden utilizar, por ejemplo, el naipe del 5 de oro. Para el de Brasil y EE.UU. los dos comodines escribiendo el nombre correspondiente; si éstos no están porque es un juego de 40 naipes en lugar de 50, se pueden elegir otros dos cualquiera. Caballo de basto y sota de basto, por ejemplo.

©CÉSAR TAMBORINI DUCA, poeta y escritor argentino
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


¿Qué podemos esperar de ahora en más?, Roberto Alifano, Buenos Aires, Argentina
















¿Qué podemos esperar de ahora en más?

En sus demasiadas famosas memorias Sir Winston Churchill cuenta que una mañana, cuando se dirigía a la Cámara de los Comunes, que presidía durante la Segunda Guerra Mundial, su coche fue casi destruido por un bombardeo a la ciudad de Londres. Por suerte salió ileso y no dudó un instante en desafiar la dramática situación para recorrer a pie la distancia de casi tres cuadras que lo separaban del recinto. Allí, nadie había faltado a la sesión. Tampoco podía hacerlo Churchill, que la presidía. El sentido del deber era patriótico y sublime.
Por desgracia no sucede lo mismo en nuestra castigada Argentina. Cuesta creer cómo es posible que los cómodos y muy bien pagos parlamentarios desde el año pasado no concurran al Congreso para realizar las obligatorias reuniones. Como si esto fuera poco, la doctora Kirchner, presidenta de la cámara de Senadores, acaba de comprar una sofisticada aplicación de internet (ultra secreta, claro) para que desde sus domicilios, sus colegas participen cómodamente de las ilusorias reuniones que a partir de ahora serán digitales. No es todo. Dentro de una casi idéntica circunstancia, podemos ver que el asombro se puede convertir en espanto. Un senador provincial del PRO, Rolando Baldasso hizo público un proyecto de resolución que apunta a sostener psicológicamente a los legisladores por la alta carga emocional que deben sobrellevar en estos cruciales momentos que vivimos todos. ¡Parece mentira cómo sufre esta pobre gente por todos nosotros, los argentinos! La atención psicológica costaría algo así como 2.000 millones de pesos.  Un sorprendente, original proyecto que busca aliviar a los parlamentarios de las presiones del estrés que les producen sus agotadoras tareas. Un disparate casi de fábula, definitivamente inadmisible. 
Pero, lo más gracioso de todo, es que ayer la reunión digital o remota, fue un fracaso. El simulacro de sesión en la Cámara de Diputados finalizó de manera abrupta cuando, en el momento cúlmine de la votación, el sistema de conectividad imprevistamente se saturó y, por consiguiente, el sistema se cayó. Los legisladores, desde sus domicilios, insistían en conectarse para restablecer el vínculo virtual con el recinto, pero el lacónico mensaje que se repetía en sus pantallas, “error interno del servidor” (que costó una fortuna, con moñito y todo), no daba lugar a una segunda oportunidad. Y allí quedó todo, en medio del fracaso más rotundo. “Si tenemos que enseñar una o diez veces a los diputados lo vamos a hacer”, insistía el enjundioso Sergio Massa ante los periodistas. Para el presidente de la Cámara, todo se trata de un problema de capacitación de los legisladores que se podrá solucionar en una semana como máximo”. Para los parlamentarios, sin embargo, el problema es estructural y tiene que ver menos con la conectividad del sistema que con una rápida capacitación para el manejo de las computadoras. Seguramente habrá que pagarles un curso individual para que se capaciten.
Si no fuera dramática la situación que vive la Argentina, con más de dos meses de confinamiento domiciliario debido a las drásticas y acaso necesarias medidas impuestas por el Gobierno, estas ocurrencias de nuestros cómodos políticos resultarían desopilantes; dignas de un Alberto Olmedo y su partenaire Javier Portales, dos de nuestros máximos y recordados cómicos. Hoy, sin embargo, resultan por demás patéticas. Sobre todo porque los cómodos y privilegiados representantes del pueblo (por calificarlos de alguna manera suave), que ganan sueldos fabulosos –sobre todo si se los compara con un médico o un educador-, no han tenido la generosidad de donar una parte de dichos emolumentos para ayudar a los seriamente afectados ciudadanos que los eligieron. Un senador o un diputado nuestro cobra tres veces más que uno de España, a esto hay que agregar una troupe de asesores, choferes y ñoquis de todo tipo que los asisten.
En otros países, como Alemania y Nueva Zelanda, los políticos han donado parte de sus sueldos para la gente afectada por la pandemia. Aquí ni noticias de un gesto de grandeza de tal magnitud. No queremos dar cifras, pero la presidenta del Senado si tenemos en cuenta los emolumentos que suma cobra cerca de 900 mil pesos (esto es entre, sueldo, jubilaciones y viáticos); la señora Carrió anda pisando los cómodos 300 mil pesos, mientras que un investigador del Conicet o una maestra de grado apenas pasa los 45 mil pesos; y ni hablar de un humilde jubilado con retribución mínima que no llega a 15 mil pesos. Desproporciones increíbles que, por supuesto, no se ajustan a ninguna lógica.
No es todo, siempre hay una uva que se suma para enriquecer la Viña del Señor.  Con esta dilatada cuarentena hay gente que no puede trabajar, o ya perdió su empleo, y la está pasando mal, pero muy mal; en muchos casos porque no tienen para dar de comer a su familia. A estos desprotegidos, que los ayude la misericordia. Lo que ha destinado el Gobierno a esta castigada, pobrísima gente; algo así como 10 mil pesos que, el que tiene la suerte de cobrarlos, no les alcanzará ni para pagar tres compras en el supermercado. Menos aún el colegio de chicos o el alquiler de la vivienda; eso también, si lo llegan a cobrar, porque para acceder a estas dádivas oficiales hacen falta papeles al día ante la AFIP, y -¡oh, novedad!- casi nadie puede pagar los altísimas cargas sociales que pesan sobre cada cabeza. Nuestra economía, la mitad de la economía por las altísimas cargas, funciona en negro y tales préstamos no están al alcance de la mayoría, llámense empresarios pymes u obreros mono tributistas.
Ayer, sin ir más lejos, fui a una pescadería vecina de mi casa del barrio de Caballito y el propietario, comerciante serio, que tiene a la mayor cantidad de su personal en blanco, me confesó preocupado que es muy probable que cierre su negocio por la caída vertiginosa de las ventas. “En esta cuadra –comentó compungido- de los dieciocho negocios que hay, sobrevivirán, con un poco de suerte, tres o cuatro. Los demás no levantarán sus persianas”.
A todo esto nuestros políticos, que se siguen floreando en los programas de televisión, y si te he visto no me acuerdo. Eso sí, siguen enseñándonos, a través de sus asesores en salud, como lavarnos las manos y ajustarnos los tapabocas y narices para que no nos arruinen el peinado.
Dan mucha bronca estas cosas que muy poco se atreven a decir. Vivimos en un país que olvida fácilmente. Hace cinco o seis años se produjo una destructora inundación en la provincia de Buenos Aires y el señor Gobernador de entonces, y la señora Presidenta, nunca estuvieron al lado de la pobre gente que perdió todo por culpa de ellos; con la gobernadora siguiente sucedió lo mismo. Nadie se hace cargo de nada y cuando caen cuatro gotas aparece el drama. Si hacemos memoria, la famosa “Cuenca del Salado”, que evitaría estas inundaciones, se empezó hace más de diez años y aún no se concluyó; las máquinas están abandonadas en baldío al costado de una ruta nacional; es decir, que si se produjeran lluvias intensas, todo volvería estar bajo las aguas.
Ahora mismo nos muestra la televisión un humilde barrio inundado (desde hace más un mes) en la ciudad de Moreno, a expensas de la otra pandemia nuestra, que nunca aflojó y se llama “denge”. Producida por las aguas estancadas y para la que tampoco hay vacuna y acaso mata como el “coronavirus”, en especial a los niños.  Nadie hace nada o muy poco. Pero uno escucha a los intendentes, los barones del conurbano bonaerense, pavonearse de que en sus municipios todo está impecable.  En fin, tantas cosas que nos quieren vender haciendo como se dice en términos futboleros “jueguitos para la tribuna”. Nuestra decadencia es de larga data y la politiquería argentina le sigue agregando piedras para hundirnos más.

©ROBERTO ALIFANO, poeta y escritor argentino
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


¡A COMER!, Rafael Jijena Sánchez, Buenos Aires, Argentina


















¡A COMER!

¡A comer…!  ésta debe ser una de las invitaciones más reiteradas en estos repetitivos días en cuarentena, de allí que sea positivo reflexionar sobre el valor de las tareas culinarias y los sentimientos implícitos en el acto de compartir sabores aprovechando que las casas hoy cuentan con comensales de asistencia perfecta.
Y así es como hoy cobra máxima importancia el ritual de sentarse todos a la misma mesa, rutinas a veces postergadas por culpa de horarios y ritmos dispares que nos impiden participar del aleccionador diálogo interfamiliar incluso con afectos físicamente lejanos a través de vídeo llamadas en vivo y en directo.
Este es un tiempo propicio para revalorizar el rol del ‘ama de casa’ haciendo honor a su mote de que ‘ama lo que hace’ obteniendo así el máximo galardón que se merece quien sabe señorearse entre ollas y sartenes aunque no lo busque ni pretenda: poder degustar las mieles de la gratitud.
Poder brindarse al otro, desde la preparación de viandas para comedores comunitarios hasta compartir una torta de factura propia para el vecino en solitario o comprometerse a disfrutar las añoradas sobremesas familiares cuando éstas puedan volver a extenderse junto a los inmaculados manteles.
También es buen momento para sacar a relucir ese valioso juego de platos que atesoramos para agasajar al mejor de los invitados: uno mismo.
Estos son días en que bien se puede husmear a Doña Petrona  (lamentándonos que no hubiera escrito una versión light), compartir recetas sin guardarse secretos y tal vez imaginar platos sazonados con pizcas de humor como podrían ser unos ‘Tournedo de lomo con barbijos de panceta’ o ‘’Higos macerados en cuarentena’.
Tiempos propicios para testear empanadas de rellenos varios cuidando que los repulgues sean los trece de rigor.
 ‘’Si Aristóteles hubiera guisado, mucho más hubiera escrito ‘’ decía una eximia cocinera como fue Sor Juana Inés de la Cruz, consciente de que gran parte de la gloria culinaria consiste, además de afincar en el paladar y el olfato, en ayudar a clarificar el pensamiento.
Célebres fueron sus recetas dulces y bien vale la pena husmearlas si se desea matar el hambre de la curiosidad.
En estos días surgen chefs de dotes ocultas y niñas de gustos reposteros, protagonistas culinarios de estas especiales épocas donde nos sentimos todos un poco hermanados con los habitantes de una ciudad cordobesa que nos alerta, desde su propio nombre, a prestar la máxima preservación sanitaria y cuidado: Salsipuedes.
 Al degustar platos familiares surgen recuerdos de aromas y sabores entrañables, pero aunque la receta se replique intacta siempre extrañaremos el amor materno implícito, principal ingrediente de toda primorosa elaboración, conscientes todos de que la alimentación emocional es otra forma de nutrirnos.

Y entre tanta penuria actual bien que nos merecemos gratificarnos un poco deleitándonos con algún plato sibarita haciendo honor a la ciudad de Síbari, famosa por su vida exquisita, in altre tempi,  vistiéndonos incluso para la ocasión, como si fuéramos a comer afuera, aunque sólo tengamos que ir ‘de la sala al comedor.’
Y para los sommeliers de la casa, es buena oportunidad para catar nuevas cepas y poner botellas en guarda para cuando dejemos atrás este trago amargo, ansiosos de poder volver a elevar copas, brindar por el reencuentro y glorificar al vino ‘’…la más noble de las bebidas, porque exalta las masas, jerarquiza las mesas, bendice las misas, seduce a las mozas y evoca a las musas’’.
¡Salud!      



©RAFAEL JIJENA SANCHEZ, Conferencista motivacional
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

C: +54 9 (11) 5748 2877


sábado, 2 de mayo de 2020

NO TE RINDAS, Libia Beatriz Carciofetti, Santiago del Estero, Argentina



Qué te llevarías a una cuarentena?


 NO TE RINDAS

No te rindas por favor,
ni tengas miedo...
Debes estar de pie
cuando soplen los vientos.
Tus pies afirmados en tierra
y solo mirando al cielo.
No dejes que nadie ataje tu vuelo.
El miedo paraliza
y te quema por dentro.
El sol siempre sale
para los esperanzados
aunque la nube lo cubra
detrás ya lo estás viendo.
Dios maneja los hilos
y esto debes saberlo...
No dejes que las aves negras
devoren tus sueños...
Esto también pasará
a su debido tiempo
Solo debes esperar
como niño inocente
su juguete nuevo.
Se obsecuente
a las normas vigentes.
y me darás la razón...
Todo está bajo control
desafía al miedo
y confía en DIOS
el lo puede todo
y veremos un mundo nuevo
que cambió porque
le gustó este juego....
De quedarse a vivir
la cuarentena dentro.
hasta el llanto de sus niños
ya no parece molesto
Aplaudir hasta rabiar
a los que te están sirviendo.
Despertaremos a un mundo
con olores y colores nuevos…
Y dirás en voz muy alta
hasta dolerte el cuello…
¡la pucha que valió la pena!
Y quedarte en casa
hasta te parecerá un sueño.
a ella querrás regresar
porque ya es tu refugio secreto.
¡Por favor no te rindas!
Te lo digo de nuevo.

©LIBIA BEATRIZ CARCIOFETTI, poeta y escritor argentina
EMBAJADORA CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA
EN SANTIAGO DEL ESTERO 



LA DONACIÓN DE MIS ÓRGANOS, Camilo José Cela, España

























LA DONACIÓN DE MIS ÓRGANOS, Camilo José Cela, España

Quiero el día que yo muera
poder donar mis riñones,
mis ojos y mis pulmones.
Que se los den a cualquiera.

Si hay un paciente que espera
por lo que yo ofrezco aquí
espero lo hagan que así        
podrán salvar una vida.
Si no puedo respirar,
que otro respire por mí.

Donaré mí corazón
para algún pecho cansado
que quiera ser restaurado
y entrar de nuevo en acción.

Hago firme donación
y que se cumpla confío
antes de sentirlo frío,
roto, podrido y maltrecho
que lata desde otro pecho
si ya no late en el mío.

La picha yo donaré,
que se la den a un caído
y levante poseído
el vigor que disfruté.
Pero pido que después
se la pongan a un jinete,
de los que les gusta el brete.  
Sería eso una gran cosa
yo descansando en la fosa
y mi picha dando fuerte.    
Entre otras donaciones
me niego a donar la boca.
Pues hay algo que me choca
por poderosas razones.
Sé de quien en ocasiones
habla mucha bobería;
chupa lo que no debía
y prefiero que se pierda
antes que algún comemierda
mame con la boca mía.

El culo no donaré,
pues siempre existe un confuso
que pueda darle mal uso
al culo que yo doné.
Muchos años lo cuidé
lavándomelo a menudo.
Para que un doctor boludo
en dicha transplantación
se lo ponga a un maricón
y muerto me den por  culo. 

©CAMILO JOSÉ CELA (2016 – 2002)  

Académico de la Real Academia Española, galardonado, entre otros, con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1987, el Premio Nobel de Literatura en 1989 y el Premio Cervantes en 1995. Fue Miembro Correspondiente de la Academia Porteña del Lunfardo
Clik:
                En Plaza Castilla interpretan a la Zamfoña el tema la donación de mis órganos.

                Por un grupo colombiano

            Para los que gustan de la corrección del idioma, les remito esta
preciosa anécdota, joya de las sutilezas de la lengua española: (Camilo
José Cela, premio Nóbel de Literatura en 1999, fue diputado en España en
1985. )
            En el Congreso se quedó aparentemente dormido, y el Presidente de la asamblea lo increpó:
            - Señor Cela, ¿está usted dormido?
            No, señoría. Estoy durmiendo...
            - Y... ¿no es lo mismo?
             - Pues no, señoría. No es lo mismo estar jodido que estar jodiendo.


ARCHIVO de LUIS ALPOSTA, poeta y escritor argentino
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA       



POEMA AZUL, Hilda Schiavoni, Inriville, Córdoba, Argentina

3 formas de atrapar una luciérnaga - wikiHow


POEMA AZUL

Círculos de luz
que descienden,
me rodean, me abrazan
y me elevan.
Una plenitud de esencia
que ilumina y recrea,
lentamente,
me da su fosforescencia.
¡Oh, potente faro
que recorre mi existencia,
nada por el torrente
de mis lágrimas añejas,
cosquillea en la piel,
deja un sabor a glicinas
entremezclado con abejas
y vibra,
temblando en la médula!
¡Oh radar!,
luminosidad concéntrica
que me atrapa,
titila en un torbellino
y sobre una gota iridiscente
entrega su soplo mágico,
polvo de luciérnagas,
para que pueda buscar
los soles trepidantes
de las estrellas
y emborracharme de claridad
en los otros caminos
de la existencia.

©HILDA SCHIAVONI, poeta y escritora argentina
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA 


HADOS BUENOS, HADOS MALOS, Jaime Vélez Ramírez, Medellín, Colombia


Lo bueno y lo malo de la tragedia en Monterrey – Blanca Urdiales















HADOS BUENOS, HADOS MALOS

Si cuando naces te acompañan los hados bondadosos
tienes desde el comienzo la vida asegurada,
será como la alegría, la risa y la rosa encantada;
llegarán los triunfos, las palmas, los sueños amorosos.

Los dioses te cuidarán todos los días,
velarán por tu salud, inteligencia, belleza, poder y tu dinero,
tendrás la paz interior y el amor verdadero,
no te faltará nada, tendrás todo lo que ansías.

Al llegar el fin al que todos arribamos
no temas, los hados buenos estarán contigo,
te darán buen pasaporte y buen abrigo
y en coro gritarán, nosotros aquí estamos.

Más, si al nacer son los hados malos los que llegan,
de lágrimas se formarán torrentes con tu llanto,
sufrirás mucho, mucho, tanto, tanto
y al final no habrá nada, ni el pasaporte entregan

Y puede ser peor si eres escritor o eres poeta
pues ellos son enfermos, son dolientes, son sensibles,
ven, oyen, sienten, palpan cosas horribles,
porque tienen la razón perdida y la mente coqueta.

Si eres joven y tienes inspiración y tienes gracia,
pero te acompañan los hados malos y perversos
será mejor que jamás escribas versos
para evitar te acompañe la desgracia.


©JAIME VÉLEZ RAMÍREZ, poeta y escritor colombiano
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA Julio26 de 2007