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sábado, 20 de abril de 2019

Presencia de la lengua castellana, Carlos Penelas, Buenos Aires, Argentina

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Presencia de la lengua castellana


 En un reportaje a Wislawa Szymborska le preguntaron qué poeta contemporáneo le recomendaría leer a un joven. La poeta polaca respondió: Ovidio. La gran literatura siempre adquiere una actualidad renovada a la luz de las nuevas generaciones. Si utilizamos - como nos enseñó el profesor Héctor Ciocchini - las temáticas y métodos propuestos por Aby Warburg, para desentrañar las raíces de nuestra herencia hispánica y sobre todo comprender la naturaleza del acto de creación, entendemos con claridad la respuesta de Szymborska. 

Quiero rendir homenaje a dos espíritus supremos que tanto hicieron por la educación, enseñando el lenguaje en el lenguaje mismo así como Hegel afirmaba que se debe enseñar a nadar nadando. Me refiero a Pedro Henríquez Ureña, el humanista dominicano y a nuestro querido ensayista, crítico y poeta, don Arturo Marasso. 
Leer y estudiar el ámbito de ciertas lecturas hicieron de mí un lector atento y particularmente lírico. En mi poética hay dos vertientes. Me confieso nieto de Quevedo y de la lírica gallega.           
En Poesía Española, ensayo de métodos y límites estilísticos dice Dámaso Alonso cuando habla del hipérbaton: “Hay que tener en cuenta la enorme polisemia de la posición ‘de’, y no escandalizarnos por asociar como ejemplos valores muy diferentes: ‘de los sus ojos... llorando’, ‘de largos reinos... señor’ (Poema del Cid). Y en el otro extremo: ‘de tu balcón sus nidos a colgar’ (Bécquer); ‘del limonero entre el follaje oscuro’ (A. Machado)”.
En este ejemplo Dámaso Alonso nos demuestra que la violencia del lenguaje usual no es esencialmente distinta de las más osadas de Góngora. Pero más allá del análisis crítico nos sirve para admitir la divinidad de un verso, la fina sensibilidad, la cultura auténtica expresada con delicada espiritualidad.
¿Qué queremos decir? Que la literatura española, y fundamentalmente su poesía, está dentro de la gran poesía de la humanidad. Su intensidad, sus altas metas, su variedad, prueban también el núcleo lírico popular en la tradición hispana, el inmenso tesoro de su poesía.
Debemos señalar para aquellos que supuestamente están en el camino del arte contemporáneo buscando originalidades, giros sorprendentes, estructuras distintas, analizando o partiendo de versos casi indescifrables, queremos decir, repito, que tanto Garcilaso como Quevedo son poetas modernos. Y que sus literaturas tienen una inalienable unicidad, alma de la obra y de lengua. 
Las lecturas de juventud son por un lado poco provechosas pues hay impaciencia, distracción y falta de método. Por otro lado está la pasión, la propuesta de modelos. Cuando llegamos a la vida adulta nos damos cuenta de ello. Así como nosotros vamos cambiando, leemos por primera vez un libro releído, sucede con frecuencia, a los textos que nos aguardan les sucede lo mismo.
Partimos de una base. Se leen los clásicos por amor. No por obligación o por respeto. Y a los clásicos castellanos los leemos con amor, con devoción. Y además debemos saber desde donde leemos. Ni la obra ni nosotros somos intemporales. 
Mi aproximación a la poesía castellana fue a través del Arcipreste, de Garcilaso, de Fray Luis, de San Juan de la Cruz, de Góngora, de Lope, de Quevedo, pero me emocionó a partir de Jorge Manrique. Más acá comprendí y amé a los clásicos contemporáneos: Machado, Hernández, Lorca, León Felipe, Jorge Guillén, Cernuda y tantos otros. Pero también a nuestros clásicos: Neruda, Vallejo, Borges, Franco, Molinari, Darío, Lugones, Girondo. Y naturalmente a los narradores latinoamericanos que tanto aportaron a la evolución de la lengua.
Sostengo, como afirmó Borges, que “sólo la palabra escrita tiene plena realidad ontológica”. La literatura presupone entonces también un problema moral, en todas sus alternativas se presenta valor y vileza, corrupción y virtud, la violencia del poderoso y la sufrida. Hay búsqueda de la verdad a partir de una estética. El valor de la palabra escrita se vincula con lo vivido, es siempre emblemática o conceptual. No deja de ser paradójico lo que nos enseña el arte. Siglos y siglos de los primitivos textos y sólo el presente vale. Sólo hoy y aquí ocurren los hechos. Infinitos signos a través de la lectura son celebrados con emoción y afecto en el presente. Decía el maestro Pedro Henríquez Ureña: “Donde termina la gramática empieza el arte”. 
Un espíritu universal debe detestar todo provincialismo. Pero tampoco vale hablar de un universalismo genérico ni de tonterías abstractas, sino del aliento poético que convierte al lector y a los hombres a partir de su condición humana, de su curruncho. Por eso nos molesta tanto ciertos intelectuales o políticos que proclaman una cultura popular. Aquí haremos una breve digresión. La creación artística de ningún modo es una ceremonia religiosa o mística. Tiene sus propias leyes, sus propias reglas y métodos. Pero sobre todo la creación artística -que utiliza un lenguaje- lleva implícita un fuerte proceso del subconsciente. Y el arte se crea sobre la base de una interacción permanente entre la clase y los artistas, tanto en la vida cotidiana como en la cultural y la ideológica.

El descubrimiento de Fray Luis nos remite a detenernos en cada matiz, en cada palabra, estudiar un campo semántico. La lírica universal de Garcilaso, que tal vez es la síntesis del Siglo de Oro si advertimos en su obra la ascensión por la música, la palabra interior que busca el rimo permanente.
En su estudio sobre Boscán  nos dice Arturo Marasso al que sitúa “entre la expresión todavía no lograda y la palabra interior que busca el ritmo permanente”.
En los textos de la poesía española del siglo XV vemos la espiritualidad latina, la aristocracia de cada palabra, los metros más adecuados. Iniciamos un itinerario donde depuramos la pasión, el movimiento del alma. De allí la necesidad de ciertos intérpretes para analizar y comprender la creación literaria en todo su misterio y complejidad. 
España no sólo trajo libros o una cultura de letras. Trajo Romances, sanciones, juegos, bailes. Nos advierte Pedro Henríquez Ureña: “España es el primer pueblo conquistador que discute la conquista, como Grecia es el primer pueblo que discute la esclavitud.”
Encontramos en una visión panorámica varias lecturas de una lengua. En el lenguaje mismo, en la arquitectura, en la pintura. La arquitectura y la pintura se suman a la alta calidad de la escultura española, la de la piedra y la de la madera pintada. Un sólo nombre: Berruguete.

En un ensayo sobre crítica y estilo el profesor Ciocchini nos dice: "...el aspecto greco-morisco y judío, la España oriental, no ha sido aún suficientemente estudiada - y esta labor parte de una trabajo textual y estilístico que requeriría largos años. Un análisis crítico, una nueva mentalidad crítica, ediciones anotadas de autores como el Rabí Sem Tob, Don Enrique de Villena, Juan de Mal Lara, manifiestan un tesoro de aspectos nuevos e iluminan la lengua con facetas que escapan al retoricismo, a la apariencia de chatura y uniformidad que afecta a las letras españolas por falta de depuración en las concepciones críticas". El lenguaje va de lo coloquial a lo formal, de lo erudito a lo cotidiano. 
A fines del siglo XVIII, don Vicente de los Ríos, emparejó a Cervantes en su Juicio crítico del Quijote, con los grandes épicos de la antigüedad clásica, fundamentalmente con Virgilio: “La morada de don Quijote en casa de los Duques corresponde perfectamente a la detención de Eneas en Cartago. El extraño suceso de la Trifaldi y su continuación son también un espectáculo tan divertido como la relación del saco de Troya; la aparición del Clavileño aligero no es menos oportuna ni agradable que la descripción del paladín troyano, y los amores de Altisidora son comparables en su línea con la pasión de Dido”. Esta obra cumbre de la literatura mundial es siempre una catarsis para nuestra alma. Como dijo Jorge Nicolai: “Cervantes como genuino precursor del nuevo tiempo, ha superado el pasado y se ríe del fetiche de ayer”. He aquí un ejemplo: “Ventuoso aquel a quien el cielo dio un pedazo de pan, sin que le quede obligación de agradecerlo a otro que al mismo cielo”. 
Para un poeta el problema de la poesía es el de la belleza. Este camino milagroso es la creación del hombre. El propósito de un poema es enfrentarse a los grandes temas. La poesía castellana lo cristalizó en uno de los poemas que más he admirado desde mi temprana juventud. Estoy haciendo referencia a Coplas a la muerte de un padre de Jorge Manrique. La lectura de los grandes escritores medievales españoles son herederos de la tradición que fue capaz de engendrar la poesía más hermosa de su tiempo, me refiero a los romances viejos.
Para finalizar vale recordar que a mitad del siglo XV un judío de Baena ofrece al rey Don Juan una compilación de “cantigas muy dulces e graciosamente sasonadas, de muchas e diversas artes”. El Cancionero de Juan Alfonso Baena –nos dice Pedro Salinas–  “aunque contenga poesía de otra especie, significa en buena parte la castellanización de la lírica cortesana provenzal”.
Buenos Aires, marzo de 2018

©CARLOS PENELAS, poeta y escritor argentino
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA 

Diálogos apócrifos (X). Le Feu, César Tamborini Duca, León, España


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Diálogos apócrifos (X). Le Feu

-Santiago, hoy te propongo leer y dialogar poco, porque la lectura será de por sí lo suficiente clara con poca necesidad de palique.
-Si vos lo decís. Pero, ¿qué propones leer?
-LE FEU (El Fuego). Un Premio Goncour que en España se editó como “El fuego en las trincheras”. Su autor fue Henry Barbusse.
-Por el título imagino de qué se trata.
-Relata las peripecias de una Brigada en las trincheras durante la Primera Guerra Mundial, con la descripción de los horrores de la misma. Y la desigualdad. Te leo:
“Hombres en ruinas, vencidos, …tienen un principio de revelación: Yo –dice una voz dolorida—no creo en Dios. No creo que exista cuando yo sufro… Yo –añade otro—no creo en Dios a causa del frío. He visto morirse hombres nada más que por el frío. Si hubiera un Dios no habría frío. Para creer en Dios, no debería haber nada de esto”.
Y en la galería sanitaria: “impotentes, estropeados, se agitan, corren, se apiñan en los rincones, como topos u otra clase de animales perseguidos por el acoso espantable de las granadas”.
De licencia en la ciudad el grupo de amigos: El paso de la multitud nos rechaza como pobres extranjeros que somos. Erramos por la calle, durante el crepúsculo que empieza a dorarse de luminarias, y llega la noche paramentada de joyas, como sucede en las ciudades. El espectáculo de este mundo nos ha revelado, al fin una gran realidad, contra la que no podemos defendernos: una diferencia entre los seres, una diferencia mucho más profunda y con fosos más infranqueables que la de las razas: la división clara y precisa, verdaderamente irremediable, que existe en la multitud, entre los que sufren y los que se aprovechan; entre los que se les exige sacrificarlo todo: su fuerza, su martirio; y aquellos otros que viven sonrientes y tranquilos a costa de los primeros.
Algunos vestidos de luto destácanse en la masa y comulgan con nosotros, pero el resto del gentío no va de luto, sino de fiesta.
-No hay una patria, no es verdad –dice Volpatte—con singular precisión. Hay dos. Ambas separadas en dos países extranjeros: la vanguardia, allá abajo, donde hay demasiados desgraciados, y la retaguardia, donde hay demasiados felices.
-¡Qué quieres hacerle! Es necesario… hace falta…
-Lo sé; pero con todo eso, hay demasiados venturoso, y siempre los mismos…” (pág. 268)
“Paradis me dice: -¡Ésta es la guerra!...
“Más que las cargas parecidas a los desfiles de una gran revista; más que las batallas con banderas desplegadas; más aun que los cuerpos a cuerpo en que se combate gritando, esta guerra es la fatiga espantable, sobrenatural, con el agua hasta la cintura, con barro, basura e infame suciedad. Son las caras musgosas, y las carnes en jirones, y los cadáveres que sobrenadan en la tierra voraz. ¡Esto es; esta monotonía infinita de miserias, interrumpida por terribles dramas, esto y no la bayoneta que brilla como plata, ni el cacareo del clarín al sol! Pensando en esto Paradis, lo confirmó con un recuerdo, diciéndome: (pág. 292) La igualdad sobre todo…
-También Libertad y Fraternidad.
-Pero sobre todo la Igualdad.
Les arguyo que la fraternidad es un sueño, un sentimiento nebuloso, inconsistente; que es contrario al hombre odiar a un desconocido; pero que también le es igualmente contrario amarle. No se puede basar nada sobre la fraternidad. Tampoco sobre la libertad; que es demasiado relativa en una sociedad en que todas las individualidades se fragmentan forzosamente. En tanto, la igualdad es siempre semejante. Libertad y fraternidad son meras palabras, mientras que la igualdad es un hecho.
La igualdad, la igualdad social –porque los individuos tienen más o menos valor; pero cada uno debe participar en la sociedad en la misma medida, porque la vida de un ser humano es tan grande como la vida de otro—la igualdad es la gran fórmula de los hombres. Su importancia es prodigiosa. El principio de la igualdad de derechos de cada hombre y de la voluntad santa de la mayoría es impecable; debe ser invencible y traerá todos los progresos, con una fuerza realmente divina… que es exactamente lo mismo que el interés general. (pág. 301)
…”Ya no es solo el dolor y el peligro, ni la miseria de los tiempos, lo que se ve empezar interminablemente; sí que también la hostilidad de las cosas y de los hombres contra la verdad; la acumulación de los privilegios, la ignorancia, la sordidez y la mala voluntad, las normas de conducta y los intereses creados…”  (pág. 303) (Enrique Barbusse, “Le Feu”, Editor Rafael Caro Raggio, Madrid, 1917)
-¿Qué opinas, Santiago?
-En primer lugar, que el tema de la desigualdad que hoy oprime con su injusticia a gran parte de la humanidad, ya estaba presente hace 100 años. Y la mayoría de los políticos no se esfuerzan por crear un futuro mejor, sino en desacreditar al adversario en lugar de imaginar soluciones para lograr mejoras en aquellos sectores desfavorecidos, y disminuir así la desigualdad, lograr que la brecha sea cada vez menor, si esto se lograra, el futuro sería mejor para todos.
-Exactamente, pero en 100 años no hemos sido capaces de forjar un sistema político capaz de acabar con esta lacra de la sociedad. Y ahora están de actualidad personas como Bolsonaro, Salvini, Trump, Abascal, Marine Le Pen, Víktor Orbán, a los que les trae sin cuidado la igualdad entre los seres humanos, y el peligro es mayor porque –creo yo—no dudarían si tuvieran que empeñarse en una guerra.
-¡Porque ellos ni sus hijos irían a las trincheras descriptas por Barbusse!
-Si hoy optamos por la lectura, César, también a mí me gustaría leerte algo.
-Dale nomás, ¿de qué se trata?
-Lo escribió Manuel Rivas en la Revista “El País Semanal” el domingo 31 de marzo, y lo tituló “Fascismo de segunda mano”.
-Por el título me parece, Santiago, que se acollara con alguna cosa que expusimos antes.
-Por cierto César, Rivas dice (copio solo unos pocos renglones) que “El nuevo rostro del fascismo se financia y expande en ámbitos nada marginales. Lo llamamos educadamente extrema derecha, pero es un fascismo de segunda mano… del avance de la maquinaria autoritaria en Europa, con obsesiones que creíamos que estaban en desguace: xenofobia, machismo, nacionalismo de nostalgia imperial.
…Con todo, lo más lamentable como síntoma de un fascismo sin simulación es que, en estos tiempos, figura como cabeza de lista al Congreso un negacionista del Holocausto. ¿Cómo se puede pretender representar a España con semejante aberración?”
-Hay síntomas muy desagradables en todo el mundo, mi amigo, ¿dejamos por hoy?
-Sí, es un tema doloroso que agota la capacidad de comprensión.

Haiku:   “Dos ejércitos en guerra / no son dos; / son uno, que se suicida”.

©CÉSAR TAMBORINI DUCA, poeta y escritor argentino
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA






CIELOS ROJOS, CIELOS AZULES, Adrián Néstor Escudero, Santa Fe, Argentina



CIELOS ROJOS, CIELOS AZULES…


                               Con devoción, a la infinita Misericordia de Dios, y a los que asumen al dolor, como medida del Amor. En especial, a Quien el séptimo día -cosmogónico- descansó, y al tercer día- real y cosmológico- resucitó…

Particularmente al admirado escritor argentino Norberto Pannone (Presidente ASOLAPO-Argentina), militante de la vida para la Vida, amigo en las letras y hermano en la Fe y Humanidad; y, por su digno intermedio, a todos los amantes irrenunciables del Verbo: más allá del tiempo y la distancia, de la tierra y del Cielo, llevados a gachas por el rumor cabalgante de los Sueños, y de sus archipiélagos creativos abiertos como puertos de consuelo y serenidad… 

… Unidos todos  por la taumaturgia  de la imaginación deletreada por el Maná de la Palabra, en  húmeda  alianza con esta estación otoñal que embriaga y sofoca, ora luminosa, ora tormentosa, ora angustiada, ora esperanzada, mas siempre rumoreada por gotas de rocío resbaladas al alba y hacia el maduro rostro de estas tierras laguneras entretejidas por murmurantes ríos cerveceros... Sí, desde ésta, mi botica de autor en Santa Fe de la Vera Cruz, ciudad colonial y constitucional argentina…
Muy cordialmente:


Adrián N. Escudero (Santa Fe, Argentina) – Abril 2019 (Semana Santa)



“¡Oh dificultades que soportar! clama el cobarde, el veleta, el que carece de ánimo, aquel que tiene la cabeza llena de pájaros. La tarea no es imposible, aunque sí difícil. El pusilánime debe hacerse a un lado. Las tareas fáciles son para el rebaño y las personas vulgares. Los hombres excepcionales, heroicos y divinos superan las dificultades del camino y arrancan una palma inmortal de la necesidad. Tal vez no llegues a alcanzar tu meta, pero aún así corre la carrera. Invierte tus fuerzas en tal alta empresa. Sigue luchando con tu último aliento”.
GIORDANO BRUNO, “La cena del Miércoles de Ceniza” (editado en 1584).


 “Como el Padre me amó, también yo los he amado a ustedes.
Permanezcan en mi amor – (Jn. 15-9,11).-

   El anciano Ilusionista, alisó con suavidad su barba eterna y, tomando posesión del ambón que se alzaba a la derecha del estrado del Último Teatro de la Ciudad, hizo un ademán elegante para que la música de los coros -¿celestiales?- envolviera de luz y cálidos sonidos al gigantesco polo escenográfico; y luego, con experimentada destreza, destrabó su lengua de siglos, milenios y eones, y leyó como un susurro, el Introito a la Obra que, en este preciso instante, acababa de dar comienzo pero aún sin actores en escena. Susurró…

   Ya Madre con Juan. Ahora Nazareno con niña.
   Está colgado. Y duele mucho.
   Una gota de agua abre su costado, y cae sobre la piedra maciza del monte. A sus pies, de entre las rocas, nace una niña. Golpea sobre su frente pequeña, inmaculada, el último espesor de sangre brotado de la herida abierta. Y llora. La niña llora ferozmente, y lo mira. El pecho abierto duele mucho.
   La niña llora aún más fuertemente. No sabe que si baja a socorrerla, morirá. Que si baja del madero, todo Pecado, la matará. Deja que llore. El pecho herido, duele mucho. La cabeza horadada, duele mucho. Y los brazos y las piernas y el cuerpo todo, duelen mucho.
   No puede bajarse de la cruz. Por su bien, no puede hacerlo ahora.  Cuando crezca, fuerte y bella, anchos sus pulmones, comprenderá en Espíritu a su Padre, y a su Hijo, un Nazareno con niña…

     Después el emérito Demiurgo agregó, con una sentencia por muchos de los espectadores conocida: “El que pueda entender que entienda”. Y se esfumó en una cortina de humo como de incienso, que difuminó su augusta figura y la trasfiguró en una de las tantas volutas con que la niebla del Primer Viernes envolvió al Mundo de lo Creado…

   Ahora, los actores en escena. Ahora, finalmente, el ocaso mesiánico tan temido como esperado había llegado… (Y un clamor, como de un millón de voces de ángeles ahogados, partió de las Gradas y Plateas de la sala demiúrgica. Rugió y estalló, aquel Viernes, como los relámpagos y truenos que provoca una tormenta otoñal, florecidos en la corona de nubes oscuras que envolvía el patíbulo, como a las tres de la tarde…).

   “Se está muriendo”, dijeron ellos.
   “Me estoy muriendo”, dijo él. Y, después de un suspiro prolongado, alguien o algo lo despeñó hasta el fondo de un pozo negro y vítreo, que solo tuvo fin en los incandescentes campos encarnados de un cielo rojo y febril. Una profunda marea de sangre y luto se mezclaban en los ocultos alaridos de aquellas manos que intentaron, de pronto, salvajemente, asirse de las suyas cuando todavía no habían tocado la superficie de aquel océano de sangre. Un súbito pavor le devoró las entrañas, pero pasó rápido. Y supo lo que debía hacer, y cómo hacerlo. Pendido como un títere hacia los sin límites subterráneos de aquel pozo negro, hizo crecer en ramas y ramitas y sarmientos a cada una de las espinas que formaban la corona sujeta a su cabeza hasta los huesos del cráneo atribulado. Creció así de esa corona de espinas un inmenso árbol, donde una por una, aquellas manos se clavaron, espina con espina, suplicando ser asidas para escapar, de ese modo, con él, hacia lo alto…

   Y así fue. Un racimo de manos y de almas en llanto pero gozosas, fue elevada con esfuerzo sobrenatural hacia lo alto, y el que había sido arrebatado hasta sus profundidades, emergió nuevamente hacia las luces del amanecer del tercer día, en las serenas aguas de un cielo, ahora azul celeste… El remanso de aquel cielo limpió y sanó las heridas de aquellas manos, de aquellas almas, dando cumplimiento a la profecía: “… descendió a los infiernos y, al tercer día, resucitó de entre los muertos”.
   Nada de eso vieron las mujeres aquéllas cuando, frente a su esbelta figura resucitada, buscaron entre los muertos al que estaba vivo…

   Entonces, el inmenso Coliseo estalló en aplausos. El Gran Ilusionista, de pie en el centro del escenario mayor, reclinó levemente su torso, y luego, con ademán educado, condujo esos aplausos hacia la magra figura del Cristo que había encarnado tan durísima experiencia.-

©ADRIÁN N. ESCUDERO - Santa Fe (Argentina), 27-06-2007.
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA





CANTO AL DOLOR INSOPORTABLE, Jaime Vélez Ramírez, Medellín, Colombia


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CANTO AL DOLOR INSOPORTABLE

Estoy viejo, solo, y muy decepcionado,
los años mejores me han dejado,
los seres que he amado ya se han ido,
no puedo estar más triste y desolado.

Son tantas las penas que no puedo con ellas,
no sé a quién decirle, no puedo con ellas.


Mientras tanto la soledad, el whisky y la lectura
serán para mí el bálsamo letal de la ternura,
y así pasar el tiempo que falte por vivir
para salir de esto y dejar de sufrir.


Los problemas que resten no podré resolverlos,
los amores, los sueños y afectos de mi apego
me gustaría por siempre retenerlos,
y consolar así hasta el fin mi propio ego.


Ha sido larga la estancia que deparó mi destino,
la muerte perezosa, cruel y vanidosa
se quedó estacionada mirando alguna rosa,
mientras yo abandonado transitaba el camino.


No puedo avanzar más ,ha sido suficiente;
qué deparan los cielos y credos decadentes;
malo fue haber venido, lo digo todavía
y todavía no entiendo por qué esto pasaría.


De mis ancestros idos no queda ni el recuerdo,
de sus afanes, sus gustos, sus cantos de contento,
no queda nada , ni siquiera un lamento,
y tampoco queda el llanto ni el tormento.


El sol, la luna y las estrellas desde los confines,
los pájaros, los ríos, las olas y las flores
ya no me dicen nada; solamente deseo el reposo bendito,
irreemplazable, lindo, precioso y muy bonito.


Después no se oirá mi voz, ni se oirán mis versos;
la medicina quedó atrás y todo lo aprendido,
todos los afanes, ansias y tragedias, todo se habrá ido;
no se oirá mi voz, ni se oirán mis versos.
Abril de 2002


©JAIME VÉLEZ RAMÍREZ, poeta y escritor colombiano
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA.


Crítica de la Crítica, Mario Blacutt Mendoza, La Paz, Bolivia

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Crítica de la Crítica


Tzvetan Todorov ha escrito un libro, entre varios, cuyo título es muy original y el contenido, muy necesario: “Crítica de la Crítica”

La obra empieza afirmando:

"Los libros de crítica no llaman la atención... pero la crítica de la crítica ya es el colmo ¿quién podría interesarse por ella?”

Pues bien, yo soy uno de los interesados; por eso es que quise poner a esta sección el título de la obra de Todorov, como una guía de análisis

En mi obra "El Ser Poético", que intenta ofrecer una nueva teoría literaria, trato con dureza a la obra de arte utilitarista

En especial, al poema utilitarista
Lo considero mercenario, un panfleto en verso o en prosa

Luego leí a Todorov, para encontrar algunas coincidencias con él, por eso es que cito su libro para compararlas

Todorov dice que a formación misma de la noción de literatura es un hecho reciente (final del siglo XVIII)

Que nació como oposición al lenguaje utilitario; es, continúa, un discurso que se basta por sí mismo; en su alegato cita a McLeish:

"Un poema no debe significar/Sino, ser

Me gustaría poner a consideración de ustedes la comparación de los anteriores versos con los de Huidobro, creador del Creacionismo:

Que el verso sea como una llave
Que abra mil puertas
Ahora citemos una declaración de Marinetti:

...el poema no es para el ingreso de nuestro ser más recóndito, sino la posibilidad de penetrar en la esencia de la materia y destruir la sorda hostilidad que la separa de nosotros...

En ambos, encontramos algo que es muy preciado por mí: el poema como un instrumento cognitivo

Marinetti, por ejemplo, nos lleva a la conclusión kantiana sobre la imposibilidad de conocer "la cosa en sí"

La expresión de impotencia de Kant no es sino el resultado de su intención de conocer "la cosa en sí", apelando sólo a la razón

El Poema, tal como yo lo concibo, tiene algo que las demás expresiones humanas no tienen en la proporción que sí, tiene el poema

Esto es, la Intuición, la que, en concatenación oportuna con la razón, se convierte en la dupla IntuRazón, instrumento cognoscitivo del Ser

Por eso es que la afirmación de que un poema "no debe significar sino, ser" me parece incompleta; yo postulo que también debe intentar conocer

Teodorov cita a Khlebnikov:

... la poesía consiste en la configuración de la palabra de valor
autónomo; de la palabra autónoma...

Luego añade:

… decir que la poesía es un lenguaje autónomo, equivale a darle una definición funcional por lo que hace, más que por lo que es

También se pregunta: ¿qué es un lenguaje que no se refiera a nada que le sea exterior? y se responde

Es un lenguaje reducido a su materialidad, sonidos
y letras que rechaza el sentido.

©MARIO BLACUTT MENDOZA, poeta y escritor boliviano

 ENCARGADO CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA EN LA PAZ, BOLIVIA 





MADRE MÍA, ¡HE AQUÍ A TU HIJO!, Joseph Berolo, Bogotá, Colombia

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MADRE MÍA, ¡HE AQUÍ A TU HIJO!



Soy el presagio del regreso, lo cierto de lo ausente,
el remanso que lanza cuitas a la luna en alto.
Soy velero en marcha hacia tu abrigo en el levante,
soleado rumbo para arrullar un sueño de basalto.

Soy la llanura, las colinas, el susurro del viento,
el rincón que guarda lo que me deja el mundo.
Viendo allí pasar callado el implacable tiempo,
imagino siglos el lento tic-tac de los segundos.

Soy playa en recóndita ensenada. La huella dejo
de mi paso perdurar en devenir de arenas.
En trance de aurora, al final de los desvelos,
con las olas, enhebro los hilos de las penas.

Soy un cofre repleto de recuerdos. ¡Qué ironía!
Están allí durmiendo como están los muertos...
cenizas son para lanzar al viento con las mías.
Semillas para sembrar en el celeste huerto.

©JOSEPH BEROLO, poeta y escritor colombiano
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA
82 años deshojando Calendarios
05/03/1934

domingo, 14 de abril de 2019

INDEPENDENCIA, Teresinka Pereira, Ottawa, Usa

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INDEPENDENCIA

La independencia es la libertad
y es mucho más que la imaginación
y hasta mismo que la poesía.

Los héroes que son los seres
más altos en la escala de la humanidad,
dan sus vidas por la independencia
suya y la de los demás.

Hasta hoy día, que yo sepa,
nadie ha dado su vida
por la imaginación
ni tampoco por la poesía...

La independencia es algo concreto,
así  como el rechazo de cadenas
que son algo material. Para ello
hay que pagar el precio, 
por el derecho de ser libre,
de poder vivir la vida
sin deudas de amor o de honor.

Ser independiente tiene el valor
de algo muy caro y muy difícil
que conquistamos a fuerza de rebelión
de estar solo en la noche
viendo centellar las estrellas,
de gemir su dolor y disfrutarlo 
solo al mismo tiempo,
de no tener que pedir perdón
a nadie por querer a todos
los amores libres del mundo.

©TERESINKA PEREIRA, poeta y escritora brasileña
MIEMBRO HONORÍFICO  DE ASOLAPO ARGENTINA