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sábado, 2 de marzo de 2019

Kazuya Sakai, un artista al que México hizo justicia, Roberto Alifano, Buenos Aires, Argentina


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Fuente: TRIBUNA
Kazuya Sakai, un artista al que México hizo justicia



Habitamos un mundo extraño por donde se lo mire, que acaso nunca fue distinto. La Biblia pone en boca de Jesús (0-33) el siguiente reclamo: “De cierto os digo, que ningún profeta es aceptado en su propia tierra”. Nada más contundente ni verdadero. Sólo que hoy, como en la Edad Media, donde se creía resueltamente en los hechos sobrenaturales y en los portentos de la brujería, nuestra realidad cotidiana no es menos contradictoria e inquietante. Podemos decir, de manera casi lúdica, que subidos a las redes de internet, con habilidad en el manejo de los instrumentos, que para nada invalidan la torpeza, podemos recuperar hechos y situaciones que creíamos definitivamente perdidos. A su vez, los viajes por el Planeta, que han reducido tiempo y espacio, se han vuelto frecuentes y cotidianos. Aunque si hablamos en serio de comunicarnos, todavía estamos lejos.
Empiezo por una experiencia personal. Hacia mediado de los años ’70, alentado por los integrantes de un conjunto mexicano, rival por aquella época del famoso trío “Los Panchos”, viajé a México. Gracias a la recomendación de José Bianco, no demoré en tomar contacto con Octavio Paz, que dirigía la famosa revista de cultura Plural, diseñada por mi compatriota y tocayo Roberto Kazuya Sakai y en la que colaboraban, entre otros escritores de nuestra América, José de la Colina, Salvador Elizondo, Juan García Ponce, Carlos Monsiváis, Alejandro Rossi, Tomás Segovia y Gabriel Zaid.
Con el prodigioso Juan José Arreola a la cabeza, la generosa y solidaria gente de la cultura de México me abrió todas las puertas y colaboré sin demasiadas dificultades en diversos medios periodísticos. Roberto Kasuya Sakai, a quien conocía de los revulsivos años del Instituto Di Tella, ya era un artista destacado y debidamente reconocido en ese país. Había nacido en la provincia de Buenos Aires en 1927, y tuvo el privilegio de dominar a la perfección el idioma de Kenzaburō Ōe. En 1938, sus padres lo enviaron a Japón para recibir una educación formal, y allí atravesaría la experiencia de la Segunda Guerra Mundial. Regresó a la Argentina recién en 1950. A partir de entonces y durante más de una década en la que concentró sus mejores energías, desarrolló un programa de difusión de la cultura y literatura japonesas que todavía deslumbra: colaboró con el Instituto de Intercambio Cultural Argentino Japonés, con el Centro de Estudios del Lejano Oriente y fundó el Instituto de Cultura Argentino Japonés, que se fue consolidando entre los años 1952 y 1957, mientras él estuvo al frente. En esa época Roberto Kasuya Sakai fue interlocutor de Jorge Luis Borges, del filósofo Vicente Fatone, de los pintores Antonio Berni y Leopoldo Presas, y del crítico de arte Julio Payró, que conservaban de él un recuerdo afectuoso y entrañable.
Vasto e inquieto en su quehacer artístico e institucional, Sakai dio conferencias y entre sus muchas participaciones, promovió el estreno en Buenos Aires de los filmes Rashomon y Los siete samuráis de Akira Kurosawa, hecho que posibilitó la entrada de Japón en la escena cinematográfica internacional después de la guerra. También organizó una muestra sobre grabados japoneses en la librería Peuser; al tiempo que dirigió la revista Bunka, órgano del Instituto de Cultura Argentino Japonés. Y, sobre todo, fundó la editorial La Mandrágora, que luego cambiaría su nombre por Mundonuevo.
Durante esos años en la Argentina, el poeta y crítico de arte Osvaldo Svanascini sería su compañero de labor. En este camino editorial la tarea desarrollada merece, sin duda, dos calificativos, pionera e infatigable. Como así también su tarea de traductor. Por esa época dio a conocer al novelista Kenzaburō Ōe, que en 1994 sería distinguido con el Premio Nobel de Literatura, junto a los torturados cuentos de Ryūnosuke Akutagawa, donde la modernidad se funde con lo más oscuro de las tradiciones populares. El teatro del Oriente también recibió su aporte, ya que recreó las piezas de Noh de Yukio Mishima, incorporadas por algunos argentinos para sus experiencias de vanguardia ascética; tampoco fue ajeno a los textos sobre budismo zen de Suzuki que son y han sido lectura iniciática para muchos, tales como El libro sobre el arte de la arquería de Herrigel, mistificado hasta el cansancio, o el célebre Libro del té, best-seller por excelencia en la bibliografía sobre estética. Todo traducido, prologado y anotado por talentoso Sakai, con nivel que podemos calificar de notable y proselitista.
“La pintura es parte de mi alma; si no pinto me siento un miserable”, me confesó en México mientras compartíamos una cena. Nunca dejó de hacerlo y realizó varias exposiciones individuales. Con una producción temprana, de regreso a la Argentina en la década de 1950 su creación estética se identificó con trazos vinculados a la caligrafía japonesa. Meticuloso en las formas, voló después hacia otros nidos de las artes plásticas. Contaba el maestro Leopoldo Presas que, como Henri Matisse, padecía de cierta manía por la perfección y retocaba sus cuadros aun cuando estaban colgados. “Sólo si alguien compra la obra y se la lleva a su casa, yo la doy por terminada”, se justificó. Su formación plástica era autodidacta y, a pesar de haber desarrollado distintos estilos o tener diferentes etapas, su obra se mantuvo principalmente en el llamado “arte abstracto”, dentro de una línea geométrica.
Pero el enorme despliegue en Buenos Aires de Roberto Kasuya Sakai fue menos breve que intenso. Vivió once años entregado al arte y dejó una huella imborrable. Se exilió después, de improviso, en el momento más alto de las expectativas alrededor de su figura. Revisando sus traslados, quizá se puede dibujar una biocronía con simetrías extrañas, tal vez como las que trazaban las marchas de su paradigmático compatriota, el poeta Matsuo Bashō, que en el siglo XVII peregrinó por el Oriente con total libertad. En su caso, podemos resumir su infancia en Buenos Aires, su formación en Japón, el regreso a su país de nacimiento y un esplendor porteño que abarca desde los 24 a los 35 años; más tarde, tres años en Nueva York y otros doce intensos años en México (entre 1965 y 1977), muy en contacto con el círculo intelectual que rodeaba a Octavio Paz. A los que se sumaron más traducciones, como los Cuentos de fantasmas de Ueda Akinari, el poeta waka y exquisito narrador del género yomihon, que sería alimento del mejor cine japonés, la narrativa de posguerra de Kōbō Abe, más el teatro clásico Nō o Noh, una de las manifestaciones destacadas del drama musical japonés, que se realiza desde el siglo XIV, y literatura de mujeres del siglo X y, desde sus 50 años hasta la etapa final en Dallas, los que dedica casi por entero a la pintura y a la crítica musical. En plena etapa creativa, vital aún, nuestro admirado y querido amigo, murió en 2001.
“Todo amante de la literatura debería reconocer en Kasuya Sakai el acercamiento y la revelación del arte japonés -me dijo Octavio Paz una tarde que hablamos de mi compatriota-. Su indudable gusto exquisito, su talento como divulgador y el don de la oportunidad fueron únicos en este cabal artista”. Sin embargo, hoy es difícil encontrar esos textos que, sin duda, merecen una reedición. Como, por ejemplo, la inhallable Colección Asoka Tricolor (morado para filosofía y la religión, coral para la literatura, y turquesa para el arte), mencionada con fervor por todos los que se inician en un recorrido por el Oriente.
Justicieramente, en 2017, la Secretaría de Cultura de México, por medio del Museo de Arte Moderno (MAM), realizó la muestra Kazuya Sakai en México (1965-1977), donde se aunaron pintura, diseño y crítica musical de nuestro artista. Encontrándome en la ciudad, acompañado por mi nieto Alejo, tuve la oportunidad de asistir y ver desplegada, como nunca se había hecho, casi toda su obra plástica. Integraron esta exhibición, más de cien piezas, entre óleos, acrílicos, serigrafías, lacas, dibujos, fotografías y publicaciones en las cuales estuvo involucrado. La muestra fue dividida en cuatro núcleos temáticos: en el primero, titulado “De Nueva York a México”, se abordaba la producción que realizó Sakai al establecerse en los Estados Unidos hacia 1963, en la que predominan sus estrategias cercanas al pop y su interés en el color field painting (recordemos que en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, el artista había expuesto Abstracción post-pictórica, donde institucionalizó este término para un conjunto de prácticas que planteaban sus diversas investigaciones a partir del color y la luz). El segundo apartado, llevaba el título Plural, (en alusión a la revista que dio a conocer su labor como diseñador y diagramador, siendo uno de los miembros fundadores). La tercera sección fue titulada Ondulaciones (en la cual estaba centrada el grueso de la exposición), donde aborda el estilo que se convertiría en su marca distintiva por ser su serie más fructífera, a partir de su precursora exposición en el MAM en 1976, donde se integraron pinturas, ondulaciones cromáticas y simultáneas, que relacionaban elementos de bandas y campos de color, alusivos a la música que proponían cualidades kinestésicas. Por último, en Sakai y el geometrismo mexicano se presentaron sus trabajos como curador invitado por el Museo Blanton de la Universidad de Texas en Austin y, ya instalado en México, El geometrismo mexicano, su última tendencia, en la cual difundió una selección de obras latinoamericanas y abstractas.
Agreguemos que Sakai llegó a México en 1966, contratado como profesor por El Colegio de México, y en su estancia de casi doce años, paralelamente a sus tareas en la revista Plural, desarrolló otros proyectos como programador y conductor de programas de radio especializados en jazz; diseñador de escenografías, vestuarios, portadas de discos, curador y crítico de arte.
Más de veinte años entre dos ciudades, Buenos Aires y México, significaron para el arte y la lengua española, gracias a su talento de pintor, traductor, editor y gestor cultural, la divulgación de lo mejor de la estética japonesa. Artes plásticas y literatura que se incorporaron a esa movilidad de cruces de estilos, traslados e invención estética que Roberto Kasuya Sakai manejaba con mano maestra. Es de lamentar, por supuesto, que su patria, que tanto le debe en lo cultural y en el intercambio de culturas, no le haya tributado el homenaje que sin duda merece. “De cierto os digo, que ningún profeta es aceptado en su propia tierra”

©ROBERTO ALIFANO, poeta y escritor argentino
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


ESTOY ESCRIBIENDO EN LAS HOJAS AMARILLAS, Luz Samanez Paz, Cusco, Perú


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ESTOY ESCRIBIENDO EN LAS HOJAS AMARILLAS

LUZ SAMANEZ PAZ, Presidente Internacional de Asolapo  
 
En medio de las aguas del abismo,
el árbol infinito de la sangre
atraviesa la roca transparente
i la dorada corona de las ninfas.
De rosas i ardientes golondrinas.
El viento esparce todas las flores por mi rostro,
todas las estrellas por mi frente
i todas las alondras por mi canto. 

Estoy escribiendo en las hojas amarillas,
a la luz rosa del nuevo día.
Mi verso, mi llanto van naciendo,
en este planeta de amor desheredado.
Ruiseñor de arista sideral,
golondrina herida en la penumbra
de la dulce noche...
Flor que murió de sombra pura,
llena de silencio...
Estoy escribiendo en las hojas amarillas
del otoño inclemente,
mientras la luna se levanta,
sobre nosotros como una vela
i las casas silenciosas como un libro.

EL AMOR ES ASÍ, SIEMPRE SOÑAMOS CON ALGO MÁS...

El amor es así, siempre soñamos con algo más. Por mucho que tengamos, por mucho que la vida nos conceda, hay siempre un anhelo lejano, un deseo que no logramos acercar, ni desentrañar a la vida.

DIOS ha puesto tal vez en nuestro corazón lo insatisfecho, lo deseado, lo no logrado. Quizá sea este el estimulante de la vida, quizá con ello vamos manteniendo, sin saberlo, el afán de vivir i en la lucha de lograr vamos insertando al tiempo que teje nuestra existencia.

Del nacer al morir, todo ese espacio está lleno de anhelos insatisfechos, de deseos nunca alcanzados, de un sueño i otro sueño, en los que acariciamos siempre aquello que no obtuvimos i que fue irrealizable.

RECUERDOS DE INFANCIA, Salomé Moltó, Alcoy, Alicante, España

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RECUERDOS DE INFANCIA


Salió corriendo a la calle y se perdió de repente. Miró con atención intentando observar al otro lado de la acera un pequeño parque donde había un improvisado campo de futbol ¡cuántas tardes había pasado observando a  sus amigos, como corrían,  con saltos, empujones, todos detrás de la pelota!
Pero ahora todo estaba en silencio, nadie jugaba en aquel sitio. Se llenó de tristeza recordando aquellas tardes cuando salían del colegio y veía a su hermano y a otros niños jugado un partido de futbol, pero desde que Ismael había sufrido el accidente intentando coger el balón, colgado en un poste de luz, ya nada había sido igual, nadie frecuentaba ese espacio. La niña sintió una gran angustia, recordando a Ismael tendido en el suelo lleno de sangre. Su madre chillaba desesperada mientras se llevaban al niño a toda prisa al hospital.
Recordando todo aquello sintió vergüenza pues detestaba a Ismael, porque la había incordiado algunas veces, haciéndole notar que no debía dar saltos si no se ponía un sostén en los pechos. “Niña que ya son muy grandes y bailan solos”. ¡Qué vergüenza le daba sus provocadoras expresiones, lo detestaba, pero ahora una angustia la ahogaba, ver al muchacho en el suelo la llenó de espanto.
Mientras aquellos recuerdos la llenaban de tristeza no pudo impedir que una lágrima se deslizara, por su mejilla, no había vuelto a ver a su amigo, no sabía nada de él.
.-¡Clara, Clara, oye, Ismael ha vuelto a casa, ira con muletas unos meses, pero está bien.
Fue como un rayo de primavera, como un sol espléndido, que la acariciara. Respiró aliviada. Se sintió de repente invadida de una gran alegría, bostezó una sonrisa y se puso a llorar. Ismael estaba bien.


©SALOMÉ MOLTÓ, poeta y escritora española
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

«DEL MONO AL HOMBRE Y VICEVERSA» , Ángel Medina, Málaga, España















Imagen provista por el autor

«DEL MONO AL HOMBRE Y VICEVERSA» 
                      
“Que animal tan feo es el mono y cuánto se nos parece.”  (Cicerón)

La teoría darwiniana es ampliamente aceptada  por la comunidad mundial. Ciertamente,  la evolución no crea, pero la creación sí  evoluciona. Desde el comienzo (alfa) todo se dirige a su realización (omega). Caminar hacia adelante, desde el caos de los electrones, protones y neutrones que son contenidos en  los átomos, y  que finalmente se convirtieron en estrellas y galaxias, hasta culminar en la hominización del mono. ¿Se corre el riesgo en nuestros días de haberse iniciado la “chimpanificación” del hombre?
¿Es devenir o retroceso el empobrecimiento anímico, es decir, todo lo que abarca la estética, la ética y los valores superiores? Porque un hombre no puede ser tal siendo inconsciente de ello, esto es, desconectado de sí mismo. Algo que puede suceder, bien por la carencia de determinados valores que él ha desechado y son necesarios para su maduración como persona, y también por la influencia que recibe desde el exterior.
En tiempos pretéritos  y presentes ha habido gente iletrada, inculta, palurda o zote, pero la ignorancia no se había exhibido como alarde. Hoy, sin embargo se corre el lance  de que la cultura sea usurpada por el oscurantismo ilustrado; la sexualidad  por el erotismo; los padres sean reemplazados por los tutores; la conciencia por el pasotismo; la familia por la juntera; la democracia por los partidos y la fe por las ideologías, creándose un vacío existencial. Hoy se  prescinde de la autoridad, y aquello de “lo que dice el Papa va a misa” se ha secularizado,  y no digamos los consejos paternos, disolviéndose la autoría de la autoridad en no se sabe bien quién o qué. ” ¡Eso era en tus tiempos, mamá!”- suele escucharse- Hoy se discute con acaloramiento ideas que carecen en última instancia de fundamento, sin base para afirmarlas o refutarlas. Así, no es extraño que pueda escucharse de algunos- por poner un ejemplo-  que las leyes que rigen el universo son fruto del azar, y cuando se les arguye que por esa regla de tres recorten letra a letra una página del periódico y arrojen todas y cada una de las grafías  al suelo, que digan qué probabilidades hay de que aparezca recompuesta tal y como estaba antes y  la lean, nos dirán: ¡Venga, hombre, ¿cómo va a ser eso?!  ¿Y no es infinitamente más complejo lo primero que lo segundo?
En consecuencia cabría preguntarse: ¿la gente lee hoy o consume ideologías? Y si lo hace, ¿el qué?  Los sabihondillos han tenido acceso a la educación, pero no digieren los propios pensamientos y se dejan pensar por otros. La influencia que proviene de fuera- léase determinados medios de comunicación- los cuida con programas basura que acaban por embrutecer conciencias. Es tanto como antaño hiciera Roma con el pan y el  circo, proporcionando a su clientela un nulo crecimiento intelectual y por el contrario embotándole los sentidos. Y ¡oh, paradoja!, bajo la carpa del coliseo se va creando una nueva idiosincrasia bañada de progresismo en el que crecen los enanos  que se constituye en la clase dominada y tele-conducida. “¡Repita usted conmigo-nos dirán- : esto es modernidad!”, y lo considerarán  un progresista.
Y así va a los que no se conforman con tan poco. Ya pueden haberse leído a los clásicos, desde Platón a Virgilio, pasando por Unamuno o toda la Generación del 98, o  un tratado sobre embriología, que les van  a contradecir sin argumentos o con falacias, eso sí, sin pudor alguno. ¿Y qué razón darán? ” ¡Pues que lo digo yo!” O “¡Porque sí!”
Pero, también hay hombres enchufados que agonizan en su `propio desierto, tomándolo como oásis. Hombres anónimos conectados a infinidad de contactos que se vacían de sí para llenarse de “lo otro”. De todo eso que, no estando, está, no se sabe dónde ni para qué.
Siendo más fácil para la comprensión, podrá arrojarnos su identidad el retrato robot de cualquiera de ellos. Es aquel que busca la compañía solitaria o la incomunicación acompañada por una multitud invisible, con la diferencia de que puede oírles e incluso verles a distancia, pero no tocarlos. Es lo que el aliento a la voz: palabras ahuecadas que se llevan las ondas y aterrizan en cualquier lugar en el que se halle. De lo personal a lo colectivo y de la masa a la soledad. En el fondo es lo que busca: el descompromiso. La desconexión de sí,  anclado en un multiplicador, rehuyendo cualquier nudo gordiano que lo ate a su yo. Para ello se enchufa a una cosa llamada sistema operativo, convirtiéndose en una especie del cableado  del “Matrix”, y cuyo último engendro es el “Whatsapp”.  Algo que crea adicción, necesitando estar conectado a cualquier hora, bien sea comunicándose con ajenos - incluso estando acompañado por propios- o cruzando un semáforo, desentendiéndose de  que puedan atropellarle.
Es necesario recobrar el yo perdido y abandonar tantas clavijas e influencias. De no hacerlo es fácil caer en la definición del hombre masa. Serlo o no serlo, la medida está en la dependencia de las conexiones y no dejarse abducir por  una cultura que nada aporta  y sí vacía de valores. Información, ciertamente. Formación- consecuencia de lo anterior-, también. Pero todo esto para que se pueda formar su propia opinión, asumiendo lo que piensa. Nunca involucionar, porque eso conduce de nuevo al mono.
Y, concluyendo, ¿se han preguntado estas personas sobre la finalidad de su propia evolución? ¿Hacia dónde van? ¿Qué sentido tienen sus vidas?  Bueno sería que se plantasen a reflexionar. Porque, si no salen ellos al encuentro de esas preguntas, las preguntas se abalanzarán sobre ellos en el momento más inoportuno- incluido el último- sin haber entendido de su devenir.

© ÁNGEL MEDINA, poeta y escritor español
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

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sábado, 23 de febrero de 2019

DE ESPALDAS AL PECHO, Luis Alposta, Buenos Aires, Argentina


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Imagen de: La Rana Digital



DE ESPALDAS AL PECHO

Se abren corredores angostos
como filosos ríos.
Se levantan paredes
que ocultan paredes.
Se cierran puertas
que dan a otras puertas.
Se habitan desiertos
en oasis demolidos.
Se viaja
sobre rieles en cruz.
Los náufragos se aferran a las olas
y el hijo del mendigo
vistiendo su mortaja
y sin saberlo
da gracias al verdugo.
Y antes, entretanto
y después… como siempre…
En grandes Titulares
un muro de palabras…
Palabras y silencios.

El muro del silencio
y el olvido.

©LUIS ALPOSTA, poeta y escritor argentino
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


MAESTRO DE GUITARRA, Norberto Pannone, Buenos Aires, Argentina

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MAESTRO DE GUITARRA

Norberto Pannone, Presidente de Asolapo Argentina

(a Juanjo Domínguez, hacia la eternidad.
Uno de los mejores guitarristas del mundo)

Se prolonga el alma por los dedos
que por el noble ébano transitan
y la virtud por el sonido ambula
melodías de notas exquisitas.
Seis querubes tus manos acarician
y por la boca vegetal de tu guitarra,
en loca perfección los pentagramas,
navegando por el aire se deslizan.
El duende ancestral de la madera,
gozoso de estar en tu regazo,
anda jugueteando con las cuerdas,
desde el vals de Chopin hasta tu tango.
Y desde aquella “Catedral” de Barrios,
donde convive el delicado acorde
con el fragor de las locas semifusas;
el ángel de Gardel y de Piazzolla,
con sus  alas de cristal vendrá volando
a traerte la Euterpe de las musas,
a quedarse por siempre entre tus manos.

©norberto pannone2019, Buenos Aires, Argentina




ALGUIEN SUEÑA JUNTO AL MAR, Carlos Penelas, Buenos Aires, Argentina

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Reflejo en Trieste



ALGUIEN SUEÑA JUNTO AL MAR

Separado y melancólico miro la rompiente,
el vagar ansioso de un cielo imposible
en las cortantes naves
que bordean espumas y cabelleras.
Vida y tiempo lentamente adorables.
Aquí está el milagro. Lo sabía.
En el insomnio, en la inmovilidad de la noche,
en la rosa blanca y apresurada,
en un fado de Amalia Rodrígues,
en la sacralidad de Arvo Part, en la lujuria.
Así me amas, entre la desazón y la quietud
de una buhardilla, con el desánimo y la pasión,
desde el otoño y el lecho amanecido.
Me amas hasta el fondo, hasta el atardecer,
hasta el abismo. Soy lo definitivo,
aquello que tiembla y se desvanece
en esta fina mañana. Solitaria, relumbrante.

(“Poemas de Trieste”, 2013)

©CARLOS PENELAS, poeta y escritor argentino
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA                                                             


LUZ EN LA CALLE, Teresinka Pereira, Ottawa, Usa.


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Imagen de: keithpp.wordpress.com

LUZ EN LA CALLE

Luz de plata
derramada
en los sueños
del caminante.
Siquiera la lluvia
saca su brillo...
El poeta la mira
y se va entre
los árboles
con su canción
suelta en la noche.


LUZ NA RUA

Luz de prata
jogada sobre os sonhos
de quem caminha na rua.
Nem mesmo a chuva
estraga seu brilho...
O poeta olha o céu
e segue seu caminho
entres as árvores,
com sua canção
galopando na noite.

©TERESINKA PEREIRA, poeta y escritora brasileña
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA



VUELO TRUNCO, Rodolfo Leiro, Buenos Aires, Argentina

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VUELO TRUNCO

Del libro: “BOEDO, postales del ayer” Ed. 2003, Pág. 80

Tendió sus alas grises, melancólicas y humildes, ensayó un vuelo corto, como de perdiz, se posó en el empedrado desparejo que, como decía Héctor Gagliardi: “Pisonado por algún tano aburrido de Italia meridional”, y asilándose a su vista de halcón de las cornisas y lujosa damisela de cemento, encontró sustento en la rayuela de la calzada.
Quedó unos instantes como pensativa, tal vez una instintiva duda inmovilizó por un momento el fervoroso ritmo de sus alas y cuando levantó su vuelo en busca de la fronda de un viejo plátano casi vencido por los años, un veloz emisario del progreso, raudo automóvil manejado por manos siempre ansiosas  de devenir una urgencia que no tiene, la impactó lúgubremente en pleno vuelo y la arrojó sobre el cordón de la vereda, de aquel antiguo Boedo en que todavía y por aquel entonces, el mótorman del tranvía utilizaba una larga palanca para cambiar de rumbo…
La tomé en mis manos temblorosas, no tanto como su cuerpecillo adormecido por los estertores de una agonía que me roía las entrañas.
Abrió un instante brevísimo sus ojos, como para atrapar el pedazo del incomprensible mundo que asiló sus pálpitos tratando de defender su derecho a la existencia en los predios urbanos, muy lejos de las pampas fértiles donde su vida pudo cosechar algún milagro de sustento.
No sabía qué hacer con ella.
Su cuerpecillo yerto pero caliente todavía y sin mortaja, palabras que hurto a mi querido Almafuerte.
Algunos transeúntes me observaban con cierta sorna no pudiendo comprender que un pecho de Poeta pudiera llorar por una torcacilla con vida de urbanismo.
La dejé suavemente junto al árbol y me alejé tratando de meditar si había construido una injusticia, porque debiera haber hurgado la tierra en el cantero que cobija el árbol, con mis hoy viejas manos cansadas de apretar rancias teclas de máquinas vetustas, para forjar, a su cuerpo de pasto y a su noble corazón de ciudadana de Buenos Aires, una pequeña fosa para compensarle su injusta muerte.
Si, han pasado cinco años.
Cada vez que transito por Boedo y Garay, me parece verla ensayando un vuelo diferente y evitando su despótico final.
Pienso, que si yo hubiere manejado aquel coche, me habría detenido para socorrerla.
Usted puede creer que son cosas que sólo se les ocurren a los locos?
Es que yo padezco de demencia.
Un orate inofensivo que ha caído en la bohemia.
Por eso, todavía llevo en mi corazón aquella torcacilla que terminó sus vuelos cortos en Boedo y Garay.
Le he urdido un nido en las diástoles de este corazón fabricado con rimas y con glosas.
Ciertas noches, la siento aletear gozosa dentro de los asténicos muros de mi pecho.

©RODOLFO VIRGINIO LEIRO, poeta y escritor argentino, desde la memoria.
MIEMBRO FUNDADOR DE ASOLAPO ARGENTINA




ABRÁZATE FUERTE, Jaime Kozak, Madrid, España

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Imagen de. Mi pequeño gran mundo



ABRÁZATE FUERTE

El encanto no alcanza
a redimir al alma de su vida.
Soñar recicla leyendas
compañeras del reposo.
Cuando el viento me lleve,
partiré sin saber que epitafio
se escribió en la arena.

Obrero de escarlatas voces, excavo sabidurías
semejantes a la floración errónea en jardines que desde mis ojos
de huésped no conoce hasta dónde estuvo a la intemperie.

Las letras dan a cada cual,
recuerdos de su futuro.

Mientras cabalgas sobre mis músculos,
abrázate fuerte, mi corazón
fluye en viejos libros recién inaugurados
en el inédito asombro de los finales.

Los paisaje huyen, los rostros se condensan
contra ventanas de casas que jamás habité.
Recuerdos giran impasibles
desvaneciendo temblores en mis manos.
El vuelco de algunas vidas
cambia extrañamente las distancias,
acumula olvidos y nuevos semblantes nacen a tiempo.

El libro ha comenzado.

©JAIME KOZAK, poeta y escritor español
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA