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sábado, 13 de octubre de 2018

Anoche soñé con un sueño soñado antenoche, César Tamborini Duca, León, España

Anoche soñé con un sueño soñado antenoche


Cafetería Hesperia
Los sueños permiten recrearnos en lo imposible. Uno se puede figurar que está granizando monedas de plata o que para pagar las mercaderías podemos utilizar pepitas de naranja: el absurdo está garantizado. Pero algunas veces se alían con sucesos reales y en el transcurso del mismo tenemos la vaga sensación que estamos viviendo lo soñado; o que estamos soñando lo sucedido o lo por acontecer. No pocas veces nos genera confusión; o gozo, o desánimo, inquietud.
No tengo la más mínima idea sobre el que relataré, los sueños son así y hay que aceptarlos como son. Tuvo su origen –seguramente- en aquella ocasión que me encontré con mi amigo Marcos (el que como Diputado de Cultura asistía a todos los actos de esa índole que realizábamos en la “Casa Argentinos de León”) y fuimos a tomar algo en el bar “Hesperia” que está en una esquina de la ciudad, frente a la Plaza de la Inmaculada.
Primer sueño: Antenoche. Esa circunstancia probablemente hizo que soñara –asociando el nombre, cómo no- que estaba caminando por Castelar, en la zona oeste de Buenos Aires, y de pronto me introduzco en un almacén de los de antes, esos que suelen estar en las cercanías de las estaciones de trenes y autobuses.
Lo hice pensando “acá puede ser que consiga Hesperidina”,  (bebida que era tan habitual en la época que yo era un adolescente, y había probado por primera vez cuando me hizo la invitación mi papá en un baile de la Sociedad Italiana de Lonquimay) y cuando le pregunté al dependiente, un muchacho de unos 20 años que no tenía por qué conocer esa bebida ahora casi desconocida, me respondió, tal vez al retener el sufijo “idina” que puede asociarse a un medicamento: “no, en la Farmacia de la esquina”. No quise ponerlo en evidencia, le di  las gracias y me alejé riendo por dentro.
Me sitúo en la cola del colectivo y mientras espero (todavía soñando) se me ocurre asociar la Hesperidina con el nombre del bar Hesperia, preguntándome si guardarían alguna relación. Fui entonces a la Biblioteca Municipal descartando esperar el autobús (en el sueño a veces uno hace lo que quiere, ¡qué bueno!) y encuentro esta definición de Hesperidina:

Hesperidina
Etimología. El nombre de esta bebida recuerda al Jardín de las Hespérides (así denominaban los antiguos a las Islas Canarias); claro que hay un vocablo de fruta común a varios idiomas con origen en el sánscrito, y es el que designa a la “manzana de oro” de este Jardín: aranzi. En latín es aranjium; naranzi en italiano; orange en francés; naranja en español. Lo que antecede establece una relación entre la naranjaHespéride (Hesperia) y Hesperidina.
El nombre elegido por Melville Sewell Bagley tiene un origen mítico: remonta a la época que los griegos navegando por el Mediterráneo llegaban a las costas españolas, y al ver el reflejo de las naranjas lo asociaban con las manzanas de oro del Jardín de las Hespérides. Por eso los griegos le daban el nombre de Hesperia a España. Nuevo caos onírico para rebuscar en mi PC un antiguo trabajo sobre los orígenes del nombre España (trabajo que también contiene los orígenes de otros nombres):
Pero seguimos acumulando nombres (total, en el sueño no ocupan espacio) y nos encontramos que para los árabes era Al-Andalus. Para los judíos era Sefarad (ha-sefaradi significa “el español”). Mientras que los nasraníes o cristianos (nasraní proviene de “nazareno”) la denominaban Hispania.
Desperté con la extraña sensación de un sueño proyectado a realidades vividas, por lo menos en algunos aspectos. Lo extraño sobrevino la noche siguiente, porque cenando con mi esposa me avisó que nos visitaría una amiga  y que me iba a traer una botella de Hesperidina ¡no puede ser! dije extrañado de tantas asociaciones. No era extraño en realidad que me trajera esa bebida porque junto a mi esposa la habían estado buscando infructuosamente cuando Patricia realizó el último viaje a la Argentina. Pero esa noche…
Segundo sueño: Anoche …soñé lo que había soñado la anterior noche, continuando  el sueño posteriormente así:

la medicina
Me encontraba con dificultades para caminar por un fuerte dolor en la pantorrilla de la pierna derecha, que inclusive se había hinchado sin que hubiera recibido ningún golpe. Decidí ir al Consultorio Médico del pueblo, en Veguellina de Órbigo, para que me examinara la médico de cabecera, Dra. Begoña González Fernández. Aparentemente tenía una “periostitis tibial anterior”  y me recetó un medicamento e indicó la aplicación de hielo además de un anti inflamatorio. Le pregunté sobre el medicamento, respondiendo –“es diosmina, un flavonoide que favorece la circulación, y va acompañado de otro flavonoide, hesperidina”.
Recordé en el sueño que iba a recibir una botella de la bebida (pero esto en la realidad) y le dije a la doctora -“¿puedo reforzar la acción bebiendo hesperidina?”.  -“¿Qué es eso?” preguntó Begoña, riéndose cuando recibió la explicación. ¡Pero si hasta soñé con un tango que solía tocar mi viejo en el violín mientras ensayaba en casa!; el mismo que escucharán por una de esas orquestas iniciáticas con ese sonido tan característico de los tríos con flauta, violín y guitarra (en este caso, piano y flauta):
Juan Nirvassed – Hesperidina Tango de Moda
Piano: Peter Kay – Flute: Wony Choi – Australia
Claro que, al despertar, me sentía agobiado por tantas coincidencias y “melange” alrededor de un mismo tema, por lo que decidí enfrascarme en averiguaciones sobre el medicamento y más información de la que tenía sobre la bebida espirituosa. Porque si le di vida onírica a la Hesperidina ¿por qué no darle vida real, detallando los aspectos relacionados con su creación? Además de otros relativos a su consumo que seguramente agradecerán los socios de la “Cofradía Báquica”.
FARMACOLOGIA . Propiedades medicinales . La hesperidina es una bebida argentina a base de corteza de naranjas amargas, o de las dulces pero de frutos aún inmaduros, que contienen gran contenido de flavonoides (hesperidina, neohesperidina y narangina). Se le reconocen efectos antioxidantes y otros, propio de los flavonoides, muy beneficiosos para las funciones digestiva y circulatoria. Desde la década de 1990 se han encontrado diversos usos terapéuticos de la Hesperidina. Es efectiva contra las úlceras varicosas, hemorroides, várices, hipertensión, reducción del colesterol, disminución de dolores, artritis reumatoidea, entre otras afecciones.
DiosminaHesperidina es una mezcla de flavonoides típicos de naranjas y limones que ha sido tradicionalmente usada con eficacia en el tratamiento de desórdenes vasculares como la insuficiencia venosa crónica (CVI) y las hemorroides (HD).

Hesperidina
Tónico de guerra. La hesperidina fue considerada un tónico desde sus comienzos, debido a sus propiedades medicinales aportadas por las naranjas, dado que el principal componente de éstas es un flavonoide. Estuvo presente en la Guerra de la Triple Alianza (1864-1870) para “revitalizar a los heridos”, gracias a sus propiedades terapéuticas que contrarrestaban problemas estomacales originados principalmente por la falta de potabilidad del agua. De los hospitales se trasladó rápidamente a los campos de batalla para mejorar dolencias que afectaban a la tropa.
También el “Perito Moreno” (Francisco Pascasio Moreno) solía llevar Hesperidina para atenuar los rigores del clima en sus andanzas por la Patagonia.
Orígen de la hesperidina
En 1862 el inmigrante norteamericano Melville Sewell Bagley llegó a la Argentina. Había nacido el 10 de julio de 1838 en Maine y murió en Buenos Aires el 14 de julio de 1880, estando sus restos en el Cementerio Británico de Buenos Aires. Sus comienzos en la Farmacia “La Estrella” (en la esquina de las calles Alsina y Defensa) le impulsó a crear fórmulas en los tubos de ensayo y alambiques; utilizando naranjas de una vieja quinta ubicada en Bernal, creó una bebida que se hizo muy popular en toda la Argentina.
Hesperidina y la cultura
La Hesperidina apareció en varios calendarios del célebre pintor Florencio Molina Campo, y un tango cuyo autor fue Juan Nirvassed (el link se encuentra dos páginas atrás) al que puso nombre “Hesperidina. Tango de moda” (1915) fue ganador del premio al mejor tango de la Sociedad Sportiva Argentina. También aparece en tres cuentos de Julio Cortázar, entre otros el célebre “Casa tomada”, y en el cuento de Haroldo Conti “Perdido”. Según dicen era la bebida favorita del “Polaco” Goyeneche, famoso cantante de tangos.
Campaña publicitaria novedosa
Es así como, en 1864, Melville decide fundar la importante empresa Bagley. Al vislumbrar el potencial de su bebida, comienza a planificar una campaña publicitaria muy original y vanguardista para la época: un día los porteños comenzaron a ver enormes letreros pintados  con la frase “Se viene la Hesperidina” sin nada más que indicara de qué se trataba. Por supuesto la curiosidad hizo presa de muchos de los aproximadamente 140.000 habitantes que poblaba la ciudad y, durante más de dos meses, nadie sabía el significado. Hasta que el 24 de diciembre de 1864 “La Tribuna” –uno de los periódicos importantes del país- revela la incógnita. El lanzamiento de este original aperitivo nacía en la Argentina con enorme éxito.
Para evitar las falsificaciones de que fue objeto este producto por su éxito, Melville pudo lograr que Nicolás Avellaneda, presidente a la sazón de la Nación, creara un registro de marcas y patentes. El Registro fue creado en 1876 y la primera marca en registrarse en Argentina fue precisamente Hesperidina. Con un sabor suave, se puede beber pura o mezclada con otros ingredientes en la preparación de cócteles. Si bien no es fácil conseguirla pues desapareció de las estanterías de muchos comercios minoristas, se sigue produciendo y consumiendo en su país de origen.
Hesperidina, el primer jingle argentino
Como obsequio, con la compra de cada botella se entregaba la partitura de un tema musical que publicitaba el producto. Se titulaba “La Hesperidina. Danza para piano y canto” y fue creado en 1874 siendo el primer “jingle” del Río de la Plata, con letra de J. Figueroa y música de José Calvo, pieza que estuvo desaparecida u oculta durante más de 136 años y pueden disfrutar a continuación:
Ahora que gracias a mis sueños conocen la Hesperidina solo falta degustarla, y se puede hacer cócteles por medio de tres recetas impresas en las botellas actuales:
1.      Hesperidina y tónica: 2 medidas de Hesperidina, agua tónica, hielo, rodaja de limón.
2.      Hesperidina y pomelo: 2 medidas de Hesperidina, gaseosa de pomelo, hielo, rodaja de limón.
3.      Hesperidina + hielo: 2 medidas de Hesperidina, hielo, rodaja de limón.
4.      Agrego por mi cuenta Hesperidina, Campari, hielo, rodaja de limón.
o-o-o-o-o
Jorge A. Marí –creador y Director de la Revista “El Chasque Surero”, que hace un par de meses nos visitó en León junto a su esposa Betti- al enterarse que estaba por publicar este artículo, tuvo la amabilidad de enviarme las imágenes de afiches y chapas publicitarias antiguas de esta deliciosa bebida, que comparto con ustedes a continuación:

Chapa publicitaria Botella antigua



















CÉSAR TAMBORINI DUCA, poeta y escritor argentino
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

Pampeando yTangueando.com

SE VENDE A DIOS, Adrián Néstor Escudero, Santa Fe, Argentina

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Imagen de: wallhere.com


SE VENDE A DIOS


Al genial J. G. Ballard, quien asombró mi mente con sus proyecciones acerca de las consecuencias que el materialismo-hedónico generaría en la sociedad mundial, honrando particularmente su magistral relato “El hombre subliminal” (Libro “Zona de Catástrofe”, 1967), con advertido espanto…

Y en particular, al colega  en las letras, Prof. Norberto Pannone, Presidente de ASOLAPO ARGENTINA; amigo-hermano del alma en la fe y en humanidad, en comunión con  el Maná de la Palabra, para la redención del mundo…

… Abrazados todos al Maná de la Palabra para comprender al Misterio de los Misterios, como seres mistagógicos, inteligentes y cosmogónicos que somos, dispuestos a alcanzar la Verdad verdadera en las coordenadas del singular espacio tiempo que nos toca vivir…

Con gran afecto admirativo…

Adrián N. Escudero (Santa de la Vera Cruz – Argentina) – Octubre 2018.



I – Aquel era, sin dudas, un pueblo desgraciado.
Tan desgraciado como el Cura[1] del pueblo.
El pueblo y el Cura eran desgraciados, porque eran carecientes.
El pueblo no carecía de bienes. Carecía de alma.
El pueblo desgraciado era un pueblo desalmado.
El pueblo demostraba su desgracia en tanto que, a pesar de que todos (todos) sus habitantes rebozaban de bienes materiales; sin embargo, estaban tristes, angustiados.
El pueblo era negativo. Y cuanto más negativo era, más bienes materiales venían a su territorio.
El pueblo no entendía por qué, cubierto de bienes, no era feliz.
El Cura del pueblo trataba, sin éxito, de que lo entendieran.
El pueblo no creía en Dios.
El Cura, insistente, elocuente, inútilmente lo intentaba.
El pobre y desgraciado Cura del pueblo desgraciado, ya ronco, ya casi sin habla…


II - Un día la gente desgraciada del pueblo desgraciado, cuando llegó al Shopping lleno de bienes, con muchos bienes para comprar esos bienes que su alma les urgía como un barril sin fondo, se encontró con una sorpresa.
Una insólita, supina, increíble, inaudita, soberbia y desgraciada sorpresa.
El Cura desgraciado, del pueblo, se había instalado en el Shopping Barroco (aprovisionado de antiguo por sus Renacentistas y Maderistas sucursales).
El pueblo del Cura no podía creer lo que el Cura del pueblo había hecho.
El Cura del pueblo había levantado una suerte de altar montado con el más exquisito marketing que, cualquier libro de comercialización del siglo XVII (y que habría despertado la envidia de los futuros genios del Harvard por venir), podría haber aconsejado para tan singular stand de venta.
El Cura del pueblo vendía a Dios.
En pedacitos, como en el templo sagrado, vendía a Dios.
Solo el templo había cambiado. Pero Dios era el mismo.
Los pedacitos de Dios eran redondos y blancos, y purísimos y dulcísimos.
El Cura del pueblo decía que eran golosinas, caramelos celestiales. Y no sentía los remordimientos de Judas por venderlo de ese modo…


III - Más aún, decía al pueblo que lo miraba absorto oficiar su nuevo oficio de vendedor marketinero, que si le guardaban en un cofre, que él también vendía, sería el amuleto perfecto para luchar contra la desgracia de sus almas desalmadas.
Les decía que, así como el cuerpo necesita cuatro comidas al día para estar fuerte y vigoroso, el alma también necesita de alimento para estar viva y fuerte y feliz.
Los ingredientes del caramelo que vendía, que podía consumirse como alimento o guardarse en un cofre llamado “teca” para ahuyentar la desgracia que atormentaba a sus almas desgraciadas, y que había que besar con confianza todos los días aunque sea una sola vez al día, estaban escritos en papel con cierre al vacío donde yacía aquella golosina blanca, y redonda, y purísima y dulcísima, como un pancito recién horneado en la panadería del Shopping.
De hecho, muchos compraron el caramelo porque era un pedazo de Dios, y podían exhibirlo en un aparador junto a una cerámica ática del siglo VI a. de JC o a una vigorosa imitación de un cuadro de Miguel Ángel Buonarrotti. Otros no lo hicieron porque pensaron que el Cura desgraciado, del pueblo desgraciado, se burlaba de ellos; otros dejaron para más adelante decidir la compra o no; preguntarían a aquellos que lo habían comprado, qué tal era aquel producto extraño.


IV - Solo un pequeño niño, de unos tres años, que estaba empezando a deletrear palabras, se puso a leer las indicaciones y contraindicaciones del empaque del producto.
Luego de balbucearlas sin entender nada, leyó los ingredientes que lo componían; estaba en letra muy, pero muy chiquita, como es propio de todo contrato que se considere tal (donde lo importante siempre está en la letra chica).
Decía, silabeando…: “El-Cu-er-po-y-la-San-gre-de-Cris-to”.
Su ángel de la Guarda, astuto y atento, le sopló al oído: el Cuerpo de Cristo, Dios hecho hombre y redentor del Universo, es la materia orgánica que necesita el alma para desarrollar sus músculos y arterias; y la Sangre de Cristo, precisamente, la sangre que necesita el alma para que circule por ella el oxígeno del Espíritu Santo, que es la alegría con que el Padre Dios ama a su Hijo, Jesucristo, y a todos los hombres del Universo.
Por supuesto, como usted comprenderá, no sólo que lo que le cuento no es un cuento y sucedió realmente en el pueblo desgraciado donde vivo con un Cura desgraciado a causa de la desgracia del pueblo, sino que el Ángel de la Guarda dijo todo lo que dijo en lenguaje de niño, y de niño de tres años…
Ah; también le recordó que sólo aquellos que se hicieran como niños podrían no solo entender sino gustar y aprovechar al máximo las delicias del caramelo que vendía el Cura.


V - Lo hermoso de todo esto, es que, de aquí en más, el gerente del Shopping, que se llevaba parte de las ganancias del pobre Cura -pero algo feliz- del pueblo no tan pobre ahora y algo feliz, renovó el contrato de alquiler del stand donde el Cura vendía pedacitos de Dios, por plazo indeterminado…
Entonces el Cura del pueblo, repitió las palabras de su Maestro y Señor de todo y de todos: “He aquí que vengo, a hacer nuevas todas las cosas”.
Ahora el pueblo empezaba a colmarse de Gracia.
Fue aquella la primera sonrisa que curvó sus labios, después de doce años de vano ejercicio sacerdotal en aquel pueblo que había sido desgraciado.


VI – Y vio Dios que todo lo que había hecho con el Cura y el pueblo, era bueno.


VII- Y al séptimo día, descansó. Pero fue porque algo notable, de pronto, había sucedido: es que las campanas de la Iglesia volvieron a sonar, la Basílica reabrió sus puertas, el Cura arrojó a un cesto el mameluco distintivo de la Catedral del Consumo y calzó gozoso sus ornamentos sagrados; y en una misa colmada de contritos fieles, pudo distribuir -como así correspondía desde hacía más de mil seiscientos años, gratuitamente, el Pan de Dios. Nunca más, eso creyó, tuvo necesidad de vender los pedazos de Dios. Limosna a voluntad.
De hecho, el stand del rubro en el Shopping quedó sin clientela, el contrato con el Cura (feliz) cancelado “por razones materiales”, aduciendo sus dueños ante el pueblo que, a partir de ahora, cerrarían por vacaciones…
Nadie lo creyó. Pero como con cada hombre, nace un ser nuevo, inteligente y libre, alguien profetizó que, oportunamente, la historia volvería a repetirse. Una y otra vez. Una y otra vez…

©NÉSTOR ADRIÁN ESCUDERO, poeta y escritor argentino
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

BREVE RESEÑA CURRICULAR – Octubre 2018

   ADRIÁN NÉSTOR ESCUDERO. Nacido en Santa Fe, Argentina, el 12 de enero de 1951. E-mail: adrianes@hotmail.com. Casado, cuatro hijos y seis nietos (por ahora, y a la espera de los que vendrán, a Dios gracias). Como Dr. Contador Público Nacional (1975) y Magíster en Dirección de Empresas (CT – 1998), se desempeñó en la gestión privada y pública. Ejerció la docencia y cargos académicos universitarios en el Área de Administración de Organizaciones y Área de Gestión Educativa (FCE-UNL, 1972/1980 y FCE-UCSF, 1980-2000).




[1] Recordando al siervo de Dios, P. Antonio Di Bella (OG), quien me convocara – indigno fiel-, un 15 de agosto de 1984 (Festividad de “Nuestra Señora del Tránsito”, a trastrocarme en aquel burrito que llevó  a mi Señor Jesús a la Jerusalén del Calvario, Muerte y Resurrección; ello,  mediante el ejercicio del Ministerio Extraordinario de la Eucaristía y las  Exequias. In memoriam

sábado, 6 de octubre de 2018

EL CRIMEN, Norberto Pannone, Buenos Aires, Argentina


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Imagen de: ahoradigital



EL CRIMEN


Confieso,
que con premeditación y alevosía,
un vil asesinato he cometido,
acabando
horriblemente con la vida
del famélico y ruin desconocido.

Condéneme
el juez por mi avaricia,
por el desprecio de la vida ajena.
Proceda,
y ni un momento dude ni vacile
de aplicar conmigo su condena.

El hambre,
dañino escozor de las entrañas,
ayudó a que el pobre paria
incitado,
confiara en mi apariencia
para gozar del brebaje que buscaba.

Sorprendido
por tanto ensañamiento, no me explico,
de dónde junté tanto coraje!
Declaro:
qué aplasté de un sonoro cachetazo,
al hambriento y raquítico mosquito!

©NORBERTO PANNONE, poeta y escritor argentino
del libro "Poemas de invierno", copyright 2002
http://norbertopannone.blogspot.com






VARIACIONES DE LA HEMBRA, Carlos Penelas, Buenos Aires, Argentina


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Imagen de: Una luz, una esperanza




VARIACIONES DE LA HEMBRA


La bella mujer que murmura su fábula secreta.
La bella mujer que duerme en la nostalgia.
La mujer del bretel violeta mirando la quilla del barco.
La que insinúa el fervor del insomnio.
La bella uniendo el universo en la plegaria.
La que se hunde en dimensiones invisibles.
(La mujer que transita las calles del otoño.)
Esta mujer alimenta fatalidad y dolor.
La mujer que nombra el recogimiento.
Discurre la amada vestigios entre parvas de heno.
La hembra regresa en la inocencia y el abismo.
Bella, flotante, de apretadas nubes.
(La abandonada que brinda el gozo y el aliento.)
Su cabellera mueve los velos de la noche.
La que musita cimbreante y desvaría.
El hada del follaje celeste.
La mujer con su lengua distante, sin memoria.
La princesa, la dueña, la reina del hogar.
La mujer que hunde el vacío y el corazón.
La amante desnudándose en un hotel de Praga.
La que devora el instinto y el pudor.
La celta que evoca las gaitas y los templos.
La amante vuela en mí, desatada y ansiosa.
La que aletea palabras en poemas.
(La mujer que brota en una luz transparente.)
La mujer que ama como una madre invisible.
La mujer suave y comprensiva como una hermana.
La humedecida de semen, de olvido, de palmeras.
La humedecida de temor sobre llanadas rojas.
La bella mujer inseparable de la bondad.
La adolescente salvaje que imagina a Piranesi.
La insurrecta de plazas y guerrillas.
La que beben mis ojos en los bares.
La bastarda, la desconocida, la inconclusa.
La bella mujer que irrumpe en las fuentes marinas.
(La mujer de los muelles y las dársenas.)
La bella sobre el caballo blanco
entre las hojas, el ramo y el aire de la rosa.
La libertaria sin dioses, sin patrias, sin marido.

©CARLOS PENELAS, porta y escritor argentino
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


A VOS, Eugenia Zaldivar, Buenos Aires, Argentina






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Imagen de: Last.fm

A VOS
                     (Tango a Jacques Brel)

A VOS AMIGO TE CANTO
PERO SE ME VIENE EL LLANTO
AL PENSAR EN TU PARTIDA
SIN SABER YO QUE MORÍAS
YA NOS PERDIMOS LA HUELLA
A OTRO LUGAR TE MUDASTE
EN UN SITIO TAN DISTANTE
VIAJANDO A GRUPAS DEL SOL
ESTA CANCIÓN QUE TE CANTO
TE LA DOY EN PRIMAVERA
AUNQUE TE FUISTE UN INVIERNO
HACE TANTO Y AUN ME APENO
HOY LAS CULPAS ME CONVOCAN
Y EN CADA RINCÓN DE CASA
BUSCO UN PEDAZO DE VOS
MAS SE ME PEGA TU AUSENCIA
ABRO MUY GRANDES LOS BRAZOS
VOY GIRANDO HACIA EL SOL
MI CORAZÓN HECHO CANTO
QUIERE TOCAR TU PERDÓN.

©EUGENIA ZALDIVAR, poeta y escritora argentina
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA
                                                                                                                                            

AMOR MUERTO, Alba Oliva, Buenos Aires, Argentina

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Imagen de: suenos e ilusiones...




AMOR MUERTO

Si yo te hubiera amado
seríamos el sol, ufanos
y azotados con la furia
los  candados de este mundo

arrasados, sentiríamos
fugitivos y alocados.
Si tú me hubieras amado
rozar, cómplice aleteo

sueños pájaros y llanto,
locuaz entonaría el coro
de un himno enamorado.
Si este mundo hubiera amado

así, a todos esos seres
que mueren desangrados.
Si Dios lo hubiera amado
ahora este mundanal charco

que vemos envenenado
derramaría su paz en flor
Pero el amor ha muerto,
está muerto y enterrado.

©ALBA OLIVA, Poeta y escritora argentina
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


Y TE NOMBRARÉ EN CADA VERSO..., George Reyes, Ciudad de México

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Imagen de: vangvungtau.com


Y TE NOMBRARÉ EN CADA VERSO...

Te nombré en mis versos,
nunca estuve acostumbrado de vivirte lejos
ni en la poesía de voltaje de mi lengua, que encendía la cadencia de tu nombre.

Te nombré en mis versos.

No sé a qué mi corazón te olía
tenía un rasgo de penacho en su garganta
con andar y falso de felino que se borda piel de dios.

Te nombro en mis versos.

Bebo hoy tu nombre,
que, cayendo como líquido de nube,
me arruga dulcemente el mar de piedra agujereada de adentro.

Y te nombraré en cada verso...

del poemario inédito "Filosofía Risueña" (2017).

©GEORGE REYES, poeta y escritor mexicano
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA





CANTO AL DOLOR INSOPORTABLE, Jaime Vélez Ramírez, Medellin, Colombia

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Imagen de: mañana será demasiado tarde (Google)



CANTO AL DOLOR INSOPORTABLE


Estoy viejo, solo, y muy decepcionado,
los años mejores me han dejado,
los seres que he amado ya se han ido,
no puedo estar más triste y desolado.

Son tantas las penas que no puedo con ellas,
no sé a quién decirle, no puedo con ellas.

Mientras tanto la soledad, el whisky y la lectura
serán para mí el bálsamo letal de la ternura,
y así pasar el tiempo que falte por vivir
para salir de esto y dejar de sufrir.

Los problemas que resten no podré resolverlos,
los amores, los sueños y afectos de mi apego
me gustaría por siempre retenerlos,
y consolar así hasta el fin mi propio ego.

Ha sido larga la estancia que deparó mi destino,
la muerte perezosa, cruel y vanidosa
se quedó estacionada mirando alguna rosa,
mientras yo abandonado transitaba el camino.

No puedo avanzar más, ha sido suficiente;
qué deparan los cielos y credos decadentes;
malo fue haber venido, lo digo todavía
y todavía no entiendo por qué esto pasaría.

De mis ancestros idos no queda ni el recuerdo,
de sus afanes, sus gustos, sus cantos de contento,
no queda nada , ni siquiera un lamento,
y tampoco queda el llanto ni el tormento.

El sol, la luna y las estrellas desde los confines,
los pájaros, los ríos, las olas y las flores
ya no me dicen nada; solamente deseo el reposo bendito,
irremplazable, lindo, precioso y muy bonito.

Después no se oirá mi voz, ni se oirán mis versos;
la medicina quedó atrás y todo lo aprendido,
todos los afanes, ansias y tragedias, todo se habrá ido;
no se oirá mi voz, ni se oirán mis versos.

Abril de 2002

(©)JAIME VÉLEZ RAMÍREZ, poeta y escritor colombiano
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA