Bienvenidos

sábado, 30 de marzo de 2024

EL ARTE ES LA PAZ - Yahaira Salazar, Venezuela

 EL ARTE ES LA PAZ (Mensaje de Jon Fosse, Premio Nobel de Literatura 2023, por el Día Mundial del Teatro)

El 27 de marzo se celebra el Día Mundial del Teatro. Desde 1962 ha sido celebrado por los Centros ITI y sus miembros cooperantes, profesionales del teatro, organizaciones teatrales, universidades y amantes del teatro de todo el mundo. Este día es una celebración para aquellos que pueden ver el valor e importancia del teatro como arte, y actúa como un llamado de atención para los gobiernos, políticos e instituciones que aún no han reconocido su valor para las personas y para el individuo, ni se han dado cuenta de su potencial para el crecimiento económico. El autor del mensaje de 2024 es el escritor y dramaturgo noruego Jon Fosse, ganador del Premio Nobel de Literatura de 2023.

Yahaira Salazar, presidente del Centro ITI Venezuela

Cada persona es única y, al mismo tiempo, igual a todas las demás. Nuestra apariencia visible y externa es diferente de la de los demás, por supuesto, y eso está muy bien, pero también hay algo dentro de cada uno de nosotros que pertenece sólo a esa persona, que es sólo esa persona. Podemos llamarlo espíritu o alma. O podemos decidir no etiquetarlo con palabras, dejarlo en paz.

Pero aunque todos somos distintos, también somos iguales. Las personas de todas las partes del mundo somos fundamentalmente similares, independientemente de la lengua que hablemos, de nuestro color de piel o de pelo.

Esto puede ser algo paradójico: que seamos completamente iguales y completamente diferentes al mismo tiempo. Puede que una persona sea intrínsecamente paradójica, en nuestra unión de cuerpo y alma: abarcamos tanto la existencia más terrenal y tangible como algo que trasciende esos límites materiales y terrenales.

El arte, el buen arte, consigue a su maravillosa manera combinar lo absolutamente único con lo universal. Nos permite entender lo diferente, lo extranjero, como universal. Al hacerlo, rompe las fronteras entre lenguas, regiones geográficas y países. Reúne no sólo las cualidades individuales de cada uno, sino también, en otro sentido, las características individuales de cada grupo de personas, por ejemplo, de cada nación.

Todo buen arte contiene precisamente eso: algo ajeno, algo que no podemos comprender del todo y que, sin embargo, al mismo tiempo comprendemos, en cierto modo.

El arte hace esto, no nivelando las diferencias y haciendo que todo sea igual, sino, por el contrario, mostrándonos lo que es diferente de nosotros, lo que es ajeno o extraño. Todo buen arte contiene precisamente eso: algo ajeno, algo que no podemos comprender del todo y que, sin embargo, al mismo tiempo comprendemos, en cierto modo. Contiene un misterio, por así decirlo. Algo que nos fascina y, por tanto, nos empuja más allá de nuestros límites y, al hacerlo, crea la trascendencia que todo arte debe contener en sí mismo y a la que debe conducirnos.

No conozco mejor manera de unir los opuestos. Es exactamente el planteamiento inverso al de los conflictos violentos que vemos con demasiada frecuencia en el mundo, que se entregan a la tentación destructiva de aniquilar todo lo ajeno, todo lo único y diferente, a menudo utilizando los inventos más inhumanos que la tecnología ha puesto a nuestra disposición. Hay terrorismo en el mundo. Hay guerra. Porque la gente también tiene un lado animal, impulsado por el instinto de experimentar al otro, al extranjero, como una amenaza para la propia existencia en lugar de como un misterio fascinante.

Así es como desaparece la singularidad —las diferencias que todos podemos ver—, dejando tras de sí una uniformidad colectiva en la que cualquier cosa diferente es una amenaza que hay que erradicar. Lo que se ve desde fuera como una diferencia, por ejemplo en la religión o la ideología política, se convierte en algo que hay que derrotar y destruir.

La guerra es la batalla contra lo que yace en lo más profundo de todos nosotros: algo único. Y también es una batalla contra el arte, contra lo que yace en lo más profundo de todo arte.

He hablado aquí del arte en general, no del teatro ni de la dramaturgia en particular, pero es que, como he dicho, todo buen arte, en el fondo, gira en torno a lo mismo: tomar lo absolutamente único, lo absolutamente específico, y hacerlo universal. Unir lo particular con lo universal expresándolo artísticamente: no eliminar su especificidad, sino acentuarla, dejando que brille claramente lo ajeno y lo desconocido.

La guerra y el arte son opuestos, al igual que la guerra y la paz. El arte es la paz.

YAHAIRA SALAZAR – Francia - Venezuela

Poeta, dramaturga, actriz y directora teatral venezolano-francesa (El Tigre, Anzoátegui). Reside en Francia. Ha hecho su carrera en Venezuela, Estados Unidos, Cuba, México y Francia. En 1992 obtuvo el Premio de Honor Marco Antonio Ettedgui. Impulsora del Festival de Teatro Venezolano en París, Festheve. Preside el Nuevo Centro ITI Venezuela, dependiente del Instituto Internacional de Teatro, ITI.

EUROPEOS, A SUS COSAS - César Tamborini Duca, León, España

 



EUROPEOS, A SUS COSAS

 

Se preguntarán ¿a qué viene este título? La respuesta es que hace unos ochenta años el filósofo Ortega y Gasset, en su visita a la Argentina, proclamó “Argentinos, a sus cosas”. José Ortega y Gasset pronunciaba esa frase célebre en una conferencia en Buenos Aires que luego se publicaría en su libro Meditación del pueblo joven. El filósofo y ensayista español alentaba a los argentinos a dejarse “de cuestiones previas personales, de suspicacias, de narcisismos. No presumen ustedes el brinco magnífico que dará este país el día que sus hombres se resuelvan de una vez, bravamente, a abrirse el pecho a las cosas, a ocuparse y preocuparse de ellas directamente y sin más, en vez de vivir a la defensiva, de tener trabadas y paralizadas sus potencias espirituales, que son egregias, su curiosidad, su perspicacia, su claridad mental secuestradas por los complejos de lo personal”.

Siempre sentí admiración por los filósofos cuyo pensamiento siempre se inclinaba hacia el bienestar de la humanidad; por eso cultivé la lectura de este filósofo español y no fue en desmedro de admiración, que se refiriera a mi país dando lecciones de cómo deberíamos comportarnos. Pero si tenía dudas sobre el espíritu guerrero por el que Europa se encuentra permanentemente en guerras, éstas desaparecieron al leer un nuevo (para mí) libro del español.

Leí muchos de sus libros, que enriquecían mi entendimiento. Pero en el último de sus libros que leí, “España invertebrada”, que compré apenas vi su nombre en la portada no dejó de asombrarme su militarismo. Como se puede apreciar en los párrafos siguientes:

Según Ortega el militarismo es superior (en la escala de valores) [¿?]:

…”Medítese un poco sobre la cantidad de fervores, de altísimas virtudes, de genialidad, de vital energía que es preciso acumular para poner en pie un buen ejército. ¿Cómo negarse a ver en ello una de las creaciones más maravillosas de la espiritualidad humana? La fuerza de las armas no es fuerza bruta, sino fuerza espiritual… Lo importante es que el pueblo advierta que el grado de perfección de su ejército mide con pasmosa exactitud los quilates de la moralidad y vitalidad nacionales. Raza que no se siente ante sí misma deshonrada por la incompetencia y desmoralización de su organismo guerrero, es que se halla profundamente enferma e incapaz de agarrarse al planeta”… (Pág. 46 a 48)

El caso del grupo militar

…”Comprendo las ideas antimilitaristas, aunque no las comparto. Enemigos de la guerra, piden la supresión de los ejércitos. Tal actitud, errónea en su punto de partida, es lógica en sus consecuencias. Pero tener un ejército y no admitir la posibilidad de que actúe, es una contradicción gravísima que, a despecho de insinceras palabras oficiales, han cometido en el secreto de sus corazones casi todos los españoles desde 1900.

“La única guerra que hubiera parecido concebible, la de independencia, era tan inverosímil, que prácticamente no influía en la conciencia pública. Una vez resuelto que no habría guerras, era inevitable que las demás clases se desentendieran del Ejército, perdiendo toda sensibilidad para el mundo militar. Quedó éste aislado, desnacionalizado, sin trabazón con el resto de la sociedad e interiormente disperso. La reciprocidad se hacía inevitable; el grupo social que se siente desatendido reacciona automáticamente con una secesión sentimental.

En los individuos de nuestro Ejército germinó una funesta suspicacia hacia políticos, intelectuales, obreros (la lista podía seguir y aun elevarse mucho); fermentó en el grupo armado el resentimiento y la antipatía respecto a las demás clases sociales, y su periferia gremial se fue haciendo cada vez más hermética, menos porosa al ambiente de la sociedad circundante. Entonces comienza el Ejército a vivir -en ideas, propósitos, sentimientos- del fondo de sí mismo, sin recepción ni canje de influencias ambientes. Se fue obliterando, cerrando sobre su propio corazón, dentro del cual quedaban en cultivo los gérmenes particularistas”… (Pág. 75 a 77).

No deja de asombrarme el militarismo del filósofo, al cual tuve -y tengo- en mucha estima, pero genera en mi pensamiento una reflexión sobre Europa: si un gran filósofo opina de esta manera, creo comprender el porqué de las continuas guerras en este continente del que los habitantes de otros sitios consideramos culto, el cénit de la civilización. Pero ¿esto es acaso la civilización? ¿Guerrear continuamente?

Por otra parte corrobora lo que yo -a nivel personal- venía percibiendo. A saber:

1)    La intención (anterior a la guerra de Ucrania) de incorporar este país a la OTAN y a la UNION EUROPEA; no es suposición sino sentido lógico prever la intención de aumentar la capacidad bélica de los países de la OTAN;

2)    La invasión rusa, para evitar que de esa manera se vea amenazada su frontera;

3)    La actitud de Zelenzki que -como buen comediante- sabe utilizar la psicología para conmover al espectador y captar voluntades, que le permitió con el apoyo de Europa y EE.UU. prolongar una guerra que hubiese terminado en cuestión de días. Con la secuela de destrucción y muertes que conlleva; se podía haber evitado integrando nuevamente la antigua unión rusa (de la que KIEV fue capital en el siglo XVIII si no equivoco la fecha). Y la pregunta más lógica, si se titulan democráticos ¿porqué no realizan un plebiscito para saber si la población quiere la continuación de la guerra?;

4)    No se aprecia pesadumbre en los mandamases de la Unión Europea cuando se reúnen para tratar la ayuda militar que posibilita prolongar destrucción y muerte; por el contrario se los ve a todos (siempre) sonrientes y con ánimo guerrero. Entre otros Borrel, al que admiraba y me decepcionó. Y no hay más que ver el semblante siempre alegre  de la Presidenta de la Comisión Europea, la alemana Úrsula von der Leyen en todas las instancias;

5)    Zelenzki sabe aplicar la psicología para, sin pedir directamente a veces, manifestar lo que le hace falta para “defender a Europa”. Siempre anticipó lo que necesitaba e, ‘ipso facto’ lo conseguía. Lo último, hace un par de días, defensa antiaérea. Lo conseguirá. Lo anterior, hace ya un mes o más, la necesidad de combatientes (¡MI DIOS! Pensé yo. Lo que faltaba, enviar tropas). Pues dicho y hecho, Napoleón Macrón ya está bregando por convencer a sus pares y enviar tropas ¡QUE VAYAN ELLOS, O ENVÍEN A SUS HIJOS Y/O FAMILIARES! Sinceramente, yo prefiero suicidarme antes que me obliguen ir a una guerra a matar y morir.

6)    Por si fuera poco ahora aumentarán el gasto en (¿defensa? qué mentira) armamentos para poder proseguir guerreando mientras gran parte de la población mundial pasa hambre. El presupuesto que se debe aumentar sin duda, es el de educación y salud. Yo no quiero pagar impuestos para armas. Por eso…

¡EUROPEOS, A SUS COSAS! Y en lugar de aumentar el presupuesto en armas, compren soldaditos de plomo así se dan el gusto de jugar a la guerra.

COLOFÓN

A mí me causa escozor ver el entusiasmo de la Presidenta de la Comisión Europea cuando se encuentra con Zelenzki o en las reuniones con sus pares. Da la sensación que quisiera entrar en la guerra ya mismo ¡que se ponga casco y uniforme!, “cache” una pala y se dedique a cavar trincheras; mejor aún si el día es lluvioso o cae nieve, así se entera en carne propia lo que es la guerra.

No comento sobre la guerra de Gaza donde hubo un atentado terrorista que no se puede justificar. Como tampoco la respuesta criminal y genocida que se está llevando a cabo para exterminar un núcleo humano. Es desolador y no caben palabras para cuantificar el horror de un “Hitler” hebreo cuyas intenciones son muy evidentes.

 

CÉSAR TAMBORINI DUCA – LEÓN, ESPAÑA

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

Académico Correspondiente para León

Academia Porteña del Lunfardo


sábado, 23 de marzo de 2024

SONETO DE PETRARCA CXXXII - Francesco Petrarca, Italia

 











SONETO DE PETRARCA


CXXXII


Si no es amor, ¿qué es esto que yo siento?
mas si no es amor, por Dios, ¿qué cosa y cuál?
Si es buena, ¿por qué es áspera y mortal?
si mala, ¿por qué es dulce su tormento?

Si ardo por gusto, ¿por qué me lamento?
Si a mi pesar, ¿qué vale un llanto tal?
Oh, viva muerte, oh deleitoso mal,
¿por qué puedes en mí si no consiento?

Y si consiento, error es el quejarme.
Entre contrarios vientos va mi nave
-que en alta mar me encuentro sin gobierno

tan leve de saber, de error tan grave,
que no sé lo que quiero aconsejarme
y, si tiemblo en verano, ardo en invierno.


FRANCESCO PETRARCA
, Italia

Francesco Petrarca fue un poeta, filósofo y filólogo aretino, considerado el padre del humanismo, pilar fundamental de la literatura italiana, especialmente gracias a su obra Cancionero. Wikipedia
Nacimiento: 20 de julio de 1304, Arezzo, Italia
Fallecimiento: 19 de julio de 1374, Arquà Petrarca, Italia

LAS PEQUEÑAS COSAS - Martha Inés Vélez - Medellín, Colombia

 











LAS PEQUEÑAS COSAS


La historia del universo
escrita en un guijarro
es para meditar…
en la fragilidad del mundo
y el río del tiempo que se va.
Tan antiguos somos
Como las estrellas,
la esencia de los átomos,
las partículas de luz en espiral,
inmersos en las pequeñas cosas
del diario trasegar.
Es nuestro el aire fresco,
La pureza del agua
y la brisa del mar.
El arca hecha semilla
lista para sembrar.
El rubor del cerezo
y el sol en el trigal.
El beso que selló el compromiso
y el abrazo gravitacional.
La lluvia, el horizonte, el frío,
el vuelo de los pájaros y el verde tropical.
¡Patrimonio de todos, el derecho a soñar!


29 de marzo de 2020


MARTHA INÉS VÉLEZ, Medellín, Colombia
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

LA IMPORTANCIA DE LA GOLONDRINA - Teresinka Pereira, Brasil

 








LA IMPORTANCIA DE LA GOLONDRINA

 


Alguien dijo que la golondrina
sí, hace verano, y hace otras
cosas más, sin la trampa de
los sueños y hasta sin el
trozo del cielo que nos abriga
por la tarde.

La golondrina esa, se hace
palabra de verano,
flor de sol y calor,
esperanza cotidiana
de transitar sobre la vida,
sobre las esperas
y la ansiedad.

Pero una golondrina
que se enloquece
de pronto vuelve
al sendero de donde vino,
camino de aurora,
corazón de miel
repetido rechazo de la razón.


TERESINKA PEREIRA, Brasil

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


“SONETOS LUNÁTICOS” de RICARDO MOLINARI – Luis Alposta – Buenos Aires, Argentina

 


“SONETOS LUNÁTICOS” de RICARDO MOLINARI


    El poeta Ricardo Molinari, nació en Buenos Aires el 20 de mayo de 1898.
    Nos conocimos una tarde de 1977, en la que fuimos presentados por Manolo Quiñoy, primo de Manuel Pampín, El dueño de Editorial Corregidor.
    En encuentros posteriores, entre las muchas conversaciones que mantuvimos, me contó que vivió su niñez y adolescencia en Villa Urquiza, en la calle Donado 2544. Y ¡oh, sorpresa! Yo sabía por Manuel Flores que su hermano, Celedonio Flores, el autor de tantos tangos memorables, entre 1919 y 1925 vivió en Donado 2548, ¡medianera por medio!.
     Molinari publicó sus primeros poemas (entre 1917 y 1919) en el periódico “Crónica”, de Villa Urquiza, cuya colección, en nombre de la Junta de Estudio Históricos de Villa Urquiza, que presido, ha sido donada a la Biblioteca Popular Domingo Faustino Sarmiento.
quiero recordar y dar a conocer, sus “SONETOS LUNÁTICOS”
de entonces.

                        (1)

Engarba tu sombrero poeta amigo
Te haré de mi alma un pálido derroche
Te hablaré de las cosas que bendigo.
¡Seremos argonautas de la Noche!

De las frondas iremos al abrigo.
Fingirán nuestras sombras un fantoche.
Y blancas nuestras almas sin testigo
Rezarán a los mundos su reproche.

De las cosas oiremos sus historias
Truncas, pletóricas de amores viejos.
Y el resonar lejano de algún coche…

Y en tanto lloran las agrestes norias.
Dejemos nuestras casas… lejos… lejos…
¡Siendo los argonautas de la Noche!

    R. M. “Crónica”, Nº 96 - domingo, 8 de diciembre de 1918

              (2)

Agorera desde un pino
Un ave gris se desata.
Y ebrios de un pálido vino
Brillan los techos de lata.

Como un cintajo de plata
Sacerdotal y divino,
Sin quererlo se dilata
Lleno de luna el camino.

El arroyo -buen poeta-
Murmura versos de Otoño
De un crepúsculo violeta…

Mas luego la bruma, triste
Pone su impalpable moño
Sobre todo lo que existe.

    R. M. “Crónica”, Nº 99 –  domingo, 29 de diciembre de 1918

    Ricardo Molinari falleció el 31 de julio de 1996. 


LUIS ALPOSTA, Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA


EL COMPADRITO - César Tamborini Duca, León, España

 



EL COMPADRITO

 

Con permiso, soy el tango

compadrito y querendón

que acompaña el bandoneón

al canfinflero fitango.*

Canchero, canyengue, Canfinflero, Caracanfunfa, corte, quebradura, compadrito:                            

Voy a establecer brevemente el origen de algunas palabras, para extenderme luego en la que más interesa, el compadrito.

El Compadrito

Canchero: el que tiene o adquiere conocimiento sobre algo, el que llegó a conocer “la cancha” en la que se desempeñará. Como dice “Fray Mocho” en el relato “Mosaico criollo”:

-¿Conoce la ciudad bien?

-No, señor.

-¡Bueno…! ¡Ya se hará a la cancha…! (Ibid, pág. 54)

Canyengue: Arrabalero, de baja condición social// manera especial de bailar el tango (con “quebradura”).

Canfinfleros: se llamaba así a los muchachos emperifollados y enamoradizos de la orilla, que “cogoteaban” (aspiraban) un poco más alto que los “compadritos” y los “picaflores”. Decía la copla:

“Soy el mozo canfinflero / que camina con finura / y baila con quebradura / cuando tiene que bailar.

Caracanfunfa: (o su apócope “caracanfún) es una voz de alerta, utilizada por los compadritos cuando bailaban con cortes y quebradas, y por extensión, a quien lo baila diestramente. Puede derivar de otro, onomatopéyico, caracatachum. Era expresión nacida en las “batucadas” de los negros que permanecían en el sitio de Montevideo en época de Rosas, según José Luis Lanuza (“Morenada”, pág. 122).

Corte: el corte se produce cuando los bailarines luego de una “caminata” (corrida) se detienen en una leve pausa para, realizando florituras según su habilidad, producir la “quebrada”; esa interrupción “cortaba” la marcha, de ahí su nombre. Y de ahí la denominación de “tangos con corte y con quebrada”.

“El corte llegó a Palermo por la ribera y como de encargo; traía en su enervante síncopa el alma de la raza, pero acostumbrados los negros al baile sin abrazarse, cayeron en el tango lubolo y hacían ‘quites’ y ‘quebradas’ con la sombra”. (Vicente Rossi, “LA ACADEMIA”. En “El compadrito”, Jorge L. Borges y Silvina Bullrich, Cía. Gral. Fabril Editora, Bs. As. 1968, pág. 120).

En “EL CASAMIENTO” Evaristo Carriego pone de relieve ciertas costumbres morales de la burguesía de la época, al expresar que “El tío de la novia, que se ha creído / obligado a fijarse si el baile toma / buen carácter, afirma, medio ofendido, / que no se admiten cortes, ni aun en broma. //…La casa será pobre, nadie lo niega: / todo lo que se quiera, pero decente”… (“Misas Herejes”, pág. 118 a 122)

Quebradura: Decía Fray Mocho “He visto un ladrón que a fuerza de leer se ha hecho un leguleyo; tiene toda la exterioridad de un hombre de educación esmerada, se expresa correctamente y no deja traslucir que, diez años atrás, era un compadrito que escupía por el colmillo y se quebraba hasta barrer el suelo con la oreja”. (Cuentos con Policías, Ed. Sur, Buenos Aires, 1962, p. 82).

En la quebrada, “El negro criollo rioplatense tiene su especial característica para caminar: visto de atrás recuerda el tranco con flexiones de un felino que va al paso, tranquilo y confiado, tranco que simula cansancio  y que fácilmente se transforma en movimientos rápidos”… Vicente Rossi, ib. pág. 116). Héctor Sáenz y Quesada refiere que “la quebrada es como un andar sobre huevos, que un siglo antes (en el XVIII) se llamaba ‘de currutaco’, ‘de petimetre’ o, mejor “de pisa verde’.

Las “quebradas” son contorsiones aparatosas en el baile; Segovia explica que quebrarse es hacer quiebros al bailar o caminar.

Compadrito

Borges consideraba que para los gauchos, la guerra “es un juego de hombría”de modo que poco o nada tiene que ver con la patria. Y hablando de los gauchos escribe en “El Desafío” (correspondiente al capítulo Evaristo Carriego): “Tendríamos, pues, a hombres de pobrísima vida, a gauchos y orilleros de las regiones ribereñas del Plata y del Paraná, creando, sin saberlo, una religión, con su mitología y sus mártires, la dura y ciega religión del coraje, de estar listo a matar y a morir. Esa religión es vieja como el mundo, pero habría sido redescubierta, y vivida, en estas repúblicas, por pastores, matarifes, troperos, prófugos y rufianes”. (Jorge Luis Borges, Obras Completas, Tomo I, Círculo de Lectores, 1992, pág. 193).

Un corte, una quebrada…

Porque el compadrito nace en el suburbio, lugar de encuentro de los gauchos que se arriman a la ciudad y de los arrabaleros alejados del centro de la misma, y se dedican a esas faenas mencionadas por Borges. Emir Rodríguez Monegal compara el compadrito con el tigre, símbolo habitual del escritor argentino, del que dice: “Como representante de la violencia y de la valentía, el tigre es un símbolo parecido al del compadrito. Por haber vivido siempre entre libros, Borges siente una extraña atracción por el coraje y el valor”. Cualidades ambas que atribuye tanto al tigre como al compadrito. (Carlos Cañeque, “Conversaciones sobre Borges” pág. 42 y 43).

También Horacio Ferrer, en “El Tango”, traza una semblanza del nuevo hombre enclavado en el límite de la ciudad y la pampa, bajo el título de “El suburbio alimentado por los gauchos”: “Un fenómeno de transmigración se confabuló –desde adentro- para dar al caos humano de nuestras ciudades su definitivo aspecto: en tanto el campo adquirió con el clavaje de alambradas su gran tono feudal, su habitante trashumante y rebelde o lo que de él quedaba –si no se reclutó en el régimen degradatorio del peonaje- se vio forzado a bajar a la ciudad.

El gaucho, estropeado por una circunstancia que no entendía y despojado de su libertad, de sus bienes, de sus amores y su pasado, se atrincheró en el irremediable presente, y toda la violencia de su desarraigo vino a gotear, desde su soledad y su introspección, sobre los bordes de la ciudad, el suburbio”.

Es decir que el compadrito fue el plebeyo de las ciudades, de la marginalidad del suburbio. Pero en última instancia “el compadrito” no es más que una degeneración del verdadero malevo –como diría Silvina Bullrich- quien pone de manifiesto su desdén en el tango que dice “Compadrito a la violeta / si te viera Juan Malevo / qué calor te haría pasar”. Resumiendo: el “compadrito” es un tipo popular jactancioso, provocativo y pendenciero, afectado en sus maneras y en su vestir.

Las figuras más representativas del compadrito (y lo expreso en plural porque indudablemente hay –o había- más de una clase) las encontramos reunidas en un cuento de Borges, “Hombre de la esquina rosada”. Porque siempre nos imaginamos el proverbial valor de dos guapos enfrentados con el cuchillo (como ocurre por ejemplo en “El Ciruja”), pero en este caso tenemos uno apodado “El Pegador” (Rosendo Juárez), admirado y temido por los que frecuentan su ambiente, pero del que finalmente se descubre su cobardía,  echada en cara por la misma mina a la que protegía, “La Lujanera”, cuando dice “Dejalo a ése, que nos hizo creer que era un hombre”; “El Pegador”  resulta un compadrito de circunstancias que se acobarda cuando lo enfrenta “el otro”, sinónimo del coraje; es “El Corralero” (Francisco Real) que se dirige a “El Pegador” provocándolo al decirle “estoy buscando un hombre”.

Aparentemente una provocación habitual antes de enfrentarse a duelo con el cuchillo para dirimir quién es el más valiente. Aquí nos encontramos con una paradoja de identidades, pues resultan dos personajes con actitudes antagónicos pese a frecuentar los mismos lugares, emplear un lenguaje común y utilizar la misma arma, el cuchillo.

Pero aparece un tercer personaje, innominado, que es el narrador y que viene a representar a ese compadrito que albergan en el fondo de sus sentimientos los que frecuentan ambientes turbios, que se arma de coraje para esperar afuera a “El Corralero” y herirlo de muerte… ganando así la admiración de “La Lujanera”, mina que entrega su corazón (mejor dicho su cuerpo) al varón con el que se siente protegida. Y un cuarto personaje que sería un compadrito potencial, es el mismo Borges, al que el compadrito narrador cuenta la historia como si perteneciese a su mismo ambiente.

Un compadrito es el que aparece en los versos de una poeta de Trelew (Chubut), Clotilde María Soriani Tinnirello, que tuvo la amabilidad de enviarme para publicar:

Allá … Por el 1910

(De cuando nació el sucesor del compadre: «El Compadrito»)

Yo siento que el tango tiene
una calandria en la voz,
que trina al compás del fueye
cuando lo bailo con vos.
Entre arabescos los sueños
retuercen una ilusión,
y estiran suspiros hondos
adentro del bandoneón.
La noche se pavonea
porque presiente el amor,
y la cadencia del ritmo
nos entrelaza a los dos.
Con el ocho y la corrida,
una vuelta, una sentada,
yo te abanico en los giros,
aflojando en la quebrada.
Después de la media luna
el paso atrás taconeo,
pa’ que no pienses mi vida,
que el compadrito es un reo.
Un bailarín de mi talla,
sabe cómo enamorar,
y no se achica en el paso,
cuando tiene que ranear.
Entre arabescos los sueños
retuercen una ilusión,
y estiran suspiros hondos
adentro del bandoneón.

Situándonos en 1883, los compadritos de Buenos Aires habían entrecortado el ritmo de la milonga, adecuándole, por burla, una coreografía candombera. Así lo asegura Ventura Linch en el “Cancionero bonaerense” cuando dice: “la milonga solo la bailan los compadritos de la ciudad, quienes la han creado como una burla a los bailes que dan los negros en sus sitios (“Morenada”, José Luis Lanuza, Emecé Editores, 1946, pág. 194).

Decía Martínez Estrada que “Hacia el oeste y el sur, quedaba la Pampa sin vencer; no se la desalojó al edificar, quedó agazapada. Quedó allí el compadre de pañuelo y cuchillo que un buen día se juzgó ciudadano de la urbe, quiso entrar en derecho de esa ciudadanía y se afirmó como ente de la frontera. La Pampa era irremediablemente invadida, pero el hombre de la Pampa quedó irremediablemente apresado entre la expansión de la ciudad y la resistencia del campo.”  (“Radiografía de La Pampa”, de Ezequiel Martínez Estrada).

EL COMPADRE (por FERNÁN SILVA VALDÉS – 1924)                                

Era el nieto del gaucho; heredaba de aquél / la golilla y el puñal; al enfrentarse a otro le crecía el instinto,  /de barajar.

Y entonces, / con un brazo en la guardia y otro en el ataque jugaban a marcarse la cara, / en tanto los cuchillos, aunque era de broma,  / estaban siempre prontos a saltar de la vaina.

Vestía pantalón a la francesa / con un vivo negro; / zapatos de taco alto, anillo en el meñique, / sombrero requintado y pañuelito al cuello.

No era muy pulido en el vestir, / pero hasta el más fulero / ponía gran cuidado en atarse el pañuelo / y en redondear los bollos de su sombrero.

Era el nieto del gaucho: heredaba de aquél / el puñal y la golilla;                    si no era capaz de jinetear un potro, / era muy de a caballo para las chinas.

Como a los machos de todas las épocas, / le gustaba la timba, el vino y las hembras; bailando con quebrada fue precursor del tango / en la edad del percal y de las academias.

Bailando: / cuidadito con mirarle la hembra; hasta hoy se percibe en nuestros cabarets / aquél aire solemne de tragedia.

Bailando: / cuidadito con rozarle una hilacha; hacía amanecer antes de hora / el chispear de las dagas.

 











El Compadrito por Ranquel Lonquimay

Colofón:

Aunque suelen utilizarse unívocamente, inclusive para el título de alguna poesía como la de Silva Valdés, no es lo mismo “compadrito” que “compadre”, ya que el primero alude a un prototipo de personaje, mientras que el término compadre es peyorativo y suplanta en cierto modo –o tiene el mismo significado que- hermano, cuñado… tratamiento familiar equivalente a camarada o amigo.

Un autor reconocido por sus inquietudes sociales fue Roberto Arlt. Esa inquietud implicaba el reconocimiento de los orilleros, de los compadritos, como sujetos desfavorecidos a los que había que ayudar. Mencionaba como “inútiles” a algunos de los autores argentinos más conocidos de la década de 1920; porque “utilidad” es para Arlt, en sus “Aguafuertes”,   un sentido de identificación con el proletariado. Las obras “útiles” no tienen que ser necesariamente obras de tesis, pero sí deben poner de manifiesto la tentativa por parte del autor de acercarse al mundo de los no privilegiados. Así, considera autores “inútiles” a los que carecen de conciencia social, los frívolos.

Aparte de los autores y libros mencionados en el texto, son recomendables: Para tipología del argentino, un excelente libro que realiza un desmenuzado análisis de estratos sociales, tenemos el de Arturo Jauretche,  “El medio pelo en la sociedad argentina” y “Las Aguafuertes Porteñas”, de Roberto Arlt. Para la raíz y evolución del idioma nacional, tenemos dos fantásticos Libros: “El idioma de los argentinos” de Jorge Luis Borges; y “El idioma nacional de los argentinos” de Lucien Abeille.

*fitango: (fitongo) un poco borracho

CÉSAR J. TAMBORINI DUCA, León, España

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


OCTUBRE - Juan Ramón Jiménez - España

 








OCTUBRE

  

Estaba echado yo en la tierra, enfrente
el infinito campo de Castilla,
que el otoño envolvía en la amarilla
dulzura de su claro sol poniente.

Lento, el arado, paralelamente
abría el haza oscura, y la sencilla
mano abierta dejaba la semilla
en su entraña partida honradamente

Pensé en arrancarme el corazón y echarlo,
pleno de su sentir alto y profundo,
el ancho surco del terruño tierno,
a ver si con partirlo y con sembrarlo,

la primavera le mostraba al mundo
el árbol puro del amor eterno.


JUAN RAMÓN JIMÉNEZ, España

Juan Ramón Jiménez Mantecón fue un poeta español. Ganó el Premio Nobel de Literatura en 1956 por el conjunto de su obra, entre la que destaca la obra lírica en prosa Platero y yo. Wikipedia

Nacimiento: 23 de diciembre de 1881, Moguer, España

Fallecimiento: 29 de mayo de 1958, San Juan, Puerto Rico

 


DE SEIS POEMAS ERRANTES - Carlos Penelas - Buenos Aires, Argentina

 








DE SEIS POEMAS ERRANTES

 

III –
Heme aquí, ante un presagio
como un pájaro cárdeno,
en el cielo de una aldea del mundo.
Lo he visto en la mirada de una mujer,
en un mediodía al caminar por el parque
acompañando la desnudez áspera del viento.
Lo he atisbado en un bazar de Barracas al Sur
entre violines y fonógrafos.
Somos parte de una clepsidra
que suelta transparencia y ocio,
la intimidad vulnerada en un follaje.
Miro los astros desde un rumor oceánico,
el amanecer de dioses persistentes
en la ceremonia del asombro.

 

CARLOS PENELAS, Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


ESPERÁNDOTE SIEMPRE - Salomé Moltó - Alcoy, Alicante, España

 









ESPERÁNDOTE SIEMPRE


Un rayo entró por la ventana
de luz, amor y esperanza.
Sin temor te espero
sé qué llegarás.
Más temo no estar preparada
para de tu amor gozar.
De mis caricias, sentires y apoyo
que tanto anhelas y mucho mereces
si no te atiendo, no volverás
y mis ilusiones de futuro prometedor
en la noche de los ensueños, se evaporarán.


SALOMÉ MOLTÓ, Alcoy, Alicante, España

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA