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sábado, 9 de marzo de 2024

EL DIABLO DE PAPINI - Ángel Medina, Málaga, España

 


EL DIABLO DE PAPINI                                                

La mayor parte de las afirmaciones no son dogmas. Por tanto, no se le pueden conceder la posesión de la verdad, sino, tal vez, una parte de ellas, pero no el todo. Por eso, el teólogo puede arriesgar en lo que busca, porque ni podrá conocer el todo, ni puede hacer que nuestro pensamiento se sumerja en la nada.

Si tuviese que hacer una pregunta a la incredulidad, sería esta: ¿A qué respondes a un hombre?

El hombre necesita creer en algo. Pero, cuando “cree que no cree”, se fabrica algo en lo que creer. O lo que es lo mismo, un diosecillo menor que satisfaga sus necesidades más primitivas. Y por ahí se cuela el diablo cojuelo y lo invisible del mal actúa. No se ve, pero está. Lo que menos importa es la definición de lo que es. Le ocurre lo que a las ondas hertzianas que pululan a nuestro alrededor. Se manifiestan en el transistor de cada hombre, cuando las sintoniza y las deja entrar. En su figuración poética se le imagina morfológicamente como un ser con cuernos y rabo, de mirada satánica y olor azufrado, una mega criatura espiritual dotada de inteligencia y poder, artífice de la iniquidad.

Papini, autor `prolijo de innumerables libros, destacándose en su producción la obra magna “El Juicio Universal”, escribió un amplio ensayo sobre el Demonio, y, a través de personajes históricos distintos explica cómo puede actuar en los mismos. Uno de ellos es el de Judas. Cuando su mirada se encuentra con la del Maestro entiende lo que ha hecho y los remordimientos le empujan a querer deshacer el trato devolviendo el dinero. Es el inicio del arrepentimiento. Pero fue incapaz de aceptar el perdón, porque pudo en él más la culpa que la remisión, empujándole la influencia del mal al suicidio.

La originalidad de lo que dice descansa en el interrogante que suscita entre los lectores. Como magnífico narrador es capaz de mover los hilos que se entrelazan entre la duda, el riesgo de la respuesta y la mirada puesta en el amor universal.

A pesar de ser poseedor de una vastísima cultura y también intelectual, Papini no era teólogo, pero ciertamente debía conocer que la misión del teólogo es la de abrir vías para acercarse a la verdad, y por tanto arriesgar preguntas. Y para ello debió de mirar lo que dice Pablo en 1 Cor 15,28:

“Cuando todo haya sido sometido a Él, entonces también el Hijo mismo se sujetará a aquel que sujetó a Él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos”.

Papini hace mención a Orígenes, que habla de la reconciliación universal (que define una “palabrota” como apocatástasis), lo cual permite especular que bien podría incluir la salvación final del mismo diablo.

San Jerónimo, que admiraba a Orígenes comenta la carta a los Efesios en este sentido, haciendo un razonamiento: “Lo que es eterno no tiene ni principio ni fin. El infierno fue creado, y por tanto tuvo principio y tendrá fin”.

No obstante, habrá de señalarse que el Magisterio de la Iglesia se refiere al infierno más allá de cuál sea su naturaleza como algo que es eterno, prevaleciendo su autoridad sobre cualquier especulación literaria.

El libro de Giovanni Papini apunta varias cosas.

Lo primero de todo es que el artilugio satánico tiene bien presente el pasar desapercibido para el hombre. No tiene interés en ser reconocido. Ya decía Baudelaire, aquel poeta y ensayista de lo trágico, que “Al hombre de hoy, su racionalidad le hace más difícil creer en el demonio que en amarlo”. Si pruebas son amores, el interés del mal no consiste en que se le ponga en un marco, sino en llevarlo a efecto. En eso “es humilde”.

Lo segundo es hacerle notar al hombre su autosuficiencia. En esto es netamente existencialista. El hombre no necesita ningún dios, pues se basta con él mismo y el apoyo de la ciencia.

La tercera artimaña diabólica es la de no admitir otra verdad que la que nos permite alcanzar el conocimiento.

La cuarta es el susurro insistente en anteponer el “ego” al resto del mundo.

 

Para todo esto es necesario la sutilidad. Podríamos decir que el Maligno se reviste de Dior y se hace un traje a la medida para acercarse elegantemente al hombre y tentarlo.

Retomando a Baudelaire, retratista de los vicios de la sociedad decadente, nos dice de la apariencia que se parece a la desazón que produce la virtud de lo de fuera, sin tener consciencia de la inmoralidad de lo de dentro. Para ello cita a una prostituta barata que fue a un museo y se sonrojó al contemplar el desnudo de una estatua.

En el fondo, el deseo último del hombre es el de ser feliz. El problema es que se confunde en su propio laberinto para lograrlo, pareciéndose a la fachada intacta de un edificio en ruinas.

“Si te postras ante mí te daré…”dijo el tentador a Cristo La tentación se hace sutil y alarga la manzana emponzoñada. Es su tarjeta de presentación, sabiendo del gusto por el hedonismo en el hombre, que hace suyo el dicho popular “Para dos días que hay que vivir…”. En lugar de la reflexión, emociones que motiven los sentidos. Nada de preguntarse por el sentido de la vida, nada acerca del mañana, sino del hoy. Debes aprovechar el tiempo, pues la vida es breve. Y esto acarrea la creación del hombre light.

¿De qué servirá al hombre todos los tesoros del mundo si construye una casa sin cimientos, que no sabrá sostenerse porque es sólo fachada? ¿Qué podrá llevar entre las manos para justificarse lo que ha sido su vida?

“Me creaste, pero no te pertenezco”, dirá Orestes a Júpiter. Es la incitación constante que le susurra al hombre que no necesita de ningún Absoluto. Y así, girando en torno a él mismo acabará convirtiéndose en un borracho existencial, porque le pedirá a la vida lo que el mundo no le puede dar.  Es aquello que escribe la santa en sus versos “Nada te turbe/nada te espante/todo se pasa/ al final sólo Dios queda…”. La insistente vaporosidad de la tentación procura seducir al hombre para que se llegue a creer su propio dios, aunque no pueda responderse a algo tan vital como es su deseo de vivirse eternamente.

Si el hombre pudiese meter en su cabeza toda la creación se volvería loco. ¿Cómo puede pretender comprender con su sola inteligencia al que la hizo posible? La diferencia entre el saber y el conocer radica en que lo primero puede adquirirse con el esfuerzo personal, es decir, la cultura, en tanto que lo segundo consiste en penetrar en la esencia misma de la verdad, y ésta sólo puede darse cuando esa verdad se nos quiere comunicar lo que es, más allá de la razón humana. Para reparar en la treta diabólica el hombre ha de reconocer su limitación y también su finitud, y la única manera de reconciliarse consigo es abrazarse a la infinitud. Y lo infinito es Dios.

Yo, yo y siempre yo. El último artificio embauca al hombre en su “ego”. Para superarlo habrá de abrirse al “tú” y al “vosotros”, pues de lo contrario acabará por ser devorado como el hijo de Saturno.  Al que sólo se interesa por él mismo, ¿quién le dará la mano aquí y ahora cuando lleguen las dificultades? ¿Qué llevará entre sus manos al final de la vida?

Es necesario quitarse la venda y reconocer que detrás de la sutileza y de la apariencia del bien inmediato, se oculta la mano que mece la cuna.

 

ÁNGEL MEDINA, Málaga, España  

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

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MI AMIGO JULIO CORTÁZAR - Roberto Alifano, Buenos Aires, Argentina

 


MI AMIGO JULIO CORTÁZAR


Un amigo común, el crítico de música, Jorge D’Urbano, me dio el teléfono de Julio Cortázar, que vivía en París con su esposa Aurora Bernárdez en la rue du Général Beuret, muy cerca de donde yo me alojaría. Ya instalado, visité al siempre recordado pintor Luis Tomasello, también muy cercano al escritor y otro de mis referentes en París. Le comenté a Luis que tenía pudor en llamar a Cortázar, y él me alentó con estas palabras: “Lo hacemos ahora mismo, desde aquí, si a vos te parece. Aurora y Julio son un matrimonio encantador y van a estar muy contentos de que los visites”. De inmediato lo hizo y me pasó con Aurora, que había atendido.

La conversación fue larga y entretenida, pues teníamos muchísimos amigos en común como Inés Malinow y Adolfo Pérez Zelaschi; también yo conocía mucho a su hermano “Paco”, el poeta Francisco Luis Bernárdez, a su hijo y a su cuñada Laura. “Si te queda bien te esperamos mañana con Julio para desayunar; eso si no traigas nada porque los croissant los compramos en la panadería de enfrente y son deliciosos”.

Ni que agregar que como un solo hombre a las nueve en punto toqué timbre en el curioso departamento, que había sido un galpón de depósito, ubicado en un primer piso al que se llegaba trepando por una sinuosa escalera. Adentro era un sitio acogedor, bien adaptado a las necesidades hogareñas, donde los Cortázar vivían acompañados por sus gatos.

Me estaban esperando con la mesa puesta y un tentador aroma a café y a calientes croissant esperando en una canastilla. Para mí era emocionante ser el invitado de Julio Cortázar y de Aurora Bernárdez. Recordé lo que había escrito Mario Vargas Llosa al referirse al matrimonio: “La perfecta complicidad, la secreta inteligencia que parece unirlos es algo que yo admiro y envidio en la pareja tanto como su simpatía, su compromiso con la literatura y su generosidad para con todo el mundo; así son Aurora y Julio”.

Tenía razón Mario. Amables, predispuestos, cultos, atentos a todo, los Cortázar parecían un envidiable modelo de pareja casi imposible de igualar; quién no se podía sentir cómodo ante tanta cordial hospitalidad. Me trataron como alguien de la familia o un viejo amigo y conversamos hasta poco antes del mediodía. Como una ráfaga de viento fresco, las evocaciones rodearon la conversación y fluían por doquier. No hacía mucho ambos habían estado en Buenos Aires y la nostalgia era la otra invitada; calles, plazas y rincones porteños surgían todo el tiempo. Quedamos en vernos al día siguiente para cumplir con uno de los requisitos que me había llevado a esa casa: una entrevista a Julio para un hebdomadario que se publicaba de este lado del Océano.

Cuando regresé a la patria, encontré dos cartas de Julio y no demoré en contestarle. Se había sellado una relación única y honrosa para mí. Otros encuentros, casi sucesivos, se fueron dando en París, Buenos Aires y Santiago de Chile.

Cuento el último, con aristas dignas de evocación. En 1973, cuando yo vivía en Chile y representaba allá al diario La Opinión, después de las elecciones parlamentarias, que a pesar del deterioro económico ganó la Unidad Popular, con una invitación oficial llegó Julio Cortázar a la ciudad de Santiago. Esa misma mañana de su llegada lo fui a ver al hotel donde estaba alojado. Yo había intervenido bastante en ese viaje y allí me encontré con Augusto Olivares, el asesor de prensa de Salvador Allende, que me invitó a una cena en homenaje a Julio en la Residencia Presidencial de Tomás Moro, donde vivía Allende. Fue una reunión amable y reveladora de muchos entretelones políticos que yo, con oído de buen corresponsal fui registrando.

Después de la cena, Allende le explicó a Cortázar porque en su país no cabía ninguna posibilidad de un golpe de Estado. “Chile es un país con probada vocación democrática y aquí las Fuerzas Armadas son las guardianas del sistema. Tengan por seguro que no ocurrirá lo que ha ocurrido en otros países de la región”. Yo, que no había abierto la boca, con una temeridad que aún me asombra, me atreví a opinar interrumpiéndolo. “Discúlpeme, señor Presidente, pero yo no estaría tan seguro -intervine-; en la Argentina tenemos una larga experiencia en intervenciones militares y no hay garantías. Discrepo con lo que usted acaba de afirmar”.

Salvador Allende me miró de reojo con evidente inquina y poniéndome su mano en mi rodilla, me amonestó con severidad: “Mire muchacho, tengo una larga experiencia como político y sé muy bien lo que digo. No permito que alguien que apenas conoce la idiosincrasia de mi país, se atreva a contradecirme”. Yo, sin saber adónde meterme, me apichoné en el sillón y quedé mudo. Lo ocurrido fue cuestión de segundos o minutos que para mí fueron un siglo. Pensé que inmediatamente por mi impertinencia sería echado de esa reunión. No recuerdo bien quién fue el que intervino desviando la conversación, si “Tencha”, la esposa de Allende o “el Perro” Augusto Olivares. Lo cierto es que nunca en mi vida recuerdo haber atravesado un momento así. Salvador Allende era el Presidente de la República y yo, un ignoto e impertinente corresponsal que se había tomado el atrevimiento de contradecirlo. Fueron siglos para mí. Luego el propio Allende que se había sentado en el piso, con su wiski habitual en una mano, borrando lo sucedido, apretó con la otra mi rodilla y acompañado de una sonrisa conciliadora, cambió de tema. Lo que siguió, por suerte, fueron intercambios de elogios y brindis por el memorable encuentro con el célebre autor de Rayuela.

Ya en el automóvil que nos trasladaba a la ciudad, Julio recordó la situación y con una sonrisa, me dijo: “¡Qué audacia la tuya Roberto, yo creía que Allende te iba a echar a patadas, es un hombre muy seguro de sí mismo y no admite que lo contradigan! Sin embargo, te confieso ahora que yo estoy de acuerdo con tu punto de vista. Los golpes militares en nuestra América están a la vuelta de cada esquina y Chile quizá no esté libre de esa posibilidad”. Pocos meses después, en circunstancias dramáticas, el general Augusto Pinochet, uno de los militares de confianza de Salvador Allende, encabezaba la insurrección que terminó con la vida del Presidente y de Olivares, su asesor de prensa.

Pablo Neruda y muchos otros escritores chilenos también murieron o fueron asesinados o encarcelados. Yo, como periodista que cubría información para un diario argentino, fui detenido por varias semanas en el Regimiento Tacna, de donde se decía, era difícil salir con vida, y junto a mi familia, fui luego expulsado del país. Milagrosamente la sigo contando.

A Julio Cortázar lo vi por última vez en Buenos Aires, cuando cenamos en una cantina del barrio de La Boca, acompañados por el querido y siempre recordado poeta - librero Héctor Yánover, que era como un hermano para él.

Se han cumplido cuarenta años del fallecimiento de nuestro genial maestro de la palabra y la SADE (Sociedad Argentina de Escritores), le rindió el merecido homenaje con una mesa de notables entre los que estaban María Rosa Lojo, Alejandro Vaccaro, Carlos Penelas y Antonio Las Heras y a la que no pude concurrir por problemas de salud.

Esta cariñosa evocación me hubiera encantado hacerla aquella tarde, pero no pudo ser. Mi salud me lo impidió. En una próxima reseña contaré sobre la jugosa relación de Borges y Cortázar, que me tuvo por testigo. Escritores afines y maestros de la poesía en verso y prosa, iconos de la literatura de nuestra América.

ROBERTO ALIFANO, Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


sábado, 2 de marzo de 2024

EL PRISIONERO - Aleksandr Pushkin, Rusia

 












EL PRISIONERO

 

Estoy entre rejas en húmeda celda.
Criada en cautiverio, un águila joven,
mi triste compaña, batiendo sus alas,
junto a la ventana su pitanza pica.

La pica, la arroja, mira la ventana,
como si pensara lo mismo que yo.
Sus ojos me llaman y su griterío,
y proferir quiere: ¡Alcemos el vuelo!

¡Tú y yo somos libres como el viento, hermana!
Huyamos, es hora, do blanquea entre nubes
la montaña y brilla de azul la marina,
donde paseemos sólo el viento. ..¡y yo!

Traducción de Eduardo Alonso Duengo

 

ALEKSANDR PUSHKIN, Rusia

Aleksandr Serguéyevich Pushkin​ fue un poeta, dramaturgo y novelista ruso, fundador de la literatura rusa moderna. Su obra se encuadra en el movimiento romántico. Wikipedia

Nacimiento: 6 de junio de 1799, Moscú, Rusia

Fallecimiento: 10 de febrero de 1837, San Petersburgo, Rusia


MI BOHEMIA - Arthur Rimbaud, Francia

 












MI BOHEMIA


Yo me iba, los puños en mis bolsillos rotos
también mi chaqueta se volvía ideal;
me iba bajo el cielo, Musa, y era fiel;
¡oh qué amores espléndidos he soñado!

Mi único pantalón tenía un enorme agujero.
-Pulgarcito soñador, desgranaba en mi camino
rimas. Mi posada estaba en la Osa Mayor.
-Mis estrellas en el cielo tenían un suave frufrú.

Y yo las escuchaba, sentado al borde de los caminos
en las dulces tardes de septiembre, cuando sentía gotas
de rocío en mi frente, como un vino de vigor;

cuando, rimando en medio de las sombras fantásticas,
como si fueran liras, tiraba de los elásticos
de mis zapatos heridos, un pie contra el corazón.


Traduccion de Marta Vasallo


ARTHUR RIMBAUD, Francia

Arthur Rimbaud (Charleville, Francia, 1854 - Marsella, Francia, 1891),

SÓLO EN SUEÑOS - Jaime Sabines, México

 














SÓLO EN SUEÑOS


Sólo en sueños,
sólo en el otro mundo del sueño te consigo,
a ciertas horas, cuando cierro puerta
detrás de mí.
¡Con qué desprecio he visto a los que sueñan,
y ahora estoy preso en su sortilegio,
atrapado en su red!
¡Con qué morboso deleite te introduzco
en la casa abandonada, y te amo mil veces
de la misma manera distinta!
Esos sitios que tú y yo conocemos
nos esperan todas las noches
como una vieja cama
y hay cosas en lo oscuro que nos sonríen.
Me gusta decirte lo de siempre
y mis manos adoran tu pelo
y te estrecho, poco a poco, hasta mi sangre.
Pequeña y dulce, te abrazas a mi abrazo,
y con mi mano en tu boca, te busco y te busco.
A veces lo recuerdo. A veces
sólo el cuerpo cansado me lo dice.
Al duro amanecer estás desvaneciéndote
y entre mis brazos sólo queda tu sombra.


JAIME SABINES, México


Nombre Completo
Jaime Sabines Gutiérrez
Nacimiento
marzo 25, 1926
Fallecimiento
marzo 19, 1999


SONETO DE LA DESESPERACIÓN - Vinícius de Moraes, Brasil

 

















SONETO DE LA DESESPERACIÓN


De repente la risa se hizo llanto,
silencioso y blanco como la bruma;
de las bocas unidas se hizo espuma,
y de las manos dadas se hizo espanto

De repente la calma se hizo viento
que de los ojos apagó la última llama,
y de la pasión se hizo el presentimiento
y del momento inmóvil se hiso el drama.

De repente, no más que de repente,
se volvió triste lo que fuera amante,
y solitario lo que fuera contento.

El amigo próximo se hizo distante,
la vida se volvió una aventura errante.
De repente, no más que de repente.


VINÍCIUS DE MORAES, Brasil

Traducción: Carmen Gloria Rodríguez y Vania Torres

CAUSA – CONSECUENCIA - Luis Alposta - Buenos Aires, Argentina

 




 

 

 

 



CAUSA - CONSECUENCIA

                     A Robert Sapolsky


Todo acontecimiento,
pensamiento y acción,
desde inmemorial tiempo,
en secuencia infinita
de instantes sucesivos,
eslabona el futuro.
No hay nada que suceda
sin lo que pasó antes.
Es el determinismo.
Y eso es, precisamente,
lo que hace que “decida”,
en este mismo instante,
darle paso al siguiente…

1/03/24

LUIS ALPOSTA, Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA

SALVO EL CREPÚSCULO - Giordano Bruno, Italia

 




SALVO EL CREPÚSCULO

GIORDANO BRUNO A SUS VERDUGOS




Decid, ¿cual es mi crimen? ¿Lo sospecháis siquiera?
Y me acusáis, ¡sabiendo que nunca delinquí!
Quemadme, que mañana, donde encendáis la hoguera,
levantará la historia una estatua para mí.
Yo sé que me condena vuestra demencia suma.
¿Por qué?... Porque las luces busqué de la verdad.
No en vuestra falsa ciencia, que el pensamiento abruma
con dogmas y con mitos robados a otra edad,
sino en el libro eterno del Universo mundo,
que encierra entre sus folios de inmensa duración
los gérmenes benditos de un porvenir fecundo,
basado en la justicia, fundado en la razón.
Y bien sabéis que el hombre, si busca en su conciencia
la causa de las causas, el último porqué,
ha de trocar muy pronto la Biblia por la ciencia,
los templos por la escuela, la razón por la fe.
Yo sé que esto os asusta, como os asusta todo,
todo lo grande, y quisierais poderme desmentir.
Más aún, vuestras conciencias, hundidas en el lodo
de un servilismo que hace de lástima gemir...
aún allá, en el fondo, bien saben que la idea,
es intangible, eterna, divina, inmaterial...
Que no es ella el Dios y la religión vuestra
sino la que forma con sus cambios, la historia universal.
Que es ella la que saca la vida del osario,
la que convierte al hombre, de polvo, en creador;
la que escribió con sangre la escena del Calvario,
después de haber escrito con luz, la de Tabor.
Mas sois siempre los mismos, los viejos fariseos,
los que oran y se postran donde los puedan ver,
fingiendo fe sois falsos llamando a Dios, ateos,
¡chacales que un cadáver buscáis para roer!...
¿Cual es vuestra doctrina? Tejido de patrañas;
vuestra ortodoxia, embuste; vuestro patriarca, un rey;
leyenda vuestra historia, fantástica y extraña;
vuestra razón, la fuerza; y el oro vuestra ley.
Tenéis todos los vicios que antaño los gentiles,
tenéis las bacanales, su pérfida maldad;
como ellos sois farsantes, hipócritas y viles,
queréis, como quisieron, matar a la verdad;
Mas... ¡Vano es vuestro empeño!... Si en esto vence alguno,
soy yo, porque la historia dirá en lo porvenir:
"Respeto a los que mueren como muriera Bruno"
Y en cambio vuestros nombres... ¿quién los podrá decir?

¡Ah!... Prefiero mil veces mi muerte a vuestra suerte;
morir como yo muero... no es una muerte ¡no!
Morir así es la vida; vuestro vivir, la muerte.
Por eso habrá quien triunfe, y no es Roma ¡soy yo!
Decid a vuestro Papa, vuestro señor y dueño,
decidle que a la muerte me entrego como un sueño,
porque es la muerte un sueño que nos conduce a Dios…
Más no a ese Dios siniestro, con vicios y pasiones
que al hombre da la vida y al par su maldición,
sino a ese Dios-Idea, que, en mil evoluciones,
da a la materia forma y vida a la creación.
No al Dios de las batallas, sí al Dios del pensamiento,
al Dios de la conciencia, al Dios que vive en mí,
al Dios que anima el fuego, la luz, la tierra, el viento,
al Dios de las bondades, no al Dios de ira sin fin.
Decidle que diez años, con fiebre, con delirio,
con hambre, no pudieron mi voluntad quebrar;
que niegue Pedro al Maestro Jesús, que a mí ante el martirio,
de la verdad que sepa, no me haréis apostatar.
¡Mas basta!... ¡Yo os aguardo! Dad fin a vuestra obra.
¡Cobardes! ¿Qué os detiene?... ¿Teméis al porvenir?
¡Ah!... Tembláis... Es porque os falta la fe que a mí me sobra...
Miradme... Yo no tiemblo... ¡Y soy quien va a morir!...
 

GIORDANO BRUNO – Italia

Giordano Bruno, de nacimiento Filippo Bruno, fue un astrónomo, filósofo, teólogo, matemático y poeta italiano.​ Wikipedia

Nacimiento: 1548, Nola, Italia

Fallecimiento: 17 de febrero de 1600, Campo de' Fiori, Roma, Italia

Influenciado por: Nicolás CopérnicoNicolás de CusaMÁS

Influenciados: Baruch SpinozaGodofredo LeibnizUmberto EcoMÁS

Educación: Universidad de Nápoles Federico IIuniversité de toulouse

Padres: Giovanni BrunoFraulissa Savolino

Fue condenado por la Inquisición por herejía y ejecutado en la hoguera en el Campo dei Fiori de Roma el 17 de febrero de 1600. Bruno se había adherido a la teoría heliocéntrica de Nicolás Copérnico y se había atrevido además a plantear la infinitud del universo y la posibilidad de la existencia de otros mundos como la Tierra.

“Quemadme, que mañana, donde encendáis la hoguera,
levantará la historia una estatua para mí”.

Efectivamente, en 1889 se inauguró en el mismo lugar de la ejecución una estatua en su honor, obra del escultor Ettore Ferrari. En la base del monumento hay tres bajorrelieves en bronce que representan tres escenas de su vida: disertando en la cátedra de Oxford, compareciendo ante el tribunal de la Inquisición y su ejecución en la hoguera. Al frente hay una placa que reza: A Bruno - Il secolo da Lui divinato, qui dove il rogo arse (A Bruno - El siglo que él adivinó, aquí donde el fuego ardía). Pero el monumento no sólo recuerda a Giordano Bruno sino que además evoca a otros personajes de la historia que también tuvieron enfrentamientos con la Iglesia Católica. Sobre la placa del frente hay dos medallones de bronce rodeados de festones en mármol con los rostros en bajorrelieve de Fray Paolo Sarpi (1552-1625) y Fray Tommaso Campanella (1568-1639) y sobre cada uno de los otros tres lados hay dos medallones idénticos con los rostros de Erasmo de Rotterdam (1466 - 1536), Giulio Cesare Vanini (1585 - 1619), Aonio Paleario (1503 - 1570), Miguel Servet (1511 - 1553), John Wiclef (1320 - 1384) y John Huss (1370 - 1415).

Giordano Bruno:

* Existen un número innumerable de soles, y un número infinito de tierras que giran alrededor de esos soles.
* Todo este orbe, no estando sujeto a la muerte, y siendo imposibles la disolución y la aniquilación en la Naturaleza, de tanto en tanto se renueva a sí mismo cambiando y alterando todas sus partes. No hay un arriba o abajo absolutos, como enseñó Aristóteles; ninguna posición absoluta en el espacio; sino que la posición de un cuerpo es relativa a las de los otros cuerpos. En todos lados hay un incesante cambio relativo de posición a través del universo, y el observador siempre está en el centro.

* En general, todas las religiones, turban la paz y la serenidad en el hombre, apagan la luz de la razón y no sirven para mejorar las costumbres.

* Vendrá un nuevo y deseado siglo, en que los númenes serán desterrados al Orco y cesará el miedo a las penas eternas.

* De la misma manera que el tiempo es uno, pero en diversos sujetos temporales, así es uno el instante en la diversidad y en la totalidad de las partes del tiempo, como yo soy el mismo que fui, soy y seré, sea aquí en mi casa, en el templo o allí donde me hallare... Porque si no existiese el instante, no existiría el tiempo; y, por tanto, el tiempo, en esencia y sustancia, no es otra cosa que instante. Y bástate esto si eres buen entendedor.

* Gran cosa es, ciertamente, que el tiempo, que no nos alcanza siquiera para las cosas necesarias aun cuando venga celosamente guardado, sea las más de las veces malgastado en cosas superfluas, y hasta viles y vergonzosas.

* No debo ni quiero arrepentirme, no tengo motivo para ello y no sé por qué debo arrepentirme.

Jueves, día 16 del corriente (febrero de 1600)

A las 2 de la noche fue comunicado a la Compañía que por la mañana se debía hacer justicia a un impenitente; y por eso a las 6 horas de la mañana, reunidos los frailes confortantes y el capellán de Santa Úrsula, y dirigiéndose a la cárcel de Torre de Nona, entraron en nuestra capilla y después de rezar, nos entregaron al suscrito condenado a muerte, es decir:
Giordano del quondam Giovanno Bruni, fraile apóstata de Nola di Regno, hereje impenitente. El cual fue exhortado con toda caridad por nuestros hermanos, y mandados llamar dos padres de Santo Domingo, dos jesuitas, uno de la Chiesa Nuova y uno de san Jerónimo, quienes con mucho afecto y doctrina le mostraron su error, estuvo hasta el fin en su maldita obstinación, dando vueltas con su intelecto y su cerebro con mil errores y vanidades. Y tanto perseveró en su obstinación, que fue conducido por los ministros de justicia a Campo dei Fiori, y allí se le desnudó y fue atado a un palo y quemado vivo, acompañado siempre por nuestra compañía que cantaba letanías, y los confortantes lo atendían hasta el último momento para que abandonara su obstinación, con la que al final acabó su miserable e infeliz vida.

Tremate forse piu voi nel pronunciare la sentenza che io nel riceverla.
Tembláis más vosotros al pronunciar la sentencia que yo al recibirla. [Giordano Bruno]

Publicado por JUAN NADIE - Etiquetas: EuropeosGiordano BrunoPoemas


POEMA LA SOMBRA - Carlos Penelas, Buenos Aires, Argentina

 








Imagen: Ralph Gsibson


POEMA LA SOMBRA

 

Parece escudriñar el estupor de los espejos
la invasión del tiempo, la avidez del silencio.
A veces, de noche, parece viajar en una barca.
Sin saber por qué ha cambiado
su forma de moverse, de sentarse, de observar.
Es fiel a mis preguntas, a mis dudas inútiles,
al remordimiento y a la ausencia.
Me acompaña en sosiego, en desamparo.
A veces parece que urde en lo más íntimo.
(Junto a ella una mujer me amó.)
Quizá sea la esencia que desconozco,
una quimera que acecha mi rostro,
la incisiva plegaria sosteniendo otra máscara.
Contemplo su soliloquio, la mudanza de los días,
la gratuidad de las pequeñas cosas,
una cavilación sobre la memoria de la infancia.
Ahora, sólo intento remedar su prodigio en palabras.

Buenos Aires, febrero de 2024

 

CARLOS PENELAS, Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

ESTACIONES DEL SER - Martha Inés Vélez, Medellín, Colombia

 















ESTACIONES DEL SER


El invierno polar agoniza en la luz de las estrellas,
en éxtasis de cosmogonía, la primavera es la savia de la tierra,
el verano llueve fuego de tórrida pasión en las arenas,
impúdica enciende el color del otoño la palmer

Ráfaga química de sentirnos vivos
en la fascinación de una quimera,
de vuelta al equilibrio me pregunto…
¿Qué soy yo para mí...?

Soy el recuerdo que anida mi memoria,
mi mundo experiencial e inteligible,
el narcisista yo en autoafirmación conciliatoria
en la prisión invisible del ser, el hacer y su historia

Soy multiplicidad, yo soy el otro…
Pensamiento extraviado en desmemoria,
soy temporalidad en devenir de siglos,
soy el hábito de ser nosotros mismos

Soy la tormenta eléctrica que inunda mi cerebro
en paradoja fina y silenciosa,
puesta de sol en sueño impresionista
y el eterno retorno de las cosas.

26 de febrero de 2024

MARTHA INÉS VÉLEZ, Medellín, Colombia
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA