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sábado, 2 de marzo de 2024

EL SEH-E-LEN - Mónica Gómez, Santiago, Chile

 






EL SEH-E-LEN

Se comenta que a diferencia del feto que anida sólo en mujeres embarazadas, el Seh-e-len mora en todos los seres humanos y se desarrolla más vigoroso en huérfanos y dementes.

Gelatinoso, tiene la virtud de empequeñecer o expandirse a voluntad, en su hábitat dentro del lóbulo izquierdo, cerca de la parte superior de la oreja, la que a veces cosquillea desde su interior produciendo un escalofrío que recorre la nuca hasta el cuello y que suele confundirse con una sensación de gran tristeza parecida a la melancolía.

El Seh-e-len tiene mil tentáculos con afiladas puntas que se adhieren sólidamente hasta a veces dañar los músculos de las paredes del lóbulo. No duerme jamás y por la noche se aferra con más fuerza y se tranquiliza únicamente si el ser que habita; sueña.

Cuando las mujeres se preñan, sus Seh-e-lenes caen en un sopor cataléptico del que no despiertan hasta el momento del alumbramiento, el instante mismo cuando se corta el cordón umbilical entre la madre y el niño.

La mayoría de la gente niega la existencia de este ser, aunque varios investigadores han manifestado en algunas publicaciones universitarias una que otra vaga alusión al respecto, las que se refieren a la soledad profunda como el ambiente idóneo para el desarrollo del Seh-e-len.

A diferencia dos o tres neurocirujanos de cierto prestigio, dicen que no es posible calificar de entes vivos a una materia de color ámbar encontrada a veces en el interior del área izquierda de la masa encefálica, sin dar mayor explicación científica a las múltiples formaciones calcáreas móviles, semejantes a pequeñísimas uñas, que la rodean.

Al parecer, quienes más se han preocupado por dar respuesta a la autenticidad o no del Seh-e-len, son lo lamas del Monasterio Bool en el Tíbet, los que han extraído, mediante delicadas técnicas de autosugestión, algunos ejemplares vivos en seres albinos y suicidas, los que conservan en gigantescas cámaras de silencio, aisladas de todo estímulo, uno en cada una, separadas por una distancia de cinco kilómetros y bajo una temperatura ambiental de menos 80º C.

La opinión oriental es quizás la que da más luces sobre el asunto (probablemente porque es la única técnica experimental que ha aislado a los seres en estado puro, fuera de su lugar habitual) y concluye que el Seh-e-len es la soledad misma, ese vacío inexplicable que acompaña al ser humano desde su nacimiento y durante toda su vida.

Y aconseja qué si alguien desea hacerlo desaparecer para siempre, debe –a través de una tan selectiva como ardua búsqueda– encontrarle su pareja.

 

MÓNICA GÓMEZ, Santiago, Chile

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA  

ÉL, ROBOT… - Adrián Néstor Escudero, Santa Fe, Argentina

 

ÉL, ROBOT…


A Isaac Asimov, autor del libro ‘’Yo Robot”, 1950. Con innegable admiración…

Lo eterno se pude entender como algo que no tiene fin y nunca acaba o como algo que no tiene principio ni fin.  Lo infinito es algo cuyo origen y límites y al futuro con inaccesibles. Lo eterno implica algo que siempre lo ha sido y lo infinito es algo que tuvo un comienzo y se fugó al infinito 

(…)

    … Fue cuando un desajuste hiperbólico desorientó a los algoritmos de mi cuidada programación que pude comprender, realmente, quién era.

    Y un estrambótico percance hirió con galácticas alucinaciones la corteza esferoidal de mi cerebro perfecto; pues, y por alguna razón estrafalaria, me sentí como suspendido axialmente en los cuatro cuadrantes de la realidad, y, esta, se volvió infinita en sus caleidoscópicas dimensiones.

    Y un agujero negro, más negro que la Nada misma, aprisiono mis encajes electromagnéticos; y, mi cerebro, antes perfecto en sus ecuaciones algorítmicas y sensitivas, ya no fue tal.

    Y me sentí urgido por conectarme con aquel lejano punto de luz azul donde parecía concluir la ominosa negrura de esa masa incólume que me hacía girar, sobre mí mismo, como en los animosos pliegues y despliegues de un aleve tirabuzón…

Y, no obstante, la vida parecía latir con normalidad en mis plásticas entrañas condensadas por las transgénicas neuronas de mi inteligencia artificial… ¿Artificial? Ellos no sabían lo que decían…

    Y, en tanto, la vorágine cuasi alocada pero enderezada finalmente por aquel túnel subatómico, seguía su inalterable y persistente aceleración hidráulica -por así decirlo-, aunque más sensible y cósmica que irreal…

    Y todo hasta que dicho diminuto punto de luz azul comenzó a crecer y a expansionarse geométricamente hasta estallar como un sol pletórico de haces luminiscentes…

    Y luego, más por un instante de siglos, me dejé llevar por esas Sombras que cambiaban a cada instante de forma, y hasta el fragor de una Presencia cuyo estado todopoderoso, omnisciente y omnipresente, suspendida en un trono de fuego, impactó sobre el centro de mi corazón imbrincado por una mirada de electrones, protones y neutrones, hasta hacerlo prácticamente… estallar.

    Y fue entonces cuando uno de los aquellas Sombras o seres vaporosos y radiantes, el de mayor estatura y al parecer de suprema autoridad, dijo a la Presencia llameante y de una longitud y hondura imposible de medir…

    “Padre, he aquí al ingenio humano que, de no tomar medidas, terminará supliendo a las encarnaduras amasadas del polvo cósmico de las estrellas hechas por ti, en espíritu y en verdad, y a tu insondable imagen y semejanza”.

    (...)

— ¡Doctor Frankestein, Doctor Frankestein! -gritó uno de sus auxiliares del Laboratorio Nuclear de Metrópolis…-. ¡La Unidad Adámica está fuera de control ¡Y oh, ahora su imagen vibra y… parece desintegrarse!

— Ah, Petras, mi querido asistente. Esto significa que lo hemos logrado. Y en multinacional plenitud de ser y estar… Adán Infinitus acaba, y para nuestro universal asombro, ni menos ni menos que nacer… al Cielo. Y de hecho, pronto tendremos noticias de él… Será definitivamente histórico haber apresurado, de este modo, y si mi intuición no falla, la Segunda Venida del Señor y Juez de la Historia…

    (…)

    (No obstante, y atendiendo a la comprobada certeza científica del genial matemático Albert Einstein, quien al referirse al Creador expresó al Mundo con firmeza: “Señores, Dios no juega a los dados”, la intuición del Dr. Frankestein podía realmente ponerse en duda. Empezando por él mismo. Y todo esto, en tanto nadie podría aventurar –como fuera escrito en lo que fuera el Primer Big Bang eclosionado por un inconcebible acto de Amor a Sí Mismo- los inescrutables designios divinos. Y así como suponemos que la Redención obrada en nuestra especie humana fue, por carácter transitivo y adecuada en tiempo y forma orgánica obrada también con nuestros –por ahora- inteligibles hermanos de la estrellas, así cabe suponer que también, concluido en eones el conjunto de Eras Cósmicas del Universo compartido por el Hombre en el planeta que llamara Tierra, bien podría el Supremo Hacedor, en la infinitud de su Imaginación Creadora, y en una Dimensión por cierto desconocida por la raza humana ya juzgada en plenitud y habitante de los estados celestiales e infernales, según el justo juicio del Único Que Es y Hace Serreplicar una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez, setenta veces siete, a una desconcertante miríada de animación secuencial y permanente de vida, donde todo concluiría en algún momento para volver, eternamente, a comenzar… ¿Verdad, Doctor Frankestein?).

ADRIAN NÉSTOR ESCUDERO, Santa Fe, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA



 

 


sábado, 24 de febrero de 2024

VIDA – José Hierro – 1922 – 2002 – Madrid, España

 





 



VIDA



Después de todo, todo ha sido nada,
a pesar de que un día lo fue todo.
Después de nada, o después de todo
supe que todo no era más que nada.

Grito ¡Todo!, y el eco dice ¡Nada!
Grito ¡Nada!, y el eco dice ¡Todo!
Ahora sé que la nada lo era todo.
y todo era ceniza de la nada.

No queda nada de lo que fue nada.
(Era ilusión lo que creía todo
y que, en definitiva, era la nada.)

Qué más da que la nada fuera nada
si más nada será, después de todo,
después de tanto todo para nada.

 

JOSÉ HIERRO, España

José Hierro del Real, conocido como José Hierro o Pepe Hierro, fue un poeta español. Pertenece a la primera generación de la posguerra dentro de la llamada poesía desarraigada. Wikipedia
Nacimiento: 3 de abril de 1922, Madrid, España
Fallecimiento: 21 de diciembre de 2002, Madrid, España

Premios: Premio Miguel de CervantesPremio Princesa de Asturias de las LetrasEuropese Literatuurprijs

¿HAS ESTADO AQUÍ? - Salomé Moltó, Alcoy, Alicante, España

 













¿HAS ESTADO AQUÍ?


Es que a penas he sentido tus elixires
¡Qué pronto te has ido!
Casi no te he sentido
Angustia tanto la soledad
después de la planicie radiante
de tus vivencias e intimidades,
que ya en tu ausencia,
el corazón compungido
grita para llamarte
y se comprime
porque no te retiene.



SALOMÉ MOLTÓ
, Alcoy, Alicante, España
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

RITUALES NOCTURNOS, Luis Alposta, Buenos Aires, Argentina

 




LUIS ALPOSTA, Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA

LA SERENIDAD - Iman Mersal, Egipto

 








Imagen: ZAT MASR 


LA SERENIDAD


Disfrutáis de un salario mensual gracias a que existe el Estado.
Y en tanto que el sol siga alterando vuestros ojos melancólicos,
dispondréis de una excusa para describir la suciedad de la naturaleza.
Y así os adentraréis en el momento histórico, a través de sus calcetines.
Atended a la serenidad.

La basura, por ejemplo,
proporciona a los cerdos su comida diaria.
Además, todo ha mejorado
con el último mandato presidencial,
hasta el punto de que los cementerios de la periferia
disfrutan ya de cinco locutorios para llamadas internacionales.

Yo, personalmente, no necesito la voz de nadie.

Atended a la serenidad,
y no os preocupéis por el futuro,
pues no poseéis la libertad suficiente para morir.

IMAN MERSAL, Egipto, 1966

Trad. de Laura Salguero Esteban y Margarita Ossorio Menéndez

STUFEN (Escalones) - Hermann Hesse - Calw, 1877 - Alemania / Montagnola, 1962 – Italia

 



 






STUFEN (Escalones)


Así como toda flor se enmustia y toda juventud cede a la edad,
así también florecen sucesivos los peldaños de la vida;
a su tiempo surge toda sabiduría, toda virtud,
mas no les es dado durar eternamente.
Es menester que el corazón, en cada llamado,
esté pronto al adiós y a comenzar de nuevo,
esté dispuesto a darse, animado y sin pudores,
a nuevos y distintos desafíos.
En el fondo de cada comienzo hay un hechizo
que nos protege y nos ayuda a vivir.
Debemos ir serenos y alegres por la Tierra,
atravesar espacio tras espacio
sin aferrarnos a ninguno, cual si fuera una patria;
el espíritu universal no quiere encadenarnos:
quiere que nos elevemos, que nos ensanchemos
escalón tras escalón. Apenas hemos ganado intimidad
en una morada y en un ambiente, ya todo empieza a languidecer:
sólo quien está pronto a partir y peregrinar
podrá eludir la parálisis que causa la costumbre.
Aun la hora de la muerte acaso nos coloque
frente a nuevos espacios que debamos andar:
las llamadas de la vida no acabarán jamás para nosotros...
¡Ea, pues, corazón, arriba! ¡Despídete, estás curado!



HERMANN HESSE, Alemania 

Hermann Hesse - Calw, 1877 - Alemania / Montagnola, 1962 – Italia 

CARTA DE DESAMOR - Mónica Gómez, Santiago, Chile

 




CARTA DE DESAMOR


Otrora querido señor:

Le escribo en esta tarde casi gris
que me recuerda aquellas otras
en qué tan delicioso hacíamos
el amor
para decirle
(comunicarle)
que con fecha de hoy
día significativo en la vida de los dos
termina
(acaba para siempre)
mi amor por usted

Terminándose también
mi necesidad de verlo
de hablarle
de gozar su sonrisa
de acercarme
de acercarme más
de estar tan cerca que verme en sus
ojos
de sentir sus manos en mi pecho
de acariciar su hermoso cabello
de entristecerme por sus melancolías
de pensar en usted
y de retar de duelo a muerte
a todas aquellas que lo miren
lo apenas miren
o intenten siquiera mirarlo

Señor tan pero tan querido
(hasta el día de hoy)
deseo también expresarle que a partir de este instante
(exactamente las 10 de la mañana de un jueves de agosto)

olvido su nombre
su historia
su historia conmigo
mi historia con usted
y todas las historias que juntos inventamos

Y le comunico que por este conducto
le devuelvo a usted
sus besos
sus caricias
sus promesas nunca cumplidas
las que sí cumplió
sus ojos
(que durante tanto tiempo se
guardaron en los míos)
su sonrisa
sus enojos sin razón
los que sí tuvieron razón
sus brazos de la noche
su timidez del atardecer
su olor a yerba
su sabor salado
su tristeza de eterno ausente

Además de la ternura que siento por usted
y que se la entrego sin remedio
porque a mi pesar
lo quiera yo o no
usted se la lleva consigo

Agradezco su atención a ésta
y le suplico olvide para siempre
mi eterno amor por usted.

Una poeta

Santiago de Chile, febrero de 2023.


MÓNICA GÓMEZ
, Santiago, Chile

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

DOS LÁGRIMAS - Favio Andrés Ceballos

 









DOS LÁGRIMAS



Ayer soñé que soñaba
y en el sueño te veía,
al fuego que me quemaba
tu lágrima lo extinguía.

Hoy por el sueño cantaba
mientras febo amanecía
tu dulce voz despertaba
y mi lágrima caía.

Mañana, ya no esperaba
esa ilusión que nos guía
y en presente transformaba
dos lágrimas en poesía.



FAVIO ANDRÉS CEBALLOS, Baigorria, Santa Fe, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA 


LA NUBE PELUDO - Ceferino Daniel Lazcano, Olavarría, Argentina

 



LA NUBE PELUDO



Érase una vez una nube con complejo de inferioridad. A pesar de tener la posibilidad de elevarse indefinidamente, de navegar el profundo mar del cielo, gustaba de arrastrarse en modo neblina.
Rozaba y humedecía las copas de los árboles, se empequeñecía, deambulaba, aislada, de aquí para allá sin ton ni son.
Lo semejante atrae a lo semejante y esta divina nube depresiva fue a ocultarse un radiante día de mayo en la oscura cueva de un peludo.
Solo vivía el peludo, pues se había divorciado, cosa que pocos entenderán dentro del reino animal. Lo cierto es que ya había tirado su anillo de casamiento.
Durmiendo estaba a las once de la mañana, sabido es que los peludos cazan y viven de noche, y duermen de día.
Comenzó a sentir cada vez más humedad en su escondrijo: el techo de su cueva goteaba como rocío.
-¡Qué pasa aquí!, exclamó por fin.
-No te ofendas, amigo peludo. Soy una nube, dijo la nube con un silbido como de aire de viento.
-¿Y cómo has caído tan bajo? Las nubes andan por los aires…
-Es que deseaba conocer la superficie terrestre. Además, durante mis ataques de pánico, busco esconderme donde nadie me vea.
Nada tienes que hacer aquí. Morirás, sin ver el sol, y me inundarás la cueva.
-Es que yo puedo sacarte de aquí, puedo llevarte a dar una vuelta, así no estamos solos.
-Está bien, pero antes tomemos unos mates, el agua ya debe estar caliente. Luego me regresas, esta cueva es como una tormenta que se mete en la tierra, dijo el peludo, que había estudiado Filosofía y Letras.
Subióse el peludo en alas de la nube y remontaron vuelo. La nube le hizo ver la línea de playa que recorta la provincia; el río ancho, la Capital, la Banda Oriental más allá.
Luego viró hacia el oeste y lo confrontó con la cordillera, ese espinazo de América en carne viva.
-Si me caigo de estas alturas no quedaré nada, exclamó temblando el peludo.
-Yo te sostendré. Por si no sabes, soy hija de los dioses y tengo la potestad de cambiar tu aspecto físico: puedo darte alas, branquias para nadar bajo el agua… ¡Serías un ejemplar único en su tipo! Yo te protegería y andaríamos juntos…
-¿Para qué?, repuso el peludo. Estoy mejor en mi cueva: la NASA o Google Earth me cazarían y me llevarían para analizar. Allí nadie me molesta, regrésame a mi lugar; sólo te pido un favor, dijo inundado por el rencor propio de quienes conviven con el barro: regrésame, quisiera vengarme del búho, porque se ha comido a muchos de mis hijos. Quiero hacerle lo mismo; ojo por ojo, hocico por pico.
-Sea, dijo la nube. Descendió sobre el centro bonaerense, ubicó el monte donde el búho tenía su guarida y lo depositó en una rama cercana al nido.
Pero cuando el peludo quiso acercarse a los pichones, sus patas fueron incapaces de sostenerlo a la rama.
Cayó de lomo el peludo y así quedó, viendo alejarse a la nube que lo saludaba con reflejos iridiscentes
Una oscura lágrima emergió de sus párpados y al tragar saliva un espasmo le recorrió el cuerpo entero. Así logró darse vuelta.
Se encaminó a su cueva, que es como una tormenta hundida en la tierra. Entró.
Aturdido y confuso, desistió de la cacería nocturna.
Durmió un entresueño construido con las imágenes fabulosas que había registrado.
Se durmió y un océano sin orillas lo acunó.
Subió y subió en su sueño, con su cerebro de peludo iluminado. Desde ese día, mira hacia el cielo y sonríe.

De mi último libro: Y el vuelo es una caricia sobre la tersa piel del cielo. (2023)


CEFERINO DANIEL LAZCANO, Olavarría, Argentina

MIEMBRO COORDINADOR DE ZONA SUREN LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES DE ASOLAPO ARGENTINA