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domingo, 29 de octubre de 2023

UNAS POCAS PALABRAS SOBRE RICARDO E. MOLINARI, Carlos Penelas, Buenos Aires, Argentina

 










BY EMILIANO PENELAS - 

UNAS POCAS PALABRAS SOBRE RICARDO E. MOLINARI

A Ricardo E. Molinari le dediqué mi poemario El mar en un espejo de otoño. Un libro que creció con lentitud, como todo libro de poemas. La composición y las viñetas las realizó Eugenia Limeses. Siempre he cuidado mis libros hasta el momento de entrar a impresión. Soy meticuloso, en la medida de lo posible, de cada detalle. Tuve la fortuna de conocer a grandes escritores - argentinos y extranjeros - quienes me aportaron su sabiduría, su experiencia. No sólo en lo cultural, la búsqueda de la belleza en sus diferentes miradas, sino en el cuidado de las ediciones. Molinari, en eso como en otras cuestiones, fue un ejemplo.

El libro, como señalé, está dedicado a la memoria de D. Ricardo E. Molinari, uno de los poetas más importantes de Hispanoamérica. Olvidado, poco leído en las últimas décadas. Tuve la fortuna de tratarlo y que reconociera mi poesía. Rocío, mi compañera, fue secretaria suya durante años. Les alcanzo algunos datos para que se enteren de su trascendencia.

La editorial llevó el libro a la Feria del Libro de Buenos Aires y a otras ferias de América y Europa.

Ricardo E. Molinari, fue el poeta de nuestras llanuras, de nuestros grandes ríos, de los cielos surcados de nubes y de pájaros, arrasados por los vientos del sudoeste. A este paisaje argentino lo pobló de luz metafísica, lo iluminó de historia y de tiempo, lo habitó con su voz personal y entrañable.

En medio de nuestra poesía rica y diversa, su obra tiene la estatura de las cumbres más altas: es uno de esos cuatro o cinco nombres que sobreviven a través de todo un siglo, indemne a los cambios y a los juicios versátiles de las épocas.

Este hombre casi no tuvo biografía visible: la ocultó con pudor a sus críticos, porque su vida iba haciéndose y expresándose en sus libros y "plaquetes", que abarcaron en conjunto más de medio centenar de títulos.

Recordemos, al pasar, que fue Premio Nacional de Poesía y académico de la lengua en Argentina, considerado como uno de los poetas más grandes en español. Vale la pena mencionar que Ricardo E. Molinari (Buenos Aires, 1898-1996) es un autor de quien pudiera decirse que carece de biografía, En 1933 viaja a España, donde conoce a Alberti, Lorca, Altolaguirre, José María de Cossío, Moreno Villa o Gerardo Diego. Este viaje, en que Molinari actuó como nexo entre los poetas de las «dos orillas» (el 27 español y el 22 argentino), implicaría un cambio en su obra. De este modo, su acervo literario se enriquecería con el legado de la métrica del Siglo de Oro y de la lírica de los Cancioneros medievales, que conformaban el sustrato cultural de los poetas españoles contemporáneos. Algunos rasgos de la personalidad lírica de Molinari pueden relacionarse con los de tres autores españoles coetáneos, Lorca, Alberti y Gerardo Diego.

Ahora la palabra de Rodolfo Alonso: “No es casual, en nuestros días, para una sociedad que sólo aplaude el show o la frivolidad más absoluta, dejar de lado a un alto poeta o a un hombre capaz de definirse, en vida y obra, “Distinto, distante”, como señaló Antonio Pagés Larraya. Y tal desapego por las personalidades hondas y apartadas podría considerarse, en realidad, la más despiadada autocrítica que esa sociedad puede hacerse a sí misma. Hace ya tiempo, y no poco irónica o desoladamente, André Malraux supo enunciar que “nuestra civilización vive en lo sensacional como la griega vivió en la mitología”.

Había nacido en Buenos Aires en 1898, el 20 de mayo, y quedó huérfano a los cinco años. Se crió con su abuela materna, uruguaya, en una antigua casa de Villa Urquiza. Dejó sus estudios para dedicarse a la poesía; su formación la debe, por una parte, a los clásicos españoles (de ahí su predilección por el romance, las coplas, el soneto) y a la poesía francesa, en la cual erigió como maestro a Mallarmé, que insufló a su siempre luminosa expresión cierto atravesamiento sintáctico, cierto gusto por palabras recónditas, poco usuales.

De joven integró el grupo generacional más destacado de nuestro siglo XX literario: el que reunió en torno de la revista Martín Fierro, junto con Borges, Marechal, Girondo, Bernárdez, Mastronardi, González Lanuza, Nalé Roxlo...

En 1927 apareció su primer libro, El imaginero, y dos años más tarde, El pez y la manzana. Hacia 1933 viajó a España, donde conoció a los brillantes poetas españoles de la generación del 27: García Lorca, Alberti, Altolaguirre y Gerardo Diego, uno de sus descubridores. Ya casado, ingresó como empleado en el Congreso de la Nación, ocupación que desempeñó hasta jubilarse.

Su obra, incesante y sostenida, fue imponiéndose gradualmente, sin apuros ni pausas. Influyó, sin duda, en muchos de los poetas que integraron la generación de 1940, pero no ha sido suficientemente reconocida por promociones posteriores, más atraídas por modelos europeos y norteamericanos. Es que, como decía Eduardo Mallea respecto de ciertos escritores, Molinari nació sin mito, ese mito que hace inexplicables muchos triunfos y que va aliado a extravagancias, psicopatías o accidentadas peripecias biográficas. Por otra parte, despreció el afán publicitario. De ahí que, pese a ser uno de los más altos poetas hispanoamericanos, no haya sido objeto, internacionalmente, de distinciones espectaculares, aunque su nombre ocupe siempre un lugar distintivo, en cualquier buena antología del continente.

Buenos Aires, octubre de 2023


CARLOS PENELAS,
Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


sábado, 21 de octubre de 2023

PARA TODO ANIMAL QUE HABITA TIERRA - Francisco Petrarca, Italia

 








PARA TODO ANIMAL QUE HABITA TIERRA

 (CANCIONERO)

 

Para todo animal que habita tierra,
si no es de aquel que el sol odia y su lumbre,
tiempo es de trabajar mientras hay día;
más, cuando sus estrellas muestra el cielo,
cual vuelve a casa, cual duerme en la selva
por reposar al menos hasta el alba.

Y yo, desde que empieza bella el alba
a sacudir la sombra de la tierra,
despertando las criaturas de la selva,
no hallo al llanto paz bajo la lumbre;
después, al ver estrellas en el cielo,
voy entre llanto deseando el día.

Cuando la noche expulsa el claro día,
y nuestra oscuridad brinda a otros alba,
miro contrariado el crudo cielo,
que me ha compuesto de sensible tierra;
y maldigo el día aquel que vi la lumbre
que me hace parecer crïado en selva.

No creo que jamás paciese en selva
criatura tan cruel, de noche o día,
como aquella que lloro en sombra o lumbre
sin cuita de primer sueño o de alba;
porque, aunque soy mortal cuerpo de tierra,
mi firme desear viene del cielo.

Antes que vuelva a vos, luciente cielo,
o caiga abajo en la amorosa selva,
dejando el cuerpo como triste tierra,
vea en ella yo piedad, que un sólo día
puede enmendar diez mil, y antes del alba
ser feliz el que no al marchar la lumbre.

¡Quién la tuviese tras marchar la lumbre,
sin ver otro que estrellas en el cielo,
una noche y que nunca fuese el alba,
y no se transformase en verde selva
para huir de mis brazos, como el día
que aquí la siguió Apolo por la tierra!

Mas yo seré ya tierra en seca selva
y el día verá estrellas en su cielo,
antes que a un alba tal le dé el sol lumbre.

 

FRANCESCO PETRARCA, Italia

 

Francesco Petrarca fue un poeta, filósofo y filólogo aretino, considerado el padre del humanismo, pilar fundamental de la literatura italiana especialmente gracias a su obra Cancionero. Wikipedia

Nacimiento: 20 de julio de 1304, Arezzo, Italia

Fallecimiento: 19 de julio de 1374, Arquà Petrarca, Italia

Influenciado por: CicerónVirgilioOvidioAgustín de HiponaSénecaEloísaQuintiliano


CANCIÓN DE ORFEO - PROEMIO - OVIDIO, Roma, Italia

 










CANCIÓN DE ORFEO - PROEMIO

 

“Desde Júpiter, oh Musa madre –ceden todas las cosas al gobierno de Júpiter–
entona los cantos nuestros. De Júpiter muchas veces su poderío
he dicho antes: canté con plectro más grave a los Gigantes
y esparcidos por los campos de Flegra sus vencedores rayos.
Ahora menester es de una más liviana lira, a los muchachos cantemos
amados de los altísimos, y a las niñas que atónitas
por no concedidos fuegos, merecieron por su deseo un castigo.

 

OVIDIO, Roma, Italia

Publio Ovidio Nasón ​ fue un poeta romano. Sus obras más conocidas son Arte de amar y Las metamorfosis, ambas en verso; la segunda recoge relatos mitológicos procedentes del mundo griego adaptados ... Wikipedia

Nacimiento: 20 de marzo de 43 a. C., Sulmona, Italia

Lugar de la muerte: Constanza, Rumanía

Influenciado por: VirgilioHomeroAugustoCatuloCicerónPropercioTibuloLucrecioCalímacoEpicuro


MAYO FRANCÉS - Carlos Penelas, Buenos Aires, Argentina

 













MAYO FRANCÉS



Allí estuvimos. Dormidos de futuro,
en barricadas redentoras de museos,
conjurando pianos, óleos, manuscritos,
Invadiendo los poros, el principio y el fin de las estrellas,
el hiato entre lo infinito y el océano.
Así íbamos recorriendo el ocio, el devenir,
los nombres que abrigaron la infancia,
levantando paraísos y bandadas de pájaros,
alzando lo sagrado en la ternura,
con camelias ácratas entre alondras y hocicos,
citando a Trostky, a Cohn-Bendit, a Pasolini,
moradas deslizantes y sueltas,
trovadores místico nimbados de esplendor.
Íbamos a barlovento, abiertos de verano, desnacidos.
Y la quimera acrecentaba nuestra risa,
despertaba al viento en un domingo rojo.
El tiempo era inocente, distraído.
La muerte una herida rebelde, innominada.
Escribíamos muros con palabras bellísimas,
íconos con estrellas aterrando a burgueses.
Escuchábamos la hondura y el latido del alma
insondable como el cosmos.
Llevábamos una cítara traslúcida
para besar la espuma de los días.
Para hablar de Sarrazin en andenes del sur.
Respirábamos lo edénico, el tumulto,
loa sollozos del mar, la singladura de los ángeles.
Perdurable es el aliento del follaje
como tu bondad ascendente
sobre la mirada de los hijos.


Carlos Penelas
(1946)


CARLOS PENELAS, Buenos Aires, Argentina
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

ACERCA DE LA NADA – Luis Alposta – Buenos Aires, Argentina

 








ACERCA DE LA NADA  

 

La nada es ninguna cosa o la negación absoluta de las cosas. La nada es nada. Es el no ser o la carencia total de todo ser. La nada es una entelequia. Es algo que tiene principio y fin en sí mismo. Es la rigurosa ausencia del todo y, en cuanto es, ya es algo: nada. Nada también significa poco o muy poco de algo, y lograr algo con un cacho de nada siempre es mucho más importante que querer hacerlo todo, amodorrarse en la intención y no hacer nada.

De ahí la creación, con poco y nada, de dos populares expresiones, tan simples como frutales, que mucho tienen que ver con la palabra que nos ocupa: ¡no pasa naranja!, en lugar de decir ¡no pasa nada! y largar durazno a alguien, con el significado de no darle nada.

Otro ejemplo de lunfardización de la palabra nada, esta vez recurriendo a un término de origen vasco, lo encontramos en quien no dice esta boca es mía, en quien se calla y no dice nada, o sea, en aquél que no dice ni mus

Pero entre todas las expresiones populares que aluden a la nada, tal vez la más próxima a su real sentido sea la que da forma al adverbio de negación no tener ni medio. Sobre todo, cuando se la dice durante los treinta días del mes.

 

LUIS ALPOSTA, Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA


SE NOS HA MUERTO UN SUEÑO -- Conrado Nalé Roxlo, Buenos Aires, Argentina

 








SE NOS HA MUERTO UN SUEÑO

 

¡Carpintero! Haz un féretro pequeño
de madera olorosa,
se nos ha muerto un sueño,
algo que era entre el pájaro y la rosa.
Fue su vida exterior tan imprecisa
que sólo se lo vio cuando asomaba
al trémulo perfil de una sonrisa
o al tono de la voz que lo nombraba…
Más que te importa el nombre, carpintero,
era un sueño de amor. Tu mano clave
pronto las tablas olorosas, quiero
enterrar hondo el sueño flor y ave.
¡Al compás del martillo suena un canto!
«No vayas al campo santo,
porque los sueños de amor
no mueren. Se muda en llanto
su forma de ave y de flor.


CONRADO NALÉ ROXLO, Buenos Aires, Argentina


ADIOS POETA - Guillermo Fernández del Carpio, Arequipa, Perú

 








ADIOS POETA


Adiós poeta, pero no adiós a tus versos
porque acompañarán mis propios versos y mis propias
noches.
Adiós poeta, pero no adiós al poema.
La lírica con su oda y tristeza, aunque son opuestas,
traen al valle de nuestras vidas
una lágrima perdida en la mejilla,
un invierno que ha olvidado el frío
y se ha esperanzado en la inmortal alegría.

Adiós bisoño poeta,
adiós infinito Borges, pero no adiós a tu Fervor de Buenos
Aires;
adiós pensativo Aristóteles, pero no adiós a tus Diálogos con
Dios;
adiós hidalgo Cervantes, pero no adiós a la aventura;
adiós incomprendido Vallejo, pero no adiós a tus Poemas
Humanos;
adiós tierna Mistral, pero no adiós a tu Adiós;
adiós Amado Nervo, pero no adiós a tu Deidad;
adiós a todos los buenos poetas que La Divinidad nos
concedió, el primero y el séptimo día.

Si no hubiera un adiós, no habría poema ni poesía.
Adiós poeta, pero no adiós a tu alma,
pues entre tus páginas no está la palabra despedida.
Adiós, hombre sensible al tiempo y a la vida,
adiós creador de líneas llamadas versos
que relatan la vida de otros en tu misma vida.

Adiós recordado Guillermo, pero no adiós a tu Impronta,
y nunca adiós a tu poesía.
Tú, sin poema desde la eternidad hasta hoy, no vivirías.


GUILLERMO FERNÁNDEZ DEL CARPIO, Arequipa, Perú

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


GRITOS SIN ECO - Liana Friedrich, Argentina

 









Imagen de MAPIO.net


GRITOS SIN ECO


Sublevación de la sangre.
Intifada de recuerdos
me atormenta el alma
y me socava el sueño.
Ampos macilentos,
resabios de tardía nieve,
tapizan el campo yerto.
Pléyade de aves agoreras
cubre de gemidos lastimeros
el profundo añil del piélago.
Hondo silencio. Oscuridad.
Muerte sin dueño.
Suspiro desencadenado.
Un sol yerto
gotea lágrimas de hielo
sobre el planeta desierto.
No más equinoccios
ni solsticios…
Por los caminos sin dueño
todo es silencio.
Llanto amargo, sin sonido
estremece la eternidad gris.
Marca el reloj de la vida
un último acorde
en el paisaje inerte.

 

LIANA FRIEDRICH, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


EL GAUCHO (“El oro de los tigres”) - Jorge Luis Borges, Buenos Aires, Argentina












Imagen provista por pampeandoytangueando.com


EL GAUCHO (“El oro de los tigres”)

 

Hijo de algún confín de la llanura
abierta, elemental, casi secreta,
tiraba el firme lazo que sujeta
al firme toro de cerviz oscura.

Se batió con el indio y con el godo,
murió en reyertas de baraja y taba;
dio su vida a la patria, que ignoraba,
y así perdiendo, fue perdiendo todo.

Hoy es polvo de tiempo y de planeta;
nombres no quedan, pero el nombre dura.
Fue tantos otros y hoy es una quieta
pieza que mueve la literatura.

Fue el matrero, el sargento y la partida.
Fue el que cruzó la heroica cordillera.
Fue soldado de Urquiza o de Rivera,
lo mismo da. Fue el que mató a Laprida.

Dios le queda lejos. Profesaron
la antigua fe del hierro y del coraje,
que no consiente súplicas ni gaje.
Por esa fe murieron y mataron.

En los azares de la montonera
murió por el color de una divisa;
fue el que no pidió nada, ni siquiera
la gloria, que estrépito y ceniza.

Fue el hombre gris que, oscuro en la pausada
penumbra del galpón, sueña y matea,
mientras en el Oriente ya clarea
la luz de la desierta madrugada.

Nunca dijo: Soy gaucho. Fue su suerte
no imaginar la suerte de los otros.
No menos ignorante que nosotros,
no menos solitario, entró en la muerte.

 

JORGE LUIS BORGES, Buenos Aires, Argentina


PENSANDO QUÉ… - Salomé Moltó, Alcoy, Alicante, España

 








PENSANDO QUÉ…

 

Hagas lo que hagas
pienses lo que pienses
todo se lo lleva el tiempo
y nuestro fugaz destino
y el esfuerzo en retenerlo
nos mantiene vivos.
A pesar de que las aguas
tanto dulces como amargas
con agrado, o descontento
teniendo conciencia de ello
o con ignorancia completa
nos arrastran sin remedio
a nuestro temido final.


SALOMÉ MOLTÓ, Alcoy, Alicante, España

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA