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sábado, 6 de febrero de 2021

Haikus "Fuga de alas" ,Liana Friedrich, Santa Fe, Argentina

 











Haikus

"Fuga de alas"

 

Gris se derrama

la luz sobre  el olvido.

Atardecer.


Justo equilibrio

de los cinco sentidos.

Paisaje en paz.


Cuatro elementos

en vital armonia:

Clave ancestral.


Sutil vehemencia 

sostiene las palabras.

Nace el poema.


Es el poeta

caminante de sueños,

labriego de paz.


Música  de luz,

aromas en colores ...

Mensaje oculto.


El río  insomne,

navegante de sueños.

Enero aguarda

 

©LIANA FRIEDRICH, poeta y escritora argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

 


LA GENERACIÓN PERDIDA, Lola Benítez Molina, Málaga, España

 








Imagen: freepik


LA GENERACIÓN PERDIDA

 

Desde que el hombre existe ha ido buscando un lugar donde labrar su futuro, en el que dar rienda suelta a sus inquietudes. Moisés ya fue en busca de la tierra prometida.

El hombre es un ser errante por naturaleza lleno de desazones, que unas veces lo estimulan y, otras, lo llevan a las más dolorosas profundidades, pero lo que está claro es que las costumbres, que echan sus raíces en un lugar, esas perduran, y la memoria se encarga de sustentar su vida. Adrenalina conjugada con sentimientos afloran para dar sentido a una, a veces, agonía maltrecha. Deambula a solas con su conciencia y establece sus propios límites. En el amor, venganza, odio, poder, ambición, etc. no hay límites, y el que busca la perfección entra en un camino sin final, por derroteros que parecen inquebrantables. Una fusión delirante de ideas convulsas que no sacia al instinto.

Si no hay memoria, no hay nada, si no hay entendimiento, la frustración se apodera del ser humano.

Ante el papel inerte las horas rotas pasan, los segundos eternos interfieren en la memoria, golpean los más dulces pensamientos. El momento se volatiliza y las noches de insomnio estimulan a las musas. El sueño, atrapado por la oscuridad, florece con el rocío y cada poro de la piel se eriza en pos de un ideal. Los ojos admiran la sutileza de la fragilidad, que gana grandilocuencia en cada palabra escrita, la que desaparece no tiene valor, pero al fin despierta para luego volver a ensombrecer. Es un juego de malabares con nostalgia de quietud. Esa sensación es la que experimentaría la llamada “generación perdida” en ciertos momentos de su vida, si bien, el legado que dejaron, como suele decirse, es de un valor incalculable.

Con dicho nombre se conoce a un grupo de escritores estadounidenses: Francis Scott Fitzgerald, Ernest Hemingway, John Dos Pasos, John Steinbeck, Faulkner…, que forjaron su carrera después de la I Guerra Mundial. Como no podía ser de otra manera, en su obra reflejaron el clima de pesimismo de la posguerra y la Depresión, período que comprende desde 1918 hasta 1929. Todos ellos, de profundas inquietudes culturales, y ante el vacío cultural del momento en su país, viajaron a París y a otras ciudades de Europa, donde vivieron intensamente los años veinte, la era del Jazz y su ambiente artístico.

Sería la escritora y mecenas Gertrude Stein quien les pondría ese nombre.

Y como dijo John Dos Passos: “Podéis arrancar al hombre de su país, pero no podéis arrancar el país del corazón del hombre”.

 

©LOLA BENÍTEZ MOLINA, poeta y escritora española

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA 

 


MUNDOS EN PARALELO, Adrián Néstor Escudero, Santa Fe, Argentina

 







Imagen: 123RF


MUNDOS EN PARALELO

 

A los que sueñan un mundo mejor…
En especial, para el egregio escritor y filósofo argentino, Prof.
Norberto Pannone, bajo el faro luminoso de la Luz Crístico-Mariana-
Josefina de la Navidad del Dios Con Nosotros…
 
I – Ahora, fue como el onírico espejismo de dos mundos en paralelo...
 De pronto, como si el alma se hubiera separado del cuerpo, me vi desnudo completamente; me vi corriendo por una calle empedrada en busca o compra de algo tan impreciso como podrían ser los broches -para sujetar ropa lavada- que había que reemplazar por los que pendían -desarticulados como inertes marionetas- de una soga estirada a lo largo de la terraza de nuestro departamento; o, más bien preciso, porque transitábamos ya rumbo al cuarto Domingo de Adviento, y los muchachos –medio ateos ellos- no habían ni siquiera adquirido un arbolito de Navidad… “Angelito… Que no te vayas a olvidar las sidras… Y sobre todo, ¡las cervezas!”, gritaron, eso sí…   Sí, vi mi virginal ingreso en aquella extensa cuadra prolongada hacia ambos lados por monobloques o torres de alquiler que se perdían en la lejanía de un horizonte frío y grisáceo... Y mientras corría por una de sus veredas sin forma, tratando de ocultar mis partes pudendas con ambas manos, sentí temblar a ese cuerpo avergonzado y acechado por todas aquellas torres perforadas de oscuros orificios, y por donde un enjambre de cabezas somnolientas hacía gestos de estupor y escándalo al verme topar -en cada esquina, en cada cruce de cuadra, en cada resquicio habitado de una avenida sin sol donde la escarcha había puesto su mortaja de hielo- con aquella multitud creciente de seres arropados, enronquecidos y desencajados que manifestaban algún tipo de descontento social, portando pancartas de protestas de todo tipo; voces en cuello que achacaban y denunciaban -con letras de nervioso marketing- a un tal Covid19 y a una Navidad a todas luces (o tinieblas) diferente y extraviada, que no podrían encontrar…   Voces desenfrenadas que proferían improperios, deseos de venganza y alentaban provocaciones; voces y alaridos para los que ningún problema de la vida comunitaria  

2 quedaba descartado: aumentos de impuestos y tarifas, bajos salarios, inmovilizaciones financieras de ahorristas apenados, gritos de desesperanza de desempleados, deshabitados, jubilados, enfermos, sanitaristas desencajados, madres solteras y mujeres embarazadas sin seguro de salud, y todo un tropel organizado de viudos sin velorio, de menesterosos, marginados y discapacitados faltos de atención oficial o privada, con el que una clase media -venida muy a menos- se entrelazaba airadamente en un solo cuerpo desgarrado, agarrotado y macizo de piernas, troncos y brazos que, en formación castrense, avanzaban y avanzaban hacia un destino imprevisible y sin límites...   II - En tanto, yo, corría...   Corría aún pero, en este caso, sin ser visto, ni mirado, ni observado por aquellas columnas perfectamente movilizadas; y corría, como escuchaba: con la vergüenza a flor de piel, desnudo como un Adán redivivo, traspasado como un ciego torpe y con el sudor helado clausurando todo razonamiento por esos bombos ruidosos y ollas azotadas, golpeado/as sin cesar y sin piedad, que hacían estallar en el aire infinitas vibraciones de clamor popular arremetido por una bandera blanca ardiendo con un extraño brillo que era un fuego sin quemar...   No huía, sin embargo. Sólo sabía que debía seguir, deprisa y desnudo, mi camino hacia una compra de broches para ropa lavada en la terraza de nuestro departamento, pero, por sobre todo, encontrar un pequeño árbol navideño y algunas bebidas que dejaríamos enfriar en la nevera hasta la Nochebuena… Y todo mientras -de reojo- era el estupefacto espectador de una revolución de masas, ordenada por ríspidos altavoces rodeados de reporteros y cámaras de televisión...… Hasta encontrar aquella esquina especial –el cartel decía: ”Por aquí”- que me incitó a doblarla, hacia la izquierda y luego hacia la derecha y más luego hacia un indefinido centro, como en forma de atajo de aquella gran avenida sin horizonte ni sol, venciendo el paralelismo de las formas, e incorporándome a otra dimensión contigua al enjambre de aquellos tétricos y simétricos monobloques; una dimensión donde a un extenso bosquecillo de pinos y eucaliptus continuó, detrás de los médanos que la ocultaban, la más amplia y hermosa playa que mis pies hubieran pisado alguna vez... Y el mar azul... Y su distancia también azul y sin fronteras...  

3   Allí, el sol brillaba sin telones, y la pálida desnudez de mi cuerpo, entibiado ahora por sus fuegos, se bronceó sutil y gradualmente, hasta que cada uno de sus poros se confundió con los granos de aquella arena dorada, desapareciendo con el alma en el misterio de la nada, vivido como en un bifronte espejismo donde muerte y vida eran caras de una misma moneda: sí, como el rostro de Jano o de la frágil y transida existencia humana...   (No sé qué hicieron en ese instante los amigos que me escuchaban, porque mis ojos habían quedado extraviados y capturados en el hueco rectangular del esquelético monobloque urbano que alquilábamos como estudiantes, y, mirando abajo, muy abajo, ver correr desnudo a un pobre tipo que, de vez en cuando, levantaba la vista hacia sí mismo y me miraba y me miraba, sin poder creer lo que pensaba, sentía, veía, oía, olía y vivía... como extraviado en aquella dimensión desconocida).    

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©ADRIÁN NÉSTOR ESCUDERO, poeta y escritor argentino

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


sábado, 30 de enero de 2021

UN ANDRAJO DE SOL…, Norberto Pannone, Buenos Aires, Argentina

 







Imagen: hortusconndusus.com.ar


UN ANDRAJO DE SOL…

 

Sólo un mendrugo de luz queda flotando

en agónico cielo ya sin brillo.

Se está yendo la tarde,

como opaco trazo de poeta

pecando sin palabras, ni destino.

Abatido al final de otra tormenta.

Allí, hacia el Este van los negros

nubarrones del estío

y en frágil sangría tempestea

un eólico soplo que resbala

por la suela gastada del olvido.

Agónico heraldo hacia el Oriente.

Viejo y atónito rumor estremecido

que escapa con su miedo pavorido

del canto de los pájaros que esperan.

Hay silencios de truenos que han partido

cabalgando en el rayo del descuido.

Final del pendenciero refucilo

que vela la foto del suspiro.

Me cuelgo en los colores curvilíneos

y con la séptima cuerda

del arcoíris penitente, me suicido;

sin lazo, sin soga, ni correas;

casta travesura de otro niño

que deshonra con hambre su quimera.


A RAG OF SUNSHINE…

 

Only a crumb of light remains floating

in an agonizing sky, already dull.

The afternoon is fading

like the opaque trace of a poet

sinning without words or destiny.

Downed at the end of another storm.

There, to the East go the black

summer storm clouds, while,

in a fragile blooding, the wind tempests

an aeolian blow that slides

along the worn sole of oblivion.

Agonic herald to the East.

Old stunned shuddering rumor

that escapes with its terrified fear

from the song of the waiting birds.

Silences of thunders have departed,

riding on the ray of neglect.

It Is the ending of the rowdy lightning

that veils the photo of the sigh.

I hang on the curvy colours

and with the seventh string

of the penitent rainbow, I commit suicide;

no loop, no rope, no straps;

chaste mischief from another child

who hungrily dishonors his chimera.

 

Author: Norberto Pannone, poeta y escritor argentino

 

Translator: Prof. Marián Muiños, traductora, poeta y escritora.

 

 

 


PACTO CON EL ROSAL, Marián Muiños, Vigo, España

 













PACTO CON EL ROSAL

 

Solicito de ti sin arrebatos,

pétalos y perfumes,

tu rubor de soles,

la belleza simple.

 

A cambio te ofrezco de mí

un poema en un papel,

el arrebol de mis mejillas,

la simplicidad de lo bello,

 

y la promesa

de no desnudar tus ramas

cuando una sola rosa basta

para sonreírle a la vida.

 

 ©MARIÁN MUIÑOS, poeta y escritora argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

 

 

 

 

 


LAMENTABLES FINALES, Luis Alposta, Buenos Aires, Argentina

 




 




Imagen: del autor


LAMENTABLES  FINALES

 

Junto al manantial

posan peces azules.

Una blanda brisa

alienta fatigosas fraguas.

Una inofensiva mano,

rumorosa y solemne,

se expande como un velo.

Lamentables finales

apenas resistentes

a tremenda amenaza

(imposible saberlo)

son el blanco y el dardo.

En la indeleble marca

el cielo encuentra el eco

de la infeliz estrella.

Es la postrera llama

de un ardoroso estío

y un abstemio cortejo.

 

“Otro  él”,  poemas. L. A. - Ediciones  del  Valle,  Buenos  Aires,  2000.

 

©LUIS ALPOSTA, poeta y escritor argentino

MIEMBRO HONORIFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA 

 


EL AMOR EN LA LITERATURA, TIEMPOS DE CUARENTENA, Susana Roberts, Chubut, Argentina

 








Imagen: ABC.Color


EL AMOR EN LA LITERATURA, TIEMPOS DE CUARENTENA

 

Tiempo atrás hubiera sido difícil imaginar cómo sería el amor en tiempo de cuarentena, ese amor en soledad en la búsqueda incansable por achicar distancias, pero muy bien lo describe la obra que en el diario nación su redactora Jazmín Carbonell respecto a la nueva obra sobre los excelentes textos de Loza, perfila un cúmulo de sensaciones que se irá despertando en canciones, fotos, audios, durante las semanas que dure, donde se van recibiendo diferentes tipos de archivos , la inmensa mayoría audios con anécdotas cotidianas, llegaran canciones , fotos con amaneceres y atardeceres y hasta silencio, el silencio del otro que llega como un regalo para suspender por algunos segundos el día. No hay escapatoria en el mutismo del aislamiento, los sonidos despertarán todo lo que está encerrado y entonces se escribirán novelas, teatro, y hasta poemas ilusorios a esta huella que nos dejará el tiempo como un antes y un después en todas las relaciones humanas.

Seguro que la Literatura, que pasó por la ficción y los relatos fantásticos narrará instancias de enamoramiento virtual en tiempos de un virus mundial, donde la seducción, los abrazos amorosos y la contención espiritual es virtual y me pregunto: ¿cómo reaccionará nuestra psiquis a esa falta de contacto físico que da lugar a la separación antes que a la unión? . He observado hace tiempo, más precisamente desde marzo de este año que todos huimos de lo que nos acerca y sostenemos una pantalla para comunicarnos, entonces angustia ese maltrato a la humanidad empezando por mencionar los internados que se despiden por un móvil antes de partir. Hubo un tiempo de miedo, hay un tiempo de contemplación, incertidumbre, y más violencia en cuanto al destrato vivencial, los lazos amorosos hay ido cambiando al transcurrir las décadas, los alejamientos, quedan muchos que se abrazan y cuidan por internet sin saber cuándo volverán a verse y de ocurrir esto se miraran con otros ojos, llenos de nostalgia, temerosos, ansiosos, precavidos, distantes y es por eso que el silencio tan real y los recuerdos tan presentes abrigan un futuro desconocido.

¿Volveremos al amor del Medioevo? donde en el encierro y la distancia idealizan a la mujer, el romance, como lo hizo la literatura en los sonetos de Dante y Petrarca, así la fantasía creó esas figuras femeninas de Laura y Beatriz, perfectas pero inalcanzables, intocables o tal vez como en la época de Shakespeare donde el amor se convierte en una enfermedad de la que uno podía recuperarse. En la antigüedad el sentimiento amoroso se lo relacionaba con una dolencia, en el Renacimiento se distingue por un sentimiento nuevo: la melancolía y posteriormente las grandes parejas aparecen en la nobleza y en las novelas de los de clase humilde se veían como personajes cómicos.

Mucho después en la época de la ilustración del siglo XVIII se toma conocimiento de que el amor no pertenecía a clases sino que era una cualidad interior para la cual están capacitados los seres humanos. Pero la duración del amor es otro tema, así como ahora no nos imaginábamos el amor virtual, hace 250 años atrás no se imaginaba la idea de matrimonio, de todas maneras prevaleció la idea del amor romántico como un sentimiento donde uno no es amado solamente por ser bello, rico, noble o estar disponible, sino porque uno es precisamente como es. Se ama al otro como ser completo incluyendo sus defectos; solo a partir de ese concepto puede tomarse al amor como base de relación duradera.

Hoy en día todo está permitido, el que desee puede practicar abstinencia, idolatrar a una estrella de cine, o puede coleccionar conquista tras conquista como lo era en la corte de Luis XIV.

El amor en la Literatura es un preanuncio de como considerar el amor según sus huellas y como este espacio silencioso actual nos hace recrear relaciones nuevas o pasadas con un enfoque diferente y hasta desconocido.

Obras como Tristán e Isolda (Gottfried von Strassburg-1210), Romeo y Julieta (William Shakespeare 1595). Las amistades peligrosas (Choderlos de Laclos 1782), Julia o la nueva Eloísa .(Jean J Rousseau 1761) Orgullo y prejuicio.(Jane Austen 1813)Rojo y Negro. (Stendhal 1830) Las afinidades electivas.( Johann W. Goethe 1809) Madame Bovary (Gustave Flaubert 1857) Ana Karenina (León Tolstoi 1875-1877) Effi Briest .Theodor Fontane 1894-1895), Lolita. Vladimir Nabokov (1955), nos indican que el amor jamás estará ausente, es cambiante según las épocas, historias o geografías pero que existió desde épocas remotas hasta la actualidad con sus distintos disfraces e interpretaciones pero si es un tiempo en que debemos estar preparados para recibirlo de una manera diferente porque son tiempos diferentes. Con toda su debilidad, caducidad o permanencia, el amor, es esa sintonía eterna en todas sus manifestaciones y alternancias que nos dice que vale la pena seguir vivos.

 

©SUSANA ROBERTS. 23.7.2020. Poeta y escritora argentina

MIEMBRO GOBERNADOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA EN CHUBUT

 

 


TRANSIDO DE DISTANCIA, Carlos Penelas, Buenos Aires, Argentina

 











Foto: Ruth Matilda Anderson


TRANSIDO DE DISTANCIA

 

Amigos, observad estas palabras
que se alzan en la noche. Apenas rozan la luz
de un candil silencioso, desvelado.
Vienen de aquellos campesinos del exilio,
llegan de agonías, de mujeres humildes,
de caricias que sobreviven
en talismanes o miradas melancólicas.
Observad un momento cómo llaman,
cómo acarician frente y memoria,
de qué manera nombran la ternura.
Son palabras de un designio
que la amada no supo comprender,
palabras extraviadas en el aire, en el mar,
que están aquí, en este cuarto,
sobre esta mesa con papeles y libros.

Nos cuesta sentir tanta soledad y tanta urgencia.
¿E ti de quen vés sendo?



©CARLOS PENELAS, poeta y escritor argentino

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA 

 


DEPORTES ELEGIDOS, Hugo Luis Bonomo, Santa Fe, Argentina

 








DEPORTES ELEGIDOS

 

Estos días, la Argentina se vio convulsionada por la muerte de un joven, ocasionada por un grupo de unos diez jugadores de rugby, que lo golpearon hasta quedar tendido en el piso y, allí, comenzaron a patearlo. Las patadas en la cabeza, le ocasionaron la muerte. 

El deporte incluye valores fundamentales para la formación de los jóvenes; el honor, la humildad, la ética y otros méritos que no son negociables pero, además de esos valores, hay deportes que privilegian la inteligencia, la técnica y la habilidad, sobre el derribo del oponente y la fuerza bruta.

Es innegable que la particularidad, y el ejercicio, de cada disciplina desarrolla, en mayor o menor grado, las condiciones más importantes para prevalecer en cada deporte, y entre los deportes grupales, el rugby se caracteriza por requerir fuerza, contacto físico y el deseo de demolición del oponente.

Solamente el principio de la definición de deportista, se puede aplicar al rugby: “Sportman es aquel que no solamente ha vigorizado sus músculos y desarrollado su resistencia por el ejercicio de algún deporte…”

No se cuestionan otros principios del rugby, que pueden ser loables, pero quienes eligen ese deporte, no piensan en la paz y el amor; se les presenta la imagen de fortaleza, poder y demolición; atractivas para la mayoría de los hombres, y saben que con la inteligencia, la táctica y la estrategia; no alcanza.

No se conoce equipo de rugby, en el mundo, que se presente formando un corazón con sus manos, o dando un mensaje de convivencia, por el contrario, todas las presentaciones son violentas y agresivas, y sus orígenes es el haka, una tradición de la cultura Maorí, (proveniente de los tangata whenua, el pueblo indígena de Nueva Zelandia) que consiste en una danza ritual o en un grito de guerra.  Representa, de forma feroz, el orgullo, la fuerza y la unidad de una tribu.

Y la realidad de estos días, en que la muerte de una persona ha implicado a un grupo de rugbiers, libres en sus vidas y sus elecciones, que han mostrado facetas que, para los ciudadanos comunes, evidencian su esencia y naturaleza; mostradas en este hecho lamentable y que ha motivado un cambio de paradigma negativo, en el consenso popular.

Este hecho ha sensibilizado a un grupo de presidiarios que han elegido formar un equipo de rugby, en la cárcel, apareciendo en los medios, y logrando difusión en todo el país. El equipo de rugby, formado por los presidiarios, y que han denominado “Espartanos”, ha logrado suavizar y reivindicar, a los rugbiers que cometieron el crimen, moderando la situación y dando una imagen de muchachos buenos, que han encontrado en el rugby la recuperación de sus valores, difundiendo y revirtiendo en la gente la idea de agresividad, provocación, escándalo, pendencia y otras acciones reñidas con la paz, la convivencia y la solidaridad, que había instalado, en la sociedad, el grupo de rugbiers que mataron a un joven.

Pero los espartanos, por televisión, mostraron que no es así.

No sabemos por qué están en la cárcel, pero los espartanos, comunicaron que la elección del rugby es muy buena para ellos, y que gracias a él, se han concretado todas sus ilusiones y ansias de recuperación. Podían haber elegido el handball, pero eligieron el rugby.

Los espartanos se presentan con el estilo, y la agresividad del famoso Haka, y a la mención del nombre elegido: espartanos, sigue ¡Uá! ¡Uá! ¡Uá! , con la suficiente potencia que demuestre la fortaleza, y la esencia de su nombre. 

Los espartanos eran guerreros que no tenían miedo de sus oponentes.

Los futuros soldados espartanos eran preparados desde la cuna, pues Esparta practicaba una rígida eugenesia. Después de nacer, cada niño espartano era examinado por una comisión de inspectores del Estado para determinar si era sano y estaba bien formado. Si el niño tenía algún defecto físico se le consideraba inútil y una carga para la ciudad y se lo llevaba al pie del monte Taigeto, donde se le arrojaba a un barranco.

A los otros niños se les proveía de muy escasa comida y ropa, lo cual favorecía que intentasen robar y, si los descubrían robando, eran castigados; no por robar, sino por no haber sido buenos, y ser atrapados.

Su particular idiosincrasia belicosa no sólo fascinó a sus coetáneos, sino que con el correr de los siglos, sería reivindicado por varios dictadores del siglo XX, como Mussolini, Stalin y, especialmente, Adolf Hitler.

Y como dijo Anaxágoras “Todo tiene que ver con todo”.

 

©HUGO LUIS BONOMO, poeta y escritor argentino

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA