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sábado, 14 de noviembre de 2020

ALUCINACIÓN, Antonio Las Heras, Buenos Aires, Argentina

 









ALUCINACIÓN


Entreabierto pensamiento. Este amanecer

veo las aguas crecidas de Acapulco, llorando

brisas resquebrajadas dispersas en la arena.

 

Hay silencio. Hay aves que despiertan.

Hay un espacio sin límites abovedado.

Está la soledad, compañera de emociones.

 

Tal vez el Pacífico cobije la Atlántida

y los arqueólogos y los historiadores

y todos los aventureros, se equivoquen.

 

Ciertas claridades sobre los cerros verdes

preanuncian un nuevo día. Brillante. Sereno.

Conmigo, la soledad. Desde ella te recuerdo.

 

 

Acapulco, 15 de febrero de 1998

 

©ANTONIO LAS HERAS, poeta y escritor argentino

MIEMBRO ASESOR DE ASOLAPO ARGENTINA

 

 


VARIACIONES DE LA HEMBRA, Carlos Penelas, Buenos Aires, Argentina

 











VARIACIONES DE LA HEMBRA

 

La bella mujer que murmura su fábula secreta.
La bella mujer que duerme en la nostalgia.
La mujer del bretel violeta mirando la quilla del barco.
La que insinúa el fervor del insomnio.
La bella uniendo el universo en la plegaria.
La que se hunde en dimensiones invisibles.
(La mujer que transita las calles del otoño.)
Esta mujer alimenta fatalidad y dolor.
La mujer que nombra el recogimiento.
Discurre la amada vestigios entre parvas de heno.
La hembra regresa en la inocencia y el abismo.
Bella, flotante, de apretadas nubes.
(La abandonada que brinda el gozo y el aliento.)
Su cabellera mueve los velos de la noche.
La que musita cimbrante y desvaría.
El hada del follaje celeste.
La mujer con su lengua distante, sin memoria.
La princesa, la dueña, la reina del hogar.
La mujer que hunde el vacío y el corazón.
La amante desnudándose en un hotel de Praga.
La que devora el instinto y el pudor.
La celta que evoca las gaitas y los templos.
La amante vuela en mi, desatada y ansiosa.
La que aletea palabras en poemas.
(La mujer que brota en una luz transparente.)
La mujer que ama como una madre invisible.
La mujer suave y comprensiva como una hermana.
La humedecida de semen, de olvido, de palmeras.
La humedecida de temor sobre llanadas rojas.
La bella mujer inseparable de la bondad.
La adolescente salvaje que imagina a Piranesi.
La insurrecta de plazas y guerrillas.
La que beben mis ojos en los bares.
La bastarda, la desconocida, la inconclusa.
La bella mujer que irrumpe en las fuentes marinas.
(La mujer de los muelles y las dársenas.)
La bella sobre el caballo blanco
entre las hojas, el ramo y el aire de la rosa.
La libertaria sin dioses, sin patrias, sin marido.

 

 ©CARLOS PENELAS, poeta y escritor argentino

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


DESPUÉS DE LA LLUVIA, Luis Alposta, Buenos Aires, Argentina

 












DESPUÉS DE LA LLUVIA

 

El sudor de la tarde se desliza por las ventanas

y ya no hay agua sobre la urdimbre de las hojas.

No quisiera hallar la metáfora.

Y en los silencios y en las estridencias,

en oboes, en chelos y violines

espero el eco certero y apacible.

El día se ha concretado en otros días

y uno tras otro, en su continuidad,

van tamizando el sol y la tierra menuda

como si fuese harina.

Renovado el pensamiento en su luz de cada mañana,

enrojece y se agranda como un embrión.

La ventana está alegre por un rosal

del cual pende entero el día, como una campana.

No es el silencio de las espadas enmohecidas;

tampoco el de la lanza que no encuentra un pecho.

Es el latido del corazón.

Es la torre.

Es su silencioso reloj,

imperturbable destejedor de horas.

Creo que es el espíritu

del triunfo en la batalla.

 (1982)

* "Entelequias", poemas. L. A. -  Ed. Torres Agüero, Buenos Aires, 1994.

©LUIS ALPOSTA, poeta y escritor argentino

MIEMBRO HONORÍFICO Y MIEMBRO ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA 

 


ESA PARTE OSCURA, Liana Friedrich, Santa Fe, Argentina

 











ESA PARTE OSCURA... 

 

 Los golpes resuenan nítidos. Una, dos, tres veces...Es una  trampa, sin duda. Ya desconecté el teléfono. (La luz estaba cortada, por falta de pago.) Pero eso no es suficiente...La puerta está ahí, separándome de ellos, ¿protegiéndome?...frágil,  débilmente, de ese otro mundo tan temido..., irreal, inconsistente... 

  Cuando ellos entraron, derribando la puerta -después de haber golpeado inútilmente -, el ambiente viciado les sacudió el rostro con una cachetada de aire pesado, pegajoso, casi palpable... Fue necesario encender la linterna para ver mejor. La luz mortecina del atardecer volvía fantasmagóricas las sombras, moviéndose lentas, entrecortadas, como en secuencias arrítmicas... 

    -El pececillo de los mares tropicales murió sofocado-observó como al pasar uno. 

   -Es que en estos edificios antiguos la circulación de aire es tan escasa...-apuntó otro. 

    Un juego de espejos distorsionaba las imágenes sobre la pared... 

      -Esa es la máscara ceremonial massai. 

      -¿Cuál? ¿Dónde? 

      -Allá, junto a la ventana. Dicen que quien la use y atraviese el círculo de fuego, logrará la transposición... 

     Releía los apuntes en mi libreta de notas. Me detuve en los síntomas previos a la posesión animal: sudoración, mareos, pupilas dilatadas...Sobre la pérdida posterior de memoria, todavía no había apuntado nada(.....) Yo soy el testigo perfecto. Pero tengo que ser más cuidadoso y grabar todo, todo, hasta el más mínimo detalle. Es necesario recomponer el rompecabezas, caminar hacia el verdadero ser(.....) 

      Hacía un par de días que no daba señales de vida. Tampoco había concurrido a su trabajo. El teléfono, definitivamente, estaba desconectado. La vecina del "C" no lo saludó en el ascensor, como todas las mañanas... 

         Es importante (casi excitante), al menos por un momento, sentirse uno mismo... (Un cosquilleo de placer me perturba, al recordar las etapas del proceso). Después de haber estado en guerra conmigo mismo todas estas semanas, contra mi propia inautenticidad, al fin he hallado la paz, porque la verdadera imagen se recompone en el espejo... Si planeo mi conducta, si acato meramente las reglas, no respeto lo que soy verdaderamente... 

      Ellos ya habían estado allí antes. Lo presionaban a responder preguntas tan ontológicamente trascendentales, como: ¿Quién es usted? ¿De dónde viene? ¿A dónde va?... 

    Qué me importa...Que interpreten mis silencios...Total, eso es problema de ellos...Pero a veces necesitaría poder gritárselo a alguien...Contar cómo se ve el mundo a través de ojos-no-humanos. Pero... mejor, no-reflexiono cauteloso-. La farsa debe continuar. Mejor cuidarme, para que sigan creyendo en esta cáscara seudo-racional, que aparenta afeitarse todas las mañanas, vestirse convencionalmente, sentarse detrás de un escritorio...hablar sólo lo pactado... ¡Ja! A veces me aguijonea la tentación de mostrarles cuál es mi verdadera naturaleza, de compartir con ellos esta excitación metamórfica...Pero no, al final busco pretextos -muy racionales- y me sumerjo de nuevo en la mentira, pasaporte necesario hacia lo humano, que me permita seguir pretendiendo ser ese "algo" tan acartonado, cruel e insensible; tan distinto de mi verdadero "yo"... 

  Sobre una mesita circular, casi al ras del suelo, apenas humeaban las velas apagadas, contorneando su borde con un festón ondulante de extraño aroma, casi salvaje como de hojarasca humedecida por la lluvia, fuerte como de resaca en bajamar; penetrante como el de esos hongos que medran en los troncos podridos, desgajados por la centella... 

    El dar cuenta de mis emociones aumenta las alternativas de escoger qué quiero ser, y define más mi elección...Sólo de este modo podré incorporar las" partes" de mi zona oscura, que en primera instancia había rechazado, con una sensación irracional,  parecida al horror, y entender  entonces qué hago, qué siento, qué veo, cuando estoy del otro lado del espejo, una vez que atravieso, cada noche, el círculo incandescente...  Ser yo mismo incluye arriesgarlo    todo, intentar otra manera de ser, de aceptar el peligro de lo desconocido, de proseguir esta investigación hasta que se aclare definitivamente qué es lo que quiero, y aceptar mis deseos sin abrir más juicios... 

    En el centro de la mesa, se encontraba un anotador, casi despedazado, con el lomo gastado y algunas hojas torpemente arrancadas. Otras aparecían visiblemente deterioradas, como rasgadas con furia...Una última nota, escrita con letra temblorosa y desgarbada, de rasgos casi ilegibles, confesaba: "Los resultados pueden llegar a ser impredecibles. Pero no hago ningún esfuerzo por retrotraerme a mi naturaleza inicial. Esta forma que mi cuerpo va adquiriendo en la transposición podría llegar a ser perpetua. Sin embargo, la recompensa reside en ceder a esa fuerza que me arrastra, irresistiblemente. Primero fue sólo indagar, ver qué ocurría, como rechazo a lo cotidiano, al aburrimiento masivo del simétrico hombre que gasta calles y miradas...Después fue la excitación de lo desconocido-ese estrecho camino de oscuridad, queiba abriéndose en reversa hacia la luz, vertiginosamente hacia atrás-y por último fue la sorpresa al comprobar que esa parte oscura de mí constituía mi verdadero ser... y que, curiosamente, me sentía orgulloso de serlo. Es que seguir viviendo en perpetua futilidad, de acto en acto condicionado, no servía para nada...Seguiría condenado a una continua frustración medida por horarios, planillas (más gritos del jefe)"... 

   Retrocediendo rápidamente las hojas que quedaban, bajo la luz de la linterna, pudieron ver que la primera nota estaba fechada en Nyeri, Kenia, en pleno corazón de la sabana africana. 

   De pronto, un ruido tintineante (como a copas volcadas) provino decididamente de la cocina. Allá fueron, tropezando torpemente con muebles y sombras indefinibles...Las ondas radiestésicas demostraban que "algo" viviente se hallaba muy cerca... Una ráfaga apenas imperceptible sacudió las cortinas que ocultaban las puertas corredizas, que daban al balcón-terraza. Siguieron una sombra que se escurría entre las plantas descuidadas, de monstruosas dimensiones, bajo la luz de la luna de abril... Entre ramas agitadas, creyeron ver el destello de unos ojos de pupilas reticuladas, de un verde casi fosforescente... Pero fue tan sólo un segundo, hasta que desaparecieron, eclipsados por las otras luces, en la tibieza de esa noche plácida.

 

 

©LIANA FRIEDRICH, poeta y escritora argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

 

EL CIELO NOS ESCUCHA , Elisa Barth, Mendoza, Argentina

 









EL CIELO NOS ESCUCHA

 

Llegó atravesando el planeta tierra, 

surgió en China, Wuhan, 

nos atropelló, dejándonos desolados. 

Sin poder darnos un abrazo 

o un simple apretón de manos. 

Nos dejó sin poder regalarnos una sonrisa 

que nos sirva como consuelo, 

pero te venceremos con el escudo del amor. 

El cielo escucha nuestras plegarias, 

No llamemos al dolor, al fracaso… 

Respondamos con esperanzas, 

con la poesía y su arnés al Creador. 

que el virus con corona 

sienta su Corona sin virus, 

extinguiéndose por la ejecución divina 

en la emboscada. 

 

A tener el alma en pie de guerra 

por los continuos maltratos, 

esos maltratos que son nuestros. 

¡Aun aspiramos que bajen los ángeles del cielo! 

Pero cortejando el festín
hasta caernos
y cuando nos hablan de respeto,
dejamos a esa palabra que se vayan con el viento. 

Si se vive sin tener cuidado, 

entre lágrimas y suspiros, 

junto a la lujuria 

nos saluda el coronavirus. 

Con las incoherencias 

se sigue propagando. 

Con guadaña asesinando, sin distinción, 

La peste abraza entre la desesperación y la locura. 

Contraindicado tocarse las manos y dar besos; 

cualquiera puede ser portador mortal. 

en esta cruel pandemia. 

Usemos los dones para mejorar nuestro mundo 

entregados al socorro, frente a las sombras 

que lloran en soledad, mirando al cielo, 

desde los abismos terrenales, 

mientras se eleva una plegaria a Jesús. 

No hagamos un homenaje a un Dios excluido  

por la ausencia del amor, 

por la frustración en el silencio equívoco de una sociedad 

 Las ciudades desamparadas, se despertaron por la aflicción  

 implorando al Señor, nuestro Creador. 

 Desde el momento de la concepción,

 

ella nos marca el destino de nuestra evolución, 

y no nos permite cambiar el reloj. 

Según corresponda a cada uno en su vida, 

tristeza, alegría, riqueza o pobreza, 

senda tormentosa o de cielo límpido. 

Creemos ser dueños de las decisiones, 

y marchamos dentro de nuestra ignorancia 

con el convencimiento que somos invulnerables. 

En tanto su vuelo continúa impertérrito, 

y en el preciso momento 

cuando menos lo pensamos. 

Su silueta oscura de alas gigantes, 

ocultan el sol que ilumina nuestro paso 

y sus garras estira en pos de la presa. 

En un instante se adueña de la vida, 

dejando truncos deseos, promesas, 

sueños, ilusiones y proyectos buenos. 

Y por, sobre todo, el dolor de aquellos 

seres que forman nuestro universo 

de amor familiar y de amistades intensas 

Como niño recién concebido les digo a las madres  

que se quiten el pañuelo verde,  

que no llamen a la muerte, 

pues la misma muerte se va encargar de visitarlas, 

 ¡Cuidado con la pandemia! 

 

 

©ELISA BARTH, poeta y escritora argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

 

 


CAMINO LARGO, Claudia Pannone, Buenos Aires, Argentina










CAMINO LARGO

  

No debe haber camino largo

como el que juntos recorrimos;

un fragmento de cielo en tus ojos

y un callado marrón en los míos;

tu palabra plegaria en mis oídos

y tu nombre llenando aquel vacío.

 

Yo pude ser solo distancia,

faro de luz en el camino;

agua fresca en tu sed de cariño,

horizonte en tus soles perdidos.

Pero he sido sin más, en tu verano:

una rama reseca y sin abrigo.

 

Hoy es partir,

mañana, tan sólo llegar.

Luego habrá una costumbre total:

vegetar en los sueños perdidos,

y la lenta vejez material:

es la cruda verdad que nos dimos…

 

 

Letra y música de:

©CLAUDIA MARIEL DEL CARMEN PANNONE, cantante, autora y compositora argentina.

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


SEREMOS, Olga Hernández Osorio, Medellín, Colombia

 












SEREMOS

 

El ocaso triste que muere al atardecer,

alba mañanera acariciando el amor

como árbol primaveral del bello reverdecer,

nota melodiosa con paletas de color.

 

Amor apasionado que brota nuestra piel,

átomos escondidos en el espacio sideral,

beso apasionado cual colorido clavel,

nubes viajeras abrazadas hasta el final.

 

Amoroso viento cruzando el horizonte,

aves andariegas perdidas en el vergel,

apasionados cuerpos en el copioso monte,

escenas armoniosas para un fino pincel.

 

Jardines, cuerpos llenos de amor y placer

con frenéticas pasiones cual blanco manantial,

como gotas de rocío regadas por doquier,

brillantes cual lucero, sonrisa angelical.

 

Seremos notas armoniosas del coro celestial,

de pasiones, amores, de caricias y besos

que se extienden a lo lejos, más allá del mar,

en un cielo azul, colmado de embelesos.

 

Medellín marzo 14 de 2020

 

©OLGA HERNÁNDEZ OSORIO, poeta y escritora colombiana

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

 

 


AL MIRAR DESDE LO ALTO, Jaime Vélez Ramírez, Medellín, Colombia

 















AL MIRAR DESDE LO ALTO

 

Cuando se llega

al barrio alto y obscuro

de la tercera edad,

se ve lejos la planicie, lejos el ascenso

donde un día empezó el peregrinar.

 

La niñez sin el encanto de una voz amiga,

las madrugadas, el sueño y la fatiga,

la noción de las primeras letras,

fue el comienzo del duro batallar.

 

Llega la juventud y la esperanza,

nos vemos ambiciosos, triunfadores;

se hace un esfuerzo grande en la carrera

y llega la carrera, pero no la quimera.

 

La edad adulta y el trabajo

pocas satisfacciones nos depara;

de incomprensiones muchas, muchas,

llantos a veces, lágrimas en vano.

 

En la vejez la enfermedad encima,

ya sin deseos de nada en la existencia,

con angustias en el fondo del alma

y el dolor y amargura que dejó la experiencia.

 

Cuando al fin arribamos a la cima

y vemos de este lado la subida,

mejor es mirar a otro costado

y ver y disfrutar la otra vida.

 

Julio 22 de2007

 

 ©JAIME VÉLEZ RAMÍREZ, poeta y escritor colombiano

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA  

 

 


¿DÓNDE HABRÁ?, Harry Trigosso Tapia, La Paz, Bolivia

 














¿DÓNDE HABRÁ?

 

Estas gotas de sal

que bajan desde el cielo,

se arrodillan clementes

al borde de mis ojos,

duelen tanto

como tu palabra ausente.

¿Habrá dolores que duelen

más que el dolor infinito?

¿Habrá colores que alegran

más que el sol de tu mirada?

Manecillas de tiempo

que dan vueltas en mi pecho,

contando todas las penas,

que se escapan de tu nombre.

Yo me quedo sin rumbo,

parado en una esquina,

transeúnte perpetuo

de sueños imposibles.

Todo está igual,

mi casa, mis zapatos.

Habrá algún olvido infinito,

para olvidar tu nombre?

 

Del libro “Tránsito de ausencias”.

 

©HARRY TRIGOSSO TAPIA, poeta y escritor boliviano

MIEMBRO FUNDADOR DE ASOLAPO BOLIVIA - 

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA