Bienvenidos

sábado, 15 de agosto de 2020

EL LABERINTO DE LA JUSTICIA , Liana Friedrich, Rafaela, Santa Fe, Argentina

 Qué es la justicia poética y en qué consiste? - Confilegal

EL LABERINTO DE LA JUSTICIA 

-Dominique, ¡suerte que te encontré! ¿Querés venir conmigo?... Unos días de pesca nos podrían venir muy bien, lejos de la city y del mundanal ruido… Te ayudarán a relajarte, después de tanto trajín.

Las palabras de mi amigo Ruiz, pronunciadas un viernes cualquiera, en un lugar cualquiera, señalaron el comienzo de un fin de semana distinto de todos los anteriores, porque nos marcaría para siempre. (Es cierto: hay momentos decisivos que pueden hacer variar definitivamente el rumbo de la historia…)

Una tormenta de lluvia y viento se desencadenó repentinamente, vaciando el cielo con fuerza sobre las tiendas de campaña y arruinando nuestros víveres, inundándonos de pavor e incertidumbre en mitad del trayecto entre las tres fronteras que triangulan el alto Amazonas. Habíamos perdido el rumbo, en medio de la selva que tapiza el suelo irregular, a sólo doce kilómetros de distancia del refugio… (“La fe te salvará”… ¿acaso no puede mover montañas?)

El entorno cálido y pegajoso, sombreado de helechos arborescentes, y sazonado con el embriagador olor de los cocos, nos seducía tentándonos a arrojarnos sobre ese suave cobertor de musgos, engarzado de mica, cuarzos y feldespatos. En medio de la pluviisilva tropical, donde las plantas luchan desesperadamente por acercarse a la luz, parecíamos dos buscadores de quimeras tras las huellas del caucho… Un monito burlón, con cara de calavera, se balaceaba sostenido de las ramas con su cola prensil, cuando repentinamente el paso se estrechó, por sobre el abismo de la cascada, en un rústico y medio derruido puente levadizo (¿…Sería aquél el paso del indio, que los aborígenes llaman “puente de los suspiros”, porque -según la leyenda- conducía a los condenados hacia su morada final?).

Del otro lado, la cara pétrea del templo sobresalía sobre un promontorio de caliza blanca, reverberando al sol y desafiando al tiempo, desde las fauces eternamente abiertas de los dos estáticos jaguares que custodian su entrada, como guardianes de un pasado ignoto… ¿Una construcción tan imponente, perdida en el medio de la nada?...  (Hay quienes sólo creen en lo que ven sus ojos. Pero… ¿dónde se encuentran los límites de lo real? O bien, ¿cuál será su autenticidad?).

Sabemos que el llamado “oro de los tontos” –junto con otros minerales como el cobre- puede atraer, en condiciones de estática, la energía cósmica, produciendo chispas en el aire pesado e incluso llegando a conformar fenómenos tridimensionales… Bueno, pero por otra parte, podría ser que quinientos años atrás allí bullera la vida, invadiendo los rincones –libres de malezas, cuidadosamente aseados- de risas y cantos laboriosos… Pero ahora, esta imagen surgente, tan sorpresiva como una intrusión surrealista en una pintura del Renacimiento, constituía un signo más bien apocalíptico que mesiánico.

-¡Shhh!… Alguien se acerca, chapoteando por el vertedero… me susurró Ruiz.

-“El Señor es mi pastor. Nada nos faltará”, evoqué casi inconscientemente el texto bíblico, mientras sin dudarlo más, nos metíamos –o mejor dicho, nos zambullimos- dentro de la boca excavada en la roca. (No siempre el miedo es paralizante…A veces puede ayudarte a sobrevivir).

El laberinto de oscuros pasadizos parecía atraparnos en un mundo de pesadilla, arrastrándonos hacia el recinto subterráneo, donde se hallan ocultas las celdas. En esos fosos aterradores no había ni luz ni aire: sólo humedad y un hálito enfermo de podredumbre. Huesos humanos, esparcidos por todas partes, hablaban a las claras de la despiadada intromisión de los profanadores, quienes despiertan con sus golpes del picos y palas irreverentes, el sueño eterno de los muertos, en busca de mitos y tesoros. (… ¡Es que irremediablemente se apoderarán de nuestro pasado, pieza por pieza, hasta  hacer que desaparezca la historia?)

La puerta de la cámara de torturas estaba disimulada en una pared de piedra, cubierta con bajorrelieves. Una leve presión hizo que los goznes –también de piedra- giraran sobre sí mismos con un chirrido agudo. (Quizás de ahí provendrían los gritos de agonía de los prisioneros interrogados por los inquisidores, hasta hacerles arrancar una confesión después de despellejarlos lentamente, o de punzarles los ojos…).

Tal vez, era allí donde el Consejo de los elegidos por las familias más antiguas de la comarca, se reunía para tomar las decisiones, sin dar cuenta a nadie de sus juicios. Las bocas de las serpientes de piedra, ubicadas a cada lado del altar de los sacrificios, testimoniaban estas suposiciones, como a la espera de ser usadas nuevamente, a modo de buzones, para recibir las acusaciones destinadas a los herejes.

-Hay una pequeña abertura en la pared, detrás de los escombros… A ver…

El osario apareció sorpresivamente: una caja de piedra en cuyos laterales se hallaban tallados misteriosos jeroglíficos. (… ¿serán caracteres en lengua aymará?). En la semioscuridad no alcanzábamos a descifrarlos… Por fin, después de cientos de años, esos huesos –probablemente pertenecientes a alguna real investidura- verían la luz… Pero justamente, la débil luz de la lámpara de querosén osciló agitada por una repentina ráfaga, mientras a nuestras espaldas una asombra se agigantaba amenazante.

Hay momentos decisivos que pueden cambiar el rumbo de la historia: dar un paso hacia delante o un salto hacia atrás (… como también hay instantes para repetir errores irreparables o para crear un mundo mejor.) Y este era uno de esos momentos: una oscura figura, de larga melena y barba blanca, como la de un santo, se aproximaba casi flotando sobre una nube de sueño, el sueño de los siglos.

 -¿Es esto posible? ¿Sería la maldición de la tumba real, materializada al liberarse la energía del osario?- traté de reflexionar, a pesar del estupor; en cambio, me dije, como para calmarme: -Mmmm… No creas en todo lo que veas… Podrías terminar atrapado por los lazos engañosos de la ilusión.

 -Salgamos de aquí de inmediato, entonces me gritó Ruiz, dirigiéndose hacia una especie de claraboya abierta en lo alto de la bóveda -por donde se colaban hiedras y raíces intrincadas- y trepándose, con rapidez felina, desde el altar del centro. Yo, por el contrario, no podía moverme: esos ojos extraños, fulgurando desde un rostro de expresión hierática, parecían atravesarme con su hipnótica mirada, clavándome inerme en el piso del recinto.

-Considera esto como tu entierro, oh, invasor. No dejaré que el demonio infecte el mundo con su ejército de asesinos. Cinco siglos han pasado, pero aún el juego debe continuar: esta es una cacería a muerte, sus palabras sin labios parecían así penetrar mis pensamientos, como una daga.

No sé cómo, pero finalmente logré amarrarme a la cuerda que mi amigo arrojó desde la abertura verde, por donde me colé, enredándome entre las lianas que destrozaban mis ropas hasta arañarme la piel. (… ¡Podremos salir de ésta, sanos y salvos?)

Ya en la superficie rocosa, una bandada de papagayos se desbandó huyendo hacia las últimas ramas, que pugnaban por llegar a la luz (…como nosotros, por llegar a la libertad).

A veces, la muerte parece obedecer a un plan caprichoso… Aún hay cosas que no comprendemos, asignaturas pendientes que no podemos resolver: es que transitamos una síntesis entre el destino y el libre albedrío… (¿Acaso todo no es fruto del azar o de un planificador macabro, que gobierna los delicados hilos de los que penden nuestras vidas?).

Lo más extraño del caso es que nos encontrábamos nada menos que a 270 kilómetros de distancia del poblado más cercano. …¿Cómo habíamos llegado tan lejos en el espacio… y en el tiempo? Quizás nunca lo sabremos con certeza. Tampoco supimos responder coherentemente las preguntas que los socorristas nos hicieran cuando nos rescataron, casi al llegar a la confluencia del río IÇÁ.

 “Dios no juega a los dados con el universo.”, dijo Albert Einstein.

(¿O tal vez sí?... Definitivamente, éste no es un mundo perfecto.)

 

©LIANA FRIEDRICH, poeta y escritora argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

 


sábado, 8 de agosto de 2020

CICLO, Rodolfo Leiro, Buenos Aires, Argentina. Desde recuerdo

 Una noche de luna llena en el lago - Descargar Vectores Gratis ...

CICLO

 Cuando acabe mi ciclo inexorable

y se estalle mi póstumo latido

lo que fuere mitral de mi sentido

habitando mi pecho insobornable,

 

bordará mi bonanza, indevelable,

el coraje sensual de lo que he sido

y quedará mi sueño convertido

en ritos de asonancia  inolvidable;

 

tal vez, la luna amiga y venerable

que fuera mi romántica incurable

en el tiempo de un hito imperativo

 

me llame a su recinto inexpresable

y me ruede en su mundo, consolable,

como el postrer abrazo de un amigo.

 

©RODOLFO LEIRO, poeta y escritor argentino

MIEMBRO FUNDADOR Y PRESIDENTE HONORARIO

DE ASOLAPO ARGENTINA


KAROL JÓZEF WOJTYLA (SAN JUAN PABLO II) -TOTUS TUUS, MARIA, EGO SUM-, Carlos Benítez Villodres, Málaga, España

 La amistad entre Karol Wojtyla y Wanda Poltawska - La Stampa ...

KAROL JÓZEF WOJTYLA (SAN JUAN PABLO II)

-TOTUS TUUS, MARIA, EGO SUM-


Fuiste pastor de lobos y de ovejas,

en medio de esta selva envejecida,

donde transcurre, con pasión, la vida

que yace o vuela, como las abejas.

 

Con tu divino amor, tú me aconsejas

que siempre viva, con gran fe encendida,

mi tránsito vital, que no se olvida,

sobre este mundo amante de las rejas.

 

Tú fuiste pescador de pescadores,

oh Juan Pablo II, oh Santo guía

de mi existencia, luz de mis valores.

 

Eres mi cauce, sol de mediodía.

Eres motor de todos mis motores

por ti activados con sabiduría.

 

©CARLOS BENÍTEZ VILLODRES, poeta y escritor español

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA    


La Argentina, un país donde el hambre no es una metáfora, Roberto Alifano, Buenos Aires, Argentina

 Por qué la clase media argentina odia a los pobres - El Diario del ...

La Argentina, un país donde el hambre no es una metáfora

 

Cuando los políticos argentinos hablan de fuga de capitales, deberían hablar de defensa de la pobre gente contra el robo legalizado de los buitres de adentro y de afuera. El ciudadano honesto, que todos los días trabaja y produce, y es ajeno a estas prácticas financieras, está harto e indefenso ante el robo que se le hace en nombre de la solidaridad social (bonita frase que implica: les saco un poquito a cada uno mientras yo con mis arcas repletas no colaboro con un centavo). De manera que, además, con este tipo de robo legalizado hasta se pueden estimular artificialmente ciertas formas de consumo en el corto plazo. Pero como se roba a mansalva y en complicidad, los alcances pueden ser por inseguro. Cuando se acabe el botín de lo robado para consumir sin producir, habrá que salir a buscar otro botín. Y cabe la pregunta: ¿cuál si ya medio país está esquilmado?

La pura verdad es que la Argentina está agotada, fundida y al borde del colapso. La deuda externa es impagable y no hay acuerdo que la arregle; y, ni qué decir, hastiada de estos robos legalizados donde cada vez quedan menos botines para robar. Pero todavía los hay y los caranchos merodean sobre sus presas. “A río revuelto ganancia de pescadores”, dice el consabido refrán. Y los piratas del mercado financiero especulativo, siempre al acecho del cardumen, tienen bien tiradas sus redes. En lo inmediato emitir moneda es el único programa económico que exhibe un gobierno abúlico, parapetado en la cuarentena; procedimiento que, como un manotón de ahogado, sólo financia un reducido consumo artificial.

La moneda hoy no cae en su demanda porque la gente, al estar encerradas en sus casas, casi no puede salir a comprar. En otro río de pescadores tramposos hay un aumento de la demanda forzada de moneda para sostener esta ecuación, que sumada al corralito bancario y a la captura de dólares es otra excusa para las restricciones burocráticas establecidas para retirar dinero por la ventanilla de los bancos; pero, en cuanto se levante la restricción, si se sigue emitiendo al ritmo en que se lo hace: con un 75 por ciento de aumento de la base monetaria, la demanda de moneda se va a desplomar y los precios se van a disparar por las nubes, porque a no dudarlo la reacción de la demanda de la oferta de bienes será inmediata y su cobertura insuficiente.

Esto hace que apoyar a un Gobierno cuyo único logro es la tan odiada como mal llamada cuarentena, se vuelva casi imposible. Sin embargo, la ineficiencia parece ser siempre un preámbulo para exhibir una volátil soberbia. Por otro lado, el juego de birlibirloque con la oposición es una mediocre coartada que no sirve ni a los unos ni a los otros; en especial si tenemos en cuenta que el único logro fue el retorno de los derrotados, que ahora son críticos y exhiben sus flaquezas auspiciando una grieta que no beneficia a nadie. Los vencedores parecían haber aprendido, pero todo ha terminado siendo solo una simulación de mal gusto. Estos opositores de pacotilla son a su vez inmodificables y en la mayoría de ellos ni siquiera sirvió de escarmiento la derrota en las últimas elecciones. Parecen mirar para otro lado sin tener en cuenta que los cuatro años de gobierno fueron un desastre desde todo punto de vista.

A todo esto los empresarios se niegan a hablar de la concentración económica, como si existiera algún remedio para la injusticia social, sin abordar este tema (me refiero, por supuesto, a los poderosos empresarios monopólicos; no a las maltrechas Pymes que deben cerrar o endeudarse hasta la coronilla para sobrevivir). Ninguno de estos grandes capitalistas especuladores se animan a asumir que si los ricos son pocos y desmesuradamente ávidos, los pobres son muchos más con una economía en negro, que los multiplica sumidos ahora en la miseria. De manera que negar la relación entre concentración de la riqueza y multiplicación de la pobreza es una canallada de personajes cuya única ideología es la codicia devenida en perversión. Una mirada a los barrios marginales puede ser tan atroz como mirar cara a cara al doctor Frankenstein. Demasiados años de decadencia se cargan el haber de la democracia.

Que el capitalismo es necesario es un hecho. No hay otro sistema; sobre todo después del fracaso del marxismo. Pero, tampoco nadie duda que hoy su enfermedad es inherente a su mismo desarrollo, basado en la concentración de la riqueza y, en especial, a la preponderancia del comercio especulativo sobre la industria; o sea del intermediario financiero por encima del productor. Sumando a esto la multiplicación del dinero por el dinero mismo; esto es del avance indiscriminado de los impúdicos mercaderes, entre los que se encuentran los grupos agroexportadores, que gozan de todo tipo de privilegios para el manejo de los dólares que obtienen en el exterior. Mientras tanto, como un globo de ensayo, el Gobierno juega a la expropiación de una empresa fundida, que opera mínimamente en el mercado. No descubrimos nada nuevo, por supuesto, solo que casi todas estas enojosas cuestiones las sufrimos en carne propia. Marchas y contramarchas que atrasan más de lo se está. Demasiados años de concentración y extranjerización de las economías regionales siguen avanzando por otro camino; vale decir, el idéntico tiempo que nos ha llevado a dejar de ser patria para sumirnos en el odioso, pero siempre presente anacrónico sistema colonia.

Sí, somos colonia, qué duda cabe, ya que los dólares que se generan aquí, son llevados afuera para acrecentar las arcas de los banqueros y especuladores nativos y foráneos. El dinero fuerte que se produce aquí y que se gana aquí se lo llevan afuera, y aquí dejan los vueltos, o los centavos; los míseros bocados para distribuirnos. La experiencia es añeja. La mayoría de los Gobiernos, con planes económicos a gusto de los grandes capitales, convierten sus ganancias de pesos a dólares. Siempre el mismo juego macabro: vendemos patrimonio y debemos más que antes a los inescrupulosos buitres internacionales.

En el puntual caso de la espantosa pandemia que nos toca vivir. El argumento es que como hay capacidad ociosa que las empresas no utilizan, la emisión monetaria no causará inflación porque, ante la mayor demanda las empresas no subirán los precios sino que responderán con un incremento de la oferta. Supuesto demasiado fuerte, sin considerar, claro, qué puede pasar con la demanda de moneda, en particular en un país como la Argentina que carece de una moneda en el estricto y cabal sentido de la palabra.

Por otro lado, los impresentables políticos, asociados con los codiciosos empresarios, amontonan empleados en el Estado (una reciente investigación ha descubierto que la Biblioteca del Congreso de la Nación tiene más empleados que la de España y la de Washington juntas) y también ineficiencia en las empresas públicas, no sea que se agoten las razones para aparezca otra propuesta de privatizarlas. Y una parte de la izquierda, para no quedar afuera del error, para no asumir la realidad, se la agarra con el sector agropecuario, lo poco nacional y productivo que nos queda que, comparado con las privatizadas -o mejor dicho regaladas a manos extrañas- son lo más respetable. Sin duda que el Estado debería prohibir por diez años todo nuevo nombramiento, asignando a los distintos funcionarios un cupo de colaboradores que ingresen y se retiren con su gestión. Una sociedad sin dónde invertir ni dónde financiarse forma parte de un camino del infierno, que aunque empedrado de diamantes, conduce a la inapelable destrucción.

Y los que se quedaron con todo insisten todavía en pedir una baja de impuestos y eliminar las leyes laborales. Por cierto, hay que bajar los impuestos, pero los financieros, los que llevan a los bancos a cobrar desmesurados intereses a los que están usando en estos momentos patéticos sus tarjetas de crédito para financiar alimentos o pagar deuda. Demás está decir que estos sectores nunca invirtieron en nada, sobran la mitad de los deudores y a los picaros parece que todavía no les alcanza para seguirlos esquilmando.

La política, ya se sabe, es un horror en la Argentina y el actual Gobierno no logra despegarse de la dirigencia existente y, lo más grave, es que forma parte de ella; de una mediocridad donde se impuso el imperio del lugar común, del funcionario enriquecido, de aquellos a los que no les molesta que los denuncien. El reciente crimen de un funcionario de segunda clase ha desnudado la acumulación de riquezas que se acrecientan mediante la corrupción. Este caso conviene dejarlo allí porque hasta la corporación judicial lo esquiva. El robo de los que están más arriba es mejor no descubrirlo porque toda la estantería política se vendría abajo. Sobrevivimos como pueblo y nos parasitan explotando esencialmente lo que construyeron nuestros mayores y lo que la naturaleza nos brindó generosamente.

A partir de este capitalismo usurpado, de esta riqueza que nos escamotean, hasta salen a buscar las migajas de lo que nos puede dar alguna ganancia para repartir, y se lo agencian en pocas manos. La pandemia sigue desnudando lo que al parecer es irreversible, masacrando a pequeños comerciantes, cadenas de farmacias, de bares y restaurantes, de teatros y centros culturales, destruyendo a modestos asalariados y profesionales.

Por desgracia, allá lejos y hace tiempo, en la Argentina fuimos patria. El gobierno anterior fue ideológicamente colonial; el actual, hasta el momento, no muestra un cambio de rumbo demasiado eficaz, sigue el camino de los Kirchner, sinuoso, con algunos aportes y bastantes entregas. Complicado de entender por todos los contados. En otro contexto de sensibilidad social son mejores que Macri, pero eso no significa demasiado. Convocan a una ciudadanía para generar una imagen que lejos está de su verdadero contenido. Los derechos humanos no pueden ocupar el lugar de suplentes del sentimiento patriótico, menos aun cuando se asienta en sectores de clase alta y no en los auténticos necesitados.

El país, mientras tanto, sigue dividido en corporaciones que tramitan para ellas mismas y en complicidad con las afines. Llámense políticas, gremiales, judiciales o empresariales. En el contexto no se salva nadie, o muy pocos, quizá contados en los dedos de una mano. Es más, en el suburbio cerrado de la complicidad, el prestigio se mide solo en millones de dólares, el resto son detalles en el olvido de la tiempos modernos. Lo cierto es que la Argentina cada día se derrumba más. La caída parece ser libre. Nadie la detiene. Y aún lo más terrible es que el hambre ha dejado de ser una metáfora y con la peste avanza a pasos agigantados.

©ROBERTO ALIFANO, periodista, escritor y poeta argentino

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

 

 


TRANSIDO DE DISTANCIA, Carlos Penelas, Buenos Aires, Argentina


Miles de velas y candiles volverán a llenar de magia la noche de ...

TRANSIDO DE DISTANCIA 

Amigos, observad estas palabras 
que se alzan en la noche. Apenas rozan la luz
de un candil silencioso, desvelado.
Vienen de aquellos campesinos del exilio,
llegan de agonías, de mujeres humildes,
de caricias que sobreviven
en talismanes o miradas melancólicas.
Observad un momento cómo llaman,
cómo acarician frente y memoria,
de qué manera nombran la ternura.
Son palabras de un designio
que la amada no supo comprender,
palabras extraviadas en el aire, en el mar,
que están aquí, en este cuarto,
sobre esta mesa con papeles y libros.

Nos cuesta sentir tanta soledad y tanta urgencia.
¿E ti de quen vés sendo?

 

©CARLOS PENELAS, poeta y escritor argentino

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

GOLAIATHA LA GATA DE CASA, Martha Inés Vélez, Medellín, Colombia

 Celo en gatas | Anipedia

GOLAIATHA LA GATA DE CASA


No es rumor ni malas lenguas,

puedo dar fe de esta historia,

porque al momento presente

me asiste buena memoria.

 

Pues… Golaiatha la gata

anda tomándose largas,

sale a las diez de la noche

y regresa entrada el alba.

 

Así como van las cosas

Viene perdiendo el pudor,

pidió salir en la noche

desafiando el crudo invierno

y hasta su reputación.

  

Cosa por demás extraña

En su manera de ser

Sin vergüenza ni recato

llegó al filo de las cuatro

 de un gélido amanecer.

 

La gata pescó un resfrío

Y no cesa de toser.

La dueña preocupada,

en colapso y asustada

dice que va a enloquecer

por esta joven y doncella

que además de casta y bella,

está en edad de merecer.

 

De sus antiguos candores

Ya es poco lo que hay que ver,

tal vez está enamorada

y no se sabe de quién.

 

Es una gata soltera

Con la cabeza en los pies.

Pensando cosas banales,

Salida de sus cabales

Ya hasta dice que son tres.

¡Aquí no hay nada que hacer!

 

Alabama, 10 de noviembre de 2019

 

©MARTHA INÉS VÉLEZ , poeta y escritora colombiana

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

 


EL PESCADOR, Luis Alposta, Buenos Aires, Argentina

 

EL PESCADOR

 

Un pescador arroja su red al agua

y las palabras comienzan a volar,

y los silencios a escurrirse,

y un pájaro de papel agoniza en el lodo.

Ya no son blancos los hilos de la red.

 

De "Entelequias", poemas. L. A. - Ed. Torres Agüero, Bs. As. 1994.

 

©LUIS ALPOSTA, poeta y escritor argentino

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA   


DE TENTACIONES, CONJURO…, Cristina Aráoz, Buenos Aires, Argentina

 Arte Mujer Pintura - Imagen gratis en Pixabay

DE TENTACIONES, CONJURO…


Preguntas ¡Hombre!

¿Dime quién eres? ¡Mujer!

Deseas hallarme.

Descubrirme y me escondo.

Me buscas en rayos de sal,

de tus salitrales.

En el azúcar, de fuego,

de tu miel de palo.

En tu arenosa tierra…

Me pierdes, me encuentras,

espejismo cruel.

Te acercas te alejas,

sueñas con libar

la dulzura, de mi piel

Preguntas ¡Hombre!

“¿Dime quién eres? ¡Mujer!”

¿Ángel o demonio?

De tentaciones, conjuro,

diosa del bien o del mal.

“¿Dime quién eres? ¡Mujer!”

Preguntas a Dios el Creador,

por mi amor, a Él suplicas y ruegas,

Si no me hallas ¡Te mueres!

y si me encuentras también.

Quisieras verme desnuda,

confundida con la mar,

porque ¿Sabes? Sólo a mí

es la que esperas amar.


©CRISTINA ARÁOZ, poeta y escritora argentina.

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

 


OTRA LLUVIA, Favio Ceballos, Coronel Baigorria, Santa Fe, Argentina

 Una localidad francesa se libra de la lluvia mediante un decreto ...

OTRA LLUVIA

"entre las páginas blancas...

vestido hecho de lágrimas"

Roxana Zubieta Ramos

 

¿De qué altura desciendes tú, señora?

Con ese luengo manto de tristeza

me bautizas, tu mojas mi cabeza

con gotas de verdad inspiradora.

 

Al final de la lluvia y sin demora

devuelves a mi pecho la certeza

desatando tu capa y la belleza

se derrama en el campo que el sol dora.

 

Bañada por tu esencia se germina

la semilla guardada, aquí esperando

en la sangre del Cristo y por su Gloria.

 

Tu ser lo ocupa todo y no domina

 te riegas inmortal al mundo, amando

tu lágrima es el gozo en la Victoria.

 

©FAVIO CEBALLOS, poeta y escritor argentino

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

 


AÚN QUEDAN POR VIVIR, Ana Olga Hernández Osorio, Medellín, Antioquía, Colombia

 Podremos vivir para siempre? Tom Kirkwood se suma al debate | CENIE

AÚN QUEDAN POR VIVIR

 Cuántas cosas olvidadas se quedaron por vivir

bajo ardientes soles de primavera en flor,

anhelos infinitos y promesas por cumplir,

ocultos pensamientos guardados con fervor.

 

Anhelos andariegos perdieron el camino,

las tímidas caricias ofrendadas con fervor,

quedan las palabras en un viejo pergamino

como raudos perfumes, evocando el amor.

 

Bajo el hechizo encantador de lo amado,

las palabras, unidas, perdidas, olvidadas,

se callaron por siempre en un gris soñado,

tristes vacilantes, quedaron alejadas.

 

Los besos ausentes y caricias fugitivas

quedaron en cristales de olvido y soledad,

como pequeñas luces de lámparas votivas,

fueron aves solitarias llenas de orfandad.

 

Tímida sonrisa quedó en nuestros labios,

bajo la tristeza que cubría aquel cielo,

callados ideales como de viejos sabios,

plasmados en la mente cual suave terciopelo.

 

Y anclados quedaron los barcos y veleros

listos para navegar, lejos en alta mar

bajo la fantasía delirante de luceros,

en el horizonte una ilusión de amar.

 

Medellín, octubre 20 de 2018

.

©ANA OLGA HERNÁNDEZ OSORIO, poeta y escritora colombiana

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA