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sábado, 11 de mayo de 2019

COMO HIEDRA, Belkys Larcher, Coronda, Santa Fe, Argentina

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Imagen de: Raquel Camarero, Planeta Huerto




COMO  HIEDRA

Con ojos ahuellados de soledad
abrileando voy / trepando
                                              estas viejas paredes
mientras me atraviesan los
cuchillos del recuerdo.

Vestida también de otoño
fulguraba la casa al sol.
Las iluminaciones tropezaban
entonces / con verdes y ocres
entre las pestañas del viento.

Pecadora / tu boca prometía
 sonrojos / fuegos / camas deshechas.
Cuando me llevó la volanta del adiós
se resquebrajó tu mirada/ y
todo lo usurpó el silencio.

Con la piel fresada de nostalgia
también ahora  /por estas viejas
paredes voy /como la hiedra
trepando otoños.

©BELKYS LARCHER DE TEJEDA, poeta y escritora argentina
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA 



SONETO, Luis Alposta, Buenos Aires, Argentina






















SONETO


Un soneto me pide el amor propio
y en mi vida me he visto en tal apuro.
Si cuatro versos ya me dan laburo,
antes de los catorce será un opio.

De las formas no quiero ser esclavo.
Además, sobre el tema ya se ha escrito.
En el séptimo verso lo medito
y no sé si plantarme en el octavo.

¿Seguir o no seguir? Esa es mi duda.
Pues la cosa se me hace peliaguda
al tratarse de historia tan junada.

Pero ya falta poco, y lo importante,
es ahora encontrar la consonante
y dar esta cuestión por terminada.

23 de junio de 1977

 ©LUIS ALPOSTA, poeta y escritor argentino
MIEMBRO HONORÌFICO DE ASOLAPO ARGENTINA  


sábado, 4 de mayo de 2019

3er. ENCUENTRO FEDERAL DE ESCRITORES REGIONALES DEL COFFAR - CABA 2018





















ACOMPAÑA:




3er. ENCUENTRO FEDERAL DE ESCRITORES REGIONALES DEL COFFAR - CABA 2018

Programa

Día Miércoles 08 de mayo
A partir de hs. 16,00 Stand de la Provincia de Salta en Feria Internacional del Libro

1)      Presentación del documental “KAKAN - NUESTRA CULTURA NEGADA”.
2)      Presentación de la nueva versión de la EDI-Salta 2019 (Enciclopedia Digital Interactiva de la Provincia) de la Cámara de Diputados de Salta.
3)      Entrega al público visitante copias de la EDI-Salta 2019
4)      Presentación del libro “Antología de escritores de COFFAR Salta”
5)      Presentación del Libro “Aproximicón II” de José de Guardia de Ponté
6)      Presentación de libros de las diversas delegaciones del COFFAR.
7)     Actuaciones Artísticas.

Día Jueves 09 de mayo

Casa de Salta (Roque Saenz Peña 933)
15,30 hs. Acreditaciones a cargo del Delegado Nacional COFFAR, Sr. Carlos A. Oropeza.
 16,00 hs. Apertura del Encuentro
Palabras de bienvenida a cargo del Coordinador Nacional del Consejo Federal del Folklore de Argentina, Sr. José de Guardia de Ponté y de autoridades Provinciales y/o Nacionales presentes.
 16,05 hs. Homenaje al poeta Jacobo Regen in memoriam.
 16,15 hs. Mesa Redonda de Escritores.
Adriana Quiroga (Salta) – Sarita Maidana (Salta) – Juan Bautista Silva (Baradero - Buenos Aires) - Haydeé Avila (Salta) - Fernanda Agüero (Salta) - Etherline Mikëska (Vista Alegre – Neuquén) y Rita Cejas (Tucumán)
17,15 Hs. Actuaciones Artísticas

1)      Conjunto Alma y Vida de Danzas de Alicia Hornea (Buenos Aires)
2)      Vanessa Mesa (cantante) (Buenos Aires).

17,30 hs.
Mesa de Debate
18,30 hs.
1)      Mesa de Escritores de Lidia Carrizo.
 19,30 hs.
Actuación de Julio Rodriguez Ledesma (Santiago del Estero) con Coro Quichua Purinquiando.
 20,00 hs.
Disertación de Raúl Lavalle.
 20,15 hs.
La Charanguita Martinez y Víctor Leandrini
 20,25 hs.
Ballet Tradición Salteña (Prof. Mercedes Villagra)
 20,45 hs. Cierre de Jornada.

Día Viernes 10 de mayo

10,00 hs. Curso Taller “SEGUNDO TALLER DE CHILENA SALTEÑA (ZAMBA) ” Profesor Nelson Carrasco con la Coordinación del Delegado Nacional COFFAR, Sr. Carlos A. Oropeza.
13,00 hs. Cierre
15,15 Reapertura del Encuentro – Palabras de Directores COFFAR Presentes.
15,30 hs. Mesa de Escritores
Emilia Baigorria (Salta) - Roberto Salinas Moran (Chile) – Romina Bernardini (Buenos Aires) – Tito Sosa (Salta) – Thono Baez (Orán – Salta)  y Julio Rodríguez Ledesma (Santiago del Estero).
16,30 hs. Mesa de Asolapo Argentina: Carlos Splausky, Zulma Nicolini, Mary Acosta, José de Guardia de Ponté y Norberto Pannone.
17,30 hs. Historias y orígenes de Zambas Salteña (Ilda Estela Ruiz)  - Homenaje a Payito Solá
17,40 hs. Actuación Artística
1)      Jonatan Reynoso (Baradero – Buenos Aires)
2)      Hugo Molina (Benito Juárez – Buenos Aires)
3)      Danza: Horacio Lucero y Sonia Coloti (la Patria y el Gato Bonaerence).
18,00 hs.
1.      María Celeste López (Alberti Buenos Aires) – “DISEÑOS CURRICULARES DE PRIMARIA Y LO QUE HACE FALTA INCORPORAR DESDE EL FOLKLORE”
2.      Nelson Carrasco (Salta) – “REMEMBRANZAS DE LA DANZA FOLKLORICA.”
3.      Angel Carrizo (Catamarca) “EL COFFAR COMO EXPERIENCIA”
4.      Alicia Hornea (Buenos Aires) “Imaginario docente con respecto al Folklore el segundo ciclo de la Escuela Primaria en el área de Lengua”.
5.      Carlos Luis Mansilla (Música Regional Bonaerense – Ranchera Milonga y Huella)

19,00 hs. Mesa Debate:
Mesa Debate “Ciencia del Folklore”: Mirta Lega y María Cristina Díaz (Asociación Argentina de Estudios Folklóricos A.R.Cortazar) – Susana Gómez (UNA) – Héctor Lombera (Asociación Argentina de Estudios Folklóricos A.R.Cortazar) – Raúl Chuliver (Campana – Buenos Aires) – Hilda Varela (Buenos Aires)   y Virginia Edith Rossi (Dirección de Danzas del COFFAR).
20,00 hs.
Presentación de la EDI-Salta 2019 – José de Guardia de Ponté (Salta)
 20,15 hs. Actuaciones Artísticas

1)      Sarita Maidana, Sergio Paredes y Juan Jaime
2)      Raúl Chuliver (Campana – Buenos Aires)
3)      Aldana Moriconi
20,45 hs.
 Entrega de Certificados y Reconocimientos.
 Vino de Honor con empanaditas salteñas.


NOTA DE OPINIÓN, Adrián Néstor Escudero, Santa Fe, Argentina

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NOTAS ACERCA DE LA LLAMADA CRÍTICA “CONSTRUCTIVA” EN ARTE
(Y EN LA VIDA MISMA, ¿POR QUÉ NO?)[1]

"Que resplandezca en tu rostro la serenidad, en tu mente la alegría y en tu boca la acción de gracias" (San Pedro Damián, Obispo y Doctor de la Iglesia).

  Alguna vez, hace un “tiempo” que, como tal, no tiene la misma medida para una hormiga que para un hombre o para un planeta o para el cosmos que nos contiene, supe recibir de un admirado colega en el Maná de la Palabra, una elogiosa respuesta acerca de un conjunto sucinto de comentarios que realizara sobre lo publicado por algunos autores en cierto prestigioso medio cultural latinoamericano.

  De hecho, y conteste con mi pensamiento sobre el tema en cuestión y titulado, algo pomposamente por cierto, lo reconozco, “Notas acerca de la llamada crítica ´constructiva´ en Arte (Y en la vida misma, ¿por qué no?)”, elevé dichos comentarios -más que al colega- a un amigo-hermano con el que desde hacía parte de aquel “tiempo”, venía transitando el arriesgado sendero -que bordea el abismo de la soberbia- de la crítica literaria, ejerciendo a la par el don gratuito recibido de las fuentes indescifrables de la imaginación creadora, para exponerme personal y socialmente -yo mismo- como escritor o literato. Unido por ese afecto admirativo innegociable, le había hecho llegar, como expresara, ciertas opiniones sobre el alcance cualitativo que me habían merecido aquellos respetables –algunos brillantes- trabajos analizados.

  Así, el amigo dijo al amigo (y escribo esto al estilo del género “relato” que me atrapa y sostiene junto al verbo que proviene del Verbo), tuvo a bien apoyarme con la siguiente misiva, cuyo fragmento esencial me animo a confesarles: “Querido amigo Adrián, muchas gracias por tus comentarios que son excelentes y muy bien recibidos. Cuando las críticas son constructivas siempre dejan una clara y sincera enseñanza. Admiro tu crítica en este caso porque viene de alguien que conoce el paño. Y eso es digno de escuchar. Muchas veces he visto comentarios literarios de personas que jamás han escrito nada. ¡Saber para decir, eso es muy importante! (...)”.

  ¡Dios! Entonces, he aquí que, con idéntica franqueza a la practicada en mis apuntes opinables en materia literaria, sólo pude expresarle lo que, a continuación, comparto con ustedes y a modo de breve ensayo sobre la cuestión de marras:

  Ah,… Si digo, gracias, puedo aparecer petulante. Si me callo, desagradecido por no reconocer a quien ha sabido, sabe y sabrá comprender mi alma en vilo por la Verdad, expresada, dentro de los límites de la fragilidad humana, con total sinceridad y transparencia... Donde el amor al arte siempre resultará supletorio a la forma en que evaluamos, desde la Verdad -que es Una sola- quiénes somos y quiénes nos acompañan en el camino: pero jamás juzgando conciencias; sólo el quehacer o comportamiento que, al igual que el de uno ("Conócete a ti mismo", San Agustín), resulta apreciación subjetiva y, por ende, basada en un complejo sistema axiológico que, al igual que nuestro inefable sistema neurobiológico, nos hace personas únicas e irrepetibles en el contexto de la creación universal divina.

  Pero en ciertos casos, el juicio que expresemos debe ir acompañado de la prudencia y oportunidad respectivas. Porque si bien la Verdad ilumina, si la colocamos frente mismo a los ojos de quien la recibe, probablemente lo ciegue antes que darle Luz... Hay una distancia precisa para todo y todos... De ahí, y porque somos humanos y gregarios, que la confianza en quien depositamos nuestros pareceres, siempre será necesaria e inestimable: o una forma de crecer hacia adentro y hacia afuera, sin permitirnos ser el "centro" del mencionado universo creacional. Y tomar distancia y paciencia para que nos conozcan y conocer a los demás en gratuidad fraterna y cooperativa.

  En tal sentido, debo agradecer al único taller literario que transité allá por los setenta, y que de la mano de dos maestros de la escritura (Edgardo A. Pesante, cuentista y magnífico lector; y Miguel Ángel Zanelli, poeta y erudito bibliotecario), trataron de enseñarme (no a escribir, porque los talleres no son fábricas de escritores, y si no hay "madera", según ellos, no hay creación posible) a mejorar en el producto (en lo posible y sujeto a la calidad de dicha madera) de mi vocación literaria, y a criticar y, sobre todo, a ser criticado... De hecho, sólo espero haber aprendido algo del asunto, sino al principio, al menos en el transcurrir de más de 50 años de trabajador del verbo. En ese orden, bien vale la pena aclarar que la experiencia por sí sola nada demuestra, en tanto hay buenas pero también malas, muy malas experiencias vitales… Y en nuestro círculo, especialmente, podemos afirmar sin temor a equivocarnos, que la sensibilidad de los artistas es grande como grande los egos creativos... Y es fundamental en el ejercicio del arduo difícil oficio de la crítica literaria, saber separar dicho producto de los propios gustos en materia de letras; de esa forma uno puede acercarse -sólo ello, y en modo de franca opinión- al sentido de lo que algunos gustan en llamar "crítica constructiva".

O puntos de vista, nomás…

©ADRIÁN NÉSTOR ESCUDERO, poeta y escritor argentino
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA





NADIE TE DIJO, CÉSAR. Norberto Pannone. Buenos Aires, Argentina

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NADIE TE DIJO, CÉSAR

                   A César Vallejo

Desmides las páginas del libro
y propones que el río
desande su cauce peregrino,
río abajo,
utópico destino.
Nadie te dijo que el olvido
era una cruz de sal,
un tránsito prohibido;
que el poeta sucumbe
cuando inicia el camino.
Labraste con él
el lauro desmedido
y el oculto clamor
en algún libro,
y esa aflicción del indio
aún después
del tiempo en que ha vivido.
Nadie te lo dijo, César.
De haber sabido,
casi te vuelves
y en la amniótica sustancia
te repliegas.
Nadie te dijo:
que el sol no se desliza
en vano y el andar
de las horas
es una cierta utopía
de suicidio.

©NORBERTO PANNONE, poeta y escritor argentino
MIEMBRO FUNDADOR DE ASOLAPO ARGENTINA
                                                            









LOS MANUSCRITOS DEL MAR MUERTO, Antonio Las Heras, Buenos Aires, Argentina




LOS MANUSCRITOS DEL MAR MUERTO



Fue uno de los mayores hallazgos arqueológicos del siglo XX. En los rollos hay pistas de los orígenes del judaísmo y el cristianismo. En ellos se habla por primera vez del “hijo de Dios”. Especialistas afirman que algunos de los textos describen a un mesías sacrificado –una historia similar a la de Jesús– que habría vivido al menos 50 años antes.
14 Abr 2019 4 27
1
He caminado cada sitio de Medio Oriente donde los Evangelios indican que Jesús estuvo.
Una mañana de invierno, por primera vez – hace de esto unas dos décadas – llegué por primera vez a la vera de aquella cueva donde fueron hallados (oficialmente) en 1947 cantidad de vasijas conteniendo milenarios y controvertidos manuscritos.
Desde la entrada de la cueva el Mar Muerto brilla enceguecedor. La cueva en cuestión se halla a alrededor de un kilómetro de Kirbet Qumram, cercano a la ribera noroccidental del Mar Muerto.
Digo “hallados oficialmente” porque resulta difícil aceptar que esa verdadera biblioteca pudo permanecer ignorada por más de dos milenios para aparecer a la luz de todos merced a un joven beduino que extravió una de sus cabras y, buscándola, encontró las tinajas con los rollos. Así se produjo uno de los mayores hallazgos arqueológicos del Siglo XX. Hallazgo que contiene pistas esenciales sobre la historia del judaísmo y los orígenes del cristianismo (el otro –ocurrido casi al mismo tiempo– es el de los manuscritos coptos de Nag Hamadi, Egipto).
Así aparecieron los primeros siete pergaminos. Después, muchísimos más –en su mayor parte compuestos por fragmentos– fueron encontrados. Gran cantidad ofrecidos por mercaderes; sobre todo de Jerusalén. Totalizaron 800 rollos. Algunos refutarían partes sustanciales del Nuevo Testamento. Las vasijas contenían las copias más antiguas conocidas de la herencia judeocristiana, algunas escritas un siglo antes del nacimiento de Jesús. Salmos, comentarios, escrituras en clave, poemas e historias sobre gigantes, ángeles, horóscopos y el mapa de un supuesto tesoro sepultado: nada menos que el Tesoro del Templo. Del Primer Templo; el que fuera erigido por el Rey Salomón y edificado por el arquitecto Hiram Abif.

Mesías antes de Cristo
Dos especialistas afirman que algunos de los textos describen a un mesías sacrificado –una historia similar a la de Jesús– que habría vivido al menos 50 años antes. Israel Knohl, profesor de la Universidad Hebrea de Jerusalén y autor de El Mesías antes de Jesús: el siervo salvador de los rollos del Mar Muerto, escribe: “Tenemos en esos manuscritos la evidencia de un mesías que cuenta con esa combinación de sufrimiento y divinidad que es típica de Jesús”. El autor interpreta que este mesías fue esenio, llamado Menahem; muerto por los romanos en el 4 a. J. Aunque dicho nombre no aparece en los textos, Klohl argumenta que fue ese esenio a quien el historiador Flavio Josefo (Siglo I) describe como un amigo del Rey Herodes y candidato a mesías de Qumram. Se apoya en el texto “Himno de la Autoglorificación”, donde hay un relato en primera persona que cuenta que fue relegado y despreciado. Asimismo se compara con los ángeles y dice ser el “querido del Rey”.
Michael O. Wise; profesor del Northwestern College (Minnesota, E.E. U.U.) y autor de El primer Mesías: investigando al Salvador antes de Cristo, piensa que pudo haber sido un hombre llamado Judá que murió en el 72 a. J. Encontró pruebas en “Himnos de acción de Gracias”, también escritos en primera persona. Otros investigadores afirman que esos himnos son de autoría del fundador del grupo que realizó los manuscritos, un hombre citado como “Maestro de Justicia”.

Nueva Alianza
Los textos están escritos en hebreo, arameo y griego; la mayoría son adjudicados a los esenios, una orden esotérica e iniciática de reglas muy severas, algunas de las cuales son utilizadas hasta hoy entre los masones.
Ya Plinio el Viejo (23/79 d. J.), erudito romano, había señalado un monasterio situado en Kibert Qumran, como la sede de esenios que se llamaban a sí mismos “Nueva Alianza”. Juan el Bautista también habría sido educado por esta orden, habida cuenta que los Evangelios dicen que estuvo un tiempo considerable en el desierto cerca del área donde se localizaba esta comunidad de Qumran. (Mateo 3:1-3, Marcos 1:4, Lucas 1:80; 3:2-3). Ambos enseñaron que el “Reino de Dios” estaba por venir.
De entre los primeros manuscritos hallados, el “Manual de la Disciplina o “Normas de la Comunidad” describe los requisitos para aquellos interesados en formar parte de la orden. Su líder, llamado “Maestro Justo”, fue perseguido, martirizado y torturado. Sus seguidores creían en la inminencia del fin del mundo, pero quienes creyesen en él, estarían salvados.

Hijo de Dios
Otro de los fragmentos se asemeja a pasajes del Evangelio de San Lucas (1:32-5) y dice que “por su nombre será aclamado como el Hijo de Dios y lo llamarán Hijo del Altísimo”. Se trata de un descubrimiento extraordinario porque “es la primera vez que la expresión Hijo de Dios aparece en un texto palestino que no sea la Biblia”.
Otros dos rollos de cobre laminado contienen el inventario del Tesoro del Templo de Jerusalén, consistente en 26 toneladas de oro, 65 toneladas de plata y metales preciosos. También figura el listado de los lugares secretos donde fueron ocultados en vísperas de la invasión romana de Jerusalén. El gran problema reside en que los nombres originales de los escondijos del primer siglo de nuestra era no se mantienen hoy.
Mientras los expertos continúan su tarea de investigación, varios enigmas quedan planteados; principalmente: si existió este “Maestro Justo”, ¿puede haber sido “el elegido por Dios y el redentor del mundo” y predecesor de Jesús.

©ANTONIO LAS HERAS, poeta y escritor argentina
MIEMBRO ASESOR DE ASOLAPO ARGENTINA








SONETO A UN MALEVO QUE NO LEYÓ A BORGES , Luis Alposta, Buenos Aires, Argentina




















SONETO A UN MALEVO
QUE NO LEYÓ A BORGES


No recibió la herencia del cuchillo
y con la droga reemplazó al coraje;
se enroló en el moderno malevaje
de inconscientes con dedo en el gatillo.

Lo trataba a su padre de masoca
porque supo ser siempre un laburante,
mientras él era sólo un delirante
que pensaba en tener la mosca loca.

Pero un mal día se escurrió la suerte
y boca abajo lo escrachó la muerte
vestido de polera y metralleta.

Es la historia de siempre se me antoja.
Que al que cruza al destino con luz roja,
no le falta quien le haga la boleta.

junio de 1974

©LUIS ALPOSTA, poeta y escritor argentino
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA                                                        

Luigi Pirandello, profeta de la modernidad, Roberto Alifano, Buenos Aires, Argentina


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TRIBUNA – EL IMPARCIAL
Luigi Pirandello, profeta de la modernidad


Roberto Alifano
Escritor y periodista
Hay una vieja máxima que señala que “cada hombre es el mejor juez de sus propios intereses”. Contundentes palabras que se recomiendan a sí mismas quizá menos por su simplicidad que por su aire de honrado buen sentido. No obstante, como todo en esta incierta existencia puede ser discutido, tenemos ese derecho, aunque el significado a muchos pueda parecerle ambiguo; en especial porque en definitiva todo está bajo tela de juicio en este mundo carente de certezas, que alegremente o melancólicamente habitamos. Ci sono volte in cui dubito di essere chi sono (hay veces que dudo de ser quién soy), confiesa Serafino Gubbio, el escéptico personaje de Luigi Pirandello, cuando se juzga a sí mismo. Porque claro, como hemos dicho, por delante siempre está la duda agnóstica con el desencanto de Lo fatal, ese terriblemente alado poema de Rubén Darío, al que echamos mano ante cualquier incertidumbre (…Y no saber adónde vamos, ni de dónde venimos).
En este caso, sin hacer la repetida enumeración, ya que sabemos que los temas en el arte han sido y son más o menos los mismos en sus diversas épocas; agreguemos que el hoy casi desconocido Luigi Pirandello trató con una formidable lucidez en sus novelas casi los mismos asuntos que en sus obras dramáticas, de lo que son buena prueba El difunto Matías Pascal yCuadernos de Serafino Gubbio operador, este libro que acabo de releer con regocijo y, como siempre me sucede cada vez que vuelvo a la obra de este prodigioso artífice literario, me reconforto con el arte y con la vida.
Creo, por consiguiente, no equivocarme al afirmar que este texto poco leído es uno de los secretos mejor guardados de la literatura italiana del siglo pasado. Don Luigi Pirandello, que vivió escondido bajo la máscara del dramaturgo, hizo uso de la novela allí donde la representación teatral se le antojó insuficiente, como en este caso, exhibiendo en dichas historias a otros personajes también escondidos, como los hay en las obras que llevó a los escenarios con su reconocida vena tan dramática como sarcástica.
La novela Cuadernos de Serafino Gubbio operador, fue escrita en 1915, y me entero que fue celebrada con admiración en un diario de Berlín por el desdichado filósofo y crítico literario Walter Benjamin. En estas páginas anticipatorias, Pirandello nos muestra las esperanzas depositadas en la mecanización que durante todo un siglo ha defraudado todas las expectativas de un cambio real, de una conciliación y de cualquier pretendida forma de emanciparse buscadas por el hombre. Aunque, bien sabemos, que no hay tal posible encuentro, sino más bien separación; menos próxima, claro, a la destrucción que al orden, ya que la tecnología ha arrasado con buena parte de la naturaleza humana y, en el orden espiritual, nos ha llevado al empobrecimiento de nuestra experiencia, a la angustia interiorizada, a la guerra permanente del hombre contra sí mismo, a la crisis ética y moral como estados continuos de experiencias perversas, de las que incluso obtenemos placer. Placer, en muchos casos, de nuestra propia destrucción como seres sensibles, históricos o sociales.
Con una perspicacia que hoy reconocemos inigualable, Luigi Pirandello concibió sus Cuadernos de Serafino Gubbio operador, una de las grandes novelas del siglo XX, hasta hoy no debidamente reconocida por el mundillo literario, donde el mensaje es una metáfora crítica, despiadada y mordaz de la modernidad que hoy nos abruma. Su verdadero protagonista es la máquina, artefacto de insistente innovación, que Pirandello estaba viendo nacer delante de sus ojos en un contexto de nueva vida y nuevos sujetos que la alimentaban con voraz y destructivo objetivo pretendidamente racionalizador. No eran las máquinas de las fábricas impuestas para fortalecer el consumo por la revolución industrial, sino otras más pequeñas, sutiles, manuables, que se empezaban a nutrir no solo de la fuerza del trabajo sino de la voluntad del cuerpo entero, de la vida a tiempo completo del individuos, pero sin causar dolor ni sufrimiento, ya que, por el contrario, producían cierto gozo. Este aparato es en concreto lacámara cinematográfica, usada por el narrador como tema de su novela; Gubbio es así el protagonista que produce y reproduce imágenes, creando una nueva realidad. Esa cámara, desde entonces en evolución, es ahora, en nuestros días, casi invisible; es nuestro empecinado móvil, capaz de reproducir y proyectar hasta lo más íntimo de cada uno de nosotros.
Pirandello, que en 1934 fuera distinguido con el Premio Nobel de Literatura, nos relata en su novela la filmación de una película y las relaciones humanas que sus protagonistas entablan en la realidad para dejar paso a una ficción que los constituya de verdad. Es así como ficción y realidad se entremezclan para producir una intuición que ha resultado tristemente verdadera y cara a todos los que la han vivido y sobrevivido. Pirandello se rebela con un último gesto de asombro o grito mudo contra el poder de esta liberada máquina reproductora de realidad. Su novela se convierte en una reflexión sobre la muerte, en una crítica mirada escrita en forma póstuma, distanciada por el objetivo de un aparato fantástico que se revela con un ojo profético; nueva metáfora de la escisión, ahora total, absoluta, entre la realidad y el individuo, entre el hombre y la naturaleza, mediando en todos sus actos, ya para siempre, debido a que la técnica se va transformando en una reproducción infinita, eterna de lo que hemos empezado a ser como individuos. Y lo que quedará de nosotros.
Cuadernos de Serafino Gubbio operador son la gran reflexión sobre la estupidez humana, muy a la altura del Flaubert deBoubard y Pecuchet; en este caso no con dos pobres infelices arrastrados en su ignorancia de la razón científica, o del sueño de la emancipación social a través de la ciencia, sino por una cámara que graba y al mismo tiempo destruye con su fascinación implacable de esta nueva versión tecnológica. Los cuadernos se transforman de esta forma en una sátira social sobre la modernidad, analizada en su grotesca apertura, en una brutal reflexión sobre un presente visto (o previsto) a través de su ridícula y nueva caricatura tecnificada de dominación y ambición. El texto se reformula conjuntamente en una brutal intuición sobre el futuro y lo que sin duda ahora vivimos; con su cuota, por supuesto, de la desaparición de todo modo de afecto, con la pasividad total como nueva forma de sujeto del poder.
Lucido y contundente, Pirandello nos brinda esta reflexión casi desesperada sobre la condición humana en manos de un poder científico que, al mismo tiempo, nos muestra sus despojos con despiadada visión apocalíptica, representando una resurrección tecnificada como otra angustiante realidad hoy naturalizada por nosotros, sobre todo en estos tiempos que vivimos. La razón tecnológica no deja márgenes ni territorios sin colonizar; es ella o la locura, ella o nadie; su realidad tecnificada o la inexistencia. Es, bien a las claras, una paradoja desconsoladora sobre la estupidez y la vanidad humana.
Pesimista por naturaleza, con una piadosa mirada de humor sobre la condición humana, Pirandello estaba convencido de que en la vida nada se concluye, ya que no se puede encontrar ninguna verdad absoluta al habitar un mundo de total relativismo. Cualquier intento de cristalizar una forma para sí mismo lleva al hombre a fallar, porque tenemos muchas formas para los demás y, en realidad, no somos ninguno (es famosa su frase “uno, nessuno, centomila”, uno, nadie, cien mil). De hecho, hablaba del hombre como una pequeña linterna que sólo consigue iluminar lo que se encuentra a su alrededor y que, de vez en cuando, se encuentra debajo de unas grandes farolas (las poderosas religiones e ideologías de la historia, como el cristianismo o el marxismo), pero, aunque sean más grandes, su luz es siempre relativa al tiempo y al espacio; es decir, son nada, o casi nada.
Luigi Pirandello visitó dos veces la Argentina, donde encontró familiares directos que habían emigrado de Sicilia hacia principio del siglo XX. Tuve la fortuna de conocer a Francisco, un sobrino nieto suyo, actor y director de teatro. Su primer viaje lo realizó en 1927, con una compañía encabezada por su actriz fetiche y compañera de vida, Marta Abba; regreso después en 1933, cuando asistió al estreno internacional en Buenos Aires de su obra Quando si è cualquno (Cuando se es alguien). Merece un párrafo aparte su amistad con el actor Luis Arata, al que por su actuación en El gorro de cascabeles consideró como uno los mejores del mundo; tampoco escatimó elogios a Iris Marga, que protagonizó el estreno de su obra. Recuerdo que Iris, a quien entrevisté en la década de 1980, exhibía con orgullo en el vestíbulo de su casa un gran retrato de Pirandello con una dedicatoria por demás elogiosa. El crítico de teatro y periodista Edmundo Guibourg, que escribió reveladoras páginas sobre esas dos visitas a la Argentina, consideraba que la influencia del dramaturgo siciliano fue notoria en el grotesco criollo de Armando Discépolo.
Las diferencias de Pirandello con el cine eran casi extremas. En 1932 publicó un artículo en el periódico Il Corriere della Sera, titulado “Sobre si la película hablada abolirá el teatro” en el que descree de esta posibilidad. En su análisis, Pirandello afirma que “el error fundamental de la cinematografía ha sido, desde un principio, ponerse en un camino falso, en un camino impropio de ella, el de la literatura (narración o drama). En este camino se ha encontrado forzosamente con una doble imposibilidad, a saber. La primera, es la de sustituir la palabra; la segunda, la casi total imposibilidad de prescindir de ella. A estas, le se suma un doble daño, al no encontrar el cine una expresión suya propia, independiente de la palabra (expresada o sobreentendida); añadiendo, por otro lado, otra lesión a la literatura, la cual se manifiesta, forzosamente, con todos sus valores espirituales disminuidos. “El silencio se ha roto –conjetura Pirandello-. Y ya no se puede rehacer; desde ahora habrá que dar, a toda costa, una voz a la cinematografía. Buscar esta voz en la literatura es una vana insistencia y un ciego hundirse en su error...”. Cree, por consiguiente, que la cinematografía debe liberarse de la literatura para encontrar su verdadera expresión y entonces realizará su verdadera revolución. Que deje la narración a la novela y el drama al teatro”, concluye de manera terminante.
Paradójicamente, en el filme Kaos, basados en sus cuentos, los talentosos hermanos Vittorio y Paolo Taviani, con una adaptación admirable y un manejo sorprendente de la cámara, vivencian una cualidad que Pirandello no adjudicaba al cine, la posibilidad de remover el subconsciente que está en todos, con imágenes impensadas, que pueden ser terribles como en las pesadillas, tan misteriosas y mudables como acaso en los sueños.
Luigi Pirandello nació el 28 de junio de 1867 en Villaseta de Càvusu, llamada actualmente Xaos (en todo caso la etimología de tal lugar, según el mismo Pirandello, derivaría de la palabra griega Kaos) y murió en Roma el 10 de diciembre de 1936. Sin compararlo con otros escritores, nadie puede discutir que fue un hombre de genio.
©ROBERTO ALIFANO, poeta, periodista y escritor argentino
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA