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sábado, 9 de marzo de 2019

«DON JUAN» (o un hombre cualquiera) , Ángel Medina, Málaga, España
















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«DON JUAN»  (o un hombre cualquiera) 
      
(Ensayo)

La estación otoñal introduce en la caducidad, despoblando a los árboles de su vestimenta. Así el hombre.  Los años pasan, conservándose las vivencias. ¿Quién no mantiene el recuerdo del pasado  florido, cuando era un galán?
¿De dónde surge el personaje que muchos de alguna manera gustamos, representamos y finalmente añoramos?
Marañón lo clasifica como un monógamo, pero podríamos considerar sin ambages al Tenorio como polígamo, al preferir estar con todas, pese a no vincularse a ninguna.  ¿Sería correcto preguntarnos quién era Don Juan, o quizá sería mejor, al estar encarnado en gran parte de los varones- en especial la idiosincrasia latina- cuestionarnos qué es? O tal vez, ¿cómo somos?
Se trata de una figura de la cual ya hablaba la cultura antigua en sus mitos. Así, Zeus, que engendró a muchos héroes con mujeres  de carne y hueso; aunque la aparición primigenia acontece en “El burlador de Castilla”, allá por el siglo XVII, obra de un religioso mercedario  llamado Gabriel Téllez, más conocido como  el literato del Barroco Tirso de Molina.  En época más reciente tenemos el clásico tenorio de Zorrilla, guardando todas entre sí  una similitud, que no es otra cosa que la reverberación posesiva del macho. Posesión, ciertamente, porque  busca el sometimiento de la hembra en sus atributos. La persona no interesa.
Así, pues ¿es la figura donjuanesca un mito o la proyección universal  del deseo de seducción que late en el machismo más rancio?
Don Juan es ante todo un hombre que se niega a sí mismo, pues se reconoce sin conocerse. En el fondo se siente tan anónimo como universal. Es como si no quisiera tener nada que ver su persona con lo que hace. No vincular su hacer con su ser. Por eso llega a preguntarse: ¿Quién  soy yo? A lo que desde su interior responde una voz: “Un hombre sin nombre”. Pura inconsciencia. De esta manera zanja cualquier colisión con su discernimiento, respondiendo su instinto depredador por él. No quiere profundizar en su ego para saber de sí  mismo. Aunque parezca una contradicción, el macho se impone al hombre.
Busca eludir la responsabilidad de darse y evita el compromiso. Algo que en cierta medida comparte la sociedad actual en su expresión machista. La sexualidad ha de ser sin concesiones ni consecuencias, como diría el erotismo teórico.
Su código de valores se mantiene en su narcisismo. Se ama a sí mismo antes que a nadie, gustándose y complaciéndose en la exaltación de sus feromonas, saboreando sentirse admirado. Es un triunfador de lo profano, vástago de la materialidad. Algo que se lleva en esta época de descreimiento y cuyo valor supremo es la vanidad. Es hijo de una sociedad que relega, cuando no renuncia a determinados valores éticos, considerando a los demás como un sub-producto para el consumo personal. Se sabe objeto de deseo, consciente de que muchos querrían ocupar su lugar, y tantas gustar su frivolidad. En el fondo se reconoce como el revelado del negativo de un cliché de la masculinidad.
Su autoconfianza en los lances amatorios  le hace sentirse pendenciero y bravucón. Seguro de sí mismo, no duda en porfiar con tantos otros que se ven competidores, como Don Luis Mejías, y como la caballerosidad brilla por su ausencia, a pesar de alardear de hidalguía, en el fondo carece de ella y es incapaz de guardar discreción de sus lances, aireándolos, cuando no los exagera. Si las conquistas no son compartidas para morbo y baboseo de sus condiscípulos, es como si no hubiesen existido. El honor es manoseado, dejando el pudor social de tener sentido, algo no difícil de comprobar,  reflejándose en determinados programas de tele basura.
Don Juan se jacta de subir a las almenas y descender a las cabañas, en clara alusión a que sus principios le permiten asediar sin distinción a la mujer, y siendo consciente de que sólo le interesa el placer sexual es capaz de seducir lo mismo a altas que bajas, gordas que esbeltas, de mediana edad que maduritas, iniciadas o vírgenes, y si es posible, obtener la entrega del honor, llegando para ello, si fuese menester a fingir el enamoramiento o hacer promesas que de antemano sabe que no va a cumplir. Para  él, el fin justifica cualquier medio.
Hay momentos en los que busca refugiarse en su intimidad, aún sin estar seguro en qué consiste, siendo entonces cuando puede brillar un mínimo destello que ilumine su alma. En ese punto, busca la justificación en las pasiones del corazón que son innatas al hombre, y renunciando a su albedrío, se dice y proclama: “Responda el cielo y no yo”. Si son dos días los que hay que vivir-  reflexiona  en su soliloquio interno- habrá que dejarse guiar por la concupiscencia, fiando el porvenir a un mañana que sabe lejano. Pero, como la idea persiste, en un arrebato que es antes hijo del miedo que de la compunción,  se envuelve en el remordimiento, aunque, sopesándolo,  decida no  poner freno a sus pasiones. Es entonces cuando brota de su interior aquellos versos que retratan el estado de su ánimo:

“Si ese plazo me convida a que gozaros pueda
Pues larga vida me queda, dejad que pase la vida
Si de mi amor guardáis señora, de aquella suerte,
El galardón de la muerte,
¿Qué largo me lo fiáis?”

¿No es éste el mismo sentir que abriga el pecho del hombre de nuestro tiempo? ¿Retener el presente y no pensar el futuro? ¿Vivir el día a día sin mirar adónde le lleva el destino?
¿Qué desenlace  proponer para el personaje tan hábilmente creado por la pluma inmortal de diversos autores? Ciertamente, el clásico lo diseña en la escena de su muerte a manos del Comendador o estatua de piedra, que lo arrastra hasta el  averno. Pero, también podríamos proponer  su fin remitiéndonos al  arrepentimiento en un doble sentido. De una parte, en el mundo de su presente, bajo el signo de haber saboreado momentáneamente en Doña Inés la esencia de un apego diferente y real, consciente al final de su vida que su quehacer amatorio le ha llevado  a renunciar al amor verdadero, que ciertamente contiene la pasión,  pero a la vez alcanza el alma.  Más allá de lo medible, de otra, echando la mirada atrás, achacoso, y aún no pudiendo enderezarse los vericuetos recorridos,  en el peso de la duda vislumbrar  la esperanza de que también él  pueda ser redimido finalmente. Es posible que no alcance su ánimo la contrición, el reconocimiento de sus maldades a la luz de la virtud, pero será el momento de recordar aquellas palabras piadosas de alguna beata que procuró llevarle por el buen camino, bastándose la atrición o miedos a su eterna perdición. Dos maneras de comprender su propia futilidad.

©ÁNGEL MEDINA, poeta y escritor español
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

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ACERCA DE LA POESÍA, Luis Alposta, Buenos Aires, Argentina

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ACERCA DE LA POESÍA

            Que de “médico, poeta y loco todos tenemos un poco” es algo cada vez más evidente a la luz de la medicina, sobre todo si sustituimos la palabra loco por neurótico y aceptamos que para dejar de ser neurótico hace falta ser creador.
            Y poesía es poiesis, que en griego significa creación.
            El mito fue la primera poiesis, y en la mythopoiesis, que es la división celular, está el primer gran acto poético de la vida.
            Y la poesía también es magia. Una transfiguración de palabras y una combinación de sonidos que despierta en nosotros sortilegio y comunicación.
            El mejor poema, según Dylan Thomas, es aquél en el que están los trozos del “mágico accidente de la iluminación”, y esa iluminación sólo se da en los niños, en los locos y en los poetas.
            La poesía es algo tan elemental, que hasta puede prescindir de la definición.
            Es algo que se siente, y punto.
            Pero en tren de buscar una aproximación, digamos de ella que es algo tan simple como el despertarse a la mañana, tan dramático como el estar vivo y tan importante como el poder contarlo. Es el sentimiento puesto a escoger y capturar palabras, para luego liberarlas en el poema y emocionarnos. Es hacer letra de una emoción.
            La poesía es una amalgama de silencio y palabra, elaborada con un fin trascendente.
            Es un nombrar las cosas como si se las viera por primera vez.
            Es síntesis y simplificación, buscando ocultar las cosas, transfigurándolas. La poesía es la taquigrafía del alma.
            El “síntoma” de un auténtico poeta es contar algo que nadie ha contado, pero que no es nuevo para nosotros. Es revelar y redescubrir: develar la poesía que todos llevamos dentro.
            Es reminiscencia y plagio del lector. Es un mensaje lanzado al mar en una botella; es la carta de un rey, como en el poema de Tagore que escuché por primera vez en boca de mi madre.
            Poesía es eufemismo, es eludir el nombre cotidiano de las cosas; es mostrar el otro lado de la luna; es recrear mágicamente un objeto.
            Es rejuvenecer al modo de Fausto, y es la demostración de que lo más vil tiene también su logaritmo astral, su perfil poético.
            Es la que le da existencia al poema como el alma al cuerpo, dándole significación y sentido poético. Un sentido poético que no puede ser separado de la forma verbal a la que anima.
            Forma verbal, o sea, palabras que, a veces, se presentan integrando frases de uso común. Pero que, sin embargo, en conjunto, y por la forma de haber sido dispuestas en el poema, constituyen algo extraño al uso común. Que no han sido utilizadas para que, simplemente, describan o informen acerca de algo. Que están allí, en el poema, por otro motivo. Que están allí para integrar imágenes, puestas y dispuestas por alguien que, fundamentalmente, debe estar habitado por el júbilo de la palabra. Y ese es el poeta.
            Los objetos nos evocan su nombre, que es una palabra, y a través del poeta son las palabras las que pueden evocar a los objetos.
            En síntesis, concluyo: la poesía es una emoción que se busca expresar “como para regalo”.

©LUIS ALPOSTA, poeta y escritor argentino
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA





CARRUAJE EN LAS SOMBRAS DE LA NOCHE, Antonio Las Heras, Buenos Aires, Argentina

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CARRUAJE EN LAS SOMBRAS DE LA NOCHE
a Sandra Noemí Britos

Carruaje en las sombras de la noche
capaz de cruzar entre los árboles del bosque
sin dejar señales; ni siquiera un rastro.
Apenas lo distingue el sonido apagado
por el chasquido del látigo en el aire disperso
siempre cuidando no tocar a los caballos.
Ese hombre va solo, riguroso y en silencio
certeza tiene sobre el rumbo que ha tomado.
Se encuentra más allá de toda decisión terrena.
Es su espíritu hidalgo luminoso acongojado
que le guía cual brújula eficaz hacia el castillo
donde duerme, y lo aguarda, una mujer sincera
a la que el caballero ama, amará y ha amado.
En la región más oculta de la caverna iniciática
ese hombre vivió la iluminación trascendente
hallando que no hay cifra prefijada ni fatalidad.
Mucho menos un profano concepto de destino.
Todo es construcción permanente personal.
El Omnipotente deja a la humilde criatura
dispuesta a ejercer el esencial libre arbitrio
que edifica la alambicada historia humana.
Cada uno es dueño de su fugaz presente.
Arrastra los recuerdos, los hechos, la memoria
e intuye aquello que anhela ocurra en lo futuro.
El caballero sabe, y tiene la certeza, de que sólo una cosa
es segura perdurable inmutable en el Universo
en tanto él sepa cumplir la misión que le fue legada.
Lo único inmutable es el singular entramado del Amor
que siente por ella y el hecho claro de que la Dama lo ama.

©ANTONIO LAS HERAS, poeta y escritor argentino
MIEMBRO ASESOR DE ASOLAPO ARGENTINA



CUANDO TU LLEGASTE, Jaime Vélez Ramírez, Medellín, Colombia

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CUANDO TU LLEGASTE.

A Martha Ligia mi esposa

Esperé en los lugares ,
y esperé por los tiempos.

Cuando tú no existías,
el vacío existía;
no había sueño ninguno
y ninguna alegría.

Al llegar
vi en tus ojos
la inteligencia y la paz;
esos cabellos largos
enmarcando tu faz.

Tus manos me hablaron
un lenguaje interior,
como hablan los artistas
y el pájaro cantor.

Tu mirada era tibia
como el rayo de sol,
tu paso era firme
y muy dulce tu voz.

Yo sólo me dije,
esta mujer buena
que añoraba siempre,
fue enviada por Dios.

Enero 29 de 2008.


©JAIME VÉLEZ RAMÍREZ, poeta y escritor colombiano
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER, Luz Samanez Paz, Cusco, Perú

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Imagen de: Perú21



 DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER

LUZ SAMANEZ PAZ, Presidenta de ASOLAPO Internacional

La MUJER, ha sido considerada desde la noche de los tiempos, motivo de admiración de poetas i compositores, cumpliendo además su rol en el extraordinario MILAGRO de la VIDA. Sin embargo, en esas épocas el rol de la MUJER fue cambiando paulatinamente, fueron pasando décadas i el elemento femenino despertó, fue ganándose un sitial en la sociedad, convirtiéndose en elemento fundamental para el progreso de los pueblos.

Es así, como surgió i siguen surgiendo lideresas que han hecho i harán historia en los pueblos del mundo. En nuestra región basta mencionar algunos nombres como: QORIN COCA, QORI OQLLO, Primera Poetisa del Imperio Incaico, YURAQ T´IKA, que representan a las mujeres del TAWANTINSUYO.

MICAELA BASTIDAS, la verdadera gestora de la Revolución de Don JOSÉ GABRIEL CONDORCANQUI, TÚPAQ AMARU II, que hizo estremecer los ANDES, con su grito libertario o CLORINDA MATTO DE TURNER, una de las primeras novelistas  peruanas, digna representante de la NOVELA REALISTA en AMÉRICA.

La celebración del DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER, nació en 1910 a propuesta de la alemana CLARA ZETKIN, integrante del Sindicato Internacional de Obreras  de la Confección, durante el Congreso Internacional de Mujeres Socialistas en Copenhague - Dinamarca, con el objeto de honrar la memoria i el testimonio de la lucha de un grupo de mujeres que ocuparon en 1857 su Centro Laboral Textil en New York, exigiendo igualdad de salarios i la jornada de 10 horas, siendo reprimidas despiadadamente i ocasionando la muerte de 129 obreras.

Desde entonces se han logrado significativas conquistas, entre ellas un trato humano a las trabajadoras, jornadas aceptables en cuanto a sus horarios i remuneraciones, culminando con la Declaración de Río en 1992, donde se establece que las mujeres desempeñan un papel fundamental en la ordenación del Medio Ambiente i el Desarrollo i por lo tanto, es imprescindible contar con su plena participación, para lograr el DESARROLLO SUSTENTABLE.

En el PERÚ las MUJERES han participado en forma activa en el proceso de toma de decisiones, defendiendo la vida, la educación i la salud. Habiéndose convertido la RED NACIONAL DE PROMOCIÓN DE LA MUJER, MANUELA RAMOS i FLORA TRISTÁN, como promotoras de esas luchas.

La historia registra los nombres de mujeres célebres, que no vacilaron en ofrendar su vida, por una causa justa. Entre ellas están las sufragistas, que liberaron verdaderas batallas por la obtención del VOTO i mujeres que escribieron sus nombres en la historia, por las reivindicaciones de sus DERECHOS.

El Dr. JUAN LUIS PLA BENITO de ESPAÑA, Asesor Fundador de ASOLAPO Internacional, PRESENTARÁ mi libro "MUJERES CÉLEBRES DEL IMPERIO INCAICO" (idioma español e inglés), que ganó el Premio "FLORA TRISTÁN". El COMENTARIO estará a cargo de la Mg. OFELIA JAZMÍN PRESTEL de AUSTRALIA.

Rindo mi Homenaje en la persona de FLORA TRISTÁN, una mujer que floreció e iluminó como una verdadera antorcha las conciencias i quiero dedicarles como poetisa, estos versos:
                        
 A LAS MUJERES DEL PERÚ I DEL MUNDO
 LUZ SAMANEZ PAZ

MUJER, vas por la senda iluminada
con un divino resplandor.
Con las entrañas florecidas
por un milagro de amor.  

MUJER vas con las pupilas
llenas de ternura
i las manos sobre el corazón.
Se eleva al cielo tu canto
como un dulce ruiseñor.

MUJER, te ofrezco mi poesía
 como un manojo de flores,
rocío de los jardines
la pura flor de la escarcha.

Retazos de sol alegre,
nubes de plata azul,
el canto de los jilgueros,
la miel dulce de la caña,
los vellones de seda
de la vicuña i la alpaca.

Los quejidos de la quena,
 los suspiros del charango,
i el alma del yaraví.

Un manojo de rojos ÑUJCH´US
la flor de la SAGRADA ÑUSTA.
MUJERES DEL PERÚ I DEL MUNDO,
las BENDIGO en mi CANTO.


sábado, 2 de marzo de 2019

LOS CONDENADOS, Norberto Pannone, Buenos Aires, Argentina

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Imagen de: Tiempo de Cine



LOS CONDENADOS

            Acurrucados, temerosos, alertas. Todos estaban aguardando la macabra hora de su trágico final.

            Ese rectángulo que los contenía era su última morada de vida, después, perderían uno a uno sus cabezas en una muerte fantástica, brillante, inexplicable.

            Un hilo de luz se filtró por la abertura y, una vez más, uno de ellos fue arrancado de allí sin contemplaciones. Escucharon luego el forcejeo y el estampido y, temblando de furia y de miedo, comprendieron que otro de sus hermanos había muerto.

            Era verdaderamente aterradora aquella incierta espera. Ninguno podría imaginar quien de ellos sería el próximo. La inminencia de la muerte exacerbaba el albur que cada uno correría.

Eran elegidos al azar, sin discriminar. El verdugo, ni siquiera se detenía a mirarlos, sabía muy bien que debían morir, tarde o temprano, inexorablemente, fatalmente.

            La voz llegó hasta ellos y los sacudió con su fatídico sonido:

            -¿Dónde dejaste los fósforos?
            -Sobre la alacena. Respondió otra voz.

            La mano gigante tomó a otro de ellos y con terrible saña le arrancó la cabeza al frotarlo sobre el costado de la caja que los contenía.


NORBERTO PANNONE, ©2008, ed. Bs As, Argentina.
Del libro “Cuentos de barrio”. Es prop. del autor.


INSPIRACIÓN, Luis Alposta, Buenos Aires, Argentina




















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INSPIRACIÓN


El patio y la mesa bajo el parral. 
El pibe que he sido escribe un poema.
Algo me impulsa a dictarle unos versos.
Él no puede oírme, pero los escribe.

Recuerdo ahora una lejana mañana.
El patio y la mesa bajo el parral,
y yo escribiendo unos  versos
como si alguien me los dictara.

©LUIS ALPOSTA, poeta y escritor argentino
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER Y LAS RELIGIONES, Eunate Goikoetxea, Alicante, España

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Imagen de: ospat


LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER Y LAS RELIGIONES

Alicante enero 2019

La violencia contra la mujer no tendrá solución, mientras la sociedad no se concientice del problema, y cada país y cultura, se aboque a dejar resuelto y zanjado para siempre, el problema de la igualdad de derechos y garantías entre la mujer y el hombre. Es decir, entretanto las mujeres no gocen de los mismos derechos y las mismas garantías que los hombres, la violencia contra las mismas, seguirá impune y provocando los estragos, que se vienen sucediendo históricamente. .
Creo que podemos afirmar, que el día en el que la sociedad suprima las desigualdades (en dignidad y derechos), a partir de allí las religiones no tardarán en reconocer, aceptar y llevar a la práctica la igualdad, de quienes por su condición de género solamente, son diferentes.
Las sociedades mediterráneas del siglo primero eran, como ya sabemos, sociedades en las que la propiedad pertenecía al patriarcado. Solamente el "paterfamilias" tenía la propiedad, no sólo de los bienes, sino además sobre las personas del grupo familiar. El padre era el propietario, el jefe, amo y señor, el que concentraba, en un rango de absolutismo, la totalidad de los derechos. La mujer, hijos y los esclavos, no tenían más opción que el vivir sometidos al patriarca.
De ahí que la religión, lo mismo en Israel que en Egipto, tanto en Grecia como en Roma, devinieran en religiones patriarcales, machistas, justificando las desigualdades que se derivaban, del modelo de familia patriarcal.
Lo curioso es que, según los evangelios, Jesús tuvo un trato excepcional de respeto, delicadeza y aceptación de la mujer, fuera cual fuese su origen o su conducta ( Ej: María Magdalena). Cuando se empezaron a conocer las cartas de Pablo y hasta en las pastorales, apreciamos que en dichos documentos se acepta e impone el sometimiento y el silencio, de la mujer en la sociedad, en la familia y en la Iglesia. Como también sabemos, que Pablo aceptó la condición de los esclavos, y el sometimiento al emperador (Rom 13, 1-7). La Iglesia Católica, no prohibió la esclavitud hasta que se prohibió en la sociedad, desgraciadamente las autoridades religiosas hoy día guardan silencio, ante las nuevas formas de esclavitud vigente y, otras religiones hacen caso omiso de lo que dicen sus textos sagrados, a vía de ejemplo, podemos mencionar, la enseñanza islámica sobre el trato a la mujer, pues es uno de los que mayores malentendidos suscita. En el Santo Corán, Dios dice claramente que ha creado iguales a los hombres y a las mujeres: Él os creó de un solo ser; a partir de él creó a su compañera…” ( 39:7)
Este versículo por sí solo, elimina cualquier trazo de inferioridad, impuesto a las mujeres por los hombres y por otras Escrituras. El Santo Corán, además, asegura la igualdad de la mujer a nivel espiritual, intelectual, social y económico. Los derechos de la mujer, también han sido salvaguardados por el Santo Profeta (la paz y bendiciones de Dios sean con él), al tratar él mismo a las mujeres con gran honor, amabilidad y dignidad según los mandamientos de Dios. “Pero quien hace buenas obras, sea hombre o mujer, y es creyente, entrará en el Cielo…” (4:125)
Y si nos referimos a los judíos, en el Talmud está escrito "Ama a tu esposa como a ti mismo y hónrala más que a ti mismo". (Yevamot 62-b: ) Actualmente, el papel de la mujer judía en el mundo ha evolucionado y, ésta ha llegado a participar activamente, en distintas vertientes del quehacer humano. No se ha quedado a la zaga.
Las feministas continúan impulsando el cambio en una lucha constante porque las mujeres compartan con los hombres los mismos derechos y obligaciones con el fin de construir una mejor sociedad.
Existen diversas formas de violencia contra la mujer: física, sexual, psicológica y económica. Estas formas de violencia se interrelacionan, y afectan a las mujeres desde el nacimiento hasta la mayoría de edad. Algún tipo de violencia, como el tráfico de mujeres, trasciende fronteras. Las mujeres que experimentan violencia, está probado, invariablemente y sin lugar a discusiones, adolecen de una variedad de problemas de salud, y disminuye su capacidad para participar en la vida pública, afecta el ámbito familiar y a las comunidades de todas las generaciones, reforzando otros tipos de violencia subyacentes en la sociedad. Esta situación agota a las mujeres, sus familias, la comunidad y al cabo también a las naciones, en el entendido que el problema ya no se confina a una cultura, región o país determinado, ni a grupos específicos y cerrados, de mujeres en la sociedad.
Hoy prácticamente el total de las mujeres, se encuentran enfrentadas a una multiplicidad de formas de discriminación, y a un riesgo cada vez mayor de sufrir violencia. En Canadá, la probabilidad de las mujeres indígenas de perder la vida, como resultado de la violencia, es cinco veces mayor que la de otras mujeres de la misma edad. En Europa, Norteamérica y Australia, más de la mitad de las mujeres discapacitadas ha experimentado abuso físico, en comparación con una tercera parte de mujeres no discapacitadas


La lucha, en defensa de los derechos, la dignidad y ante todo, la vida de la mujer, tiene que abarcar los ámbitos político, jurídico, social y laboral. Mientras las mujeres, no cuenten con igual autonomía económica que los hombres, seguirán bajo un sistema de sumisión, menoscabo, amenazas, insultos, agresión física y en último caso, lamentablemente el que se viene planteado con cada vez más frecuente, la misma muerte. No podemos decir que el aspecto económico, sea la solución final, porque esta solución radica en la CONCIENCIA y el RECONOCIMIENTO, que sumados dan un resultado para la humanidad, llamado EVOLUCIÓN. Pero si esta situación no se resuelve, como instancia inicial, la violencia contra la mujer no tiene solución.
Las voces representativas de todas las religiones, continuaran expresando conceptos acertados y otros no tanto, sobre el asunto en cuestión. Aunque lo primero que deberían hacer, sería respetar la palabra implícita en los textos sagrados, que para muchos, es Ley y no interpretarla, de acuerdo a su conveniencia.
La interrogante que se plantea es: ¿cuál es el factor, que ha contribuido a mantener la desigualdad entre hombres y mujeres en la sociedad? En lo personal, creo que dicho factor radica precisamente, en la influencia de las religiones. De hecho, dicha influencia que la religión ha ejercido en la sociedad ha sido fundamental. La sociedad actual, ha mamado de unas ideas religiosas, que sentenciaban que las mujeres éramos inferiores. En la historia, salvo contadas excepciones, las mujeres que han protagonizado avances, y han realizado aportes en diferentes áreas, siendo por su protagonismo y capacidades elevadas a la altura del género masculino, son aquellas que se han salido de las religiones, aunque algunas de ellas, aun admiradas también fueron condenadas.
Considero que los principios religiosos son derechos humanos, como el derecho natural. El problema aparece en el momento en que se institucionaliza la religión, imponiendo unas reglas que aun hoy continúan. Pienso que es ese el preciso momento, en que se desvirtúa la pobreza, la solidaridad... y la justicia se convierte en caridad. La religión institucionalizada, es contraria al feminismo porque el feminismo pretende y brega, por una sociedad igualitaria y la religión no lo está propugnando.

EUNATE GOIKOETXEA, poeta y escritora española
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA