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sábado, 2 de junio de 2018

QUEBRADA MELANCÓLICA, Antonio Las Heras, Buenps Aires, Argentina

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Imagen de: Diario Uno



QUEBRADA MELANCÓLICA

La larga tarde cálida, pasó.
Aún están calientes las piedras.
Venus sobre los picos desnudos brilla.
Una manta raída de colorida trama
guarda un manojo de hojas de coca.
Desensilla su mula el paisano.
Una mula lenta como la tarde.
Oigo el gemir doliente de los cardones
recostados en las faldas amplias
de esas montañas pulidas por el tiempo.
Entre ellos canta su dolor un alma
que ha caído en desgracia.
Una cruz de palo pobre
señala el entierro de un hombre
que nació para cortar caña.
Una breve brisa recorre tranquila
las desoladas y rectas calles.
Una niña pide limosnas
en la puerta de la iglesia humilde.
Para esa niña los peldaños son su cama
y una áspera columna es su casa.
La melancolía todo lo invade.
El arenoso viento quebradeño
se adueña de la entrada al pueblo
para avanzar con descansado paso.
El frío hace tiritar los cuerpos.
Una familia duerme en la plaza.
Se acuesta la chica del templo
Empieza a recorrer las leyendas
transmitidas por sus abuelos:
esa es toda su herencia; recuerdos.
Las estrellas brillantes enseñan un sendero
mientras con inigualable furia
se manifiesta ahora el polvo de la Quebrada.

Tilcara (Quebrada de Humahuaca, Jujuy, Argentina), 6 de noviembre de 1970

©ANTONIO LAS HERAS, poeta y escritor argentino
MIEMBRO ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA


CORNELIO SAAVEDRA,César Tamborini Ducca, León, España






















CORNELIO SAAVEDRA


Cornelio Judas Tadeo de Saavedra vio la luz el 15 de setiembre de 1759 en la Villa Imperial de Potosí, en lo que hoy son los Andes bolivianos. Su familia era de vieja raigambre americana y su hogar rezumaba prestigio y tradición. Pero las difíciles condiciones climáticas de aquella región impulsaron a la familia Saavedra a regresar a Buenos Aires, de donde era oriundo el padre. Entonces Cornelio cursó estudios en el Real Colegio de San Carlos, distinguiéndose por su inclinación a la filosofía. No obstante, siguiendo el camino de sus mayores, se dedicó al trabajo de la tierra. Casado en 1788 con su prima hermana Francisca de Cabrera y Saavedra, ingresó a la función pública en 1797 como Regidor. Dos años después fue nombrado procurador; en 1801 Alcalde de segundo voto y en 1805 Administrador del depósito público de trigo. De 1799 data un documento suyo poco conocido: un alegato en pro de la libertad de comercio y la libertad de trabajo.

Las Invasiones Inglesas descubrieron en Saavedra una inesperada vocación por las armas. A propósito de esta iniciación castrense, estampó en sus memorias su propia explicación: "Este fue el origen de mi carrera militar: el inminente peligro de la patria, el riesgo que amenazaba a nuestras vidas y propiedades, y la honrosa distinción que habían hecho los hijos de Buenos Aires prefiriéndome a otros muchos paisanos suyos para jefe y comandante, me hicieron entrar en ella".

En efecto, durante las invasiones ingleses, el cuerpo de Patricios lo eligió Comandante, marchando él a la cabeza como primer combatiente de este cuerpo, integrado por tres batallones y 23 compañías. Entre quienes despedían a las tropas que iban rumbo a Barracas figuraba su segunda esposa - la primera había fallecido en 1798 -, Saturnina Bárbara de Otárola y del Ribera. Su prestigio creciente en la población de Buenos Aires lo llevó a desempeñar un papel decisivo en las jornadas de Mayo. En la reunión de comandantes del 20 de Mayo negó su apoyo a Cisneros. Dos días más tarde, en el Cabildo abierto, al votar por la destitución del Virrey, obtuvo la adhesión de 86 cabildantes, entre quienes figuraban Castelli, Belgrano, French y otros.
Presidente de la Junta del 25 de Mayo, Saavedra tuvo que enfrentar las alternativas de un clima el cual no estaba acostumbrado. Es decir, un clima político de sutilezas y argucias, de fervor revolucionario con todos los posibles excesos y deformaciones inevitables en un movimiento de esta naturaleza. Después del golpe del 5 y 6 de Abril de 1811 (en el cual Saavedra creyó fortalecerse, apresurándose a separar a los elementos morenistas) abandonó Buenos Aires con rumbo a Salta, con el objeto de reorganizar el derrotado ejército del Desaguadero. Pero el viaje fue aprovechado por sus adversarios para asestar varios golpes: separado del gobierno y del ejército, se intentó confinarlo en San Juan, pero, alertado a tiempo, Saavedra cruzó la cordillera de los Andes por ignotos caminos, arribando a tierra chilena en compañía de su hijo Agustín, de 10 años de edad. En 1814 decide volver a la patria, para no caer en manos españolas, pues los ejércitos reales amenazaban por entonces a Coquimbo. Y mientras vuelve a cruzar la cordillera, su esposa tramita en San Juan el ingreso de Saavedra, que es negado por el Teniente de Gobernador. Doña Saturnina apela al Gobernador Intendente de Cuyo, es decir a San Martín, quien accede a la solicitud.

Finalmente, Saavedra es enviado a Buenos Aires con escolta para hacer acto de presencia en el juicio que se lo había iniciado y tras la revolución del 15 de Abril de 1815, el Cabildo le devolvió su grado militar. De inmediato, sin embargo, al asumir Álvarez Thomas el cargo de Director suplente lo relega a Arrecifes. En 1818 obtuvo la rehabilitación, Desempañó varios cargos militares, aunque de escasa importancia, y en 1822 se le otorgó el retiro absoluto del ejército.

Murió el 29 de Marzo de 1829, y dos días después el diario "El Tiempo" se hizo eco del fallecimiento en escuetas líneas: "A las 8 de la noche del domingo murió repentinamente el Brigadier General Cornelio de Saavedra. Los buenos patriotas deben sentir su pérdida, por los servicios que aquel ciudadano ha prestado al país".

En Diciembre del mismo año, el gobierno del General Juan José Viamonte concretó su homenaje trasladando los restos de Saavedra a un mausoleo de la Recoleta. Alberdi lo reinvindicará: “¿Que quería Saavedra? - pregunta 
Alberdi – Que el gobierno argentino fuese obra de todas las provincias de la nación: ¡a eso llamaba Mitre, ´conservador´! ...el partido de Saavedra era el partido verdaderamente nacional. Pues quería que la nación toda interviniese en su gobierno...” (Alberdi. Grandes y pequeños hombres…) (AGM. Proceso al liberalismo argentino. p.76)

Por su parte 
Rosas pocos meses después de asumir el gobierno, dio el siguiente decreto de honores póstumos al “prócer desconocido”:

“Buenos Aires, diciembre 16 de 1829.- El primer comandante de Patricios, el primer presidente de un gobierno patrio, pudo sólo quedar olvidado en su fallecimiento por las circunstancias calamitosas en que el país se hallaba. Después que ellas han terminado, sería una ingratitud negar a ciudadano tan eminente el tributo de honor rendido a su mérito, y a una vida ilustrada con tantas virtudes, que supo consagrar entera al servicio de su patria. El gobierno, para cumplir un deber tan sagrado, acuerda y decreta: Artículo 1º: En el cementerio del Norte se levantará, por cuenta del gobierno, un monumento en que se depositarán los restos del brigadier general D. Cornelio Saavedra. Artículo 2º: Se archivará en la Biblioteca Pública un manuscrito autógrafo del mismo brigadier general, con arreglo a lo que previene el decreto de 6 de octubre de 1821. Artículo 3º: Comuníquese y publíquese. Rosas – Tomás Guido”.

Fuente: 
www.lagazeta.com.ar

©CÉSAR TAMBORINI DUCCA, poeta y escritor argentino
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


MADRES, Teresinka Pereira, Ottawa, Usa

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Imagen de: Eres Mamá



MADRES


Algunas mujeres no
han querido ser madres
y no han jamás
recibido un abrazo
de una criatura
en su regazo;
Sin embargo, otras
han amado tanto,
que han hecho
de crearlos una
genética rediviva,
una fuente de amor
¡ y son felices!

.......................

MÃES

Algumas mulheres
não quiseram
ser mães e não
tiveram sequer um
abraço do filho no colo;
mas outras quiseram
tanto os filhos que
fizeram da criação
uma genética rediviva,
uma fonte de amor,
e são felizes!
 Teresinka Pereira

...................................... 


MOTHER
13th of May

Some women
did not want to
be mothers
and they never have
a hug from a child
on their lap;
However, other women
loved their children
so much, they made
of raising them
a revived genetic,
a fountain of love
and they are happy!


 ©TERESINKA PEREIRA. Poeta y escritora brasileña
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA  


EL VERDADERO ROSTRO, Omar Orrico Schelino, Junín, Buenos Aires, Argentina

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Imagen de: YouTube



EL VERDADERO ROSTRO


Había nacido ciega. Pero el cielo la había premiado, pues era una verdadera pintora, una gran artista. Por su corta edad ya era conocida en todo el mundo. Sus dedos eran sus ojos. Con solo tocar un objeto que ella quería representar en sus telas, de inmediato lo conseguía, con sus verdaderos colores, con sus formas… Simplificando, sus pinturas parecían fotos.
Había pintado a sus padres, a su hermanito menor… Pero ella nunca los había visto.
Una noche, cuando ella dormía en su regazo, una voz la despertó:
-“Matilde, hermosa niña. Quiero que me pintes…”
Matilde al abrir sus párpados, vio por primera vez a un hombre, de barba y cabellos largos, su cuerpo se envolvía en una túnica. Aquella noche Matilde acababa de cumplir sus 15 años.
-¿Quién eres? –preguntó con temor.
-Soy tu hermano mayor y me puedes ver. Quiero que el mundo me vea realmente como soy. Pinta mi rostro que la humanidad no lo conoce aún…
La niña prendió la luz de su cuarto, luz que veía por primera vez, miró sus pinceles, sus témperas. El cuarto se había convertido en un atelier. Nunca había visto con sus propios ojos, donde ella dormía, solo lo había imaginado.
Ahora sus ojos se volvieron hacia aquel hombre que posaba para ella y en realidad se sintió enamorada de él. Comenzó a retratarlo en su tela; pintaba por primera vez como nunca lo había hecho antes: usando su vista. Cuando lo terminó, se lo extendió.
-Aquí está tu retrato.
Él lo tomó y sorprendido le dijo:
-Hermana mía… Has pintado el verdadero rostro de “CRISTO”.

©OMAR ORRICO SCHELINO, poeta y escritor argentino
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA                    

ACERO EN EL ALBA, Rocío Gotta, Alberti, Buenos Aires, Argentina

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Imagen de: caminante del sur


ACERO EN EL ALBA

Ventanas de acero.
Juventud en jaque mate.
Todo se acelera en el espacio
de mi mente y de mi cuerpo.
Vos sos el horizonte indefinido,
el circunstancial que atraviesa
esta madeja de palabras vanas.
………………………………………………….
Molinos de viento inútiles.
Mienten las montañas.
Se expresa la soledad
en un eco profundo y
punzante, se instala en el valle,
en el centro de la nada.
……………………………………………………
No te quieras retirar aún almita,
no intentes nada…
Sabés que el águila está
en algún rincón del alba.
…………………………………………………….
 ¿Has visto llorar a la crisálida?
¿Has oído misteriosa a la palmera?
¿Se han dormido el sol o la luna?
Aguarda, aguarda.

©ROCÍO GOTTA, poeta y escritora argentina
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA



jueves, 10 de mayo de 2018

VENTARRÓN, Héctor Pellizzi, Junín, Buenos Aires, Argentina

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Imagen de: rberruti.blogspot.com



VENTARRÓN

Nació en los albores del año 1920 en un conventillo de Pompeya. Era un niño inquieto, lleno de energía. Corría todo el día por el patio en frente de las piezas, aceleraba su carrera en el pasillo y se estrellaba patinando por las baldosas contra la puerta que daba a la calle.
Cierto día una vecina dijo mientras refregaba ropa en la batea: “Ese chico es un ventarrón” y desde ese instante dejó de tener nombre y apellido. Pasó a ser para todos “Ventarrón”.
Cuando repitió quinto de la primaria el padre lo mandó a trabajar cargando cajones y bolsas al Mercado de Abasto. Comenzó allí el secundario de la vida.
A los pocos meses se reveló contra la explotación en la que era sometido por migajas. Fue aprendiendo las mañas de los más grandes desviando cajones de manzanas y cachos de bananas. De allí al escruche fue un paso.
Por su fuerte personalidad adquirió un liderazgo incontestable en las calles de Pompeya.
El respeto entre el malevaje se lo ganó a fuerza de coraje. Era el que mandaba, planeaba y ejecutaba con éxito los “trabajos” en las madrugadas sombrías, siempre haciendo punta con decisión y violencia.
Fue creciendo y modelando una estampa que hacía derretir corazones femeninos, era un eximio bailarín con una sonrisa compradora y también era el más respetado en los bailes suburbanos entre ginebra y cigarrillos. Sus romances y sus amores tenían el sello de su sobrenombre.
Pero “Ventarrón” tenía otros berretines, el barrio le quedó chico y como dijo el poeta: “Se fue tras una estrella”.
 Buscó otros caminos que su fama le guiara. Fueron pasando los años y él gambeteándole al destino. Haciéndole frente a territorios adversos. Una noche una madam de Retiro lo buchoneó de arriba abajo y cayó en desgracia cuando en una batida la yuta lo engayoló.
 Después el tiempo comenzó hacer lo suyo, salió de la cárcel con sus espaldas pesadas de amarguras y en el rostro las marcas de las arrugas del sufrimiento. Anduvo de fracaso en fracaso en los mugrientos fondines del bajo. Ya no tenía más salud para un atraco, ni para una voz de mando, ni para carajear a un chabón en una mesa de paño.
Mordiendo sus derrotas, en la soledad más cruel, en la tristeza de no ser y de no haber podido, volvió por sus glorias, volvió por sus amores, buscando refugio en el conventillo de Pompeya. Y no encontró nada. En la pieza de sus viejos solo humedad y cucarachas.
En el barrio hoy tallan otros tauras que nunca oyeron hablar de su fama. Y los pocos amigos que le quedaron del aquel entonces, lo ignoran en un dejo abstracto de piedad.
En las noches de insomnio tirado en el catre, mientras escucha por la radio el rezongo de un bandoneón, repasa apesadumbrado, como una película muda, las hazañas pasadas de “Ventarrón”.
 Del libro “Cuentango”

©HECTOR PELLIZZI, poeta y escritor argentino
MIEMBRO DIRECTOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA por ZONA OESTE de la Pcia de BUENOS AIRES.



MADUREZ, Rodolfo Leiro, Buenos Aires, Argentina

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MADUREZ

Yo maduré de a poco, en tiempo largo,
un trajín cotidiano, siempre esquivo,
aporté mi tesón, mi pan, mi trigo
sin quedarme sumido en el letargo,

no sometí mi pluma al lapso amargo,
la desazón que supo estar conmigo,
me sobrepuse al luto y al castigo
y al inmenso dolor que peso y cargo

y fui breva, quizás y acaso fardo,
un opaco bohemio, un vate pardo
a quien la vida trató como enemigo;

mi musa fue de ortiga y no de nardo
y en el balance final, dibujo un bardo,
anclado sobre un témpano perdido.

©RODOLFO LEIRO, poeta y escritor argentino
MIEMBRO FUNDADOR DE ASOLAPO ARGENTINA

AÑO NUEVO, Marta C. Salvador, Mar del Plata, Argentina


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Imagen de:Revista Mía


AÑO NUEVO


(Luna llena)

Esta noche Año Nuevo
Luna llena.
Parece prestarse
en cosmogónico esplendor,
a desafiar al hombre en
su misteriosa vida.
Cuando alcé los ojos
No sé si recordé
El día que la vi por vez primera.
Disco blanco
ilumina nuestro insomnio.
Emblema esperanzador en la tiniebla.
Se han escrito historias
de la luna llena. ¡Oh luna!
La hechicera.
La inasible.
La sangre en Quevedo, Pitágoras y Lorca.
La de Borges temiendo a Lugones
hubiera usado el ámbar o arena.
En ella se acunan sueños
causas imposibles
y una sombra,
una sola sombra
nos mira con su rostro
como espejo
transmite su magia,
cara imaginaria que acecha.
Ella, indescifrable aparición en las noches
encierra en la vana construcción de las historias,
luz y reflejo inmarcesible.
Un lobo la acompaña
En su roja sangre.
Extraño misterio la rebana.
La curva, la excreta.
No es ella. Es el Sol
que irradia su reflejo.
Oh luna,
luna de los enamorados.
Indescifrable luna.
Hoy reverencio tu mácula
Hermosura cuando aparecen lenta,
Silente.
Te admiro exaltada.
Te imagino con sangre
tus bordes con arrugas
o huyes a las alturas
a esconderte entre montañas
y escapas enlunecida.
Inspiras al Poeta.
Enamoras al enamorado
con tus claros oscuros.
En el mar de plenilunio.
Te evocan, te admiran
misteriosa luna…
Tu belleza
en el Cosmos en que habitas
el Numen del Poeta.

©MARTA C. SALVADOR, poeta y escritora argentina
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


ELLA SUEÑA DESPUÉS DE AMAR, Antonio Las Heras, Buenos Aires, Argentina

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Imagen de: Los Sentimientos de un Ángel



ELLA SUEÑA DESPUÉS DE AMAR

                                                  
Dormida,
acurrucada,
desnuda, joven
¿cuáles pensamientos
frecuentan tu alma?

Debiera despertarte…
Pero no habré de hacerlo.
Que el hechizo continúe
como viene ocurriendo
desde que entré a tus entrañas
en ese misterio tan extraño
que esclarece y a la vez engaña.

Te miro dormir.
Estas soñando…
Voy a recorrer, otra vez,
La magia secreta de esa mente.
Al despertar
tu sueño seguirá vivo en esta casa.

©ANTONIO LAS HERAS, poeta y escritor argentino
MIEMBRO ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA