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sábado, 20 de junio de 2020

LAS MADRES, Carlos Benítez Villodres, Málaga, España

Día de la Madre - Wikipedia, la enciclopedia libre

LAS MADRES


Una madre, manantial de amor y dulzura, desde que concibe a su hijo, se da cuenta de que es capaz de hacer cualquier cosa por un mundo al que le está dando la vida. En ese mundo ella pone a cada instante todo su amor, sus ilusiones, sus esperanzas…, es decir, su propia vida. Por otra parte, una madre, desde que es consciente que alberga en su seno a un hijo, cambia su vida, su tiempo y su forma de pensar. Por ello, da cada día todo su corazón, y entrega todas sus fuerzas para sacar adelante y enseñar a vivir al hijo. La conexión entre madre e hijo se genera con el contacto, con la mirada, con el amor… Hay momentos clave, como tras el parto, que todas las hormonas de la madre están preparadas para generar esta conexión con el bebé.
           
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El amor maternal es tan maravilloso, tan sumamente magnífico e inigualable, que, además de enseñarnos vivir, nos enseña a cultivar nuestra vida, a enriquecerla, a abrir nuevos caminos…, porque es el sentimiento más puro y generoso y exuberante que una mujer posee en su alma. Una madre también enseña a sus hijos a ser fuertes y libres, dignos e íntegros, a amar al prójimo como a ellos mismos … “El amor de una madre por un hijo, dice Agatha Christie, no se puede comparar con ninguna otra cosa en el mundo. No conoce ley ni piedad, se atreve a todo y aplasta cuanto se le opone”.

El amor auténtico, verdadero y sincero es el que una madre siente por sus hijos. Precisamente, son los propios hijos quienes enseñan a amar a la madre de manera intensa e incondicional. Una madre por siempre vive y piensa no solo por ella, sino también por sus hijos. Igualmente, una madre se siente la mujer más afortunada porque sabe que sus hijos son el mayor tesoro que podría alcanzar a tener en esta vida. 

Obviamente, una madre quiere que a sus hijos les vaya todo bien en la vida, pero también quiere que sepan bandearse victoriosos ante tempestades rabiosas, así como ser excelentes navegantes sobre mares serenos o encrespados. Ella siempre está dispuesta a ayudarles cuando ellos caminan junto a sus diablos, llevan cargas sumamente pesadas o tropiezan un sinfín de veces con la misma piedra, ya que “ser madre dice Linda Wooten es aprender acerca de las fortalezas que ella no sabía que tenía, y enfrentar los temores que no sabía que existían”. Por todo lo expuesto, una madre conoce mejor que nadie los defectos de sus hijos, pero los aceptan y jamás lo ocultan. Con sólo mirarlos sabe perfectamente si sus hijos están bien o no. Además, se siente responsable de todos los problemas que arrastran sus hijos. Por eso, ella lleva en su alma dichas tramas o asuntos espinosos y sin resolver.

¡Oh manantial de donde fluye ese amor total y generoso de madre! “Ningún lenguaje. Manifiesta Edwin Hubbel Chapín, puede expresar el poder y la belleza, el heroísmo y la majestad del amor de una madre”. Además, ella es una luchadora por naturaleza. Por consiguiente, los hijos deben reconocer el esfuerzo que la madre hace por ellos, mientras los enseña a que nunca hay que rendirse ante nadie y ante nada. Es evidente que una madre cada día lucha denodadamente por sus hijos. Por ello, sus vástagos deben ofrecerle a su progenitora su presente y su futuro, sus esfuerzos actuales y venideros y sus ganas de hacer las cosas bien.

MÁLAGA (ESPAÑA)

©CARLOS BENÍTEZ VILLODRES, poeta y escritor español
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

 (Del libro EL VUELO DEL RUISEÑOR (II). Editorial “Granada Club Selección”. Molvízar, Granada, 2020)

POESÍA, Música matemática. ACRÓSTICO AL POEMA, Rafael Mérida Cruz-Lascano, Guatemala C.A

EL BLOG DE ASOLAPO ARGENTINA: POESÍA LÚDICA, Rafael Mérida Cruz ...



POESÍA, Música matemática.

ACRÓSTICO AL POEMA

MEDIR cuatro, cuatro, tres, tres, catorce
cuatro estrofas, silabas, son once
Trenzas acento, tres, seis, diez. Cual bronce
Espacios son pies que separa escorce.
Mirando que ese ritmo no se force
Ambivalente la última mirada.
Traza que nunca debe ser forzada
Ingrediente matemático el tiempo
Cuidando la música, ritmo o tempo
Alcanzada el “Pi” tres coma, no es nada.
.
Pneuma tiene espíritu literario
Ocultas en su origen, el término
Etimología Latín vecino,
Símbolo, en su número es la figura,
Importándole su abstracta pintura
Afirma valor a su abecedario

. Guatemala, C. A.

©Dr. Rafael Mérida Cruz-Lascano, poeta y escritor guatemalteco
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

Escorce: Replantándolas según las reglas de la preceptiva
Ambivalente: Que no representar seres u objetos concretos
Tempo: velocidad con que debe ejecutarse la frase
PI: No es un número exacto, pertenece al conjunto de números irracionales
Pneuma: Palabra griega, Respirar
Etimología: Origen, procedencia.  Explica su significado
Latín es vecino: Del griego procede el Latin.
Abstracta pintura: Fenómeno artístico figurativo.

"Un matemático que no es algo poeta, nunca será un buen matemático" ¬¬El profesor de matemáticas del Instituto Enrique Nieto de Melilla, Ángel Requena Fraile, utiliza la poesía como recurso didáctico en sus clases. El experto disertó ayer en el Club sobre la feliz unión entre números y literatura.





Ríos recónditos, Hilda Schiavoni, Inriville, Córdoba, Argentina

Rios de montaña | Visita mi fotoblog - Visit my photoblog En… | Flickr


Ríos recónditos

Una fuerza invencible
taladra las rocas.
No es el poder
del agua clarísima.
Parece
Un suave murmullo de alas.
Pero el aleteo
lo producen
palabras demandantes.
Son miles de voces
de poetas y sus ideales,
artífices de vocablos
que horadan los pétreos muros
y son tañidos de campanas
que socavan rudos túneles
donde claman por la armonía
y enarbolan la blanca bandera
para que todos escuchen
que es grandioso vivir
en el sosiego que da la paz.


 ©HILDA SCHIAVONI, poeta y escritora argentina
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA



CUANDO EL TANGO LLEGA A LOS RECETARIOS, Luis Alposta, Buenos Aires, Argentina

















CUANDO EL TANGO LLEGA A LOS RECETARIOS

                 Entre los griegos, Pitágoras -llamado “padre de la terapia musical”- fue quien dedujo que la misma música que calma los ánimos de un solitario pastorcillo en una lejana isla, llega a los límites más extremos de las esferas celestiales. Platón fue quien recomendó que se buscara la salud del cuerpo y de la mente en la música y la gimnasia.
            Pero ha sido Aristóteles quien atribuyó el efecto benéfico de la música a una “catarsis emocional”, sentando así las bases para la investigación moderna de los efectos que produce la música sobre los instintos y las emociones.
            Dado que el denominador común de toda vida es el movimiento -aun cuando descansamos el corazón sigue latiendo y los pulmones trabajando- la danza, lejos de estar contraindicada, bien puede llegar a actuar como coadyuvante en el tratamiento de determinadas patologías. La respuesta al sonido rítmico a través del movimiento del cuerpo es una característica básica que se encuentra en todas las personas.
            La música y la danza, si bien no constituyen per se medicamentos capaces de curar, cuando se combinan con la psicoterapia y otros métodos terapéuticos pueden llegar a representar valiosos agentes capaces de apoyar y acelerar el proceso de curación.
            Ambas, en general, pueden llegar a liberar al paciente de tensiones emocionales o mentales motivadas por preocupaciones o disgustos, teniendo en cuenta que, el mayor valor de la danza, en determinados casos, reside en su ilimitado potencial como agente “resocializador”.

            En la página 12 del diario “La Razón” del 13 de noviembre de 1913, se hace referencia a un curioso informe de la Academia de Medicina de Francia, que dice: «Desde el punto de vista de la educación física esta danza (el tango) tiene sobre todas las otras creadas desde veinte años a esta parte, la ventaja de hacer trabajar más el cuerpo y los brazos, forzando las flexiones y las extensiones alternativas de la musculatura de la región lateral del torso, las extensiones de los músculos de la región anterior del pecho con fuerte proyección de los hombros hacia atrás, las extensiones de los grupos lumbares y abdominales laterales...», etc.
            El comentario concluía así: «De modo, pues, que en adelante, los médicos franceses prescribirán a los niños débiles para alternar con los baños de mar, tangos a toda hora.»

            Muy lejos están estas observaciones (y conclusiones) de las que publicara en un periódico parisino el escritor y periodista francés Maurice Dekobra (1885 – 1973), autor del libro “Mon cour au ralenti”, quien combatió al baile del tango diciendo que: «... arruga el cutis y envejece. La preocupación de dar un paso contrae las facciones; una arruga se forma en la frente, entre los ojos, y la “pata de gallo” se diseña en cada movimiento. El despecho, cuando no se ha avanzado el pie al compás, marca un pliegue de amargura en los costados de la boca, que no se borra muy fácilmente.» El cuello, según Dekobra, tampoco se libra de los “desastres” del tango: «... al dar vuelta la cabeza demasiado a menudo, el collar de Venus vuélvese un horrible surco.» (“La Razón", Buenos Aires, febrero de 1914)
            Por otra parte, el baile del tango ha demostrado, además, ser un buen aliado en la prevención de ciertas afecciones cardiovasculares. El corazón, que antes pertenecía al dominio exclusivo de los enamorados y poetas, ha pasado a ser preocupación de la mayor importancia científica en el campo de la medicina; el alfa y el omega de la vida, que comienza a latir cuando el embrión tiene sólo tres semanas y no cesa de pulsar hasta su muerte.
            ¡El corazón! El más cantado de los órganos del cuerpo humano.
            ¡El corazón! Cuyos vínculos con el espíritu persisten no solo en la literatura universal, sino también en las letras de muchos tangos. En las obras de Shakespeare existen infinidad de alusiones a este órgano; la palabra corazón figura en los títulos de 583 tangos (según me informa Omar Granelli).
            Y baste ahora con recordar sólo tres: “Corazoncito”, “Corazón de papel” y “Corazón no le hagas caso”.
            Y vayamos ahora al libro “El tango y la salud del corazón” -Guía para prevenir enfermedades cardíacas bailando el tango- que firman los doctores Roberto Peidro, Jefe de Prevención y Rehabilitación
Cardiovascular de la Fundación Favaloro, y Ricardo Comasco (Editorial Guadal. Buenos Aires, marzo de 2007). Un libro que he tenido el honor de prologar.
            Es éste un trabajo de investigación realizado con voluntarios sanos, todos ellos bailarines, que nos revela que bailar el tango ayuda a disminuir la presión arterial y a prevenir la aparición de enfermedades cardíacas. En él se determina, además, que “el consumo de oxígeno, la frecuencia cardíaca y la cantidad de aire movilizado por minuto durante el baile, con pequeñas variantes entre el tango y la milonga, se incrementaron sin llegar a superar el 75% de los valores obtenidos en el ejercicio máximo.”
            En sus páginas se transcriben las conclusiones del trabajo realizado por la Dra. Patricia Mc Kinley, de McGill University (Montreal, Canadá)*; se vuelcan las experiencias y “horas de milonga” de Héctor Mayoral y Elsa María Borquez y se incluye un plan de alimentación saludable desarrollado por nutricionistas de la Fundación Favaloro.
            El tango-danza, como terapia, que ha demostrado actuar mejorando la tolerancia al ejercicio y la calidad de vida, ha llegado a los recetarios.
            Los que aun no se han enterado y lo siguen bailando con apasionamiento en los clubes de barrio y en las academias, nos recuerdan a un personaje de Moliere: están haciendo terapia, y en algunos casos, rehabilitación, sin saberlo.

©LUIS ALPOSTA, poeta y escritor argentino
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA  


"Cantemos corazón" - tango - Letra: Reinaldo Yiso - Música: Enrique Alessio - Orquesta de Argentino Galván - Canta: Jorge Casal



ECLIPSE, Adrián Néstor Escudero, Santa Fe, Argentina

En enero sucederá el primer eclipse lunar del decenio - National ...

ECLIPSE


Al inolvidable poeta rafaelino, Lermo Rafael Balbi, in memoriam... Y, en especial, al querido escritor tucumano Dr. Jorge Bernabé Lobo Aragón, cuya savia sevillana se hermana con mi granadina raíz andaluza... Asimismo, a los notables escritores argentinos y Poetas de las Esencias Metafísicas: Néstor Barbarito Cervantes y Francisco Audroc; colegas en las letras y hermanos en la Fe y Humandad: con gran afecto admirativo.
Asimismo, y extensivo a todos los colegas del Foro PARNASSUS (Patria de Artistas – CABA, Argentina), a la egregia personalidad humana y literaria de quien lo dirige con sabiduría y generosidad: Prof. Emérita, Marisa Aragón Willner: honrando su premiación del 17  setiembre 2019 por la H. C.D. - Nación Argentina...


   Era un sembradío de lunas, la calle.
   Al compás de la brisa danzaban sobre aceras y pavimento las hijas de Febo. Sí, como burbujas de luz se encendían y apagaban  -cósmico reflejo-  tras el velo apacible que el eclipse había despojado esa mañana.
   Se sintió maravillado ante la alquimia celeste que provocaba esos mágicos efectos. Un viejo trozo de celuloide alcanzado por ella, le permitió espiar a los dioses acoplados en fantástico abrazo.
   Luego, turbado en su interior, sacudió la cabeza y entornó los ventanales del motel suburbano donde intimara una pasión escondida...
   Los árboles persistieron un instante más en elevar sus plegarias al viento; mientras, al cabo, el sublime coito se moría en las alturas.
   “Hasta que el Apocalipsis nos separe”, fue la promesa. Después, continuaron el perfil de su vuelo inexorable... 


©ADRIÁN NÉSTOR ESCUDERO, poeta y escritor argentino
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

   








LA NOCHE, Carlos Penelas, Buenos Aires, Argentina

Ilustración de noche en el mar con luna llena. | Vector Premium

LA NOCHE
Sobre el mar, desde el mar.
Como un largo silencio de la noche
vienen a mi los nombres de los dioses,
los nombres de las mujeres amadas,
el sueño de la infancia.
Así es, amigos, hablo de la quietud,
de la edad de la rosa en la voz
que lleva su plegaria en el olvido.
 Buenos Aires, junio de 2020

©CARLOS PENELAS, poeta y escritor argentino

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA  

sábado, 13 de junio de 2020

FELIZ DÍA DEL ESCRITOR A MIEMBROS Y AMIGOS


Hoy se celebra el Día del Escritor


ASOLAPO ARGENTINA LES DESEA A TODOS NUESTROS  MIEMBROS Y AMIGOS  UN FELIZ DÍA DEL ESCRITOR!

SOMBRAS, Gustavo Galliano, Rosario, Santa Fe, Argentina

Cuando los senderos se bifurcan | La tinta


SOMBRAS®                        

Mi luz se desvanece,
Dócil, levemente…
Quizás es una gracia
Cargar tanta soledad…
Ante tal realidad
No podré confundir
El sendero de nadie.-

©GUSTAVO GALLIANO, poeta y escritor argentino
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


BÚSQUEDA, Ady Yagur, Israel


Día del Amigo - Wikipedia, la enciclopedia libre


BÚSQUEDA

Busco nuevas palabras
al murmullo del tiempo,
la danza de la angustia
que agota los anhelos

Silencio que amenaza 
se detienen los relojes,
pueblos busca a otros 
acariciando a la tierra.

El mar parece que ladra
poetas lloran al planeta,
ante el riesgo de la vida
cuando el virus mata.

Busco una isla sin miedos
que no contagie a versos,
para cantarle a los pueblos 
himnos de sabor eterno.

No olvido el duro  presente 
camino por senderos reales,
hay seres que están ausentes
cuando anhelos son llamas..

©ADY YAGUR, poeta y escritor argentino
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


De políticos y sus politiquerías, Roberto Alifano, Buenos Aires, Argentina

Roberto Alifano - Wikipedia, la enciclopedia libre

De políticos y sus politiquerías


¡Qué desencanto brutal!
¡Qué ganas de echarse en el suelo y ponerse a llorar!...
Y lo que más bronca me da es haber sido tan gil…
de letras de tango de don Enrique Santos Discépolo

Cuando vivo en Madrid me alojo en el histórico Barrio de las Letras y suelo encontrarme con amigos en el histórico café Gijón del Paseo de Recoletos. Para llegar, atravieso por una calle que está ubicada detrás del Palacio de las Cortes y antes de llegar a Gran Vía, paso por la casa donde vivió don José Martínez Ruiz, que perdura en la memoria bajo el pseudónimo de Azorín. Entre 1907 y 1919 este ilustre español fue cinco veces diputado y llegó a ocupar el cargo de subsecretario de Instrucción Pública. Pero era esencialmente escritor y periodista. Tenía ya una larga trayectoria en la prensa madrileña cuando se incorporó a La Vanguardia como crítico literario. Azorín escribió durante años en ese rotativo y no es de extrañar que tan conspicuo representante de la cultura castellana publicara en las páginas de un diario de Barcelona, que fue la capital donde se impulsó y se dio a conocer la célebre “generación del 98” a la que él honró. Su producción literaria se divide fundamentalmente en dos grandes apartados: ensayo y novela. También escribió algunas obras teatrales, experimentales y de escaso éxito. Su forma de escribir, muy particular, se caracteriza por el impresionismo descriptivo, por el uso de una frase corta y de sintaxis simple, por el menudeo de un léxico castizo y por las series de dos adjetivos unidos por una coma. Entre sus técnicas literarias más innovadoras está el uso, a la manera de Virginia Woolf, de personajes que viven al mismo tiempo en varias épocas de la historia, como Don Juan o Inés, fundiendo a la vez mito y eterno retorno. Allí está el ensayista que dedicó especial atención a dos temas esenciales, la situación española donde observa el mismo proceso evolutivo que marcó a toda “la generación del 98” al examinar aspectos concretos de la realidad española y los graves problemas de su época.
Entre esas meditaciones de Azorín hay un breve volumen que se titula El político, donde juzga el comportamiento de esta especie tan cuestionada en nuestro tiempo, y a la que él perteneció y conoce como la palma de su mano. En esas contundentes páginas se aconseja con una nobleza no exenta de picardía cómo debe proceder y actuar un político; juzgando a la vez a la política como “un juego sucio entre matones” (así la califica sin eufemismos). Tampoco escasean las tomaduras de pelo con ecos de Maquiavelo, Quevedo, Baltasar Gracián, Castiglione y Saavedra Fajardo.
Mientras me deleito releyendo este libro, aquí en Buenos Aires, seguimos en cuarentena. Afuera llueve y la melancolía que el encierro provoca, crece y se agranda como una forma de desconsuelo. Poca gente en las calles. Casi vacías. Uno que otro micro o automóvil que se desliza con comodidad y parece, como en un relato de Kafka, venir de ningún lado y viajar hacia ninguna parte. Todo lo fantasmal del ambiente parece sacado de una novela de Ciencia-ficción de Ray Bradbury, Isac Asimov o Philip K. Dick. Para sobrellevar el encierro, de esta prisión domiciliaria uno inventa ceremonias de interior. Quizá en algunas casas se juega a las cartas o se hacen solitarios con viejas barajas, se tejen y destejen crucigramas y, los que tienen espacio suficiente, hacen gimnasia, caminan o trotan de una punta a la otra del living o emulan un recorrido en una bicicleta fija que durante el pedaleo suma expeditivos kilómetros. Quizá la mayoría mira televisión; otros, sin duda los menos leen, o releen libros. El Facebook y el WhatsApp también ayudan a conjurar la soledad y ver la sonriente cara del amigo o el deseado parpadeo de la mujer amada da ánimos. No queda otra salida que la ternura en mensajes de textos con cierres de provocativos emojis de caritas lacrimosas de melancolía o exultantes señales que auguran un deseado futuro. En fin, cualquier cosa para soportar el encierro. Menos mal, nos decimos con un guiño, que existen estos medios modernos de comunicación, porque si no qué sería de nosotros. Mejor no aventurar una respuesta.
Pero empezamos hablando de la maldita política y de los políticos y al hacerlo, con razón nos cambió el semblante. Sucede que la televisión nos informa que entre nosotros han recibido un adelanto de 9.300 millones de pesos para cubrir gastos inherentes a sus privilegios, y que uno de ellos, con el mayor descaro, ha presentado un proyecto (vía internet, por supuesto, porque hace dos meses que no ocupan sus sillas en el Congreso) en el que pide asistencia psicológica por el desgate emocional que les provoca la pandemia. Claro, se la pasan trabajando sin descanso. Y uno no puede creer que exista tanta indolencia cuando en plena Segunda Guerra Mundial, aún bajo la amenaza de las bombas, los parlamentarios no dejaban sus bancas vacías.
Por aquellos días el mordaz Sir Winston Churchill conjeturaba que “el político debía ser alguien capaz de predecir lo que va a pasar mañana, el mes próximo y el año que viene; y de explicar después por qué fue que no ocurrió lo que él predijo”. Nikita Jrushchov, acaso definiéndose a sí mismo, fue más lejos e ironizó que “los políticos son siempre lo mismo; prometen construir un puente aunque no haya río”. Pero aún menos divertido que apocalíptico, fue don Enrique Jardiel Poncela que afirmaba que “los políticos son como los cines de barrio, primero te hacen entrar y después te cambian el programa”.
En nuestro medio, la ciudadanía los padece de diversas maneras, y los acepta con angustiante resignación pues son cada vez más farsantes y mediocres. Hoy para ocupar un cargo político, como puede ser el de concejal, alcalde, diputado, senador, ministro o presidente de un gobierno, no es necesario tener ningún tipo de estudios ni una elevada cultura; sólo se requiere ser mayor de edad, disfrutar de los derechos de sufragio activo y pasivo, así como no estar inhabilitado para ejercer empleo o cargo público por sentencia judicial firme. Es decir –y para simplificar- que puede ser cualquier hijo de vecino que con cierta vocación de poder dedique sus horas a ese oficio dentro de este juego de sociedad que es la política.
De una u otra manera el ejercicio de la política se ha convertido en una jugosa oferta, originando una gran demanda de participación hasta cierto punto colectiva, aunque de intenciones cada vez más personales, por lo general alejadas del bien común y sobre todo con una pésima actuación de sus protagonistas, que en ciertos puntuales casos deriva en la condenable corrupción. Entre estos protagonistas existen, por lo general, las complicidades por encima de las lealtades y las transas suelen estar a la orden del día. Los casos paradigmáticos nos horrorizan cada vez más cuando cobran evidencia pública.
Obviamente son momentos de reflexión o de ideas disparatadas, qué se yo…, acaso provocadas por el encierro o el temor a la peste. La cuarentena se va transformando en una especie de laberinto del que es difícil salir. Habría que empezar señalando dos realidades que no son universales y se plantean siempre, de un modo irreversible, porque son recurrentes y, en general, son como un noble amigo, que algo nos advierte al oído. Se supone que en los momentos de gran estrés, cuando predomina la incertidumbre, los funcionarios políticos que están al frente de países en medio de una pandemia, mejoren su sentido común y se vuelven más racionales y sus propuestas más estratégica. Pero suele suceder al revés.
Sucede que como somos seres humanos cuando actuamos con temor, nos volvemos más primitivos, nos aferramos a nuestra caja de herramientas más arcaica como es la de aplicar más impuestos; sin tener en cuenta que cuando la gente oye a los políticos hablar de impuestos se aterra. Hay otra versión, que yo desmiento rotundamente, y es que en las grandes crisis se suspende la política entendida como "lucha por el poder". Y al parecer no es necesariamente lo que sucede. Leeríamos probablemente mal la realidad si pensamos que hoy los políticos han depuesto su competencia en la búsqueda o conservación del poder, en aras de un objetivo más trascendente, como es, verbigracia, la solidaridad y el desprendimiento individual para asistir al prójimo. Sin embargo, esto no sucede aunque a uno le gustaría que así fuera. Pero no, la política sigue siendo la política y los políticos los mismos, en los momentos de bonanza como en los angustiantes y en cualquier circunstancia y lugar.
Cicerón se quejaba de ellos en su tiempo, Unamuno y Orwell también. Entre la gente sensata de nuestros días quién no. Borges en su demasiado famoso cuento “Utopía de un hombre que está cansado”, reflexiona así ante el hombre del futuro: “Según la tradición fueron cayendo gradualmente en desuso. Llamaban a elecciones, declaraban guerras, imponían tarifas, confiscaban fortunas, ordenaban arrestos y pretendían imponer la censura y nadie en el planeta los acataba. La prensa dejó de publicar sus colaboraciones y sus efigies. Los políticos tuvieron que buscar oficios honestos; algunos fueron buenos cómicos o buenos curanderos. La realidad sin duda habrá sido más compleja que este resumen”.
Es así lo que nos toca en este reparto tan dramático. Un Trump, que aconseja beber un sorbo de lavandina y un Bolsonaro que ha dicho muy suelto de cuerpo, ¡qué quiere que le haga si la gente se muere; soy Mesias, pero no hago milagros!”. Una gran tristeza y miedo como la misma peste nos dan los políticos contemporáneos, más allá de cualquier ideología. Son mediocres y a veces patéticos como los nombrados. Los hay honestos y sensatos, por supuesto, pero son los menos. La señora Merkel de Alemania y la señora Jacinda Ardern de Nueva Zelanda lamentablemente no se dan en nuestras tierras.
Por el contrario aquí hay algunos todavía presos por corruptos; la mayoría sin la debida condena, porque nuestra justicia es más lenta que una docena de tortugasen carrera. Estos sujetos están en cárceles especiales, tienen buenas camas y saborean apetecibles manjares, que una mayoría de pobres no tienen, y algún día saldrán en libertad para disfrutar de los dólares que mandaron a los paraísos fiscales.
Pero ahora es más alarmante, la última noticia es que la mayoría de los presos comunes de la Argentina, debido al Coronavirus, volverá a su casa con arresto domiciliario. Estamos en la Argentina y algunos de los padrinos que se han farreado el país ritornan al segno y, desde allí, probablemente participarán en paneles de televisión escandalizando a muchos compatriotas; la mayoría, digamos todos los argentinos estamos ahora como esos señores de la política y no falta quien reclama hasta una fabulosa indemnización, que seguramente se la darán.
¡Pobre patria, tener que soportar la peste en esta miserable condición! Tal vez no sea aventurado afirmar que la decadencia nos arrasa igual que el Coronavirus. Acaso este juicio puede llevar a la polémica y no a la certeza; digamos que sigue siendo otro llamado de atención. ¿De qué sirve la libertad en manos de mafiosos?
¿Más que inversiones económicas hacen falta? Claro que sí. Pero para qué hacernos ilusión si nadie con dos dedos de frente invierte en un país fundido y sin leyes que los resguarden? Lo que necesitamos en especial es una gran inversión moral. De ahora en más los políticos además de sus declaraciones juradas deberían presentar una radiografía ética.
Sin intención de ser abusivo, concluyo con un texto que arde en las redes sociales y muestran la indignación de la gente que vive harta de la suficiencia de estos privilegiados señores; de los que se salvan muy pocos. Acaso contados en los dedos de dos manos. Lo reproduzco como cierre:
Señor Presidente y equipo de especialistas, les comunicamos que por razones de fuerza mayor y a partir del día 10 de mayo, los ciudadanos Argentinos retomaremos nuestros trabajos y actividades con los cuidados sanitarios correspondientes, ya que necesitamos comer y alimentar nuestras familias. Vienen gestionando muy mal esta crisis a pesar que según ustedes nos cuidan como niños de lactancia. No queremos escuchar más infectólogos; queremos escuchar también a economistas y matemáticos especialistas que comparen la letalidad de este virus con otras numerosas causas de muerte y así terminar con éste monopolio del virus y de cuarentena eterna que tanto daño nos hace. En una sola cuadra del barrio de Flores no abrirán sus puertas once negocios, porque se fundieron. Por consiguiente no requerimos más clases televisivas de cómo cuidarnos la salud, lavarnos las manos, acomodarnos el barbijo para que no arruinen el maquillaje o el peinado.
¡De todas maneras, muchas gracias por enseñarnos tales exquisiteces! Pero, lo cierto es que un país más empobrecido trae numerosas consecuencias directas a la salud de los ciudadanos casi irremediablemente. Por eso basta, no queremos que nos maten en la calle por un celular. No es justo que no llegue el plato de comida a todos los hogares en un país productor de alimentos que alcanzan para alimentar a 400 mil seres humanos y, por culpa de ustedes, me refiero a los políticos, a toda la corporación que desde hace más de cuatro décadas nos gobiernan. Hay casi un 40 por ciento que habita bajo la línea de pobreza. Exigimos acceder a un sistema de salud apropiado en relación a todos los impuestos que venimos pagando. Y ojo, no sigan adelante con el publicitado “impuesto a la riqueza”, que, sin duda, los alcanzará a ustedes en especial si se blanquean las cuentas de los paraísos fiscales que es probable que en su mayoría les pertenecen.
Como si esto fuera poco, ustedes, los privilegiados políticos hoy se atreven a hacernos responsables de los contagios en nuestra población; o es que acaso creen que los jubilados tienen la culpa de hacer largas colas para poder cobrar un mendrugo que es una quinceava parte de lo que cobran ustedes o un maestro de escuela. Por otro lado, hasta oímos decir a muchos de vuestra corporación que los abnegados médicos tienen la culpa por no protegerse. Enfrente de mi casa hay casi un centenar de gente que habita en la calle con niños que no superan los diez años. Nadie controla los geriátricos. Ustedes, los políticos son el organismo de control y el gobierno de la ciudad no le brinda protección; expuestos al Coronavirus obviamente. Sí, ustedes son los responsables. No miren para otro lado. Hagan su trabajo, señores, que para eso cobran sueldos casi fabulosos estén en actividad o ya jubilados. A esto sumemos a la Corporación Judicial que, con el visto bueno de ustedes dejarán a los delincuentes en libertad, para que sigan cometiendo tropelías, tales como violaciones, asaltos a mano armada y asesinatos. ¡Qué triste y pobre papel, qué mirada tan insensible y miserable tienen ustedes y las demás corporaciones que los asisten, y a la que se suman, también, la bancaria, que cobra el 49 por ciento nominal al que no pudo completar el pago de una tarjeta de crédito. Otra buena mandarina es la corporación sindical, beneficiarios de tantas trampas que hacen a los pobres trabajadores, que con sus aportes los mantienen a ellos, familiares que viajan por el mundo y clubes de fútbol!
Dejen de hablarle pavadas a la población. Aprendan a escuchar y hagan que el personal de la salud, al que merecidamente aplaudimos desde nuestros balcones no necesiten más aplausos. Simplemente páguenles lo que corresponde y se merecen. No son héroes que van a morir a la guerra, sino persona como ustedes que trabajan en serio. Ellos necesitan que el dinero que ustedes recaudan de nuestros impuestos lo inviertan en los sistemas de salud y de educación, y ustedes, la verdad, es que vienen reduciendo ese presupuesto y esto, señores políticos es un genocidio, un verdadero genocidio de lesa humanidad.
Ustedes se dedican a descuidar al pueblo, son especialistas en eso. Se llenan la boca ablando de la niñez y los condenan al hambre, que conjuran hipócritamente con comedores escolares. Vimos por la televisión como la vice-presidenta de la Nación explicaba el sistema digital que sale más de mil millones de pesos para intercomunicarse entre parlamentarios. Y hablan de no saturar el sistema de salud. Nuestro sistema de salud está roto y tiene falencias desde hace muchísimo años. Y la culpa no es de los ciudadanos que trabajan y pagan sus impuestos. Son ustedes los que administran los fondos del Estado y lo vienen haciendo muy mal y con beneficios propios, desde hace muchísimos años en nuestra querida Argentina. Ustedes son el verdadero virus. No subestimen al pueblo y por favor siempre recuerden que la historia revela que somos grandes luchadores por nuestros derechos.
Atentamente los honorables ciudadanos Argentinos. Aún resignados, pero a punto de revelarnos

©ROBERTO ALIFANO, poeta y escritor argentino
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA