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sábado, 9 de agosto de 2025

S O L I L O Q U I O - Ángel Medina - Málaga, España

 



S O L I L O Q U I O

     

A veces mantengo un silencioso soliloquio en el cual me pregunto desde la cárcel de mi cuerpo acerca del principio por el que debe regirse mi existencia. Porque si todo en mí es lo que palpo y toco, esto es, carne, materia, ¿cuál es el sentido de mi vida? ¿Acaso un cuerpo caduco que envejece y que finalmente mata el tiempo destruyendo sus órganos? ―quien se haya visto por dentro (bien feo que es) se reconocerá simplemente como un animal que aún permanece cosido al cordón umbilical de su chimpanificación original― Más, enseguida me interpelo con una nueva pregunta: ¿realmente piensa el ser humano en general acerca de sí mismo? Porque, si releyendo al viejo Descartes aquello del “pienso, luego soy”, si no me pienso, ¿qué soy? ¿Qué consciencia tengo del ser?

Meditando, llego a una deducción: soy un ser contingente, esto es, necesitado, al que sólo puede responder la verdad que habita dentro de él―aunque no la reconozca de manera inmediata―, pero que podría satisfacer su necesidad de interpelarse tanto del ayer, el hoy y el mañana. Algo que necesita el hombre al cruzar el umbral de la materia en busca de una respuesta que le trascienda para no acabarse en el tiempo.

Y continúo reflexionando. ¿Cómo gestionar la triada de preguntas que pueden ayudarme a entenderme?

La primera es tan incomprobable―quisiera obtener una respuesta que mi medida inteligencia pudiera comprender―, que al no ser viable he de admitir más allá de cualquier demostración, porque de rehusarla―aun de forma abstracta―tendría que aceptar simplemente como azar, y el azar, como nada responde ni nada explica, sencillamente es nada, en tanto que yo soy (insistiendo en el principio cartesiano), y la “nada” “no puede responder de alguien que sí es.

Me pregunto por mi origen. Si “no se contó conmigo para traerme al mundo”, ¿qué diantre hago yo aquí?

La segunda es ¿por qué no hacer el mal en lugar del bien? ― algo que ya exploró Kant― (ciertamente, puro utilitarismo si se quiere) ¿Dónde habré de situar la ética para seguir su huella?

Y la tercera―la definitiva que comprende y abarca las dos precedentes― el fin. ¿Qué decir del “yo” que se me arrebata con la muerte, o sea, lo que el hombre es más allá de la substancia material, el espíritu, la psique, el alma, aquello que es su mismísima identidad? ¿Es toda la existencia un caos organizado para concluir en la “nada” absoluta? ¿Un capricho de una divinidad creadora que finalmente deja que se desmorone su criatura de barro? ¿O quizá el retorno del ser a su fuente, cuando en la existencia terrena ha agotado el tiempo para que desde el libre albedrío acepte el don de una vida sin fin, cambiando la fragilidad del gusano que repta por la tierra en la alevilla que teje su sepulcro de seda para liberarse y acabar siendo mariposa que vuela?

Quien niega lo imperecedero no niega sólo al autor de la vida, de la ética y la eternidad, sino que se niega a sí mismo. Si racionalmente dudamos, cuando no negamos la existencia del Ser al que no se ve, no sólo estamos afirmando o negándolo, sino que implícitamente admitimos o rechazamos el sentido de la propia existencia. Es necesario arriesgar el rasgar el velo de la duda para encontrar una respuesta más allá de la desesperanza.

La respuesta es que, el que es― no el que tiene―Amor, se comparte con su criatura, pues el amor no puede quedarse en él mismo, sino compartirse, lo cual se constituye en la razón de la creación, y lo único que le pide al hombre es que libremente acepte el don, siendo el tiempo de la vida el espacio para hacerlo. Eso exige confianza y el valor de amar a los otros. Al comienzo, durante y al final del viaje, no está la “nada” (que nada dice), sino el mismo Dios.

ÁNGEL MEDINA – Málaga, España

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


BLAS DE OTERO, ODISEO DE SU “ÁNGEL FIERAMENTE HUMANO” - Roberto Alifano - Buenos Aires, Argentina

 




BLAS DE OTERO, ODISEO DE SU “ÁNGEL FIERAMENTE HUMANO”


“En el principio fue la Palabra -afirman las Escrituras- y todas las cosas fueron hechas por medio de la Palabra”… Y la Palabra se hizo carne y habita entre nosotros”.

Impulsado por su fe en la palabra, la misión del poeta es embellecerla. Si la palabra da sentido a su expresión otorgando belleza es esencia más allá de cualquier forma o género literario. Con la palabra no solo se comunican ideas y experiencias, también se transmiten emociones. El arte de la literatura debe ser ante todo verbal, y de lo que se trata es de encantar esa palabra para que vuele como pájaro, mariposa o pétalo impulsado por la brisa. Más allá de las reglas que impone la versificación, el poeta debe cumplir la misión de expresar belleza y dar vida con su palabra. “El poeta es un pequeño Dios”, enfatizó convencido Vicente Huidobro.

Entre los poetas del siglo XX que releo con devoción y renovado placer figura el alto nombre de Blas de Otero, un artífice de la palabra que con asombrosa libertad trabajó con formas clásicas y rupturistas logrando un mecanismo exquisito, entremezclado con el delirio y lucidez social. Sin confiar en la mera casualidad, el poeta logra conciliar una tradición estética con otra nueva manera de rebelión. A través de la palabra, accede a los umbrales de una plenitud que linda con su religiosidad. Inseparable de la crítica del lenguaje; esa palabra fundacional es además una prédica de la salvación humana que abarca presente, pasado y futuro. Nunca su culminación.

En unos versos de sus magistrales sonetos de Ángel fieramente humano, el poeta profetiza:

Definitivamente, cantaré para el hombre.
Algún día -después-, alguna noche
me oirán. Hoy van -vamos- sin rumbo,
sordos de sed, famélicos de oscuro…

Yo os traigo un alba, hermanos. Surto un agua,
eterna no, parada ante la casa.
Salid a ver. Venid, bebed. Dejadme,
que os unja de agua y luz, bajo la carne…

A través de una palpitante poesía existencial, en la palabra de Otero se puede acceder a los umbrales de otra plenitud donde la vivencia de formal se realiza desde una experiencia estética que nace de sufrimiento personal. Su poesía es una prédica de la salvación humana a través de la misma poesía, donde el artífice suma belleza y esperanza, aunque a veces desilusión, siempre en el principio de un proceso. Con un portal abierto a la dinámica de la propia vida y a su fe religiosa, escribe:

Luchando, cuerpo a cuerpo, con la muerte,
al borde del abismo, estoy clamando
a Dios. Y su silencio, retumbando,
ahoga mi voz en el vacío inerte.

Oh Dios. Si he de morir, quiero tenerte
despierto. Y, noche a noche, no sé cuándo
oirás mi voz. Oh Dios. Estoy hablando
solo. Arañando sombras para verte…

El resultado es un giro hacia la temática original de toda su vida, donde profetiza una posible esperanza en la salvación humana a través de la propia palabra. Sin embargo, una vez más no aparece una vía unitiva: pues la única manera de alcanzar la unión con Dios no está en esta vida, sino acaso en la muerte. Ese misterio que desconcierta al poeta. En esta vida solo se puede aspirar a vivir la gracia, entendido como el poder habilitador de la sanación espiritual ofrecida por medio de la misericordia y del amor al Salvador, sintiendo el sueño de la presencia divina. Y el poeta se resigna a lo que somos.

Pero, mortal, el hombre nunca puede,
nunca logra ascender adonde el cielo
es torre esbelta…

Entonces, Con los pies en la tierra, y como buen lector de Sören Kierkegaard, uno de sus referentes filosóficos, Otero desarrolla principalmente en el período de entreguerras una forma de rebelión donde básicamente, postula que existe una gran diferencia entre “ser” y “existir”. “Ser”. Es una forma de rebelión, donde todo lo que rodea al poeta es pasivo y se debe atravesar con la palabra. Así los objetos “son”, porque no protagonizan ninguna acción; en todo caso juegan como receptores de ellas, pues carecen de la forma suficiente y de autonomía para elegir su propio destino. Son lo que “son” en sí, sin posibilidad de cambiarse a sí mismos. De allí su reclamo:

Rebelde, el poeta reclama ante la muerte:
Humanamente hablando, es un suplicio
ser hombre y soportarlo hasta las heces,
saber que somos luz y sufrir frío,
humanamente esclavos de la muerte…

Si en la lírica del siglo XX se puede encontrar un aedo cercano a Blas de Otero, inmediatamente pensamos en César Vallejo. Cuyo dolor existencial no tiene límite. El hombre existe con su libre albedrío y es tal como es, y no puede cambiar su propio ser con decisiones. Es su sufrimiento, la resignación ante la crueldad, la entrega a un destino que solo se puede enfrentar con la palabra. Como el poeta peruano, Otero se caracteriza por sentir la finitud y estar contenido en una contingencia temporal que lo amarra ante lo terrenal: es decir, tiene un cuerpo mortal y ante esta realidad el poeta expone su reclamo al no ser concebido como eternidad, atada siempre a sus propios errores y a la contingencia, el poeta pide al Supremo que haga algo por al género humano.

Salva al hombre, Señor, en esta hora
horrorosa de trágico destino;
no sabe dónde va, de dónde vino
tanto dolor, que en sauce roto llora.

Ponlo de pie, Señor, clava tu aurora
en su costado, y sepa que es divino
despojo, polvo errante en el camino:
más que Tu luz inmortaliza y dora.

¡Ponnos, Señor, encima de la muerte!...

Para el poeta el hombre no sólo “existe”, sino que además tiene la obligación de hacerlo, o acaso “volver a hacerlo” las veces que sea necesario. Y en su desesperación, como César Vallejo, Blas de Otero se aferra a un existencialismo místico donde presiente que puede haber una defensa de la vivencia subjetiva por encima de la pura objetividad, y es por eso que busca refugio en su propio individualismo moral: cada uno debe ser responsable de sus propias acciones y decidir su código ético.

No existe, pues, ninguna base objetiva para defender las decisiones morales; el mayor bien para un individuo es encontrar su propia y única vocación. Se trata de una crítica a los “más allá” metafísicos para ubicarse en el “más acá”; una alternativa a las filosofías que analizan el conocimiento objetivo y las concepciones sistemáticas del mundo para centrarse en el hombre, en su vida y su muerte.

Presintiendo esa certeza o, mejor dicho, convencido, Otero crea su propio sendero dentro del existencialismo, y abre un camino que acompaña a través de la estética iniciada por Jean Paul Sartre: una filosofía primordialmente moral, que denuncia el compromiso del hombre con su propia libertad. No existe una predestinación, no hay dioses ni almas: cada uno es responsable de sus propios actos, está solo, sin más. Ese sentimiento de soledad existencial es uno de los pilares de la obra poética de Otero. El existencialismo de Sartre se inscribe dentro del marxismo, difiriendo de este en una negación de todo totalitarismo: el hombre debe tener libertad para ser lo que quiera.

Aparece entonces el existencialismo como elemento terrestre y como respuesta a una crisis espiritual que lo lleva a perder la fe. A través de ella llega a lo que será el estado definitivo de su poética, la poesía social. Sin embargo, esta etapa tiene entidad propia y valor de por sí, y el yo poético se queda solo en esa busca agónica e infructuosa de una nueva fe o una razón para vivir. El hombre es un ser destinado a la muerte en un contexto de desolación y ruinas; ansioso por sobrevivir, por no perderse en la nada, busca a Dios. Lo que antes era una llamada ahora es una pregunta a gritos; un reclamo. Sin embargo, solo obtiene silencio como respuesta; en ese silencio su corazón se llena de miedo, miedo a la muerte que le aprisiona y le condena a que todas las cosas que está haciendo no sirvan demasiado. Lo que debe hacerse es aceptar el propio destino, y así encontrar un nuevo absoluto de vida. De este modo halla dos tablas de salvación: el amor y la poesía. No sin indiferencia, siente que Dios se le ausenta.

Luchando, cuerpo a cuerpo, con la muerte,
al borde del abismo, estoy clamando
a Dios. Y su silencio, retumbando,
ahoga mi voz en el vacío inerte.

Alzo la mano, y tú me la cercenas.

Esto es ser hombre: horror a manos llenas.
Ser -y no ser- eternos, fugitivos.
¡Ángel con grandes alas de cadenas!

Blas de Otero Muñoz nació en Bilbao, en 1916 y murió en Madrid, en 1979. Fue también miembro de la Generación del 50’, y uno de los principales representantes de la “poesía desarraigada”, fruto de los tiempos duros que le tocó vivir. Firme y valiente opositor al franquismo, anheló y cantó a la democracia durante 40 años, aunque no llegó a ver completamente realizado su sueño,

ROBERTO ALIFANO – Buenos Aires, Argentina
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

sábado, 2 de agosto de 2025

CUÁNTAS VECES PASÉ POR AQUÍ - Donato Ndongo - Guinea Ecuatorial - África

 










CUÁNTAS VECES PASÉ POR AQUÍ

Sin escribir un sólo poema.
Ahora, al iniciarlo, me siento mal
a la luz de las sombras que centellean
en el interior de esta vieja lámpara
que despide ruidos ahogados
por la vehemencia de una eternidad
cargada de espasmos inconexos.
Ven
me dijeron
y
fui
a
ti
mancillando la sublime promesa.

La existencia futura se forja,
lo sé,
sobre las ruinas de los siglos
igual que el polvo del tiempo se posa
en el fondo de los viejos recuerdos.

Los hijos de la ira aullarán
un día
convertidos en bosques incandescentes
cubiertos de herrumbre,
azufre
y cal
calcinados por la cólera de los idos,
venganza de tantos muertos inútiles.

Y
no,
no me será posible salir indemne
pues
cuántas veces pasé por aquí
sin escribir un solo poema.

 

DONATO NDONGO – GUINEA ECUATORIAL - ÁFRICA

 

Donato Ndongo-Bidyogo es un escritor, periodista y político ecuatoguineano. Wikipedia

Nacimiento: 12 de diciembre de 1950 (edad 74 años), Niefang, Guinea Ecuatorial

Nombre de nacimiento: Donato Francisco Ndongo-Bidyogo Makina


QUÉ DIFÍCIL! - Gloria Nistal - Madrid, España

 












QUÉ DIFÍCIL!


¡Qué difícil es vivir sin ti
Cuando se ha probado
La sal de tu cuerpo
Y el aroma de tu sonrisa!

¡Qué difícil mantenerse en pie
Y abrir la puerta de las mañanas
Sin tu abrazo!

No puedo, no aprendo,
Dependo de la fuerza de tus alas,
Soy una sombra indefensa
Sin tus mimos.

¡Qué difícil es vivir sin ti!
Te imagino, te escucho,
Te espero cada mañana
Para afrontar el día,
Pero la parca se enamoró de ti
Y me prohíbe ser tu amante.

¡Qué difícil caminar con tu voz
En el alma,
Sin tu presencia y tu figura!

Dicen que volveré a vivir
El amor
Y a sentir las hormigas del deseo.
Dicen que volverán tus ojos
Conquistando mis sueños infinitos.

Dicen, pero ¡qué difícil!



GLORIA NISTAL
– Madrid, España
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

EL SER EN SU SOMBRA - Luis Alposta- Buenos Aires, Argentina

 


LUIS ALPOSTA - Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA

LA VENUS ESPEJADA - Adrián Néstor Escudero- Santa Fe, Argentina

 








LA VENUS ESPEJADA


A Diego Velázquez (1599-1660),
el pintor más destacado del Siglo de Oro Español.
Con sublime admiración.



Era ella, desnuda, joven,
Narcisa y anhelante,
Arrellanada esbelta
En su alcoba y
Recorriendo su cuerpo
Frente a un núbil espejo.

Seducida en su sexo
Y reflejada con la
Virginal sonrisa de una
Dulce Blancanieves o
Con la mueca agria
de una Reina Mala.

Hasta que vino él
A retratarla sin preguntar
Nada y admirado sólo
Por su dulce hermosura
De niña bien dotada
Y por todos consentida.

Y Velázquez, cual Cupido,
Fue quien trastocó su destino
Con un efímero pistilo
De pastas oleosas y cariños,
Y la eternizó sempiterno
Cómo la Venus espejada.[2]


ADRIÁN NÉSTOR ESCUDERO - Santa Fe, Argentina
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


[2] NOTA: "La Venus del espejo" es un cuadro de Diego Velázquez (1599-1660), el pintor más destacado del Siglo de Oro español. Actualmente se encuentra en la National Gallery de Londres, donde se la denomina The Toilet of Venus o The Rokeby Venus. El sobrenombre «Rokeby» proviene de que durante el siglo XIX estuvo en el Rokeby Hall de Yorkshire. ​

El cuadro perteneció a la casa de Alba y posteriormente a Manuel Godoy, en cuya época seguramente se conservaba en el Palacio de Buenavista (Madrid). En los momentos convulsos a la entrada del ejército napoleónico en España durante la Guerra de la Independencia, diversos marchantes extranjeros que operaban en el país se hicieron con numerosas obras de arte mediante operaciones legales o a través del comercio encubierto, entre ellas la "Venus del espejo", que acabaría en Inglaterra.

La obra representa a la diosa Venus en una pose erótica, tumbada sobre una cama y mirando a un espejo que sostiene el dios del amor sensual, su hijo Cupido. Se trata de un tema mitológico al que Velázquez, como es usual en él, da trato mundano. No trata a la figura como a una diosa sino, simplemente, como a una mujer. Esta vez, sin embargo, prescinde del toque irónico que emplea con Baco, Marte o Vulcano.

Sitio: https://es.wikipedia.org/wiki/Venus_del_espejo


POLÍPTICO CELESTIAL - Germain Droogenbroodt - Altea, Alicante, España

 










POLÍPTICO CELESTIAL



En blanco la hoja de papel
busca en vano la pluma
la palabra redentora
para el primer verso

hasta que sobre el mar
las nubes y la primera luz
juegan un juego de amor celestial

y sobre el lienzo del horizonte
en constante transformación
pintan los cuadros más bellos

un deleite para la vista
inspiración para el poema.

De su libro : “Reflexiones Poéticas”


GERMAIN DROOGENBROODT – Altea, Alicante, España
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

PEREGRINO - Antonio Las Heras - Buenos Aires, Argentina

 









PEREGRINO



Desnudo desafío en esta vida
haber crecido como un árbol sin raíces
llevar, latiendo, de cada día cicatrices
acompañadas de dolor, en mil matices.

Hallar, empero, la luz cada mañana.
Certeza profunda de una esperanza cierta
que a cada paso desgrana y desgrana
pensamientos de tal fuerza, nada vana.

La mirada encuentra un horizonte.
Alguien, al lado, aparece en el sendero
abriéndose, de Sol y azul, el cielo entero.

Es el rastro de un amor insospechado
dotando de sentido la existencia.
Nace un tiempo fértil, que no pide clemencia.


ANTONIO LAS HERAS
– Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORIFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA

 


Norberto Pannone – in quattro lingue. A cura di Irma Kurti. Dal progetto “Poesia senza frontiere”, Fondazione Culturale “Ithaca” in Spagna

 

Norberto Pannone – Argentina, in quattro lingue. A cura di Irma Kurti. Dal progetto “Poesia senza frontiere”, Fondazione Culturale “Ithaca” in Spagna




 Giu 27, 2025

ALZO IL BICCHIERE


Alzo il mio bicchiere.
Nel vino incolore,
galoppa il verso.
Cerca la regione del sublime,
ma si scontra con il limite
fatale della poesia,
e il bicchiere si frantuma,
rovesciando il vino.
Il mio sogno rimane
ancora austero.
Il ricordo
della tua assenza
irrompe in me.
. . . e bevo.


NORBERTO PANNONE, ARGENTINA

Dal progetto “Poesia senza frontiere”, Fondazione Culturale “Ithaca” in Spagna del poeta e traduttore di fama internazionale GERMAIN DROOGENBROODT. Traduzione in lingua italiana e albanese a cura di Irma Kurti.

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I RAISE MY GLASS

I raise my glass.
In my colourless wine,
gallops the verse.
It seeks the region of the sublime,
but collides with the fatal
limit of poetry,
and the glass shatters,
spilling the wine.
My dream remains
still austere.
The memory
of your absence
breaks in me.
. . .  and I drink.


Norberto Pannone, Argentina


Translated by Germain Droogenbroodt – Stanley Barkan

From the “Poetry without borders” project of the Ithaca Cultural Foundation in Spain directed by the well-known international poet, translator and publisher of modern poetry GERMAIN DROOGENBROODT. Translated into Italian and Albanian by IRMA KURTI.

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UNË NGRE GOTËN

Unë ngre gotën.
Në verën pa ngjyrë,
vargu im rend me galop.
Ai kërkon strehën më të mirë,
por përplaset me kufirin

fatal të poezisë,
dhe gota thyhet,
duke e derdhur verën.
Ëndrra ime mbetet
e ashpër sërish.
Kujtimi
i mungesës tënde
copëtohet brenda meje.
. . .  dhe unë pi.

Norberto Pannone, Argjentinë

Përktheu në italisht dhe shqip: IRMA KURTI

Nga projekti “Poetry without borders – “Poezia pa kufij” i Fondacionit Kulturor Ithaca në Spanjë drejtuar nga poeti, përkthyesi dhe botuesi i njohur i poezisë moderne ndërkombëtare Germain Droogenbroodt. Përkthimi në italisht dhe në gjuhën shqipe nga Irma Kurti.

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ALZO MI COPA


Alzo mi copa.
En mi vino sin matiz
galopa el verso.
Busca la región de lo sublime.
Colisiona el límite
fatal de la poesía
y el cristal se rompe,
derramando la vid.
Mi sueño permanece
aún austero.
Me requiebran
de ausencias
tus recuerdos
…y bebo.

Norberto Pannone, Argentina




Irma Kurti – I versi di Natale


Di Irma Kurti

Poetessa, scrittrice, paroliera, giornalista e traduttrice albanese naturalizzata italiana. Ha vinto numerosi premi e riconoscimenti in Italia, nella Svizzera italiana, negli USA, nelle Filippine, in Libano, Cina, Albania, Kosovo e Macedonia del Nord. Nel 2020 ha ricevuto il titolo di Accademico e Presidente Onorario di WikiPoesia, l’enciclopedia poetica. Nel 2021 le è stato conferito il premio “Liria” (Libertà) dalla Comunità Italo-Albanese in Italia. Nel 2022 viene insignita del titolo di Madre Fondatrice e Dama dell’Ordine di Dante Alighieri della Repubblica dei Poeti. Nel 2023 le è stato conferito il “Premio alla Carriera” dall’Universum Academy Switzerland. È membro di giuria di diversi concorsi letterali in Italia. È traduttrice presso la Fondazione Ithaca in Spagna. Irma Kurti vanta la pubblicazione di oltre 100 opere, tra libri di poesia, narrativa e traduzioni. I suoi libri sono stati pubblicati tranne che in Albania in 20 paesi del mondo: Stati Uniti, Canada, Francia, Italia, Grecia, Belgio, Olanda, Germania, Romania, Turchia, Kosovo, Filippine, Camerun, India, Cile, Serbia, Colombia, Argentina, Moldavia e Portogallo.


CARLOS GARDEL A 90 AÑOS DE SU TRÁGICO ACCIDENTE - Roberto Alifano - Buenos Aires, Argentina




CARLOS GARDEL A 90 AÑOS DE SU TRÁGICO ACCIDENTE

Los artistas populares son figuras que trascienden el medio social y son admirados por un entorno que en casos muy especiales los hacen arquetípicos. Esos elegidos son modelos a seguir y símbolos de aspiraciones; incluso objetos de devoción. Al forjarse la leyenda se convierten en personajes monumentales que resaltan los aspectos virtuosos, creando una narrativa que enriquece el imaginario colectivo, convirtiéndolos en leyendas. De allí la creación del mito popular, que lleva a mucha gente a identificarse con ellos hasta imitarlos, sintiendo que comparten sus aspiraciones, luchas y valores. Siempre dejan, por lo general, una influencia cultural significativa que incide en el lenguaje, la moda y las tendencias. También es importante señalar que la idolatría puede ser objeto de crítica, especialmente cuando se transforma en fanatismo o cuando los ídolos caen en desgracia. No ha sido el caso de Carlos Gardel cuya imagen y leyenda perduran en el tiempo.

Un 24 de junio de 1935, en el Aeródromo Olaya Herrera de Medellín, Colombia, que hace algunos años fue cerrado, un trágico accidente causó la muerte de 17 personas, entre ellas la de Carlos Gardel, la máxima figura del tango argentino y de la historia popular del continente. La terrible tragedia de la aeronave que lo transportaba colisionó en tierra con otro avión que esperaba en la pista para levantar vuelo.

La noticia estremeció a millones de personas en el mundo y dejó una herida abierta en la historia del tango. A partir de allí, durante décadas, los detalles del siniestro estuvieron rodeados de toda clase de conjeturas, silencios oficiales y versiones contradictorias. Aquella mañana estaban programados dos vuelos hacia la ciudad de Cali: el de la compañía colombiana SACO y el de SCADTA, la empresa alemana que operaba en la región. El avión de SACO, en el que viajaban Gardel y sus acompañantes, estaba a cargo del piloto Ernesto Samper Mendoza. La aeronave de SCADTA, acababa de aterrizar y aguardaba su salida en la precaria pista de ripio sin torre de control ni señalización; las dos empresas formaban parte de los primeros vuelos que comunicaban esas ciudades separadas por altas montañas.

Según el informe, el avión en el que viajaba Gardel con su gente despegó con viento de cola y una maniobra desaconsejada hizo que se desviara hacia fuera de la pista, para impactar con el que esperaba alineado para levanta vuelo. El choque fue brutal: las dos aeronaves estallaron causando la muerte de casi todos los ocupantes. Solo tres personas sobrevivieron con heridas graves y terribles quemaduras.

A partir del horrible accidente, la noticia empezó a difundirse por el mundo y Carlos Gardel, el “Morocho del Abasto” o el “Zorzal Criollo”, como cariñosamente se lo llamaba, se transformó en un mito. Estaba en el punto más alto de su carrera de cantor y actor de cine, y temas como “El día que me quieras”, “Volver” y “Tango Bar”, entonados por su voz incomparable, eran familiares, difundidos y tarareados en distintos países. La ciudad de Medellín, donde había cantado la noche anterior, era solo una escala más de la exitosa gira emprendida por Sudamérica. Si su voz y su figura movilizaban multitudes, celebrar su llegada era el máximo acontecimiento. Sus actuaciones y sus películas convocaban multitudes. Tenía 44 años y la terrible noticia del accidente conmocionó a miles de personas.

¿Qué había pasado? ¿Cuáles fueron las verdaderas razones que desembocaron en esa tragedia? A partir de aquel momento se gestó la gran duda. En especial porque no hubo una investigación penal rigurosa ni se esclarecieron oficialmente las causas. El expediente técnico se mantuvo fuera del alcance público, alimentando especulaciones que durante décadas ocultaron las causas reales. Algunos conjeturaron que hubo negligencia y omisiones; tanto es así que el análisis posterior señaló a Samper, el pionero de la aviación en Colombia y comandante de esa nave, como principal responsable. El avión, al parecer, despegó con el timón de profundidad mal regulado -en posición de “nariz abajo”, como se dice técnicamente- y con viento desfavorable. A esto se sumó la decisión de SCADTA de mantener su aeronave en la cabecera de pista, en lugar de retirarla a un costado más seguro.

Otra investigación interna reveló detalles más alarmantes. El primero apuntaba a que Samper había estado bebiendo esa mañana y no contaba con la licencia habilitante para estar al mando de ese tipo de aeronave, y que tenía como copiloto a un joven de 19 años, sin experiencia ni conocimientos. Otra de las causas es que la carga estaba mal distribuida y superaba el límite admitido. La falta de pericia y el contexto técnico era muy probable que fueran determinantes. Al parecer el inexperto copiloto no ajustó el estabilizador trasero, impidiendo el control direccional del avión al despegar.

En la década de 1970, mi admiración por Carlos Gardel, sumada al interés periodístico, me llevó a Madellín para recabar algunos datos sobre el fatal accidente. Fue poco o casi nada lo que quedaba de la tragedia. Mi trabajo fue publicado en el suplemento dominical del diario La tercera de Santiago de Chile y posteriormente en uno de los hebdomadarios de la editorial Abril de la Argentina. En esos medios di a conocer los informes y mis modestas opiniones sobre el cruento accidente. Transcribo aquellos datos.

Según pude comprobar, un año después de la tragedia, la empresa SCADTA encomendó una investigación que culminó con la publicación de un libro, que no aclaró demasiado e incluye los resultados del sumario judicial. Pero, al parecer, el texto, insólitamente, fue censurado por el gobierno colombiano y se argumentó que su contenido podía afectar intereses diplomáticos y comerciales, ya que Pan American Airways, la empresa estadounidense, tenía participación en ambas compañías involucradas. Fue así que los datos reunidos por el periodismo, junto a los elementos judiciales, quedaron archivados y décadas después, con la aparición del expediente original y documentos filtrados, fue posible reconstruir una parte de aquellos hechos.

Yo llegué hasta donde pude con mi indagación. Los años habían desbaratado la realidad del momento en el que sucedieron. Unas humedecidas carpetas no me revelaron nada nuevo. Debí resignarme y, según creo ahora, el legado de Carlos Gardel solo merece ser recordado menos desde la evidencia histórica que del drama emocional que supone, ya que con su muerte no solo se perdió a un gran ser humano sino también al máximo exponente del tango; un artista innovador, compositor, actor y empresario que se encontraba en la cúspide de su carrera internacional, con contratos firmados en los Estados Unidos y Europa y con muchas películas en proceso y giras planeadas por el mundo.

Fue lamentable desde todo punto de vista. La muerte de Gardel no solo llegó a conmover a millones, sino que interrumpió un momento de expansión cultural y económica sin precedentes para la música rioplatense. A pesar a las décadas que nos separan de ese trágico día, la voz del popular “Zorzal Criollo”, junto a su música y su figura, siguen representando la cultural de millones de personas en todo el mundo.

Como tantas cosas, ese accidente encierra una sola verdad que acaso podemos llamar injusticia o incurable dolor. No por los materiales errores humanos o los intereses en juego, sino porque además nuestro genial y virtuoso artista merecía no terminar de esa forma; pero el destino o vaya uno a saber qué secretas leyes ponen su sello inmodificable. Han pasado 90 años y aquellas circunstancias ya son parte del ayer; sin embargo, su voz y su figura siguen teniendo presencia y conmoviendo a través de las casi mil grabaciones que quedaron en el disco y de su señera figura proyectada a través del cine.

Escuché una vez al gran Vittorio Gassman decir que la máxima expresión del dramatismo en el cine universal era Carlos Gardel cantando en una de sus películas el tango “Sus ojos se cerraron”. Nuestro “Zorzal”, el gran mito del tango y de la Argentina cada día canta mejor, ¡qué duda cabe! ¡Invitó a seguir escuchando su voz y a ver su carismática estampa porteña desde la pantalla! ¡Nunca defrauda! ¡Es único! ¡Es un mito redivivo!


ROBERTO ALIFANO – Buenos Aires, Argentina
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA