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sábado, 3 de mayo de 2025

ESPINAS - Glagys Abilar - Chilecito, La Rioja, Argentina

 










ESPINAS

Metáfora de una guerra


Al hombre codicioso le han crecido espinas.
Espinas le han brotado en el cerebro
en los ojos, en la lengua, en las venas. En el alma.
Enojadas, furiosas, piden sangre
Sufren los ideales lastimados;
sufre el pensamiento, la razón y la ternura.
Las espinas tienen hambre. Las espinas quieren sangre.

Ajenos y ofensivos visitantes
vienen del aire y violan la Madre tierra,
abren cavernas, profanan sus entrañas.
El desalojo, la venganza, encienden la lujuria.
Misiles, tanques, bombas constituyen el equipaje del intruso.
Se necesitan más espinas para la ablación de la inocencia.
Los huérfanos marchan en procesión hacia el infierno;
huyen cual ciervos asustados. La salvación, triste quimera.
Un festival de balas simula color y resplandor de ocaso.

Espinas en el alma.
Nunca tan lejos un beso.
Nunca tan cerca el tajo.
La dignidad peregrina hacia el exilio.

El alma está rota.
Alguien envenenó la Justicia.

La Justicia ha huido de la tierra,
ha desconocido a sus hombres
porque tienen olor a pólvora
y mirada de cañón.
En su andar errático
descubre los despojos de seres humillados;
un Gólgota ante la tragedia de crímenes impunes.
Traidores del espacio y de la tierra
espían desde la frontera
con ojos malos
con ojos duros
con ojos codiciosos.
Y vomitan muerte sobre refugiados indefensos.

Al campo de batalla le duele el luto,
a las madres les duelen sus hijos,
a los hijos la orfandad,
a la noche sus días manchados de muertos,
al universo le duele su cielo herido de estrellas desgarradas,
luna triste, opaca y viuda.
La inocencia deambula por los campos del horror
sorteando todo aquello que tenga vocación de exterminio.

La tierra llora. El agua llora.
En cambio, los ojos, se han secado;
las lágrimas son polvo blanco con olor a pólvora.
Y la pólvora aplaca la sed del hombre con espinas;
lo embriaga el rugido del aire, gritos, lamentos, desgarros…
Mientras la sangre se derrama por dentro y moja por fuera
el infiel de las espinas festeja las víctimas, vitorea la muerte.

El alma está rota.
Alguien envenenó la Justicia.

Ahora el ocaso es muerte.
Han agredido su poesía
y han violentado la casa del sol.
Solloza la aurora humillada,
los llantos del alba huelen a ruina
y las gotas de rocío tienen textura de sangre.
La tierra grita. Le están extirpando las entrañas,
están asesinando a sus hijos.
Entonces los hombres con espinas
en el cuerpo y en el alma
descorchan un champán y brindan
con ojos de fuego, sonrisa demencial
y manos de fusil.

El alma está rota.
Alguien envenenó la Justicia.


GLADYS ABILAR
– Chilecito, La Rioja, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

FRANCISCO, DE LA TEOLOGÍA DEL PUEBLO A LA TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN - Gabriella Bianco - Venecia, Italia

 




FRANCISCO, DE LA TEOLOGÍA DEL PUEBLO A LA TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN

Mucho se ha escrito sobre el Papa Francisco y su pontificado y mucho más se dirá. En este breve artículo, me gustaría referirme al testimonio de un amigo, el rabino Abraham Skorka, y a las observaciones de Leonardo Boff, el Teólogo de la Liberación brasileño.

Boff y los demás exponentes de la Teología de la Liberación fueron condenados y perseguidos durante los papados de Woityla y Ratzinger, mientras que Bergoglio, iniciado y elevado a la visión de la «Teología del Pueblo» del teólogo Juan Carlos Scannone, una vez que ascendió al trono de Pedro, habló de sí mismo como de un «sacerdote de la calle» y pidió a Leonardo Boff que coordinara la redacción de la encíclica Laudato Sì.

La teología argentina del pueblo y la cultura propugnada por el teólogo Juan Carlos Scannone constituye una vertiente con características propias de la teología de la liberación.  La teología del pueblo adoptada por Jorge Mario Bergoglio es una clave indispensable para conocer al Papa Francisco, para comprender tanto la inspiración profunda de su teología como las raíces filosóficas de su pastoral, sus gestos, sus palabras, sus escritos, su impulso reformador.

Scannone presenta la «teología del pueblo» como un modelo para afirmar la universalidad de la teología a través de la sabiduría y la piedad del pueblo de Dios encarnado en los pueblos de la tierra.  La teología del pueblo, fruto de la renovación conciliar en su declinación latinoamericana, representa una aportación original a la teología de la liberación y al diálogo teológico intercultural, como modelo metodológico de anuncio e impulso de reforma de la Iglesia universal. El mismo teólogo es citado en una nota a pie de página de Laudato Sì.

El Papa Francisco, discípulo de Juan Carlos Scannone, procede por tanto de la corriente argentina de la teología de la liberación, que hace hincapié en la opresión del pueblo y la exclusión de la cultura popular. En polémica con los gobernantes, el arzobispo Bergoglio protestó en Buenos Aires contra las políticas asistencialistas y paternalistas hacia los pobres, que en cambio necesitan justicia social, raíz de la verdadera liberación.

Ya de estudiante e inspirado por esta teología, Bergoglio se había hecho una promesa: cada semana visitaría, solo, las «villas miseria». Entraría en las casas, se informaría sobre los problemas de los pobres e infundiría esperanza en todos. Actuó en solidaridad con los pobres, vivió en un pequeño piso, cocinó su propia comida, trajo su propio periódico. Se negó a vivir en palacio y a utilizar el coche especial, y así lo hizo incluso cuando se convirtió en Papa.

Habla su amigo, el rabino Abraham Skorka...

«Se ha ido un amigo», repite sin ocultar su emoción Abraham Skorka, «un hermano».

Precisamente con esta palabra «querido hermano» comenzaron los cientos de correos electrónicos que Jorge Mario Bergoglio y el rabino «conservador», uno de los exponentes más conocidos de la comunidad judía argentina y ahora profesor en la Universidad de Georgetown, en Washington, DC, intercambiaron durante los últimos doce años.

En los quince años anteriores no habían tenido necesidad de escribirse: se veían asiduamente en Buenos Aires, donde trabajaban codo con codo por el diálogo interreligioso y la paz. Este compromiso se había plasmado en un programa de televisión emitido por la emisora arzobispal y en el libro «Cielo y Tierra», publicado en Italia por Mondadori.

Según su amigo rabino. la humildad es la gran lección de Francisco: «Nunca olvidaré -relata- nuestro abrazo ante el Muro del Templo de Jerusalén: tras dos mil años de desencuentro entre judíos y cristianos, el proceso iniciado con el Concilio se hizo tangible». Antes de partir, según la tradición judía, Francisco dejó una nota entre las piedras. Quise poner un mensaje junto al suyo y le pedí que me esperara. No pude encontrarle, así que tardé más de lo previsto. Cuando me volví, seguía allí: me estaba esperando, a pesar del protocolo. Con este gesto, sentí que anteponía su condición de amigo a la de Papa.

La otra gran enseñanza del Papa fue su testimonio concreto de servicio a Dios y a la humanidad. Hasta el final», concluye Skorka, »quiso gastarse por los demás. Murió con las botas puestas, como se dice en Argentina. Quién sabe cuántas veces le habrán dicho que se cuidara, que evitara el exceso de trabajo. Pero él no era así. Jorge Mario Bergoglio era así, un luchador incansable y obstinado.

Leonardo Boff habla...

Boff nos ofrece una lectura latinoamericana de la teología y el pontificado del Papa Francisco. Para Boff, «el Papa Francisco no es un nombre, sino un proyecto de Iglesia y de mundo».

Si Francisco de Asís representa un proyecto de Iglesia cuya centralidad está en el Jesús histórico, pobre, amigo de los despreciados y humillados, la elección del nombre Francisco no fue casual.  San Francisco de Asís es el ejemplo del cuidado y de una ecología integral, «vivida con alegría y autenticidad» (Laudato Sì, n. 10), que llamó a todos los seres con el nombre de hermano y hermana.

Esta fue la perspectiva adoptada por Bergoglio cuando fue elegido Papa: una Iglesia pobre para los pobres, despojándose de sus vestiduras papales y vistiendo una sencilla capa blanca con una cruz de hierro. Viviendo con la mayor sencillez, rompió a menudo con los rituales para estar cerca de los fieles. Como Obispo de Roma y como Papa, quiso animar a la Iglesia universal -como él mismo subrayó- no con el derecho canónico, sino con el amor.

Observando con tristeza la globalización de la indiferencia, los migrantes fueron el centro de su misión: «Vosotros, los europeos, llegasteis primero, ocupasteis sus tierras y riquezas y fuisteis bien recibidos. Ahora están aquí y no queréis recibirlos». Dijo dirigiéndose a Europa. Hay dos aspectos, profundamente entrelazados: la referencia constante a los emigrantes como símbolo de confrontación con los demás, en una especie de nuevo paradigma evangélico, y la referencia constante a la dimensión educativa decisiva para facilitar el paso de una generación a la siguiente. Ceder el testigo a los que continúan el camino nos ayuda a comprender quiénes somos.

El Papa Francisco, al recibir a los movimientos sociales mundiales, vio en ellos la esperanza de un futuro para la Tierra, porque la tratan con cuidado, cultivan la agroecología y viven una democracia popular y participativa. A menudo les repitió los derechos que se les niegan, las famosas tres T: Tierra, Techo y Trabajo.

Con ello legitimó todo un movimiento mundial, el bio-regionalismo, como forma de superar la explotación y la acumulación por parte de unos pocos y asegurar una mayor participación y justicia social para la mayoría. En este contexto (el Papa Francisco) escribió dos encíclicas extraordinarias: 'Laudato Sì: Sobre el cuidado de la casa común', sobre una ecología integral que abarca el medio ambiente, la política, la economía, la cultura, la vida cotidiana y la espiritualidad ecológica. En la otra, «Hermanos todos», ante la degradación generalizada de los ecosistemas, lanza la severa advertencia: «Estamos en el mismo barco: o nos salvamos todos o no se salvará nadie» (n. 34).

Con estos textos, el Papa se sitúa en la vanguardia del debate ecológico mundial que va más allá de la mera ecología verde y de otras formas de producción, cuestionando el sistema capitalista que, por su lógica, crea acumulación por un lado a costa de la explotación de la inmensa mayoría por otro.

Con su llamada a la acción en favor de los pobres, con su valiente crítica al sistema actual que produce muerte y amenaza los fundamentos ecológicos que sostienen la vida, la solidaridad y la fraternidad universal, el Papa Francisco aboga por el cuidado de la Casa Común donde todos los seres humanos y los demás seres de la naturaleza se encuentran como hermanos y hermanas.

Con su apasionado amor y cuidado por la naturaleza y la Casa Común, con sus incansables esfuerzos por mediar en las guerras a favor de la paz, el Papa Francisco se ha erigido como un gran profeta que ha anunciado y denunciado, suscitando siempre la esperanza de que podemos construir un mundo diferente y mejor.

La Iglesia en camino

Esta inspiración liberadora ha alumbrado un modelo de Iglesia en salida, una Iglesia como hospital de campaña que acoge a todos sin preguntarles cuál es su religión o ideología, ni su orientación sexual: basta con que sean seres humanos necesitados.

El Papa Francisco no se presenta como un doctor de la fe, sino como un pastor que acompaña a los fieles. Pide a los pastores que tengan olor a oveja, tal es su cercanía y compromiso con los fieles, ejerciendo una pastoral de ternura y amor. Como pastor más que como líder, su mensaje se basa sobre todo en la figura histórica de Jesús, amigo de los pobres, los enfermos, los marginados y los oprimidos.

La Misericordia

Para el Papa Francisco, la misericordia es esencial. Todos estamos bajo el manto de la gracia y de la misericordia divina. Por eso necesitamos amor, ternura y misericordia, pero también justicia social. «Cristo vino a enseñarnos a vivir: el amor incondicional, la solidaridad, la compasión y el perdón, valores que constituyen el proyecto del Padre que es el núcleo del anuncio de Jesús: el Reino de Dios».

Quizá ningún Papa en la historia de la Iglesia ha mostrado tanto coraje como él para criticar el actual sistema que mata y produce dos feroces injusticias: la ecológica, que devasta los ecosistemas, y la social, que explota a la humanidad hasta derramar su sangre en las guerras que tiñen de sangre el mundo, que el Papa Francisco no ha dejado de denunciar.

Consideraciones finales

El Papa Francisco constituyó un modelo ético incluso para muchos de los que están dispuestos a declararse ateos. Su poder simbólico, que lo convirtió en una referencia ineludible para creyentes y no creyentes, sigue estando en la opinión pública, incluso después de su fallecimiento.

Sin embargo, interpretarlo exclusivamente según esquemas políticos o sociológicos es inadecuado. La larga, lenta, heterogénea, dramáticamente compuesta procesión que quiso rendirle sus últimos respetos, revela, si acaso, el elemento profético inherente a su predicación, un carisma que no puede percibirse a través del prisma de la lógica.

No cabe duda de que este Papa venido del fin del mundo en la imperecedera Urbe ha agitado las aguas estancadas de la conciencia colectiva, en nombre de la piedad cristiana, comenzando por los condenados de la Tierra y los «descartados», iniciando su viaje en la isla de Lampedusa, en cuyo mar se hunden nuestras promesas de renovación, renacimiento y regeneración espiritual, y concluyéndolo en la cárcel de Regina Coeli, donde alimentar la esperanza significa no rendirse ante el propio fracaso.

La concurrencia de tantos a su funeral -no sólo los poderosos de la historia, presentes por razones de conveniencia política- nos interroga sobre el vacío espiritual que siente la gente en los tiempos violentos que nos ha tocado vivir, que el Papa Francisco llenó con su actitud franca y sus palabras directas de hombre de fe y esperanza, legitimadas por su experiencia de vida.

Inolvidable la imagen de un Papa caminando solo, bajo una lluvia ligera, en la Plaza de San Pedro, hacia la capilla de oración pidiendo a Dios que libre a la humanidad del coronavirus y tenga piedad de los más vulnerables. El Papa Francisco honró a la humanidad y permanecerá en la memoria como una persona amable, bondadosa y humana. Gracias a figuras como ésta», afirma Leonardo Boff, “Dios sigue teniendo misericordia de nuestra maldad e insensatez”.

Corresponde a su sucesor recoger su legado y a la Iglesia abrirse a su testimonio valiente y clarividente, superando sus propios límites institucionales acogiendo a las ovejas descarriadas, especialmente a los jóvenes, presos de la sociedad consumista y confundidos por la revolución digital, dando a la barbarie imperante una respuesta salvífica y mesiánica, promoviendo una verdadera civilización del amor.

GABRIELLA BIANCO – Venecia, Italia

PRESIDENTE DE ASOLAPO ITALIA – MIEMBRO HONORÍFICO Y EMBAJADORA DE ASOLAPO ARGENTINA


«PATRIPASIANISMO» - ´Ángel Medina - Málaga, España

 




«PATRIPASIANISMO»

 (Ensayo)                                                                                                                                                                     

La Ley de los hombres tiene una triple función. De una parte, castigar al culpable según el delito cometido (de no ser así imperaría la voluntad del más fuerte sometiendo a los demás, viniendo a coincidir con épocas pasadas como la de los señores feudales o el “far west”), y de otra ejemplarizar de que han de someterse todos a ella para bien de la convivencia social. Asimismo, la de procurar recuperar al delincuente para su reinserción. (La pena de muerte impide esta tercera consideración).

Imaginemos la sesión de una vista por la causa de un asesinato en la que la ley a aplicar es la pena máxima si el juez no considera ningún atenuante, dándose la situación de que la víctima era el hijo del encausador, el cual es un hombre de fe. Imaginemos la tormenta que se ha de desatar en su interior al debatirse entre la estricta aplicación de la ley y la compasión hacia el enemigo.

 (Los designios de arriba son a veces incomprensibles para los de abajo. Por eso, conviene aclarar que el perdón no se contrapone a la sanción de la sociedad en función de mantener un orden justo―a excepción del “no matarás”, quinto precepto del Decálogo― Al hablar del perdón o misericordia de Dios nos referimos al hombre en su totalidad, al que ha de ofrecérsele la recuperación como persona más allá de su falta― aquí convendría recordar la advertencia evangélica de “el que esté libre de pecado que tire la primera piedra” ―)

El dolor humano se satisface en castigar al enemigo, clamando venganza. El dolor divino consiste en ceder la justicia en favor del perdón.

La ley judía define el amor de Dios hacia los “buenos”, quedando excluidos de ella los “malos”. Mas, ¿quién es bueno? ―incidiendo en la ética cristiana, cuando a Jesús le llaman bueno, responde diciendo que bueno sólo es Dios ¡fijémonos en quién lo dice!

Amar al injusto produce dolor en el encausador, porque ha de renunciar a aplicar la sentencia de rigor. Responder al mal con el bien. Y no considerando la bondad como algo conceptual y abstracto, sino renunciando a lo que es justo, abriéndose al que le ha causado el daño.

Así, el dolor de Dios puede considerarse como aquello que radicalmente distingue la Ley y el Evangelio. Pues, en efecto, la ley consiste en aplicar la Justicia y así que Dios sólo ame a los que son buenos. Es, en boca de Pablo (Gal 1,6) “otro evangelio”. Pero, si entendemos el evangelio en su radicalidad, si amamos sólo al amable, situaríamos la Buena Noticia a la altura de la Ley. El Nuevo Testamento quedaría reducido a una ampliación del Viejo, pero no aportaría la revelación del Resucitado que tiene del Dios que es amor.

Si lo reflexionamos seriamente bien podríamos hacernos la pregunta siguiente: “Si después de dos mil años el mundo continúa igual o peor que antes, ¿qué trajo Cristo al mundo?” (J. Nazaret, Benedicto XVI, Pag 69) Pregunta que necesita de una respuesta que esté a la altura de lo que se le demanda. A lo que el Papa sabio responde: “Trajo a Dios”. Mostró el verdadero rostro de compasión del Dios oculto, haciéndolo visible y cercano, para que el hombre encuentre la razón suficiente para cimentar su existencia en el amor a los otros.

Mirando la humillación y el sufrimiento del Crucificado, perdonando a sus enemigos desde el madero en el que le habían colgado podemos entender el dolor de Dios (Rom 5,5). Para entenderlo ha de tenerse como referencia a Jesús y el pecado humano. El “patripasianismo” o dolor de Dios no es posible, pero sí produce su dolor el rechazo y condena del Hijo en el que está encarnado (Jn.1). Porque vino al mundo el Hijo para que fuese conocido su verdadero rostro, Aquél que invoca el salmo 27,8-9), diciendo: “Muéstranos tu rostro, Señor”

Ante el rechazo y la condena del mundo, ante la entrega del Bien y el rechazo del Mal, según el pensamiento humano no cabe sino la ira. En esto consiste el dolor de Dios: en que la ira es superada por su amor. La Justicia es sobrepasada por la compasión.

Todo esto supone un reto para el hombre y es el precepto de amar a aquellos que no le quieren. Amar sólo a los que le hacen el bien es devolverles ese amor. En cambio, amar a los enemigos caracteriza una ética del dolor cristiano, transformado en amor, lo que ciertamente ha de resultar doloroso, pero redime desde el propio dolor clavado en la cruz.



ÁNGEL MEDINA – MÁLAGA, ESPAÑA

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

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sábado, 26 de abril de 2025

DUELO

 

DUELO EN EL MUNDO

EN TIERRA FIRME - Anónimo - (Mundo árabe)

 







EN TIERRA FIRME

Anónimo: Mundo árabe


Nasrudín y su hijo estaban pescando cuando un torbellino apareció en el horizonte.

—¡Quiera Dios —imploro el mulá— salvar nuestra frágil barca y yo recompensaré a un hombre necesitado con un camello del tamaño de una casa!

—Padre, ¿cómo encontrarás un camello tan grande?

—Me preocuparé de eso una vez estemos en tierra firme.

 FIN

--
www.carlospenelas.com


ESPERANZA - Alexis Valdés, poeta y escritor cubano



El poema “Cuando la tormenta pase”” , pertenece al poeta cubano, Alexis Valdés y no a Mario Benedetti, como ha sido difundido  erróneamente.



“ESPERANZA”

La obra llegó, incluso, al Papa Francisco, quien se mostró muy conmovido al conocerla.

A medida que comenzó a rodar, su autoría fue adjudicada primero a Benedetti, después a un poeta persa, anónimo, y finalmente al actor y humorista Luís Landriscina. Pero, al enterarse de esto, el artista negó que fuese de él y se encargó de averiguar el verdadero origen.

"Seguramente algún chaqueño o chaqueña a quien le llegó el poema dijo que era mío", señaló Luís.

Así se encargó de señalar que pertenece a  Alexis Valdés, un actor y humorista cubano que vive en Miami, Estados Unidos, y tiene su propio programa de televisión", reveló el artista.

Por su parte, Valdés, el confirmado autor de la obra, se mostró emocionado al enterarse de las idas y vueltas que había logrado su poema. "Es un honor que se lo hayan adjudicado a Landriscina, porque lo admiro mucho, y también su honestidad. Cuando empecé a actuar, en los años 80, mis ídolos eran actores argentinos, soy un fanático de su cultura", sostuvo.

“Me conmovió la situación. Yo viví 15 años en España, trabajé allí y cuando vi lo que estaba pasando me vino la inspiración y lo publiqué en mi Instagram", recordó.

"Yo creo que los que aprovechen este tiempo creativamente, para leer, crear algo, enforcar en algo positivo, son quienes van a poder salir reconfortados de esto", agregó.


ESPERANZA  

Cuando la tormenta pase
Y se amansen los caminos
y seamos sobrevivientes
de un naufragio colectivo. 

Con el corazón lloroso
y el destino bendecido
nos sentiremos dichosos
tan sólo por estar vivos.

Y le daremos un abrazo 
al primer desconocido
y alabaremos la suerte
de conservar un amigo.

Y entonces recordaremos
todo aquello que perdimos
y de una vez aprenderemos 
todo lo que no aprendimos.

Ya no tendremos envidia
pues todos habrán sufrido. 
Ya no tendremos desidia 
Seremos más compasivos. 

Valdrá más lo que es de todos 
Que lo jamás conseguido
Seremos más generosos
Y mucho más comprometidos

Entenderemos lo frágil 
que significa estar vivos
Sudaremos empatía 
por quien está y quien se ha ido.

Extrañaremos al viejo 
que pedía un peso en el mercado,
que no supimos su nombre
y siempre estuvo a tu lado.

Y quizás el viejo pobre
era tu Dios disfrazado. 
Nunca preguntaste el nombre
porque estabas apurado.

Y todo será un milagro
Y todo será un legado
Y se respetará la vida, 
la vida que hemos ganado. 

Cuando la tormenta pase
te pido Dios, apenado, 
que nos devuelvas mejores, 
como nos habías soñado.

©ALEXIS VALDÉS, poeta y escritor cubano


A MANERA DE BIG BANG - Luis Alposta - Buenos Aires, Argentina

 


LUIS ALPOSTA - Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA

ESCRIBIR POESÍA - Germain Droogenbroodt - Altea, Alicante, España

 










ESCRIBIR POESÍA

Día Internacional del Libro


Hallar el frágil equilibrio
entre el silencio y la palabra

entre el camino
y la desorientación

entre lo decible
y lo indecible

entrelazar
la brecha honda
entre pluma y papel.

germain droogenbroodtAltea, Alicante, España

Traducción Germain Droogenbroodt – Rafael Carcelén
de: “En la corriente del tiempo”
Editorial Verbum, Madrid + POINT & Boekenplan, Maastricht


MI PAZ PARA LA CIUDAD DE ANTONIO - Favio Andrés Ceballos - Baigorria, Santa Fe, Argentina

 









MI PAZ PARA LA CIUDAD DE ANTONIO


Caminé por tus calles ¡oh Teruel!...¡nuestro llanto
Y en la vereda fría de tu ayer que me habla
Taconean felices los dueños de las tablas
Huyen trémulas formas de un crisol de esperanto.
No vacilas ¡oh viento!, del exigido canto
que contra todo techo tus diálogos entablas
Briznas de oro del campo, cuidadas por las diablas
para que no las corten y le ofrenden al Santo

Con el rocío a cuestas y el yugo del trabajo,
entre lavandas frescas de pintoresco manto
te he visto florecer amarillo en telaraña
tus genistas humildes que alumbran desde abajo
de soles campanarios que curan el espanto
¡Habla en mi sangre abuelo de tu amarilla España!



FAVIO ANDRÉS CEBALLOS – Baigorria, Santa Fe, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

RUEGO - Liana Friedrich - Villa Regina, Rio Negro, Argentina

 









RUEGO


Desmorona el pedestal:
Arraiga en mí tu humildad.
Deshilacha todos los lujos:
Regálame la pobreza.
Aplasta las semillas del mal:
Instaura el bien y la simpleza.
Descascara mi soledad:
Habita con tu luz mi corazón.
Abre barbechos en el alma
y echa la simiente de tu amor.
Derrumba todos los rencores
con herramientas de perdón.
Que la excelsa flama de tu entrega
ilumine la ceguera del pecado.
Aplaca miedos y tristezas
con tu infinita misericordia.
Quiero seguir tus huellas...
Reorienta la proa de mi barca:
¡Eres el Alfa y el Omega!
¡El Primero y el Postrero!

Porque eres la Verdad, la Vida

y el Camino  certero... 

LIANA FRIEDRICH – Villa Regina, Río  Negro

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA