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sábado, 15 de marzo de 2025

LA TARDE QUE ME VISITÓ BORGES - Norberto Pannone - Buenos Aires, Argentina




LA TARDE QUE ME VISITÓ BORGES

Tarde invernal, tediosa y de sólo tres grados de temperatura. Soplaba viento del sur y esto hacía que la sensación térmica fuera de cero grados.

La calle se hallaba desierta y los árboles de hojas caducas agitaban sus desnudos tallos como en una extraña y vegetal añoranza de tiempos mejores. Nostalgias de savia y clorofila.

Todo aquello veía desde la ventana que daba a la calle Mitre. Desde ese cuarto, mi preferido, observaba aquel paisaje invernal. Bajo la exigua luz que entraba a través del vidrio, trataba de encontrar la rima de un verso, huidiza y necesaria.

En realidad, estaba ansioso, aguardaba el auto gris.

La noche anterior me habían dicho: “Espera un auto de color gris, en el, llegará Borges a tu casa”.

Las horas se sucedían atormentándome con un inexplicable nerviosismo. Para calmarme, me decía en voz alta: “fue sólo un sueño. Borges está muerto. Te estás volviendo loco”. Sin embargo, contrariamente a este rasgo de mi pensamiento, seguía observando la calle desde mi ventana, porque, aunque no pudiese probarlo, sabía que Borges iba a llegar a las 17:40.

Un auto gris se detuvo frente a mi casa. El conductor descendió del coche, abrió la puerta posterior derecha y Borges bajó del vehículo. Vestía un traje gris a rayas, una camisa celeste y no tenía corbata…

Sonó el timbre y abrí. Borges miraba sin ver, pero al oír el sonido de la puerta, me saludó.

-Buenas tardes, ¿puedo entrar?

-Sí, pase, señor Borges.

Entró detrás de mí, empuñando su bastón. Nos sentamos en la sala y el genial literato preguntó:

-¿Cómo era su nombre?

-Ezequiel, respondí.

-Ezequiel, repitió pensativo. Como el profeta. ¿Es usted judío? Me preguntó de improviso.

-No, para nada. Es mi seudónimo. Lo elegí porque parece “sonar” bien y me ha dado suerte.

-¡La suerte! –Espetó Borges- ¡Siempre la suerte formando círculos invisibles alrededor del hombre para empujar las leyes del destino!

-No sabía que usted creyera en la suerte.

-Perdone, Ezequiel, pero, ¿leyó usted mis libros?

-Sí. –Respondí azorado.

-Si los leyó, comprenderá por qué estoy aquí. ¿Por qué hoy y no ayer ni mañana? Es una suerte que usted y yo estemos conversando. Usted, en verdad, es un hombre afortunado. A mí me dieron esta licencia para visitarlo hoy, pero me explicaron que no abusara. Debo volver a las veinte en punto.

-Antes que nada, Borges. ¿Me va a firmar un autógrafo?

-Sí, como no.

Le extendí un papel y Borges me firmó con paciencia infinita, maquinalmente: “Para mi amigo Ezequiel, con afecto: Jorge Luís Borges”. De pronto, sonrió y me preguntó:

-¿Sabe que estoy escribiendo un cuento?

-No lo sabía… ¿De qué se trata?

-Es un cuento extraño, aún para mí. Trata sobre un escritor desconocido que me está esperando. Yo llego a su casa en un auto gris a visitarlo, él me está aguardando impaciente, pero, como ocurre siempre, en lugar de preguntarme cosas importantes, sólo me pide un autógrafo y me echa un párrafo de trivialidades… Lo extraño de todo esto, es que yo realizo esta visita mucho después de mi muerte. ¿Qué opina usted de esto?

-Siempre tuve una teoría sobre este asunto: existen huecos dimensionales. A veces, alguien cae en algunos de esos huecos y llega la muerte. En otras ocasiones, algunos de los que habitan el “otro lado” pasan a este y…

-Es una teoría interesante… continuó Borges. Lo imposible es probar que es verdad… Esto es como la vida, uno se rompe los sesos pensando en ella y, cuando logra obtener alguna respuesta, se da cuenta que ya está muerto. Lo cual, para nada significa que los muertos sepan que es en realidad la muerte. Se dice que la muerte es un misterio aún más insondable que la vida. Se debe uno morir varias veces para comprenderlo.

-¿Y la fama que es, Borges?

-La fama es como la primavera que cubre los árboles, las flores y los frutos. Las flores representan el entusiasmo, los frutos la paciencia…

-¿Y las hojas?

-Las hojas son la multitud que rodean al famoso, a veces, su frondosidad no deja ver muy bien como realmente se es… ¿Qué hora es?

-Las 20:00.

-Debo irme.

-No me va a negar que es extraño.

-¿Qué es lo que le resulta extraño, Ezequiel?

-Que usted respete tanto los horarios.

-Ocurre que antes estaba vivo, pero ahora estoy muerto. Es decir, para que usted se haga una idea, muerto significa ocupar un lugar en un tiempo exacto, ni antes, ni después… “Da lo mismo morir en cualquier parte…”, yo he muerto en Ginebra… 

-Adiós, Ezequiel... Escriba y lea mucho.

Esas fueron las últimas palabras de Borges. Me estrechó la mano y salió hacia la tarde fría. Ascendió al auto y se perdió en la distancia. Me quedé más solo que antes, mirando hacia la calle Mitre. El viento aún agitaba los tallos desnudos.

Recogí el autógrafo que Borges había dejado sobre la mesa y tomando un libro de él, me senté a leer aquello que continuó diciéndome a través de la palabra escrita…


NORBERTO PANNONE, Buenos Aires, Argentina


«100 españoles y Dios» - Ángel Medina - Málaga, España

 



«100 ESPAÑOLES Y DIOS»            

                                                                                                           

José María Gironella fue un reconocido escritor, autor entre otros títulos de “Los cipreses creen en Dios”, auténtico best seller. Fue igualmente un magnífico articulista retratando la sociedad de su tiempo, compilando una diversidad de artículos en su obra “Mundo tierno, mundo cruel”. En 1969 sorprendió al público con la aparición de un libro titulado «100 españoles y Dios», cuyo eco aún perdura, sometiendo a diversos personajes públicos a unas preguntas cruciales: ¿Cree usted en Dios? ¿Cree que hay en nosotros algo que sobrevive a la muerte corporal? ¿Cristo es Dios?

 Entre los encuestados había creyentes, agnósticos y ateos, científicos y personajes del mundo de las letras y la música. Celebridades de un mundo variopinto, pero ninguno perteneciente a instituciones religiosas.

A la primera pregunta el 56% dijo «sí», el 19% mostró su negativa y el 25% manifestó una duda razonable. A la segunda el porcentaje de los “sí” fue el 58%, el “no” el 20% y el de la duda el 22%. A la tercera afirmaron lo primero el 49%, dijo “no” el 30% y ni “sí” ni “no” el 21%.

Se dice que la opinión procede de la formación y ésta de la información. Sería pertinente preguntarnos cuál es la nuestra.

→ ¿Cómo plantear de manera razonable la existencia de un Creador?

El hombre es un ser pensante, lo cual le hace tener consciencia de su existencia. (Descartes) “Lo que no existe no puede haberse dado la existencia por sí mismo” (S.J. Carreiras). Luego, le ha sido dada. Este es el primer planteamiento racional: el «creacionismo». Quien lo niegue habrá de saber sostener una respuesta que sustente su descreimiento, incluyendo reconocerse él mismo.  En el libro titulado “Metafísica”, Aristóteles lo describe como el primer motor inmutable, incorruptible, y lo define como el pensamiento del pensamiento, es decir, como un Ser que piensa que su propio pensamiento, inteligencia y acto de inteligencia son uno y Él mismo. Es el que fue, es y será. Eternidad.

→ ¿Cómo pensar en una existencia más allá de la muerte?

Para “comprender” lo que se suele llamar “la otra vida” ―resurrección para los cristianos― es necesario de una parte la fe y de otra entender qué razones se dan para que exista el hombre.

Lo primero ha quedado respondido en la primera pregunta. Quien tiene depositada su confianza en la Providencia reconoce al autor de todo lo que existe. La Ciencia― no la filosofía ni la teología― define como principio “antrópico” a la evolución de la creación desde su comienzo, encaminada toda ella como fin a la aparición de la inteligencia humana.

Pero, ¿por qué crea al hombre? Siendo Omnipotente, ¿qué necesidad tiene de nada ni de nadie?

Para la reflexión debemos incluir entre sus propiedades infinitas la del Amor. Ésa es la razón del creacionismo: el amor. Y el amor infinito colma cualquier medida y lejos de permanecer en él mismo sale de sí queriendo hacer partícipe a su criatura de su gloria. Pero, al mismo tiempo le exige que libremente acepte ese don. Por eso, el hombre dispone de la libertad para decir sí o no. Y como la fe sin obras languidece, el hombre ha de responder a ese reto conduciéndose por una ética superior.

Si la vida fuese tan solo un discurrir del tiempo y al final acabar todo en la nada de la muerte, sería una crueldad divina carente de sentido. Y siendo igualmente extrema la sabiduría del Demiurgo se haría incomprensible. Ciertamente hay razones para que en el uso de su libre albedrío el hombre se incline antes por la esperanza que por el absurdo de la “nada”, que nada prueba.

→ ¿Cómo situarnos ante Cristo?

Resulta imposible para la razón comprender que un hombre sea acreedor de la divinidad. Pero, si en lugar de partir de abajo-arriba lo hacemos de arriba-abajo, comenzando con el prólogo del evangelio de S. Juan, que dice”: «Al principio ya existía la Palabra. La Palabra estaba junto a Dios y la Palabra era Dios. Y la Palabra se hizo carne», resultará más asequible para lo limitado de la inteligencia del hombre que lo divino se haga humano, que lo humano sea divino ¿No puede quien todo lo creó entrar en el mundo haciéndose hombre― ¿podría el hombre entender desde su limitación lo infinito si no es manifestándose en la propia naturaleza humana? ― para que el hombre pueda relacionarse con el Hacedor?

Es cierto que existen diversas religiones y todas procuran religar al hombre con el Misterio. La diferencia con el cristianismo es que muestra al mundo el verdadero rostro del que creó todo cuanto existe. Benedicto XVI, el Papa sabio, en su libro “Jesús de Nazaret” pregunta: “Si después de más de dos mil años el hombre sigue igual o peor que entonces, ¿qué trajo realmente al mundo?”. Y responde: “Trajo a Dios”, trascendiendo todo pensamiento filosófico y místico, acercándose de tal manera al hombre que se encarna para ser reconocido “humanamente”. Dios en cuanto encarnación del Verbo, y Hombre como punto final de lo que está destinado el hombre a ser, alejándose del punto “alfa”, próximo a su origen simiesco, alcanzando la culminación en el punto “omega”, como el Crucificado (la intimidad con lo celestial). En resumen: confianza en el futuro, y en el presente alcanzar la máxima humanidad practicando el bien.

 ÁNGEL MEDINA - Málaga, España

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

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GRACIAS A UNA FLAUTA SALVÓ SU VIDA - Luis Alposta – Buenos Aires, Argentina

 




 

 

  




Pedro de Miranda Dibujo de J. Rodríguez

 

GRACIAS A UNA FLAUTA SALVÓ SU VIDA

En el siglo XV, en Andalucía, ya se cantaban estos versos que aluden al instrumento que hoy nos ocupa:      


“Bartolo tenía una flauta
con un agujero solo
y su madre le decía:
tocá la flauta, Bartolo”.


Pero vayamos ahora al “rescate” de don Pedro de Miranda.

Este español, que acompañó a Valdivia a Chile y pasó por el noroeste argentino procedente de Perú, fue el primer flautista que recuerdan los anales de estas tierras.

En el año 1541, prisionero de los indios y a punto de ser ejecutado, comenzó a tocar la flauta, y lo hizo de tal manera que, el propio cacique, llamado Andequín y su hija María Lamanchaca, decidieron salvarle la vida por sus habilidades musicales. Terminó enseñándoles a tocar dicho instrumento.

Es en el Libro de pasajeros a India que leemos: “en ese lugar vivía un español llamado Francisco de Gasco, quien, meses atrás, había venido a Chile con otros trece compañeros. Éstos fueron muertos por los indios al llegar al valle de Copiapó. Solamente se salvó Francisco de Gasco, quien rápidamente supo integrarse en la comunidad india, casándose con unas nativas. Pues bien, en uno de sus paseos por el pueblo el asturiano Miranda encontró en una caja dos flautas que uno de los compañeros de Gasco había traído. Tomando una de ellas, comenzó a tocar, que lo sabía hacer, y como los principales indios lo vieron, les dio tanto contento esa música, que le rogaron les enseñase a tocar ese instrumento, y no lo matarían.” Y así fue.

Ahora, a la memoria de Bartolo y de Pedro de Miranda, vayan estos versos con aires de milonga:

¡AH LA FLAUTA!

¡La gran flauta!
“Bartolo tenía una flauta
con un aujerito sólo… “
Cuidá la flauta Bartolo
“que la serenata es larga.”

Estas son las expresiones
a las que daba sus sones
una negra que cantaba
y al punto reflexionaba:
-Si fue invento del dios Pan
no es de extrañar que haya un pan
al que se lo llama flauta.

(Y esto ya nos da la pauta
de que esa mujer oscura
a más de oscura era cauta
pues pudo hablar de la flauta
sin hablar de fiorituras).

¡Fiorituras!… ¡Fiorituras!
Esas que el “tano” Vicente
le puso al tango incipiente
sin precisar partitura.

¡Ah la flauta!
¡La gran flauta!

Y recordemos así
lo que esta historia demanda:

Primero en tañerla aquí
fue don Pedro de Miranda
al que una flauta servida
le vino a salvar la vida.

Prisionero de la indiada,
la dejó paralizada
a un paso del linchamiento.
Ya lo iban a matar,
pero él se puso a tocar
y lo salvó su instrumento.

¡Ah la flauta! ¡La gran flauta!


LUIS ALPOSTA
– Buenos Aires, Argentina
MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA

Click: canta Juan Carlos Cedrón
https://www.youtube.com/watch?v=H0uibbVWTJk&ab_channel=LuisAlposta


CARTA A MI ABUELA - Guillermo Fernández del Carpio, Arequipa, Perú

 


CARTA A MI ABUELA

A la memoria inolvidable de mi abuela María

Querida abuela:

Hoy, no puedo decirte secretos al oído como solía hacerlo antes al pie de tu sillón, pues desde ese día de tu silencio, aquella costumbre es un bello recuerdo de mi niñez. Es por eso que te escribo esta carta y espero que la recibas y mandes pronta respuesta.

Han pasado casi siete años y aunque hoy, yo habito ese dormitorio tuyo, la ausencia aún es muy grande para todos los que tuvimos el enorme privilegio de conocerte y amarte. Yo no creo mucho abuela, en eso que dicen sobre el tiempo y su remedio para curar las heridas del corazón, pues la herida yo la tengo adentro y aún sangra mucho, creo que sangra más. El tiempo y Dios me dirán qué hacer.

Aquí, los hechos no han cambiado tanto. Mamá sigue renegando como antes, sobre asuntos de la casa y sigue siendo la madre excepcional que tú delicadamente con tus manos y espíritu formaste. Pero, desde que dejó la enseñanza, hay una pena en su alma y no sé qué hacer para aliviarla. Le hablo sobre literatura y temas diversos para disipar cuidadosamente su tristeza, sobre asuntos del mundo y política, tratando de contagiarla esa inquietud terca mía por saber. No te negaré abuela, que algunas veces lo logro y hay otras veces que no. Ella te extraña infinitamente, sueña muchas veces contigo y nos cuenta a todos la aventura de sus sueños. Mamá siempre habla de ti, nos enseña algunas fotos tuyas con el abuelo Guillermo, nos cuenta algunas anécdotas del tiempo que vivieron en Puno: las lluvias, el pueblo y los hermosos recuerdos de la niñez de mi Madre. Yo he aprendido a convivir con esos recuerdos y anécdotas, pero siempre con el enorme deseo de haber conocido al abuelo. En estos siete  años, los hechos no han cambiado para Mamá, pues aunque ya no estés aquí, tu imagen es parte de su vida y solamente Dios sabe porque las unió.

Papá, sigue usando esos sacos apolillados por mangas y codos, aún no ha perdido la costumbre de estar siempre en casa con los pelos desordenados, pero aún conserva, esa humildad única tanto como las añoranzas de su infancia en el campo y los recuerdos del abuelo Jesús, quien partió al cielo unos meses después que tú. Papá, conserva esa enorme biblioteca en los bajos de las casa, llena de hermosos libros que suelo  leerlos mucho, llena de fotos de los abuelos y de mamá, es un pequeño lugar que inspira paz.

La casa, sigue manteniendo ese aire fresco en las mañanas y un vientecillo frío en las tardes. El patio guarda aún esos rincones alegres con matices de sol, sus puertas de alrededor avivan su reflejo rojo y es parte de la quietud que inspira. Los salones y dormitorios siguen intactos y se puede divisar desde el techo gran parte de la ciudad, sus iglesias, sus calles, sus árboles, sus faros y sus momentos.

De mis hermanos  te puedo contar muchas cosas. Alvaro ya es todo un hombre, trabaja y sigue estudiando, el deporte es parte de su pasión matutina y la disciplina es una cualidad resaltante en él. Sigue conservando ese silencio en pensamiento y esa alma de niño soñador, que lo hace ejemplo de mi admiración. Gonzalo, ha crecido en cuerpo y mente, sus habilidades para el arte son cada vez más evidentes y guarda cuidadosamente sus canciones, mostrando esa timidez propia de su juventud. Es otro apasionado del deporte, puede hablar de fútbol todo el día y tiene muchos argumentos para callar a cualquiera. Mantiene esa sonrisa espontánea y alegre y ese corazón de amigo, que lo hace ejemplo de mi admiración.

De mí no hay mucho que contar, sigo siendo el mismo Benjamín iluso y conversador de antes. Solamente puedo contarte dos sueños: la literatura y Dios. Sobre el primero, tengo escritos algunos poemas y cuentos que han recibido buenos comentarios y ha nacido en mí una enfermedad por este arte, mi vida está inserta en la poesía, cuentos y novelas de algunos genios escritores. Sobre el segundo sueño, hay mucho más que decir, pues es un sueño que no termina nunca. Yo me pasé mucho tiempo de mi vida leyendo sobre política, literatura, economía y otros asuntos, pero nunca pensé que leer acerca de Dios sería tan fascinante. Desde que empecé a conocerlo y amarlo, no dejo de pensar en él un solo día. Rezo siempre a diferentes horas. Este bisoño nieto tuyo, todavía tiene muchas preguntas que contestarse y practica una filosofía que lo ha hecho encontrar sentido al quehacer nuestro en este mundo cambiante y tan escaso de soñadores.

Como ves, las cosas no han cambiado mucho; mamá, papá, Alvaro, Gonzalo y yo continuamos en el mismo camino que tú nos dejaste, con nuestros mismos anhelos y pensamientos y siempre tú querida abuela en medio de nosotros.

He escrito esta carta acompañado de una misma canción y la he dejado al pie de tu sillón. Leelá con mucho cuidado, pues puede romperse porque está repleta de ternura y párrafos de recuerdos. Yo espero tu carta en el mismo lugar y prometo leerla también con cuidado. Ten presente que estas cartas nunca se las puede llevar el olvido.

Tu nieto, que no aprende a vivir sin ti.

Guillermo

Enero, 1998

GUILLERMO FERNÁNDEZ DEL CARPIO – Arequipa, Perú

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


EL BARCO, EL NIÑO Y EL MAR... - Adrián Néstor Escudero - Santa Fe, Argentina

 



EL BARCO, EL NIÑO Y EL MAR... 

 

… Sí, lejos de la playa grumosa y desolada, como a 4 kilómetros vista, el viejo motor de un vetusto barco pesquero, cruzó la línea lluviosa del horizonte y mandó a nadar entre las olas del monótono rumor del mar, su noble ronquido estrepitoso y bucanero...

Entonces alguien muy pequeño preguntó a su padre si el Mar era un ser vivo…

Por supuesto, respondió este al niño que no dejaba de saltar entre unas suaves dunas playeras.

Pero si es un ser vivo tendrá una cabeza y brazos y piernas… Y un corazón y…

Ciertamente, afirmó su padre. Lo primero que asombra al verlo son sus brazos. Brazos que a falta de dedos, se alargan y acortan cubiertos de una barba muy blanca y luenga de espuma, que mece y acuna a los hombres que se atreven a desafiar el constante vaivén de esos brazos que se agitan, sin cesar ni cansancio alguno, desde la salida del sol hasta el ocaso, y aún durante la chispeante nocturnidad de las estrellas del cielo.

Un manto oscuro y suave que lo cubre mientras él, el Mar, que ha dejado de rugir, ronronea y reposa su enorme cabeza de saladas neuronas, y atenúa el hondo tic tac de su corazón hundido en las profundidades más recónditas de su ignoto lecho de algas y de peces, y que, ahora, descansa a barcas, pescadores y bañistas en el profundo misterio de aquellos brazos de espuma que algunos llaman… olas.

(Olas que parecen decir Hola al hombre que pone atención y sabe descifrar los algoritmos sinópticos de su eterno ronroneo acuoso).

Sí, mi pequeño. El Mar es un gigantesco ser vivo que comparte sus dones y sin distinción alguna entre todos aquellos seres que pueblan esta fabulosa nave estelar llamada Tierra…

(O de esa ora crispada y ora atenuada pero siempre salobre, amistosa y burbujeante humanidad).


ADRIAN NÉSTOR ESCUDERO – Santa Fe, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA



[1] Adrián Néstor Escudero (Santa Fe, Argentina), 15-02-2025. T.a. 16-02-2025. Microrrelato de Realismo Mágico que integra sus libros inéditos "Mixturas Cotidianas" (RealismoMagico) y "Apocalipsis Bang y Otras Historias Extraordinarias" (Realismo Mágico y Ficción Conjetural Metafísica). 2025.

 

 

 


sábado, 8 de marzo de 2025

RETRATO - Antonio Machado - España










RETRATO


Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla,
y un huerto claro donde madura el limonero;
mi juventud, veinte años en tierras de Castilla;
mi historia, algunos casos que recordar no quiero.
   Ni un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido *
—ya conocéis mi torpe aliño indumentario—,
más recibí la flecha que me asignó Cupido,
y amé cuanto ellas puedan tener de hospitalario.
   Hay en mis venas gotas de sangre jacobina,
pero mi verso brota de manantial sereno;
y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina,
soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.
   Adoro la hermosura, y en la moderna estética
corté las viejas rosas del huerto de Ronsard;
mas no amo los afeites de la actual cosmética,
ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar.
   Desdeño las romanzas de los tenores huecos
y el coro de los grillos que cantan a la luna.
A distinguir me paro las voces de los ecos,
y escucho solamente, entre las voces, una.
   ¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera
mi verso, como deja el capitán su espada:
famosa por la mano viril que la blandiera,
no por el docto oficio del forjador preciada.
   Converso con el hombre que siempre va conmigo
—quien habla solo espera hablar a Dios un día—;
mi soliloquio es plática con ese buen amigo
que me enseñó el secreto de la filantropía.
   Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito.
A mi trabajo acudo, con mi dinero pago
el traje que me cubre y la mansión que habito,
el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.
   Y cuando llegue el día del último vïaje,
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar.


ANTONIO MACHADO - España


Antonio Machado (Sevilla, España, 1875- Collioure, Francia, 1939), "Campos de Castilla (1907-1917)", Poesías completas, Espasa Calpe, Colección Austral, Madrid, 2007

 


WILLIAM SHAKESPEARE - Inglaterra




Imagen: William Shakespeare según un grabado que copia el retrato c.1610 atribuido a John Taylor (detalle) Getty Images/The Palmer

 

 

 



WILLIAM SHAKESPEARE


Versiones del soneto 18


XVIII

¿A un día de verano compararte?
Más hermosura y suavidad posees.
Tiembla el brote de Mayo bajo el viento
y el estío no dura casi nada.

A veces demasiado brilla el ojo
solar, y otras su tez de oro se apaga;
toda belleza alguna vez declina,
ajada por la suerte o por el tiempo.

Pero eterno será el verano tuyo.
No perderás la gracia, ni la Muerte
se jactará de ensombrecer tus pasos
cuando crezcas en versos inmortales.

Vivirás mientras alguien vea y sienta
y esto pueda vivir y te dé vida.

William Shakespeare, Sonetos. Selección y traducción de Manuel Mujica Lainez, Editorial Losada, Buenos Aires, 1964


XVIII

¿Por qué igualarte a un día de verano
si eres más hermoso y apacible?
El viento azota los capullos mayos
y el término estival no tarda en irse;
si a veces arde el óculo solar,
más veces su dorada faz se nubla
y es norma que, por obra natural
o del azar, lo bello al fin sucumba.
Más no se nublará tu estío eterno
ni perderá la gracia que posee,
ni te tendrá la muerte por trofeo
si eternas son las líneas donde creces:
Habiendo quien respire y pueda ver,
todo esto sigue vivo y tú también.

William Shakespeare, Sonetos & Lamento de una amante, traducción de Andrés Ehrenhaus, Editorial Paradiso, Buenos Aires, 2009


18

¿Te comparo a un día de verano?
Vos sos más temperado y placentero.
El viento bate el capullito enano
y el verano se pasa muy ligero.
A veces quema el sol con su destello,
otras, sus rayos tórridos se opacan
lo bello cede a veces de lo bello
suerte o naturaleza los atacan.
Pero el verano tuyo no se amengua
ni perderás tampoco lo que es tuyo
ni la Muerte usará su engreída lengua
si con versos eternos te construyo.

Mientras los hombres respiren y ojos lean
vas a vivir en esos que me lean.

Sólo vos sos vos. Los sonetos de Shakespeare en traducción rioplatense. Traducción de Miguel Angel Montezanti, Editorial de la Universidad Nacional de Mar del Plata, Mar del Plata, 2011


William Shakespeare, Stratford-upon-Avon, Inglaterra, 1564-1616

Sonnet XVIII

Shall I compare thee to a summer's day?
Thou art more lovely and more temperate:
Rough winds do shake the darling buds of May,
And summer's lease hath all too short a date:
Sometime too hot the eye of heaven shines,
And often is his gold complexion dimmed,
And every fair from fair sometime declines,
By chance, or nature's changing course untrimmed:
But thy eternal summer shall not fade,
Nor lose possession of that fair thou ow'st,
Nor shall death brag thou wander'st in his shade,
When in eternal lines to time thou grow'st,
So long as men can breathe, or eyes can see,
So long lives this, and this gives life to thee.


--Quarto Version
, 1609, Shakespeare's Sonnets




PERSONAE SEPARATAE - Eugenio Montanale - Genova- Italia 1896-1981

 








Imagen: Casa Italiana Zerilli-Marimò at New York University


PERSONAE SEPARATAE

 

Como la escama de oro que destaca
contra el fondo oscuro y líquida gotea
en el corredor de algarrobos ya
esqueléticos, ¿así nosotros,
personas separadas a los ojos
de los otros? Es poca cosa la palabra,
poca cosa el espacio en estas crudas.
lunas nuevas neblinosas: lo que falta,
y nos retuerce el corazón y me retiene aquí.
entre los árboles, esperándote, es un extraviado
sentido, o fuego, si prefieres, que estampe en el suelo,
figuras paralelas, sombras armoniosas
agujas de un mismo cuadrante los nuevos troncos
de los claros y colme también los cavados
tocones, con sus nidos de hormigas. Demasiado
desgarrado está el bosque humano, demasiado sorda
es esa voz eterna, demasiado ansiosa
la rajadura que se abre hacia las nevadas
cumbres de Lunigiana. Tu forma pasó
por aquí, reposó sobre la orilla
entre las nasas sumergidas, luego se disipó com
un suspiro y no quedó allí
horror fluctuante, en ti la luz aún
encontraba luz. Hoy, no más al despuntar,
el día ya oscurece.

EUGENIO MONTALE (Génova, Italia, 1896 - Milán, Italia, 1981), Traducciòn de Jorge Aulicino

 

PERSONAE SEPARATAE


Come la scaglia d'oro che si spicc
dal fondo oscuro e liquefatta cola
nel corridoio dei carrubi ormai
ischeletriti, così pure noi
persone separate per lo sguard
d'un altro? È poca cosa la parola,
poca cosa lo spazio in questi crudi
noviluni annebbiati: ciò che manca,
e che ci torce il cuore e qui m'attarda
tra gli alberi, ad attenderti, è un perduto
senso, o il fuoco, se vuoi, che a terra stampi,
figure parallele, ombre concordi,
aste di un sol quadrante i nuovi tronchi
delle radure e colmi anche le cave
ceppaie, nido alle formiche. Troppo
straziato è il bosco umano, troppo sorda
quella voce perenne, troppo ansioso
lo squarcio che si sbiocca sui nevat
gioghi di Lunigiana. La tua forma passò
di qui, si riposò sul riano
tra le nasse atterrate, poi si sciolse come
un sospiro, intorno - e ivi non era
l'orror che fiotta, in te la luce ancora
trovava luce, oggi non più che al giorno
primo già annotta.



EUGENIO MONTALE
- Eugenio Montale (Génova, Italia, 1896 - Milán, Italia, 1981)

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Foto: Casa Italiana Zerilli-Marimò at New York University


MADRE INMACULADA - Favio Ceballos - Baigorria, Santa Fe, Argentina

 














MADRE INMACULADA



En la hora de la vida o de la muerte
En el tiempo de nacer y de la ausencia
Por los campos de la flor y la inocencia
Y en la noche del temor, amparo y suerte.

Con tu savia maternal me hiciste fuerte
Y es tu voz de manantial, clarividencia
Fuiste templo de la paz la magna ciencia
En ese amor eternal Dios te convierte.

De esa fuerza y virtud, del pan y del vino
De las horas sin descanso y la palabra
De una llama que ilumina y que no quema

Con fuego de nuestro Dios limpié el camino
Y mientras mi pie en el surco el suelo labra
Sobre tu azul de cielo sembré el poema.



FAVIO ANDRÉS CEBALLOS
– Baigorria, Santa Fe, Argentina
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

PROVERBIO CÓSMICO - Irene Mercedes Aguirre - Buenos Aires, Argentina

 



 






PROVERBIO CÓSMICO

A la alineación planetaria


Hoy se muestran los signos de cósmica energía
y la fuerza del Uno se refleja en sus obras,
miramos sorprendidos, con enorme zozobra,
a estos agrupamientos de inusual armonía.

Los planetas se acercan y sus masas mixturan
las reverberaciones de la materia a pleno,
y en impecable avance , con el rumbo sereno,
en fila respetuosa el orden aseguran.

Augustas maravillas que de golpe reanudan
encuenros orbitales que los siglos ofrecen
¡Hermanos del sistema solar que se saludan!

¿Será que es un proverbio del cielo que aparece?
Si semejantes moles se mueven y circulan
¡Propiciemos la Paz que la vida merece!



IRENE MERCEDES AGUIRRE – Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA