MADRE INMACULADA
En la hora de la vida o de la muerte
En el tiempo de nacer y de la ausencia
Por los campos de la flor y la inocencia
Y en la noche del temor, amparo y suerte.
Con tu savia maternal me hiciste fuerte
Y es tu voz de manantial, clarividencia
Fuiste templo de la paz la magna ciencia
En ese amor eternal Dios te convierte.
De esa fuerza y virtud, del pan y del vino
De las horas sin descanso y la palabra
De una llama que ilumina y que no quema
Con fuego de nuestro Dios limpié el camino
Y mientras mi pie en el surco el suelo labra
Sobre tu azul de cielo sembré el poema.
FAVIO ANDRÉS CEBALLOS – Baigorria, Santa Fe, Argentina
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA
En la hora de la vida o de la muerte
En el tiempo de nacer y de la ausencia
Por los campos de la flor y la inocencia
Y en la noche del temor, amparo y suerte.
Con tu savia maternal me hiciste fuerte
Y es tu voz de manantial, clarividencia
Fuiste templo de la paz la magna ciencia
En ese amor eternal Dios te convierte.
De esa fuerza y virtud, del pan y del vino
De las horas sin descanso y la palabra
De una llama que ilumina y que no quema
Con fuego de nuestro Dios limpié el camino
Y mientras mi pie en el surco el suelo labra
Sobre tu azul de cielo sembré el poema.
FAVIO ANDRÉS CEBALLOS – Baigorria, Santa Fe, Argentina
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA
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