En cada latido, besa una ola a la barranca y se estremece en retorno a la cresta del río. Se desperezan estrellas por la frente del cielo y la noche se mece en la cresta del río. Tu corazón repose de galopes y rondas y tu silencio abreve, cuando encuentre al mío.
Me dejaste partir sin poder verte, ni siquiera fuiste a visitarme, y sabías que acaso me iba herido por las garras de un mal que era incurable.
Me dejaste ausentar como un extraño y aunque nada he resuelto reprocharte, la amistad que en mi pecho no sucumbe te somete al tormento de escucharme.
Cuando rudo el dolor me flagelaba yo aguardaba en espera interminable, y tú sabes, hermano, lo que duelen esas vanas esperas, tú lo sabes!
No quería pensar que no vendrías y ese anhelo que el ánimo nos abre, muchas veces llegó hasta mis dolores como un genio gentil, para engañarme.
Yo aguardé muchos días; tu palabra pudo bien mis angustias mitigarme, pero tú te olvidaste del amigo Y no fuiste siquiera a saludarme.
Hoy que asoman las frases a mis labios y mi mal ha comenzado a perdonarme, les ordeno a las aves de mis versos que en un vuelo se alleguen a tus lares.
Y besando tu espíritu, poeta, te repitan con trinos muy suaves que la vez que el dolor doble tu frente yo o mi espíritu irán a visitarte.
DELIO DESTÉFANI – Junín, Buenos Aires, Argentina
Poema publicado en el Diario “Democracia” el domingo 6 de diciembre de 1931, y reproducido luego por la Revista “Rimas” el 25 de julio de 1943.
Aporte de nuestro querido amigo y Miembro Cultural Don Ricardo Di Blasio – Junín, Buenos Aires, Argentina.
Amigos,
a estas tierras se llega
desde el ensueño. Algo que la vida ha cifrado;
una suerte de hidalguía,
de gentilhombre en el exilio con la misiva
de una mujer desventurada.
Lleva su tiempo, amigos, revelar el Mandeo,
las guerras irmandiñas, las cábalas del bosque,
el castro de Untía, las callejuelas,
la farmacia Couceiro, el casco histórico,
escuchar al cronista de la Cidade dos Cabaleiros
don José Raimundo Núñez-Varela y Lendoiro.
El sarcófago con el oso y el jabalí
de Pérez de Andrade o Boo,
el señorío en la torre de Alonso de Lanzós.
Y el Globo de papel más grande del mundo.
Los siete puentes de los siete ríos.
Las siete iglesias y los siete monasterios.
Miremos. Aquí un acuerdo imponderable
con la belleza y la llovizna. Un fulgor en el hechizo
de la noche. Es así, no enfatizo. El tiempo
y el destino abismaron litografías. Otro rito,
entonces, de lo inasible y la ternura.
(San Roque con bordón, sombrero y capa
acompañado de su perro Melampo).
Aquí el reino de mis antepasados,
una memoria que entreteje simetrías.
Esa extraña eternidad que aguardan
los náufragos o los poetas.
Con hambre y sed de soledad,
a estas orillas vino mi corazón nocturno a pastorear sus penas.
Como en el puente de un barco mirando más allá de las olas y la noche.
Junto a mí, con su mano sobre mi hombro,
siempre el recuerdo con sus ojos cansados,
y todas mis lejanías, holladas o vírgenes.
Tú en mí, siempre, como una patria en el pecho de un héroe,
y mis sueños que tienen forma de ala y tienen el color de tus ojos.
Dolorida más que una carne el alma,
y el líquido rumor de la fuente que lava las calladas heridas.
Tu lejanía se aprieta sobre mi ansia y yo arañando en la hondura
quiero desengarzar para mandarte la estrella más latidora.
Viviéndote, maravillosa, en pulso y en respiro,
con la vehemente vigilia de las estrellas hasta el alba velaré tu recuerdo;
De pronto te me apareces…
¿Dónde?
Y cierro bien los ojos porque no te me vayas.
Pero no hay más que tu ausencia, la ausencia que agranda la noche.
LUIS
FRANCO – Catamarca, Argentina 1898 – Ciudadela, Buenos Aires
1988
Luis Leopoldo Franco(Belén, 15 de noviembre de 1898, Ciudadela, 1
de junio de 1988) fue un poeta y ensayista argentino.
“Todo lo que vemos no es más que un sueño dentro de un sueño." (Edgar Allan Poe).
Cuando cae la noche, impulsado por una utopía invencible, para vivir y hacer realidad el sueño allá en la costa, el frágil barquito desafía al destino y surca el mar. Quema la frontera.
Cada uno en su sueño busca la vida que no vive, el pan que no come, los derechos que no tiene. En este mar vagan los sueños, vagan las criaturas, buscando la vida. Más allá de la frontera, pulsa la sensación de libertad.
Si viéramos el mundo a través de los ojos del otro, le haríamos vivir como criatura. Sin ocultar lo absurdo que hay en el mundo, en nuestra pertenencia a un colectivo humano, viviríamos los sueños nuestros y de los demás, disolviendo barreras venenosas.
Soñando, nosotros y los otros, como ahora no somos, en cuerpos violados sin nombre, la dignidad no se puede extinguir con la muerte. Mientras se ilumina el alba, en un naufragio sin fin, el sueño se desvanece...
El que transmite su sueño vive...
GABRIELLA BIANCO – Venecia, Italia
PRESIDENTE DE ASOLAPO ITALIA Y MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA
UTOPIA INVINCIBILE
“Tutto quello che vediamo non è che un sogno dentro un sogno”. (Edgar Allan Poe).
Quando la notte cade, sospinta da un’utopia invincibile, per vivere e far vivere il proprio sogno, là sulla costa, la fragile barchetta sfida il destino e solca il mare. Brucia il confine, brucia la frontiera.
Ognuno nel proprio sogno cerca la vita che non vive, il pane che non mangia, i diritti che non ha. In questo mare, vagano sogni, vagano creature, ricercando la vita. Oltre il confine, c’è il sentimento della libertà.
Se vedessimo il mondo con gli occhi dell’altro, lo faremmo vivere come creatura. Senza nascondere l’assurdo che è nel mondo, nella comune appartenenza ad un collettivo umano, vivremmo nel nostro ed altrui sogno, sciogliendo le barriere velenose.
Sognando noi e gli altri como ora non siamo, nei corpi violati senza nome, la dignità non può estinguersi con la morte. Mentre l’alba s’accende, in un naufragio senza fine, si spegne il sogno…
Chitón, procuran los procuradores es la llovizna negra, costas y mañas
Atráense (sórdidos vaivenes) los vocablos bufete rico y bufete pobre y zarandeado tribunal de la chancillería
Me inclino ante la Ley/ yo me prosterno (cuando otros enloquecen) qué menos que guiñando o haciendo ojitos
Abnegaciones y lealtades copulando con perentorios chantajistas próximos a la luminosidad artificiosa de los ensimismados candelabros del celebérrimo pleito Jarndyce y Jarndyce
¿Velos?, pero sobre todo pretendientes para mi dueña y mujercísima Esther (dama Trot, dama Durden) Summerson
(Apostillas entre la niebla sucia y la cellisca de Londres recauda Vladimir Nabokov y yo administro).
*“LA CASA DESHABITADA”, novela de Charles Dickens.
La música fue compuesta en 1925, agregándosele luego los versos.
En las buenas o en las malas triunfante de pie o vencido, la mano del buen amigo, se tiende cordial y buena. Consuelo en la dura pena, aliento en amarga vida si adoré a mi madre en vida, también cultivé amistad.
Si alguna vez Estribillo cantado por Orlando Verri - grabado el 18-12-1950. me ves rodar tu mano firme y fiel me alzará fraternal. Tu corazón, noble sin par, está vibrando al son del violín dormilón.
En los riscos del camino mil veces lloré vencido, mil veces fui mal herido,
sangrando en la dura huella, de pronto alumbró una estrella tu mano me dio la vida se cerraron mis heridas al soplo de tu bondad.
(recitado)
Mil veces caído sentí desmayar, mil veces tu mano me diste al pasar.
Hermano fiel en mi orfandad tu mano firme y noble floreció en amistad. El tiempo cruel no ha de borrar jamás tu fiel recuerdo, buen amigo leal.
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Amigos que yo quiero
Tango Letra y Música: Hugo Gutiérrez
En la vida tenemos mil cosas
que son grandes, sublimes y hermosas,
que ennoblecen y alegran el alma
alentándonos el corazón.
Pero hay una, sutil y suprema,
que nos llega tranquila y serena,
es hombría y lealtad,
sentimiento y bondad,
es sublime, se llama amistad.
Canta Edmundo Rivero
Amigos que yo quiero
escuchen este tango,
que lleva entre sus notas
un apretón de manos.
Fue escrito con el alma
pensando en la amistad
con lágrimas lo canto
por lo que ya no están.
Alcemos nuestras copas,
aquí en el viejo bar,
que mientras haya amigos
dan ganas de cantar.
La existencia si es negra condena,
con amigos parece verbena,
sin amigos no vale la pena
esta vida llena de dolor.
Los amigos igual que poetas
tienen hondas ternuras secretas,
acerquémonos más a la noble amistad
que nos llena de fe y de bondad.
A los amigos
Tango instrumental
Música : Armando Pontier - por la orquesta de Osvaldo Pugliese