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sábado, 13 de julio de 2024

EL DÍA QUE CONOCÍ A GARDEL (Continuación y final) - Mateo Di Blasio, Junín, Buenos Aires, Argentina






placa colocada en la sala Crystal Palace





Hotel donde se alojó Gardel




Estación de Ferrocarril de Junín en 1914


EL DÍA QUE CONOCÍ A GARDEL (Continuación y final)

 

El jueves 3 de agosto de 1933, Carlos Gardel y sus guitarristas llegaban a la ciudad de Junín, Provincia de Buenos Aires, para dar un recital esa misma noche en el teatro Crystal Palace. Antonio, un joven ferroviario de 20 años de edad, viviría ese mismo día uno de los momentos más memorables de su vida. Entre tangos y encuentros, Antonio hizo que el último recital que Carlos Gardel dió en la ciudad de Junín, quede para siempre en la historia familiar.

(Conclusión)

 Capítulo 3: 

Llegué a mi casa aproximadamente a las 7 pm. De a poco, el sol se iba escondiendo detrás de la casa de enfrente. Lo había acompañado a José hasta su casa con la idea de reunirnos a las 8:45 de la noche para ir a ver el espectáculo. Lo que pasara en lo que quedaba del día, era una incógnita completamente. Llegué y casi automáticamente empecé a contarle todo a Cata. Ella, con su tranquilidad de siempre, me sonreía y me escuchaba, era todo oídos. Todavía mi día no había terminado ni estaba cerca de terminar, por lo que decidí dormir una pequeña siesta para resistir las horas que me faltaban. Me desperté agitado y ansioso, me preparé y arranqué para la casa de José. Allí, saludé a su esposa y a su recién nacido hijo, y arrancamos juntos para el centro de la ciudad. Casi llegando al teatro, empezamos a notar el tumulto de gente. Sabíamos que no era un acontecimiento normal, nunca habíamos visto tanta gente conglomerada en un mismo lugar. La entrada fue bastante fácil, José pasó con su entrada y Pettorossi, guiñándome su ojo derecho, me indicó que tenía derecho a pasar. La sala estaba repleta. Con José elegimos dos bancos para ambos y empezamos a esperar, ansiosos.

El recital comenzó exactamente a las 9 de la noche. La sala estalló en aplausos cuando los 4 guitarristas se presentaron y se sentaron en sus asientos. Sin embargo, en el momento en el que apareció Gardel, todo fue distinto. Su presencia impactaba y resaltaba del resto. Para comenzar, empezó cantando una versión acústica de la canción que había grabado y publicado tan solo unos pocos días antes, el vals “Noche de Atenas”. Su afinación era perfecta y su pasión por la patria con la que se sentía identificado, se notaba en cada uno de los versos. La Argentina era su hogar, el lugar que lo vió crecer y donde yacía su corazón, y esa canción lo demostraba como ninguna. El repertorio fue completo y dejaba al desnudo cada una de las cualidades vocales del gran cantor. Una de las canciones que más me quedó grabada en la memoria fue el triunfo “La Tropilla”. Era una de las canciones preferidas de José, por lo que la disfrutó y cantó a todo pulmón como ninguna otra. Concluída la canción, Carlos pidió que abrieran las puertas del teatro Crystal Palace para que la gente que estaba reunida afuera pudiera escuchar también de su magnífica interpretación vocal. Eran solo 4 guitarras y su voz, pero que tenían un ímpetu suficiente para que se pudiera escuchar desde la cuadra de enfrente con la misma nitidez que dentro del teatro. La última canción que cantó (a pedido del público) fue “Nunca Más”. La introdujo diciendo:

-         Bueno, vamos con una más… pero nunca más, ¡Nunca más!

Cantó el tango a todo pulmón, pero sin ningún tipo de esfuerzo. Era evidente que no era uno más de nosotros, era un tipo distinto y especial. Su delicadeza y precisión en cada una de las notas hipnotizó a todo el teatro durante las 9 canciones que interpretó, saludando al público con su icónica sonrisa al final del espectáculo. Yo no tenía palabras para describir semejante vivencia.

 Capítulo 4: 

Tan pronto como el cantor y sus guitarristas desaparecieron del escenario, nos paramos los dos y emprendimos nuestro camino hacia la salida. Todo el público hizo lo mismo, por lo que no fue una tarea fácil. En el camino hasta la casa de José hablamos del recital, de las interpretaciones vocales e instrumentales, en sí, de la magnitud del espectáculo que habíamos visto. Apenas llegamos a la casa de José, su esposa y su hijo ya estaban dormidos, por lo que fue un saludo muy breve con la idea de vernos al día siguiente. Yo, ya estando solo, recorrí las oscuras calles de la noche, todavía con la imagen del recital y del teatro. Cuando llegué a mi hogar, Cata seguía despierta. Me estaba esperando con el mate ya preparado en la mesa de la cocina. Le conté del recital y de toda la vivencia en sí, y cuando menos me dí cuenta, ya eran las 3:30 de la mañana. Debía ir a la estación a trabajar en el turno de la noche!

Me cambié rápidamente y fijé mi rumbo hacia la estación. Tenía miedo y mucho sueño, pero cuando llegué me desvelé por completo. Comencé a revisar los papeles y a hacer mi trabajo, cuando me pidieron que fuera a pedirle los datos a la única persona que estaba esperando el tren que iba hacia Chacabuco a las 4:40. Era un hombre elegante, vestido de saco negro con una maleta en las manos.

-         ¿Me podría decir sus datos, por favor?

-         Sí, cómo no.

Tenía varios pasajes en la mano, por lo que no viajaba solo. Comenzó por su nombre y siguió con los nombres de sus acompañantes:

-         Plaja (él mismo), Pettorossi, Vivas, Riverol, Barbieri…

A medida que iban pasando cada uno de esos nombres, empezaba a sospechar algo. Todos ellos eran los guitarristas que habían tocado hacía unas horas en el Crystal Palace. Ese hombre era el secretario de Carlos Gardel. Termino diciendo:

-         … Y Gardel.

Me quedé mirándolo, en silencio.

-         ¿Usted es el secretario de Carlos?

Asintió con la cabeza. Lo único que se me vino a la mente fue preguntarle sobre su maleta de cuero negro.

-         ¿Y ahí dentro lleva toda la ganancia del recital en el Crystal Palace?

-         Si, pibe, pero quedate tranquilo que la verdadera ganancia está en el norte…

Se refería a los Estados Unidos. Había rumores de que Carlos Gardel iba a grabar una película en los Estados Unidos, pero todavía no se había confirmado nada. Bueno, su secretario me lo estaba confirmando de antemano.

Apenas terminamos de hablar, entraron los 5 que faltaban por la puerta. Eran ellos, los cuatro guitarristas y el gran cantor en el fondo. Venían hablando y riendo, y procedieron a sentarse en la sala de espera hasta que llegara su tren. Lo que menos me hubiera esperado, era que Gardel me reconociera. Me miró a los ojos y me dijo:

-         Ey pibe, vos fuiste el que pasó sin la entrada. ¿Qué te pareció el recital?

Me quedé totalmente helado. Le expresé lo mucho que me había fascinado su presentación de hacía unas horas, y le demostré toda mi admiración a sus dotes musicales. Estuvimos casi 20 minutos hablando sobre música, su música y sus películas. Los guitarristas también se unieron a la charla y aprendí de música, cine y fama como nunca. Son momentos de los cuales uno toma dimensión de su importancia una vez que ya pasaron.

A las 4:35, el tren que venía de Mendoza e iba rumbo a Chacabuco estacionó en la terminal juninense. No tardaron mucho en levantarse y subirse al tren. Antes de irse, Carlos se me acercó y me saludó diciendo:

-         Chau pibe, me alegro mucho que te haya gustado el espectáculo. Espero volver a encontrarte cuando vuelva a tocar a las tierras juninenses.

No pude responder, solo sonreír. Su sonrisa y su carisma se quedaron en mi memoria para siempre. Se subió al tren y nunca más lo volví a ver. Carlos Gardel no volvió a pisar las tierras juninenses. Casi 2 años después, el 24 de junio de 1935, él y los cuatro guitarristas (que también tuve el privilegio de conocer), murieron en un trágico accidente aéreo en la ciudad de Medellín, Colombia. Sin embargo, su talento nunca se fue. Su figura está presente en el inconsciente colectivo argentino como siempre lo hizo, y siempre lo hará.

FIN

 





Antonio Di Blasio en el ferrocarril



Credencial de Antonio Di blasio


©MATEO DI BLASIO – Junín, Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


Glosario
:

1. Zorzal Criollo: apodo que se utiliza para mencionar a Carlos Gardel. “Zorzal” hace
referencia a un pájaro que canta al amanecer. Su canto es potente, melódico y varía
constantemente. “Criollo” es una persona hija o descendiente de europeos.
2. Jefe de estación: Es la persona encargada de dirigir las circulaciones de trenes en una estación. Además, ejerce el mando de los trabajadores de la estación y de los trenes que se encuentren en la misma.
3. A la sordina: Silenciosamente, sin estrépito y con cautela.
4. Vals: Composición musical, en compás de tres por cuatro, con la cual se acompaña este baile.
5. Triunfo: Danza argentina que nace con la derrota española definitiva en la batalla de Ayacucho, para celebrar y narrar la victoria independentista.

EL TANGO Y LA PAYADA - César Tamborini Duca, León, España

 




EL TANGO Y LA PAYADA

7 julio, 2024

 

El suburbio alimentado por los gauchos.

Un fenómeno de transmigración se confabuló –desde adentro- para dar al caos humano de nuestras ciudades su definitivo aspecto: en tanto el campo adquirió con el clavaje de alambradas su gran tono feudal, su habitante trashumante y rebelde o lo que de él quedaba –si no se reclutó en el régimen degradatorio del peonaje- se vio forzado a bajar a la ciudad.

El gaucho, estropeado por una circunstancia que no entendía y despojado de su libertad, de sus bienes, de sus amores y su pasado, se atrincheró en el irremediable presente, y toda la violencia de su desarraigo vino a gotear, desde su soledad y su introspección, sobre los bordes de la ciudad, el suburbio.

Decía Martínez Estrada que “Hacia el oeste y el sur, quedaba la Pampa sin vencer; no se la desalojó al edificar, quedó agazapada. Quedó allí el compadre de pañuelo y cuchillo que un buen día se juzgó ciudadano de la urbe, quiso entrar en derecho de esa ciudadanía y se afirmó como ente de la frontera. La Pampa era irremediablemente invadida, pero el hombre de la Pampa quedó irremediablemente apresado entre la expansión de la ciudad y la resistencia del campo.” (El Tango. Su historia y evolución. Horacio A. Ferrer)

Tango y payada. Luis A. Sierra daba esta semblanza: “Cuando Pascual Contursi aparece en el escenario del tango, su estructura cambia fundamentalmente. Da el paso trascendental, rectificando su línea primitiva de danza canallesca. ¿Y cuál es la influencia que decide esa transformación? La payada. Sin duda alguna, hay en Contursi raigambre de payador. Ya Villoldo, guitarrero y cantor, quiso darle versos al tango, pero le puso letra de cuplé a “La Morocha” de Saborido. Y el mismo Contursi fue payador. La payada y el tango están hermanados en su auténtica expresión de pueblo”.

Tango. Es indudable que “La Morocha” es lo más parecido a un cuplé que a un tango, pero los versos que le puso Villoldo acompañaron la música de Saborido; más bien creo que es la música y no los versos los que representan aquél género musical. De todos modos debemos admitir que el tango tiene el mérito de reunir en su genealogía más de un ancestro. La evolución se va produciendo de a poco (como todo fenómeno evolutivo) y por esa razón es casi imposible dar una fecha exacta para su nacimiento.

Payada.

El primer payador de la historia. ¿Es muy antigua la “payada”? Como antecedentes, solemos mencionar a los trovadores. Sin embargo un tema que solicitó mi atención “pampeana” ocurre en la página 35 del verso CXLV, en “La Eneida”, de Publio Virgilio Marón (Editorial Alba, Madrid, 2001) cuando relata sobre el ‘crinado’ Yópas (supuse que se refería a lo que en tierra de gauchos se denomina ‘crinudo’).

Dice de él: El cual describe con laúd divino / lo que Atlas le enseñó por gran fortuna: / Cómo el sol desfallece en su camino; / porqué altera su faz la móvil luna; / dónde la bestia de los campos vino; / cuál fue del hombre la primera cuna; / qué fuente al mundo suministra el agua; / dó está de los relámpagos la fragua”…

Se me ocurre pensar en el Martín Fierro, en Santos Vega, pues con esta descripción Yópas parece ser el ancestro de nuestros PAYADORES que describían el mundo y los fenómenos de la naturaleza. Estamos hablando del siglo I a.C. dos mil cien años atrás.

 

CÉSAR J. TAMBORINI DUCA – León, España

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

Académico Correspondiente para León

Academia Porteña del Lunfardo


UNAS POCAS PALABRAS EN TORNO A LO POÉTICO - Carlos Penelas, Buenos Aires, Argentina





UNAS POCAS PALABRAS EN TORNO A LO POÉTICO


 “Pero floreced mientras, hasta que demos fruto”

F. Hölderlin


Nuestra imaginación, nuestro sentir provienen del pensamiento y de la sensibilidad helénica. Homero, Heráclito, Platón, Aristóteles, Sócrates, Parménides, Esquilo… forman parte de nuestra visión, de nuestra búsqueda ética y estética. La mirada de estos dioses terrenales llevó el fuego de la humanidad. Los poetas, el mundo mágico, la representación y lo utópico, la palabra refinada son ejemplos de ese universo único que nos llega y nos ayuda a la formación moral e intelectual.

La experiencia de la vida siempre condiciona al poeta. Hay un mundo que se crea ante la decadencia de todo lo que existe. Y debemos observar que la dualidad de la poesía frente al existir es sólo aparente.

Vamos a evocar tres citas de Pablo Picasso para intentar comprender la creación. A) Todo niño es un artista, el problema es seguir siendo un artista cuando creces. B) Aprende las reglas como un profesional para que puedas romperlas como un artista. C) El principal enemigo de la creatividad es el buen gusto.

Haremos un viaje fundamental con algunas ideas de creadores brillantes. “El misterio es el elemento clave en toda obra de arte”. Luis Buñuel. “El tiempo no es lineal, es un círculo infinito que nos envuelve”. Andrei Tarkovsky. “La música expresa lo que no puede ser dicho y aquello sobre lo que es imposible permanecer en silencio”, Víctor Hugo. Frédéric Chopin dijo para siempre: “La simplicidad es el logro final después que uno ha tocado una gran cantidad de notas y más notas, es la simplicidad la que surge como recompensa suprema del arte.” Azorín, con otras palabras nos enseñará lo mismo.

Umberto Eco reflexiona: "Nada es más nocivo para la creatividad que el furor de la inspiración". “Cierra los ojos para ver”, dice Carlos Fuentes. “La Belleza es la representación simbólica del infinito”, Friedrich Schelling. Por último: “Para ver hay que saber”, nos enseñó Ingres. “Para ser hay que mirar y hay que saber”, perfeccionó Luis Rosales.

Algunas referencias casi olvidadas. El Diario de Amiel. Henri-Frédéric Amiel, anónimo filósofo y moralista suizo que, sin pretenderlo, se convirtió en el primer diarista íntimo más universal y ancestral de la historia de la literatura. Escribe sobre su obra:

13 de julio de 1860 – Este diario es un exutorio; mi virilidad se evapora en sudor de tinta. 21 de diciembre de 1860 – Es este diario lo que me permite resistir al mundo hostil, sólo a él puedo contarle lo que me aflige o me pesa. 17 de abril de 1861 – He observado en mi diario que dejo que todo se pierda, y no utilizo ni mis experiencias, ni mis lecturas. 21 de mayo de 1866 – No tengo otra compañía que mi diario, ni otra familia que las golondrinas. 26 de julio de 1876 – El diario es una almohada de pereza.

Algunos juicios sobre la obra de Amiel: “Terminé el Amiel. Mediocre (...)”, dirá Rosa Chacel.

“(...) con bastante frecuencia resulta un poco ridículo y a veces conmovedor a fuerza de sinceridad”, escribirá Julien Green.

“Me siento próxima a Amiel, cuya vida es conforme a los principios que él mismo se impone”, comentará en Diario de una recién casada Anaïs Nin.

Un dato para tener en cuenta. El pintor Amberger hizo un retrato de Carlos V vestido de negro. Con la llegada de Carlos V el negro se convertiría en el color preferido de la corte de España.

Algo más. La moral caballeresca exalta el heroísmo, vale decir la valentía, la lealtad. Debemos recordar que en el período de entreguerras se cultivaban las justas, simulacros de combates. Esos combates ritualizados se convirtieron en un entretenimiento mundano. Se mostraba la bravura y la temeridad ante las damas. Otra vez: Durero plasmó una imagen alegórica de los caballeros en su obra El Caballero y la Muerte. Grabado de 1513. Vale la pena recordar la obra de Leonardo Sciascia con el mismo nombre. En esta novela su protagonista, Vice -un fumador empedernido que tiene colgado en su despacho el grabado de Durero El caballero, la muerte y el diablo, es un vicecomisario de policía cansado y escéptico, carcomido por el cáncer, que investiga el laberíntico asesinato de un poderoso abogado y político. En esta ficción policíaca advertimos un cáustico sarcasmo, una amarga reflexión sobre la desconcertante verdad de los seres humanos en un mundo donde «el diablo estaba tan cansado que prefería dejarlo todo en manos de los hombres, más eficaces que él».

Debemos entender el arte como experiencia viva. El arte como compromiso vital. Debemos entender que el ser entero está comprometido, el ser se halla entroncado en la existencia. Y el arte como actividad. Si leemos a Herbert Read en Imagen e idea descubriremos estos aspectos. Como siempre recomendamos Educación por el arte. Al respecto Herbert Read manifiesta: “La educación debe buscar como fin último no la generación de conocimientos sino de sabiduría, no la producción de mayor cantidad de obras de arte sino mejores personas y mejores sociedades”. Estamos frente a un tema complejo pero claro: si el hombre carece de imagen no puede asumir lo visible del mundo. El mundo imaginante. De eso hablamos.

El hombre frente al enigma de la realidad. La experiencia en el arte, el mundo de las formas, símbolos significativos en el poema. Es la forma de acceder a la realidad. Una forma del ser en el mundo. Una forma vital y ontológica. Sintetizando: el arte devela realidad.

El lector de una obra debe decir no al sentimentalismo razonado. Debe vivir el estado de inocencia, que es siempre revelación. No confundir con ingenuidad. El creador no es ingenuo, es inocente.

El sentimiento es mental, lúcido, cargado de sentido. Es un ser vital y creativo. No busca estereotipos. Allí nos encontramos entre lo que pensamos y lo que deducimos. Es cuando descubrimos que el arte es contemplación. Esto es Libertad. No la admiración frívola, no lo sentimental.

En Poética del espacio Gastón Bachelard nos explica como el poeta comunica a través de la imagen, va hacia otra dimensión. Una vez más: lo ontológico. Sintetizando: el artista convive en las cosas, en el mundo significativo. La imagen es creación del ser, se pone en movimiento al mundo imaginante.

El poeta se manifiesta entre peregrinaciones y regresos, entre la realidad y el sueño. Asume su mirada para intentar saber; el júbilo de lo vital, de lo insurrecto. En Una historia de la lectura Alberto Manguel señala que los hombres son seres que leen, leer en el sentido básico: interpretar signos. Lo hace el pescador, el astrónomo, el niño. Leemos gestos, palabras. Se lee para poder ubicarnos en el mundo. Para protegernos, para ordenarnos, para sentirnos y sentir al otro. Y también nos dice que para vivir debemos leer la realidad, interpretarla.

Buenos Aires, 9 de julio de 2024

 

CARLOS PENELAS - Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

sábado, 6 de julio de 2024

BUSCA Y ANHELA EL SOSIEGO - Rosalía de Castro, Santiago de Compostela, España (1837/1885)











BUSCA Y ANHELA EL SOSIEGO

 

Busca y anhela el sosiego…
mas… ¿quién le sosegará?
Con lo que sueña despierto,
dormido vuelve a soñar.
Que hoy como ayer, y mañana
cual hoy, en su eterno afán,
de hallar el bien que ambiciona
-cuando sólo encuentra el mal-,
siempre a soñar condenado,
nunca puede sosegar.


ROSALÍA de CASTRO – Santiago de Compostela, España. (1837/1885)




AL IGUAL QUE LA ROSA - Luis Alposta, Buenos Aires, Argentina

 



LUIS ALPOSTA - Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA

RECORRIDOS… - Antonio Las Heras, Buenos Aires, Argentina

 













RECORRIDOS…

 
Aunque oculta y lejana,
siento tu presencia, cada día.
Dialogar con la tristeza
que sólo produce la distancia,
disuelta cuando el alba
propone, sin desearlo,
el marco, justo, de la esperanza
que habrá de esparcirse
                           hasta finalizar
con la jornada y el anhelo.

En un sitio íntimo, sin embargo,
está la llama, encendida,
                             luminosa,
inagotable,
que no mide tiempos o desvelos.


ANTONIO LAS HERAS - Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA

LA BALADA DEL BOLUDO – Isidoro Blaisten - Concordia, 12 / 1 / 1933 - Buenos Aires, 28 / 8 / 2004 – Argentina. *Grabada por Gian Franco Pagliaro

 








LA BALADA DEL BOLUDO

 


Por mirar el otoño perdía el tren del verano. Usaba el corazón en la
corbata. Se subía a una nube, cuando todos bajaban.
Su madre le decía
No mires las estrellas para abajo,
no mires la lluvia desde arriba.
No camines las calles con la cara,
que ensucias la camisa;
no lleves tu corazón bajo la lluvia, que se moja.
No des la espalda al llanto,
no vayas vestido de ventana,
no compres ningún tílburi en desuso.
Mirá tu primo el recto
que duerme por las noches.
Mirá tu tío el justo
que almuerza y se sonríe.
Mirá tu primo el probo
puso un banco en el cielo.
Tu cuñado el astuto
que ahora alquila la lluvia.

Tu otro primo el sagáz,
que es gerente en la luna.
—Tienes razón, mamá —dijo el boludo
y se bebió una rosa.
—No seré más boludo—
y se bajó del viento.
—Seré astuto y zahorí—
y dio vuelta una estrella para abajo
y se metió en el subte
y quedaron las gaviotas en el río.
Entonces vinieron los parientes ricos
y le dijeron:
—Eres pobre, pero ningún boludo.
Y el boludo fue ningún boludo
y quemaba en las plazas
las hojas que molestan en otoño.
Y llegó fin de mes.
Cobró su primer sueldo
y se compró cinco minutos de boludo.
Entonces vinieron las fuerzas vivas
y le dijeron:
—Has vuelto a ser boludo, boludo.
—Seguirás siendo el mismo boludo de siempre.
—Debes dejar de ser boludo, boludo.
Y medio boludo,
con esos cinco minutos de boludo,
dudaba entre ser ningún boludo
o seguir siendo boludo para siempre.
Dudaba como un boludo.
Y subió las escaleras para abajo,
hizo un hoyo en la tierra
miraba las estrellas.
La gente le pisaba la cabeza,
le gritaban boludo.
Y él seguía mirando
a través de los zapatos
como un boludo.
Entonces vino un alegre y le dijo:
—Boludo alegre.
Vino un pobre y le dijo:
—Pobre boludo.
Vino un triste y le dijo:
—Triste boludo.
Vino un pastor protestante y le dijo:
—Reverendo boludo.
Vino un cura católico y le dijo:
—Sacrosanto boludo.
Vino un rabino judío y le dijo:
—Judío boludo.
Vino su madre y le dijo:
—Hijo, no seas boludo.
Vino una mujer de ojos azules y le dijo:
—Te quiero.



ISIDORO BLAISTEN - Concordia, 12 / 1 / 1933 -
Buenos Aires, 28 / 8 / 2004 – Argentina

“PAPELES PÓSTUMOS DEL CLUB PICKWICK” - Rolando Revagliatti, Buenos Aires, Argentina

 












“PAPELES PÓSTUMOS DEL CLUB PICKWICK”


Para los póstumos papeles el señor Pickwick juega al whist y bebe su ponche frío
diserta de pie sobre el sillón de Windsor
entre aplaudido y aplaudido con vehemencia
con carismático pickwicknianismo el señor Pickwick
se deja otear oteando con el catalejo que extrae de su impecable gabán
estimula instruye ordena reconviene aconseja disuade a su cochero
y en su cuaderno de apuntes apunta observaciones sobre la tenacidad de los caballos por la
vida
y casi perece sospechoso en el mar de una trifulca
sobrenada
sin eludir desprecio y puñetazos
según consta en las actas del club

El señor Pickwick a la caza de su sombrero, grajos y otras aves
y de cierto hallazgo con forma de piedra por diez chelines
y de las veintisiete interpretaciones (la inscripción en la piedra) de su propio cacumen
el malinterpretado señor presidente
y su enamorada, patrona y demandante, la matrimoniable viuda Bardell
de tan enseñoreada incidencia en el augusto meollo
(y la señora de Leo Hunter)
y todo consta en las actas por ellas lo sé

¡El señor Pickwick subrepticiamente en el internado de señoritas, de noche!
vejado adviene un ataque regio de reumatismo que lo postra pickwicknianamente
y de alcoholismo que lo duerme en una carretilla pickwickniana dentro de un corral
o bien azarado entre recules y profundas reverencias abandonando espacios inconvenientes
o contentísimo y encarnado con sus negras polainas por entre la nieve
y al diablo, al helado diablo el señor Pickwick
desaparecido y reaparecido
luego rodeado de los reclutados media docena de habeas esqueletos
lo saben, pickwicknianos unidos
el benemérito señor Pickwick se da a sosiego
a moderación, a jubilación
y todo todo todo consta en las actas del club.


“PAPELES PÓSTUMOS DEL CLUB PICKWICK”, novela de Charles Dickens.
 

ROLANDO REVAGLIATTI, Buenos Aires, Argentina
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

Ediciones electrónicas disponibles en http://www.revagliatti.com -

GOTAS DE VINO - Guillermo Fernández del Carpio, Arequipa, Perú

 


GOTAS DE VINO

 

Siempre le interesó la historia narrada en bares del Puerto de Santa María. No creía que Menesteo – según la egregia leyenda griega- fundó tal ciudad. Los bares se entremezclan con las ruinas del puerto, al que llaman los Cien Palacios. Rafael Orce era un poeta olvidado por él mismo en aquel lugar. Los andaluces lo reconocían y recitaban sus versos después de haber bebido cantidades del vino jerez.

Usaba una boina café, un abrigo azul y una chalina. Era catador de vinos y disfrutaba cada gota entre tertulias prolongadas con intelectuales, poetas novatos e intelectuales en el bar “El Señorío”, donde contrastaban ideas literarias y de política. Leyó las Rimas de Bécquer, las obras de Lope de Vega, los poemarios de Borges, tenía predilección por la prosa de Unamuno y releyó las aventuras de Alonso Quijano.

Su mente transitaba con el sabor del buen vino. Se fue al puerto a escribir, a caminar y alejarse del ruido mundano. Necesitaba saber más de sí mismo para seguir escribiendo versos, muchos de ellos inéditos. La fama no le importaba, era de aquellos poetas que vivían con la trama de sus propias páginas y con ello ensayan vivir de una manera más libre, más espontánea.

Una tarde de otoño, Orce escribía el primer verso de su último poemario, cayeron sobre sus apuntes algunas gotas de vino. Ello lo inspiró a escribir su mejor poema: “Gotas de sangre”. Hoy, Rafael Orce es verso y también gloria.

Estudió solamente dos años Letras en la Universidad de Salamanca. Fue un autodidacta, pues estudió Historia Universal, Filosofía, Lógica, Teología y Economía.

Se enamoró enloquecidamente algunas veces, nunca se casó, recordaba poéticamente su primer idilio. Con el libro “Gotas de Sangre” obtuvo el Premio Nobel en 1982, esta obra está considerada entre los cien mejores poemarios escritos de la literatura universal. Escribió también otro poemario titulado “Elogio a España” con el cual obtuvo el Premio Cervantes. Vivió siete años en Madrid y dos en Barcelona. Vivió cuarenta y cinco primaveras, antes de fallecer escribió un ensayo denominado “La poesía en nuestras vidas”.

“Gotas de sangre” tiene entre sus líneas estos versos:

Una gota de sangre es el presagio
de nuestro destino
y es también el presagio de una vida
en aquel infinito,
en el cual deseo que duerman mis versos.

GUILLERMO FERNÁNDEZ DEL CARPIO - Arequipa, Perú

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


VERSOS NEGROS - Ángel Medina, Málaga, España













VERSOS NEGROS


Cuando la melancolía no puede saciarse
Haciendo el ayer presente
Arrastra al desánimo de la negrura.
Desde la oscuridad de mi corazón
Escribo estos versos negros.

«La vi… me enamoró
Y sé que una luz la iluminó al verme.
¿A dónde fue a parar esa luz?
Nos dijimos muchas cosas
Pero lo que dije, lo mantengo,
Y lo que me dijo,
¿dónde están ahora sus palabras?

La besé tantas veces
Al cobijo del olivo
Que nuestras bocas se fundieron,
Nuestras lenguas se enlazaron
Y los dos fuimos uno solo.
Su boca besó a la mía
Su boca me dijo sí
Su boca me mintió
¿Adónde fueron sus besos?

La tuve entre mis brazos
Se fundió en mí
Y el contacto con su cuerpo
Me enterneció
Ella me sintió
Y también yo a ella.
Lo que me dijo,
sus besos y abrazos se los llevó el viento
Lo que le dije,
mis besos y mis abrazos permanecen
inamovibles en el cielo.

¿Cómo no amar sus ojos?
Pero ahora…a quién estarán mirando…
¿Por quién se dejarán mirar?
Pensar que ya no está
Pensar que no sé dónde habrá ido
Pensar que no sé con quién estará
Pero ahora… esas delicias son tormentos

Fue ella la que se fue en el silencio
Nos cobijó la luz del día
Sentimos nuestras almas en la noche
Y ahora…no hay luz en mí, sino tinieblas.
Esa noche tan cercana
Presagio de la distancia inmensa
Negrura al no estar ella.
Pero ahora…ni siquiera tengo esperanza.

Mis versos hieren mi alma
Como el llanto a la alegría.
Decepcionado de todo
Su lucero iluminó mi vida
Y tan pronto apareció
Se marchó de mi firmamento
Y ahora… ¿dónde brillará su astro?

Mi corazón aún la siente
Aunque no quiere sentirla
No sé si aún la quiero
Pero si sé cuánto la quise
Y ahora… ¿dónde estará su sentimiento?

Le hablaba y ella me respondía
Ahora no puedo hablarle
Mi voz viaja con el viento
Para llegar allí donde se encuentre
Y ahora… ¿dónde estará la suya?

Es posible que sea de otro
Como antes lo fue de mis besos y palabras
Ya no quiero quererla
Tal vez porque la quiero
¡Es tan breve el amor
¡Y tan largo el olvido…!
Adónde fueron a parar sus miradas,
sus besos y caricias,
sus abrazos y las palabras que me dijo?

Aunque me he propuesto no pensarla,
Ni imaginar más lo que juntos vivimos
Evitar el dolor que me causa
Y dejar de dolerme,
Siendo éstos para ella mis últimos versos.»



ÁNGEL MEDINA
– Málaga, España
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA