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sábado, 13 de julio de 2024

EL TANGO Y LA PAYADA - César Tamborini Duca, León, España

 




EL TANGO Y LA PAYADA

7 julio, 2024

 

El suburbio alimentado por los gauchos.

Un fenómeno de transmigración se confabuló –desde adentro- para dar al caos humano de nuestras ciudades su definitivo aspecto: en tanto el campo adquirió con el clavaje de alambradas su gran tono feudal, su habitante trashumante y rebelde o lo que de él quedaba –si no se reclutó en el régimen degradatorio del peonaje- se vio forzado a bajar a la ciudad.

El gaucho, estropeado por una circunstancia que no entendía y despojado de su libertad, de sus bienes, de sus amores y su pasado, se atrincheró en el irremediable presente, y toda la violencia de su desarraigo vino a gotear, desde su soledad y su introspección, sobre los bordes de la ciudad, el suburbio.

Decía Martínez Estrada que “Hacia el oeste y el sur, quedaba la Pampa sin vencer; no se la desalojó al edificar, quedó agazapada. Quedó allí el compadre de pañuelo y cuchillo que un buen día se juzgó ciudadano de la urbe, quiso entrar en derecho de esa ciudadanía y se afirmó como ente de la frontera. La Pampa era irremediablemente invadida, pero el hombre de la Pampa quedó irremediablemente apresado entre la expansión de la ciudad y la resistencia del campo.” (El Tango. Su historia y evolución. Horacio A. Ferrer)

Tango y payada. Luis A. Sierra daba esta semblanza: “Cuando Pascual Contursi aparece en el escenario del tango, su estructura cambia fundamentalmente. Da el paso trascendental, rectificando su línea primitiva de danza canallesca. ¿Y cuál es la influencia que decide esa transformación? La payada. Sin duda alguna, hay en Contursi raigambre de payador. Ya Villoldo, guitarrero y cantor, quiso darle versos al tango, pero le puso letra de cuplé a “La Morocha” de Saborido. Y el mismo Contursi fue payador. La payada y el tango están hermanados en su auténtica expresión de pueblo”.

Tango. Es indudable que “La Morocha” es lo más parecido a un cuplé que a un tango, pero los versos que le puso Villoldo acompañaron la música de Saborido; más bien creo que es la música y no los versos los que representan aquél género musical. De todos modos debemos admitir que el tango tiene el mérito de reunir en su genealogía más de un ancestro. La evolución se va produciendo de a poco (como todo fenómeno evolutivo) y por esa razón es casi imposible dar una fecha exacta para su nacimiento.

Payada.

El primer payador de la historia. ¿Es muy antigua la “payada”? Como antecedentes, solemos mencionar a los trovadores. Sin embargo un tema que solicitó mi atención “pampeana” ocurre en la página 35 del verso CXLV, en “La Eneida”, de Publio Virgilio Marón (Editorial Alba, Madrid, 2001) cuando relata sobre el ‘crinado’ Yópas (supuse que se refería a lo que en tierra de gauchos se denomina ‘crinudo’).

Dice de él: El cual describe con laúd divino / lo que Atlas le enseñó por gran fortuna: / Cómo el sol desfallece en su camino; / porqué altera su faz la móvil luna; / dónde la bestia de los campos vino; / cuál fue del hombre la primera cuna; / qué fuente al mundo suministra el agua; / dó está de los relámpagos la fragua”…

Se me ocurre pensar en el Martín Fierro, en Santos Vega, pues con esta descripción Yópas parece ser el ancestro de nuestros PAYADORES que describían el mundo y los fenómenos de la naturaleza. Estamos hablando del siglo I a.C. dos mil cien años atrás.

 

CÉSAR J. TAMBORINI DUCA – León, España

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

Académico Correspondiente para León

Academia Porteña del Lunfardo


UNAS POCAS PALABRAS EN TORNO A LO POÉTICO - Carlos Penelas, Buenos Aires, Argentina





UNAS POCAS PALABRAS EN TORNO A LO POÉTICO


 “Pero floreced mientras, hasta que demos fruto”

F. Hölderlin


Nuestra imaginación, nuestro sentir provienen del pensamiento y de la sensibilidad helénica. Homero, Heráclito, Platón, Aristóteles, Sócrates, Parménides, Esquilo… forman parte de nuestra visión, de nuestra búsqueda ética y estética. La mirada de estos dioses terrenales llevó el fuego de la humanidad. Los poetas, el mundo mágico, la representación y lo utópico, la palabra refinada son ejemplos de ese universo único que nos llega y nos ayuda a la formación moral e intelectual.

La experiencia de la vida siempre condiciona al poeta. Hay un mundo que se crea ante la decadencia de todo lo que existe. Y debemos observar que la dualidad de la poesía frente al existir es sólo aparente.

Vamos a evocar tres citas de Pablo Picasso para intentar comprender la creación. A) Todo niño es un artista, el problema es seguir siendo un artista cuando creces. B) Aprende las reglas como un profesional para que puedas romperlas como un artista. C) El principal enemigo de la creatividad es el buen gusto.

Haremos un viaje fundamental con algunas ideas de creadores brillantes. “El misterio es el elemento clave en toda obra de arte”. Luis Buñuel. “El tiempo no es lineal, es un círculo infinito que nos envuelve”. Andrei Tarkovsky. “La música expresa lo que no puede ser dicho y aquello sobre lo que es imposible permanecer en silencio”, Víctor Hugo. Frédéric Chopin dijo para siempre: “La simplicidad es el logro final después que uno ha tocado una gran cantidad de notas y más notas, es la simplicidad la que surge como recompensa suprema del arte.” Azorín, con otras palabras nos enseñará lo mismo.

Umberto Eco reflexiona: "Nada es más nocivo para la creatividad que el furor de la inspiración". “Cierra los ojos para ver”, dice Carlos Fuentes. “La Belleza es la representación simbólica del infinito”, Friedrich Schelling. Por último: “Para ver hay que saber”, nos enseñó Ingres. “Para ser hay que mirar y hay que saber”, perfeccionó Luis Rosales.

Algunas referencias casi olvidadas. El Diario de Amiel. Henri-Frédéric Amiel, anónimo filósofo y moralista suizo que, sin pretenderlo, se convirtió en el primer diarista íntimo más universal y ancestral de la historia de la literatura. Escribe sobre su obra:

13 de julio de 1860 – Este diario es un exutorio; mi virilidad se evapora en sudor de tinta. 21 de diciembre de 1860 – Es este diario lo que me permite resistir al mundo hostil, sólo a él puedo contarle lo que me aflige o me pesa. 17 de abril de 1861 – He observado en mi diario que dejo que todo se pierda, y no utilizo ni mis experiencias, ni mis lecturas. 21 de mayo de 1866 – No tengo otra compañía que mi diario, ni otra familia que las golondrinas. 26 de julio de 1876 – El diario es una almohada de pereza.

Algunos juicios sobre la obra de Amiel: “Terminé el Amiel. Mediocre (...)”, dirá Rosa Chacel.

“(...) con bastante frecuencia resulta un poco ridículo y a veces conmovedor a fuerza de sinceridad”, escribirá Julien Green.

“Me siento próxima a Amiel, cuya vida es conforme a los principios que él mismo se impone”, comentará en Diario de una recién casada Anaïs Nin.

Un dato para tener en cuenta. El pintor Amberger hizo un retrato de Carlos V vestido de negro. Con la llegada de Carlos V el negro se convertiría en el color preferido de la corte de España.

Algo más. La moral caballeresca exalta el heroísmo, vale decir la valentía, la lealtad. Debemos recordar que en el período de entreguerras se cultivaban las justas, simulacros de combates. Esos combates ritualizados se convirtieron en un entretenimiento mundano. Se mostraba la bravura y la temeridad ante las damas. Otra vez: Durero plasmó una imagen alegórica de los caballeros en su obra El Caballero y la Muerte. Grabado de 1513. Vale la pena recordar la obra de Leonardo Sciascia con el mismo nombre. En esta novela su protagonista, Vice -un fumador empedernido que tiene colgado en su despacho el grabado de Durero El caballero, la muerte y el diablo, es un vicecomisario de policía cansado y escéptico, carcomido por el cáncer, que investiga el laberíntico asesinato de un poderoso abogado y político. En esta ficción policíaca advertimos un cáustico sarcasmo, una amarga reflexión sobre la desconcertante verdad de los seres humanos en un mundo donde «el diablo estaba tan cansado que prefería dejarlo todo en manos de los hombres, más eficaces que él».

Debemos entender el arte como experiencia viva. El arte como compromiso vital. Debemos entender que el ser entero está comprometido, el ser se halla entroncado en la existencia. Y el arte como actividad. Si leemos a Herbert Read en Imagen e idea descubriremos estos aspectos. Como siempre recomendamos Educación por el arte. Al respecto Herbert Read manifiesta: “La educación debe buscar como fin último no la generación de conocimientos sino de sabiduría, no la producción de mayor cantidad de obras de arte sino mejores personas y mejores sociedades”. Estamos frente a un tema complejo pero claro: si el hombre carece de imagen no puede asumir lo visible del mundo. El mundo imaginante. De eso hablamos.

El hombre frente al enigma de la realidad. La experiencia en el arte, el mundo de las formas, símbolos significativos en el poema. Es la forma de acceder a la realidad. Una forma del ser en el mundo. Una forma vital y ontológica. Sintetizando: el arte devela realidad.

El lector de una obra debe decir no al sentimentalismo razonado. Debe vivir el estado de inocencia, que es siempre revelación. No confundir con ingenuidad. El creador no es ingenuo, es inocente.

El sentimiento es mental, lúcido, cargado de sentido. Es un ser vital y creativo. No busca estereotipos. Allí nos encontramos entre lo que pensamos y lo que deducimos. Es cuando descubrimos que el arte es contemplación. Esto es Libertad. No la admiración frívola, no lo sentimental.

En Poética del espacio Gastón Bachelard nos explica como el poeta comunica a través de la imagen, va hacia otra dimensión. Una vez más: lo ontológico. Sintetizando: el artista convive en las cosas, en el mundo significativo. La imagen es creación del ser, se pone en movimiento al mundo imaginante.

El poeta se manifiesta entre peregrinaciones y regresos, entre la realidad y el sueño. Asume su mirada para intentar saber; el júbilo de lo vital, de lo insurrecto. En Una historia de la lectura Alberto Manguel señala que los hombres son seres que leen, leer en el sentido básico: interpretar signos. Lo hace el pescador, el astrónomo, el niño. Leemos gestos, palabras. Se lee para poder ubicarnos en el mundo. Para protegernos, para ordenarnos, para sentirnos y sentir al otro. Y también nos dice que para vivir debemos leer la realidad, interpretarla.

Buenos Aires, 9 de julio de 2024

 

CARLOS PENELAS - Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

sábado, 6 de julio de 2024

BUSCA Y ANHELA EL SOSIEGO - Rosalía de Castro, Santiago de Compostela, España (1837/1885)











BUSCA Y ANHELA EL SOSIEGO

 

Busca y anhela el sosiego…
mas… ¿quién le sosegará?
Con lo que sueña despierto,
dormido vuelve a soñar.
Que hoy como ayer, y mañana
cual hoy, en su eterno afán,
de hallar el bien que ambiciona
-cuando sólo encuentra el mal-,
siempre a soñar condenado,
nunca puede sosegar.


ROSALÍA de CASTRO – Santiago de Compostela, España. (1837/1885)




AL IGUAL QUE LA ROSA - Luis Alposta, Buenos Aires, Argentina

 



LUIS ALPOSTA - Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA

RECORRIDOS… - Antonio Las Heras, Buenos Aires, Argentina

 













RECORRIDOS…

 
Aunque oculta y lejana,
siento tu presencia, cada día.
Dialogar con la tristeza
que sólo produce la distancia,
disuelta cuando el alba
propone, sin desearlo,
el marco, justo, de la esperanza
que habrá de esparcirse
                           hasta finalizar
con la jornada y el anhelo.

En un sitio íntimo, sin embargo,
está la llama, encendida,
                             luminosa,
inagotable,
que no mide tiempos o desvelos.


ANTONIO LAS HERAS - Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA

LA BALADA DEL BOLUDO – Isidoro Blaisten - Concordia, 12 / 1 / 1933 - Buenos Aires, 28 / 8 / 2004 – Argentina. *Grabada por Gian Franco Pagliaro

 








LA BALADA DEL BOLUDO

 


Por mirar el otoño perdía el tren del verano. Usaba el corazón en la
corbata. Se subía a una nube, cuando todos bajaban.
Su madre le decía
No mires las estrellas para abajo,
no mires la lluvia desde arriba.
No camines las calles con la cara,
que ensucias la camisa;
no lleves tu corazón bajo la lluvia, que se moja.
No des la espalda al llanto,
no vayas vestido de ventana,
no compres ningún tílburi en desuso.
Mirá tu primo el recto
que duerme por las noches.
Mirá tu tío el justo
que almuerza y se sonríe.
Mirá tu primo el probo
puso un banco en el cielo.
Tu cuñado el astuto
que ahora alquila la lluvia.

Tu otro primo el sagáz,
que es gerente en la luna.
—Tienes razón, mamá —dijo el boludo
y se bebió una rosa.
—No seré más boludo—
y se bajó del viento.
—Seré astuto y zahorí—
y dio vuelta una estrella para abajo
y se metió en el subte
y quedaron las gaviotas en el río.
Entonces vinieron los parientes ricos
y le dijeron:
—Eres pobre, pero ningún boludo.
Y el boludo fue ningún boludo
y quemaba en las plazas
las hojas que molestan en otoño.
Y llegó fin de mes.
Cobró su primer sueldo
y se compró cinco minutos de boludo.
Entonces vinieron las fuerzas vivas
y le dijeron:
—Has vuelto a ser boludo, boludo.
—Seguirás siendo el mismo boludo de siempre.
—Debes dejar de ser boludo, boludo.
Y medio boludo,
con esos cinco minutos de boludo,
dudaba entre ser ningún boludo
o seguir siendo boludo para siempre.
Dudaba como un boludo.
Y subió las escaleras para abajo,
hizo un hoyo en la tierra
miraba las estrellas.
La gente le pisaba la cabeza,
le gritaban boludo.
Y él seguía mirando
a través de los zapatos
como un boludo.
Entonces vino un alegre y le dijo:
—Boludo alegre.
Vino un pobre y le dijo:
—Pobre boludo.
Vino un triste y le dijo:
—Triste boludo.
Vino un pastor protestante y le dijo:
—Reverendo boludo.
Vino un cura católico y le dijo:
—Sacrosanto boludo.
Vino un rabino judío y le dijo:
—Judío boludo.
Vino su madre y le dijo:
—Hijo, no seas boludo.
Vino una mujer de ojos azules y le dijo:
—Te quiero.



ISIDORO BLAISTEN - Concordia, 12 / 1 / 1933 -
Buenos Aires, 28 / 8 / 2004 – Argentina

“PAPELES PÓSTUMOS DEL CLUB PICKWICK” - Rolando Revagliatti, Buenos Aires, Argentina

 












“PAPELES PÓSTUMOS DEL CLUB PICKWICK”


Para los póstumos papeles el señor Pickwick juega al whist y bebe su ponche frío
diserta de pie sobre el sillón de Windsor
entre aplaudido y aplaudido con vehemencia
con carismático pickwicknianismo el señor Pickwick
se deja otear oteando con el catalejo que extrae de su impecable gabán
estimula instruye ordena reconviene aconseja disuade a su cochero
y en su cuaderno de apuntes apunta observaciones sobre la tenacidad de los caballos por la
vida
y casi perece sospechoso en el mar de una trifulca
sobrenada
sin eludir desprecio y puñetazos
según consta en las actas del club

El señor Pickwick a la caza de su sombrero, grajos y otras aves
y de cierto hallazgo con forma de piedra por diez chelines
y de las veintisiete interpretaciones (la inscripción en la piedra) de su propio cacumen
el malinterpretado señor presidente
y su enamorada, patrona y demandante, la matrimoniable viuda Bardell
de tan enseñoreada incidencia en el augusto meollo
(y la señora de Leo Hunter)
y todo consta en las actas por ellas lo sé

¡El señor Pickwick subrepticiamente en el internado de señoritas, de noche!
vejado adviene un ataque regio de reumatismo que lo postra pickwicknianamente
y de alcoholismo que lo duerme en una carretilla pickwickniana dentro de un corral
o bien azarado entre recules y profundas reverencias abandonando espacios inconvenientes
o contentísimo y encarnado con sus negras polainas por entre la nieve
y al diablo, al helado diablo el señor Pickwick
desaparecido y reaparecido
luego rodeado de los reclutados media docena de habeas esqueletos
lo saben, pickwicknianos unidos
el benemérito señor Pickwick se da a sosiego
a moderación, a jubilación
y todo todo todo consta en las actas del club.


“PAPELES PÓSTUMOS DEL CLUB PICKWICK”, novela de Charles Dickens.
 

ROLANDO REVAGLIATTI, Buenos Aires, Argentina
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

Ediciones electrónicas disponibles en http://www.revagliatti.com -

GOTAS DE VINO - Guillermo Fernández del Carpio, Arequipa, Perú

 


GOTAS DE VINO

 

Siempre le interesó la historia narrada en bares del Puerto de Santa María. No creía que Menesteo – según la egregia leyenda griega- fundó tal ciudad. Los bares se entremezclan con las ruinas del puerto, al que llaman los Cien Palacios. Rafael Orce era un poeta olvidado por él mismo en aquel lugar. Los andaluces lo reconocían y recitaban sus versos después de haber bebido cantidades del vino jerez.

Usaba una boina café, un abrigo azul y una chalina. Era catador de vinos y disfrutaba cada gota entre tertulias prolongadas con intelectuales, poetas novatos e intelectuales en el bar “El Señorío”, donde contrastaban ideas literarias y de política. Leyó las Rimas de Bécquer, las obras de Lope de Vega, los poemarios de Borges, tenía predilección por la prosa de Unamuno y releyó las aventuras de Alonso Quijano.

Su mente transitaba con el sabor del buen vino. Se fue al puerto a escribir, a caminar y alejarse del ruido mundano. Necesitaba saber más de sí mismo para seguir escribiendo versos, muchos de ellos inéditos. La fama no le importaba, era de aquellos poetas que vivían con la trama de sus propias páginas y con ello ensayan vivir de una manera más libre, más espontánea.

Una tarde de otoño, Orce escribía el primer verso de su último poemario, cayeron sobre sus apuntes algunas gotas de vino. Ello lo inspiró a escribir su mejor poema: “Gotas de sangre”. Hoy, Rafael Orce es verso y también gloria.

Estudió solamente dos años Letras en la Universidad de Salamanca. Fue un autodidacta, pues estudió Historia Universal, Filosofía, Lógica, Teología y Economía.

Se enamoró enloquecidamente algunas veces, nunca se casó, recordaba poéticamente su primer idilio. Con el libro “Gotas de Sangre” obtuvo el Premio Nobel en 1982, esta obra está considerada entre los cien mejores poemarios escritos de la literatura universal. Escribió también otro poemario titulado “Elogio a España” con el cual obtuvo el Premio Cervantes. Vivió siete años en Madrid y dos en Barcelona. Vivió cuarenta y cinco primaveras, antes de fallecer escribió un ensayo denominado “La poesía en nuestras vidas”.

“Gotas de sangre” tiene entre sus líneas estos versos:

Una gota de sangre es el presagio
de nuestro destino
y es también el presagio de una vida
en aquel infinito,
en el cual deseo que duerman mis versos.

GUILLERMO FERNÁNDEZ DEL CARPIO - Arequipa, Perú

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


VERSOS NEGROS - Ángel Medina, Málaga, España













VERSOS NEGROS


Cuando la melancolía no puede saciarse
Haciendo el ayer presente
Arrastra al desánimo de la negrura.
Desde la oscuridad de mi corazón
Escribo estos versos negros.

«La vi… me enamoró
Y sé que una luz la iluminó al verme.
¿A dónde fue a parar esa luz?
Nos dijimos muchas cosas
Pero lo que dije, lo mantengo,
Y lo que me dijo,
¿dónde están ahora sus palabras?

La besé tantas veces
Al cobijo del olivo
Que nuestras bocas se fundieron,
Nuestras lenguas se enlazaron
Y los dos fuimos uno solo.
Su boca besó a la mía
Su boca me dijo sí
Su boca me mintió
¿Adónde fueron sus besos?

La tuve entre mis brazos
Se fundió en mí
Y el contacto con su cuerpo
Me enterneció
Ella me sintió
Y también yo a ella.
Lo que me dijo,
sus besos y abrazos se los llevó el viento
Lo que le dije,
mis besos y mis abrazos permanecen
inamovibles en el cielo.

¿Cómo no amar sus ojos?
Pero ahora…a quién estarán mirando…
¿Por quién se dejarán mirar?
Pensar que ya no está
Pensar que no sé dónde habrá ido
Pensar que no sé con quién estará
Pero ahora… esas delicias son tormentos

Fue ella la que se fue en el silencio
Nos cobijó la luz del día
Sentimos nuestras almas en la noche
Y ahora…no hay luz en mí, sino tinieblas.
Esa noche tan cercana
Presagio de la distancia inmensa
Negrura al no estar ella.
Pero ahora…ni siquiera tengo esperanza.

Mis versos hieren mi alma
Como el llanto a la alegría.
Decepcionado de todo
Su lucero iluminó mi vida
Y tan pronto apareció
Se marchó de mi firmamento
Y ahora… ¿dónde brillará su astro?

Mi corazón aún la siente
Aunque no quiere sentirla
No sé si aún la quiero
Pero si sé cuánto la quise
Y ahora… ¿dónde estará su sentimiento?

Le hablaba y ella me respondía
Ahora no puedo hablarle
Mi voz viaja con el viento
Para llegar allí donde se encuentre
Y ahora… ¿dónde estará la suya?

Es posible que sea de otro
Como antes lo fue de mis besos y palabras
Ya no quiero quererla
Tal vez porque la quiero
¡Es tan breve el amor
¡Y tan largo el olvido…!
Adónde fueron a parar sus miradas,
sus besos y caricias,
sus abrazos y las palabras que me dijo?

Aunque me he propuesto no pensarla,
Ni imaginar más lo que juntos vivimos
Evitar el dolor que me causa
Y dejar de dolerme,
Siendo éstos para ella mis últimos versos.»



ÁNGEL MEDINA
– Málaga, España
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

EL DÍA QUE CONOCÍ A GARDEL (Primera parte)- Mateo Di Blasio, Junín, Buenos Aires

 

Tarjeta original entregada a la salida del teatro al público asistente









Sala Cristal Palace en 1925







Noticia del diario Democracia de Junín


EL DÍA QUE CONOCÍ A GARDEL 

El jueves 3 de agosto de 1933, Carlos Gardel y sus guitarristas llegaban a la ciudad de Junín, Provincia de Buenos Aires, para dar un recital esa misma noche en el teatro Crystal Palace. Antonio, un joven ferroviario de 20 años de edad, viviría ese mismo día uno de los momentos más memorables de su vida. Entre tangos y encuentros, Antonio hizo que el último recital que Carlos Gardel dió en la ciudad de Junín, quede para siempre en la historia familiar.

Capítulo 1:

 Era una mañana común y corriente de silencio y tranquilidad en mi querida ciudad de Junín. El día estaba soleado, despejado y un poco fresco. Los pájaros cantaban y el viento reproducía la melodía de las hojas moviéndose en el invierno. Desde la mesa de la cocina pude ver como Catalina, mi querida esposa, preparaba lentamente el desayuno para los dos. Recuerdo que esa mañana específicamente hablamos poco, tan solo con nuestras miradas podíamos entender lo que nos queríamos decir el uno al otro. Mientras desayunaba, ojeaba algunas de las noticias que aparecían en el diario Democracia recién llegado. Como siempre, fui salteando algunas páginas, sin darme cuenta que estaba ignorando algo tan importante que iba a condicionar mi día por completo.

Durante el mediodía, tuve la impresión de que las calles empezaban a estar un poco más alteradas de lo normal. Sin embargo, lo dejé pasar, releí algunos de los papeles que me había traído del Ferrocarril para trabajar en mi casa y almorcé acompañado por mi esposa. Ese mediodía, la ví a Cata más feliz de lo normal. Quizás era porque durante los últimos días había empezado a sentir los primeros síntomas del embarazo, lo que nos llenaba de ilusión a ambos.

A las 13 horas, emprendí el camino hacia mi trabajo. Pasé por la casa de mi gran amigo y compañero José, y los dos caminamos hasta las oficinas del Ferrocarril, donde nos esperaban 4 largas horas de trabajo. Al llegar a la plaza Ferroviaria en frente de nuestro destino, noté un gran tumulto de gente en el entonces llamado Hotel Roma. Acto seguido le demostré mi sorpresa a José diciendo:

-         Que raro tanta cantidad de gente junta, ¿No?. ¿Quién estará parando en el hotel?

A lo que José me respondió:

-         ¿Pero che, vos no te enteraste? ¡Esta noche toca Carlitos Gardel con sus 4 guitarristas en el Crystal Palace!

Al escuchar quién era la persona que estaba parando en el hotel, me quedé helado. Ese mismo segundo empezó a sonar a lo largo de toda la cuadra de enfrente del hotel la imponente voz del Zorzal Criollo acompañado por el sonido crudo y seco de sus guitarristas. Toda la ciudad estaba en silencio, escuchando cada una de las palabras que salían de la boca del gran cantor. En ese mismo instante, la plaza ferroviaria pasó a ser un recital a cielo abierto. Estar escuchando en vivo los ensayos del cantor más importante del mundo, no era poca cosa. Sin embargo, después de pasadas 3 canciones, el Zorzal decidió terminar con sus ensayos para proceder a almorzar en el bar del Hotel junto al dueño del mismo. En mi caso, emprendí el último tramo de mi trayecto hacia el trabajo hablando con José.

-         ¿Dónde me dijiste que tocaba Gardel hoy?

-         En el Crystal Palace a las 9 de la noche, Antonito. Hace más de un mes que se viene hablando sólo de eso. Yo pude conseguir la entrada de casualidad, no sabes como se puso Fita cuando se enteró lo que la había pagado…

Fita era la esposa de José. Ella no estaba del todo de acuerdo con el hecho de que José fuera al recital porque me contó que la entrada estaba a 2 pesos con 50 centavos. Eran casi 2 semanas de nuestro salario. Finalmente, justo antes de separarnos cada uno para nuestro lugar de trabajo, le dije:

-         ¿Entonces vos vas a ir?… Qué suerte, después me contarás que tal estuvo.

José se percató de mi decepción por no tener la entrada al recital y me dijo:

-         Más vale que sí, hermano. Ahora vamos a laburar y después vamos al centro para que no te quedes con sabor a poco.

                                                           Capítulo 2: 

Ya me encontraba trabajando en mi oficina cuando el jefe de estación vino a hablarme. Era la primera vez que semejante autoridad me dirigía la palabra, por lo que me llené de nervios en el instante en que se acercó. Cuando ya se encontraba delante del escritorio me dijo (en su castellano mezclado con el inglés, su lengua madre):

-         Mister Di Blasio, necesito que hoy asista al turno de la noche. Estamos incorporando personal en dicho turno para un trabajo más eficiente. Lo espero a las 4 de la mañana en esta misma oficina. Por favor, sea puntual.

A medida que iban avanzando sus oraciones, más avanzaba el miedo en mi cuerpo. Nunca había tenido que salir de mi casa a las 4 am para venir a trabajar. Más allá de que Junín no es una gran ciudad, sus calles de noche no son un lugar que elijo visitar frecuentemente. Después de que el jefe de estación me dirigiera la palabra, le respondí “Entendido, aquí estaré” casi automáticamente y seguí trabajando.

Al momento en que salí de la oficina, no recordaba el plan que José me había dicho de hacer después del trabajo. Estaba de mal humor y cansado, sabía que el día iba a ser mucho más largo de lo que me imaginaba. Las calles de noche me llenaban de ansiedad y de miedo. A los pocos minutos, José salió también, se me acercó y me dijó:

-         ¿Qué pasó, Antonito? ¿Seguís angustiado por el recital del Zorzal?

Le expliqué la situación sobre el turno de la noche y eso reforzó más aún su idea de ir al centro a matar un poco las penas.

El centro se encontraba como cualquier otro día. Se veía bastante gente pero no demasiada. Unas cuadras antes de llegar al centro, pasamos por el famoso cine-teatro Crystal Palace. Sus imponentes columnas blancas engrandecían aún más uno de los edificios más importantes de la ciudad. Justo cuando estábamos frente a sus puertas, José se frenó y me dijo:

-         ¿Vos podés creer que hoy acá va a tocar el mismísimo Carlitos Gardel? No importa que no puedas venir esta noche, vos cerrá los ojos e imagínatelo ahí adentro cantando.

Sin pensarlo demasiado, me sentí con ganas de imaginármelo cantando en teatro, por lo que me detuve en la calle con los ojos cerrados para fantasear. Apenas cerré los ojos, me di cuenta que efectivamente había alguien cantando en el teatro. Me impacté de golpe y le dije a José:

-         ¿Escuchas? Hay alguien cantando ahí adentro.

Efectivamente José también lo escuchaba y se quedó incluso más impactado que yo. Procedimos a acercarnos lentamente a las puertas para poder escuchar mejor, y de golpe un hombre las abre y nos mira. Era Horacio Pettorossi, uno de los guitarristas de Gardel. Apenas se dió cuenta que estábamos en la puerta chusmeando nos dijo:

-         ¿Qué hacen acá pibe’? Tomenselá, vamo’.

Apenas terminó de echarnos, escuchamos una voz en el fondo que preguntaba qué estaba pasando, sonaba imponente. Pettorossi se dió vuelta y le dijo:

-         Nada, nada. Solo son unos pibes chusmas que estaban escuchando a través de las puertas.

Yo no comprendía del todo lo que estaba pasando, por lo que no me salió decir nada. José impulsivamente largó una queja hacia Pettorossi y le dijó:

-         Mi amigo no tiene la entrada para venir a ver a Carlitos hoy, por eso queríamos ver si podía escuchar algo así no se quedaba con las ganas.

Un instante después de que José haya terminado su oración, apareció detrás de Pettorossi el mismísimo Carlos Gardel. Efectivamente, se encontraba ensayando y revisando el lugar en el cual iba a tocar esa misma noche. Apenas nos vió, nos dijo:

-         ¿Qué pasa acá? ¿No pudiste conseguir entrada, pibe? Despreocupate. Horacio, esta noche hacelo pasar a este que es más fanático de los tangos que vos. Pero pibe escuchame, ahora vos te vas a la sordina, ¿Eh?.

¡Era Carlos Gardel quien me estaba invitando personalmente a su recital de esa misma noche! No pude reaccionar de otra manera que asintiendo con la cabeza. Las puertas del teatro se cerraron y con José nos quedamos más de 15 segundos mirando hacia la puerta. No podíamos creer lo que había pasado.

©MATEO DI BLASIO – Junín, Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

(CONTINÚA EN EN LA PRÓXIMA EDICIÓN DEL BLOG)