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sábado, 29 de junio de 2024

EL RÍO Y EL ARROYO - Concepcion Arenal, España

 







EL RÍO Y EL ARROYO

 

Naciendo uno de ella al par
El otro en remoto suelo,
Un río y un arroyuelo
Llegaban juntos al mar.

En ancho cauce y profundo
Turbio corría el primero;
Estrecho, claro y somero
Deslizábase el segundo.

Huyendo la muchedumbre
Y de un niño en compañía,
Un hombre a dar acudía
Su paseo de costumbre.

Este rato de solaz
Aprovechóle en correr,
Hizo gana de beber
Y beber quiso el rapaz.

Díjole el padre: «No ves
Que estás en sudor bañado?
Reposa un tanto a mi lado
Para que bebas después».

El muchacho obedeció,
Que era de condición buena,
Y sentándose en la arena
A refrescarse esperó.

Como está impaciente, muda
Una y otra vez de asiento,
Mas parándose un momento,
Formal expone una duda:

«Por qué será, padre mío,
Esto que siempre reparo?:
¿Cómo está el arroyo claro
Y no lo está nunca el río?»

«Hijo, allí cerca del mar
Nace puro el arroyuelo,
Y nada encuentra en el suelo
Con que se pueda enturbiar;

Si hallare casualmente
Tierra que enturbiarle deba,
Nunca a los mares la lleva
Su escasa y débil corriente.

Viene de lejanas tierras
Este río caudaloso
Y por terreno fangoso
Y por montes y por sierras.

Y pasa por las ciudades
Cuya inmundicia, hijo mío,
Enturbia el agua del río
Como el alma sus maldades.

Y más la orilla dilata
Y cada vez más potente,
Su irresistible corriente
Todo al pasar lo arrebata.

Enturbiado éste y profundo,
Claro y no profundo aquél,
Nos presenta un cuadro fiel
De lo que pasa en el mundo:

El que apacible y serena
Busca sencilla la vida,
¿Habrá cosa que le impida
Hallarla dichosa y buena?

Mas sintiendo la inquietud
De alguna grande pasión
Peligra en el corazón
La ventura y la virtud.

No olvides nunca, hijo mío,
Que es difícil, te lo juro,
Ser como el arroyo puro
Y ser grande como el río.»

 

CONCEPCION ARENAL, España

Concepción Arenal Ponte (1820-1893)


FRANCESCA - Ezra Pound, EE.UU

 











FRANCESCA

  

Saliste de la noche
Con flores en las manos.
Vas a salir ahora del tumulto del mundo,
De la babel de lenguas que te nombra.

Yo que te vi rodeada de hechos primordiales,
Monté en cólera cuando te mencionaron
En oscuros callejones.
¡Cómo me gustaría que una ola fresca cubriera mi mente
Que el mundo se trocara en hoja seca,
O en un vilano al viento,
Para que yo pudiera encontrarte de nuevo
Sola!

EZRA POUND – EE.UU

Nacimiento: 30 de octubre de 1885, Hailey, Idaho, Estados Unidos

Fallecimiento: 1 de noviembre de 1972, Venecia, Italia


LA MUSA YA NO GUIA - Juan Pérez Cruz, Junín, Buenos Aires, Argentina

 







LA MUSA YA NO GUIA


La musa inspiradora ya no guía,
estando cerca mio estaba ausente;
no sé si fué veráz o si mentía,
o estaba en el futuro o el presente.

Qué cosas dicta Dios que, de repente,
se cubra de tiniebla el claro día;
que aquellos que creimos que vivía
estaba, ya, en el reino de la muerte.

Y así las horas vagan sin sentido;
la vida sin apoyo, siempre incierta
y en el mar del recuerdo un mundo hundido.

Y ahora, reclinada en una puerta
donde el ojo de Dios se ha detenido,
despreciada, la musa yace muerta.


JUAN PÉREZ CRUZ – Junín, Buenos Aires, Argentina


ACRACIA - Carlos Penelas, Buenos Aires, Argentina

 








ACRACIA


Ante ídolos terribles y dioses eternos,
escuchando campanas
en las alas de un fuego invisible,
sus sandalias marcaron una huella inexplorada
en los altos jardines
donde los ojos infernales no llegaron.
La vida los protegió de las ambiguas manos,
de la dudosa farsa del sollozo.
Soñaron la desmesurada memoria
que los niños escuchan
en la intimidad de sus alcobas.
Nobles como la rústica mesa de un campesino
hacen inscripciones en la arena.
La belleza y la dicha
como una pasión entregada al olvido
protegen el silencio del hombre solitario.

(“Finisterre”, 1985)

CARLOS PENELAS - Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


RETRATO - Antonio Las Heras, Buenos Aires, Argentina

 







RETRATO


Cielo aterciopelado en este atardecer
sereno, silencioso, reflexivo, calmo.
Perro que descansa echado a un lado.
Humo del puro traza imágenes extrañas
Copa de cognac aguarda, sobre la mesa.
Amigos generosos recién se retiraron.
Mensaje que llega, inesperado, de la amada.
Mirada puesta en aquel lugar inexplorado.
Plantas floridas señalan la primavera.
Cuerpo relajando en ese sillón, preferido.
Nube de filamentos apuñala el tiempo.
Pareja de pájaros atraviesa el aire quieto.
Vida en armonía plena, esta jornada.


ANTONIO LAS HERASBuenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA


SOL ATORMENTADO - Marian Muiños, España















SOL ATORMENTADO


Sol atormentado,
gigante estrella que disparas
tu furor a los planetas...

¿Beberás toda el agua del deshielo?
¿Tragarás los polos?
¿Tanta es la sed que te abrasa?

La radiación sube en escalada,
y tu luz a los ojos deja ciegos.

Astro -alguna vez adorado-
¿quién ha hecho
que te enfades y nos escupas tu ira?

El infierno de tu pecho
aviva el fuego.
Y tu aliento disgustado
campa a gusto a cielo abierto.

Del libro “De paso por el mundo” Ed. 2023


MARIAN MUIÑOS - España

EL CRIMEN - José Ángel Valente, España

 









EL CRIMEN


Hoy he amanecido
como siempre, pero
con un cuchillo
en el pecho. Ignoro
quién ha sido,
y también los posibles
móviles del delito.

Estoy aquí
tendido
y pesa vertical
el frío.

La noticia se divulga
con relativo sigilo.

El doctor estuvo brillante, pero
el interrogatorio ha sido
confuso. El hecho
carece de testigos.
(Llamada de portera,
dijo
que el muerto no tenía
antecedentes políticos.
Es una obsesión que la persigue
desde la muerte del marido.)

Por mi parte no tengo
nada que declarar.
Se busca al asesino;
sin embargo,
tal vez no hay asesino,
aunque se enrede así el final de la trama.

Sencillamente yazgo
aquí, con un cuchillo…
Oscila, pendular y
solemne, el frío.
No hay pruebas contra nadie. Nadie
ha consumado mi homicidio.

 

JOSÉ ÁNGEL VALENTE - España


FUSILAMIENTOS - Adrián Néstor Escudero, Santa Fe, Argentina

 









FUSILAMIENTOS


Tras el fusil
refulge un relámpago.
Tras el relámpago
truena una tormenta.
Tras la tormenta
se agita un coro de alaridos.
Tras un coro de alaridos
las voces milicianas de un acucio rumeando.
Tras las voces milicianas de un acucio rumeando
unos cuerpos que sangran sus espantos.
Tras unos cuerpos que sangran sus espantos
llueve una lluvia que oxida ahora la memoria.
Tras una lluvia que ahora oxida la memoria
aquellos uniformes franceses que se yerguen como estatuas.
Tras aquellos uniformes franceses que se yerguen como estatuas
un coro arropado de polleras que se acurruca en el lodo de la contienda y reza.
Tras un coro arropado de polleras que se acurruca en el lodo de la contienda y reza
unas tímidas campanas que suenan a duelo en una Madrid desierta.
Tras unas tímidas campanas que suenan a duelo en una Madrid desierta
aquel 3 de mayo de 1808 se dibuja en la mente de un don llamado Goya, Francisco Goya.

Y por fin, todo un arrebato pictórico explota y se funde en los espíritus macabros y guerreros que lo contemplan detrás de los detrás de una cruel Historia iluminada ahora en el Museo del Prado.


27-06-2024


ADRIÁN N. ESCUDERO
, Santa Fe, Argentina.-
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

 

  


sábado, 22 de junio de 2024

CUCHILLO DE DOBLE FILO - Ekaterina Yosifova, Bulgaria

 













CUCHILLO DE DOBLE FILO


No es práctico para pelar una manzana.
Ni para sacarle punta a un lápiz.
No tengo nada que ofrecerle
para pinchar, apuñalar,
ni siquiera para tallar.
Sin embargo, puedo colgarlo
en la pared, junto al fregadero,
para que observe con oscuro desdén
mi para nada peligroso entorno,
mientras yo y el resto de las cosas
vivimos como antes, y permanecemos alert
bajo nuestras atávicas pieles.



EKATERINA YOSIFOVA - Kyustendil, Bulgaria,

REVELACIÓN - Cesare Pavese, Italia

 









 REVELACIÓN


El hombre solitario vuelve a ver al muchacho de magro
corazón absorto en escrutar a la mujer que ríe.
El muchacho alzaba la mirada hacia aquellos ojos,
cuyas rápidas miradas se estremecían, desnudas
y distintas. El muchacho recogía un secreto
en aquellos ojos, un secreto como el regazo escondido.

El hombre solitario oprime en el corazón el recuerdo.
Los ojos ignotos ardían como arde la carne,
vivos de una húmeda vida. La dulzura del regazo,
palpitante de cálida ansiedad, se traslucía
en aquellos ojos. Brotaba angustioso el secreto,
como una sangre. Cada cosa se volvía tremenda
en la luz tranquila de las plantas y del cielo.

El muchacho lloraba en la noche tranquila
raras lágrimas mudas, como si ya fuese hombre.
El hombre solitario encuentra bajo el cielo remoto
esa mirada contenida que la mujer pone
sobre el muchacho. Y ve aquellos ojos y aquel rostro
recomponerse tranquilos en una sonrisa habitual.

CESARE PAVESE - Italia

(Santo Stefano Belbo, 1908-Turín, 1950)


RIVELAZIONE

L'uomo solo rivede il ragazzo dal magro

cuore assorto a scrutare la donna ridente.
Il ragazzo levava lo sguardo a quegli occhi,
dove i rapidi sguardi trasalivano nudi
e diversi. Il ragazzo raccoglieva un segreto
in quegli occhi, un segreto come il grembo nascosto.

L'uomo solo si preme nel cuore il ricordo.
Gli occhi ignoti bruciavano como brucia la carne,
vivi d' umida vita. La dolcezza del grembo
palpitante di calda ansietà traspariva
in quegli occhi. Sbocciava angoscioso il segreto
come un sangue. Ogni cosa era fatta tremenda
nella luce tranquilla delle piante e il cielo.

Il ragazzo piangeva nella sera sommessa
rade lacrime mute, come fosse già uomo.
L'uomo solo ritrova sotto il cielo remoto
quello sguardo raccolto che la donna depone
sul ragazzo. E rivede quegli occhi e quel volto
ricomporsi sommessi al sorriso consueto.

Versión de Jorge Aulicino