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sábado, 2 de diciembre de 2023

A MI BUENOS AIRES - Ceferino Daniel Lazcano, Olavarría, Buenos Aires, Argentina

 













A MI BUENOS AIRES

(Soneto)


Amo tu verde trébol de coraje
tapiz que brazos en silencio abraza
llama pura y oscura, viento de viaje
paisaje errante, corazón que pasa.

Celeste costumbre: río, laguna…
de sol, bañado, tu gentil barro
cerros, lomadas, árboles y alguna
población sembrada, como un desgarro.

Buenos aires, canto a tu grato nombre
prado, ciudad, piedra, arena, desierto
cuánto te acarician mis ojos de hombre:

Mar dormido; fértil mar, tan despierto
verde mar, campo fecundo que asombre
el futuro hondo de mi pecho abierto.



CEFERINO DANIEL LAZCANO, Olavarría, Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO DIRECTOR CULTURAL EN ZONA SUR DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES DE ASOLAPO ARGENTINA

JOSÉ INGENIEROS y LA JUSTICIA, (Que puede diferir de la ley) - César Tamborini Duca, León, España

 


JOSÉ INGENIEROS y LA JUSTICIA

  (Que puede diferir de la ley)

 

LA JUSTICIA ES EL EQUILIBRIO ENTRE LA MORAL Y EL DERECHO: tiene un valor superior al de la ley. Lo JUSTO es siempre MORAL; las LEYES pueden ser INJUSTAS. Acatar la ley es un acto de disciplina, pero a veces implica una inmoralidad; respetar la justicia es un deber del hombre digno, aunque para ello tenga que elevarse sobre las imperfecciones de la ley

“La perfectibilidad social se traduce en aumento de JUSTICIA en las relaciones entre los hombres. Esa creencia ha embellecido las inquietudes que en todo tiempo agitaron a los núcleos más MORALES de la humanidad, y es de augurar que cada generación las renueve con creciente fervor en el porvenir.

“El mayor obstáculo al progreso de los pueblos es la fosilización de las leyes; si la realidad social varía es necesario que ellas experimenten variaciones correlativas. La JUSTICIA no es inmanente ni absoluta: está en devenir incesante en función de la moralidad social”.

 



COLOFÓN: José Ingenieros fue un médico argentino; filósofo, psicólogo, tiene escritos muchos libros con estas temáticas (entre otros, “Las Fuerzas Morales” y “El Hombre Mediocre”) y recibió honores y premios en muchas partes del mundo. Nacido en 1877, murió el 31 de octubre de 1925.

Los conceptos sobre la JUSTICIA que anteceden corresponden a la página 49 del libro “LAS FUERZAS MORALES” que fue editado póstumamente en 1926 en los Talleres Gráficos Argentinos de L. J. Rosso.


“En los ríspidos mítines con ‘feijoada’
El delirio, el vituperio, es vergonzoso.
A Don Pedro lo castigan sin piedá
Desde tierras con madroños y con oso”.


CÉSAR JOSÉ TAMBORINI DUCA, LeónEspaña

Académico Correspondiente para León
Academia Porteña del Lunfardo
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

domingo, 26 de noviembre de 2023

POEMAS PARA LEER EN CLAVE DE PAZ - Marián Muiños, España

 


















POEMAS PARA LEER EN CLAVE DE PAZ


Nos debatimos entre las antípodas
-más próximos al mal que al bien
sin vislumbrar la sima ni la cúspide
Pronunciamos
masticamos,
degustamos
(si tenemos suerte)
un bocado de Paz.
Enarbolamos sus fonemas
en himnos, en cánticos y en odas.
Y luego los perdemos en el trajín
de las pequeñeces de la existencia.
Sin embargo,
el grito interior es más fuerte,
y desde nuestros propios escombros
reconstruimos una y otra vez
                                      la esperanza.


Del libro “De paso por el mundo”,Ed. 2023


MARIÁN MUIÑOS
, España

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

ANÉCDOTA ANTIGUA - Antón Chéjov - Rusia

 












ANÉCDOTA ANTIGUA

 

En tiempos de antaño, en Inglaterra, los criminales condenados a la pena de muerte gozaban del derecho a vender en vida sus cadáveres a los anatomistas y los fisiólogos. El dinero recibido de esta forma ellos se lo daban a sus familias o se lo bebían. Uno de ellos, atrapado en un crimen horrible, llamó a su lugar a un científico médico y, tras negociar con este hasta el hartazgo, le vendió su propia persona por dos guineas. Pero, al recibir el dinero, de pronto se empezó a carcajear…

—¿De qué se ríe? —se asombró el médico.

—¡Usted me compró a mí como un hombre que debe ser colgado —dijo el criminal, riéndose a carcajadas—, pero yo lo timé a usted! ¡Yo voy a ser quemado! ¡Ja, ja!

 

ANTÓN CHÉJOV

Antón Pávlovich Chéjov ​ fue un cuentista, dramaturgo y médico ruso. Encuadrado en las corrientes literarias del realismo y el naturalismo, fue un maestro del relato corto, y es considerado uno de los más importantes autores del género en la historia de la literatura.​ Wikipedia
Nacimiento: 29 de enero de 1860, Taganrog, Rusia
Fallecimiento: 15 de julio de 1904, Badenweiler, Alemania

MUFA - Luis Alposta, Buenos Aires, Argentina

 


Pintura al pastel, año 1967 - Autor: Luis Alposta


LUIS ALPOSTA, Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA

RESURRECCIÓN - Liana Friedrich, Rafaela, Santa Fe, Argentina














RESURRECCIÓN


Volveré, lo prometo,
a reiterar insomnios y vigilias,
desde el ángulo del sueño,
ensimismando las noches
con oscuros ramalazos de recuerdos
En secreto renaceré, sí,
para recomponer tristezas y alegrías.
Sumaré equinoccios olvidados
floreciendo soles en los días
para reencontrarte así,
prisionero en tu abandono,
junto a mi orilla de silencios
Circundada de eternidad,
volveré, lo prometo,
a encadenar las horas,
más allá del espanto fugaz
de cada muerte programada,
con la fidelidad del surco y de la espiga:
¡profuso devenir de milagros!



LIANA FRIEDRICH, Rafaela, Santa Fe, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

FRAGMENTOS - Carlos Penelas, Buenos Aires, Argentina

 


FRAGMENTOS


A mis soledades voy,
de mis soledades vengo,
porque para andar conmigo
me bastan mis pensamientos.

Lope de Vega

Foto: Henri Cartier-Bresson


Apenas una línea sobre el aire.
Una leve línea invisible
que roza la mirada
en el parque deshabitado.
………………………………………………

El sueño se dispersó en silencio.
Sin palabras me encuentro
en soledad perfecta.
El destino es un intento sin voz.
………………………………………………

En la niñez el mundo era mío.
Luego vinieron ecos del poema.
Hoy la sombra es mutismo, espera.
………………………………………………

Aún siento el pasmo, la ficción de la alcoba,
lo fugitivo de la llama, la devoción.
La mesura y la secreta diversidad.
Pero no recuerdo la lluvia ni la ausencia.
………………………………………………

Es la avidez del sol,
la herencia rememora
una mano azuzando la fuga.
Y un batel nómade, errante.
……………………………………………

Una vez aludí al tiempo,
susurré el nombre de una mujer,
evoqué el mirador de una aldea gallega,
hablé del amor, de la fantasía del amor.
Supe de mis padres, de mis hijos.
Estoy en el balcón de una casona y miro.
………………………………………………

Voy insomne y desnudo
en éste huir de lo inmóvil, distraído
de cielos y de días. Estoy mirando,
desentendido, la voces reclinadas
de otra barca, de otra orilla.
……………………………………………

Una vez el mundo supo ser irreal.
La fantasía era el reino de lo venturoso,
del azar, de la íntima epopeya.
La quimera: una capelina azul
en el fervor del desvarío.
Es recóndito aquello que soñamos.
………………………………………………

Perdura esta despedida
como un espejismo de una raíz secreta.
Sé que es un instante,
un vestigio del hechizo y la marea
en el desorden de un jardín sin mito.
………………………………………………

Hay un estremecimiento, destellos y reliquias.
Los espectros rondan el mantel de mi mesa.
………………………………………………

La palabra es parte de la intemperie;
ilusoria y real busca la avidez de la vida,
mientras la conjuro me conmueve.
Desde lo insomne escribo lo sutil, lo vano.
Cuando no sabíamos hablar
era el silencio y el eco de las aves.

La vida es un ciervo herido
que las flechas le dan alas
Góngora


BY CARLOS PENELAS - DOMINGO, NOVIEMBRE 05, 2023

CARLOS PENELAS, Buenos Aires, Argentina
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

POEMA CONJETURAL - Jorge Luis Borges, Buenos Aires, Argentina

 









POEMA CONJETURAL

El doctor Francisco Laprida, asesinado el día 23 de septiembre de 1829 
por los montoneros de Aldao, piensa antes de morir:

 

Zumban las balas en la tarde última.
Hay viento y hay cenizas en el viento,
se dispersan el día y la batalla
deforme, y la victoria es de los otros.
Vencen los bárbaros, los gauchos vencen.
Yo, que estudié las leyes y los cánones,
yo, Francisco Narciso de Laprida,
cuya voz declaró la independencia
de estas crueles provincias, derrotado,
de sangre y de sudor manchado el rostro,
sin esperanza ni temor, perdido,
huyo hacia el Sur por arrabales últimos.

Como aquel capitán del Purgatorio
que, huyendo a pie y ensangrentando el llano,
fue cegado y tumbado por la muerte
donde un oscuro río pierde el nombre,
así habré de caer. Hoy es el término.
La noche lateral de los pantanos
me asecha y me demora. Oigo los cascos
de mi caliente muerte que me busca
con jinetes, con belfos y con lanzas.

Yo que anhelé ser otro, ser un hombre
de sentencias, de libros, de dictámenes,
a cielo abierto yaceré entre ciénagas;
pero me endiosa el pecho inexplicable
un júbilo secreto. Al fin me encuentro
con mi destino sudamericano.
A esta ruinosa tarde me llevaba
el laberinto múltiple de pasos
que mis días tejieron desde un día
de la niñez. Al fin he descubierto
la recóndita clave de mis años,
la suerte de Francisco de Laprida,
la letra que faltaba, la perfecta
forma que supo Dios desde el principio.
En el espejo de esta noche alcanzo
mi insospechado rostro eterno. El círculo
se va a cerrar. Yo aguardo que así sea.

Pisan mis pies la sombra de las lanzas
que me buscan. Las befas de mi muerte,
los jinetes, las crines, los caballos,
se ciernen sobre mí… Ya el primer golpe,
ya el duro hierro que me raja el pecho,

el íntimo cuchillo en la garganta.

 

JORGE LUIS BORGES, Buenos Aires, Argentina


SOY CRIOLLO - Martín Acuña, Buenos Aires, Argentina

 












SOY CRIOLLO


Soy criollo porque siento
El gemir de nuestra patria
Soy criollo porque escucho
Las penas de los que cantan
El llorar de los que nacen
El reír de los que halagan.
Soy criollo porque oigo
El hablar de nuestra pampa,
Porque el viento al soplar
Me trae palabras de tatas,
De relinchos de potros
Corcoveando por las playas,
Me trae una vida nueva
Llena de amor y esperanza
Soy criollo porque traigo
En el corazón la patria,
Porque quiero a nuestra tierra
Y siento dentro del pecho
La tradición que se aparta
Pero creo necesario
El progreso que taladra.
Porque veo reflejado
En nuestro estandarte patrio
Un dios que es el verdadero,
Un amor que se agiganta
Un luchar de las familias
Una tierra que da plantas
Una chica a la que quiero
La tradición que me habla
Desde lejos a distancia,
Con un bravo sapukay
Acompañados de espuelas
En las paletas de un pampa
Porque siento desde cerca,
Un tractor el cual trabaja,
Una espiga que da frutos
Una familia que labra.
Por eso me digo criollo,
Porque yo tengo una patria,
Porque patria hay una sola
Porque me siento contento
Cuando mi garganta canta
Repitiendo en mi canción...
La Argentina… la argentina
Es nuestra patria.


MARTIN ACUÑA, del libro “Tras la Senda”, Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

Martin Acuña, escritor y editor argentino. Nació en CABA en el año 1952. Poeta de reconocida trayectoria. Integró la Comisión Directiva de SADE central (2002-2008). Participó en la Fundación del Libro. Entre sus obras: El interior del ser en Poesía-2°Edic. Trote a Trote por la vida. El grito de la palabra. El día en que los Payasos-2°Edic. (Cuento). El Hombre le Dijo al Hombre. La Araña (novela). Tras la Senda (poesía gauchesca). Más allá de las sombras. Actualmente integra la comisión SADEI Mercedes.

LA DUDA - Ángel Medina, Málaga, España

 

LA DUDA                                         

Hay quien tiene miedo a pensar por si acaso se le mueven las ideas. Ante lo incierto de tantas cosas se opta por mantener la mano en el arado y echar la mirada hacia atrás. Esto es, la duda. Sobre todo, si se remite a la duda existencial que traspasa sus propios límites para dar de bruces con la eternidad o la nada.

Hay dos novelasa buen seguro que son muchas más en las que se aborda este problema en la figura de sendos protagonistas que a priori se suponen que son paradigmas de la fe que proclaman.

“San Manuel Bueno mártir” es un breve e intenso relato de Unamuno, en la cual se reflejan algunos pensamientos del autorya lo dijo nuestro gran Antonio Machado en su obra “Juan de Mairena”, aquel diletante cuyas enseñanzas se correspondían con el pensamiento de su prosista y que pone en boca de su principal personaje, el sacerdote tenido por santo en el pueblo. El otro responde al pomposo título de la novela “Vaticano III” que nada tiene que ver con la saga Da Vinci y pertenece a este humilde escribidor. En la primera, el sacerdote, varón venerado entre sus parroquianos acaba revelando que en el fondo él también duda de lo que llamamos vida eterna. Y preguntado por qué entonces proclama esa fe en la resurrección confiesa que debe velar por mantener la felicidad última entre los hombres para que puedan tener una existencia dichosa en el aquí y ahora. Después, ¿quién sabe? En la segunda, se trata de un franciscano que mantiene unidos a los que son explotados por un patrón sin escrúpulos, el cual, siendo asesinado por aquel confiesa en último extremo que siempre actuó movido por el deseo de mantener anudados a los trabajadores con la promesa de una vida mejor. En ambos, la vacilación es el leit motiv de las narraciones.

La duda forma parte del hombre. Nada es seguro para él. Confiar en alguienincluso en las relaciones de pareja es siempre una espada de Damocles que se alza sobre la cabeza del pensante (eso si concedemos que se ejerza el acto de la inteligencia, que es tratar de esforzarse en aras del entendimiento de algo). Y así todo.  ¿Quién puede tener la seguridad de que no va a morir en un instante? ¿O por qué la confianza en los componentes de un medicamento que le sirve para restituirle la salud? Toma y daca. No se tienen credulidad, y sin embargo es necesario cierta dosis de esperanza. Quien crea que humanamente es posible la certeza se sitúa al filo de la navaja. Una afilada hoja que corta por el lado en que nos inclinemos.

Ya lo dijo el viejo Descartes: hay que dudar de todo. Y también de aquello que se cuestiona. Dudar de la duda. Y es que, si se piensa, entenderemos que la naturaleza humana tiende a lo incierto en tanto que todo le es confiado a su razonamiento. En el fondo, aquella postura de santo Tomás, cuando dijo que necesitaba ver para creer, cuando menos es comprensible. Y hay más. Tampoco es fiable por completo el sentido en el que más se confía, que es el de ver. Si contemplamos el cielo estrellado allá donde pueda ser observado alguna estrella titilante que parece hacernos guiños con su temblor, resulta inexistente, pues el astro desapareció hace mucho tiempo y lo que nos llega es su luz. Pero estar ya no está. Otro tanto podría decirse del espejismo en un desierto.

La vida es una sucesión de hechos para los que no se tiene de antemano respuesta. Por ello, el hombre ha de mantener abierta una puerta a la esperanza. Confiar por encima de todo. Confiar, sí y no de manera ingenua, creyendo que por creer se solucionará automáticamente cualquier circunstancia o problemaDe alguna manera, esto puede ser entendido como fe. Y fenos dice el viejo catecismoes creer en lo que no se ve.  Y “ver”, lo que se dice ver no es tan fácil. Por eso hace faltaa pesar de todo una cierta dosis de osadía para situarse a las puertas de la certidumbre. Una credulidad que es necesidad, sí, pero igualmente entrega confiada a ella.

Tal vez, porque aun en la duda, se tiene la convicción de que el “no” nihilista se coloca a los pies de los caballos, rechazando al Autor de la vida y dejando el sino del hombre a la fatalidad del albur. ¿Qué humanismo está en condiciones de responder por sí mismo más allá de lo meramente material y palpable? Ya se sabe lo que han dado de sí los paradigmas sociales del comunismo y el capitalismo: esclavitud y desigualdades. ¿Habremos de reducir al hombre a pura materialidad? ¿Es tan solo el hombre la agrupación de un paquete de células que no poseen consciencia de lo que unidas constituyen?

Ciertamente, el hombre al parecer procede del mono, pero si no quiere regresar a la chimpanificación originaria habrá de esforzarse en entender qué es un hombre. Escalar y no descender. Desarrollar su potencialidad y buscar para sí una respuesta que no puede darle el mundo. Y es que el mundo puede ofrecerle cosas, pero no perpetuarlo en su ser. Vida que comienza tras el fracaso de vivir.

Hay cosas de difícil comprensión. Sencillamente porque no pueden ser en sí mismas alcanzadas por la razón; sería tanto como pretender meter en un hoyo toda el agua del mar. Esto sería el filosofar teológico. Una teología positiva. Pero también es posible abordar esa idea rodeándola desde la teología negativa. Esto es, que la razón vislumbre, no ya acerca de una verdad externa al hombre, sino más bien en cómo se recompone ese hombre a sí mismo mejor, si aceptando esa verdad o rechazándola.

¿Qué es un hombre sino un ser en proyecto, pero que sabe que dispone de un tiempo limitado para la vida? ¿Y qué ser humano no desea vivirse para siempre? Mas, llegado hasta aquí, ¿puede el hombre prolongar de alguna manera su vida, más aún, por la eternidad? ¿Y no late en el interior de cada uno ese deseo de no acabarse nunca?

Todo esto es difícil de meter en la testa, pues no cabe en ella. Por eso, si se quiere aceptar la sugerencia, al hombreaun siendo una máquina pensante como Unamuno, a pesar de su duda razonable se le ofrece la posibilidad de abrirse a lo sagrado desde su profanidad. Sólo necesita dos cosas. La primera consiste en reconocer su pequeñez. Si observamos a un hombre elevándonos sobre su cabeza acabaremos por no distinguirlo del suelo, y más tarde será el mundo que en ocasiones quiere ponerse por montera un puntito perdido en el espacio. ¿De qué sirve al hombre tenerlo todo si ignora la esencia de lo que es? ¿Y para qué quiere al mundo si ha de costarle el alma? La segunda invocar al que es el Alfa y el Omega de todo. Permanecer atento a la escucha. Sólo así podrá experimentarse a sí mismo.

¡Que dudas! ¿Y quién no? Pero, si una verdad no puede ser demostrada, mostradme a dónde conduce la contraria Ahora sí la razón está en condiciones de poder dialogar sin complejos con lo sagrado en busca de encontrar respuesta a aquella pregunta que como el eco repetía nuestro Unamuno mirando a Michelet, aquel que contemplaba la Historia como un combate extremo entre la libertad y la fatalidad, deseoso de mantener su identidad sin fin, incluso a la hora en la cual el hombre ha de entregar su “yo” al fin de sus días.

El Unamuno poeta nos dice en su obra “El Cristo de Velázquez” (cap. VIII. 214) ¿“Será el Padre sordo no siendo mudo”? ¿El que todo lo hizo por su Palabra habrá de no escuchar la aflicción última? ¿Habrá de ser estéril el grito del Crucificado, que es el grito de la humanidad, cuando exclamó con todas sus fuerzas aquello de “¿Por qué me has abandonado?” Y, cuando todo parecía haber sucumbido en el abandono, el silencio se hizo promesa de vida eterna.

La Verdad Suprema va infinitamente   más allá que la razón humana.

 

ÁNGEL MEDINA, Málaga, España

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

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