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sábado, 18 de noviembre de 2023

SANTOS VEGA - Fragmento - Rafael Obligado, Buenos Aires, Argentina

 

















SANTOS VEGA


Fragmento


Cuando la tarde se inclina
sollozando al occidente,
corre una sombra doliente
sobre la pampa argentina.
Y cuando el sol ilumina
con luz brillante y serena
del ancho campo la escena,
la melancólica sombra
huye besando su alfombra
con el afán de la pena.

Cuentan los criollos del suelo
que, en tibia noche de luna,
en solitaria laguna
para la sombra su vuelo;
que allí se ensancha, y un velo
va sobre el agua formando,
mientras se goza escuchando
por singular beneficio
el incesante bullicio
que hacen las olas rodando.

Dicen que, en noche nublada,
si su guitarra algún mozo
en el crucero del pozo
deja de intento colgada,
llega la sombra callada
y, al envolverla en su manto,
suena el preludio de un canto
entre las cuerdas dormidas,
cuerdas que vibran heridas
como por gotas de llanto.

Cuentan que en noche
de aquellas en que la Pampa
se abisma en la extensión
de sí misma sin su corona
de estrellas, sobre las lomas
más bellas, donde hay más trébol risueño,
luce una antorcha sin dueño
entre una niebla indecisa,
para que temple la brisa
las blandas alas del sueño.

……………………………………………………..



“EL ALMA DEL PAYADOR”

RAFAEL OBLIGADO,
Argentina

27 de enero de 1851, Buenos Aires / 8 de marzo de 1920, Mendoza

FRAGMENTOS - Graciela Brizuela, Tucumán, Argentina

 













FRAGMENTOS



Abrir puertas,
dejar pasar el viento,
olor a tormenta.
Un rumor en el silencio.
Si lloviera esta noche
dejaría entrar la lluvia
por la ventana,
claustro de luciérnagas,
desvarío de gotas
en el inquieto río
de mis escombros.
Fragmentos de espejos
en el cielo de la mañana.



GRACIELA BRIZUELA, Tucumán, Argentina
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

RESCATE O FIANZA DEL ABISMO? - Favio Andrés Ceballos, Baigorria, Santa Fe, Argentina












Imagen: Javier Panzano - Al borde del abismo


RESCATE O FIANZA DEL ABISMO?


Quien te salva
de los precipicios cotidianos,
te sujeta fuerte y te despierta
a golpes si es necesario.
Los que desean arrojarte al vacío,
te acompañan dulcemente,
fortalecen tus distracciones,
engordan tus miedos,
festejan tu ignorancia del camino
y te dejan solo
en tu último paso hacia el abismo.
No esperes
que a quién te sujeta de la mano
se le agoten sus fuerzas...
sube con él.



FAVIO ANDRÉS CEBALLOS, Baigorria, Santa Fe, Argentina
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

UNA HISTORIA DE PELÍCULA - Carlos Penelas, Buenos Aires, Argentina

 

El nadador o un diálogo en el arte de nadar Dibujo del libro de Nicolaus Wynmann de época, 1538

UNA HISTORIA DE PELÍCULA

La natación ha sido registrada desde los tiempos prehistóricos. Los expedientes más antiguos son pinturas realizadas en la Edad de Piedra. Hay referencias en la Ilíada y en la Odisea. Hay referencias en Rabelais. En 1538, Nicolaus Wynmann, un profesor alemán de idiomas, escribió el primer libro de natación, un incunable de nuestro deporte: El nadador o un diálogo en el arte de nadar. El título original fue el de “Colymbetes, sive de arte natandi, dialogus & feftiuus & iucundus lectu”, es decir, “Colymbetes, o el arte de nadar. Diálogo divertido y de amena lectura”.

He contado, en más de una oportunidad y en diversos lugares, que junto a la literatura, la pintura, el cine, el teatro y las artes en general, amé el deporte, lo practiqué y lo sigo haciendo. Pelota a paleta, box, fútbol y natación fueron acompañándome a lo largo de la vida.

Raquel, mi hermana mayor, me hizo socio a los diez años de Gimnasia y Esgrima. Evoco su Sala de Armas, el trinquete, el hammam o baño turco, su pista de hielo, el gusto y la elegancia de sus socios, los vestuarios, su biblioteca, el salón de lectura, los bailes en la sede de Palermo, la leyenda de don Ricardo C. Aldao. Presencié demostraciones de box, competencias en pesa, lucha libre, torneos de ping-pong, patinaje artístico. Allí nadé a los once años, por primera vez, representado al club. No puedo olvidar las clases de ajedrez del maestro internacional Jacobo Bolbochán. Y su eterno cigarrillo.

Voy dos veces por semana a nadar. Me zambullo -hasta hoy hago los veinticinco metros por debajo del agua- y converso con algunos amigos. Hace unos días, luego de la rutina, en la parte baja, la veo a Gabriela Fazio, afectuosa y atenta guardavida. Le pregunto cómo me había visto esa mañana. Con afecto responde: “Como Johnny Weissmüller”. Miro a una señora que estaba en el otro andarivel y le digo con ironía: “Lo escuchó, ¿verdad?” Ella sonríe y comenta: “Nunca me gusto Johnny Weissmüller y mucho menos los otros tarzanes. Mi tipo de hombre siempre fue Fernando Lamas”.

No solamente me causó gracia, no pude evitar una sonrisa, sino que me resultó extraño que alguien lo recordara. En una sociedad donde la degradación está a la orden del día casi todo se desprecia, se malinterpreta o se torna burdo. Con un gesto de felicidad me confiesa: “Yo nací en una pileta, Fernando Lamas fue mi partero.”

He conocido nadadores y conversado a lo largo de la vida con algunos de ellos: Luis Alberto Nicolao, que obtuvo dos veces el récord mundial en mariposa a los 17 años en 1962; el profesor de waterpolo de mi hijo Emiliano, Gentile, que participó en los Juegos Olímpicos de Londres de 1948; Alfredo Camarero, nadador de Capri-Nápoles, el Canal de la Mancha, campeón mundial de aguas abiertas. El profesor Pico, inolvidable pechista, fue el hombre que me enseñó a nadar, a los once años, en cuatro días. Recordando siempre a Alberto Zorrilla, Pedro Candiotti, Jeanette Campbell. Y en estas horas Damián Blaum con un récord mundial. También tuve la fortuna de crecer admirando a grandes deportistas del club en tenis, fútbol, boxeo, baloncesto o rugby. Y la presencia mágica de Vito Dumas. Desde mi juventud la literatura, los museos, el teatro y el cine se complementaban con el deporte.

 

Pero volvamos a Martha, nuestra nueva amiga. Su madre era nadadora y concurría diariamente al Hindú Club. Su padre, luego aviador, jugaba al tenis. Su madre tenía dieciocho años y estaba embarazada. Una mañana en plena brazada siente que está por parir. Pide ayuda, no hay tiempo. Pero allí hay un joven nadador, musculatura corporal perfecta, buen mozo, varonil, mirada romántica – un metro ochenta y cuatro, cabello castaño, ojos serenos, piel clara de origen europeo - poco mayor que ella. La lleva a la parte baja de la pileta, la toma de los brazos, la sienta en el borde frente a él, le quita la malla y recibe a la recién nacida. Sí, no se equivoca querido lector, hablamos de Fernando Lamas.


Fernando Lamas fue actor y director argentino que hizo casi toda su carrera en Estados Unidos. Había nacido el 9 de enero de 1915 y fue un gran deportista: hizo hípica, natación y boxeo. En 1951 firma un contrato de exclusividad con la compañía Metro-Goldwyn- Mayer. En Hollywood es el auténtico latin-lover. El galán que filma con Lana Turner, Esther Williams, Denise Darcel y Raquel Welch. Fue esposo de Perla Mux (cantante y actriz argentina), Lydia Babacci, Arlene Dahl y con la nadadora y actriz Esther Williams.

Ayer volví al club, a la pileta. Casi todos saben que estoy entusiasmado con la historia de Martha, mi nueva amiga Martha Elsa Gazcón, ahijada de Fernando Lamas. Nada más ni nada menos. Me contó sucesos de su madre, Dolores Elsa Larriera, nadadora y luego amiga de Fernando y de Perla Mux. También recordó anécdotas de su padre, Adalberto Raúl Gazcón Aráoz, que fue aviador civil. Es muy bello advertir cómo se ilumina su mirada al reconstruir aquellos años; la elegancia de su padrino, el afecto que les brindaba cada vez que iba a visitarlos. Debo escribir esta historia, me dije. Al fin y al cabo es una historia de película. Ahora pienso que me hubiera gustado que mi madrina fuera Mónica Vitti. Cosas de la imaginación, cálido lector, de la imaginación.

Martha sigue nadando, reviviendo semblanzas con plenitud. Nos vemos, estimado leedor, nos vemos. No se olvide de contar esta crónica a sus amigos. Por el padrino y por la ahijada. Vale la pena, no lo dude.


Buenos Aires, febrero de 2018

CARLOS PENELAS, Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


PIRINGUNDINES O PERINGUNDINES - César Tamborini Duca, León, España

 




PIRINGUNDINES O PERINGUNDINES

7 noviembre, 2023

Los piringundines o peringundines mencionados en viejos relatos de costumbres urbanas del país, tuvieron origen en nuestra ciudad a  mediados del siglo XIX y no en 1867 como lo anotan el Diccionario Argentino, de Tobías Garzón, editado en 1910, y la Enciclopedia Universal Ilustrada, Espasa-Calpe, página 1350, tomo XLIV, impresa en 1921. En efecto, El Progreso, primer periódico que apareció diariamente en nuestra ciudad, fundado y dirigido por el doctor Juan Francisco Monguillot, en su número 215 del 27 de abril de 1861, mientras lo dirigía el doctor Evaristo Carriego, abuelo del famoso escritor popular homónimo, anunció con el título de Piringundin lo siguiente: Mañana será el Rosario todo fiesta y diversiones. Hay nunciados dos bailes públicos, el Teatro, tres o cuatro bodas, algunos bautismos y sobre todo… el triunfo de us, de los, de las… Chitoo. Punto en boca y cartucho en el cañón (probable referencia a la tirantez de relaciones entre los gobiernos de la Confederación Argentina y de la provincia de Buenos Aires).

El título que encabeza la nota reproducida da a entender ser ya conocido por parte de la población el significado de dicho vocablo; aplicado a reuniones bulliciosas con música y baile en locales cerrados. De sospechosa raíz del dialecto ligur, puede explicarse su incorporación en el habla local —al poco tiempo modificada su ortografía por peringundin por el alto porcentaje de genoveses que al comenzar, ya en tiempos de Rosas, el incremento del tráfico portuario, ejercían esas actividades en Rosario. Recuérdese que en abril de 1858, sobre los 2.190 vecinos extranjeros de ambos sexos aquí detectados por el censo de dicho año, 836 eran italianos, y muy probablemente, como lo denuncian documentos de la época, mayormente originarios del norte de la península: genoveses, piamonteses, lombardos y vénetos.

En agosto de 1871, el periodismo local se refería a los piringundines —así todavía lo escribían algunos de esos órganos informativos— denunciándolos de inmorales y solicitando a las autoridades prohibir sus actividades; se fundaba el pedido porque en los locales donde se bailaba, el exceso del consumo de bebidas alcohólicas por parte de los parroquianos hasta llegar a la embriaguez, motivaba escándalos y trifulcas que debían reprimirse.

Los peringundines no eran establecimientos sino los bailes en casas, muchas veces de familia, organizados para diversión de la gente del pueblo los días jueves, domingos y feriados, desde las cuatro de la tarde a las ocho de la noche. Se llevaban a cabo tanto en el radio urbano como en los suburbios, dispersión ésta que no permitía mayor contralor policial y municipal y que, como veremos más adelante, se erradicó del centro tiempo después.

Amenizaban los bailes dúos o tríos de músicos con guitarras, flautas y acordeón y también organistas ambulantes, dueños de órganos mecánicos de los que en 1869, según el Censo Nacional de ese año, vivían de esa actividad nueve de ellos y siete en 1876, conforme al registro confeccionado ese año por Gabriel Carrasco.

El dueño o arrendatario de la casa donde tenían lugar los peringundines, cobraba un real a los bailarines varones por cada seis minutos de danza y remuneraba a las mujeres con dos o más pesos bolivianos por todo el tiempo que duraba la reunión. Estas, generalmente fámulas, siendo agraciadas o por mejor bailar eran preferidas. Terminando la pieza, ‘el varón marchaba junto a la mujer hasta la silla donde ésta se sentaba’. El comienzo de cada pieza lo anunciaba el bastonero con palmadas, instante que el varón manifestaba su deseo de bailar al grito de  ¡’Pido’! y extendiendo su mano a la mujer que elegía por compañera.

El organizador del peringundín solía proveer de vestidos, algunas veces elegantes, a las mujeres precariamente ataviadas y durante la reunión expendía bebidas alcohólicas y refrescos. De Rosario, estas reuniones de bailes tarifados se extendieron a muchas ciudades y pueblos del interior del país, concluyendo antes de fines del siglo por practicarse en lenocinios.

La repetición de escándalos generados en aquellos ambientes, llamó a la realidad en 1874 a las autoridades municipales. Por ordenanza del 31 de julio se prohibió realizar peringundines en la zona céntrica, permitiéndoselos fuera de las calles Entre Ríos y San Juan, límite también señalado por una ordenanza del anterior 14 de abril para el establecimiento de casa de tolerancia.

Una nueva ordenanza, sancionada el 30 de marzo de 1875, alejó el límite de retiro para los peringundines; se los prohibió dentro del área comprendida por el río Paraná y las calles 19 de Mayo, General López (actual Estanislao S. Zeballos) y Paraguay, en tanto que a los propietarios de lenocinios, por ordenanza del 16 de agosto de 1876 se les limitó la zona de exclusión a la encerrada por las calles Tucumán, 19 de Mayo, San Juan y Entre Ríos. Esta modificación en favor de los explotadores de prostíbulos, rentable actividad en todos los tiempos, permitió su desenvolvimiento más cerca del principal núcleo de población que el fijado para efectuar peringundines.

En la época se entendió ser estas actividades mucho más peligrosas para las buenas costumbres y moral, aunque no faltó la pública sospecha de mediar en la ordenanza, la intervención y soborno del grupo formado por dueños de lenocinios, casi todos extranjeros, de cuya influencia en el campo de la política criolla hasta el año 1932, han dado cuenta en tiempos recientes libros publicados por autores locales.

Promediando la penúltima década de la pasada centuria comenzó la decadencia de los peringundines Dos fueron las principales causas: ralear cada vez más la asistencia de fámulas por el decoro personal que les exigían sus patronas, y crecer la mala fama de vinculárselos con negocios al margen de las leyes. También contribuyó decididamente a su extinción el surgimiento de recreativas que, con bailes y teatrales realizados en arrendadas a instituciones sociales de colectividades europeas, llevó por nuevos caminos a la juventud soltera de la clase trabajadora. En esas festivas concentraciones, mozos y chicas en edad de merecer encontraron la adecuada vía para llegar al matrimonio.

El peringundín creado en Rosario por exigencias naturales del hombre, fue una de las expresiones que caracterizaron a su comunidad de heterogéneas procedencias. Hoy recordamos su pasada existencia con estos apuntes para agregar a la historia urbana de nuestra ciudad.

W.C.M.

Investigación realizada por el historiador Wladimir Mikielievich, uno de los fundadores de la Junta de Historia de Rosario en 1962. Versa sobre el origen de los piringundines / peringundines y fue publicado en la Revista de Historia de Rosario N° 35, en 1983.

www.pampeandoytangueando.com

 

CÉSAR TAMBORINI DUCA, León, España

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


domingo, 29 de octubre de 2023

EL COBARDE - Boris Elkin, Los toldos, Gral Viamonte, Pcia de Buenos Aires, Argentina

 










EL COBARDE

 

Un muchachón de manos engrilladas;
un comisario "bravo" y un alcalde
que, sabiéndolo al mozo, bien seguro,
le escupen su desprecio "pa que hable".
-Lo mataste a traición, seguramente...
Y el mozo le contesta: -Sepa, alcalde,
que los hombres nacidos en mi tierra
muy poco matan de traición a naides.
-Sin embargo-interrumpe el comisario-,
nunca matan de frente los cobardes.
-¿Y cuándo esa fama, comisario?
-Te la ganaste bien aquella tarde
qu'el finao te insultó delante é todos
y vos, como faldero, te achicastes.
-Aquello jue otra cosa, comisario;
me achiqué con razón, no por cobarde.
Aquella tarde me allegué hasta el pueblo
pa buscarle rimedios a mi madre,
que había quedao solita, allá en el rancho,
quemándose de fiebre sobre el catre.
Si me achiqué, señor, no jue de miedo.
Jue su voz que me gritó:"¡Párate!"...
Es muy fiero, señor, pa quien ya siente
que la muerte comienza a aproximarse,
encontrar que no hay naides en el mundo
que le empreste un poquito de coraje,
sin tener quien le rece un padrenuestro,
ni tener quien le pida un "Dios te salve".
Pero ayer me cobré. Mi mamá ha muerto;
y ya sin su cariño que me ate,
m'encaminé pal pueblo, bien seguro
de no encontrar tranquera que me pare.
Estaba en el boliche el "hombre guapo"
hablando de bravura, de coraje...,
"que a los hombres los reta como a chicos...",
"que no encuentra varón que se le cuadre...".
Por eso, al dentrar yo, ni m'hizo caso,
y con desprecio comenzaba a ráirse
cuando mi zurda le cruzó la cara
pa evitar el decirle: "¡Acomódate!"
Sacó el facón y se me vino al humo.
La carrera conmigo l'era fácil...,
y el hombre, entusiasmao siguramente,
tiró un hachazo..., se quedó pagando...,
buscando sitio pa poder dentrarme,
y sonzo juera yo de no cobrarme.
-¿Tenés más que agregar?
                                       -Sí, comisario:
¡qué no güelva a tratarme de cobarde
sin soltarme una mano, por lo menos...,
por si tiene antojo de probarme!

 

BORIS ELKIN, Los toldos, Gral Viamonte, Pcia de Buenos Aires, Argentina

 

Boris Alejandro Elkin (Los ToldosBuenos Aires2 de junio de 1905 – Buenos Aires21 de junio de 1952) fue un periodista y poeta dedicado al género gauchesco.


LOS SUEÑOS DE LOS NIÑOS INVENTANDO PAÍSES - Raúl González Tuñón, Buenos Aires, Argentina

 










LOS SUEÑOS DE LOS NIÑOS INVENTANDO PAÍSES

 

Cuando paso frente a un local donde
exponen pinturas de niños, sigo de largo.

BATLLE PLANAS

 

Porque el niño conserva todos los libres bríos
de la invención, baraja sus monstruos increíbles
y sus enloquecidos ángeles.
La bárbara inocencia sin prejuicios de la primera pureza
y el espléndido caos, el delirio de la razón, la fantasía.

El niño es el primer surrealista.

Y crece, es hombre, y sigue viviendo mas no sabe
y quien lo lleva adentro así lo ignora.
A veces, de manera sutil, eso supongo,
en cada acto adulto la infancia nos vigila
—una voz, un suceso rotundo, familiar, una lámpara,
una paloma herida con mensaje—.

Todo hombre en el final minuto de su invierno
piensa en algo lejano cuando muere.
Y la muerte es el último país que el niño inventa.


RAÚL GONZÁLEZ TUÑÓN, Buenos Aires, Argentina

Raúl González Tuñón, fue un poeta argentino.​ Wikipedia

Nacimiento: 29 de marzo de 1905, Buenos Aires

Fallecimiento: 14 de agosto de 1974, Buenos Aires


SI NO ESTÁS - Teresinka Pereira, Brasil,

 













SI NO ESTÁS



Y ahora que quiero
recordar tus ojos
¿dónde están?
¿Qué color de vivacidad
positivista los viste hoy día?

Y cuando quiero romper
la palabra y la costumbre,
¡qué inútil me siento
si no estás!...

Hombres como tú
no atrapan el tiempo
en manos ocupadas
en la hoguera del calendario...

Por eso me asombra
que tú me consideres
y no te olvides de regresar
a la nostalgia de esa tarde
color ceniza para aplastar
los otros ídolos de
mi paciente ternura.



Se você não está

E agora que eu quero
recordar seus olhos,
onde estão?
Que cor de vivacidade
positivista os vestem hoje?

E quando quero romper
a palavra e o costume,
que inútil me sinto
se você não está?

Homens como você
não agarram o tempo
com as mãos ocupadas
na fogueira do calendário...

Por isso, me admiro
que me consideres
e não te esqueças de
regressar à nostalgia
desta tarde cor de cinza
para sufocar os outros ídolos
de minha paciente ternura.



TERESINKA PEREIRA, Brasil
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

JUNÍN, Jorge Luis Borges, Buenos Aires, Argentina

 








JUNÍN


Soy, pero soy también el otro, el muerto,
el otro de mi sangre y de mi nombre;
soy un vago señor y soy el hombre
que detuvo las lanzas del desierto.
Vuelvo a Junín, donde no estuve nunca,
a tu Junín, abuelo Borges. ¿Me oyes,
sombra o ceniza última, o desoyes
en tu sueño de bronce esta voz trunca?
Acaso buscas por mis vanos ojos
el épico Junín de tus soldados,
el árbol que plantaste, los cercados
y en el confín la tribu y los despojos.
Te imagino severo, un poco triste.
Quién me dirá cómo eras y quién fuiste.

Junín, 1966


JORGE LUIS BORGES
, poeta y escritor argentino

LA SOBERBIA – Luis Alposta – Buenos Aires, Argentina

 










LA SOBERBIA


            Decía San Isidoro que el principio de todo pecado es la soberbia y, agregaba que, el que se exalta, es deprimido; quien se eleva, es prosternado y quien se hincha, revienta.

            La soberbia es, además, un vicio capital, cuya virtud opuesta es la humildad, la que nos inclina a estimarnos justamente en lo que valemos y a dejar de lado toda ostentación.

            La soberbia es el orgullo desmedido y el aprecio excesivo de uno mismo en menosprecio de los demás. Es un deseo desenfrenado de honras y un apetito desordenado de ser preferido a otros.

            Soberbios son los que indexan su propia estima, se consideran superiores y apuntan con la nariz al cielorraso. Son los que se la creen. Los que te miran por arriba del hombro. Los estirados. Los que se la piyan. Los fatuos. Los engrupidos. Los que se anteponen injustamente a los demás. Los que nunca hacen cola.

         


LA SOBERBIA


Engolado y distante,
orgulloso y altivo,
presuntuoso, arrogante
y despreciativo.

Es tan grande y tan obvio
mi egocentrismo,
que hasta si estoy de novio
es conmigo mismo.

Es el desideratum
ser siempre mucho más que los demás.
Vanitas vanitatum.
Toda vez que barajo saco el as.

Engolado y distante,
orgulloso y altivo,
presuntuoso, arrogante
y despreciativo.

CORO:

Paren la oreja:
es Nietzsche quien aconseja
tener en cuenta
que al que se hincha
si alguien lo pincha
se revienta.

(De LOS 7 PECADOS CAPITALES. Cantata profana para voces y bandoneón – Letra: Luis Alposta - Música: Pascual “Cholo” Mamone) 

LUIS ALPOSTA, Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA