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sábado, 14 de octubre de 2023

¿TE HAS HECHO DAÑO HIJO MÍO? - Emile Faguet - La-Roche-sur-Yon, 1847 - París, 1916. Ensayista y crítico literario francés.



 

¿TE HAS HECHO DAÑO HIJO MÍO?

 

“Había cierta vez un hombre joven dilacerado por una situación afectiva crítica. Quería con toda el alma a su bonita y joven esposa, y tributaba también mucho afecto y profundo respeto a su propia madre. Pero la relación entre nuera y suegra eran bastante tensas y, por celos tal vez, la encantadora joven llegó a ser tan mala, que concibió un odio infundado contra la venerable anciana. En cierta ocasión la joven colocó al marido entre la espada y la pared: o él iría a la casa de su madre y la mataría y le traería el corazón de la víctima, o la esposa abandonaría inmediatamente el hogar. Después de muchas dudas e indecisiones, el joven hombre cedió”.

“Aquel conturbado marido, mató a aquella que le dio la vida, le arrancó el corazón de su pecho, lo envolvió fríamente en un paño y regresó apresuradamente a su casa. Pero sucedió que en el camino el caballo del joven, desbocado en loca carrera, tropezó violentamente lanzando por los aires al infeliz jinete. Caído en tierra oyó entonces él una voz que saliendo del corazón materno, le preguntaba llena de desvelo y cariño: ‘¿Te has hecho daño hijo mío?” 

EMILE FAGUET - La-Roche-sur-Yon, 1847 - París, 1916. Ensayista y crítico literario francés.


EL REFUGIADO - Norberto Pannone, Buenos Aires, Argentina

 


EL REFUGIADO

 

            La brisa helada abofeteó su rostro. Alzó las solapas del raído sobretodo y guardó con apuro sus manos en los bolsillos. Definitivamente era un cobarde.

Corría el mes de julio y el frío del invierno congelaba los sueños. El césped, temeroso y flaco, se había teñido de amarillo callado.

Con desesperación, añoró la primavera, pero ella estaba lejos, tan remotamente lejos como su patria y los rubios recuerdos en brazos de su madre.

Siempre le había temido a lo desconocido. A la multitud. A la distancia. A la Soledad. A la muerte. Y aún seguía siendo tan niño como ayer, nada había cambiado. El destierro y la distancia crecen y crucifican el alma. Recordó como había llorado en aquel primer día de su arribo. Su lenguaje resultaba estéril. Sus gestos, confusos.

El diagnóstico médico había sido terminante. Inapelable. En la oficina del laboratorio de Anatomopatología le habían entregado el sobre con el informe. Cuando estuvo en la calle, lo deletreó varias veces, lo dobló sin apuro y lo depositó ceremoniosamente en un canasto de residuos que había en la vereda. Caminó por Las Heras hasta Sánchez de Bustamante, dobló a su izquierda para llegar a Libertador, una vez allí, enfiló su rumbo hacia la Avda. Sarmiento, donde se hallaba el Monumento de Los Españoles. Llevaba en cada pierna el peso irreparable del fracaso.  Marchó sin saber a dónde iba.

Ignorando los bocinazos y los insultos, cruzó Libertador y se sentó en los estribos de la fuente, entonces, se descubrió en el espejo verdoso del agua. Después, hundió su cabeza definitivamente en el líquido frío.

Casi con orgullo, sintió que el furtivo coraje de toda una vida resurgía en él.

El recuerdo final, fue el rayo de sol anidando en su torso desnudo, allá, en su amada Polonia.

Asustado, evoco  la voluta de pólvora encendida del francotirador y el cuerpo de su hermano dormitando en un charco de sangre.

Ahora, era primavera… y abundaba la miel.

¿Adónde irían ahora la nostalgia y el hambre?


NORBERTO PANNONE©2007, poeta y escritor argentino Buenos Aires, Argentina

norbertopannone@gmail.com


CANCIÓN PARA SALUDAR AL SOL - Antonio Esteban Agüero, San Luis, Argentina

 









CANCIÓN PARA SALUDAR AL SOL



Desnudo,
con las manos en alto,
te saludo.
Con gritos de flores,
y suspiros de hierbas,
te saludo.
Como el joven gallo
de cresta morada que presiente
tu marea en la sombra,
te saludo.
Con la voz,
con el pulso,
con el yo,
desde el nudo
de serpientes azules
y escarlatas
donde surge la sangre,
te saludo.
Como un pájaro ciego,
te saludo.
Como una cigarra moribunda,
te saludo.
Como un viejo lagarto,
y una hoja reciente,
te saludo.
Habitado de semen,
sumergido en el polen,
te saludo.
Con relincho
y susurro,
por el potro y la abeja,
te saludo.
Llovido de lágrimas,
alegre,
vencedor de la niebla,
joven,
puro,
percutiendo tambores,
te saludo.
Como el niño que corre
por túneles oscuros
horadando la noche con las
uñas,
te saludo.
Con la piel,
te saludo;
con cada cabello,
te saludo;
con las vísceras todas
te saludo.
Solitario,
desnudo,
masculino,
de pie en la colina
te saludo.


ANTONIO ESTEBAN AGÜERO
, San Luis, Argentina.


Nació en Piedra Blanca, San Luis, (1917 -1970). Fue Maestro Normal Nacional en la Escuela Normal "Juan Pascual Pringles" de la Ciudad de San Luis. Desempeñó cargos públicos en su provincia.
"Retrato de un dama" logró el 1º Premio de Poesía y Medalla de Oro, 1947, de la Dirección General de Cultura de Córdoba, "Las cantatas del árbol" y "Romancero de niños" recibieron el 1º Premio Nacional de Literatura Regional. Sus publicaciones: "Poemas lugareños" (1937), "Romancero Aldeano" (1938), "Pastorales" (1939), "Romancero de niños" (1946), "Cantatas del árbol" (1953), "Un hombre dice a su pequeño país" (1972), "Canciones para la voz humana" (1973) y "Poemas Inéditos" (1978).

OPTIMISMO CIEGO - Marián Muiños, España

 









OPTIMISMO CIEGO

 

Veo a la humanidad hundida
en el lodo del egoísmo y la tragedia.
Sangre, hambre, violencia y sufrimiento
es el pan diario que amasa la injusticia.

Cierro los ojos, respiro hondo y decreto:
Dentro de mí existe una utopía que aguarda,
aunque tan sólo yo crea que es posible.


Abro los ojos, y en este universo paralelo,
percibo el camino hacia el Amor y la Armonía.

El cambio interior empuja el surgimiento
de un mundo tal cual imaginamos.
Igual que una simiente germina y crece,
compartiendo su esplendor con toda vida.

Del libro: “De paso por el mundo”

MARIÁN MUIÑOS©2023, España

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

UNA MIRADA - Antonio Las Heras, Buenos Aires, Argentina

 









UNA MIRADA


Es otoño. Las hojas, apenas, sangrientas. Atardece este sábado. Está fresco y hay viento. El Sol se pone entre las ramas. Pájaros sobrevuelan. Ciertos gorjeos definidos.
Sólo la casa en un lugar del bosque. A través de la ventana, cielo claro y nubes blancas.
Encendiste el fuego de la chimenea con aquellas maderas cortadas durante el verano. Lo hiciste con tu prolijidad de siempre.
Desde la alfombra – dónde estoy acurrucada – te miro y espero, mansamente.
Unos escurridizos reflejos destacan la piel de tu espalda.
Dejaste el atizador y estás mirándome. De pié.
Vas acercándote.
Tu mano acaricia mi cabeza.
Siento la eternidad. Y tiemblo.

ANTONIO LAS HERAS, Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA


SÍNDROME DEL PECADO ORIGINAL – (Ansiedad, Angustia, Desesperación) – Luis Alposta – Buenos Aires, Argentina

 


  

SÍNDROME DEL PECADO ORIGINAL

 Ansiedad - Angustia - Desesperación 

La primera sensación displacentera que sintieron nuestros primeros padres después de haber desobedecido a Dios, ha sido, sin duda, la incertidumbre. Una zozobra del ánimo ante la espera de “algo” que presentían, de “algo que habría de ocurrirles” pero que ignoraban cuándo y cómo. Y esa “emoción de la espera”, es lo que se llama ansiedad.

         Conocido el castigo y al ser expulsados del Paraíso, la incertidumbre pasó a ser angustia (episodio repentino de miedo muy intenso; taquicardia, palpitaciones, sensación de ahogo...). Y esto es, seguramente, lo que sintieron Adán y Eva al recibir la sentencia. Desde entonces y tal como la conocemos, la angustia real pasó a ser el resultado de una pérdida de las relaciones humanas que proporcionan seguridad.

         Y la ansiedad y la angustia, juntas, socavando la fe suelen llevar a la desesperación, la que nació en los arrabales del Paraíso cuando el hombre tuvo, por primera vez, la sensación del no retorno; la de no poder volver atrás.

Un símil de lo expuesto podemos hallarlo en el acto de nuestro nacimiento: el paraíso protector del útero materno; la ‘ansiedad’ que, seguramente, originan en nosotros las primeras contracciones; la ‘angustia’ de pasar por el angosto canal del parto y, por último, con el corte del cordón umbilical, la total ‘desesperanza’ del regreso. 

También aquí, y es lo que quiero hacer notar, existe un paralelo con las tres fases del síndrome general de adaptación de Hans Selye y su teoría del estrés:

1) la ansiedad corresponde a la primera etapa del SGA, llamada reacción de alarma.

2) La angustia equivale a la segunda etapa del SGA, o etapa de resistencia.

3) la desesperación coincide con la tercera etapa del SGA, que es la etapa de agotamiento.

La ansiedad, la angustia, la desesperación, así, en ese orden (como en el bolero de Osvaldo Farrés “Toda una vida”, que bien pudo habérselo cantado Adán a Eva), conforman lo que llamo síndrome del pecado original; el primer gran estrés con el que todos venimos al mundo. 

Se trata de una tríada sintomática que, en mayor o menor grado, sigue estando presente en todas y cada una de las situaciones de estrés, a lo largo de toda una vida.

ANSIEDAD

La ansiedad se vivencia en la anticipación de un futuro incierto, inseguro y/o amenazante. Es un estado psicológico displacentero, sin expresión somática manifiesta, descripto como expectación penosa o desasosiego ante un peligro impreciso.

La ansiedad (del latín anxietasatis, acongojado) es una experiencia común a la especie humana, que se la podría definir como “emoción de la espera”.

          En síntesis: en ella está implícita la incertidumbre, el presentimiento, la inseguridad. La ansiedad es una tensa expectativa y es un desasosiego que no reconoce una causa exterior. 

ANGUSTIA

      La angustia (del latín “angustus” o “angustiae”, angostura, estrechez, dificultad) tanto puede ser temor opresivo sin causa aparente, como miedo al castigo, vivencia de amenaza, congoja, presentimiento de la nada.

Hay dos tipos de angustia: la real o conflictiva, cuya causa reside en el “exterior” del sujeto y es el resultado de una pérdida de las relaciones humanas que proporcionan seguridad; y la vital, eminentemente existencial, producto de un interrogante sin respuesta (1).

  La ansiedad nació con el pecado original y la angustia con el castigo Divino. El sentido de este último es la culpa y ésta se resuelve en desesperación, en la certeza del no retorno. 

(1) -básica: La que se experimenta en la infancia ante la sensación de estar solo y desamparado en un mundo hostil (Horney). // -primitiva. La que se experimenta al nacer (trauma del nacimiento) y es a la que se remiten todas las angustias posteriores (Rank). // de situación. Sensación de aprensión que sobreviene al iniciar alguna empresa.  

DESESPERACIÓN

La desesperación es la pérdida total de la esperanza.

Es una emoción que conmociona y encapota el ánimo, haciendo perder la capacidad de obrar de manera razonable. Desesperación es no encontrar la salida y entregarse a lo irremediable. Es un desasosiego con sensación brusca de pérdida y ausencia de todo cobijo y amparo.

La desesperación es un “manoteo a ciegas” seguido de abandono y entrega; es la aceptación del fin.

Es una confusa sensación de acorralamiento, sea éste real o no, del que, en casos extremos, se busca salir o escapar mediante el suicidio.

La desesperación es un “estar desorientado y no saber…”


LUIS ALPOSTA, Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA


INVITACIÓN DE ASOLAPO ITALIA - Gabriella Bianco, Venecia, Italia

 



INVITACIÓN DE ASOLAPO ITALIA

 

La Academia Internacional Diálogos informa que la presentación del libro de filosofía sobre filosofía y la necesidad de plasmarla para mitigar los malestares del mundo que habitamos, escrito por la Dra. Gabriella Bianco "ITINERARIOS FILOSÓFICOS DEL SIGLO XX", Susil Edizioni, 2023, tendrá lugar en la "Feria del libro Mar del Plata Puerto de Lectura", el día 7 de octubre de 2023, desde las 16.00 horas, en la Sala Osvaldo Soriano del Centro Cultural Osvaldo Soriano de la ciudad de Mar del Plata. 

Compartirán la mesa los panelistas: el Prof. Román March de la Universidad Nacional de Mar del Plata, la Prof. Lorena B. Marcos de las Filósofas del Sur y el Prof. Nicolás Fabiani, del Instituto de estudios culturales y estéticos (IECE), quienes intercambiarán con el público ideas y perspectivas en un mundo que cambia. 

¡¡¡Los esperamos en la Feria del Libro, agradeciendo la difusión!!!

GABRIELLA BIANCO, Presidente de Asolapo Italia

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


EL HOMBRE CONTRA EL HOMBRE, ¿alguien quiere apostar? - Roberto Alifano, Buenos Aires, Argentina

 

EL HOMBRE CONTRA EL HOMBRE, ¿alguien quiere apostar?

 

Empiezo por aclarar que el título de esta reseña es un inquietante micro cuento del escritor mexicano Juan José Arreola. Pero voy más allá. Otro maestro de la literatura, el norteamericano Mark Twain, pudo sintetizar en esta frase su parecer sobre nosotros: “Yo no pregunto de qué raza es un hombre, ni a qué religión, ideología o partido político pertenece; basta que sea un ser humano ya es suficiente, nadie puede ser nada peor”.

Otra vez la guerra, otra guerra que se suma a las que padecemos abiertas o solapadamente. Otra vez otra guerra donde nadie gana y todos perdemos. Los dislates del hombre son inconcebibles. Se invade un territorio para anexar más tierra y el mundo, el planeta que todos habitamos, parcelado y con límites territoriales, se vuelve un campo de batalla donde todo vale, hasta lo más sucio, cobarde y ambicioso. El hombre contra el hombre

Triste, muy triste, que en tantos siglos de existencia no hayamos aprendido nada. Todo sigue como en los remotos tiempos del homo de los tiempos primitivo, acaso con el mismo concepto del hombre de las cavernas “matar al vecino para quedarnos con lo que tiene”. Siglos sobre siglos para no aprender nada. Basta que sea un ser humano ya es suficiente, nadie puede ser peor. La educación, la cultura muy poco valen o valieron las cosas siguen igual; igual es la envidia, la codicia de tierras, la desmesurada ambición, el afán de dominar al otro, de ser más rico que el vecino; la acumulación de bienes materiales, sin tener en cuenta que no se pueden comer más de tres o cuatro comidas por día ni dormir solamente en más una cama… En fin, incongruencias sumadas o consumadas en barbaridades.

El que escribe vivió sufrió como en carne propia, o en carne de hermanos, que es más o menos lo mismo, en menos de un años dos espantosos atentados terroristas donde murió gente amiga e inocente. En 1992, el de la Embajada de Israel en Buenos Aires, y en 1993 el de la AMIA (Asociación Mutual Israelita Argentina); antes, nuestras Fuerzas Armadas, en plena dictadura militar, invadieron las Islas Malvinas, rompiendo toda forma de negociación pacífica. A este respecto, quiero agregar que el autor de este texto, estuvo en esas islas y que se alojó en casa de una familia malvinense donde la convivencia era armoniosa y en ningún momento se habló del enojoso asunto ni imaginábamos en ese feliz encuentro que nosotros, los codiciosos de islas, en abril de 1982, consumaríamos una absurda invasión.

Sucedió en dicha oportunidad que el único hotel de las islas estaba completo y me alojé en el hogar de la familia Smith, un matrimonio con tres hijos, que me trataron con una cordialidad entrañable y con la que se estableció una relación que rompió la invasión. Cabe agregar que en mi regreso, en el avión que viajé, dos de los hijos de la familia Smith, se sumaron con otros veinte chicos, a un intercambio educativo entre la Colonia Inglesa y la Argentina.

¿Qué más puedo agregar? Bueno, que después les declaramos la guerra, así de simple y, como era de esperar, perdimos esa guerra ya que el conflicto sumaba a la OTAN, el organismo internacional al que pertenecía Inglaterra. A partir de allí se rompió todo vínculo con los pueblerinos habitantes de Las Malvinas; por consiguiente, en mi caso, con la familia Smith.

Pisando como paquidermos, ladrando como zorros locos” (como dice Neruda en un famoso poema), han pasado lentos los años y aquí estamos, sin aprender poco o nada, de lo que es esta vida que nos ha sido impuesta en este mundo. Seguimos, seguimos y seguimos sin aprender, dos o tres pasos para atrás, con tropiezos y todo, y alguno que otro para delante (y como estamos entre citas de versos por qué no recordar la célebre “Milonga del muerto”, que me dictara Borges conmovido por el disparate brutal de los uniformados argentinos al sembrar muerte en un sitio pacífico perdido en los arrabales del mundo y habitado por gente por demás pacífica):

Lo he soñado en esta casa
Entre paredes y puertas.
Dios les permite a los hombres
Soñar cosas que son ciertas.

Lo he soñado mar afuera
En unas islas glaciales.
Que nos digan lo demás
La tumba y los hospitales.

Una de tantas provincias
Del interior fue su tierra.
(no conviene que se sepa
Que muere gente en la guerra).

Lo sacaron del cuartel,
Le pusieron en las manos
Las armas y lo mandaron
A morir con sus hermanos.

Se obró con suma prudencia,
Se habló de un modo prolijo.
Les entregaron a un tiempo
El rifle y el crucifijo.

Oyó las vanas arengas
De los vanos generales.
Vio lo que nunca había visto,
La sangre en los arenales.

Oyó vivas y oyó mueras,
Oyó el clamor de la gente.
Él sólo quería saber
Si era o si no era valiente.

Lo supo en aquel momento
En que le entraba la herida.
Se dijo no tuve miedo
Cuando lo dejó la vida.

Su muerte fue una secreta
Victoria. Nadie se asombre
De que me dé envidia y pena
El destino de aquel hombre.

¿Por qué he traído a colación este recuerdo? Pues para repudiar el crimen de la guerra, o de las guerras, cualquiera que sea, como lo calificara el autor de nuestra Constitución, el prócer Juan Bautista Alberdi. Las son espantosas, injustificadas, terribles desde todo punto de vista; donde a nadie se respeta y mueren niños, todos inocentes. Pero bueno, los seres humanos no somos tan humanos y los hombres vivimos codiciando espacios que no nos corresponden y sembrando violencia siempre.

A riesgo de ser repetitivo, deslizo las palabras de estos dos humanistas que dan título y significado a mi reseña: “El hombre contra el hombre, ¿alguien quiere apostar?”, complementadas por estas otras: “Yo no pregunto de qué raza es un hombre, ni a qué religión, ideología o partido político pertenece; basta que sea un ser humano ya es suficiente, nadie puede ser nada peor”.

 

ROBERTO ALIFANO, Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


sábado, 7 de octubre de 2023

ABUELITA - Tomás Allende Iragorri, Buenos Aires, Argentina

 

Imagen: Luis Alposta - Argentina


TOMÁS ALLENDE IRAGORRI 

Argentina 
Año de nacimiento: 
1881
 Año de la muerte: 
1954

EN LA NIEBLA - Hermann Hesse - Alemania, aunque posteriormente decidió nacionalizarse suizo. 2 de julio de 1877 - 9 de agosto de 1962

 




 

 

 




EN LA NIEBLA

 

¡Qué extraño es vagar en la niebla!
En soledad piedras y sotos.
No ve el árbol los otros árboles.
Cada uno está solo.

Lleno estaba el mundo de amigos
cuando aún mi cielo era hermoso.
Al caer ahora la niebla
los ha borrado a todos.

¡Qué extraño es vagar en la niebla!
Ningún hombre conoce al otro.
Vida y soledad se confunden.
Cada uno está solo.

 

HERMAN HESSE, Alemania

Hermann Hesse -  Alemania, aunque posteriormente decidió nacionalizarse suizo. 2 de julio de 1877 - 9 de agosto de 1962