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sábado, 14 de octubre de 2023

OPTIMISMO CIEGO - Marián Muiños, España

 









OPTIMISMO CIEGO

 

Veo a la humanidad hundida
en el lodo del egoísmo y la tragedia.
Sangre, hambre, violencia y sufrimiento
es el pan diario que amasa la injusticia.

Cierro los ojos, respiro hondo y decreto:
Dentro de mí existe una utopía que aguarda,
aunque tan sólo yo crea que es posible.


Abro los ojos, y en este universo paralelo,
percibo el camino hacia el Amor y la Armonía.

El cambio interior empuja el surgimiento
de un mundo tal cual imaginamos.
Igual que una simiente germina y crece,
compartiendo su esplendor con toda vida.

Del libro: “De paso por el mundo”

MARIÁN MUIÑOS©2023, España

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

UNA MIRADA - Antonio Las Heras, Buenos Aires, Argentina

 









UNA MIRADA


Es otoño. Las hojas, apenas, sangrientas. Atardece este sábado. Está fresco y hay viento. El Sol se pone entre las ramas. Pájaros sobrevuelan. Ciertos gorjeos definidos.
Sólo la casa en un lugar del bosque. A través de la ventana, cielo claro y nubes blancas.
Encendiste el fuego de la chimenea con aquellas maderas cortadas durante el verano. Lo hiciste con tu prolijidad de siempre.
Desde la alfombra – dónde estoy acurrucada – te miro y espero, mansamente.
Unos escurridizos reflejos destacan la piel de tu espalda.
Dejaste el atizador y estás mirándome. De pié.
Vas acercándote.
Tu mano acaricia mi cabeza.
Siento la eternidad. Y tiemblo.

ANTONIO LAS HERAS, Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA


SÍNDROME DEL PECADO ORIGINAL – (Ansiedad, Angustia, Desesperación) – Luis Alposta – Buenos Aires, Argentina

 


  

SÍNDROME DEL PECADO ORIGINAL

 Ansiedad - Angustia - Desesperación 

La primera sensación displacentera que sintieron nuestros primeros padres después de haber desobedecido a Dios, ha sido, sin duda, la incertidumbre. Una zozobra del ánimo ante la espera de “algo” que presentían, de “algo que habría de ocurrirles” pero que ignoraban cuándo y cómo. Y esa “emoción de la espera”, es lo que se llama ansiedad.

         Conocido el castigo y al ser expulsados del Paraíso, la incertidumbre pasó a ser angustia (episodio repentino de miedo muy intenso; taquicardia, palpitaciones, sensación de ahogo...). Y esto es, seguramente, lo que sintieron Adán y Eva al recibir la sentencia. Desde entonces y tal como la conocemos, la angustia real pasó a ser el resultado de una pérdida de las relaciones humanas que proporcionan seguridad.

         Y la ansiedad y la angustia, juntas, socavando la fe suelen llevar a la desesperación, la que nació en los arrabales del Paraíso cuando el hombre tuvo, por primera vez, la sensación del no retorno; la de no poder volver atrás.

Un símil de lo expuesto podemos hallarlo en el acto de nuestro nacimiento: el paraíso protector del útero materno; la ‘ansiedad’ que, seguramente, originan en nosotros las primeras contracciones; la ‘angustia’ de pasar por el angosto canal del parto y, por último, con el corte del cordón umbilical, la total ‘desesperanza’ del regreso. 

También aquí, y es lo que quiero hacer notar, existe un paralelo con las tres fases del síndrome general de adaptación de Hans Selye y su teoría del estrés:

1) la ansiedad corresponde a la primera etapa del SGA, llamada reacción de alarma.

2) La angustia equivale a la segunda etapa del SGA, o etapa de resistencia.

3) la desesperación coincide con la tercera etapa del SGA, que es la etapa de agotamiento.

La ansiedad, la angustia, la desesperación, así, en ese orden (como en el bolero de Osvaldo Farrés “Toda una vida”, que bien pudo habérselo cantado Adán a Eva), conforman lo que llamo síndrome del pecado original; el primer gran estrés con el que todos venimos al mundo. 

Se trata de una tríada sintomática que, en mayor o menor grado, sigue estando presente en todas y cada una de las situaciones de estrés, a lo largo de toda una vida.

ANSIEDAD

La ansiedad se vivencia en la anticipación de un futuro incierto, inseguro y/o amenazante. Es un estado psicológico displacentero, sin expresión somática manifiesta, descripto como expectación penosa o desasosiego ante un peligro impreciso.

La ansiedad (del latín anxietasatis, acongojado) es una experiencia común a la especie humana, que se la podría definir como “emoción de la espera”.

          En síntesis: en ella está implícita la incertidumbre, el presentimiento, la inseguridad. La ansiedad es una tensa expectativa y es un desasosiego que no reconoce una causa exterior. 

ANGUSTIA

      La angustia (del latín “angustus” o “angustiae”, angostura, estrechez, dificultad) tanto puede ser temor opresivo sin causa aparente, como miedo al castigo, vivencia de amenaza, congoja, presentimiento de la nada.

Hay dos tipos de angustia: la real o conflictiva, cuya causa reside en el “exterior” del sujeto y es el resultado de una pérdida de las relaciones humanas que proporcionan seguridad; y la vital, eminentemente existencial, producto de un interrogante sin respuesta (1).

  La ansiedad nació con el pecado original y la angustia con el castigo Divino. El sentido de este último es la culpa y ésta se resuelve en desesperación, en la certeza del no retorno. 

(1) -básica: La que se experimenta en la infancia ante la sensación de estar solo y desamparado en un mundo hostil (Horney). // -primitiva. La que se experimenta al nacer (trauma del nacimiento) y es a la que se remiten todas las angustias posteriores (Rank). // de situación. Sensación de aprensión que sobreviene al iniciar alguna empresa.  

DESESPERACIÓN

La desesperación es la pérdida total de la esperanza.

Es una emoción que conmociona y encapota el ánimo, haciendo perder la capacidad de obrar de manera razonable. Desesperación es no encontrar la salida y entregarse a lo irremediable. Es un desasosiego con sensación brusca de pérdida y ausencia de todo cobijo y amparo.

La desesperación es un “manoteo a ciegas” seguido de abandono y entrega; es la aceptación del fin.

Es una confusa sensación de acorralamiento, sea éste real o no, del que, en casos extremos, se busca salir o escapar mediante el suicidio.

La desesperación es un “estar desorientado y no saber…”


LUIS ALPOSTA, Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA


INVITACIÓN DE ASOLAPO ITALIA - Gabriella Bianco, Venecia, Italia

 



INVITACIÓN DE ASOLAPO ITALIA

 

La Academia Internacional Diálogos informa que la presentación del libro de filosofía sobre filosofía y la necesidad de plasmarla para mitigar los malestares del mundo que habitamos, escrito por la Dra. Gabriella Bianco "ITINERARIOS FILOSÓFICOS DEL SIGLO XX", Susil Edizioni, 2023, tendrá lugar en la "Feria del libro Mar del Plata Puerto de Lectura", el día 7 de octubre de 2023, desde las 16.00 horas, en la Sala Osvaldo Soriano del Centro Cultural Osvaldo Soriano de la ciudad de Mar del Plata. 

Compartirán la mesa los panelistas: el Prof. Román March de la Universidad Nacional de Mar del Plata, la Prof. Lorena B. Marcos de las Filósofas del Sur y el Prof. Nicolás Fabiani, del Instituto de estudios culturales y estéticos (IECE), quienes intercambiarán con el público ideas y perspectivas en un mundo que cambia. 

¡¡¡Los esperamos en la Feria del Libro, agradeciendo la difusión!!!

GABRIELLA BIANCO, Presidente de Asolapo Italia

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


EL HOMBRE CONTRA EL HOMBRE, ¿alguien quiere apostar? - Roberto Alifano, Buenos Aires, Argentina

 

EL HOMBRE CONTRA EL HOMBRE, ¿alguien quiere apostar?

 

Empiezo por aclarar que el título de esta reseña es un inquietante micro cuento del escritor mexicano Juan José Arreola. Pero voy más allá. Otro maestro de la literatura, el norteamericano Mark Twain, pudo sintetizar en esta frase su parecer sobre nosotros: “Yo no pregunto de qué raza es un hombre, ni a qué religión, ideología o partido político pertenece; basta que sea un ser humano ya es suficiente, nadie puede ser nada peor”.

Otra vez la guerra, otra guerra que se suma a las que padecemos abiertas o solapadamente. Otra vez otra guerra donde nadie gana y todos perdemos. Los dislates del hombre son inconcebibles. Se invade un territorio para anexar más tierra y el mundo, el planeta que todos habitamos, parcelado y con límites territoriales, se vuelve un campo de batalla donde todo vale, hasta lo más sucio, cobarde y ambicioso. El hombre contra el hombre

Triste, muy triste, que en tantos siglos de existencia no hayamos aprendido nada. Todo sigue como en los remotos tiempos del homo de los tiempos primitivo, acaso con el mismo concepto del hombre de las cavernas “matar al vecino para quedarnos con lo que tiene”. Siglos sobre siglos para no aprender nada. Basta que sea un ser humano ya es suficiente, nadie puede ser peor. La educación, la cultura muy poco valen o valieron las cosas siguen igual; igual es la envidia, la codicia de tierras, la desmesurada ambición, el afán de dominar al otro, de ser más rico que el vecino; la acumulación de bienes materiales, sin tener en cuenta que no se pueden comer más de tres o cuatro comidas por día ni dormir solamente en más una cama… En fin, incongruencias sumadas o consumadas en barbaridades.

El que escribe vivió sufrió como en carne propia, o en carne de hermanos, que es más o menos lo mismo, en menos de un años dos espantosos atentados terroristas donde murió gente amiga e inocente. En 1992, el de la Embajada de Israel en Buenos Aires, y en 1993 el de la AMIA (Asociación Mutual Israelita Argentina); antes, nuestras Fuerzas Armadas, en plena dictadura militar, invadieron las Islas Malvinas, rompiendo toda forma de negociación pacífica. A este respecto, quiero agregar que el autor de este texto, estuvo en esas islas y que se alojó en casa de una familia malvinense donde la convivencia era armoniosa y en ningún momento se habló del enojoso asunto ni imaginábamos en ese feliz encuentro que nosotros, los codiciosos de islas, en abril de 1982, consumaríamos una absurda invasión.

Sucedió en dicha oportunidad que el único hotel de las islas estaba completo y me alojé en el hogar de la familia Smith, un matrimonio con tres hijos, que me trataron con una cordialidad entrañable y con la que se estableció una relación que rompió la invasión. Cabe agregar que en mi regreso, en el avión que viajé, dos de los hijos de la familia Smith, se sumaron con otros veinte chicos, a un intercambio educativo entre la Colonia Inglesa y la Argentina.

¿Qué más puedo agregar? Bueno, que después les declaramos la guerra, así de simple y, como era de esperar, perdimos esa guerra ya que el conflicto sumaba a la OTAN, el organismo internacional al que pertenecía Inglaterra. A partir de allí se rompió todo vínculo con los pueblerinos habitantes de Las Malvinas; por consiguiente, en mi caso, con la familia Smith.

Pisando como paquidermos, ladrando como zorros locos” (como dice Neruda en un famoso poema), han pasado lentos los años y aquí estamos, sin aprender poco o nada, de lo que es esta vida que nos ha sido impuesta en este mundo. Seguimos, seguimos y seguimos sin aprender, dos o tres pasos para atrás, con tropiezos y todo, y alguno que otro para delante (y como estamos entre citas de versos por qué no recordar la célebre “Milonga del muerto”, que me dictara Borges conmovido por el disparate brutal de los uniformados argentinos al sembrar muerte en un sitio pacífico perdido en los arrabales del mundo y habitado por gente por demás pacífica):

Lo he soñado en esta casa
Entre paredes y puertas.
Dios les permite a los hombres
Soñar cosas que son ciertas.

Lo he soñado mar afuera
En unas islas glaciales.
Que nos digan lo demás
La tumba y los hospitales.

Una de tantas provincias
Del interior fue su tierra.
(no conviene que se sepa
Que muere gente en la guerra).

Lo sacaron del cuartel,
Le pusieron en las manos
Las armas y lo mandaron
A morir con sus hermanos.

Se obró con suma prudencia,
Se habló de un modo prolijo.
Les entregaron a un tiempo
El rifle y el crucifijo.

Oyó las vanas arengas
De los vanos generales.
Vio lo que nunca había visto,
La sangre en los arenales.

Oyó vivas y oyó mueras,
Oyó el clamor de la gente.
Él sólo quería saber
Si era o si no era valiente.

Lo supo en aquel momento
En que le entraba la herida.
Se dijo no tuve miedo
Cuando lo dejó la vida.

Su muerte fue una secreta
Victoria. Nadie se asombre
De que me dé envidia y pena
El destino de aquel hombre.

¿Por qué he traído a colación este recuerdo? Pues para repudiar el crimen de la guerra, o de las guerras, cualquiera que sea, como lo calificara el autor de nuestra Constitución, el prócer Juan Bautista Alberdi. Las son espantosas, injustificadas, terribles desde todo punto de vista; donde a nadie se respeta y mueren niños, todos inocentes. Pero bueno, los seres humanos no somos tan humanos y los hombres vivimos codiciando espacios que no nos corresponden y sembrando violencia siempre.

A riesgo de ser repetitivo, deslizo las palabras de estos dos humanistas que dan título y significado a mi reseña: “El hombre contra el hombre, ¿alguien quiere apostar?”, complementadas por estas otras: “Yo no pregunto de qué raza es un hombre, ni a qué religión, ideología o partido político pertenece; basta que sea un ser humano ya es suficiente, nadie puede ser nada peor”.

 

ROBERTO ALIFANO, Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


sábado, 7 de octubre de 2023

ABUELITA - Tomás Allende Iragorri, Buenos Aires, Argentina

 

Imagen: Luis Alposta - Argentina


TOMÁS ALLENDE IRAGORRI 

Argentina 
Año de nacimiento: 
1881
 Año de la muerte: 
1954

EN LA NIEBLA - Hermann Hesse - Alemania, aunque posteriormente decidió nacionalizarse suizo. 2 de julio de 1877 - 9 de agosto de 1962

 




 

 

 




EN LA NIEBLA

 

¡Qué extraño es vagar en la niebla!
En soledad piedras y sotos.
No ve el árbol los otros árboles.
Cada uno está solo.

Lleno estaba el mundo de amigos
cuando aún mi cielo era hermoso.
Al caer ahora la niebla
los ha borrado a todos.

¡Qué extraño es vagar en la niebla!
Ningún hombre conoce al otro.
Vida y soledad se confunden.
Cada uno está solo.

 

HERMAN HESSE, Alemania

Hermann Hesse -  Alemania, aunque posteriormente decidió nacionalizarse suizo. 2 de julio de 1877 - 9 de agosto de 1962   

EL LINYERA - Norberto Pannone, Buenos Aires, Argentina

 




EL LINYERA

Llegó al pueblo con su barba descuidada y llena de polvo de los caminos; la ropa raída y los pies descalzos. Muchos lo miraron con desconfianza, otros con temor y algunos pocos, con lástima. Mostraba sus grandes ojos azules dilatados por el asombro enclavado en su mirar de niño asustado. El Dr. César, Delegado del pueblo, le preguntó quién era y a que venía. Mansamente, el sucio barbado respondió: -“Soy el profeta”, y no hubo forma de hacerle articular otra palabra. Después, guardó absoluto silencio, contemplando a los curiosos que, poco a poco, se habían reunido en la esquina de Laprida y Garay. En vano, Figueroa, el dueño de periódico local, intentó hacerlo hablar. “El profeta” se conservaba tan callado como una tumba. Poco a poco, la gente comenzó a dispersarse, aburrida al ver que nada extraño pasaba. Porque somos así de morbosos, siempre deseando que algo pase y, si es malo, mejor. Sólo quedaron el Delegado y el doctor Lopretti con su esposa. Al fin, de puro bueno que era, el médico lo llevó hasta su casa. -Hace mucho frío para dormir por ahí y a la intemperie. -Razonó

Esa noche, “El profeta” usó lo que casi había olvidado: un baño. Al principio se negó pero, finalmente, accedió a bañarse. Lo afeitó el dueño de casa y le ofreció algunas ropas limpias y decentes para que se vistiera. También lo calzaron con un par de zapatillas azules que Lopretti ya no usaba. “El profeta” se sentó a la mesa y comió con avidez utilizando las manos. No había forma de hacerle utilizar los cubiertos, hasta que, la mujer de la casa, con mucho empeño y cariño, lo convenció. Después de mucho tiempo, “El profeta” durmió bajo techo, en un galpón que había en el fondo del terreno. Al día siguiente, muy temprano, decidió seguir su camino, porque, decía, tenía que hallar una cruz que andaba buscando desde hacía diez años. Dijo que hacía unos días había tenido un sueño donde se le indicaba que esta vez, estaba muy cerca de hallarla…

Y se fue por aquella mañana fría, marcando sus tímidas pisadas en la blanca escarcha invernal que cubría aún las calles de tierra del pueblo. Su pensamiento fijo en la esperanzada cruz que hallaría dentro de poco.

Tomó rumbo hacia el monte que se divisaba a lo lejos, del otro lado de la ruta. Estaba tan lleno de agradecimiento por esa familia que lo había cobijado, y, cuando estaba en medio de la calzada, se volvió para saludar A Lopretti y su mujer que lo despedían desde la puerta de la casa. Justo en ese momento lo atropelló una camioneta que pasaba a gran velocidad. “El profeta”, quedó tendido sobre el asfalto, de cara al cielo, con los brazos extendidos en cruz con una agradecida y mansa sonrisa dibujada en su rostro bondadoso.

No hubo nada que hacer, había muerto.

Lo sepultaron rápidamente. A nadie le importó demasiado el asunto. Sólo la mujer de Lopretti se santiguó y enjugó una lágrima al acordarse de lo que el hombre había dicho que andaba buscando.

Aún hoy, los que visitan el cementerio, pueden ver una gran cruz y un epitafio que reza: “Aquí yace El profeta”. Luego, una fecha y después: el silencio pueblerino… y algún pájaro trinando a la distancia…

 

NORBERTO PANNONE, poeta y escritor argentino


EL ESTORNUDO - Luis Alposta, Buenos Aires, Argentina

 


LUIS ALPOSTA, Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA

BALADAS DE VIDA - María Dolores Benítez Molina, Málaga, España

 



















BALADAS DE VIDA



Dedicado a Federico García Lorca


En tu huerta soñabas con la alborada,
antes de que te truncaran las alas.
Tus restos se hallan entre Víznar y Alfacar
por esa vil hazaña.
Cada alma que llora tu pérdida
baladas de vida engendra.
Con la mirada arrollada
por quienes desconocen
la magnitud de sus actos,
lloro tu precoz ausencia,
como la de otras tantas vidas
que a ti se aferran.
Dejas constancia de tan gran infamia
ante la sangre que desgrana
cada rosa que empapa.



MARÍA DOLORES BENÍTEZ MOLINA, Málaga, España

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA