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sábado, 6 de mayo de 2023

EL ADIÓS, Belisario Roldán, Buenos Aires, Argentina

 











EL ADIÓS


Y bien, compañera, ha llegado el día
el día y la hora del último beso...
Nada de sollozos, ¡no caigas en eso!
Tienen estos trances su melancolía;
pero hay que ser fuertes, como te decía
ayer por la noche, mi mejor amigo...
Toma tu sombrero, toma tu manchón,
y arrópate bien... aquí está el abrigo,
hay un frío afuera y una cerrazón...
Echemos con calma la llave al romance;
era tiempo ya de ponerle fin,
no hay sueños eternos ni rosa que alcance
a adornar por siempre la paz de un jardín.
Yo... recobro toda mi soberanía,
tú recobras toda la gran libertad;
y no podrá el tiempo, ni la lejanía,
ni las nuevas cosas, ni mi soledad,
borrar el perfume del idilio grave,
los buenos amigos me hablarán de ti;
"Sigue tan hermosa, tan fina, tan suave;
ayer, casualmente, de tarde, la vi..."
Y yo sonreiré con cierta ternura
y un gesto muy vago, como paternal,
mientras los recuerdos harán su conjura
trayéndome en brazos tu carita oval,
tus ojos, tus gracias y tus ardimientos
Se puede, ¡que diablos!, vivir otra vez,
a pura memoria los buenos momentos.
El amor, querida, igual que el ciprés
conoce el secreto del verdor eterno,
así, cuando partas dentro de un instante,
cuando en este día brumoso de invierno
transponga esa puerta tu gracia fragante
para no volver, simultáneamente
irás avanzando sobre mi pasado;
y yo te aseguro que entrarás de frente,
reina y soberana, al templo sagrado...
espués, algún día -un día cualquiera-
sin haberlo el uno ni el otro deseado,
nos sorprenderemos, buena compañera...
y en el bosque alegre, o en el cabaret,
del brazo de un hombre distinto de mí,
más linda que nunca te reencontraré
y un poco del duelo que palpita aquí
nublará de golpe tu faz y la mía
desplegando un punto sobre nuestra frente
sus dos grandes alas... la melancolía...
Y al volver a casa, displicentemente,
evocando tiempos que fueron hermosos,
mientras me despojo del gabán y tiro,
sin saber adonde, los guantes rugosos,
llenaré la alcoba con un gran suspiro...
No llores querida...No hay por qué llorar.
Arréglate el pelo, toma tu manchón,
la cartera de oro, la piel de renard.
Hay un frío afuera y una cerrazón.

 

BELISARIO ROLDÁN, Argentina

Nacimiento: 16 de septiembre de 1873, Buenos Aires

Fallecimiento: 17 de agosto de 1922, Alta Gracia


USTED ENTIENDE? , Jaime Vélez Ramírez, Medellín, Colombia

 









USTED ENTIENDE? 

Ninguna religión pudo explicarlo
que el orden universal establecido,
que la justicia, el amor y el nido.

A don Francisco la vida le llenó la bolsa,
nació rico y brillante y así murió;
el pobre Pacho nació sin nada y así murió.

Don Francisco fue feliz, lo tuvo todo,
tranquilidad, hogar e inteligencia;
el otro vivió su dolor y la indigencia.

Al ‘bueno’ lo quisieron mucho
su familia, su mujer, sus hijos;
el ‘malo’ de Pacho nunca tuvo amores fijos.

El ‘bueno’ tuvo poder, seguridad,
protección si fue a la clínica;
Pacho tuvo una vida miserable y cínica.

Don Francisco, restaurantes, carros,
placeres, vida alegre;
el otro ni siquiera tuvo albergue.

Muy fina, de marca fue su ropa,
largos al exterior fueron sus viajes;
Pacho jamás en su vida tuvo trajes.

Un día ambos murieron,
de infarto don Francisco y se fue al cielo,
de cáncer doloroso el pobre Pacho

y dicen por ahí se fue al infierno.
Por don Francisco hubo misas y rezos aquí y el extranjero,
pues haciendo bien las cuentas, había sido un buen viajero,
pero por el ‘malvado´ Pacho, ni una oración hubo siquiera,
ni una tumba que pastor alguno bendijera.

Diciembre 6 de 1996


Jaime Vélez Ramírez, Medellín, Colombia

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


TE QUIERO, Olga Hernández Osorio, Medellín, Colombia

 










TE QUIERO



Te quiero por siempre unido a mi regazo,
en las noches frías y en el cálido verano,
en la mañana primaveral, en el ocaso,
con las estrellas, los luceros y el arcano.

Te quiero haciendo el amor a cada paso,
con la ventisca del río, en cualquier nevada,
caminar contigo con tu amoroso abrazo,
contando con la luz ardiente de tu mirada

Te quiero despierto y en mi sueño halado,
entre las sábanas, con un abrazo inmenso,
siempre junto a mi cuerpo unido entrelazado,
disfrutar tu calor cual arrobado incienso.

Te quiero con el tímido arrullo del alma,
bajo el terciopelo gris de tu mirada,
en mis horas tristes y de apacible calma,
allá en la distancia lejana y callada.

Te quiero en cada vacío del horizonte,
tendido en la arena con las amapolas,
haciendo bello el amor a cada instante,
para no naufragar jamás bajo las olas.

Febrero 01 de 2020

Olga Hernández Osorio, Medellín, Colombia

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


ACERCA DE LA “COCINA” DE UN POEMA – Luis Alposta – Buenos Aires, Argentina

 









Edgard Allan Poe


ACERCA DE LA “COCINA” DE UN POEMA 

 En La Filosofía de la Composición, Edgard Allan Poe nos explica cómo escribió su poema “El Cuervo”. 

La consideración inicial fue no pasarse de las cien líneas y tratar de elegir la impresión o el efecto que el poema habría de producir. 

Después de considerar que la belleza es el único dominio legítimo, su preocupación se orientó hacia la búsqueda de un tono adecuado, llegando a la conclusión de que éste era el de la tristeza y la melancolía. Luego pensó en algo que, con sentido teatral, pudiera servirle como idea fundamental en la construcción del poema. De inmediato se dio cuenta de que lo más efectivo para tal fin era el uso continuo y monótono de un estribillo. Y el primero que se le ocurrió encerraba, además, una sentencia: ¡Nunca más! Y ese ¡Nunca más! tenía que estar en boca de una criatura no razonable, pero capaz de hablar. Pensó entonces en un loro, al que inmediatamente reemplazó por un cuervo, pájaro que siendo igualmente capaz de hablar iba más en consonancia con el tono elegido. 

Ahora, en tren de explicar cómo escribí  "... que te sacarán los ojos" (diciembre de 1979), sólo diré que me propuse no pasar de los diez versos y crear una nueva forma estrófica que no registrase antecedentes. Una "décima asonetada", separada en estrofas de 4, 3 y 3. Y es esta:

 



QUE TE SACARÁN LOS OJOS

Yo también tengo un cuervo en la sabiola
revoloteando en ella noche y día;
que cada tanto y sin pasarme bola
me dicta alguna negra poesía.

Lo crié de pichón. ¡Flor de gilastro!
Y ya ves... hoy, metido a poetastro,
le pido en verso que me deje en paz.

Y el muy turro, creyéndose Allan Poe,
abre el pico, sabiendo que me jode,
para sólo decirme: - ¡Nunca más!


LUIS ALPOSTA, Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA


EL PERDÓN, Yamandú Rodríguez, poeta, dramaturgo y narrador uruguayo

 











EL PERDÓN

 

Son las cinco de la tarde en un pago de leyenda.
A estas horas el ombú, se saca el poncho violeta
y lo tiende sobre el suelo curtido de la tranquera.
No pasa una virazón.
El patio se recalienta
con un brasero ‘e malvones, prendido no bien clarea,
a donde las ponedoras van a pintarse las crestas
y casi siempre murmuran su rosario las abejas.
El rancho es de palo a pique.
Parece que jué carreta;
porque entuavía se ven entre los yuyos dos ruedas:
una es la boca del pozo y la otra, la manguera.
Dicen que todo era dulce: el agua, el techo y la dueña,
una viejita muy blanca, que dejó viuda la guerra
con cuatro hijos varones…y se echó esa cruz a cuesta.
Sus manos son un milagro de amor, porque sale de ellas
tierno el pan del amasijo, tibia la leche que ordeña,
blanco de espuma el mantel en el altar de la mesa,
donde esas manos bendicen la caridad de la cena
con la hostia de la luna azulando la cumbrera.
Esas manos día a día, sacan calor de la rueca,
pa’ antibiar cuatro pichones que desplumó la pobreza.
Y esas manos de la madre, con diez palitos sin juerza,
van haciendo cuatro gauchos a rigor de potro y sierra.
Si alguna vez se enojaba con un gurí, siempre ella,
antes de cerrar la noche, le dio la mano derecha
para que él se la besara con un “¡perdoname vieja!”
Nunca se pudo dormir con un hijo en penitencia.
Y esa tarde, el más muchacho, estando solo con ella,
olvida la ley de Dios, levanta un puño y golpea
el pecho de aquella madre, que es un santa de güeña.
A’i no más monta a caballo dejándola cáida en tierra.
Y a la oración, cuando güelven los cuatro para la cena,
está el fogón apagao y hay un frío de tapera…
-¡Mama!- Naide responde.
Temblando ya, la campean.
Como buscan a la altura del corazón, no la encuentran;
porque la madre está allí, pero sobre el piso: muerta.
Los cuatro mozos de luto, al campo santo la llevan.
Pesaba tan poco en vida…y aura no pueden con ella.
Doblan por las cuatro puntas aquél pañuelo de tierra…
Caian unas flores de yuyos…se santiguan…y la dejan.
Al otro día un vecino, al pasar por allí cerca,
avisa que a la finada le quedó una mano ajuera.
¡Cómo! Se miran los cuatro y ninguno malicea,
güelven, le cubren la mano y pa’ mejor protejerla
Rodean la sepultura con un corralito ‘e piedra.
Y la misma tarde, un hombre que cruza con su caballo
les dice que vio la mano otra vez a flor de tierra…
Entonces, al más muchacho, le habló al ‘oido la conciencia;
porque se puso ‘e rodillas en el corralito ´e piedra,
bajó la frente y llorando, pa´ que la madre l´ oyera,
como cuando jué gurí, dijo: “Perdoname, vieja”.
Cubrió de besos la mano…después la cubrió de tierra…
Y como salía solo pa´perdonar la ofensa,
dende la tarde del beso ya descansó bajo tierra…
Y naides más vio la mano de la madrecita güena,
que nunca pudo dormir con un hijo en penitencia.


Yamandú Rodríguez, poeta, dramaturgo y narrador uruguayo


ENAMORADO, Elias D. Galati, Buenos Aires, Argentina

 










ENAMORADO



¿Sientes en el pecho
los latidos de mi corazón
como yo lo he hecho?

¿Tu mirada profunda
llega a mi alma
y de luz la inunda?

¿Con fuerza irresistible
la pasión te mueve
a conseguir lo imposible?

¿Persigues tu sueño
como busca a su madre
un niño pequeño?

Entonces me amas
tanto como te amo
la felicidad me embarga

Bendita unión
que eleva al hombre
con el poder del amor.


Elias D. Galati, Buenos Aires, Argentina


Amor especial, Esmeralda Mendez Gutierrez, Costa Rica. CERCLE UNIVERSEL DES AMBASSADEURS DE LA PAIX FRANCE/SUISSE POEMES ET TEXTES DE NOS MEMBRES

 







Amor especial 

 

A un mundo amargo,
le endulzan la hiel,
con guiños y abrazos
y muchos ¡Te quiero!
Como una luciérnaga,
ilumina el día,
ofrece sonrisas
aunque lleves prisa.
Nunca perderá
su alma de niño
Es inteligente
muy frágil y alegre.
Inclusividad
no es una palabra.

 Es abrir el alma,
sentir lo que él siente.
No es diferente,
es maravillo,
especial es él,
¡Por su corazón!

***

 Amour spécial

Vers un monde amer ils adoucissent la bile
avec des clins d'œil et des câlins et beaucoup je t'aime !
comme une luciole, illumine le jour,
offre des sourires même si vous êtes pressé.
ne perdra jamais son âme d'enfant
C'est intelligent très fragile et gai.
inclusivité n'est pas un mot.
C'est ouvrir l'âme,
ressentir ce qu'il ressent.
N'est pas différent,
c'est merveilleux, spécial est-il,
Par son cœur !

***

Amor especial

Para um mundo amargo adoçam a bílis,
com piscadelas e abraços e muitos te amo!
como um vaga-lume, ilumine o dia,
oferece sorrisos mesmo se você estiver com pressa.
nunca vai perder sua alma de criança
É inteligente muito frágil e alegre.
inclusividade não é uma palavra.
É abrir a alma, sinta o que ele sente.
Não é diferente, é maravilhoso,
especial é ele,
Por seu coração!


Esmeralda Mendez Gutierrez, Costa Rica

CERCLE UNIVERSEL DES AMBASSADEURS DE LA PAIX FRANCE/SUISSE

    POEMES ET TEXTES DE NOS MEMBRES BONNE REFLEXION!


Lecturas, José Enrique Rodó, Uruguay, 1872

 









Lecturas


De la dichosa edad en los albores
amó a Perrault mi ingenua fantasía,
mago que en torno de mi sien tendía
gasas de luz y flecos de colores.

Del sol de adolescencia en los ardores
fue Lamartine mi cariñoso guía.
Jocelyn propició, bajo la umbría
fronda vernal, mis ocios soñadores.

Luego el bronce hugoniano arma y escuda
al corazón, que austeridad entraña.
Cuando avanza en mi heredad el frío,

amé a Cervantes. Sensación más ruda
busqué luego en Balzac... y hoy, ¡cosa extraña!
vuelvo a Perrault, me reconcentro, y río...

 

José Enrique Rodó, Uruguay, 1872


EL CONSEJO MATERNAL, OLEGARIO ANDRADE, Argentina-Brasil

 




 







EL CONSEJO MATERNAL


Ven para acá, me dijo dulcemente
mi madre cierto día,
(aún me parece que escucho en el ambiente
de su voz la celeste melodía).


Ven y dime qué causas tan extrañas
te arrancan esa lágrima, hijo mío,
que cuelga de tus trémulas pestañas
como gota cuajada de rocío.


Tú tienes una pena y me la ocultas:
¿no sabes que la madre más sencilla
sabe leer en el alma de sus hijos
como tú en la cartilla?


¿Quieres que te adivine lo que sientes?
Ven para acá, pilluelo,
que con un par de besos en la frente
disiparé las nubes de tu cielo.


Yo prorrumpí a llorar. Nada, le dije,
las causa de mis lágrimas ignoro;
pero de vez en cuando se me oprime
el corazón, y ¡lloro!...


Ella inclinó la frente pensativa,
se turbó su pupila,
y enjugando sus ojos y los míos,
me dijo más tranquila:


Llama siempre a tu madre cuando sufras
que vendrá muerta o viva:
si está en el mundo a compartir tus penas,
y si no, a consolarte desde arriba.


Y lo hago así cuando la suerte ruda
como hoy perturba de mi hogar la calma,
invoco el nombre de mi madre amada,
¡y entonces siento que se ensancha mi alma!

 

OLEGARIO ANDRADE, Argentina

 Olegario Víctor Andrade fue un poeta, periodista y político argentino de origen brasileño. Wikipedia

Nacimiento: 6 de marzo de 1839, Alegrete, Río Grande del Sur, Brasil

Fallecimiento: 30 de octubre de 1882, Buenos Aires


EL UNIVERSO, GUILLERMO FERNÁNDEZ DEL CARPIO, Arequipa, Perú

 


EL UNIVERSO

A Don José Ruiz Rosas, con infinita gratitud

 

Cada hombre es un universo dentro de un universo global. El misterio es elemento vital de su esencia, de su ser. Mientras filósofos y teólogos discutirán este tema hasta el fin de los tiempos, sin relativismos de la postmodernidad (al menos eso me parece lo mejor), hay un universo personal que me interesó conocer, ese fue el del físico José O´Brien.

Nació en Lima un 14 de mayo de 1941 y falleció un 5 de mayo del 2012. Por decisión propia se convirtió en teólogo, nunca estuvo en clases de alguna universidad, mucho menos tuvo un título que lo acreditara ante la academia intelectual como tal. Cuentan que de niño caminaba en las noches por la azotea de su casa y observaba las estrellas con un telescopio alquilado. Ni su madre pudo presagiar este afán extremo de su hijo por las estrellas y el firmamento. Cuentan también que en frecuentes tardes, ya de joven, podía describir la composición de nuestro sistema solar de forma elegante y brillante. Llegó a la suposición antropológica y cósmica que el universo encerraba parte del universo humano y éste, encerraba parte del misterio del universo que fascinó a Newton y a Einstein.

José O´Brien, es uno de los pocos destacados físicos que tuvo el Perú, dedicado a esta faena de entender lo que muchos llaman el cielo, el lugar donde habita El Verbo, el hogar de Dios, el jardín de lo divino; lugar, donde desea reposar finalmente el ánima.

Metódico como científico, con un pergamino de quehaceres pendientes en su sencillo departamento en Breña, donde vivió su última década. En la sala, tenía un inmenso cuadro de un fragmento del universo. Se detenía en las tardes a observarlo; al menos, era lo más cercano en su intenso afán.

Cultivó amistades, como hacen la mayor parte de intelectuales, quizás por ausencia de tiempo, quizás por sensatez. Una de esas amistades elegidas fue el egregio periodista e intelectual peruano, Fernando Benavides. A ambos les animaba el enigma del universo, la teoría del Big Bang, la composición del firmamento, la aparición de una nueva estrella, los eclipses de sol, la luna, la teoría de la relatividad general, la culpabilidad o inocencia de Galileo, la postura del catolicismo y otras religiones frente a la ciencia. Les gustaba especular si el universo era la única obra de Dios o podía existir otra obra infinita de semejante magnitud. ¿Por qué Dios crearía algo que era imposible de entender a la mente humana? ¿Para demostrar que es Dios o por otra motivación?

Ambos presumieron que la ciencia sola era incompleta para descifrar el enigma de la vocación divina en la creación. Era necesario indagar en otros campos, en otras ciencias, en otros universos.

José O´Brien dictaba cátedra universitaria en la Universidad Mayor de San Marcos y se dedicó a escribir un último libro (presagiando su muerte), al cual tituló: Los misterios del universo. Esta obra rigurosa y fértil fue trascendente en su reconocimiento posterior y el que le otorgó prestigio académico. Fue terminada de escribir dos años antes de partir al universo, aquel que lo ilusionó desde niño.

Las interrogantes parecían ser infinitas: ¿Es el tiempo del universo igual al tiempo arbitrario en nuestro mundo? ¿Los calendarios aztecas, maya o Inca se relacionan con el espacio-tiempo del universo? O´Brien sugería que algún calendario humano tendría mayor simetría con el espacio-tiempo del universo. Al fin y al cabo, el tiempo del universo es el tiempo de Dios, el real, el perfecto, el que viviremos después de este andar entre luces y sombras, entre nuestros propios espacios y tiempos.

Todo el cosmos, lo abrevié pobremente en mi memoria algunos años atrás, cuando leí la biografía de Einstein y llegué a entender que el universo era un conjunto de objetos referidos, uno al otro, dependiendo del espacio y tiempo desde el cual se miren. La biografía de O´Brien hizo que volviera a meditar (limitadamente) sobre el enigma del universo. Descubrí que tenía similares dudas a las del egregio físico.

Para O´Brien no estudiar el universo era no estudiarse a sí mismo. Decía:” El cosmos tiene misterio, pero suele ser diáfano en la luz y en el fulgor de una estrella. El cosmos tiene claridad y esperanza, no todo es oculto al hombre”. Se convenció de Dios por el universo, a Él le debía su creencia y el haber olvidado un pasado agnóstico. La prensa lo tildó como el científico que entiende a Dios. Era un convencido de la lógica Aristotélica:” Si hay un orden en la naturaleza, existe un ser que es también ordenado”. La misma lógica emplearía O´Brien: “Si hay un universo infinito, existe un ser infinito”.

Una mañana húmeda limeña, una misiva conturbó su mente y los avances de su libro. Tales líneas provenían de su hermano, quien le difundía la noticia de la muerte de su Madre. O´Brien echó a llorar durante largos minutos (interminables). Los recuerdos de su Madre lo inundaban; el primer regalo de Navidad (un cuento de Dickens), los paseos al atardecer viendo la improvisación de la luna y el cumplimiento cíclico del sol, los juegos de ajedrez nocturnos y la faena frecuente de la venta de cuadros, donde el firmamento (como atracción de la pintura) era el delirio del pequeño científico. Todos los recuerdos se adueñaron de él en un momento finito. Esa tarde su universo fue su Madre, solamente ella. Comprendí que un recuerdo es infinito, puede subsistir en la eternidad.

Era un hombre sensible al dolor y a la muerte. Vivir sin la presunción del tener y el trabajo obligado desde niño, ofreciendo chocolates en la Plaza de Lima, construyeron en su interior, el universo de la sensibilidad. Debía de cumplir la misión de culminar Los misterios del Universo y exponerlo públicamente.  Este hecho era irrenunciable.

O´Brien, leyó de infante El Aleph de Borges, desde allí empezó su fascinación por los fenómenos del universo. Pensaba que quizás habría un punto en el mundo, desde el cual se ven todos los espacios. Ese punto estaba en su infatigable imaginación.

Mi percepción del mundo es igual en parte al de Borges. También me imagino ese Aleph, esa primera letra del alfabeto hebreo. Para mí el universo es un conjunto de constelaciones, estrellas, planetas, cometas, que reflejan la divina creación. El universo inspira mis versos y mis recuerdos. Es un infinito como la Trinidad, palabra que la sapiencia nuestra no puede comprender.

Mi universo son las letras, la divina creación y el mundo de una niña.

Octubre, 2021

GUILLERMO FERNÁNDEZ DEL CARPIO, Arequipa, Perú

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA