Bienvenidos

sábado, 7 de enero de 2023

Apuntes para un paisaje, Luis Alposta, Buenos Aires, Argentina

 


LUIS ALPOSTA, Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO y ASESOR CULTURAL de ASOLAPO ARGENTINA

SOFIA, GUILLERMO FERNÁNDEZ DEL CARPIO, Arequipa, Perú

 







SOFIA 

A mi pequeña hija Belén

 

Yo anhelaba tener dos niñas alegrías.

La segunda tendría de nombre, Sofía.

El tiempo no lo permitió.

Pero para mí:

Belén es siempre Sofía

y Sofía es siempre Belén.


Sofía tiene la alegría de la mañana, Belén también.

Belén tiene una imaginación que anima, Sofía también.

 

Sofía es todo saber,

Belén es la casa del pan.

Sofía hubiese nacido un día de otoño,

como aquella inolvidable noche en que nació Belén.

Ella tiene entre sus ilusiones de niña,

de tener como hermana a Sofía.

 

Antes de conciliar mi sueño, suelo decir:

Hasta mañana Sofía, hasta mañana Belén.

 

Sofía es un ángel soñado,

Belén ya no es tan niña como ayer.

Aunque mis años transcurran con las noches

y  no creo que llegue a conocer la vejez. Para mí:

 


Belén es siempre Sofía                                                                                         

 y Sofía es siempre Belén.

 

Antes de conciliar mi sueño, suelo decir:

Hasta mañana Sofía, hasta mañana Belén.

 

GUILLERMO FERNÁNDEZ DEL CARPIO, Arequipa, Perú

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


TE DESEO…, Martha Inés Vélez, Birmingham, Inglaterra

 








TE DESEO…

 

Te deseo una vida en plenitud,

con la tibieza de un amanecer

al clarear el alba.


El frío reino de la oscuridad,

con el dulzor de un beso

en cada despertar de la mañana.

 

Eufórica alegría

en tormenta de emociones

para el sosiego que danza.

 

Certezas e incertidumbres

del “deber ser” al arbitrio

de la disyuntiva humana.

 

Que vivas el frenesí de la vida

con lucidez de cerebro

de claridad meridiana.

 

No dejes cicatriz

sino huella iluminada

en el hermano que pasa

con la noche en su mirada.

 

Acalles tu propio Ego

en compasiva otredad

y con un goce sufriente

indultes su veleidad.

 

Que te encuentres con tu sombra

en el exilio interior

y brille luz prometeica

en tus juicios de valor.

 

Se vista la primavera

en orgía de color

y tu espíritu se encienda

en interludio de amor.

 

La paradoja de la vida

la vivas con su fulgor,

en las tinieblas del tiempo

o el día con su arrebol.

 

Tus manos…

en el fuego de la historia,

suerte de milagro laico,

en la orfandad de los siglos

pinten el silencio plácido.

 

Martha Inés Vélez, Birmingham, Inglaterra

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


EL HUERTO DE EMERSON, Carlos Penelas, Buenos Aires, Argentina

 









EL HUERTO DE EMERSON

 

Saber sentir es saber decir.

Cervantes


Debo decir que todo es vigilia.
Sube el tiempo con su lámpara antigua
arrebatando mitos, laberintos, secretos.
Sólo la infancia tiene un lugar sagrado,
su escondite, su sueño, su destino.
Luego, la vida transita otro sendero.
Las preguntas agobian y no hay certeza
de cada acto, de cada gesto o palabra.
Sólo espejismo que prodiga el azar,
en lechos, en barcas impacientes.
Conocemos muelles, viajeros, nostalgias.
Conocemos bibliotecas abandonadas,
papeles, artesanos, maletas, talismanes.
También aldeas, callejuelas, hembras
añorando un futuro insomne, extraviado.
Evoco a von Weber, a Vermeer, a Cartier-Bresson.
También la nouvelle vague, Seinfeld, Chaplin.
Decimos Marcos Ana, insurrección, pureza.
Decimos anarquismo, Thoreau, Godwin.
Sentimos el candor de la rosa, la fidelidad
del silencio; cauteloso, cósmico.
Pero todo es alegórico,
sutiles treguas o tramas del pasado.
Somos sonámbulos mirando por ventanas
para seguir anhelando beatitud o apego
como Odiseo entre bosques y mares.
Sobre la perezosa arena, desentendida.

Carlos Penelas, Buenos Aires, diciembre de 2022

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


NANA NAVIDEÑA, Dr. Rafael Merida Cruz-Lascano OFS, Guatemala.

 








NANA NAVIDEÑA

Décima de arte menor

.

.

Nanita ruiseñora    

(bis)

de Jesús MARE

en tu regazo un niño

por non, quien te alabare,

 “En canastía”

-o-

Quiero cantarte ahora, 

 (bis)

DEL COSMOS MARE

el pesebre mi niño

donde el orbe librare

“Hoy Eucaristía!“

=o=

.

Dr. Rafael Merida Cruz-Lascano OFS, Guatemala.

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

Canastía: Canastita, Canasta.

La nana es una de las virtudes de la literatura popular. En esta NANA, el poeta utiliza su Décima de ritmo mixto, neoclásico, ya que se presta para ser cantada como una Alabanza cristiana, y puede ser con el ritmo de una sevillana.  (7-, 5a, 7-, 5a).


VER O NO VER, ESA ES LA CUESTIÓN, Marián Muiños, España

 




VER O NO VER, ESA ES LA CUESTIÓN 

Hace diez años que soy invisible.

Me fui desvaneciendo como la sombra en un atardecer nublado. Sin brillo, sin ruido. Disimuladamente.

Primero noté que caminaba casi como sobre el aire. Yo misma no sentía mis pies en contacto con la acera. Enseguida me di cuenta de que los demás peatones tampoco se percataban de mi presencia: recibía codazos, empujones, choques de paraguas los días de lluvia…

Dejé de combinar los colores de la ropa; cambié los zapatos por calzado cómodo, a juego con nada; me envolví en el confort de la ropa holgada, siempre negra (a tono con la apatía que me iba embargando cada día un poco más).

Dejé de maquillarme las pestañas y la línea inferior de mis ojos. Aunque a veces usaba el lápiz labial… antes de hacerme un selfie –mejor dicho, unos diez selfies- para seguir creyendo en mi existencia, falseando una sonrisa convincente.

Así logré que me vieran digitalmente. Y mi invisibilidad cotidiana no fue obstáculo para que tuviera una vida social variada en la red: la de “yo te animo y tú me apoyas, que tal tú yo tirando y aquí andamos”, monólogos en audio a veces muy largos - tanto enviados como recibidos- psicología de aficionados a distancia, y decepciones varias. Como la vida misma, aunque impalpable.

Pero no me importaba si tomaba un café sola en una cafetería o, muy ocasionalmente, me regalaba a mí misma una comida sencilla en un restaurante para celebrar mi cumpleaños. Me resultaba indiferente si viajaba sola en avión, tren, bus. Si gastaba aceras de otras ciudades, si visitaba museos, bibliotecas, conciertos. Porque nadie me veía.

 Y una acaba acostumbrándose.

Y yo ya me había habituado a todo ello. Me había resignado a la invisibilidad y hasta disfrutaba de ella, escudriñando rostros sin ser atisbada.

Desarrollé la capacidad de prever ciertas circunstancias sociales, basándome en esa observación contemplativa y reflexiva.

A veces, mi inmaterialidad sufría alguna alteración, y en ambientes laborales o de estudio me tornaba titilante. (Ahora existo, ahora no existo). Y cuando era percibida, no era exactamente para nada bueno.

Cuando nada bueno comenzó a repetirse en bucle, de manera incesante, todo en mi vida se volvió imperceptible, diría que hasta incorpóreo.

Eso facilitaba unas meditaciones levitantes. Y la paz interior se volvió incandescente e iluminó la soledad y el aislamiento.

Fue entonces cuando llegó la estafa global. La que instauró el miedo y la represión.

La gente comenzó a volverse casi invisible al aire libre, escondida tras los bozales obligatorios, so pena de multa o cárcel.

Gestioné bien mis debilidades físicas, aprendí sobre los derechos que los visibles ignoraban, y los cité y recité hasta conseguir librarme del bozal por la vía legal.

Y dejé de ser etérea. Me convertí en una supuesta apestada a la que todo el mundo mira (tal vez con envidia, tal vez con desconfianza, tal vez con incredulidad, tal vez con reprobación).

Si no los oteo, sigo siendo recóndita. Pero detrás de las gafas de sol, escondo mi curiosidad, y cuando me atrevo a echar un vistazo, me doy cuenta de que sólo yo existo. Que camino entre fantasmas, casi diría que me desplazo entre una especie de zombis, que una vez fueron seres humanos.

Me acomete el temor y a veces el espanto.

Ya no quiero salir. Tantos ojos me causan pavor. Son ojos alienados, ojos sin nariz ni boca. Ojos que no ven nada. Sólo me ven a mí, sin la mordaza, respirando a unos cuantos metros de distancia social. Ojos tristes, temerosos, condenados.

Ahora mi aislamiento sigue siendo una línea recta de puntos alineados sin fin. Puntos que marcan los segundos y componen cada uno de mis días, indefinidamente, o tal vez sólo un momento más.

Mientras tanto, sigo a la espera de una recta secante, que corte esa recta de dirección única y me encuentre en un punto en común.

Un punto: la unidad más simple, irreductiblemente mínima, sin dimensión.

Año 2020, Era de la Incertidumbre Global.

©Marián Muiños, España

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


DESESPERANZA, LIANA FRIEDRICH, Santa Fe, Argentina

 









DESESPERANZA


Una indócil lágrima
surca los pliegues
de la desesperanza...
¡Es tan grande el dolor
y es tan breve el alivio!
El incansable batallar
de los latidos
no da tregua
a los sentidos
que añaden una
cuota más a mi destino.
¡Esperar, siempre esperar!
el alado abrazo
del Espíritu Santo.

LIANA FRIEDRICH, ARGENTINA 

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


Feliz Navidad, Rainer María Rilke, Austria 1875-1926, por Germain Droogenbroodt & Rafael Carcelén, Poesía sin Fronteras


Feliz Navidad



                             






Pintura de Kelli Fomson, EU 


Navidad

Las tormentas de invierno penetran
el mundo con poder furioso.
Ahí desciende en alas nevadas
la noche perfumada de abetos.

Ahí se cierne a la luz de las velas
en voz baja, apenas si lo pienses,
a través de pobres corazones errantes
la fe – tal como fuese antes.

Brillan las lágrimas en tus ojos,
huyes de la alegría - y lloras,
recuerdas tu infancia con añoranza,
¡Oh, si aún fuese como antes!

¡Lloras!... suenan las campanas
y desciende en esplendor festivo,
en alas nevadas cae
la noche perfumada de abetos.

Rainer Maria Rilke, (1875-1926)

Traducción Germain Droogenbroodt- Rafael Carcelén

 

***

Weihnacht// Die Winterstürme durchdringen/die Welt mit wütender Macht/da sinkt auf schneeigen Schwingen/die tannenduftende Nacht/Da schwebt beim Scheine der Kerzen/ganz leis nur, kaum, dass du’s meinst,/durch arme irrende Herzen/ der Glaube - ganz so wie einst.../Da schimmern im Auge Tränen,/du fliehst die Freude - und weinst,/der Kindheit gedenkst du mit Sehnen, oh, wär es noch so wie einst! // Du weinst!... die Glocken erklingen
es sinkt in festlicher Pracht/herab auf schneeigen Schwingen
die tannenduftende Nacht.

 

Poesía sin Fronteras
Publicamos dos veces al mes un poema moderno de todo el planeta con ilustración
en Español, Inglés, Italiano, Francés, Neerlandés, Alemán y Albanés, Árabe, Armenia, Catalán, Chino, Bengala, Farsi, Gujarati, Hebreo, Hindú, Indonesio, Irlandés, Islandés, 
japonés, Swahili, Kurdo, Macedonio, Polaco, Portugués, Rumano, Ruso, Serbo, Siciliano, Suajili y Tamil.
Lo enviamos GRATIS, por correo electrónico: elpoeta@point-editions.com
ver poemas ya publicados: 
http://www.point-editions.com


AZORÍN, VIVIR ES VOLVER, Lola Benítez Molina, Málaga, España

 



AZORÍN, VIVIR ES VOLVER

 

Un 8 de junio naciste, año1873, en Monóvar, Alicante. Allí se halla tu Casa-Museo para deleite de tus seguidores. Entrar en ella es sentir que uno puede viajar al pasado y que tu presencia intacta permanece. Traías el fulgor de la primavera asido a ti. Tu voz se hizo eterna, sellada en un papel, y tu recuerdo aún se venera por todos aquellos que aman las Letras. Tal vez lo hiciste como evasión o, quizá, fue tu manera más acertada de plasmar lo cotidiano y las injusticias, dotándolo de un gran impresionismo descriptivo.

            Novelista, ensayista, dramaturgo y crítico literario, tradujo al francés obras teatrales de otros autores, máximo representante de la Generación del 98.

            Si mencionamos a José Augusto Trinidad Martínez Ruiz puede que a muchos no le diga nada, pero Azorín, seudónimo empleado por él, sobrevuela en la cima de los sempiternos escritores.

            Como todo aquel que evoluciona, motivado por las circunstancias, pasó de transmitir ideas anarquistas, prueba de ello su libro “Notas sociales” (1896), a un carácter conservador. Junto a Ramiro de Maeztu y Pío Baroja compartió una gran admiración por la obra de Nietzsche.

            Gran amante de la tierra de Castilla, entre sus obras destacan: “Don Juan, Doña Inés”, “La ruta de D. Quijote”…

            Durante la Guerra Civil vivió en Francia, pero tras ella pudo regresar a sus orígenes.

            Gran innovador. Su trilogía compuesta por “La voluntad” (1902), “Antonio Azorín” (1903) y “Las confesiones de un pequeño filósofo” (1904), en las que realiza una gran reflexión personal y evoluciona hacia su estilo característico, con una gran claridad y precisión en la exposición, destaca hasta el más mínimo detalle con frases breves, concisas, y riqueza de léxico, lo que le confirió a su obra una auténtica revolución estética. Es el llamado impresionismo descriptivo, que ya mencioné.

            Se le otorgó la Gran Cruz de Isabel la Católica (1946) y la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio (1956), entre otros muchos premios.

            Poseedor de una obra prolífica como pocos, es de esas personas que consiguen que su espíritu subsista incólume, pues el hombre como tal se va, pero su esencia perdura intacta para deleite de aquellos que saben apreciar el compromiso social y el buen hacer para la posteridad. Azorín, como tantos otros, permanece, aunque no sea tangible.

            Para terminar, recordar las sabias palabras de Goethe: “Qué insensato es el hombre que deja transcurrir el tiempo estérilmente”.

 

Lola Benítez Molina, Málaga (España)

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


sábado, 17 de diciembre de 2022