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domingo, 14 de agosto de 2022

Luces y auroras.... Liliana Escanes, Bahía Blanca, Argentina





 




Luces y auroras...



El plenilunio estalla en la bahía...
y en mi alma una pena inmensa lamenta y llora...
Atardecer soleado y dorado, detrás de los pinos…
Brillante… Despejado… Cielo celeste intenso… Brisa fresca…
Afectos que vuelven y se reencuentran…
Ahora, más allá de la medianoche,
los arbolitos estarán sedientos de luces y auroras...
De sol resplandeciente…
De nuevos bríos para crecer y elevarse hacia el cielo…
Mi alma, que llora una pena inmensa y honda,
también desea elevarse hacia el cielo…
Con luces y auroras... Como los arbolitos que esperan…
Con luces y auroras... y ternuras simples, y abrazos que ahoguen...
Más allá del horizonte… Más allá de todo lo conocido…
Más allá de toda pena y lamento…
Una vida mejor nos espera. Una Vida Eterna.
La Luz. La Paz. El Amor Eterno.
La Alegría Sin Fin. La Alegría Definitiva.
La Infinita Misericordia del Maestro.
La Infinita Misericordia del Nazareno.
Luces y glorias... Luces y auroras...
Luces resplandecientes y auroras...
Ternuras... Ternuras...
Luces, ternuras y auroras...



* LILIANA ESCANES, 12 Agosto, 2022, Bahía Blanca, Argentina *

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

ANDROCLES Y EL LEON, Elias Galati, Buenos Aires, Argentina

 




ANDROCLES Y EL LEON

 

Claudio Eliano en griego y Aulo Gelio en latín, han contado esta historia

referida al Imperio Romano en los primeros siglos de nuestra era.

Androcles era un esclavo que huye de su amo, y se refugia en una caverna,

en las afueras de lo ciudad.

En un momento se da cuenta, que en el fondo de ella se encuentra un león,

gimiendo malherido. Se acerca y observa que el mismo tiene clavada profundamente una astilla en una de sus patas.

Venciendo sus temores, y los riesgos consiguientes, se acerca al león, le quita

la astilla y cura su herida.

El león sale precipitadamente de la caverna.

Pasa el tiempo, y Androcles se convierte al cristianismo.

Es capturado y condenado a ser comido por los leones en la arena del Coliseo

Romano.

Llegado el día de la ejecución, lo llevan junto con los otros condenados y abren la puerta de los leones.

Los leones se abalanzan sobre los cautivos, y uno de ellos abre sus fauces

para comerse a Androcles, pero inesperadamente, se acurruca a sus pies, y

lame sus manos con su lengua cariñosamente. Era aquel león que había curado Andrócles en la caverna, y que le permite salvar la vida y el perdón del Cesar.

Dos reflexiones pueden hacerse a partir de este relato, con profundo sentido

existencial y moral.

La primera es la gratitud del león, que reconoce a su benefactor, y de la cual

podemos hacer inferencia, refiriéndola al ser humano.

La segunda es la actitud de Androcles, que puede llevarnos a encontrar la

clave para la condición humana y el correcto comportamiento de nuestra

especie con nuestros semejantes y toda la naturaleza.

Androcles se encontraba solo en la cueva, un lugar apartado, sin ninguna

posibilidad de ayuda, y enfrentando a un gran enemigo, y en una situación

potencialmente peligrosa, ya que se encontraba herido, molesto y desequilibrado.

Pudo haber huido hacia otra lado, y salir de la situación, pero prefirió realizar

un acto bondadoso, generoso, aun a riesgo de su vida y curar al león que estaba herido.

Esta actitud es una variante que puede determinarnos y hacernos entender,

cual es en realidad nuestra condición, quienes somos, que debemos hacer y

como debemos comportarnos.

Nuestro personaje lo hizo con un ser no humano, quizás irracional, un feroz

enemigo y en una situación peligrosa y desesperante.

Priorizó la bondad, la ayuda, la solidaridad, al peligro que ciertamente corría,

por la reacción que pudo tener el león.

¿No significa esto, que en nuestras relaciones interpersonales, y con los otros

miembros de la naturaleza, nosotros deberíamos priorizar también la bondad,

la solidaridad, el respeto y la dignidad de la vida, por encima de nuestras

preferencias y de nuestras seguridades?

No significará esto también, que debemos hacerlo a nuestros más grandes

enemigos y aún en situaciones peligrosas.

Sin pretender hacer un estudio de las características y de la condición

humana, esto llevaría también a pensar que el hombre debe sentirse bueno

desde si mismo, y actuar con bondad en todo momento, en todo lugar, y con

todos los que se relaciona.

Volvemos a la primera reflexión, esto lleva a la gratitud.

La gratitud es una actitud de respuesta, es la condición de alguien que se ha

sentido beneficiado o querido por otro y que trata de devolver de la misma

manera.

En el reino animal se realiza casi instintivamente y como rutina.

Cuanto más debería ser en el hombre.

La gratitud es un sentimiento que nos obliga a agradecer el favor recibido.

Puede constituirse en una cadena de estímulos y respuestas, que disparen una

conducta humana constitutiva de un mundo mejor.

Pero debo dar el primer paso, primero dar y luego recibir.

Debo favorecer al hermano, y veré como luego él agradece de corazón, y

entonces la existencia se hace un entramado de bondad, equilibrio, templanza

y paz, en donde todos nos sentimos bien, en armonía con nosotros, con los

otros y con la naturaleza.

No tengamos empacho, ni temor en ayudar o favorecer a nuestros enemigos,

aún en situaciones peligrosas, porque esa actitud nos hará mejores hombres,

habremos entendido cual es nuestra condición y cual nuestra relación, y

condicionará a los otros para que de la misma maneras actúen, agradeciendo

o favoreciéndonos.

Elias D. Galati, Buenos Aires, Argentina


MI ABUELA EN EL SINDICATO, Salomé Moltó, Alcoy, Alicante, España

 


MI ABUELA EN EL SINDICATO

                                                                                                                     (En tiempos de República)

 

Mi abuela corría desesperada hacia la sede del sindicato. Las amenazas recientemente escuchadas le bullían en la mente. “¿Qué se habrán creído?”, se decía.

Los comentarios suelen ser más alarmantes que los motivos que los sustentan. Pero en la mente humana basta una pequeña noticia sobre cualquier acontecimiento para que se divulgue rápidamente y el temor tome dimensiones exacerbadas.

Ese comentario sarcástico de la vecina, con una ligera sonrisa insinuando más de lo existente, martilleaba la mente de mi abuela.

Su cuñada había llegado desde el convento. La guerra la había obligado a colgar los hábitos y, no teniendo dónde ir, se había recluido en casa de su hermano Francisco, mi abuelo.

Toneta, mi abuela, la había acogido con todo cariño, porque para ella, ante todo, primaba el lazo familiar, y su cuñada, monja o civil, era la hermana de su marido.

- ¿Qué es eso de que vendrán por ella? - le espetó al Secretario del sindicato, tan pronto éste pudo atenderla.

- ¿Pero, qué dices? ¿No ves lo ocupado que estoy?

- Sabes que mi cuñada está en casa. ¡En casa de su hermano!, porque habéis clausurado el convento. ¿A dónde crees que puede ir? Ya me han dicho lo del coche de la calavera y... ¡tendréis que pasar sobre mi cadáver antes que llevárosla!

- ¿Pero qué dices? ¿Estás loca, Toneta? Vete a casa tranquila que nadie va a hacerle nada a tu cuñada. ¿No te das cuenta de que estamos en guerra y tenemos muchas otras cosas que atender, antes que meternos con tu cuñada?

- Y eso del “paseíto” - se atrevió a decir mi abuela.

- ¡Anda ya!, ¡vete! - le repuso el Secretario enfrascado en un montón de papeles.

La guerra había abierto la puerta a una situación nueva. Cocentaina, al igual que toda la provincia, había quedado del lado de la República, los voluntarios marchaban al frente.

Los sindicatos de CNT, mayoritario, y de UGT reorganizaban la economía estableciendo colectividades. El pueblo había tomado en sus manos la dirección de la sociedad.

Había que atender los frentes de guerra y alimentar a toda la población. Se estaba poniendo en práctica un método completamente nuevo de organización social.

Mi abuela volvió a casa más tranquila. La angustia, que la dominaba y que la había empujado a ir a ver al Secretario del sindicato, se desvanecía.

El encuentro de la mañana le seguía martilleando. No llegaba a calibrar la gravedad de la situación pero la guerra recién estallada creaba una permanente angustia en el ánimo de todos y más en un sencillo hogar como el suyo: el hijo estaba presto para irse al frente requerido por el gobierno de la República y la hija mayor acababa de quedar viuda, asesinado su marido por el ejército sublevado en una de las calles de Barcelona, el mismo 18 de julio.

Alguien le había dicho a mi abuela por la mañana: “¡Ah! ¿Que tienes a una monja en casa? ¡Ya iremos por ella y le daremos un “paseíto”!”

Se hablaba en corrillos, se susurraba en voz baja que se visitaban casas de algunas personas, manifiestamente de derechas o religiosas, y se las llevaban en coche a dar un “paseíto” según se decía. Muchas de estas personas, que se creían desaparecidas, al terminar la guerra salieron de sus escondrijos. Habían estado sencillamente escondidas como topos.

Los topos que produjo el fin de la guerra en la parte republicana corrieron peor suerte, algunos murieron en malas condiciones, otros estuvieron muchos años escondidos, otros fueron fusilados tras abandonar sus escondrijos o cargaron con largas penas de cárcel, pese a que la mayoría de ellos no tenían las “manos manchadas de sangre” acusación que el franquismo usaba para ejecutar a muchas personas del pueblo.

                                                                                             

SALOMÉ MOLTÓ, periodista, poeta y escritora española

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

sábado, 6 de agosto de 2022

LUNA CONGELADA, Mario Benedetti, Uruguay

 











LUNA CONGELADA

 

Con esta soledad
alevosa
tranquila
con esta soledad
de sagradas goteras
de lejanos aullidos
de monstruos de silencio
de recuerdos al firme
de luna congelada
de noche para otros
de ojos bien abiertos

con esta soledad
inservible
vacía

se puede algunas veces
entender
el amor.

 

MARIO BENEDETTI, Uruguay


Anhelo, Dolores Veintimilla, (1829 Quito, Ecuador - 1857, Cuenca, Ecuador). En el "Espacio de los Maestros"

 













Anhelo

 

¡Oh! dónde está ese mundo que soñé
Allá en los años de mi edad primera?
¿Dónde ese mundo que mi mente orlé
De blancas flores?… Todo fué quimera!

Hoy de mi misma nada me ha quedado,
Pasaron ya mis horas de ventura,
Y sólo tengo un corazón llagado
Y un alma ahogada en llanto y amargura.

¿Por qué tan pronto la ilusión pasó?
Por qué en quebranto se trocó mi risa
Y mi sueño fugaz se disipó
Cual leve nube al soplo de la brisa…?
 

Vuelve a mis ojos óptica ilusión,
vuelve, esperanza, a amenizar mi vida,
vuelve, amistad, sublime inspiración…
yo quiero dicha aun cuando sea mentida.


Dolores Veintimilla, poeta ecuatoriana

(1829 Quito, Ecuador - 1857, Cuenca, Ecuador). 

EXPIACIÓN, Liana Friedrich, Rafaela, Santa Fe, Argentina

 









EXPIACIÓN  

 

Un activista por la paz 

creó la dinamita  

y el desierto desbordó  

de arenas putrefactas. 

Su testamento 

no tiene nombre  

porque hiede la culpa  

encarcelada en hangares  

de sueños sin alas. 

Arde la mentira 

en las pantallas  

del propio yo, 

hasta resquebrajarse 

con verdes escupitajos. 

Retazos de olvido  

se juegan la sombra  

en las cornisas herrumbradas   

de castillos de naipes. 

Succionan la primavera  

hasta abortar  

cuajos de hiel  

por las hendijas del misterio. 

…Y es larga  

la espera del martirio. 

Pero tarde o temprano  

hay recompensa.  

En silencio tiemblan  

miríadas de estrellas. 

 

LIANA FRIEDRICH, POETA Y ESCRITORA  ARGENTINA

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


REY DE POETAS, Lola Benítez Molina, Málaga (España)

 









REY DE POETAS

 

Admirado por su valentía

y tesón.

No en vano en su escudo lleva un león.

Rey de poetas

cualquier afrenta asume con gallardía.

Corazón y pensamiento

lleva a todos los confines de la tierra,

excelsa labor

que enriquece su intelecto.

Pundonor igual

no alcance a divisar.

Rey de poetas,

hombre de hierro,

de férreas convicciones

no cejes en tu osadía

pues tus sueños alcanzarás.

 


Lola Benítez Molina,
Málaga (España)

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


LAS CULPAS, Luis Alposta, Buenos Aires, Argentina

 



LUIS ALPOSTA, poeta y escritor argentino

MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA

Asombros... Ternuras... Girasoles... Trinos... Oraciones..., Liliana Escanes, Bahia Blanca, Argentina

 



 





Asombros... Ternuras... Girasoles... Trinos... Oraciones...



¿Dónde anidan los pájaros cuando llueve?...
¿Dónde se refugian?... ¿En sus nidos?...
¿Cómo soportan la lluvia y el frío?...
Siempre me pregunto esto cuando llueve y hace mucho frío...
Y el día es gris, gélido, opaco, descolorido...
Como ayer... Hoy hubo un sol espléndido…
Aunque al crepúsculo, cuando todo cae y tiembla,
cuando todo cae y recuerda... el anaranjado furioso del cielo
se volvió imponente... intenso... cubriendo todo el horizonte...
Qué bello, ay, qué bello, se vería en el campo,
detrás del caserío, iluminando todo con su naranja deslumbrante...
Con su naranja intenso... Con su naranja mudo y lento
que lo cubrió todo... al menos por un rato…
al menos por un fugaz y efímero momento…
Luego, el azul sereno, desnudo de estrellas…
El azul que veo al cerrar mi ventana…
El azul de los recuerdos…
En medio, la Luna en Creciente, brillante y plena…
Luna en Misterio, casi… Luna en Misterio…
Espero la calidez del sol radiante y espléndido…
intenso… intenso… intensísimo…
Iluminando toda la tarde… Sin naranjas ya… Sin azules intensos…
Sólo sol radiante y bello… Dorado, dorado, dorado…
Iluminándolo todo… Jardines y corazones…
Plantas, arbustos, hierba, tréboles, flores y frutos…
Almas que esperan… Corazones que tiemblan… Manos que siembran…
Regazos que albergan… Ternuras, ternuras... girasoles, ternuras y trinos...
Pasos en senderos agrestes… En arenas húmedas… En muelles…
Palabras que callan... Silencios... Plegarias que calman...
Que fortalecen, renuevan y calman...
Asombros que claman... Corazones que esperan…
Mejores, mucho mejores días con sol dorado y bello...
Con sol radiante, bello, dorado, espléndido...
Con sol intenso, radiante, bello, dorado, espléndido...
desnudo de estrellas...

3 Agosto, 2022

LILIANA ESCANES, Bahía Blanca, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


PERGAMINO, PAGO CRIOLLO, Adolfo "Vasco" Zabalza, Pergamino, Buenos Aires, Argentina

 







PERGAMINO, PAGO CRIOLLO


Pergamino es el fortín, de una pampa maloqueada,

en tiempos de las patriadas, gestadas por San Martín,

sus campos son el jardín, con tapiz de trebolares,

sus ranchos, son los altares, donde se rezan plegarias,

y en sus viejas araucarias, vierten trinos los zorzales. -

 

Sus extensos pastizales, alimentaron las tropas,

que, en victorias o derrotas, cruzaron por éstos lares,

sus potreros seculares, donde el cardo azul florece,

fue guarida de las reses, y de baguales cerriles,

que, al sonar de los clarines, para la patria se ofrecen. -

 

Después de los entreveros, que a nuestra historia ennoblece,

el gaucho sembró las mieses, de los tiempos venideros,

trabajando con denuedo, cambió cardos por trigales,

vio florecer los maizales, cuyas espigas doradas,

fueron luces de alboradas, con frescor de manantiales. -

 

Con el sudor de su frente, el criollo fue humedeciendo,

los surcos que fuera abriendo, sobre la pampa silente,

su trabajo fue el nutriente, de las criollas sementeras,

y el filo de la mansera, como un cuchillo se hundía,

en la tierra que daría, el pan que la boca espera. -

 

En mañanas invernales, supo en las yerras capar,

demostrando en el pialar, los legados ancestrales,

las tropillas de baguales, fueron marcadas a fuego,

y al quemar el hierro el cuero, de los potros o el vacaje,

la pampa rindió homenaje, ¡¡a los criollos de éste suelo!!

                                                                                                                                          

ADOLFO “Vasco” ZABALZA, poeta y escritor argentino

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA