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domingo, 12 de septiembre de 2021

El mar la mar solo mar amar, Roberto Alifano, Buenos Aires, Argentina

 


El mar la mar solo mar amar

 

El mar es el origen de la vida. Nuestro punto de partida. No solo en el aspecto biológico, sino también en el de la fe. “Y Dios dijo que se reúnan en un solo lugar las aguas que estén bajo el cielo y que aparezca el suelo firme… y así sucedió. Y Dios llamó Tierra al suelo y Mar al conjunto de las aguas. Vio entonces que esto era bueno y ordenó que se llenen las aguas de multitudes de seres vivientes y así fue…”

¿Por qué nos atrae el mar solo la mar amar? ¿Por qué ante su prolongación de aguas y más aguas intensas y burbujeantes nos quedamos perplejos? ¿Cuál es secreto de su inmensidad?¿Qué poeta no ama el mar, ola mar, o sólo mar, sin género ni adjetivos. Con menos audacia que belleza, sin duda deslumbrados, algunos se atrevieron de un modo concluyente a glosar: mar, solo mar amar...

La gente de mar y los poetas tienden a atribuirle género femenino a la palabra mar. Sin embargo, el glorioso Rafael Alberti, que nació en Puerto Santa María, casi adentro del mar y mucho le canto, aunque parece no decidirse, busca un equilibrio en sus versos:

El mar. ¡Sólo la mar!

¿Por qué me trajiste, padre,

a la ciudad?

¿Por qué me desenterraste

del mar?

El mar. ¡Sólo la mar!... prescindiendo de todo género y jugando seriamente con la palabrearen masculino o femenino, pero siempre mar y tan cerca de la palabra amar.

¡Ah, esa infinitud, esa inconmensurable masa de agua salada, que cubre con el sabor de la vida la mayor parte de la superficie de nuestro planeta Tierra, incluyendo océanos, mares menores, y agua por todos lados diseminada por ríos y estancada en lagos que por siempre se enaltece de poesía!

El sufrido Constantino Cavafis, otro inmenso adorador del mar, le cantó desde Alejandría al Mediterráneo de la otra orilla con enigmáticas palabras:

Dejadme estar aquí.

Dejadme mirar mi mar un rato.

La orilla matutina y el cielo

sin nubes, brillante, azul y amarillo

¡Oh, mar, todo iluminado

tan bellamente, y vasto!…

¿Es acaso el legendario Odiseo de Homero, el que canta a través de Cavafis? Ambos, emocionados, le dedican sus metáforas al mar la mar amar, que vibra en todo poeta, y, como balbucea Borges "ese antiguo lenguaje que ya no alcanzo a descifrar”; a la vez que nos regala su exquisito soneto turbador de misterios:

Antes que el sueño (o el terror) tejiera

mitologías y cosmogonías,

antes que el tiempo se acuñara en días,

el mar, el siempre mar, ya estaba y era.

¿Quién es el mar? ¿Quién es aquel violento

y antiguo ser que roe los pilares

de la tierra y es uno y muchos mares

y abismo y resplandor y azar y viento?...

Y Pablo Neruda, hombre de mar y de amores intensos, también reclama con su decir torrentoso su sed de mar la mar amar:

Necesito del mar porque me enseña

no sé si aprendo música o conciencia

no sé si es ola sola o ser profundo

o sólo ronca voz o deslumbrante

suposición de peces y navíos…

Su compatriota, la dulce y empeñosa Gabriela Mistral, es también una confidente del mar yle pide ala mar que la deje desplazarse por el mundo:

Dame, Señor, la perseverancia de tus olas de mar,

que hacen que cada retroceso sea un punto de partida

para un nuevo avance…

Y luego, Gabriela es toda amabilidad y ternura cuando se emociona y le canta a ese fenómeno tan inspirador, que también es lazo de unión, ¡Oh, mar amar y amarte!:

Para cita con los míos,
con pastores y cabreros
y con los mineros huérfanos
de peán y canto nuevo,
“camina que te camina”
voy hacia el mar
voy, voy yendo…

Don Antonio Machado sin ser hombre de mar, lo exalta en muchísimos poemas y lo convoca permanentemente junto a sus héroes, hombres de marque imaginan y aman, al tiempo que también son tiernos hombres de la tierra:

Érase de un marinero

que hizo un jardín junto al mar,

y se metió a jardinero.

Estaba el jardín en flor,

y el jardinero se fue por esos mares de Dios.

El espléndido poeta de la prosa Joseph  Conrad, qué vaya si sabía de mar y con reservas lo amaba, aunque además lo enardecía “porque el mar nunca ha sido amable con el hombre y, como mucho-lamenta resignado-, ha sido el cómplice de la crueldad humana .En el resumen de su obra entendemos que, por supuesto, lo amaba con el amor que aman los marineros, y vomitan sus sinsabores.

Ni qué decir de Herman Melville, que en su obra maestra, la novela Moby Dick, ese gran clásico de la literatura universal, exhibe el horror de las monstruosas criaturas que lo infectan, y con su prosa poética nos conmueve y enardece. Por donde navego dejo una estela turbia y blanca; aguas pálidas y mejillas aún más pálidas. Las ondas envidiosas, a los lados se hinchan para ahogar mi rastro; que lo hagan, pero antes mar paso yo…

Un místico, acaso el más grande poeta de la época isabelina, John Donne, desliza como al pasar:

El mar es tan profundo en la calma

como en la tempestad… Y en el amor…

Y Huidobro con su decir surrealista, o creacionista, parece bromear cuando escribe:

el mar es un tejado de botellas

que en la memoria del marino sueña…

Nuestro poeta gauchesco Estanislao del Campo, que no era precisamente hombre de mar, sino de llanura, con un asombro que contagia, lo celebra con gracia y ternura:

¿Sabe que es linda la mar?

-¡La viera de mañanita

Cuando a gatas la puntita

Del sol comienza a asomar!

A veces con viento en la anca,

Y con la vela al solsito,

Se ve cruzar un barquito

Como una paloma blanca…

El mar la mar amar ha sido fuente de inspiración, a veces de soledad y de desamparo, de amor y de desamor, de locura y de cordura. Los aedos han amado ese prodigio inspirador, sagrado, irresistible. Esas aguas, todas, que nos rodean entrañablemente, enteramente, y nos comunica y nos maravillan y nos enceguecen de belleza.

Nuestra entrañable Alfonsina Storni, la dolida poeta que tanto lo amaba, lo eligió para poner fin a su vida y dormir en él su sueño eterno. Así lo imaginó y con encanto y desencanto, le cantó:

En el fondo del mar

hay una casa

de cristal.

Un gran pez de oro,

a las cinco,

me viene a saludar…

Duermo en una cama

un poco más azul

que el mar…

En el poema Alfonsina y el mar, musicalizado por el maestro Ariel Ramírez, el historiador poeta Félix Luna le rinde a ella y su viaje final, su emocionado homenaje:

Por la blanda arena que lame el mar
Su pequeña huella no vuelve más.

Te vas Alfonsina con tu soledad

¿Qué poemas nuevos fuiste a buscar?

Una voz antigua de viento y de sal

Te requiebra el alma y la está llevando

Y te vas hacia allá como en sueños

Dormida, Alfonsina, vestida de mar…

Me pregunto yo, ¿por qué hemos llamado Tierra a nuestro planeta si más del setenta por ciento está cubierta de agua, de mares y de océanos, de ríos y lagos que sostienen nuestro espacio material y que hasta el siglo XX fueron un misterio. Y aunque la vida en la Tierra comenzó en el mar, aún hoy, seguimos sabiendo muy poco de él.

Parecemos desconocer que esa enorme masa líquida nos da alimentos y empleo, vida, esperanza, futuro, inspiración y belleza. Nuestra presencia humana no ha sido agradecida y ha ido destruyendo el hábitat marino con basura contaminante. Por ignorancia, hemos tomado las aguas de nuestro planeta como lugar para arrojar los desechos inútiles.

Pero, también, es justo reconocerlo, ha habido seres cuidadosos, amantes de las maravillosas aguas; entrañables poetas del mar la mar amar, que, como hemos visto, le han cantado a su belleza y grandiosidad. Ha existido -y existe- una estrecha vinculación entre el inmenso y profundo mar y la lírica de todos las épocas.

Un mar sentimental de arribadas y despedidas, tentador y erótico, poblado de ninfas o deidades marinas que seducían a los marineros con sus hermosos cantos o islas de ensueños donde una Venus celeste aliviaba a los cansados viajeros en una sinfonía de placeres como nos cuenta el vate portugués Luis de Camões en su Os Lusiadas:

Ya por el ancho Océano navegaban,

Las inconstantes ondas dividiendo:

Los vientos blandamente respiraban,

De las náos la hueca lona hinchendo:

Blanca espuma los mares levantaban,

Que las tajantes proras van rompiendo

Por la vasta marina, donde cuenta

Proteo su manada turbulenta…

El mar la mar amar, que alguna vez me llevó a rendir mi homenaje al inmenso Fernando Pessoa, en una playa de Lisboa, donde leí ante una sensible Ana María, su incomparable Himno, lleno de partidas y deseados regresos:

Oh ebriedad de lo diverso, idas, fugas continuas,
alma eterna de los navegantes y las navegaciones,
quilla reflejada lentamente en las aguas
cuando la nave sale del puerto…

Un mar cruel, es cierto, tantas veces repleto de monstruos marinos y dioses delirantes, como los que embrujaron a Ulises, un mar una mar amaren donde el agua palpita y rugen tenebrosas tormentas, aguas azuladas o verdosas al que nos hemos adentrado para “huir de las hambrunas y sentir temblar la culpa” como cantaba Juan Ramón Jiménez. Ese mar esa mar amar con Zenovia Camprubi a su lado, la inspiradora musa, única y presente en sus versos:

En ti estás todo, mar, y sin embargo,

¡qué sin ti estás, qué solo,

qué lejos, siempre, de ti mismo!

Abierto en mil heridas, cada instante,

cual mi frente,

tus olas van, como mis pensamientos,

y vienen, van y vienen,

besándose, apartándose,

en un eterno conocerse,

mar, y desconocerse.

Eres tú, y no lo sabes,

tu corazón te late y no lo siente…

¡Qué plenitud de soledad, mar sólo!

Los poetas románticos como el inglés John Keats, también buscaron su inspiración en la grandiosidad del océano, en la agitación de su flujo y reflujo.

No cesan sus eternos murmullos,

rodeando las desoladas playas,

y el brío de sus olas

diez mil cavernas llena dos veces…

Si Alfonsina Storni refleja en su obra la profunda atracción por el mar y sus misterios y su residencia final, para Juan Ramón Jiménez el mar simboliza la vida, la soledad, el gozo, la eternidad. Para Pablo Neruda, el permanente vecino del mar, es maestro de vida y armonía:

Necesito del mar porque me enseña:

no sé si aprendo música o conciencia…

Ese mar la mar amar, es ese aliento que nos balancea, ese incomparable sonido o lejana voz remota que resuena bajo los pies y asciende hasta el alma.

 

 

©ROBERTO ALIFANO, poeta y escritor argentino

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

sábado, 4 de septiembre de 2021

CONTRASEÑAS, Alejandra Zarhi, Santiago, Chile

 










CONTRASEÑAS

 

Algo muere

cuando se renuncia

a los sueños.

 

Lo dice la propia tristeza

de la mujer que siempre espera.

 

Tratando de arrancar esta piedra

que entorpece el camino

las fronteras están cerradas

para nuestra contraseñas.

 

© ALEJANDRA ZARHI, poeta y escritora chilena

EXPRESIDENTE DE ASOLAPO CHILE, EMBAJADORA CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA

¡OH! GLORIAS, Rodolfo Leiro, Buenos Aires, Argentina

 










¡OH! GLORIAS

 

A veces es la gloria que me llama

desde el proceso azul de su diadema

y en otros es un círculo anatema

que mi propio delirio lo declama.

 

Simétrico o casual en mi ventana

que fijo con desplante de mi tema,

para llevarlo al verso, como gema

que trepa con el brillo de su gama.

 

Me dispongo de pronto, lirio o grana

con mi pluma de rubia porcelana,

dibujar mundo jovial en poesía.

 

El trino de las aves me convoca

y el carmín invitante de tu boca

me impele a festejar mi fantasía.

 

© RODOLFO VIRGINIO LEIRO, poeta y escritor argentino

MIEMBRO FUNDADOR de ASOLAPO ARGENTINA

De su libro: “Colisiones Asonantes”


ROMANCE DEL AMOR FRATERNO, Carlos Benítez Villodres, Málaga, España

 








ROMANCE DEL AMOR FRATERNO

 

 

Llevemos amor, hermano,

a las almendras amargas

que, desventuradamente,

no escuchan la voz que ama

ni recorren el camino

que le ofrece una mirada

clara, bajo un cielo oscuro,

cerrado a la luz alada.

Nos engañaron los ríos

caudalosos y sin alma

ante la errante tormenta

cegadora de gargantas.

Soterraron los destinos

de las rosas aromadas

sobre un mundo en agonía

que no cree en la esperanza,

sino en la cruel envidia

por las serpientes cuidada.

Caminante ven conmigo,

a donde reluce el alba

con luz de siete colores

y al son de una balalaika.

Una niebla somnolienta

bebe hiel de la fontana

enclavada en la raíz

de la vida atormentada

por soledades visibles

que rápidamente avanzan

sobre esta selva indomable

con árboles, como espadas.

Siempre me siento dichoso

por vivir cada jornada,

luchando contra huracanes

en el campo de batalla,

un laberinto de rocas,

donde prendieron las llamas

de fuego fiero y compacto

que cercena cualquier ala.

Le daremos un abrazo

al cielo que no destaca

ante cualquier otro cielo

que con olas se levanta,

como si fuera un milagro

de Dios que siempre derrama

su inmensa misericordia

en el interior del alma.

 

⊙ COPYRIGHT - CARLOS BENÍTEZ VILLODRES

MÁLAGA (ESPAÑA)

 

(Del libro FRISSIAS DE ORO, Editorial “Granada Club Selección”. Molvízar, Granada 2020)

FORFAI Y EN YANTA, Luis Alposta, Buenos Aires, Argentina

 




FORFAI Y EN YANTA

 

Solo en la noche…

forfai…  en  banda…

Mal alineado,

mal balanceado

y encima  en yanta.

 

Solo en la noche,

en  la noche oscura.

Cielos  de  ausencia 

minga de  luna.

 

Desorientado…

Loco… muy colo…

va a la marchanta

y hablando solo

 

Así está el Mundo.

-Como lo ves-

Que hoy sin cubiertas

y entre gambetas

forfai y en yanta… gira al revés.

 

©LUIS ALPOSTA, poeta y escritor argentino

MIEMBRO HONORIFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA

El espejo y la verdad, Concepción Arenal, (Clásicos)

 









El espejo y la verdad

 

En uno de los viajes

Que tuvo la mala idea

De hacer no sé con qué objeto

La Verdad sobre la tierra,

Oyó de un espejo amigo

Sentidas y amargas quejas.

«¿De qué me sirve decía

Que, fiel a tus advertencias,

 

Repita forma y colores

Con semejanza perfecta,

Lo mismo al pobre mendigo

Y al que nada en la opulencia,

Al labrador y al herrero

Como a los reyes y reinas,

Y diga la verdad pura

Sin rodeos ni cautelas?

 

Vanse de mí satisfechos,

Aunque increíble parezca,

Igualmente los hermosos

Que los de horrible presencia.

Digo a un viejo:

«Esa peluca Se ve desde media legua.»

Y él va muy hueco pensando

«Nadie que es peluca acierta.»

 

Dígole: «Tienes arrugas»,

A una remilgada vieja,

Y ella piensa allá entre sí:

«Pues tengo la cara tersa.»

Pónese el chato narices,

Otro va y se las cercena,

El gordo se quita carnes,

El que es flaco las aumenta,

 

Multiplícase el pequeño,

El que es muy alto se resta,

Y, en fin, a ninguno he oído:

«¡Qué feo soy! o «¡qué fea!»

Si algún remedio eficaz

No buscas de esta epidemia,

Teme que tu santo imperio

Del mundo desaparezca.»

 

«No, respondió la Verdad

Con la faz grave y serena

Mi dominación es justa

Y será por eso eterna.

Si tal vez por excepción

Se sustrae el hombre a ella,

Esta excepción que te irrita

Casos hay en que aprovecha.

 

Di: ¿si sordo el amor propio

A tus verdades no fuera,

Cómo se consolarían

Los horribles y las feas?

¿Qué mal hay si va una joven,

Muy erguida y satisfecha,

Su fealdad ostentando

Como si fuera belleza?

 

¡Es ridícula! ¿Qué importa

Siempre que dichosa sea?

Abunda la vanidad

Porque el mérito escasea,

Y en paz vive cada cual

Ignorando su miseria.»

Al ver un ente risible

Que hueco se pavonea,

 

Más vano por sus defectos

Que otros hay con sus bellezas,

Los sabios de brocha gorda

El absurdo cacarean,

Y el hombre bueno y prudente

Bendice a la Providencia.

 

 © CONCEPCION ARENAL (Clásicos)


La gratitud, Olga Herrnández Osorio, Medellín. Colombia

 








La gratitud

 

 

La gratitud se va sembrando en el camino,

es un árbol que crece en sus orillas,

flores frescas, abonadas con amor genuino,

lotos finos adornando todas las barquillas.

 

Gratitud, fragancia, eterna para el alma,

cultivada en jardines de la esperanza,

alegre, callada, discreta, con grata calma,

es brillante perla, llena de bonanza.

 

Es un ave cantora de plumas coloridas,

cuidando los polluelos del hambre y del frío,

gran palma esbelta, sana sin heridas,

se lleva en alas del recuerdo sin extravío.

 

Gratitud, palabra limpia y arrobadora,

joya empotrada, guardada en la memoria,

canción sonora de tiempo de otrora,

vivencias y acciones para formar la historia.

 

 

©OLGA HERNÁNDEZ OSORIO, poeta y escritora colombiana

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

Medellín agosto 09 de 2021

Un poema para Clizia, Carlos Penelas, Buenos Aires, Argentina

 









Un poema para Clizia

 

 mutataque servat amorem

Ovidio

 

Hubiera deseado recorrer tu cintura

mirando monumentos toscanos.

Contemplar juntos, por ejemplo,

la Fonte Gaia o el Baptisterio de Pisa

cuando tus ojos iluminaban la tarde.

Hubiera deseado ser tu amador

en el Castillo de San Olaf,

desnudándonos con los ojos cerrados.

Besarte en esa callejuela de Old Town

en una mañana donde las gaitas y el viento

- cómplices de mutaciones y maletas -

me hacían decir de tu marido

palabras impacientes o absurdas.

Pulsar tu muslo bajo el mantel en el Café Schiller,

o amarte en la orilla del río Mandeo.

Hoy recuerdo cuando leíamos a Lugones

en la Biblioteca Pública de Nueva York

tomados de la mano, en el silencio del mundo.

Ya ves, amada, como el hechizo

hace que nos extraviemos

en un amanecer de azar y sin destino.

 

 

©CARLOS PENELAS, poeta y escritor argentino

MIEMBRO HONORIFICO DE ASOLAPO ARGENTINA  

Buenos Aires, 15 de agosto de 2021

--
www.carlospenelas.com

Joaquín Soler Serrano, un grande de la cultura, Roberto Alifano, Buenos Aires, Argentina

 


Joaquín Soler Serrano, un grande de la cultura

 

Me asombra y enternece ver puntualmente y muy a menudo en un canal cultural de televisión las esclarecedoras e incomparables entrevistas que Joaquín Soler Serrano realizó a escritores, compositores, intérpretes, pintores, actores, deportistas y cineastas en A fondo, un programa que hizo historia allá por las décadas del ’60, el ’70 y buena parte del ‘80. Sin duda han quedado para la posteridad. Cada diálogo de Joaquín con sus entrevistados era una suerte de revelación. Sus atinadas e inteligentes preguntas daban oportunidad al entrevistado de explayarse con libertad, no sólo sobre los temas que dominaba, sino también sobre la vida, la política y su relación con el entorno social. Todo en sus palabras era humano y referencial.

Entre las cosas que debo agradecer a la vida es haberlo conocido y un par de veces haber almorzado con él en el restaurante del café Gijón de Madrid, del que supo ser habitué. A Fondo, su famoso programa ofreció al televidente una gama increíble de personajes de la cultura. Yo le acerqué a Borges, a Fangio y a Cortázar y le sugería algunos nombres, como el de Maruja Mayo; eso nunca terminó de agradecérmelo. Joaquín era un hombre amable y divertido, lleno de anécdotas, de trato enriquecedor.

Era murciano y orgullosamente locutor de radio, presentador de televisión y periodista cultural. Tenía cuentos y poemas espléndidos, pero sólo para deleitar a amigos; nunca quiso publicar. Alguna vez le propuse integrar una antología y se negó, quizá con excesiva prudencia. “Soy muchas cosas, pero no escritor y menos aún poeta -se atajó-, ¡qué tengo que hacer yo al lado de los grandes artífices de la palabra! Hombre, deja que los entreviste; eso sí es lo mío, y creo que no lo hago mal”. Fue, sin embargo, especialmente popular durante las décadas de 1950 a 1980 y en alguna ocasión se animó a publicar sus versos en un diario y algún que otro relato.

Joaquín fue la referencia más importante de los programas temáticos, no solo de España, sino además de toda la lengua castellana. Inició su actividad profesional en la Radio Nacional de Barcelona en 1939, donde desempeñó los puestos de locutor y redactor jefe. Durante esa etapa se empezó a consagrar como animador de programas de radio, con espacios históricos como “Lo mejor del mundo” y “La samba, ¡caramba!”, “Feria de canciones” y “Reír es vivir”; vendrían luego, “Desayune usted con nosotros”, “Café de la tarde”, “La universidad del aire” y “El cuento infantil Cascabel”, que fueron también programas culturales de notable éxito y un anticipo de “A fondo”, su gran creación.

En 1956, como muchos españoles que buscaban abrirse camino y consolidar un buen pasar económico, se trasladó a Venezuela, donde permaneció dos años trabajando en Televisa con su programa “Café de la tarde”, el mismo que antes había conducido en la radio de Barcelona y ahora se adaptaba para televisión. Allí se conectó con el novelista Miguel Otero Silva, propietario del diario El Nacional; también con María Teresa Castillo y Juan Liscano, director de la revista Zona Franca. Por esos años, invitó a escribir un libro sobre Venezuela a su amigo Camilo José Cela, que se titularía La Catira.

De regreso a España, proseguiría su carrera en la Cadena SER y en Radio Barcelona, donde fue el responsable de espacios como: “Esto es radio”, un cotidiano que abarcaba buena parte de la tarde. Allí tenía colaboradores permanentes como Cela y Manolo del Arco; alguna vez yo también colaboré desde Buenos Aires o Santiago de Chile. Pero el paso hacia una mayor consideración de la gente se dio en un programa de actividades solidarias desarrolladas para ayudar a los damnificados por las inundaciones del Vallés Occidental, que se produjeron en septiembre de 1962. Los boy scouts de Tarrasa respondieron a su llamada y prestaron un esencial servicio; posteriormente, en 1963, se le rindió un homenaje por su gran labor humanitaria y recibió una placa de la mano del comisario general de los exploradores, el recordado José Blanes.

Debutó poco después en la Televisión Española (TVE) con el “Magazine Carrusel”, y en seguida vendrían otros muchos espacios, hasta llegar, en 1976, su más destacado programa de entrevistas, “A fondo”, con indiscutible proyección internacional, donde tuvo la oportunidad de entrevistar a figuras tan dispares como Facundo Cabral y Mario Benedetti, Giuseppe Lanza del Vasto y Alberto Ginastera, Juan Manuel Fangio y Jorge Luis Borges, Juan Rulfo y Salvador Dalí, Octavio Paz y Maruja Mayo, Rafael Alberti y Rosa Chacel, Gabriel Celaya y Richard Nixon, Julio Caro Baroja y Camilo José Cela, Carmen Martín Gaite y Bernardo Bertolucci, Frederick Forsyth y Alejo Carpentier, Antonio Gala y Manuel Puig, Julio Cortázar y Alberto Sordi, Ernesto Sabato y Roberto Rossellini, Severo Sarduy y Atahualpa Yupanqui, Federico Fellini y Manuel Mujica Lainez, Margarite Duras y Marcello Mastroianni, entre tantísimas otras.

Pero la intensa actividad de Joaquín no se redujo solamente al periodismo radial y televisivo, en la década del ’60 dirigió las revistas Contrastes y Cataluña viva, al tiempo que fue redactor de Stop, Parejas 2000 y las polémicas publicaciones, Convivencia sexual y Play Lady. Recuerdo el divertido comentario que Camilo José Cela, por quien lo conocí, me hizo de él: “Hombre, Joaquín no se niega a nada ni a nadie; es el periodista más completo y versátil que conozco. Además, es incomparable, todo lo hace de maravillas”.

En 1978 le ofrecieron presentar el programa de televisión Perfiles, que fue todo un éxito. En marzo de 1981 fue elegido presidente de Tele Unión y solicitó la concesión de un canal privado en televisión. En julio de ese mismo año fue cesado por la dirección de TVE, a causa de ciertos roces suscitados en su etapa de conductor del programa A fondo. Soler Serrano interpuso un recurso contra TVE, que se vio obligada a readmitirle en 1982, pasando a formar parte del equipo del informativo regional Plaza mayor. Sin embargo, un Tribunal rectificó la sentencia anterior, absolviendo a TVE. Fueron tiempos duros y complicados para Joaquín. “Estos asuntos legales te hace perder un tiempo precioso de la vida”, se quejaba.

Esa incómoda situación lo llevó en 1985 a trasladarse otra vez a Venezuela para continuar trabajando en un canal de la televisión de Caracas; desde allí colaboraba con Radio España de Barcelona y la Cadena Catalana. Un año después fue contratado en Miami para conducir un programa para la colectividad hispana hablante y colaborar a su vez con Venezolana de Televisión (VTV) con una nueva versión del programa A fondo. Durante esos fructíferos años produjo numerosos documentales, que con gran calidad periodística se difundieron por el Continente. En Chile tuve el honor de colaborar con él.

El riquísimo repertorio personal de Joaquín Soler Serrano se conserva en el Archivo Nacional de Cataluña y permanentemente se sigue difundiendo por el mundo de habla hispana. Es un conjunto de gran importancia que da solidez a su actividad profesional y pública, a la vez que representa un valioso testimonio histórico de la vida cultural, política y social; así como de los medios de comunicación de nuestra historia reciente. Dicho archivo contiene documentación personal y familiar; allí se encuentran pasaportes, acreditaciones, agendas, documentación académica, médica, patrimonial, alquileres, acciones, arrendamientos, facturas, operaciones bancarias y una vasta documentación relacionada con su actividad profesional. También se conserva la correspondencia y documentación referida a la actividad de representación (homenajes, recortes de prensa, etc.); pero, la documentación más representativa cuantitativa y cualitativamente de Joaquín Soler Serrano es la referida a la actividad periodística (originales mecanografiados y obra publicada, documentación de su colaboración en publicaciones periódicas y gran cantidad de dossiers sobre cada uno de los programas realizados en la radio y la televisión).

Cabe agregar, que aunque no se consideraba escritor, Joaquín Soler Serrano fue autor de varios libros, entre ellos Juguetes, Conversaciones con Josep Tarradellas y una gran cantidad de diálogos con personajes famosos, la mayoría tomados de las entrevistas televisivas de A fondo. Por fin, haciendo justicia, España lo reconoció con importantes distinciones por su labor periodística; tales como el Premio Nacional de Radiodifusión (1961) y el Premio Ondas en diversas ediciones.

Joaquín Soler Serrano nació en Murcia, 19 de agosto de 1919 y falleció a la edad de 91 años en Barcelona, el 7 de septiembre de 2010. Sus incomparables programas siguen vigentes y llenando esa ausencia que dejó su llorada partida de este mundo. Sus entrevistas son siempre un renovado gozo para el alma.

©ROBERTO ALIFANO, poeta y escritor argentino

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA