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sábado, 18 de agosto de 2018

AHORA, USTED YA SABE LO QUE PASÓ, Adrián Néstor Escudero, Santa Fe, Argentina

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AHORA, USTED YA SABE LO QUE PASÓ

A los que piensan o sienten que la vida es un suicidio lento…

La sirena agrietó el aire y, ellos, actuaron. Comando Radioeléctrico en acción. Sí; seguramente usted creyó, en principio, que él se había ido con la simple excusa de comprar cigarrillos (recuerde, no fumaba), o a visitar a un íntimo amigo (de esos que le soportan el tipo de literatura que usted no comparte u odia, por mejor decir), o simplemente a caminar por esos bulevares cercanos (como terapia aeróbica, que bien le hacía falta), pero sin prever lo que se venía desde el oeste... O qué se yo, por ahora, digo... (… porque los policías estamos para investigar, claro). Sí, usted creyó todo eso, en principio, pero sólo para no reconocer la verdad. La verdad de los hechos, ¿entiende? (no llore, por favor, no llore...; trate de colaborar). Mire, mi hipótesis (y se la cuento antes de que venga el Comisario Mayor y la desacredite con su objetiva manera de componer cualquier situación criminal) estriba (sé perfectamente cuándo se utiliza el término; no se burle) en que, a la luz de esos hechos o datos constatados por los peritos (aunque la Empresa de Energía nos haya dejado sin servicio y sea poco claro adivinar al tacto el verdadero origen de la sustancia que yace en la piscina), el tipo (perdón, su esposo, o marido, o concubino, según el grado de estima y formalización que hubiere tenido su relación con él: después me explica), estaba cansado, ¿sabe? (o agobiado, si prefiere una definición más elegante).

   ¿De qué o de quién? Eso lo sabrá o deducirá usted (se trata de un juicio de valor, de una sentencia, dirían los filósofos; y yo no lo soy; mi sexto grado lo acredita: doy fe). El tipo, decía, en la medida que rumiaba las causas de ese cansancio, agobio u opresión, producto  -quizás-  de discusiones o traiciones (la suya, la de sus amigos o la de sus deudores), y de la falta de confianza en sí mismo, o del efecto de sus pecados e increencia (sin Dios todo es un inmenso vacío a llenar), o de su soberbia e impericia, neurosis o fracasos, torpezas o limitaciones; en fin, de la crisis de los ’50, la globalización, el stress y la pérdida de un buen contrato y su status académico (usted fue clara al respecto), de su miedo a la vida y dificultades financieras, de sus delirios no resueltos o necesidades incomprendidas o insatisfechas, falta de empatía o asertividad (esto último lo aprendí leyendo un artículo sobre terapia comportamental en mi última guardia de escribiente de oficina, sexto grado acreditado, aclaro), el tipo, perdón, su cónyuge o concubino (después me explica), se fue como desgranando, ¿comprende? Desgranando: célula por célula, cana por cana, uña por uña, pelo por pelo, uno por uno, uno por otro, otro por todos, hasta confundirse con esa agua mansa (ahora lechosa, como pasta de huesos y de carne molida, ¡puaj!) que todavía se mece después de la tormenta... Es decir, ahogó sus penas (precisamente) en un enorme vaso de agua (alcohólico, al menos, no era)... Una suerte de baño bautismal. Una inmersión para deshacerse del cuerpo viejo y engendrarse utópicamente en otro más nuevo, menos traumático, más confiado en la providencia divina, quién sabe; no tan mundano: como un cambio de moléculas. Vida atormentada por mansedumbre acuática (no me pida que descifre lo que dije, pues no sabría hacerlo; ¿alguien me lo dicta en la cabeza?; ¡qué se yo!). Aunque todavía usted no se daba cuenta de nada; no sabía aún lo que pasaba. Corría con sus hijos o hijastros (luego me explica, ¿eh?) de un lado a otro, cerrando puertas, trabando banderolas, destapando alcantarillas, afirmando cuadros, moviendo muebles, y todo eso que tiene que hacer cada vez que llueve en una ciudad como ésta, viviendo en una casa como ésta, en un barrio como éste, que, por muy paquete que sea, no tiene resuelto todavía el problema del alcantarillado y del drenaje; y del agua que se acumula en la calle y le hace tope con la que desborda en el patio, y todo se le inunda si no procede conforme a como está acostumbrada a obrar en estos casos, y que, excepto por alguna que otra ocasión, siempre le diera resultado...

   … Y el tipo ahí, decía (perdón, su esposo, marido o concubino: dije que después me explica, y, ¡acabe de llorar, por favor!), sintiéndose bajo el horror y tintineo de una lluvia acaudalada y un viento feroz que, trepanando techos, conmoviendo cimientos y descascarando mamposterías, desprendiendo empapelados, y volteando planteras y revestimientos, rasgaba el cielo con relámpagos tenaces y cimbreantes tras el eco atronador de un Zeus desatado en ira (esto lo sé porque vi Hércules, la de dibujos animados de Disney, ¿sabe?; por eso lo cito, sexto grado acreditado: lo dicho y afirmado), decidió hacerlo... Más solo que nunca, tal vez. Diluirse en las olas artificiales de su mar de agua dulce, mientras el mundo reventaba... Golpean. ¿Escucha? Golpean la puerta (pero, por Dios, deje de gritar y maldecir, y pegarme en las costillas: me duele).

   Seguro que se trata del Comisario Mayor. Él la ayudará más que yo; verá, ya se lo dije, con su objetiva manera de componer cualquier situación criminal (con estudios universitarios, acreditados, eso sí). De todas formas, y aunque usted no lo crea, ahora usted ya sabe lo que pasó. Yo sólo, en realidad (debo confesarlo, de cualquier forma, y ante la augusta presencia de su excelencia, el Comisario Mayor), he realizado una suerte de catarsis personal o exorcismo (sacarme los demonios de adentro, diría mi especialista con la trémula aprobación del cura de mi barrio); y sólo he expuesto algunos de los motivos que me llevaron a separarme de mi mujer esta semana, y en ocasión para nada coincidente con la que usted experimenta... De lo contrario, piense lo que quiera: porque hasta el tono de voz se me cambia, creo, cuando le digo todo esto. No sea que el difunto de su cónyuge, esposo, marido o concubino (el masculino occiso, bah) se haya apoderado de mí y trate de explicarle de este modo porqué decidió suicidarse una noche de tormenta como ésta, que no cesa y no cesa y no cesa de... Sino, cuando destape la piscina, lo sabrá.

   ¿Señora Ibáñez?; soy el Comisario Mayor Ramírez: ¿qué está pasando aquí?


©ADRIÁN NÉSTOR ESCUDERO, poeta y escritor argentino
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


ADRIÁN NÉSTOR ESCUDERO. Nacido en Santa Fe, Argentina, el 12 de enero de 1951. E-mail: adrianes@hotmail.com. Casado, cuatro hijos y seis nietos (por ahora, y a la espera de los que vendrán, a Dios gracias). Como Dr. Contador Público Nacional (1975) y Magíster en Dirección de Empresas (CT – 1998), se desempeñó en la gestión privada y pública. Ejerció la docencia y cargos académicos universitarios en el Área de Administración de Organizaciones y Área de Gestión Educativa (FCE-UNL, 1972/1980 y FCE-UCSF, 1980-2000).





COSMOGONÍA, Carlos Penelas, Buenos Aires, Argentina



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Imagen de: Websta



COSMOGONÍA


¿En qué calle de soportales del mundo
cae esta lluvia?
Veo el pretil del puente,
la imaginería de los retablos,
los balaustres de granito,
los hórreos de madera,
las galerías de cristales.
Sé que no quedará el eco de mis pasos
ni el nombre de una mujer desolada
ni el súbito silencio de este atardecer.
En esta plaza evoqué a un maestro burgalés,
a los pedreiros que el turista ignora.
Siento la repetición del exilio,
la penuria, el hambre.
Desde geórgicos valles escucho el rumor
de historias que abruman
la nobleza de estas calles secretas.
Perdido en una catedral o en un ensueño
toco el púlpito labrado en piedra
que desde la sombra rige
la memoria de un hombre
que fue soldado, mártir, apóstol.
La simetría nutre misteriosas imágenes.
Por las escalinatas parto
buscando tránsitos y callejas,
distraído, perdido,
en esta eternidad
que depara el tiempo de la niebla
evocando la infancia de un niño en Espenuca.

©CARLOS PENELAS, poeta y escritor argentino
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


DE POETA A POETA, Soneto de Rodolfo Leiro, poeta argentino. Aporte de Yolanda Elsa Solís Molina, Barcelona, España

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DE POETA A POETA

De poeta a poeta, ¡qué difícil la prosa!
Ninfa loca de duda que enajena el instante,
tus pupilas ardientes con un rojo de amante
y mis ojos perdidos en tus labios de rosa;

una brisa insolente nos enrola curiosa
con un pálpito ciego en fulgor de diamante,
hay un duende que teje su sonrisa farsante
y un urgente deseo que carmines desposa;

y se muerden dos bocas con cadencia de glosa
y dos cuerpos se trenzan con urgencia furiosa,
las entrañas se incitan cual las olas del mar;

y se acuña en la tarde la impaciencia golosa
y una pira de besos se consume imperiosa...
¡De poeta a poeta, nos podemos amar!

Construido a las 16,17 del
13 de marzo de 2010-03-13
Rodolfo Leiro

Aporte de Yolanda Elsa Solís Molina
Miembro Honorífico de Asolapo Argentina, desde Barcelona, España




POEMA CANCIÓN A LA PAZ, GANA PREMIO INTERNACIONAL LUZ SAMANEZ PAZ, Cusco, Perú


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Imagen de: CHIQUIÁN Y SUS AMIGOS / Armando Alvarado Balarezo (Nalo)



POEMA CANCIÓN A LA PAZ, GANA PREMIO INTERNACIONAL
LUZ SAMANEZ PAZ

Por su mensaje i contenido, el poema musicalizado "UN MUNDO DE PAZ" de MARIO FALCÓN QUELOPANA, ganó el Premio Internacional de LA PAZ de la Asociación Latinoamericana de Poetas, Escritores i Artistas (ASOLAPO Internacional).

El poema, es un llamado a la pacificación de los pueblos i en especial, señala su autor, a los países en conflicto, cuya violencia está afectando a gente inocente, tanto en América como en Europa.

UN MUNDO DE PAZ

MARIO FALCÓN QUELOPANA

Hagamos todos juntos,
un mundo nuevo de paz,
donde no exista el odio
y donde reine el amor.

Donde se acabe el llanto
de todos los que sufren,
de los desamparados
sin padres y sin hogar.

Estoy enamorado de la vida, 
estoy decepcionado del dolor,
hagamos de la vida un mundo nuevo.
de paz, de amistad y mucho amor.

Por eso yo reclamo de los hombres,
que den leyes que castiguen,
el abuso y la maldad.

Hagamos de la vida un mundo nuevo,
de paz, de amistad
y mucho amor.

MARIO FALCÓN, poeta, escritor i periodista de larga trayectoria, es autor de innumerables poemas de corte social i testimonial. Tiene muchos musicalizados, que han sido difundidos por conocidos cantantes, a través de discos i recitales en los que ha participado, tanto en centros culturales como el Instituto Raúl Porras Barrenechea de la Universidad Nacional Mayor de "San Marcos" de Lima, programas de radio i centros educativos.

Entre sus últimas creaciones literarias, figuran: "Me llamaron Viejo" (Día del Padre), "Las mil y una Citas", "Luna de Miel", "Mis buenos Deseos", "Soldado de la Pluma", "Bodas de Oro", "Soy un ser Humano", "Mi  Primera Dama", entre otros. 



HE SOÑADO Y HE VIVIDO, Guillermo Fernández del Carpio, Arequipa, Perú

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Imagen de: om shanti



HE SOÑADO Y HE VIVIDO

He soñado con haber contado todas las estrellas del firmamento
y solamente algunas de ellas, toda las noches las puedo volver a ver.
He vivido en la contemplación pensativa del universo
y cuando vivo la tempestad, miro algunas de aquellas estrellas y vuelvo a nacer.

He soñado que el otoño puede ser un invierno
que no tiene frío, tal vez.
Pero, lo vivido en otoño no es igual al invierno,
donde las hojas se esparcen con el viento, tal vez.

He vivido más que los años que tengo hoy,
teniendo poco  o nada, con el cuerpo cansado y el futuro incierto.
He vivido y vivo entre pensamientos, versos, oraciones e historias posibles.
Lo soñado, se ha cumplido en aquello que hasta hoy he vivido.

He soñado tácitamente haber leído casi todos los eximios libros;
y vivo en aquel infinito Libro de Arena.
He soñado con aquello que me queda por vivir y mi alma intuye brevedad. 
Le estoy agradecido a Dios; quien me dio los años y los libros.

Por un instante, he soñado lo que no he vivido.

©GUILLERMO FERNÁNDEZ DEL CARPIO, poeta y escritor peruano
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

ME LO DIJO UN ÁNGEL (TANGO), Eugenia Zaldívar, Buenos Aires, Argentina



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ME LO DIJO UN ÁNGEL (TANGO)

A PESAR DE LA DISTANCIA
Y DEL TIEMPO TRANSCURRIDO
NO HE DEJADO DE PENSARTE
DE EXTRAÑARTE, DE SOÑARTE.

TE HE BUSCADO EN TANTOS BARES
PREGUNTADO A TUS AMIGOS
SOLLOZANDO A ESCONDIDAS
SIN SABER MÁS DE TU VIDA.

PERO ANOCHE TUVE UN SUEÑO
ERAS VOS QUE TE ACERCABAS
TE ENREDABAS EN MI PELO
Y LLORABAS EN MI ALMOHADA.

ME CONTABAS QUE TE FUISTE
POR VERGÜENZA Y COBARDÍA
EXTRAÑABAS MI ALEGRÍA,
MIS CUIDADOS, MI PASIÓN.

NO QUISIERA DESPERTARME
VERME SOLA Y SIN VOS
PERO  TENGO LA ESPERANZA
QUE ESTAREMOS YA MUY JUNTOS.

ME LO DIJO UN ÁNGEL SABIO
QUE ESTA NOCHE APARECIÓ.

©EUGENIA ZALDÍVAR, poeta y escritora argentina
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


sábado, 11 de agosto de 2018

EL CIRCO DE LA VIDA, Norberto Pannone, Pcia. de Buenos Aires, Argentina

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Imagen de : Pinterest



EL CIRCO DE LA VIDA


Confieso que he quitado:
al espejo el narciso de mis días;
al calendario, los excesos de  la vida
y al cotidiano andar, mis alegrías.

Tuve un fuego, una mesa, una familia,
un sueño de vino y copas finas;
un insomnio procurando poesía
en noches de amor sin alegrías.

Confieso que he robado
el cándido rubor de su mejilla
el temblor primero de su beso  
y el ángel de una loca fantasía.

Confieso que he guardado.
Las risas felices de los niños
festejando al enano que lucía
de su bota, la punta retorcida.

Y ahora que el circo se detiene
y no hay luces que apuntan al proscenio,
y el rugir de las fieras es un recuerdo
repartiendo el olvido por las sillas;

y el blanco corcel y la écuyère
no muestran su orgullo por la arena,
ni el trapecio en su balance inquieta,
ni hechiza el batir de los redobles;

ni se oye al león que enflaquecía
al restallo del amo que ostentaba
el fatuo sonido de la cuerda
sepulto en el gris de cuatro rejas,

me duelen aquellos que se han ido,
los que emigraron quizá, en otra gira.
Confieso vanamente que no olvido
el rumor del aplauso y la alegría.

Cobraré por mis servicios al Averno
para hacerme de un puñado de monedas
y volver alguna vez al viejo sueño
de comprarme un circo que no duela.

Confieso que crueles me han robado:
el narciso, el andar y el calendario;
mi jarra de vino, la poesía,
y este circo vivido con los años.


 (Copyright 2016Norberto Pannone), poeta y escritor argentino



ANTOLOGÍA POÉTICA DE ASOLAPO ARGENTINA 2016

ANTOLOGÍA POÉTICA DE ASOLAPO ARGENTINA 2016

Incluido link para ver y descargar


 INDICE DE AUTORES PARTICIPANTES



ESTA ANTOLOGÍA FUE CONVOCADA Y  REALIZADA POR ASOLAPO ARGENTINA EN RECONOCIMIENTO A  AUTORES MIEMBROS DE NUESTRA ENTIDAD. SIN PUBLICIDAD MEDIANTE Y SIN FINES DE LUCRO.

Norberto Pannone
Presidente

Link para ver y descargar la antología:

 https://docs.google.com/uc?export=download&id=0B_rrSMZB2ZNEWlRhRFRKajZxSGc

PADRE, Jerónimo Castillo, San Luis, Argentina

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Imagen de: Amigos y metas



PADRE

Esto lo hubieras querido
a la hora de nombrarte,
sólo alegrías conmigo.

Porque fuiste el compañero,
el inseparable amigo
salvando en cada ocasión
con tu bondad por abrigo
la travesura inocente,
el sollozo de tus hijos.

Qué mejor que recordarte
como lo hubieras querido,
recorriendo los lugares
que a tu lado conocimos,
haciendo iguales preguntas
hasta encontrar el camino
señalado por tu mano
como límpido destino,
tendiendo la misma mesa,
mismo pan y mismo vino
y en un concierto de cantos
verte rodeado de niños,
como el ángel tutelar
que nos guía sin ser visto.

Como un destino buscado
marchaste sin un testigo
con la tarea cumplida,
con el orgullo genuino,
aunque no de la manera
que lo hubiéramos querido,
mas siempre firme en tu puesto
como el día del inicio.

Por eso que al recordarte
como lo hubieras querido,
no pongo llanto en mis ojos,
sólo alegría conmigo.

©JERÓNIMO CASTILLO, poeta y escritor argentino
MIEMBRO HONORÌFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

           

HISTORIAS DE LA CALLE, Yolanda Elsa Solìs Molina, Barcelona, España

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HISTORIAS DE LA CALLE

Mariana, sentada en el bar de la calle Rioja de Rosario ,contemplaba el ir y venir de la gente del otro lado del vidrio en actitudes, expresiones, modos de caminar, arrasando o vacilando, que dejaban claro situaciones, caracteres, estados de ánimo...

El paso lento, cansado de los ancianos, la insolente y vital fuerza de los jóvenes, la preocupación y el rostro tenso de la llamada ama de casa, a la que siempre le falta el tiempo....Es el prototipo, pensó, de la que aprovecha cada minuto de su vida, para demostrar su eficiencia, pero que desconoce el valor de una pausa contemplativa, de un momento sólo para reflexionar, para aquietar el alma, para crecer como persona...inmersa en su apresurada vida de demostraciones de valor, aunque ello sacrifique su ignorada interioridad.

Su mirada, entonces, se vio atraída mientras terminaba su café, por la desolada, el buscador de ocasiones, el jovencito tratando de acaparar la atención de su compañera de ricitos rubios y anillitos de plata, el gordo señor parado frente a la pizarra del menú del restaurante de enfrente...Le gustaba imaginar el final de cada historia, la incidencia que cada actitud tiene en ellas...

Los hombros frágiles de la sola, se detienen ante la vidriera del bar, mira hacia adentro, vacila un minuto y luego entra a comprar dos empanadas, que , seguramente compartirá con su gato, en una fría y gran casa de pasillo.
Entra al bar, un viajante, arrastrando los pies, con la corbata torcida y la camisa mojada. Se sienta como si fuera de plomo, en una mesa pequeña, debajo de la cual, sus piernas entran por milagro y sus mocasines vapuleados, no dejan enfriar a sus pies deshechos y doloridos.

Como la imagen de los contrasentidos, pasa por la vereda una señora gruesa y desaliñada, llevando, con suma delicadeza, un delicado ramo de rosas; su rostro tienen la alegría de gozar por anticipado la sorpresa de su destinataria.

Sigue por el centro de la ciudad el interminable deambular de los chiquitos de ojos enormes y uñas sucias que ofrecen con voz lastimera bolígrafos y analgésicos, controlados desde la esquina, por el vago de saco grande y vergüenza escasa....

Como personajes obligadas de esta historia de la calle, enhebrada por Mariana desde la mesa del bar, entran dos nenitas ofreciendo en conitos de plástico, rosas de dudosa frescura , a la disparada, antes que las retiren no del todo amablemente  los mozos, pero, angustiadas si no venden, por el coscorrón de la hosca mujer, que las espera afuera, con un bebé maloliente en sus brazos....

Las dos gitanas, pasan comentando sus ventas de San Cayetano, con los ramitos de trigo. Ellas visten comúnmente, pero su decir vivo y rápido, las delata. Se sientan en la vidriera de la librería, sin dejar de hablar a una velocidad que hincha las venas de sus delgados cuellos morenos.
La somnolienta señora del quiosco de revistas, sentada en su sillita baja, aprovechando la sombra del toldo de la librería, mira a las gitanas como si fueran el paisaje.

¡Adiós doctor...se saludan dos hombres pulcramente vestidos con papeles y portafolios en sus manos, mientras el vendedor de termos, cuchillos, cubiertas de documentos y pulseras artesanales bosteza, cuando su compañero le guiña un ojo diciendo; estos sí que no tienen problemas...son concejales...

El vendedor clandestino de empanadas turcas, arma un revuelo en plena Plaza Sarmiento, recogiendo apresuradamente dentro de su mantel la mercadería, manoteando apresuradamente la mesita plegable, saliendo a la disparada, al ver a los inspectores municipales...

Los de la casa de cambio, siguen inmutables, vendiendo, comprando monedas, mientras el mundo se mueve, vive o muere a su alrededor... mientras en la agencia de loterías, los ilusos siguen probando y el dueño del negocio, único ganador, abre otra agencia a la vuelta.

©ELSA SOLIS MOLINA, poeta y escritora argentina 
MIEMBRO HONORÌFICO DE ASOLAPO ARGENTINA