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sábado, 3 de diciembre de 2016

El "Imperio del fin del mundo", Escribe: Cesar Tamborini Duca, desde León, España

El "Imperio del fin del mundo"




















como me gusta denominarlo por haberse encontrado en el cono sur del continente americano, a pesar de su extensión y poderío fue prácticamente desconocido para el mundo, e inclusive para los argentinos que recién en los últimos años escucharon hablar de los "Mapuche" (gente de la tierra); sin embargo muy pocas naciones pueden presumir de soportar el asedio de cuatro naciones y resistir durante 400 años: a los Incas primero cuando quisieron extenderse a sus dominios, luego a los españoles y por último -después del nacimiento de estas naciones- a chilenos y argentinos. Hasta que la viruela (que hizo estragos en una población no inmunizada), el poderío de las nuevas armas, y la escasa población como consecuencia de tantos años de lucha, hizo que se rindieran en 1883. Muchas mentiras sobre ellos para justificar su expulsión e intento de exterminio, justifican su reivindicación, como traté de hacer con mi libro "Pasión y Muerte de Nuestro Señor de las Pampas".

Para la pausa, para el esparcimiento, "El Ordenador Sensible" relata un suceso apócrifo.



la dulce patria

En su libro “La Dulce Patria” (Colección Austral) Arturo Capdevila les niega historia a los mapuche y, al igual que Sarmiento, considera legítimo y necesario su exterminio por “carecer de atributos humanos” según menciona en la pág. 77 y siguientes. Sin percibirse de ello, entra en contradicción al mencionar al cacique Quinteláu (p. 41) que fue a Buenos Aires para los actos del 25 de Mayo de 1812. “Pedía se reuniese un parlamento general de caciques en Salinas, para mayor unión y fraternidad con el gobierno”. También dice el autor que carecían de la noción abstracta del número (p. 83) lo cual no es verdad.Indudablemente no podemos dar veracidad a una persona que no mantuvo contacto con los aborígenes y por lo tanto desconocía sus costumbres, porque Arturo Capdevila vivió entre los años 1889 (cuando ya los habían expulsados cuando no exterminados) a 1967; ni tampoco a las opiniones sobre ellos de quien los aborrecía (Sarmiento), que solo pudo tener contacto esporádico y desde su punto de vista de superioridad étnica y su misoxenismo.
Es mas de fiar la opinión de alguien que tenía motivos para denigrarlos (como en parte lo hace en su libro) por el trato de que fue objeto durante su permanencia forzosa entre ellos durante un período de tres años desde 1855 hasta 1858 inclusive (Augusto Guinnard. “Tres años de esclavitud entre los patagones”). Sin embargo su sinceridad le hace manifestar su admiración por Calfucurá, que en 1858 tenía 103 años, en cuyo aduar convivió la última etapa de cautiverio y a quien veía diariamente. Sin necesidad de extenderme en demasía, he aquí lo que Guinnard decía sobre su lenguaje y los números:


Auguste Guinnard

“Decía d’Orbigny, con falta de conocimientos positivos, que la lengua patagónica es poco amplia y hasta burda; que carece de términos para expresar completamente un pensamiento… Es un grave error… ¿Qué habrían podido decir entonces los infatigables oradores que he visto entre los patagones, entre los puelches, y aún entre los pampas y los mamuelches, y que tanto como Calfucurá… sabían emocionar tan bien a sus oyentes, y animarlos con sus discursos?… dan expresión al pensamiento; pero la dan completa, sin lagunas”.
“Los indios saben contar perfectamente bien; emplean nombres de números que clasifican, como nosotros, por decenas… Aunque no saben leer ni escribir, resuelven casi instantáneamente cálculos que nos exigiría a menudo mucho tiempo… jamás se equivocan en sus cuentas, por importantes que sean”. (Páginas 120 y 121)
No me cabe duda que la veracidad está de parte de quien los conoció íntimamente. Veamos ahora más en profundidad su sistema numérico; su inteligencia innata les permitía la noción abstracta de números de unidades infinitas como “un millón”: mari pataca huaranca. Su sistema de numeración es igual al teutónico y podemos comprobarlo con un ejemplo: “quechú marí” que numéricamente equivale a cincuenta gramaticalmente es “cinco diez”.

Para los NUMEROS CARDINALES usaban 10 cifras, y todos los demás números se forman a partir de ellos; a continuación algunos números y sus nombres:
  1. Quiñé
  2. Epú
  3. Culá
  4. Melí
  5. Quechú
  6. Cayú
  7. Regle (o relghé)
  8. Purá o Purrá
  9. Ayllá
  10. Marí
  11. Pataca
  12. Huaranca o guaranca
Todos los demás números se forman a partir de ellos, como verán en éstos ejemplos:

Mariquiñé: 11
Mariepú: 12
Marimelí: 14
Epumarí: 20
Epúmariquechú: 25
Melimarí: 40
Melimariepú: 42
Quechúmarí: 50
Quechúmaríquechú: 55
Epú Pataca: 200
Purá Pataca: 800
Marí Huaranca: 10.000
Pataca Huaranca: 100.000
Marí Pataca Huaranca: 1.000.000
Por ejemplo para decir 1878: Huaranca purá pataca relghemaripurá

NUMEROS DE MEDIDA: a los números cardinales se les agrega el sufijo mita (o mel, o chi)
Una vez: quiñemita, o quiñemel, o quiñechi
Dos veces: epúmita, o epúmel, o epúchi
Tres veces: culámita, o culámel, o culáchi
Cuatro veces: melímita, o melímel, o melíchi
Cinco veces: quechú mita, o quechú mel, o quechúchi
Y así sucesivamente

NUMEROS ORDINALES: Es lo mismo, pero agregando el sufijo lelú a los números cardinales:

Primero: quiñe lelú
Segundo: epú lelú
Tercero: culá lelú
Cuarto: melí lelú
Quinto: quechú lelú
Agregando el sufijo gentú, tenemos:
Ser uno: quiñe gentú
Ser dos: epú gentú
Ser tres: culá gentú
Ser cuatro: melí gentú
Ser cinco: quechú gentú

Habíamos viste que el nº 8 es purrá. Había un cacique llamado Purrán, cuyo nombre significaba “ser 8” o “vale por 8”. Es así porque la “n” verbalizante tiene el significado de “ser”.
Mi amiga Beatriz Pichi Malen, tataranieta del cacique Coliqueo, en ocasión de su presencia en León para dar una Conferencia en la “Casa Argentinos de León” me obsequió su álbum de música mapuche “Plata”, en el cual se puede escuchar esta canción interpretada por ella:

LOS COLORES
En cuanto a los colores, les doy los siguientes ejemplos:
Cari o caru: verde
Calfu: azul
Colú o Quelú: rojo, pardo, rojizo, colorado
Curú: negro
Chod o Chos: amarillo
Lig o Lik: blanco
Painé: celeste
Pillondeuü: violeta
El río Colorado por ejemplo era el Quelú leufú, y el río Negro el Curú leufú. Como se darán cuenta, Leufú significa río. En otra ocasión explicaré algo de su idioma o de otros aspectos relacionados con el mismo.

©CESAR TAMBORINI DUCA, poeta y escritor argentino
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

jueves, 1 de diciembre de 2016

Selección de GRANDES POETAS Y ESCRITORES DE ECUADOR

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Selección de GRANDES POETAS Y ESCRITORES

ECUADOR

José de la Cuadra
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RUTA

Concéntrate en ti mismo i sé un enigma eterno;
desecha lo que diga la torpe humanidad;
i piensa que en ti llevas un cielo i un infierno
i que eres el substráctum de toda eternidad.
No te acobarde nunca el porvenir oscuro,
i jamás lo ilumines con tu imaginación;
que en las sombras que llenen tu camino futuro
debe guiarte la brújula de la sola razón…
Mata tus ilusiones…; porque nada en la vida
se realiza de cuanto soñamos. El IDEAL
es un beso que nunca nos dio la bienquerida,
un bálsamo que siempre deseará nuestra boca
i una nube que puso el demonio del mal
en el celaje limpio de nuestra mente loca…
José de la Cuadra nació en Guayaquil, el 3 de septiembre de 1903. Falleció en su ciudad natal, el 2 de febrero de 1941
Abogado Profesor del colegio Vicente Rocafuert, Vicerrector del colegio Vicente Rocafuerte, Subsecretario de Gobierno, Secretario general de administración pública, Visitador consular, Delegado del Gobierno para el estudio de leyes, Escritor, Presidente del Centro Universitario de Guayaquil, Presidente de la Federación del Sur de Estudiantes Universitarios.
Parte de su obra: “Los monos enloquecidos”, 1931? 1951? “La vuelta de la locura”. “El amor que dormía”, “Repisas”,1932. Se publicó la primera edición de “Horno”, 1932. El libro comprendía once cuentos; en estas páginas campea “el dolor, la venganza, la miseria, las aberraciones sexuales, reclamando enmiendas”, 1940. En 1933, En “Americana” de Buenos Aires, se publicaron: “Iniciación de la novelística ecuatoriana”, “Advenimiento literario del montubio” y “¿Feísmo? ¿Realismo?”. En Guayaquil, escribió para “El Telégrafo”. “Personajes en busca de autor” La mejor narrativa de José de la Cuadra: “Los Sangurimas”, Madrid en 1934. Publicó su ultimo libre “Guasinton”, 1938.
Sus principales trabajos son: “Oro de sol” (1925).”Nieta de Libertadores”, “El extraño paladín”. “El amor que dormía” (1930). “Repisas” (1931). “Horno”. “La Tigra Los Sangurimas” (1934). “Los monos enloquecidos”, (1951).





Medardo Ángel Silva
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EL ALMA EN LOS LABIOS


“Cuando de nuestro amor la llama apasionada
dentro tu pecho amante contemples extinguida,
ya que sólo por ti la vida me es amada,
el día en que me faltes me arrancaré la vida.
Porque mi pensamiento, lleno de este cariño
que en una hora feliz me hiciera esclavo tuyo,
Lejos de tus pupilas es triste como un niño
que se duerme soñando en tu acento de arrullo.
Para envolverte en besos quisiera ser el viento
y quisiera ser todo lo que tu mano toca;
ser tu sonrisa, ser hasta tú mismo aliento,
y así poder estar más cerca de tu boca.
Vivo de tu palabra, y eternamente espero
llamarte mía, como quien espera un tesoro.
Lejos de ti comprendo lo mucho que te quiero
y, besando tus cartas, ingenuamente lloro.
Perdona que no tenga palabras con que pueda
decirte la inefable pasión que me devora;
para expresar mi amor solamente me queda
rasgarme el pecho, amada, y en tus manos de seda
dejar mi palpitante corazón que te adora!”

Medardo Ángel Silva nació en Guayaquil el 8 de junio de 1898, y murió trágicamente el 10 de junio de 1919 en la misma ciudad (apenas cumplido los 21 años). Escritor, poeta, músico y compositor, considerado el mayor representante del modernismo en la poesía ecuatoriana Entre sus famosas Parte de su obra: El árbol del bien y del mal (poesías, 1918), María Jesús (novela, 1919), La máscara irónica (ensayos), Trompetas de oro (poesías), El alma en los labios.




Jorge Icaza
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PAISAJE DE SOL

Azul cobalto el cielo, gris la llanura
de un blanco tan intenso la carretera,
que hiere la retina con la blancura
de la plata bruñida que reverbera.

Allá lejos, muy lejos, una palmera,
tras unas tapias rojas, a grande altura,
como el airón flotante de una cimera,
levanta su penacho de fronda oscura.

Llego al lejano huerto; bajo la parra
que da sombra a la escena que me imagino,
resuenan los acordes de la guitarra;

rompe el silencio una copla que ensalza el vino...
y al monótono canto de la cigarra
avanzo triste y solo por el camino.

Jorge Icaza, poeta y escritor, nacido en Quito, Ecuador. 1906 – 1978
Fue un escritor dedicado a su profesión literaria. Ha ejercido las funciones de Agregado Cultural ecuatoriano en la Argentina. Ha representado a su país en varios congresos intelectuales.
Atormentado por los conflictos raciales, no olvida el ancestro aborigen. Clarísimo testimonio de ello es el “Chulla Romero y Flores”, protagonista de la principal novela de Icaza. Por igual en los cuentos “Cachorros” y “Mama Pacha” y en las novelas “Cholos, explotadores contra el indio en “Huasipungo”, que es la novela a la que más se ha venido refiriendo la crítica.

Parte de su obra: “El intruso” (1928); “La comedia sin nombre” (1929); “Por el viejo” (1929); “Cuál es” (1931); “Como ellos quieren” (1931); “Sin sentido” (1932).
 “Barro de la sierra” (cuentos, 1933); “Huasipungo” (primer premio de la novela de Hispanoamérica en un concurso de la “Revista Americana” de Buenos Aires, 1934); “En las calles” (premio nacional de la novela del Ecuador, 1936); “Cholos” (novela, 1938); “Media vida deslumbrados” (novela, 1942); “Huairapamushcas” (novela, 1948); “Seis relatos” (cuentos, 1952); “El chulla Romero y Flores” (novela, 1958). “Atrapados”.




Pablo Palacio
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 VIAJE FINAL
 Junto a este cubo mío, el otro, sólo un delgado tabique de por medio. En ese cubo vivía mi amigo y éste era el más dulce amigo.
Todos los días nos decíamos.
–¿Cómo has amanecido? Buenos días.
–Hola, buenos días. ¿Cómo has amanecido?
Y nos dábamos palmaditas en las espaldas y sacábamos a los ojos nuestra alegría de camaradas que son dulces amigos.
Nos hemos comunicado nuestros grandes planes y el hambre a los dos juntos nos ha devorado. El mismo ojo agudo, la misma oreja fina.
Luego, ya entrada la noche como una vez amanecido:
–Hasta mañana, Bernardo. Pásalo bien.
–Sueña con los angelitos, Andrés; hasta mañana.
¿Por qué, entonces, ahora, Bernardo, dulce amigo mío, en vez de hacer la despedida de costumbre, has tenido la indiscreción de comunicarme tu próxima muerte y tu deseo de no ser interrumpido?
–Sí, Andrés, adiós. Voy a coger una pulmonía.
Adiós, Bernardo. Ya sabes que yo lo siento inmensamente.
Y has tomado sitio en tu pequeño cubo, asegurando tu soledad por dentro, estirándote de espaldas esperando.
Yo he pasado toda la noche en vela, la oreja pegada al tabique arrodillado de este otro lado de tu lecho.
Primero todo era tranquillo como en el más tranquilo sueño.
Después tosías, ¡cómo tosías, amigo Bernardo! Cúju, cúju. Cúju, cúju. Cúju, cúju.
Ahora te agitas, ahora cruje el lecho. Te levantas, ¿te levantas, amigo Bernardo?…
Agua, agua. Te pasa el agua a grandes golpes por la garganta, como la fuga atropellada de una represa a través de un tubo demasiado estrecho.
Luego te tranquilizas. Ya estás bien así.
Una hora, otra hora.
Me vence el sueño y caigo dormido por un minuto, sólo por un minuto, que yo he pasado toda la noche en vela.
Ahora viene el sobresalto.
Estás muriéndote, Bernardo. Oigo tus quejidos bajitos pero desgarradores. Tus gemidos… Tus gemidos y tus gemidos, ay, ¿hasta cuándo?
Nosotros éramos los más dulces amigos ¡y yo de aquí no puedo moverme para auxiliarte
o por lo menos para verte ahí cerca!
Bernardo, me has ayudado a matar el tiempo. ¿Qué hubiera sido de mí solo en las horas calladas? Bernardo, me siguen como la sombra tus ojos azules, en medio de lo negro, sin pestañear, dulces, cordero degollado.
Ya aparece, al lado del gemido, un ronquido como de fuelle que quiere aire.
“Ay… ggoro-gorr”… “Ay… ggoro-gorr”
Después ya no hay gemido. Sólo ese ansioso tirar del aire desesperadamente, cada vez más fuerte y más fuerte, llenando todo el cubo con el sonoro escándalo que levantas por no dejarlo. Lo odias y lo amas.
¿Lo amas, Bernardo?
“Ggoro-gorr… Ggoro gorr”
Se hincha el fuelle de tu garganta, ya no hablarás otra vez conmigo.
Ya el ronquido se debilita. Cada vez más bajo, más bajo, más bajo… Ya sólo es un aliento. Ya no es ni un aliento. Ya es nada.
Silencio.
¡Bernardo! ¡Bernardo!
Golpeo el tabique…
Silencio.
¡Bernardo, el cuello era demasiado estrecho y vas a poner cara de ahorcado!
¡Quítatelo!
Silencio.
…………………………………………………………………………………………………………………………………………………………
¡Ay, ya ha muerto mi amigo Bernardo, mi más dulce amigo!


Pablo Palacio nace en Loja el 25 de enero de 1906. Fallece el 7 de enero de 1947.
Parte de su obra:  
Novelas: -Un nuevo caso de mariage en trois —parte de la novela Ojeras de virgen cuyos originales se perdieron— (Quito, 1925).  -Débora (Quito, 1927). -Vida del ahorcado —novela subjetiva— (Quito, 1932).
Cuentos: -El huerfanito (Loja, 1921). -El antropófago (Quito, 1926). -Luz lateral (Quito, 1926). -Brujerías (Quito, 1926). -Un hombre muerto a puntapiés (Quito, 1927).
-Las mujeres miran las estrellas (Quito, 1927). -La doble y única mujer (Quito, 1927). -El Cuento (Quito, 1927). -Señora (Quito, 1927). -Relato de la muy sensible desgracia acaecida en la persona del joven Z (Quito, 1927); Una mujer y luego pollo frito (Quito, 1929). -Cuentos hispanoamericanos, Ecuador (1992).



Numa Pompilio Llona
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 LOS ARQUEROS NEGROS
Tras el hombro el carcaj : un pie adelante;
con el brazo fortísimo membrudo
tendiendo el arco; y, con mirar sañudo,
inclinado el etiópico semblante,

así, en hilera, el batallón gigante
de dolores me acecha torvo y mudo;
y sus saetas clava en mi desnudo
ensangrentado pecho palpitante!…
¡Mas no de tus flecheros me acobardo
ante el airado ejército sombrío;
sus golpes todos desdeñoso aguardo!…
¡Manda a tu hueste herirme, oh Hado impío,
hasta que lancen su postrero dardo!
Hasta que se halle su carcaj vacío.


Numa Pompilio Llona nació en Guayaquil 5 de marzo de 1.832 – murió el 4 de abril de 1907
Desde 1.854 hasta el 59 fue redactor principal y literario del diario “El Comercio” de Lima, decano de la prensa peruana, escribiendo con esa brillantísima generación poética formada por Fernando Velarde, Luis y José Arnaldo Márquez y Manuel Adolfo García, a la que se unieron Clemente Althaus y Juan de Arona, el venezolano José Vicente Camacho, Luis Benjamín Cisneros, Ricardo Palma, Carlos Augusto Salaverry. De esa época es su afamada “Oda al General Necochea y a América”.
Entre 1.860 y el 62 compuso el poema lírico “La toma de las islas de Chincha” que después incluyó en “Los Clamores de Occidente”.



Jorge Carrera Andrade
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VENDRÁ UN DÍA MÁS PURO QUE LOS OTROS

Vendrá un día más puro que los otros:
estallará la paz sobre la tierra
como un sol de cristal. Un fulgor nuevo
envolverá las cosas.
Los hombres cantarán en los caminos,
libres ya de la muerte solapada.
El trigo crecerá sobre los restos 
de las armas destruidas
y nadie verterá
la sangre de su hermano,
El mundo será entonces de las fuentes
y las espigas, que impondrán su imperio
de abundancia y frescura sin fronteras.
Los ancianos tan sólo, en el domingo
de su vida apacible,
esperarán la muerte,
la muerte natural, fin de jornada,
paisaje más hermoso que el poniente.

 Jorge Carrera Andrade (Quito, 1903-1978)
Parte de su obra: Estanque inefable (1922) La guirnalda del silencio (1926) Boletines de mar y tierra (1930) En los años 1957 y 1959 publicó Hombre planetario, Latitudes (1934) Canto al puente de OaklandEl volcán y el colibrí (1970), y la publicación de su Obra poética completa (1976).




domingo, 27 de noviembre de 2016

¡QUÉ ME QUEDÓ DE TI?, María Esther Sorbello, Buenos Aires, Argentina

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Imagen de: www.fotolog.com

¡QUÉ ME QUEDÓ DE TI?

Me quedó tu perfume,
el sabor de tus besos,
la boca gastada por ellos,
los días vividos
el calor de tus ojos
las caricias que me diste
las caricias que te di.
Tu risa, tus ojos
con brillo de llanto
y tu voz, cubriéndome toda
tu piel y tus manos
¿Qué me quedó de ti?
Lo dulce y lo amargo
la risa y el llanto
la luz y la tiniebla
tu miedo, tu miedo...
y a vos amor
¿Qué te quedó de mí?

©MARÍA ESTHER SORBELLO, poeta y escritora argentina
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA




NOSOTROS LOS COBAYAS, Salomé Moltó, Alcoy, Alicante, España

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Imagen de: www.cobayas.org

NOSOTROS, LOS COBAYAS

(Temas de Reflexión)


                                               No sabemos lo que nos deparará el siglo XXI, va avanzado, pero en estos primeros años, que hemos ya vivido, con los ataques islámicos a América y Francia, las guerras que afloran en cualquier lado del planeta, sobre todo la de Irak, Siria, podemos estar seguros que la humanidad ha dado un giro manifiesto hacia una beligerancia cada vez más cruenta. ¿Es esto también parte de la globalización? El estado de guerra se vuelve natural. Las Ongs van poniendo parches, cada vez más pequeños, al terror que aflora en cualquier rincón del planeta, ya  no les quedan ni recursos.
                                               Quizás será, contrariamente a como siempre se ha creído, que el estado de guerra es el estado natural del hombre y que su codicia es algo consustancial a su naturaleza.
                                               ¿Qué fue de ese pueblo noble, luchador y audaz, capaz de tomar en las manos su  propio destino?¿Han desaparecido las clases sociales para peor? ¿Ya no hay nada por lo que luchar?¿Somos unos estómagos agradecidos pegados a la especulación y al consumo?. Quisiera pensar que no. Y si la técnica y los recursos son suficientes para todos ¿por qué se siguen muriendo de hambre tantos niños?¿ por qué se llena el mar de tantas pateras y cayucos de gentes desesperadas que no dudan en arriesgar sus vidas por un futuro más que incierto? Me quedan muchas preguntas por hacer y muchas soluciones que se tienen que dar, tantas como la impotencia que me abriga. Impotencia porque al pueblo, lo que es de verdad pueblo, no sé ni a donde ha ido a parar. Sí, hay pequeños grupos “de afinidad” se dice, que quieren cambiar el mundo. ¡Qué bien!. Tomaré asiento mientras tanto.
                                               Nunca, ningún grupo de afinidad, ni perteneciente a partido determinado, ha podido hacer revolución alguna, ni cambiar la sociedad si no ha contado con el pueblo. Hoy malvive acomodado al consumo, dopado de estupideces, drogas y religiones.
                                            El ejemplo más latente lo tenemos en el pueblo español que fue capaz, con su ejemplo de organizar la economía al tiempo que hacia frente al fascismo externo y al fascismo rojo interno. Hoy conmemoramos el  ochenta aniversario.
                                                Cuando a finales de la segunda guerra mundial los aliados entraron en Francia muchos refugiados españoles pensaron que las tropas pasarían los Pirineos y echarían a Franco de su poltrona restableciendo un gobierno democrático. Ignoramos cuales hubieran sido los resultados.
                                               Pero los que desarrollaban estas conjeturas, pensaban poco en que, años atrás al capitalismo se le presentaron dos enemigos el fascismo y el comunismo y no dudo un momento en aliarse con el segundo para eliminar al primero. Al comunismo, que no al pueblo ruso, esta labor ya la hacía muy bien el propio comunismo, lo eliminó, sí, casi cincuenta años después.
                                               El pueblo, los pueblos llevan muchas años organizándose, luchando por su dignidad, basta que un déspota, un enajenado, o un sistema económico, especulativo para que se destruyan generaciones de laboriosa constancia creando un mundo más racional y feliz para todos.
                                               ¿Cómo andaba la geopolítica por los años 30?, El mundo había radicalizado sus posturas. Desde 1927, poco antes  del CRAK, en Italia el fascismo sentaba sus reales. Poco después Hitler subía al poder legalmente y táctica y sistemáticamente impone sus degradante sistema de opresión y de eliminación de todo lo que no fuera, lo que él entendía por raza aria. En Rusia, ya eliminados los soviets, Stalin continuaba sus purgas, hasta incluso contra sus propios compañeros de lucha, entre ellos, kamenet, Zinoviev y Bujarin, hasta quedarse solo. Troski, tampoco pudo escaparse de la ferocidad de Stalin que no dudo en mandar al mercenario español  Ramón Mercader, hasta México para eliminarlo.
                                               Todos estos pueblos fueron utilizados como carne de cañón para guerrear a favor de tal o cual imperio El pueblo español, convertido en cobaya sirvió para el sacrificio de unos y otros. Sufrió el bombardeo y los ataques del fascismo italiano y alemán, mientras el petróleo americano nutria los tanques franquistas. Los “demócratas”  europeos nos daba la espalda abandonados a nuestra suerte, para caer en manos del despotismo soviético que sí, nos vendía deficiente armamento, pagado, nunca mejor dicho, a precio de oro. Veinticinco toneladas que se desembarcaron en el puerto de Odesa y todo para que en España, se impusiera la dictadura del proletariado  Sí, nos tomaron por cobayas, pero nunca  otro   pueblo supo organizarse mejor y dar una lección de nobleza y dignidad como lo hizo el pueblo español, organizando su economía en su totalidad aunque en sitios puntuales, a pasear de los partidos políticos de toda condición y de sus vergonzantes egoísmos.

©SALOMÉ MOLTÓ. Poeta y escritora de Alcoy, Alicante, España
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA